No tengo idea de a quien pertenece la imagen pero mia no es.
El AU en que está basado esto es: Los años 50,yo saben, cafeterias, faldas gigantes y chicos malos.
Pusea Nico con chaqueta de cuero porque queda mejor con la historia.
Espero que lo disfruten.
Will en verdad quería conocer al chico de ojos chocolates.
Obviamente solo porque... le parecía agradable.
No porque tenía los mas hermosos ojos que hubiera visto, tampoco el sedoso cabello azabache que caía un poco más largo de lo permitido, o el hecho de que estaba vestido con unos ajustados jeans negros y una chaqueta de cuero negra.
Claro que no.
Había llegado hacía media hora, pedido en murmullo un batido de vainilla, y cuando Will se lo pasó murmuro un "gracias" con un acento del que el rubio estaba seguro no era norteamericano.
Will mueriéndose de la curiosidad preguntó con una sonrrisa enorme si él pertencecía a Estados Unidos o de algún país extranjero. El pelinegro levantó sorprendido la mirada ante la pregunta.
-Uh..., vengo de Italia- respondió escuetamente sorbiendo del batido con los ojos fijos en la mesada de la cafetería.
Cuando terminó el batido se levanto del taburete por lo que Will notó que era mucho más bajo que él (una cabeza quizá), y con horror vió como se dirigía a la puerta.
-¡Oye!, no me has dicho tu nombre- gritó para que el moreno lo escuchará sobre la música.
El aludido se dio la vuelta sobre sus Coverse negros. Le dio una sonrisa torcida a Will que envió una corriente eléctrica por la espalda del rubio.
-Nico, Nico di Angelo.-
Y simplemente volvió a caminar para salir de la cafetería.
A Will le sorprendió gratamente que Nico volviera al siguiente día, pero más aún cuando él inició la conversación.
-Ayer no me dijiste tu nombre- dijo como quién no quiere la cosa con el tenedor girando un pie de limón en el plato.
-Oh, soy Will- el rubio dejó el pequeño trapo con el que limpiaba un vaso y le extendió la mano.
Nico sonrió y estrechó la mano suavemente. Estaba girando con las caderas el asiento mientras balanceaba los pies, esta vez tenía los Converse rojos. Will tenía puestos unos azules -sus favoritos- despues de todo era parte del uniforme. Además del ridículo moño que le picaba en el cuello y el gorro que aplastaba sus rizos rubios contra su cabeza.
-Si no quieres el pie puedo cambiarlo- observó Will cuando vió la mueca de Nico al meter un trozo en su boca.
-Mi hermana me recomendó el pie, dijo que era grandioso pero creo que no va conmigo-respondió mirando el plato.
El rubio rió a carcajada suelta ante la mueca del pequeño quejumbroso que tenía sentado frene a él. El limón debía estar agrio hoy porque esas tartas en verdad eran deliciosas.
Le dijo a Nico que esperara un segundo mientras caminaba hacia la cocina. Agarró una porción de pastel de chocolate y volvió con una sonrisa.
-Espero que lo disfrutes- puso el plato frente al pelinegro que lo miro con los ojos brillantes, Will verdaderamente empezaba a amar esos ojos.
Muy bien, habían pasado dos meses desde eso y Will estaba a punto de enloquecer. Si no invitaba a Nico a una cita (obvio... como amigos ) sería demasiado tarde, el verano pronto llegaría a su fin.
Así que un día tomó el valor de quién sabe donde y preguntó con toda la tranquilidad que pudo fingir:
-¿Te apetece ir al cine?-
Nico aceptó y Will sintió compo la euforia lo embargaba.
Ahora él y Nico están en una oscura sala de cine con solo tres personas a su alrededor, y el rubio se atreve a tomar la mano del pequeño. Nico no dice nada pero devuelve el apretón y recarga su cabeza contra su hombro.
Will siente una inmensa necesidad de besarlo como ha anhelado desde hace mucho, por lo que gira su cabeza hacia él. El pelinegro levanta la cabeza y lo mira a los ojos. Al rubio le gustan los ojos de Nico porque son diferentes, con su color chocolate; dulces, tímidos, coquetos.
Inclina la cabeza y lo besa.
Nico no lo empuja ni nada, al contrario, le devuelve el beso con tímidez y aprieta con más fuerza el agarre de sus manos.
El rubio sabe que probablemente esto está mal, muy mal, pero no le importa porque en ese efímero momento, él es feliz con Nico.
Y es lo único que importa.
Para que lo sepan, odio con toda mi vida las cosa que contengan limón, los Coverse son de 1908 y obviamente la homosexualidad estaba más que malñ vista en los 50 por eso la razón del última párrafo.
