Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a chels926, yo solo la traduzco.


¡NOTA IMPORTANTE AL FINAL, LEEDLA, POR FAVOR!


BACK ACROSS THE POND

Capitulo tresSorpresa

Edward's POV

"¡Oi! ¡Edward!" me llamó Rob mientras recogía, sacudiendo la hierba mojada de mis zapatillas con tacos sucias antes de ponerlas en la bolsa con mi toalla y mi botella de agua. Sequé el sudor que se había acumulado en mi frente con mi antebrazo y me giré hacia mi compañero de equipo y capitán. "¿Por qué estás dejando antes el entrenamiento? ¿Tienes una cita o algo?"

Sonreí y reí, pero sacudí la cabeza negativamente. "Voy a la casa de mis padres para la cena del domingo y dudo que ellos vayan a apreciar que aparezca directamente después del entrenamiento de fútbol y apestando," expliqué. "Te veré el próximo domingo en el partido."

"Bien, pero si el otro equipo nos mete goles porque nuestro defensa no ha entrenado lo suficiente, tú tienes la culpa," explicó Rob bromeando antes de volver al entrenamiento en el campo.

Sintiéndome sudado y asqueroso, cogí el metro de vuelta a mi piso y, echando antes mis shorts sucios, mi camiseta y mis calcetines al cubo de la ropa sucia, me di una ducha rápida para asearme. Saliendo de la ducha y cogiendo la toalla más cercana, entré en la habitación y vi que solo tenía 45 minutos libres antes de que tuviera que estar en la cena.

No estaba completamente seguro de porqué mis padres habían insistido en que fuera a cenar esta semana de todas las semanas. La última vez que me invitaron a cenar fue en Marzo cuando Carlisle le anunció a la familia que había sido ascendido. Entre mi nuevo trabajo que actualmente me ocupaba entre 45 y 50 horas a la semana, el entrenamiento de la liga informal de fútbol y los partidos del domingo, e intentar encontrar algo de tiempo libre para hablar con Bella, no tenía mucho tiempo para ponerme al día con mis padres. Esa es la razón por la que me sorprendí cuando Esme me llamó el jueves al trabajo pidiéndome que fuera a cenar el domingo.

"Hace una eternidad que no te vemos, Edward," dijo mamá. "Por favor, no me dejes creer que estoy perdiendo a mi niño solo porque te has mudado dela casa y ahora tienes una carrera de éxito. Recuerda quien te dio todo lo que has necesitado para tener éxito." Ella siempre sabía como usar la carta de la culpa.

"Vale, estaré ahí," le dije aceptando.

"Brillante. Asegurate de estar aquí alrededor de las seis," me dijo. "Te quiero, Edward."

"Yo también te quiero, mamá," contesté antes de volver a colocar el teléfono en la base de mi escritorio.

En el tren de camino a Islington, mis pensamientos fueron inevitablemente hacia Bella. Cada vez que no estaba prestando atención a algo en el trabajo, en el campo de fútbol o en la televisión o el periódico, Bella era la que habitaba mis pensamientos y fantasías. Incluso mis sueños por la noche la mostraban casi constantemente de una forma u otra, ya fuera porque me estaba ayudando a matar a los piratas que habían invadido Londres o porque milagrosamente había decidido deshacerse de esos límites suyos.

Eran las 5:30 de la tarde ahora. ¿Me pregunto que estará haciendo Bella ahora mismo? Ocho horas de diferencia significan que eran las 9:30 de la mañana en Seattle. ¿Estaría despierta tan pronto un domingo? Dijo que estaba en California. Tal vez estaba ayudando a sus tíos a preparar el desayuno para sus primos pequeños de los que me había hablado. Sonreí al pensar en Bella frente a la cocina haciendo pancakes o tostadas francesas.

Los pasados cinco meses habían sido difíciles para mí y sabía que Bella se sentía igual. Era frustrante saber que nos separaban miles de kilómetros y que no había mucho que pudiéramos hacer excepto esperar el momento oportuno y ahorrar dinero para vernos. Yo ya estaba ahorrando casi todo el dinero de mis nóminas, y lo gastaba solo en cosas necesarias como comida y el alquiler. También iba a guardar mis días de vacaciones. Como empleado nuevo en la Asesoría Maxwell Jefferson, solo me daban diez días de vacaciones pagadas en todo un año, e iba a asegurarme de que cada uno de esos días iban a mi viaje a América en Diciembre.

Diciembre. Gemí al pensarlo. Quedaban más de seis meses enteros desde ahora. Eso significaba que Bella y yo no estábamos ni a mitad de camino de nuestra separación. No tenía ni idea de como iba a ser nuestra relación después de esto. Ya podía ver el daño que nos estaba haciendo. A menudo no hablábamos durante días porque yo estaba ocupado con el trabajo y ella tenía que lidiar con las clases y su trabajo. Cuando hablábamos, muchas veces discutíamos. Bella sacaba conclusiones equivocadas sobre porqué no la había llamado la noche anterior o yo me pondría celoso sin necesidad por el chico que había visto en algunas de las fotos que había puesto en Internet. Gracias a Dios, ninguna de esas peleas era tan mala como para no poder superarla, ya fuera hablándolo o decidiendo que no merecía la pena discutir por ello.

Por supuesto, todavía la amaba. Eso era evidente en cada pensamiento que tenía. Cuando hablaba con Bella y ella se venía abajo, llorando después de un día estresante, mi corazón dolía, queriendo secar sus lágrimas. Quería sostenerla en mis brazos y decirle que todo iba a estar bien, que yo estaba ahí para ella. Pero no podía y eso todavía me rompía el corazón.

Volví al presente cuando el tren frenó y las paradas de metro de Highbury e Islington fueron anunciadas. Cuando salí de la parada y empecé a caminar por la calle, recordé la vez que hice este viaje el pasado Agosto, regresando a casa tras un largo día de trabajo. Llegaba tarde a la cena, pero sabía que mis padres lo entenderían. Después de todo, era solo la familia. Sin embargo, cuando entré, no estaba solo la familia. La hermosa castaña llamada Isabella Swan estaba sentada a la mesa junto a Alice, mirándome con esos grandes ojos avellana. Sentí algo por ella casi inmediatamente, aunque me llevó unos días darme cuenta y aceptarlo.

Suspiré decepcionado cuando me di cuenta de que Bella no estaría en la cena esta noche, no estaría en mucho tiempo. No, Bella estaba a mitad de camino alrededor del mundo, y todavía tenía que aceptarlo.

Sacando la llave de la casa que todavía tenía, abrí la puerta principal de la casa de mis padres y entré. Esme estaba saliendo al pasillo desde la sala de estar cuando entré. "Edward," me saludó con calidez y su sonrisa maternal. "Me alegro mucho de que hayas podido venir hoy, amor. Ya no te vemos muy a menudo."

"Sí, lo sé. Sin embargo, esta comida es un poco imprevista, ¿no?" pregunté, preguntándome todavía si esta era otra cena de celebración sobre la que no sabía nada. Tal vez tenía algo que ver con Alice. "No me habéis invitado a cenar en bastantes semanas. Estaba empezando a pensar que ya no soy vuestro hijo favorito." Mamá siempre odiaba que Alice y yo intentáramos competir por ser el hijo favorito, así que no pude resistirme.

"Sabes que no eres el hijo favorito, Edward," contestó sarcásticamente. Touché, pensé con una risita. "Y, ¿necesito una razón para ver a mi hijo?" Me cogió por el brazo y empezó a llevarme a la cocina. "Bueno, entra. He hecho salchichas y puré de patata."

"¿Nada del asado normal?" pregunté sorprendido. La tradición parecía haber salido volando por la ventana.

"No me culpes, pero no he ido a la tienda este fin de semana, así que vamos a comer lo que tenemos a mano," explicó Esme. Carlisle, vi, ya estaba en la cocina, colocando la comida preparada en la mesa. Esto era lo que amaba de mis padres; ninguno de ellos tenía los roles respectivos de marido y mujer. Papá ayudaba con las tareas y a veces cocinaba y mamá tomaba a veces las decisiones. Es lo que hacía que su matrimonio tuviera éxito.

"Encantado de verte, hijo," dijo papá, colocando su brazo alrededor de mi hombro mientras hacía mi camino hasta la mesa. "¿Todavía estás trabajando duro en ese nuevo trabajo tuyo?" Me senté a la mesa y me pregunté solo un momento donde estaba Alice.

"Sí, he tenido una semana ocupada. Uno de los clientes de Australia va a venir y tengo que ir a todas esas reuniones," expliqué brevemente. "¿Dónde está Alice?"

Antes de que ninguno de mis padres pudiera contestar, escuché la puerta abrirse y luego cerrarse y Alice entró en la cocina y tomó su asiento a la mesa. "Edward. Me alegro de verte finalmente," comentó mientras se sentaba y se colocaba la servilleta en su regazo.

"Alice, me alegro de ver que finalmente has decidido bendecirnos con tu presencia," contesté en el mismo tono. La comida que tenía enfrente olía de forma deliciosa y no podía esperar para empezar. Sin embargo, por alguna razón, nadie empezó. Noté a papá mirándome por el rabillo del ojo y giré la cabeza.

"Edward. Tu cumpleaños es el próximo miércoles, como bien sabes," empezó, sorprendiéndome, "y siento decir que tu madre y yo no podremos darte nada ese día."

¿Qué demonios? Pensé. Sé que mis padres siempre celebran mi cumpleaños de alguna manera, pero iba a cumplir veinticuatro, no diez o dieciocho.

"Um, vale," contesté, preguntándome porqué habían sacado esto. Era muy raro. "Está bien. En realidad no estaba esperando mucho." Demonios, no estaba esperando nada además de, tal vez, una tarjeta.

Miré a Alice un momento, pero mi mirada se quedó fija en ella cuando la vi sonriendo salvajemente. Había un par de cosas que sabía que mi hermana no podía guardarse para sí misma – un secreto o una broma. Sin embargo, ninguna de las dos sonaba como que iba a ser agradable.

"Espera, Alice, ¿por qué estás sonriendo?" pregunté, intentando no prolongar lo inevitable. "¿Qué está pasando?" Me sentía ridículamente excluido y no podía entender porqué Alice estaba sonriendo como una tonta.

Alice tomó una respiración profunda y yo esperé por el rápido diálogo que iba a salir de su boca. "¿No puedo simplemente decírselo? Estoy demasiado impaciente." Miró hacia mamá y papá antes de volver a poner sus ojos en mí. "Por tu cumpleaños, mamá y papá han traído a Bella durante una semana," dijo tan rápido que me tomó unos segundos de más comprender siquiera lo que había dicho.

La miré con curiosidad antes de sacudir la cabeza. ¿Bella estaba aquí, en Londres, en esta casa? Ciertamente, eso no podía ser. Mi Bella estaba en la otra mitad del mundo, visitando a sus parientes en Monterey, California, en este momento. No podía ser cierto que estuviera aquí. La vida no era tan perfecta.

"Esa es una broma terrible," le dije de plano. Cogí mi tenedor y decidí que empezaría a comer sin ellos si iban a dejar que la comida se enfriara por algo como esto. Miré para ver si Esme me estaba mirando furiosa por mi rudo comportamiento, pero noté que sus ojos estaban enfocados detrás de mí, en algo sobre mi cabeza.

Giré la cabeza y me di cuenta al instante de que había alguien más en la habitación. No solo alguien más, sino la misma mujer con la que había soñado ver durante meses. La que no era posible que estuviera allí. Me puse de pie rápidamente, la silla chirrió contra el suelo de tarima cuando la eché atrás.

Bella estaba ahí, de pie frente a mí. El vestido verde que llevaba acentuaba el color de sus ojos y el collar que le había regalado en Navidad brillaba bajo las luces de la cocina. Se veía preciosa, con su pelo oscuro cayendo suelto en sus hombros, enmarcando su hermosa cara. Se veía demasiado perfecta para ponerlo en palabras. De hecho, se veía como si hubiera salido de uno de mis sueños.

Me froté los ojos, todavía inseguro de si estaba soñando o alucinando. Pero ella aún estaba ahí, esta vez con una sonrisa tímida en su cara. Obviamente, estaba nerviosa. Sobre qué, no podía imaginarlo.

Ahora que sabía que ella era real, di un paso hacia ella. "Creí que estabas en California," dije, estremeciéndome ligeramente cuando mi voz se quebró por los nervios.

Vi como Bella se encogía ligeramente, con la preocupación nublando sus ojos. "Mentí. Lo siento," se disculpó. "Esto es una sorpresa, obviamente, así que no podía decírtelo. Feliz cumpleaños adelantado, supongo." No hay necesidad de disculparse, quise decir. Su mentira la había traído aquí conmigo, y eso era todo lo que importaba. Sin embargo, lo dejé pasar.

"Uh, gracias," dije, todavía incapaz de creer que ella estuviera tan cerca frente a mí. Di un paso más cerca. Sacudí la cabeza disimuladamente y parpadeé, pero ella todavía estaba ahí.

Sin embargo, cuando me abrazó y pude sentir realmente su cuerpo contra el mío, supe sin duda que Bella estaba finalmente aquí, que finalmente había vuelto a casa. La sostuve fuertemente contra mí, con su cabeza en mi hombro. El olor de su champú – pomelo y limoncillo – me recordó al mismo olor que se quedó en una de mis almohadas días después de que se fuera en Diciembre. El mismo olor que me había dado consuelo durante esas agonizantes primeras semanas de nuestra separación.

"¿Estás segura de que esto no es un sueño?" susurré en su oído.

"Si lo es, voy a estar muy enfadada cuando me despierte," la escuché responder, haciéndome reír ampliamente.

Estaba a punto de alejarme para poder mirarla a la cara y besarla pasionalmente, pero recordé que toda mi familia estaba mirando nuestra reunión. "Comamos," sugirió papá y Bella dejó caer sus brazos y me miró. Besándola en la frente y sonriendo ampliamente, hice una nota mental para besarla apropiadamente más tarde. Mis labios picaron con anticipación mientras me sentaba para cenar y la veía sentarse frente a mí.

Esme, Carlisle y Alice hablaron con Bella durante la cena, haciendo una educada conversación sobre su vida en Seattle y como le iba en la escuela y el trabajo. Quería hablar con ella, pero no se me ocurrió nada que valiera la pena decir. Yo ya sabía como estaba su hermana y como había ido su semestre y cuales eran sus planes para el resto del verano. Había hablado con ella hacía solo unos días, después de todo. En su lugar, me quedé en silencio, escuchando mientras Bella ponía a mi familia al día con los detalles de su vida. No pude quitar mis ojos de ella, se veía mucho mejor de lo que se veía en una pantalla de ordenador, ya fuera por video o fotos. Aunque no creía que fuera posible, se veía incluso mejor que lo que lo había hecho en Diciembre, con su nuevo corte de pelo y cinco meses más de edad.

Cuando finalmente terminamos de comer, y Alice se ofreció voluntaria para recoger la mesa y fregar los platos, supe que necesitaba hablar con Bella y sabía que no podía hacerlo adecuadamente con todos alrededor. "¿Quieres dar un paseo o algo?" le pregunté, recordando que había bastante bueno fuera. "El tiempo no es terrible por una vez.

Bella aceptó y, tras coger un jersey, me siguió fuera de la casa. Tenía tantas preguntas que quería hacerle. ¿Estaba feliz de estar de vuelta? ¿Cuánto tiempo iba a quedarse? ¿Habían pagado mis padres todo el viaje? ¿Desde cuándo sabía que iba a venir? Antes de que pudiera decidir que pregunta hacer primero, Bella empezó la conversación.

"Hace bueno fuera," dijo suavemente, levantando la vista al cielo parcialmente nublado.

No pude evitar reír. Aquí estaba yo intentando evitar una conversación trivial y ella la empezaba. "Estamos hablando del tiempo, ¿verdad?" pregunté todavía con una sonrisa en la cara.

"No sabía que más decir," dijo defensivamente, y yo me sentí mal instantáneamente por reírme. No era que me estuviera riendo de ella. Simplemente encontraba toda la situación graciosa. "Pareces, no sé, raro. Te parece bien que esté aquí, ¿verdad?" preguntó con timidez.

Los ojos casi se me salen de las órbitas por la sorpresa. ¿Ella creía que no la quería aquí? Eso si que era gracioso. "Por supuesto," dije con firmeza, esperanzo hacer mi punto claro. Siempre la quería conmigo, sin importar nada. "Simplemente no puedo creer que estés aquí, eso es todo." Volví a pensar en mi silencio e incredulidad. "Lo siento si antes no parecí acogedor. Me pilló con la guardia baja."

"Es una gran sorpresa," dijo antes de dejarnos sumidos en el silencio. Seguimos caminando por la calle mientras mis pensamientos llegaban finalmente a una pregunta importante que hacer.

"¿Dónde te quedas mientras estás aquí? Y, ¿cuánto tiempo vas a estar aquí, igualmente?" pregunté con curiosidad. Tal vez iba a quedarse con mis padres de nuevo. "Me siento excluido."

"Estoy aquí hasta el próximo domingo," respondió Bella de inmediato, mirando todavía al frente. "Tengo que volver al trabajo y voy a tomar algunas clases más tarde este verano. En cuanto al lugar en que me quedo, si te parece bien, me quedo contigo," terminó dudosamente, como si no estuviera segura de lo que me parecería bien de este plan.

Como si no fuera a parecerme bien. Sonreí ampliamente por la risa por su asunción y por pura felicidad por la idea. No podría verla mucho durante el día, pensé con tristeza, pero podía compensárselo por las noches. De cualquier manera, ¿quién necesitaba dormir?

"Definitivamente me parece bien," le dije. Miré a Bella y la vi sonriendo con ese hermoso labio inferior atrapado entre sus dientes una vez más, la acción hizo que mi corazón se acelerara con deseo.

"Genial," contestó con una sonrisa incluso más grande en su cara. No pude aguantarlo más. Me volvería loco si mis labios seguían alejados de los suyos un minuto más. Había esperado cinco meses y dos días para esto y ahora no me detenía ninguna distancia.

Dejé de andar y tiré cuidadosamente de su mano para que ella también parara. Dulcemente, la agarré por el torso y acerqué su cuerpo al mío hasta que no estábamos tocándonos del todo. Bella levantó la vista a mí, sus ojos mirando los míos cariñosamente. Se veía tan inocente y pura. Sabía que ella no era ingenua o completamente inocente, pero estando ahí frente a mí, se veía como una santa.

"¿Puedo besarte?" pregunté suavemente, buscando su permiso. En ese momento, me sentía como si no la mereciera. Pero ella me había elegido, y me amaba, y eso era todo lo que importaba.

"Desearía que lo hicieras," susurró suavemente, sus labios se movieron de forma hermosa para formar las palabras.

Ahuequé mi mano en su mejilla, bajando la vista a la cara que había echado tanto de menos. Incliné mi cabeza y encontré sus labios con los míos. Sabía a leche y miel, dulce y suave mientras la bebía. Mi labio inferior rozó suavemente entre los suyos, trayendo a la vuelta recuerdos de besos pasados, y la acerqué más. Ella se inclinó contra mí, rozando sus labios contra los míos una vez más.

Me separé a regañadientes, deseando que eso no hubiera terminado nunca. "Me alegro tanto de que eso finalmente haya pasado," le confesé. Había esperado mucho tiempo, pero había merecido la pena.

"Y tenemos toda la semana," contestó Bella perversamente. El brillo en sus ojos daba una pista de travesura, y no tenía ni idea de si ella sabía el efecto que tenía en mí cuando hacía eso. Ella iba a ser mi muerte.

"No me tientes," le dije de broma, aunque pensaba en serio. "No querré ir al trabajo esta semana si mantienes eso."

Esa era la verdad. Ella todavía tenía tal control sobre mí que a veces me preguntaba si podría funcionar adecuadamente sin ella. Tal vez no tuviera que estar físicamente presente, incluso sabiendo que estaba en la otra mitad del mundo y todavía me amaba ciertamente ayudaba.

Mientras estuviéramos juntos, había esperanza, y esa esperanza tendría que ayudarme a superar el siguiente año hasta que pudiéramos estar reunidos permanentemente.


Hola!

Bueno, aquí teneis la reacción de Edward. No tengo mucho tiempo, así que paso a la NOTA IMPORTANTE.

Es una mala noticia. Posiblemente esta sea la última actualización hasta el 14 de Septiembre. El caso es que en Junio dejé cuatro asignaturas para Septiembre y ahora tengo que examinarme, tengo el primer examen el día 3 y el ultimo el 13, pero el 13 tambien es el cumpleaños de mi padre, así que hasta el 14 no habrá actualización. Y, la razón de que no vaya a actualizar la proxima semana es que son las fiestas de mi pueblo (empiezan hoy) y duran toda la semana, voy a traducir en ratos libres que no esté haciendo nada y, si tengo los capitulos actualizo, pero no os prometo nada.

Bueno, si tengo el capitulo nos vemos la semana que viene, si el domingo no he actualizado, ya no voy a actualizar hasta el dia 14 de Septiembre. El capitulo de God Love Her lo subo mañana.

Muchas gracias por vuestros reviews, alertas y favoritos y también a los que solo leeis.

Siento que vaya a haber tanto retraso.

-Bells, :)