Fate se despertó primero que Nanoha. La miró dormir plácidamente unos minutos antes de levantarse. Le parecía increíble lo cerca que había estado del desastre la noche anterior.
Desde que vio a Nanoha por primera vez le había parecido una mujer muy atractiva, pelo rojizo lacio y largo que le llegaba hasta la mitad de la espalda, ojos azules fuerte que cuando se emocionaba adquirían un color más claro, su cuerpo delgado y con un tono como… fresas con crema, sin proporciones exageradas, piernas bien torneadas que las había logrado ver cuando llevaba falda a la oficina, rostro perfecto con boca pequeña pero delineada, pestañas largas, nariz perfilada y ese collar con un diamante rojo que siempre adornaba su cuello.
No podía negar lo obvio, era hermosa; pero a pesar de ello, hasta ese momento se había negado a mirarla o pensar en ella con otros ojos que no fueran los de amiga. Así había sido hasta la noche anterior.
Mientras se aseaba en el baño, no podía dejar de recordar esos senos tan apetecibles, ese abdomen y vientre, ese sexo con labios apretaditos que se le antojaba probar… de sólo recordar la calentura se apoderaba de todo su cuerpo, especialmente de su centro, lo cual era un verdadero problema. ¿Cómo mirarla de manera indiferente? ¿Cómo estar a su lado y no desear rodearla con sus brazos y sentir todo su cuerpo?
Era un problema. Un verdadero problema. No sólo por el hecho de que Nanoha era su compañera de trabajo y amiga, sino también porque era hetero y casada; y ella ya sabía que enredarse con mujeres casadas era garantía de desastre.
Terminó de arreglarse y salió sigilosamente del cuarto. Al llegar a la cocina, se encontró con Arf quien se tomaba su café de la mañana mirando hacia el horizonte a través del ventanal de la cocina. Hayate y Signum estaban tomando sol en la piscina.
•Buen día – Saludó a Arf.
•Hola – La saludó quedamente y sin desviar la mirada – En la cafetera hay café recién hecho.
•Gracias – Fate se sirvió una taza de café y se sentó al lado de Arf.
• ¿Y Nanoha?
•Dormida aún.
• ¿Anoche… todo bien? – Preguntó mirándola
•Si – Respondió devolviéndole la mirada pero sin lograr sostenérsela.
Arf que la conocía bien, entrecerró los ojos antes de hablar.
• ¿Qué pasó?
•Nada, te lo juro que nada – Se apresuró a decir.
•Fateeeee…
•Nada en serio – Aunque era verdad que nada había sucedido, el sentimiento de culpa la hacía verse inquieta.
•En primer lugar, ¿Por qué durmieron juntas? – Le preguntó sin más rodeos.
•Nanoha se sintió intimidada por la casa así que me pidió compartir la habitación.
• ¿Y la cama también?
•Prefería una habitación con baño propio.
•Aja – Hasta ahora las respuestas no eran descabelladas, pero algo no le olía bien – ¿Y entonces por qué esa cara de culpable que tienes?
•No es nada – Trató de dejarlo pasar.
•Sabes que hablarás de todos modos, así que por qué no nos ahorramos el tiempo y me cuentas de una vez. - Fate respiró profundamente antes de comenzar a contarle todo lo que había sucedido la noche anterior sin obviar nada.
•… y ahora no puedo evitar mirarla y… – Trataba de hablar pero las palabras no le salían.
•Desearla? – Completó Arf. Fate asintió y el sentimiento de culpa volvió a invadirla – No eres de piedra Fate, raro sería que no hubieses sentido nada.
•Si pero eso no me ayuda. ¿Qué hago ahora? ¿Con qué cara la miro?
•Nada tiene por qué cambiar. En principio, espera a ver si ella recuerda algo de lo sucedido; si lo recuerda, pues espera a ver qué piensa o cómo se siente ella. No armes una alharaca antes de tiempo.
•Fácil decirlo. No eres tú la tiene su imagen impresa en la memoria. ¡Dios me siento como una pervertida! – Exclamó llevándose las manos a la cara.
•Lo serías si te hubieses aprovechado de la situación, cosa que no hiciste, así que páralo allí – Fate asintió una vez más – Lo que tienes que hacer es buscar de centrar tu atención en otro lado.
• ¿Qué quieres decir?
•Dejar atrás esa abstinencia y salir al mundo otra vez.
•No Arf, olvídalo. No quiero una relación…
•Yo no hablé de relación – La interrumpió – Sólo dije que deberías acabar con la abstinencia.
•Sabes que no soy como tú. Yo no puedo ir por allí acostándome con cualquiera.
•Lo entiendo, pero mientras no liberes "TODA ESA ENERGÍA ACUMULADA", lo de anoche seguirá persiguiéndote. Piénsalo – Arf le palmeó la pierna con cariño antes de levantarse y salir a reunirse con Hayate y Signum en la piscina.
Fate se quedó un rato más allí sentada dándole vueltas al asunto. Nunca le había gustado eso de ir de brazo en brazo cada noche, pero desde hacía tiempo que había perdido cualquier interés sexual por cualquier mujer, por lo que hasta ese momento no había sentido la necesidad de buscar "LIBERAR SU ENERGÍA". Sin embargo, Nanoha había logrado despertar toda esa necesidad que creía dormida. ¿Entonces qué debía hacer ahora? ¿Cómo evitar tener pensamientos totalmente pecaminosos hacia Nanoha, su amiga, su compañera de oficina? Debía hacer algo y rápido antes de que existiese la mínima posibilidad de que Nanoha se diera cuenta. Lo último que quería era perder su amistad por no poder controlar sus hormonas. Resuelta a dejar atrás todo lo sucedido salió a la piscina con las demás.
Una hora más tarde, Nanoha se les unió. Aún sentía los estragos de lo bebido la noche anterior, sin embargo, estaba lista para el plan del día. Arf le había dicho cuando llegó que ese día darían un paseo en la lancha por los islotes de la bahía, así que sin esperar más, se fueron rumbo al muelle.
La lacha era del tipo deportiva, un solo piso, con asientos para el piloto y copiloto y un asiento largo atrás con un motor lo suficientemente potente para alcanzar velocidades altas. Arf le había mandado hacer una estructura especial para anexarle una moto de agua también, de esta manera, podía llegar a cualquier orilla sin necesidad de invadir el espacio de los bañistas con el bote.
Estuvieron navegando alrededor de una hora y media. Cuando decidieron que ya era suficiente y que querían quedarse en una de las playas, Arf escogió uno de los islotes menos visitados por los turistas, allí sólo llegaban aquellos que poseían botes. Al llegar allí, habían alrededor de 5 botes, de los cuales uno parecía estar ocupado por chicas solamente, lo cual Arf no desaprovechó y se ubicó justo al lado de ellas.
•Creo que aquí estaremos bien – Dijo sonriendo con la mirada fija en el grupo de chicas que estaba cerca.
•Perfectísimo diría yo – La secundó Hayate, también con una amplia sonrisa y saludando con la mano a las chicas que ahora veían hacía el bote.
•Como siempre solo te fijas en eso – Le contesto una enojada Signum cruzando los brazos y dándole la espalda.
•Acaso ¿Estas celosa? – Con esa última frase se le acercó peligrosamente a los labios de Signum antes de que lamentablemente las interrumpieran.
•Recuerden que no estamos solas – Les recordó Fate.
•No se preocupen por mí, de verdad. – Se apresuró a decir Nanoha. No era que se sintiera del todo cómoda con aquello, pero tampoco quería inhibirlas de hacer lo que quisieran.
• ¿Seguro? – Le preguntó Fate dudosa.
•Sí, claro. Estaré bien – Le sonrió ligeramente.
•Bueno, entonces aquí nos quedamos – Dijo Arf frotándose las manos como si estuviese a punto de probar algo muy rico y con expresión de picardía.
Todas rieron ante la expresión de Arf, pues sabían de sobra lo que eso quería decir; todas menos Fate. Para ella una cosa era que Nanoha aceptara sus preferencias y otra muy distinta era involucrarla, así fuese indirectamente, en sus ligues, así que buscó rápidamente alguna alternativa para salir de aquella situación.
• ¿Arf, te importaría si llevo a Nanoha a dar una vuelta en la moto? – Preguntó Fate tratando de sonar casual mientras las demás preparaban las cosas para quedarse allí.
•Por mí no hay problema – Respondió despreocupada.
• ¿Te gustaría dar una vuelta? – Preguntó a Nanoha.
Ésta se encogió de hombros como indecisa. Pero al ver los ojos de Fate, que gritaban en silencio un "sí" de su parte, asintió.
•Bien, déjennos primero descargar las cosas para instalarnos y luego se van ¿si?
Así lo hicieron. En pocos minutos Arf, Hayate y Signum se quedaron instaladas en el islote mientras que Nanoha y Fate se fueron a dar vueltas en la moto de agua. Recorrieron una gran extensión de mar adentro, Nanoha al principio estaba súper nerviosa pues pensaba que podían quedarse a la deriva. Fate aprovechó esta debilidad para darle un susto de muerte al fingir que la moto se había quedado sin gasolina. Luego de unos minutos de angustia, y de ver la posibilidad de que los nervios de Nanoha la hicieran perder el control de sí misma, Fate sin confesar su pequeña broma retomó el paseo como si todo hubiese sido un error del medidor.
En visitas anteriores, Fate había descubierto una playa virgen a la que sólo se le tenía acceso a embarcaciones pequeñas, pensó que sería buena idea llevar a Nanoha hasta allí. Con sumo cuidado, puesto que la entrada estaba celosamente oculta por manglares, iniciaron la entrada. Le advirtió a Nanoha a dónde irían para que no se asustara antes de adentrarse a la pequeña playa. Ya había pasado bastante tiempo, pero seguro que no lo suficiente como para que Arf, hubiese desplegado todas sus tácticas de conquista, así que estar un rato allí era perfecto.
Al salir del tupido bosque de manglares, se abrió ante ellas una paradisiaca playa de aguas cristalinas. Había sólo unas pocas palmeras, la arena era tan blanca que el sol casi podía reflejarse en ella.
Nanoha se quedó totalmente impresionada con lo espectacular del lugar, tanto que se quedó sin habla. Pasó un buen rato antes de que pudiera pronunciar palabra alguna.
•Esto,… esto es hermosísimo Fate …
•Sí, lo es… – Sonrió ampliamente sintiéndose satisfecha por llevarla hasta allí.
• ¿Cómo llegaste hasta aquí? – Preguntó aun dando vueltas sobre su eje admirando todo a su alrededor.
•Un día como hoy estaba dando vueltas sin rumbo cuando de pronto vi a una pareja salir en una moto de agua de aquí. Me dio curiosidad pues parecía que no había nada más allá, así que me aventuré a investigar qué había detrás y vualá… me conseguí con esta maravilla.
•Es increíble de verdad… no tengo palabras.
•Bueno, disfrútalo entonces – Le dijo extendiendo la mano hacia la playa para que fuera hasta allí.
Nanoha no se hizo de rogar, fue directamente a zambullirse en la piscina natural comprobando no sólo lo cristalina del agua sino también su deliciosa tibieza. Estuvo nadando y flotando durante varios minutos hasta que se sentó cerca de la orilla junto a Fate.
• ¿Las demás han venido? – Preguntó luego de un rato.
•No. No lo conocen.
• ¿Por qué? – Preguntó extrañada
•Porque si lo hicieran, esto se convertiría en un hotel de citas – Dijo con cara de circunstancia.
Nanoha se carcajeó con ganas.
•No te rías… sabes que es verdad. Yo las amo y las adoro a las tres Arf, Hayate y Signum, aun que Arf y Hayate sean unas depravadas… en fin… pero sé que no apreciarían este lugar por lo que es, sino por lo que les puede ofrecer como estrategia para sus conquistas, así que me niego a ser alcahueta.
Nanoha se rió un poco más antes de volver a hablar.
• ¿Y tú… no has caído en la tentación de traer a alguien?
•No – Respondió sin titubear y en tono casual. Nanoha entrecerró los ojos ante aquella respuesta.
•Fate, no hay nadie aquí, sólo nosotras dos así que… – Dejó la frase incompleta esperando a ver si la continuaba, pero Fate no lo hizo. – Oh vamos Fate! ¿En verdad piensas que voy a creer que no has traído a nadie para acá?
•No lo he hecho – Se encogió de hombros – Así que no puedo decirte algo que no es verdad.
•Pero me trajiste a mí – Dijo aún con duda.
•Sí, pero no estoy tratando de seducirte, ni nada parecido. Te traje porque sentí que apreciarías el lugar tanto como lo hago yo – Le respondió mirándola directamente a los ojos.
Ante aquella respuesta, Nanoha se sonrojó un poco.
•Lo siento… no quise…
•Tranquila – La interrumpió Fate – En tu lugar, habría dudado igual – Hubo una pequeña pausa – De todos modos, debo confesar que de haber podido, lo habría hecho – Dijo bajando la mirada.
• ¿Qué cosa? – Preguntó no queriendo asumir nada.
•Traer a alguien – Respondió levantando la mirada y fijándola momentáneamente en el horizonte.
Nanoha no pudo evitar levantar ligeramente las cejas al escucharla, pero no dijo nada. Cuando Fate le devolvió la mirada y vio la interrogante continuó hablando.
•Sólo tuve oportunidad de compartirlo con dos personas… pero con ninguna de las dos logré hacerlo – Fate tomó agua entre sus manos y se refrescó la cara – La primera, le tenía miedo a todo lo que se refería al mar. Le gustaba sólo si podía estar en la orilla, así que ni pensar en pasear en la moto de agua. La segunda … – Nanoha observó cómo se le escureció la mirada al igual que cuando habló de su último trabajo, así que pensó tendría relación – Arf y ella nunca congeniaron, la única oportunidad en la que intentamos sobrepasar las diferencias, no pudimos pasar más de una noche en la casa, a la mañana siguiente nos tuvimos que ir al amanecer.
Fate se quedó ensimismada en sus pensamientos unos instantes antes de sacudir ligeramente la cabeza como queriendo alejar los recuerdos. A Nanoha le intrigaba saber qué le había pasado, qué era aquello que la entristecía tanto, pero sabía que no era el momento de preguntar.
•Así que… – Fate se encogió de hombros – Tú eres la primera persona que traigo aquí
•Vaya… – Dijo un tanto sorprendida – Me siento halagada por eso.
•Sí bueno, al menos sé que lo aprecias tanto como yo; y si llegases a venir con Yuuno, al menos sé que es tu esposo, que es alguien importante para ti y no un ligue de momento.
Nanoha se rió ante la idea, pero no en son de burla, sino por incredulidad.
•Aunque quisiera, no sabría cómo llegar… pero gracias de todos modos – Ambas rieron – Y hablando de otra cosa… quería darte las gracias por lo de anoche.
Fate se le paró el corazón al instante, pero logró disimularlo; simplemente esperó que Nanoha hablara para ver qué tanto se acordaba de lo sucedido la noche anterior.
•Cuando desperté no tenía muy claro lo que había pasado anoche… tenía todo muy borroso aún, pero a medida que ha pasado el día, la mente se me ha ido aclarando… lamento que hayas tenido que cargar conmigo.
•No fue nada – Le aseguró Fate – No iba a dejarte tirada en la piscina en ese estado.
•Tomando en cuenta que me emborracharon adrede y no hiciste nada por evitarlo, es lo menos que te tocaba hacer – Fate apretó los labios tratando de evitar reír – Sin embargo, una cosa es que tuvieras que cargar conmigo hasta la habitación y otra muy distinta que tuvieras que cambiarme.
Fate bajó la mirada unos instantes, hasta ese momento no había pensado en lo ocurrido la noche anterior, pero al momento de mencionarlo, todas las imágenes se le vinieron a la mente de inmediato. Pero sabía que debía disimular así que volvió a mirarla tratando de mantener una expresión neutral.
•Lo cierto es que quería disculparme contigo por ponerte en esa posición tan incómoda – Dijo con tono apenado.
•No te preocupes por eso. Estoy segura que de haber estado yo en esa situación, tú hubieses hecho lo mismo, así que no te preocupes.
Nanoha le sonrió en señal de agradecimiento y continuaron hablaron de otras cosas. Rato después, regresaron al islote con las demás.
Cuando llegaron, el grupo se había extendido un poco, pues ya no estaban sólo Arf, Signum y Hayate, sino además, las 3 chicas que estaban sentadas al lado de Hayate y Arf en el asiento largo y Signum solo miraba a lo lejos como se le acercaban a su "amiga" Hayate. Fate y Nanoha se incomodaron en un primer momento, pero al pasar los minutos decidieron incorporarse para pasar el rato.
Al momento de irse, quedaron en reunirse en casa de Arf en la noche para cenar y así lo hicieron. Llegaron, y a la hora y media llegaron las invitadas. Se sentaron alrededor de la piscina conversando y disfrutando de las bebidas que Arf preparaba.
Luego de comer, poco a poco se fueron separando las parejas sentándose cada quién apartadas del resto, quedando Fate y Nanoha solas en el caney. Fate, que ya sabía en qué terminaría aquello, prefirió llevar a Nanoha a caminar por la playa, puesto que aún era muy temprano para irse a dormir.
Caminaron por la playa con los pies inmersos en el agua un buen trayecto, tanto de ida como de venida. Al regresar, se asomaron a la casa para ver cómo estaban las cosas y vieron a Hayate besándose con Signum dentro de la piscina.
•Era de esperarse con estas dos – pronuncio Feta en vos suave para sí misma.
Arf hablando muy de cerca junto con otra, sentadas en el borde. Decidieron que mejor se sentarían en la orilla de la playa a esperar que el área de la piscina estuviese despejada para poder irse a dormir. Conversaron de varios temas, sin embargo, la constante brisa las hizo tiritar del frío. Pensando que ya había pasado el tiempo suficiente, regresaron nuevamente. Fate fue la primera que se asomó y al ver la escena subida de tono en la piscina se apresuró a evitar que Nanoha la viera.
•Dios y a… a… ahora q… q… que hacemos? – Preguntó Nanoha abrazándose a sí misma tratando de controlar sus temblores.
Fate lo pensó unos instantes y recordó que en el cuarto donde se guardaba las cosas de mantenimiento de la piscina, había una manta que Arf tenía allí para los momentos en los que se le hacía muy engorroso subir al cuarto a buscar colchas o sábanas para acondicionar las tumbonas en casos imprevistos.
•Espérame aquí – Le pidió a Nanoha. Con mucho sigilo, entró y buscó la manta, no sin antes tener que esconderse en el caney para que no la vieran. – Listo. Vamos.
Se sentaron muy juntas para lograr acobijarse con la manta, sin embargo, no era lo suficientemente ancha para lograr cubrirlas por completo, por lo que Fate, sugirió que Nanoha se sentara entre sus piernas para así abrazarse a ella y ayudarse con la manta para mantener el calor.
Nanoha, que no podía controlar los espasmos de su cuerpo no le importó, así que no esperó mucho antes de sentarse tal y como Fate le había indicado.
A medida que pasaron los minutos, el calor de ambas se fue extendiendo bajo la manta, disminuyendo así los espasmos por el frío, sin embargo, ninguna de las dos hizo intento alguno por separarse. Estaban en silencio, cada una inmersa en sus pensamientos.
• ¿Ya estás mejor? – Preguntó Fate
•Sí – Sonrió – Ahora no me quiero ni mover.
•Ni yo – Fate sonrió también.
•Menos mal que te acordaste de esta manta.
•Menos mal que Arf la tenía en el mismo sitio. Es primera vez que agradezco que "SEA COMO ES".
•Bien por ella entonces – Se acurrucó aún más entre los brazos de Fate.
Hubo una pausa antes de que Nanoha hablara nuevamente.
• ¿Puedo hacerte una pregunta?
•Claro
• ¿Cuándo te diste cuenta que eras… que eras…?
• ¿Gay? – Completó Fate. Nanoha se encogió de hombros. Fate lo pensó un instante antes de responder – No se trata de cuándo me di cuenta, sino de cuándo lo acepté… siempre supe que había algo diferente en mí. Desde muy pequeña recuerdo que me gustaba estar muy pegada a mi hermana mayor, pero no para jugar, sino porque me gustaba su compañía. Me gustaba ayudarla, protegerla… no sé cómo describirlo… lo cierto es que no me gustaban sus juegos, ni las muñecas ni nada de eso, pero me gustaba estar junto a ella.
A medida que fui creciendo, me fui alineando con el resto, pero siempre en el fondo, seguía sintiendo lo mismo. De adolescente, me di cuenta que me enamore de mi hermana que para mí era como mi mejor amiga, sólo que no lo entendía, ni lo aceptaba. Fue muy confuso para mí, me moría de los celos cuando la veía con su novio, pero al mismo tiempo, me reprochaba el hecho de que eso no era normal, así que busqué de salir con cuanto chico me gustara pero no pasaba de la palabra novio o cita, nada de lo más haya. Solo que simplemente ninguno cumplía mis expectativas y no llenaba ese gran agujero de vacío – Sonrió – Llegué a tener fama de romper corazones… lo que nunca supieron fue que la que tenía el corazón desecho era yo por no aceptar lo que realmente sentía.
Antes de entrar a la universidad, me fui a un campamento de dos semanas. Allí cambió mi vida. Conocí a Teana y Subaru. Ellas hicieron que me enfrentara con lo que sentía y me gustaba realmente… no hubo problema de por medio, pero fue toda una revelación para mí al darme cuenta que las sensaciones y emociones que yo misma ocultaba realmente me libero de aquellas cadenas que me aprisionaban ese verdadero yo en aquel momento, esos sentimientos superaban por mucho lo sentido con los chicos. A ellas, nunca las volví a ver luego de regresar, pero cambiaron mi vida por completo.
Durante mi primer año de universidad, fui a una fiesta y fue allí donde conocí a Arisa. Era el cumpleaños de una de mis compañeras de clase y allí estaba ella, igual que como la vez ahora, con ese aire diferente, con ese no sé qué que te hace notarla así no quieras. La vi hablando con una de las invitadas muy de cerca, de manera muy íntima… no podía dejar de mirarla, pero no porque me gustara, sino porque deseaba poder hacer lo mismo que ella. En un momento de la noche se me acercó y yo me puse súper nerviosa. No sabía qué hacer, sin embargo, fuimos hablando de cosas varias hasta que finalmente me preguntó si me gustaban las mujeres. Yo casi me desmayo de la impresión. Lo negué por supuesto, me daba terror pensar que fuera tan obvio, pero a la final, pensé que era mi oportunidad de descubrirme realmente. Y fue en ese momento en el que acepté mi diferencia y estuve dispuesta a enfrentar lo que eso significaba… y aquí estoy…aun enfrentando lo que significa ser diferente.
•Vaya…no… no fue fácil ¿no?
•Para nada. Hay quienes lo aceptan sin problemas, sin dudas… en mi caso, no fue así. Incluso, luego de enfrentarme a la idea, pasó un año y medio antes de que me atreviera a actuar, antes de dar rienda suelta a lo que soy. La facilidad de Arf para ligar me intimidaba, pero más allá de eso, le temía al fracaso, a no poder cumplir con lo esperado. Pero lo logré. Logré pasar esa barrera y luego de eso, ya no tuve dudas de quién era y lo que quería para el resto de mi vida.
• ¿Y… has tenido muchas novias?
• ¡¿Perdón? – Fate se sorprendió con la pregunta.
•Lo siento no quiero ser imprudente, es solo que te veo tan diferente a Arf o Hayate que… me dio curiosidad.
•Entiendo… – Dijo luego de reírse – Novias… he tenido 2 bueno si así se pudieran llamar. No te voy a mentir, al principio no fui muy juiciosa, no tanto como Arf por supuesto, pero puede decirse que fui muy libre. Al "enamorarme" por primera vez y saber lo que era compartir con la persona que quieres, Aparte me encantaría hacer el amor con esa persona tan especial… no eso del sexo sin emociones, no me agra la idea. Llámame romántica o cursi, pero no puedo.
•Pues entonces somos dos las románticas o cursi porque yo también comparto tu visión. Nunca entendí qué satisfacción se podía sentir yendo de cama en cama. No lo critico, después de todo, cada quien es feliz a su manera, pero definitivamente no lo comparto.
•Sí, a veces cuesta digerirlo – Hubo una pequeña pausa en la que Fate no pudo seguir bloqueando sus pensamientos acerca de Nanoha. La excesiva proximidad en la que estaban ahora, la hacían revivir ese deseo de acariciar y besar cada centímetro de su cuerpo. Ser consciente de su calor, de lo bien que olía, de la suavidad de sus manos, las cuales sostenía junto con el borde de la manta. La brisa, el sonido de las olas a romper en la orilla, la luz de la luna reflejada mar adentro, toda una combinación perfecta de elementos para exacerbar las más bajas de las pasiones. Fate tuvo que contener la respiración unos segundos y cerrar los ojos para volver al aquí y al ahora. Volver al "ella es hetero y yo soy sólo su amiga".
• ¿Está todo bien? – Nanoha, aunque estaba de espaldas a Fate, sintió su momentánea tensión.
•Sí, todo bien – Se apresuró en decir – Sólo pensaba que… a veces me gustaría poder ser como Arf.
• ¿Por qué lo dices? – Preguntó volteándose ligeramente para lograr mirarla a los ojos. Le parecía contradictorio que sólo unos minutos antes hablara de no compartir esa visión de la vida y ahora quisiera ser así.
•No me mal intérpretes, es sólo que… cuando pasas mucho tiempo sola y sin prospecto de pareja pues … a veces es difícil mantener a raya ciertas… necesidades – Completó un tanto apenada. No era que lo que estaba diciendo fuese algo fuera de lo normal, sin embargo, siendo Nanoha quien encendía esa necesidad en ella, le hacía más difícil hablar del tema.
•Oh! … entiendo – Se volvió hacia enfrente nuevamente para evitar que Fate se diera cuenta que aunque no en la misma medida, Nanoha entendía perfectamente de lo que hablaba. Justo en los últimos meses las relación con Yuuno habían enfriado, siempre por diferentes razones, pero a la final, el resultado era el mismo. Una de las razones por la que no le gustaba llegar a casa temprano, era para no pensar mucho en ello – Pero, eres libre ¿no?, es decir, podrías resolver la situación sin remordimiento alguno.
•Podría… pero sé que nunca aceptarías – Pensó – Tal vez lo haga – Susurró.
Pasaron unos minutos en silencio antes de que Fate volviera hablar.
•Creo que es hora de volver… tengo las posaderas dormidas – Ambas rieron.
•Sí, yo también
Fate se levantó primero para ayudar a Nanoha a levantarse, pero cuando la impulsó para hacerlo, Nanoha perdió el equilibrio y se fue hacia atrás llevándose consigo a Fate, quedando ésta última encima de ella y con los rostros muy juntos, con los labios casi rozándose. El momento fue fugaz, pues Fate reaccionó de inmediato poniendo distancia entre ellas, un segundo más así y no se hubiese podido contener de besarla. Por su parte, para Nanoha fue algo muy extraño, pues el deseo que sintió de besarla la paralizó, pero al mismo tiempo, al ver la reacción de Fate, la dejó con cierta sensación de rechazo; lo cual no tenía sentido, pues tampoco buscaba atención de su parte.
•Lo siento – Se disculpó Fate levantándose y ofreciéndole la mano nuevamente.
•La que debe disculparse soy yo, tú sólo tratabas de ayudarme – Dijo una vez levantada.
Ambas se quitaron los excesos de arena de la ropa y comenzaron a caminar en silencio hacia la casa. Al llegar, todo estaba en penumbra y en silencio, sólo unas cuantas luces iluminaban los alrededores de la casa, sin embargo, en su interior, la historia era diferente. Se escuchaban gemidos ahogados provenientes del cuarto de entretenimiento, así como también de uno de los cuartos matrimoniales. Trataron de caminar lo más en silencio posible hasta llegar a la habitación. Cuando entraron y cerraron la puerta, no pudieron evitar el ataque de risa que les dio. Lo hicieron hasta que les lloraban los ojos de tanto reír. La situación era tan irónica, ellas hablando de las carencias sexuales por la que estaban pasando, mientras que en dos de las habitaciones, eso era lo que sobraba. Minutos después, los sonidos fueron amainando y con ello, las risas, así que aprovecharon para arreglarse para dormir y acostarse.
A pesar de las risas, Fate estaba en un estado tan sensible que lo que más deseaba y necesitaba era dormirse profundamente para no pensar, para no desear; no obstante, instantes antes de que pudieran agarrar el sueño profundo, comenzaron sonidos provenientes del techo, los cuales se hicieron cada vez más pronunciados.
•¡Por favor! ¡Es una broma! – Se exasperó Fate
Nanoha se mordió los labios para evitar reírse de la expresión de Fate – Es muy real – Comentó.
•¡No puedo así! – Se levantó abruptamente de la cama y comenzó a caminar de un lado a otro de la habitación. Cuando hizo el además de ir hasta la puerta, Nanoha le habló.
• ¿A dónde vas?
•Necesito salir de aquí – Dijo agarrando el pomo de la puerta.
• ¿Quieres que te acompañe?
• ¡NO! – Dijo cortante. Al darse cuenta de la manera en que le había contestado, se volteó ligeramente para verla de soslayo – En estos momentos, no creo que sea seguro para ti estar cerca de mí – Sin esperar más, salió casi corriendo de la casa hasta la piscina, donde se tiró sobre una de las tumbonas.
No era primera vez que vivía algo igual con Arf en esa casa, pero sí la primera vez donde la persona que estaba a su lado la tentaba hasta rabiar. Tenerla tan cerca y escuchar la sinfonía erótica de fondo, era una verdadera tortura.
Por su parte, Nanoha se quedó desconcertada en la habitación. La situación era incómoda sí, pero en un primer momento no entendió las palabras de Fate. Necesitó unos minutos para comprender lo que Fate le había querido decir con "No estar segura junto a ella". En ese instante, también se dio cuenta que la imagen de un acercamiento íntimo con Fate, no le molestaba. Este pensamiento la dejó helada, pues recordó también lo bien que se sintió mientras la había cubierto con sus brazos en la playa y el escalofrío que sintió cuando cayeron a la arena y quedaron frente a frente.
Fue en ese momento que tomó conciencia de la apariencia de Fate. Cabello rubio y más lacio que el suyo, ojos rojos más obscuro que su cabello, piel color crema, un cuerpo bien torneado sin llegar a ser de miss y un rostro y una mirada con expresión intensa y profunda. De esas que parecieran desnudar el alma. Tomó conciencia de que Fate le atraía más allá de la pura amistad.
Hacía mucho tiempo que se había sentido de esa manera con una mujer. En aquel momento, había sido su vecina Susuka la que había despertado esas sensaciones en ella, pero al cambiarse de ciudad, todo había desaparecido, lo cual le había hecho pensar que había sido algo pasajero, quizás motivado por la personalidad cálida y cariñosa de su vecina y la ausencia de algún chico que le gustara o con quien valiera la pena salir. Pero ahora… ¿otra vez? … Tal vez el estar tanto tiempo con ella, compartiendo su estilo de vida la estaba haciendo confundir empatía con atracción.
Decidió no pensar más en ello. De seguro todo era producto de las circunstancias y no debía darle más vueltas al asunto. Sin embargo, fue más fácil decirlo que hacerlo, pero aun así logró conciliar el sueño un rato después.
Continuara…
