Era lunes por la mañana, y Vicky tenía como costumbre levantarse una hora antes para arreglarse el pelo y maquillarse. Se levantó de su cama y se miró al espejo y empezó a peinarse. Tenía una larga melena rubia, lisa y sus ojos eran de color azul muy claro. Era bastante alta, 1.75 cm, era la más alta de su clase. Cuando terminó de peinarse, pasó a maquillarse, la raya de arriba, el brillo de labios, la base, etc. Cuando terminó, se vistió, se puso una blusa rosa y unos pitillos negros. Bajó a desayunar unos cereales, como todas las mañanas. Se sentó en la mesa de la cocina y se dispuso a desayunar. Al terminar de desayunar se levantó de la mesa, recogió su desayuno y cogió su mochila para ir a clase. De camino al instituto se encontró a Jean, la chica nueva, pero pasó de ella, no era el momento de ponerse a discutir. Asi que siguió adelante. Cuando llegó al instituto caminó por el largo pasillo hasta llegar a su clase, entró y se sentó en su sitio. Al poco rato de que ella llegara, entró por la puerta Jean. Iba con una camiseta negra y unos pantalones largos rojos con rayas negras. No le queda bastante mal, pensó Vicky, pero no iba a quedarse ahí parada sin decirla nada. Asi que se acercó a ella y la empezó a hablar.
-Hola Jean, hoy vienes muy colorida -dijo con algo de sarcasmo en su voz
-Y tu vienes hoy muy maquillada, no me gustaría nada verte sin él -dijo con maldad Jean
-Oye, ten un poco más de educación, ¿quieres?
-No tengo por qué tenerla contigo, no es cosa mía que siempre acabes mal -dijo Jean, y se sentó en su sitio
Acto seguido se sentó Vicky con desprecio. Las clases se pasaron muy rápido. Cuando Jean salió de clase vio una serie de personas que hacían cola para entrar en el despacho del director. Seguramente sea por lo de la prueba, pensó Jean. En la cola vio a James, la saludó con la mano y ella le devolvió el saludo, pero en seguida se fue hacia la salida del instituto. Al salir se respiraba aire puro, asi que respiró muy hondo y se dispuso a salir. De camino a casa decidió ir otra vez al laberinto. Cuando llegó sintió algo distinto a la otra vez, el cielo se había nublado, el aire ya no era tan puro y del mismo laberinto salió una fuerte ráfaga de aire. Lo normal hubiera sido que Jean se asustara y se fuera, pero lo que hizo fue intentar entrar, pero algo fuerte, como una barrera, la impidió entrar. Será un protector para que la gente no entre y se pierda, pensó. Pero en ese mismo instante escucho un ruido, una especie de rugido. Se separó un poco del laberinto, y al hacerlo, pudo ver un cartel que ponía: "Solo aquellos que tengan el permiso podrán entrar". El permiso.. pensó ella, tengo que conseguirlo. Sabía que la única forma de conseguirlo era presentándose para la prueba. Jean era demasiado curiosa como para dejar pasar eso, asi que se fue a su casa para escribir la carta para el director.
