Pasada la media noche la joven tiene miedo, miedo de repetir otra noche de sudores fríos, miedo de que Rorschach aparezca por la puerta en cualquier momento.
"-Me voy- Piensa casi histérica. –Total, hace varios días que no aparecen clientes, él los espanta a todos y seguro que si viene alguno aparece y adiós cliente"
Si Manhattan daba miedo por el día, en las noches se trataba de un lugar terrorífico y digno escenario de pesadilla.
-Nada será peor que él y un paseo me despejará.
El maullido de varios gatos en los callejonaes la alertan de que después de todo puede que la idea de salir de casa no fuera la más conveniente.
-Michelle.
Da un respingo al oír su nombre, un escalofrío sube por su espalda y su frente se llena de sudores fríos.
-Sabía que eras tú.-Dice girándose para ver al hombre- Nadie me llama por mi nombre, apenas ya ni lo recordaba.
-Oh mi dulce, dulce Michelle.¿Cómo olvidar tu nombre ?
-Sobretodo sabiendo que te debo dinero ¿Eh Jim ?
-Michelle, Michelle.- Dice Jimmy Johns chasqueando seguidamente la lengua- Sí, el dinero es algo muy importante en mi vida y... Lo necesito.
-No tengo- Sonríe ella. –Si no puedo pagar al casero ¿Cómo pretendes que te pague a ti?
-Tu casero me importa una mierda.
Quitapenas se trata de un tipo singular. Bastante delgado y muy alto, lleva el pelo corto castaño que empieza a clarear y suele vestir de negro de la cabeza a los pies. Pero quizás su gesto más característico es su arrogancia.
-¿Sabes qué? Es que el negocio hace aguas últimamente y no consigo el dinero.
-Supongo- dice él en tono burlón. – Pero puede que entonces ya no me resultes rentable.
Silencio.
"-Al final jugabas con más fuegos de los que te imaginabas amiga".- Piensa mientras mira horrorizada a Johns.
-Y es normal que ya nadie quiera follarte. Te tiras a un enmascarado y en esta ciudad odian a los tipos como él. Nadie en su sano juicio se acostaría contigo.
-¿Pero qué...?
-Shhh, Michelle, no hables. Es normal que lo sepa, tu amiguito vino a visitarnos hace unos días, a mis hombres les asustó claro, destroza un par de caras y unas cuantas contusiones y ya tengo a toda una panda de gallinas llorándome que te deje en paz....- hace una pausa larga y continúa- ¿Pero sabes qué? Me da igual. A mí no me asusta. Y creo que lo mejor es que tú desaparezcas, no fio a mis clientes, fiar es de taberneros, no de este mundo así que ya es hora de que conozcas porque me pusieron el absurdo pseudónimo que tengo.
La calle se ha hecho pequeña, y no sólo la calle, toda la ciudad se ha vuelto de pronto minúscula.
-Pero... pero...
No ve venir el primer golpe que va directo al estómago, ni siquiera ve quien es su agresor, aunque se lo imagina, uno de los estúpidos subordinados de Johns.
Tirada en el suelo se encoge protegiéndose el estómago y la cabeza en posición fetal. Uno tras otro, los golpes van en aumento.
-¿Lo ves Michelle? ¿Lo ves ?
No puede chillar pidiendo ayuda, aunque incluso si pudiera hacerlo no lo haría, en esta ciudad la gente tiene demasiados problemas como para intentar ayudar a una chica drogadicta y recibir un navajazo por ello.
Johns habla y habla, pero ella apenas puede oír ya, así que sus gritos no son más que gruñidos de algún animal a lo lejos.
Empieza a sentir el regusto de la sangre en la boca, el sabor a óxido no hace más que aumentar el deseo de su muerte.
Las patadas los puñetazos y los golpes cesan.
-Ya vale por hoy. – Jonhs suspira entre risas.- Pero si crees que esta es la última paliza que te vas a llevar estás muy equivocada. Puta muerta es puta que no paga y yo quiero dinero, así que esperaré a que lo consigas. Y ya puedes dejar el asunto de las drogas, ya que no creo que nadie te vaya a vender nada.
La realidad es demasiado dura pare ella. ¿Por qué no la ha matado? ¿Por qué no ha muerto? Nota el asfalto en su mejilla. Se había hecho a la idea de morir? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿POR QUÉ?
Entonces aparece él. Con ese aire extraño, su olor entre agrio y nauseabundo, su ropa vieja y su máscara. Y Michelle no sabe si alegrarse o llorar por lo que no opta por ninguna de las opciones y observa la escena.
Jimmy Johns no es un hombre que teme a la gente, sobre todo cuando anda en compañía de hombres que por una buena suma de dinero darían su vida por él. Pero en cuanto el tipo que le acompaña posiblemente tenga que andar en silla de ruedas el resto de su vida, Johns teme al hombre que se encuentra enfrente de él.
-Rorschach- dice entre dientes. Se da la vuelta y se va andando, le teme puede que sea un cobarde, pero no va a correr, un hombre que lleva una máscara para ocultar su cara es mucho más cobarde.
Rorschach se agacha (¿o quizás Kovacs?).
-¿Mi héroe?- Intenta sonreír ella, cree que todavía no ha perdido ninguno de los dientes, pero se pasa la lengua por ellos para comprobarlo.
-No.-Contesta él, seco, como siempre.-Un héroe impediría esto. Yo quiero que no se repita. Un héroe sentiría aprecio por tus palabras. Yo no.
-Pe...
-Héroe es lo que los niños sueñan en convertirse. Es alguien que hace el bien vestido de papel charol. Yo sólo vigilo.
-Vigilante- susurra Michelle con la media sonrisa de nuevo, antes de perder el conocimiento.
-No eres especial. Eres una puta- dice él cogiéndola en brazos.
Y la calle vuelve a quedarse a oscuras, vacía, con ese aire de miedo y excitación que la penumbra causa en la gente.
CONTINUARÁ
-Nota de la autora-
Bueno, ahí va el tercer capítulo, que se ha hecho esperar, como casi todo lo que escribo. He tenido problemas con este último capítulo, no me convencía y lo he reescrito. Mmmm... Ya veremos. En fin... Muchas gracias por todos los comentarios que he recibido, espero que os siga gustando y sigáis leyendo. Rorschach al igual que yo, tiene muchos problemas en la cabeza xD. Pero bueno. Os espero en el cuarto capítulo ^^
