¡Llegó la última parte! La hora del partido se acerca y faltan dos jugadores... ¿qué pasará?
Déjenme recordarles a todos los que están siguiendo este fic que la historia seguirá dentro de poco, con "La Película" un ambicioso proyecto iniciado hace un año. "El Partido de Fútbol" fue escrito por mi como antesala de ese fic.
Otra aclaración, es que esta parte tiene mucho contenido futbolístico, incluyendo un relator y menciones a los puestos en la cancha. Espero no se aburran por eso.
Por si no los recuerdan, voy a incluir tres personajes que ya aparecieron en la serie: Dink Winkerson, Thaddeus y Thor.
Veo que mi fic recibe muchas visitas pero pocos reviews. Igualmente, mientras haya alguno que otro voy a seguir publicando, así que no se preocupen por eso. La decisión es de ustedes y no puedo obligarlos a hacerlo.
Bien, acá les traigo la tercera y última parte de mi fic, "Noche de gloria". Que sea de su agrado.
Capítulo III
Noche de gloria
Sobre el Área Limítrofe estaba oscureciendo, y las luces del estadio del Danville FC ya estaban prendidas para iluminar el campo de juego. Todo parecía listo para el comienzo del partido y el otro equipo, el Danville City, ya estaba preparado para salir a jugar. Pero por el lado de los locales, el director técnico, Heinz Doofenshmirtz, sólo podía agarrarse la cabeza.
-¡Fluch!-maldijo, dentro del vestuario-¿Dónde están Flynn y García?
Se rascó la cabeza y luego se dirigió a Ferb:
-¡Fletcher! ¿Dónde están tu hermano y su noviecita?
El peliverde ya estaba listo desde hacía largo rato y había llegado al estadio más o menos media hora antes. Su familia y Stacy, de hecho, ya estaban en la platea.
Él le había dicho a sus padres que sus amigos irían solos al lugar, para tranquilizarlos. El problema era que ni sabía dónde estaban el pelirrojo e Isabella, por lo cual respondió encogiéndose de hombros.
-¿No sabes? ¡No puede ser! ¿Por qué sólo podemos tener un suplente? No nos serviría ni aunque entrara también a jugar…
-No me pregunte a mí-le dijo Milly, que había perdido el puesto con Holly, enojada.
Doof miró su reloj y se preocupó aún más.
-Sólo cinco minutos… ¿por qué siempre debo vivir a las apuradas?
Al mismo tiempo, Phineas e Isabella luchaban para llegar a tiempo. Cuando faltaba una cuadra para llegar, la chica cayó al suelo.
-¡Isabella!-gritó el chico, preocupado.
-No puedo continuar, Phineas…-le dijo ella-Ve tú… al menos serán un equipo…
-¡No hay equipo sin ti!
-Lo siento… pero no puedo seguir…
El pelirrojo la miró. No podía dejarla ahí, ni tampoco podía quedarse con ella… sólo había algo por hacer: con todas sus fuerzas, la levantó del suelo, la cargó en su espalda y se echó a correr.
-¿Qué haces?-preguntó ella.
-Vamos a ir, Isabella. No puedes rendirte ahora, ¡eres la capitana del equipo!
Y trotó, con todas sus fuerzas, para llegar al estadio.
Los jugadores salieron al campo de juego con sus respectivos entrenadores. De un lado, sonreía el técnico de los capitalinos, un hombre grande y con bigote, y a su lado las figuras de su equipo, los mismísimos Thaddeus y Thor. Del otro, Heinz transpiraba a lo loco, con Ferb detrás de él.
El árbitro esperaba la hora, cuando de pronto se percató de que sólo había diez jugadores del lado local.
-Creo que le falta un soldado, monsieur Doofenshmirtz-le dijo éste, que parecía ser francés.
-Lo sé, señor-respondió, cada vez más nervioso-Es que… dos de mis jugadores desaparecieron…
-¿Desaparecieron? Pero eso significa que el partido no puede comenzar…
-Sí, pero…
-Lo siento, monsieur, pero si los jugadores no aparecen en un minuto, tendré que cancelar el partido y dárselo por ganado al equipo visitante…
-Pero…
-¿Qué sucede?-preguntó el técnico del otro equipo-¿Acaso se están acobardando? Ja, ja… tienen miedo de jugar con nosotros, ¿verdad?
-Claro que no, no tenemos miedo. No nos hable así, por favor-le respondió el científico, enojado.
-¿Por favor? ¿Debe pedir por favor para hablar? Esto es fútbol, imbécil, y tú eres una gallina…
Y, acto seguido, comenzó a imitar a ese animal, mientras los niños que se parecían a Phineas y a Ferb lo aplaudían, riendo a carcajadas.
-¡Ya basta!-aulló Doof.
-Sólo diez segundos-le indico el árbitro-nueve… ocho…
-¡Esperen!-se oyó detrás de ellos.
No podían creerlo: El pelirrojo y la morocha venían corriendo juntos, con el uniforme puesto, que habían encontrado en el vestuario. De alguna forma, ella había logrado recuperarse de la caída, unos minutos antes.
-¡Voy a matarlos, desgraciados!-les gritó el técnico, dándoles un abrazo, al llegar con él-¡Vamos, ocupen sus lugares, que esto va a ser una fiesta!
Ambos asintieron, mientras los del Danville City se quejaban. Al mismo tiempo, el señor Dink Winkerson, periodista y conductor del noticiero Danville Hoy, se presentaba como locutor para el encuentro.
-¡Buenas noches, damas y caballeros!-saludó-Esta noche tenemos un partido para el recuerdo: el equipo local, Danville Fútbol Club, se enfrentará en la final del campeonato juvenil estatal de fútbol a su gran rival, Danville City. ¿Quién ganará? La formación del equipo local es la misma que fue confirmada hace unos minutos por el director técnico Heinz Doofenshmirtz… ¡Aquí están los once jugadores que intentarán ir por la gloria esta noche!
Y los fue nombrando uno por uno:
1-Django Brown (Arquero)
2-Katie (Back Izquierda)
3-Holly (Half Izquierda)
4-Adyson Sweetwater (Half Derecha)
5-Buford Van Stomm (Centro Half)
6-Ginger (Back Derecha)
7-Baljeet Patel (Insider Izquierdo)
8-Gretchen (Insider Derecha)
9-Phineas Flynn (Wing Derecho)
10-Ferb Fletcher (Centro Forward)
11-Isabella García-Shapiro (Wing Izquierda)
-…y, como suplente, la señorita Milly, segunda half izquierda. Ahora, les diré la formación titular del Danville City…
En la tribuna, Linda y Lawrence aguardaban impacientes el inicio, mientras Candace y Stacy esperaban a Jeremy y a Coltrane.
En la cancha, los casi novios hablaban:
-Casi no llegamos, ¿eh?-le preguntó Phineas.
-Sí… gracias por traerme-le dijo ella.
-Oye… ¿estás mejor? ¿Te sientes bien para jugar?
-¿Cómo? Pero sí…-respondió ella, sorprendida por la pregunta-¿Qué, pensabas que no iba a poder jugar?
-Bueno… de hecho sí, e iba a extrañarme de la capitana de un equipo…
-¿No confiabas en mí?-le preguntó, enojada.
-¡No es eso! Es que… dudé de que pudieras seguir…
Inmediatamente, se paró delante de él y le gritó, aún más enfadada:
-¿Cómo que "dudé"? ¿Cómo pudiste dudar de mí?
-Pero… es que…
-¡Me consideras débil! ¡Pero no lo soy! ¡No puedo creer que pienses así de mí!
-¡No pienso así de ti! ¡Ni siquiera sabes lo que pienso de ti! ¿Quieres que te diga la verdad? ¿Quieres realmente la verdad? ¡Yo te…!
-¡Basta!-gritó ella, y se alejó de él, para ocupar el costado izquierdo de la cancha-¡Ve a meter goles con tu hermanito, cabeza de nacho!
Phineas se quedó mirándola desde el medio, muy triste. ¿Por qué debió abrir la boca? ¿Por qué debió ver el reloj en la feria? ¿Por qué no se armó de valor y se lo dijo allá en el parque Danville?
Baljeet y Buford se quedaron mirando la escena, consternados.
-¿Recuerdas la última vez que le dijo eso, Jeet?
-Sí… desde hace años que no lo llamaba así… creo que realmente está enojada con él…
Isabella estaba tan furiosa que hasta se negó a ir hasta la mitad del campo para hacer el sorteo entre los capitanes. Viendo que era imposible convencerla, Doofenshmirtz se lo pidió a Ferb.
-¿Qué le pasa a tu amiga?-le preguntó.
El peliverde la miró, y respondió nuevamente encogiéndose de hombros.
-Vaya… esto no puede ser bueno…
Luego de que la moneda decidiera, los locales debían sacar primero. Una vez más, la chica rechazó hacer el saque inicial, por lo cual debieron hacerlo los hermanastros.
-¿Qué pasó?-le preguntó Ferb, preocupado.
-Me desprecia, hermano… me llamó cabeza de nacho…
El inglés abrió los ojos, sorprendido. El uso de ese apodo era algo que ella había inventado hacía unos años atrás, y que se lo decía sólo cuando se enojaba seriamente con él. Había pasado mucho desde la última vez, tal como Baljeet lo había dicho.
-Hay que jugar-le dijo el casi adolescente.
-No puedo…-respondió el pelirrojo, sin fuerzas-Lo arruiné todo…
-¡Te dije que hay que jugar!-le gritó, furioso, al mismo tiempo que el referí hacía sonar el silbato.
Entonces, para hacerlo entrar en razón, Ferb sacó pegándole un pelotazo en la cara, dejándole la nariz maltrecha. El rebote fue cazado por Buford, que venía corriendo de atrás, pero antes de seguir el referí paró la acción.
-¡Tiempo!-gritó, y se dirigió al chico de cabeza triangular-¡Levántate, muchacho!
Mientras se recuperaba, su hermanastro corrió hasta estar cerca del área, más precisamente, hacia la izquierda, el costado dominado por Isabella.
-¿Qué le hiciste?-le preguntó ella-¿Por qué le pegaste?
No respondió. El peliverde quería que ella lo entendiera por sí misma.
-El juego se ha detenido unos momentos para asistir al punta Flynn, pero parece que ya está recuperado-anunció Dink-A continuación se realizará un pique.
La acción estuvo a cargo de Gretchen. El partido continuó bastante tranquilo después de eso, ya con Phineas ocupando su puesto de wing derecho.
Mientras, los adolescentes habían llegado y buscaban a sus amigas.
-¡Ahí están los chicos!-exclamó la pelirroja, en la platea-¡Aquí, Jeremy!
Los muchachos las vieron, y se dirigieron hacia ellas.
-Me siento como si tuviera mariposas fumando en mi estómago, viejo-le dijo Coltrane.
-Tranquilo, hoy vamos a terminar el día como lo planeamos. Vamos a saludarlas.
Se saludaron y se sentaron los cuatro juntos en la tribuna.
-¿Cómo están?-les preguntó el moreno-¿Listas para el fútbol?
-El partido ya empezó, Coltrane-le dijo Stacy-Pero sí, sí lo estamos.
-Bien… porque hay que estar muy concentrado, si no lo estás puedes perderte algo bueno…
-¡Palo!-gritó el relator.
Ferb había tomado la pelota dentro del área y había sacado un remate que por poco no fue el primer gol de la noche. Doofenshmirtz se agarró la cabeza, lamentándose por la oportunidad perdida.
-¡Bien, Fletcher!-lo consoló-¡Sigan así!
A pesar de la chance, los locales no lograban acercarse demasiado. Cada vez que Phineas tocaba la pelota, Isabella salía de la cancha o se marcaba a sí misma para no recibir un pase suyo. Era obvio que no quería saber nada con él: pasada la media hora, sucedió algo insólito: el pelirrojo entró al área, y se sacó al arquero de encima.
-¡Flynn está solo para el gol! ¿Lo hace? ¿Lo hace?
Pero, viendo que un defensor llegaba de atrás, se la pasó a su compañera.
-¡Ahora sí está el gol! ¡Le va a pegar García-Shapiro…!
Pero, increíblemente, ella remató afuera a propósito y lo fue a increpar al pelirrojo.
-¡No se puede creer! ¡Lo erró! ¡Y ahora se pelea con su propio compañero!-Winkerson no podía creer lo que sucedía-¡Esto es insólito, damas y caballeros!
La gente tampoco entendía lo que pasaba. Pronto, comenzó a escucharse un murmullo desde las tribunas.
-¿Qué te sucede, Isabella?-le preguntó el chico-¡Ya deja de hacer eso!
-¡No me busques más, cabeza de nacho!-gritó, enojada-¡No quiero saber nada más contigo!
-¿Qué, sólo porque dije que dudé de ti? Isabella, eres una exagerada.
-¡Claro que no!
-¡Por favor, te lo pido! Si hay una persona en el mundo con la cual no quiero pelearme es contigo, Isa… ¡no sabes lo especial que eres para mí! ¡Yo te quiero mucho!
La furia abandonó a la niña de pelo negro. Esa última oración le quedó pegada en la cabeza un buen rato, y no pudo sacársela.
-Phineas… ¿de verdad me quieres?
-Claro que te quiero, Isa. Te lo ruego, olvida lo que dije, no quiero estar enojado contigo… prefiero morirme.
-¿Sabes qué? Yo también tengo algo dentro de mí que siempre he querido decirte, pero jamás tuve el valor para hacerlo… y la verdad es que yo te…
-¡Eh, ustedes dos!-gritó Doofenshmirtz, enojado-¡Están en medio de un partido!
Claro: estaban tan concentrados hablándose el uno al otro que ni recordaban que el encuentro continuaba. Igualmente, se lo tomaron con mucho humor.
-Olvídalo-le dijo ella-¿Qué tal si lo dejamos para después?
-Bien-respondió él-Te prometo otro pase.
-Gracias, Phineas… eres muy dulce.
-¡No digas eso ahora, es un partido a matar o morir! ¡Vamos!
Rápidamente, ambos volvieron a sus posiciones.
-¡El partido se ha tornado confuso por un momento, pero parece que todo ha vuelto a la normalidad!-gritó el comentarista-¡Aquí la tienen los capitalinos, rumbo al ataque! ¡Es una situación manifiesta de gol!
Thaddeus, que era bastante rápido, logró esquivar a las back, Katie y Ginger, y quedó solo frente a Django, que, mediante una rápida salida, logró bloquearlo y frenar el peligro.
-¡Brown se queda con ese balón! ¡Este partido se pone mejor a cada momento!
En los minutos que siguieron, Phineas y Gretchen sufrieron un par de faltas en su sector que derivaron en dos tiros libres bastante peligrosos, pero que no dieron resultado: el primero lo pateó Ferb, y se fue afuera por un pelo, mientras que en el otro remató el pelirrojo, y la contuvo el portero de los rivales.
-Me estoy desesperando-murmuró Heinz-Ya deberíamos haber convertido el primero. ¡Vamos, chicos! ¡No podemos desaprovechar la pelota parada!
Pero no había caso. Los locales, a pesar de ser tremendamente superiores, no podían vulnerar la valla del Danville City.
Cuando faltaban cinco minutos para el final del primer tiempo, Buford se la robó a Thor, y le dio un pase largo a Baljeet, que comenzó a atacar por la izquierda.
-Van Stomm la roba, toca para Patel, sigue derecho y se acerca al área… ¡y llega nomás! ¡El insider izquierdo quiere pegarle! ¡Le pega! ¡Le pega…!
El hindú, con una maniobra asombrosa, metió un enganche y se dispuso a patear con la derecha, cuando un jugador contrario lo barrió desde atrás.
-¡Faaaaltaaaa!-gritó Dink-¡Falta y tiro libre en el costado izquierdo del área para los suburbanos!
El árbitro cobró la falta y amonestó al agresor. Al ver lo sucedido, Heinz golpeó su mano derecha contra la palma de la izquierda: sabía que ese era el momento perfecto para hacer un gol.
Entonces, justo cuando el peliverde había acomodado la pelota para pegarle, el técnico decidió que debía hacerlo Isabella.
-Espera, Fletcher-le dijo-Ve a cabecear. ¡García!-le gritó-¡Ven aquí!
Sin chistar, el casi adolescente fue al área, y la niña de pelo negro se le acercó.
-¿Sí?-preguntó ella.
-Escucha, y escúchame bien. No podemos desaprovechar más centros. ¿Eres diestra, no?
-Sí…
-Bien. Rematamos dos veces de tiro libre, pero no funcionó, así que voy a cambiar la estrategia… no quiero que le pegues al arco. Quiero centro cerrado, a la cabeza de Fletcher-dijo, y miró a Ferb, que esperaba el remate empujándose con Thaddeus-Eso es gol seguro.
-No estoy segura…
-¡Vamos! Te daré un consejo… sólo busca el punto verde.
Ya con un poco más de confianza, Isabella volvió a la cancha. Entonces, el referí dio la orden de patear el tiro libre.
-Ahí va García-Shapiro… centro pasado a la cabeza de Fletcher… ¡Fletcher cabecea…!
Tal como Heinz había previsto, ésta era la oportunidad. Y Ferb, con un cabezazo espectacular que se coló por el ángulo, no lo defraudó.
-¡Goooool! ¡Gooooool! ¡Gooool de Danville FC! ¡El peliverde centro forward! ¡Ferb Fletcher! ¡Un cabezazo digno de los grandes goleadores de la historia del fútbol! ¡Fletcher convierte el primer gol de este partido! Señoras y señores, Danville FC 1, Danville City 0… ¡Fletcher lo hizo!
El científico pegó tres saltitos y luego agradeció al cielo el gol convertido, mientras que la tribuna estalló en un grito masivo: Linda y Lawrence festejaron a lo loco. Candace y Stacy se abrazaron con Jeremy y Coltrane, respectivamente, y luego se soltaron, avergonzadas.
-Ups, no debimos…-trató de arreglarlo la pelirroja.
Los amigos se miraron con una sonrisa cómplice, y el rubio dijo:
-No vuelvan a hacerlo de nuevo… a menos que ganemos el partido…
-¡De… de acuerdo!-aceptó la morocha.
Los cuatro se sentaron, dispuestos a seguir viendo el partido.
-Se sintió bien, ¿no?-le preguntó Jeremy a su mejor amigo.
-Oh, sí… pero ahora creo que mis mariposas se están prendiendo fuego.
Finalmente, la primera mitad finalizó 1-0 a favor de Danville FC. Los equipos se retiraron a los vestuarios para la charla técnica.
-¡Por ahora, ganan los locales! ¿Qué sucederá en el segundo tiempo? Soy Dink Winkerson, y esto fue el relato del primer tiempo para todo Danville. ¡Nos vemos en quince minutos!
Aprovechando que mamá y papá estaban distraídos, Perry, que había viajado con ellos, se alejó y se preparó para abandonar el lugar cuando le llegara la orden. Todas sus pertenencias estaban al lado del auto de la familia en el estacionamiento, afuera del estadio.
Se sentía muy triste. Debía dejar toda una vida atrás: una familia, una casa, hasta un enemigo del que, por alguna razón, sentía algo más que puro odio. No había duda de que lo extrañaría también.
En eso, recibió una llamada urgente en su reloj comunicador, y pudo escuchar como su jefe le hablaba.
-Agente P, tu nuevo hogar y tu nuevo enemigo están casi asegurados. Es muy probable que seas localizado en Detroit, Michigan, y que te enfrentes a un tal Pierre Zapatos Chuecos, un francés que escapó de prisión hace poco. Te esperaremos en el estacionamiento con Carl al finalizar el partido, y viajaremos a la sede de la Agencia para que entrenes y podamos confirmar tu destino. Monograma fuera.
El animal, entonces, volvió con Linda y Lawrence, mientras los entrenadores incentivaban a sus jugadores.
Dentro del vestuario, los chicos ya estaban listos para salir, mientras esperaban que el entrenador diera su discurso de medio tiempo.
Phineas se había sentado junto a Ferb, pero no le había hablado en todo el tiempo que estuvieron descansando. Entonces, decidió charlar con él.
-Ferb… siento haberme comportado así. Hiciste bien en golpearme con la pelota. No puedo permitirme seguir actuando como un idiota.
Su hermano lo miró y le puso una cara de "todo está bien", para luego ponerse los botines nuevamente.
-Hoy hablé con Candace-le confesó-Hablamos de cómo todo cambió en este día… y admito que en el fondo me sentí muy molesto.
-Yo sabía que tenías algo raro-le recriminó el pelirrojo-Eres mi hermano, Ferb, podemos discutir acerca de todo… ¿por qué te sentías así…?
Pero no pudo responderle, puesto que Heinz había comenzado a platicar.
-¡Bien!-gritó Doof, conforme-Hemos desaprovechado muchas chances de gol, pero tenemos la suerte de ir ganando. No, no fue suerte, jugadores… ¡fue su esfuerzo! ¡Ustedes lo hicieron posible! ¡Once almas matándose dentro del campo para ganar esta final! ¡Eso mismo quiero que hagan en el segundo tiempo! ¡Vamos, que pueden! Yo creo en ustedes.
Admirados por las palabras del científico, los chicos salieron del vestuario nuevamente a la cancha. El hombre se quedó pensativo, y no salió.
-¿Le pasa algo, entrenador?-le preguntó el niño de cabeza triangular.
-¿Eh? No, no te preocupes, Flynn. Sólo me siento un poco vacío.
-¿Vacío?
-Sí. No lo entenderías... ni tampoco me creerías si te dijera por qué.
-Libere las penas, señor. No le hacen bien a nadie.
El sujeto lo miró a los ojos. Por alguna razón, Doofenshmirtz lo observaba y se reflejaba en él… obstinado, soñador, enamoradizo…
-Eres una persona muy interesante, Flynn. Sigue así, te irá bien en la vida. Y no te pelees más con García, veo que la quieres mucho.
-Ya está, entrenador… ganaremos esta noche.
-¡Vamos, Flynn! Así se habla. Ahora ve con tus amigos.
Y se fue. Mientras, él siguió pensando.
-Al fin soy bueno, y la vida me sonríe… pero… ¿por qué no me siento bien? ¿Por qué me siento incompleto...?
Isabella se le cruzó por delante a Phineas, y le dio ánimos para el complemento.
-¡Vamos! Hoy ganamos, Phineas-le dijo-Acércate un poco más a mi costado para que combinemos mejor.
-Buena idea. Ferb, ¿puedes retroceder un poco?
El peliverde asintió con la cabeza. Finalmente, todos salieron y ocuparon sus puestos.
-Gracias por el pase anterior, Buford-le agradeció Baljeet.
-Bah, no era para ti-le respondió el bravucón-Te tiraste bien, ¿eh?
-¿Estás loco? Casi me rompe los ligamentos cruzados…
-¿Y eso qué es?-le preguntó.
Luego de que el otro equipo saliera, el referí pitó el inicio del segundo tiempo, a pesar de que el director técnico de los suburbanos no estaba presente.
-¡Arrancó el segundo tiempo!-Dink Winkerson volvió a su puesto de comentarista-Danville FC está ganando 1-0, y por ahora, sólo por ahora, se está consagrando campeón juvenil estatal. Los capitalinos van al ataque por el empate…
Ahí, en ese momento, salió el DT del equipo de Phineas y Ferb, el cual se quedó mirando las acciones como si fuera un espectador más.
Los primeros diez minutos fueron bastante parejos: los visitantes atacaban y se desesperaban cada vez más para empatar, mientras los locales dominaban el balón correctamente. Buford, como único cinco, se dedicaba completamente a cortar las jugadas del mediocampo, anulando cualquier posibilidad de ataque de los rivales.
-Y Van Stomm roba otra pelota… ¡crece la figura del bravucón de sangre holandesa!-lo alababa el locutor.
La única forma de ataque del Danville City era alguna jugada individual del rápido Thaddeus, aunque al final alguien se la terminaba sacando. El juego estaba en punto muerto.
-¡Me aburro!-gritó la pelirroja, desde la tribuna-¡Quiero goles…!
-Cállate, Candace. Los vas a poner nerviosos-la silenció Stacy.
En una de esas jugadas fortuitas, Thor le ganó en resistencia a Buford y avanzó con el balón.
-Va Thor directo al arco… las defensoras están adelantadas y por detrás de ellas anda su hermano… y la toca para Thaddeus nomás, que está solo… ¡está solo! ¡Esto es gol…!
Poco le importó al chico de lentes si estaba en offside o no. Viendo que estaba solo, y ante la desesperada salida de Django, empaló la redonda haciéndole un perfecto sombrero al arquerito, para luego empujarla a la red con la nariz y salir festejando.
-¡Goooool! ¡Gooooool! ¡Gooool de Danville City! ¡Lo hizo Thaddeus, nomás! ¡El rapidito wing izquierdo que se apareció por el medio solito y solo! ¿Estaba fuera de juego, señor juez? ¡No importa ahora! Danville FC 1, Danville City 1… ¡Thaddeus lo hizo!
Las quejas no se hicieron esperar. Los locales protestaban como locos, y Heinz tenía la sangre en el ojo.
-¡Estaba fuera de juego!-gritó, enojadísimo-¡Árbitro! ¿Dónde está el árbitro?
El árbitro y el juez de línea, insólitamente, ni siquiera estaban prestando atención cuando ocurrió el gol. Lo único que estaban haciendo era discutir y darse cabezazos.
-Bah. Tenían que ser franceses-se quejó.
Tras el empate, los suburbanos quedaron tan frustrados que comenzaron a ir cada vez más fuerte a la pelota, cometiendo faltas innecesarias y provocando situaciones de gol en contra. Ginger, Katie y Buford recibieron la tarjeta amarilla, y, como si fuera poco, los ciudadanos devolvían infantilmente los golpes.
Finalmente, se sintieron las agresiones: Adyson recibió una patada en la pierna izquierda al borde de la cancha, y se lesionó.
-¡Cambio!-pidió Doofenshmirtz, cada vez más furioso-¿Estás bien, Sweetwater?
-Sí, sí… pero… ¡ay! No puedo seguir…
-¡Tú!-le gritó a Milly-¿Crees que puedas correrte a la derecha por esta vez?
-¡Pero yo soy zurda, señor!-se quejó.
-No nos queda otra. Si no entras, tendremos que jugar con uno menos… vamos, confío en ti.
-¡Bien! Iré por la derecha.
Luego de verificar que lo de Adyson no era nada grave, la chica de rulos ingresó en su lugar.
-Cambio en Danville FC… se va Adyson Sweetwater, y entra la señorita Milly…
Aprovechando el tiempo muerto, Isabella reunió a todos a un costado del campo y, como buena capitana, les dio órdenes.
-Chicos, no peguemos más. Hay que ganar, pero no se gana golpeando a los demás. Buford, sigue cortando el juego. Baljeet, búscame que estoy sin marca… y Phineas, trata de entrar más seguido al área.
-Te buscaré allí adentro-le dijo, obediente.
El juego se reanudó y ya no hubo tantas faltas, pero los locales estaban más deseosos de gol que nunca: Ferb metió dos tiros más en el palo, Gretchen cabeceó un córner que dio en el travesaño, y hasta Buford se animó a atacar, rematando desde media distancia y errándole al gol por unos centímetros.
A cada situación desperdiciada, el doctor se agarraba la cabeza y lanzaba groserías al aire. Parecía que ya no era tan bueno como lo había afectado el correctinador…
Cada vez faltaba menos para el final, y nadie sacaba los ojos del partido. Ni siquiera los cuatro adolescentes, que habían ido allí sólo para declararse entre ellos y ahora sólo podían concentrarse en lo que pasaba dentro de la cancha.
Se cumplió el tiempo por fin, y el árbitro adicionó dos minutos. Si todo terminaba así, habría penales. Si alguno convertía, prácticamente sería gol de oro.
-¡Sólo dos minutos para el final!-exclamó Winkerson-¡Esto se va a poner bueno!
Ambos DT estaban con el corazón en la boca, pero el de los visitantes parecía que iba a estallar en cualquier momento.
-¡Vamos, inútiles!-rugió-¡Un gol y ganamos!
Uno de los delanteros del Danville City comenzó a correr por el costado derecho, buscando desesperadamente a Thaddeus y a Thor, puesto que Holly lo seguía de atrás e intentaba quitarle el balón.
De repente, metió un centro rumbo al área, que cayó en la cabeza triangular del chico.
-¡Centro para Thaddeus…! ¡Thor solo! ¡Solo para el gol! ¡Thor…!
El cabezazo habilitó al chico rubio, quien se encontró en una posición inmejorable para el gol. Durante unos segundos, los corazones de los locales se pararon.
-¡Atajó el arquero!-aulló Dink, con lágrimas en los ojos-¡Django Brown, el héroe, salva a su equipo de la derrota!
Increíblemente, el niño australiano había contenido el remate de Thor. Ni lerdo ni perezoso, sacó con los pies para buscar a la ingresada Milly, por el sector derecho.
-La recibe Milly, que toca para su amiga Gretchen, sigue con la pelota la "niña castaña", se la pasa a Phineas, que encara al defensor…
El pelirrojo debía sacárselo de encima para poder entrar al área, tal como su amada lo había pedido. Decidido, le metió un caño y pasó sin problemas.
-¡Jugadón de Phineas Flynn! ¡El mago de los suburbanos la quiere encontrar a García-Shapiro, que va por la izquierda! ¡Fletcher viene por detrás! ¿Qué hará?
El niño con la nueve en la espalda no se sentía tan seguro si Isabella confiaba en él aún. No importa lo que ella le hubiera dicho, debía ganarse su confianza de nuevo si se le iba a declarar al final del partido.
Esperó un momento, y se la pasó a ella, que también estaba dentro del área.
-¡García-Shapiro solita para el gol! ¡Se viene, se viene el título…!
Pero, de forma criminal, Thaddeus le metió una patada sin compasión, que hizo que la niña cayera al suelo.
Un gigantesco "Ehhhh" bajó de la tribuna, y el referí no tuvo duda: cobró penal inmediatamente, le sacó la roja al chico de anteojos, y provocó el desahogo del DT local.
-¡Peeeenaaaaal! ¡Penal para Danville FC! ¡Esta puede ser, amigos, la jugada que defina el encuentro!
Enojado, Phineas salió a increpar al agresor, echándole en cara el dolor de su amiga.
-¡Tranquilo, Flynn!-lo calmó Doofenshmirtz-El partido ya termina…
El pelirrojo se lo sacó de encima y fue a ayudarla.
-¿Estás bien? ¿Puedes levantarte?
-Sí… gracias Phineas… pero creo que no voy a poder patear el penal…
-Claro que no. Yo lo patearé. Me vengaré de lo que te hicieron.
-No, Phineas… deja que Ferb lo patee. Él es mi segundo… lo hará, créeme.
-Pero…
-Hazlo por mí.
Esa frase lo dejó duro.
-Bien. Lo dejaré.
Mientras, el inglés acomodaba la pelota y Heinz, totalmente enloquecido y metido adentro de la cancha, le daba consejos.
-Mira, patear un penal no es simple-le comentó-Lo que debes hacer es concentrarte y elegir el lado correcto… como cuando estás frente a una bomba de tiempo y debes desactivarla… si cortas el cable naranja… explotará y morirás… pero si cortas el verde, acertarás y salvarás a más de uno…
-¿Por qué verde o naranja?-le preguntó, un poco fastidioso.
-¡Eso no importa, sólo es un ejemplo! Así que recuerda, Fletcher… concentrarse es lo importante.
El peliverde no le dio mucha importancia. Para él los penales eran una lotería. De cualquier forma, él siempre los pateaba a la derecha del guardameta, por ser diestro.
-Le va a pegar Fletcher-anunció Dink-Esta es la última jugada del encuentro, señores. Gol y título para los suburbanos, o empate y más penales. La decisión está en los pies de este señor… el centro forward con la gloriosa 10 en la espalda… Ferb Fletcher…
Tomó carrera, respiró y se lanzó.
Todos se quedaron mirando. Nadie volteó. Hasta Perry quería ver como salía el partido.
-¡Le va a pegar Fletcher! ¡Allá va! ¡Fletcher…!
No tuvo compasión. Aunque se arrojara al lugar correcto, el arquero jamás lo atajaría. El disparo salió tan fuerte y bien direccionado que perforó el ángulo superior derecho.
-¡Gooooooooool! ¡Gooooooooool! ¡Tenía que ser así! ¡El 10, el grande, el peliverde centro forward, Ferb Fletcher, convirtiendo el mejor penal de todos los tiempos! ¡Danville FC es el nuevo campeón! ¡Ha ganado gracias a este tanto! ¡Y de las ganas, el esfuerzo que pusieron todos sus jugadores! ¡Felicitaciones! ¡Danville FC 2, Danville City 1! Para todo Danville, este fue el relato de este servidor. Dink Winkerson fuera. ¡Paz! ¡Y salud, campeón!
Contentísimo, Ferb salió corriendo hacia Phineas y lo abrazó con todo su ser.
-Esto es para ti, hermano-le susurró.
Inmediatamente, todos se le subieron encima para festejar el título. Mientras, Buford le arrojaba salsa a Doofenshmirtz, quien también participó del festejo.
-¡Lo hicimos, lo hicimos, lo hicimos, we did it!-exclamó el entrenador, contentísimo.
La fiesta en la cancha era masiva. En las tribunas, aún más.
-¡Ganamos!-gritó Jeremy, y se abrazó con Candace.
-¡Lo hicimos!-exclamó Coltrane, e hizo lo mismo con Stacy.
Ambos las miraron a los ojos. Era el momento que habían estado esperando.
-Stacy… escucha, tengo que confesarte algo…
-¿Qué es, Coltrane?
-Bueno, sé que nos conocemos hace poco, pero últimamente lo he pasado de lujo contigo y… ¡oh, que demonios! ¡Stacy, te amo!
-¿Qué?
-¡Te amo! ¿Quieres… quieres ser mi novia?
La morocha quedó consternada. ¡Su amor secreto también la amaba!
-¡Sí! ¡Por supuesto que seré tu novia!
Y, sin dejar de sonreír, sujetó al moreno de la remera y lo besó con todo su ser.
-Me has hecho el ser más feliz del mundo-le dijo él.
El rubio y la pelirroja se miraron.
-Vaya, mira eso, Jeremy-le dijo ella-Stacy lo hizo.
-Coltrane también… oye, Candace…
-¿Qué?-preguntó, ilusionada.
-Bueno, nos conocemos desde hace años, y francamente hay algo que siempre he querido decirte… pero nunca lo hice…
-Vaya, que extraño-comentó ella, como si supiera lo que iba a pasar-Yo también tengo que algo que decirte que jamás dije…
Se miraron un momento, y, finalmente, el chico habló:
-No, no es cierto… no tengo ganas de decirte nada… sólo me emocioné.
-¿Eh? ¿En serio?-preguntó ella, decepcionada-Oh, bueno… sí, de hecho, yo también mentí… me dejé llevar por el momento…
Y se dieron la espalda, enojados.
"¿Por qué no se lo dijiste, imbécil?" se preguntó Jeremy.
"Eres tonta, tonta, Candace… ¡era el momento!" se dijo la pelirroja.
Y, mientras los niños festejaban, los novios se abrazaban y la parejita se lamentaba, Perry abandonaba la tribuna y se escabullía por la salida de emergencia para ir rumbo al estacionamiento. Allí se encontró con el Mayor Monograma y Carl el Interno, listos para llevar al ornitorrinco a la Agencia para su estadía de cuatro meses.
-Lamento no conseguir un vehículo privado, Agente P, pero recién estará listo para mañana en la mañana-se disculpó el hombre-Tomaremos el autobús. ¿Trajiste monedas, Carl?
-No, señor.
-¿Cómo que no? ¿Y con qué pagaremos el autobús?
-No lo sé, señor. Yo soy sólo un interno.
-Ya he oído eso hoy, Carl.
A la vez, Coltrane y Stacy se despedían.
-Bueno, me voy, Stace-le dijo él.
-Por favor, ten cuidado ahí afuera-le pidió ella.
-¡Descuida! Lo tendré.
Y se fue del estadio caminando, justo cuando una camioneta paraba delante de él.
Otro que había abandonado los festejos era el DT, Heinz Doofenshmirtz. La cosa que lo molestaba en el vestuario había vuelto, y realmente le preocupaba. ¿Por qué tenía ese vacío?
-No entiendo-murmuró-Soy bueno, me he ganado la confianza de esos niños… ¿y aún quiero ser malo? ¿Por qué?
Y se fue del estadio, para ir a buscar su camioneta al estacionamiento, cuando vio tres figuras que se le hicieron muy familiares.
-¡Perry el Ornitorrinco!-gritó.
El trío se dio vuelta, y lo vio.
-¡Doofenshmirtz!-exclamó Monograma, y luego se echó a reír-¿Qué haces aquí? ¿No era que te habías hecho bueno? ¿Por qué no te vas a cortar flores a tu jardín?
-Cállate, idiota. Escuchen, ser bueno es odioso.
-¿Qué?-preguntaron los dos humanos.
-¡Mi vida no tiene sentido sin tener a alguien en ella! ¡Y una hija no es suficiente! Creo que el efecto del correctinador está pasando… ¡En unas horas volveré a ser malvado!
Nadie entendía nada. Perry mucho menos.
-En serio… por favor, denme otra oportunidad, prometo ser más malo.
El autobús arribó. El Mayor ya iba a subir, cuando el animal lo jaló de la ropa.
-¡No me digas que tú quieres que siga siendo tu enemigo! ¿Hablas en serio, Agente P?
El ornitorrinco asintió con la cabeza.
-Déjelo, señor-le dijo Carl.
Resignado, Monograma le hizo señas al conductor de que se fuera.
-¡Oh, gracias!-gritó Heinz, y luego le habló al animal-Mañana puedes volver a mi edificio, porque estaré comprando cosas por la noche. ¡Te odio, Perry el Ornitorrinco!
Y se fue, contentísimo, rumbo a su casa.
-Ahí va un villano buena onda-comentó Carl.
-No pudiste haberlo dicho mejor, interno. Bien, Agente P, creo que ganaste. Podrás volver con tus dueños, y el doctor Doofenshmirtz seguirá siendo tu enemigo. Voy a pedirle al Agente G que se encargue de Pierre.
-Pero señor, ¿no recuerda que perdimos al Agente G en noviembre?
-Oh, sí… siempre lo olvido.
Feliz, Perry volvió al estadio.
En la celebración, Phineas y Ferb charlaban, abrazados en medio del campo y con la copa del campeonato en las manos.
-…y eso fue lo que pasó-terminó de contarle el peliverde-Sentía que la trama de todos los días era aburrida, pero ahora que cambió, creo que es mejor que todos los días sean iguales pero divirtiéndonos… ¿no crees?
-Vaya… nunca creí que pensarías eso, Ferb… pero bueno, aquí estamos, tú la figura del partido, y yo a punto de tener novia…
Su hermano lo miró, sorprendido.
-Sí… hablé con ella y decidí no decírselo ahora. Se lo diré en unos días, quiero esperar un poco más… pero te prometo una cosa… ¡el verano no terminará sin que se lo haya dicho!
El casi adolescente le hizo un gesto afirmativo con la mano derecha, y sonrió, porque sabía que las cosas que vendrían en esa última semana de vacaciones, salieran igual o diferentes como en el resto del verano, no tendrían nada de malo para él ni para nadie.
Y, entonces, llegó la mascota.
-¡Oh, ahí estás, Perry!-exclamó Phineas, abrazándolo.
Y así terminó este día… ¿se declararán a sus chicas Phineas y Jeremy? ¿Doof será más o menos malvado? ¿Habrá más romance? ¿Y canciones? Todo eso, y mucho, pero mucho más, en lo que se viene: "Phineas y Ferb: La Película". ¡Muy pronto para todos! Y, como diría un viejo narrador amigo mío, ésta historia continuará…
