Disclaimer: Los personajes de BnHA/MHA no me pertenecen.
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– Hola Aizawa, perdón si te molesto, pero necesito un favor –
– Habla Tetsuo, no tengo nada para mañana, así que puedo apoyar en algo si lo necesitas –
– Deja que te explique primero –
– En realidad no me interesa saber los detalles – Le interrumpió –
– Es que "necesitas" saber que ocurre – recalcó una de las palabras, dejando en claro que era importante –
– Está bien, habla – Respondió después de un largo suspiro, detestaba ese tipo de historias –
– Aizawa, cuando entramos a la ubicación indicada ayer, nadie de la liga de villanos se encontraba ahí. Solo un nomu y una persona que estaba inconsciente –
– ¿Y eso qué? Nighteye debió saber que esa persona estaba ahí… ¿Ya saben de quién se trata? –
– Ese es el punto, Nighteye no vio nada de eso, ni siquiera él comprende porqué todo resultó tan distinto. Sir sospecha de la persona que estaba ahí, la policía no la encontró en el registro nacional de ciudadanos, probablemente sea la causante de la distorsión en su visión –
– ¿Es posible que una persona sea capaz de generar eso? – No estaba de humor para escuchar excusas de ese tipo –
– Ese nos es el punto ahora, pero cuando veas de quién se trata, probablemente entiendas porqué concuerdo con Sir – Aizawa no omitió opinión alguna – Respecto a eso, necesito que vengas a tu departamento. Debo realizar un trabajo de seguridad y como aún no sabemos si la liga está detrás de esta persona no podemos dejarla sola –
– Es ahí donde necesitas mi ayuda – Concluyó la oración de su amigo –
– Si, por favor –
Fin Flashback
Ahora comprendía las palabras de su compañero, si no hubiera hablado con él anteriormente, probablemente pensaría que se trata de una broma de mal gusto. Pero no, ahí se encontraba alguien con el mismo rostro, misma contextura, estatura, cabello. Como si después de muchos años se decidiera a hacerle una visita sorpresa, pero aquellos 16 años no hubieran pasado por su cuerpo.
– Mirai… – Fue solo un murmullo, su cuerpo perdía el control, y liberaron aquel nombre que por mucho tiempo omitió y hasta se había decidido a olvidar. Seguía sumido en aquel shock cuando el impacto de un libro en su rostro lo despertó del trance –
– ¡Fuera de aquí! ¡O llamaré a la policía! – Debía volver a la realidad, y definitivamente aquella no era la persona que por un momento creyó –
– Para comenzar… – Ahora recibía el golpe de una escoba ¿Qué le pasaba a esa niña? –
– Insisto… Conozco a un héroe… Y si es necesario lo llamaré… – Su voz temblaba, pero tenía agallas para decir aquellas palabras –
– ¿Hey, me vas a dejar hablar? – Ahora una navaja se insertaba en la madera de la puerta, a la altura de su mejilla derecha –
– Primero explícame cómo lograste entrar – La joven sostenía el cuchillo más grande disponible en la cocina. Aizawa nunca lo había utilizado ya que es de repostería, pero venía en el set que compró la última vez… ¿Cómo lo encontró? Él estaba seguro de guardarlo en un cajón fuera de la vista –
– Primero, soy el dueño de casa – Habló fríamente mientras se acercaba lentamente a la chica – Segundo, soy amigo de Tetsuo, y en caso de que él no te haya avisado… – Tomó la muñeca que sostenía el arma cortopunzante – Yo cuidaré de ti hasta que vuelva, por lo que no es necesario que sigas apuntándome con esto – En un movimiento simple le quitó el objeto y se dirigió a la cocina para devolverlo a su lugar –
– ¡QUE! – ¿Acaso era una broma? ¿Ese tipo con cara y facha de moribundo? – Eso es una broma de mal gusto… jajajaja… Por un momento caí –
– Cree lo que quieras, no tengo obligación de convencerte – Tras salir de la cocina se dispuso a entrar a la que era su habitación, necesitaba cambiarse de ropa y quitarse el estrés del día que cargaban sus prendas de trabajo–
– Está bien, que tú seas el dueño de casa… lo creo – Hizo una pausa mientras tomaba asiento en el sofá – Pero que vayas a cuidar de mí… Mejor omitiré opinión… – Apoyó su cabeza en el respaldo, a fin de mirar el techo – Ni siquiera sé de qué me están cuidando… – Todo parecía ser un sueño, despertar en una ciudad que ni en los mapas de Japón del último año aparecía, que alguien le dijera que era héroe y que además corría peligro. Al punto de llamar a una supuesta persona de confianza que resultó en un casi vago y que no vivía en su propio departamento – Seguramente el estrés me pasó de la cuenta – Murmuró en un volumen casi imperceptible, envuelta en sus ideas y dudas, sin percibir que el mayor la observaba detenidamente desde el pasillo. Aún no confiaba en que ella fuera simplemente una víctima más de la liga –
El resto de la noche fue tranquila, dentro de lo que permitía la incomodidad de la situación. Aquella chica, si bien había despertado horas antes que Eraserhead llegara, la personalidad de Tetsuo le permitió tomar confianza suficiente como para contextualizarla sin muchos detalles en lo ocurrido. Caso contrario era la personalidad y presencia de Aizawa Shouta, sin contar que este aún se encontraba perturbado por el parecido de la muchacha con alguien de su pasado. El mismo timbre de voz, el cabello en melena hasta poco más abajo de los hombros en castaño, ojos negros profundos. La piel blanca cual nieve, que contrastaba en su totalidad con lo oscuro de sus iris.
Si, se parecían, pero sus personalidades eran opuestas. Tampoco podía opinar mucho, no la conocía ni de un día siquiera. Pero él era el primero en tener más que claro que no se trataba de quien esperaba.
Su compañero llegó cerca de la media noche, la muchacha se durmió poco después de cenar, pasado las 20:30. Quería preguntar algunas cosas sobre ella, pero finalmente descartó la idea, entre menos se involucrara sería mejor para él. Tras escuchar un "gracias" del otro héroe se despidió y regresó a su apartamento en los terrenos de Yuuei.
Aquella noche no descansó, el encuentro de ese día desató los recuerdos del pasado, cada una de las memorias de secundaria que se había prometido a suprimir por el resto de su vida. Las pesadillas invadieron su mente y atacaron sin piedad alguna.
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Se encontraba abrazada a sus piernas sobre el sofá, miraba detenidamente la mesa de centro. Tetsuo debía salir a hacer guardia esa noche, por lo que nuevamente recibiría la visita de hace poco más de una semana, pero la conversación de esa tarde la tenía intranquila.
– Tetsuo-san… – Ya era medio día cuando la chica se encontraba mirando una laptop desde la mesa de almuerzo. Ninguno tenía mucho que hacer, uno solo debía cuidar del otro, y el otro solo debía cuidarse adicionalmente – ¿Por qué las personas comenzaron a presentar particularidades? –
– Eso… – El héroe estaba recostado sobre el sofá mientras hojeaba el periódico, objeto que dobló y dejó sobre la pequeña mesa de centro para reincorporarse y dirigirse hacia la muchacha – Aún no se sabe, simplemente fue algo que con los años se hizo cada vez más normal – La pelimarrón no parecía convencida con la respuesta, y rápidamente comenzó a teclear en el aparato tecnológico – ¿Tienes alguna particularidad, Megumi-san? – Durante los desayunos se dedicaban a hablar de la procedencia de la joven, pero a falta de disposición de ella, solo comentaba respecto a cosas superficiales –
– Sobre eso… – Dejó de lado lo que buscaba – Hasta donde sé, no – Volvió a mirar la pantalla – Si la teoría inicial a la que llegamos antes es correcta, entonces en mi mundo todas las personas son "sin particularidad", y yo estoy incluida en ese grupo, claro está – finalmente volvió a teclear algo en el buscador de internet – ¡Wow! –
– ¿Ocurre algo? – Le miró curioso –
– Hay bastantes héroes guapos en esta ciudad… – Murmuró con un leve pero notorio rubor en sus mejillas –
– ¿Ah?… Por supuesto, yo también estoy en el último ranking que lanzaron este mes – Mientras hablaba, hizo una pose de modelo –
– ¿Eso según una revista? Yo tengo otros gustos… –
– Eso es cruel… – Hizo un puchero después de sentarse frente a ella en la mesa – ¿Entonces cuáles son tus parámetros de belleza?
– Mmm… – Llevó la mirada hacia el techo – Físicamente… Cabello medio largo, no me gustan con barba, pero creo que eso les da un toque bastante masculino… La altura me da igual… –
– Eso me recuerda a Aizawa – Mencionó entre pequeñas risas –
– ¡Por supuesto que no! ¡Ese hombre es todo lo anti de mis gustos hecho persona! – Respondió nerviosa – Además, ni hablar de su personalidad y trato con los demás – Finalizó
– ¿Entonces qué hay de tu hombre ideal en personalidad? – Preguntó pícaramente –
– Más te vale que no comiences a actuar extraño, o prometo que escaparé de este lugar – Le advirtió y posteriormente miró un momento la pantalla del laptop mientras ordenaba sus ideas – Para comenzar, que sea transparente en su trato con las personas, detesto a aquellos que hablan por detrás de los demás… segundo… que respete mis espacios, odio a los posesivos o que intentan meterse en mi vida. Por último, que me quiera y confíe en mí… y en lo que soy capaz… – Se formó un silencio que no llegó a ser incómodo, el viento entraba suavemente por la ventana, otorgando un aire de misticismo al lugar –
– Vaya… que profundo… – mencionó con una total cara de sorpresa –
– ¿Acaso es demasiado pedir en un hombre? – Preguntó con sus labios haciendo un puchero –
– En realidad… no sé – Se levantó de la mesa para ir hacia la cocina – ¿Quieres algo de fruta? –
– Si, muchas gracias… – Tras aquella corta distracción, se dedicó a mirar nuevamente aquella lista de héroes causante de la conversación de hace unos momentos. En realidad, no le interesaba ver rostros bonitos, quería informarse de cómo funcionaban las cosas en ese lugar y pensó que lo mejor sería revisar que tipos de particularidades han desarrollado los seres humanos –
– ¿Encontraste alguno de tu tipo? – Preguntó tras volver con dos platos de fruta picada –
– Más o menos… ¿Es normal que los héroes hagan conferencias? –
– En realidad no… – Ante aquella pregunta el hombre no supo que responder. No era normal, cuando un héroe realiza una conferencia son casos puntuales que refieren a alguna crisis o situación de riesgo que acontece a la ciudad o algún lugar en específico. Para otros casos asisten a programas o entrevistas menos protocolares –
– A él le queda muy bien el traje… – Murmuró ignorando totalmente a su compañero – … y su mirada es un tanto… misteriosa… – La fotografía mostraba a un hombre serio, la situación enmarcada era una conferencia de prensa y el fotografiado miraba seriamente hacia los medios –
– Así que te gusta él – Se asomó por el hombro derecho de la joven – Lo conozco… Si quieres te lo puedo presentar… –
– ¿Qué tranquilidad es esa con que lo dices? – Apenas llevaba dos días en ese lugar y el hombre ya le quería presentar conocidos –
– Hablo enserio, es buena propuesta. 31 años*, soltero, sin hijos, buen sueldo… trabaja como profesor*… – Continuó tras ignorar la pregunta de ella –
– Hey! Hey! Hey!... apenas tengo 20 años… tengo una larga vida por adelante – La insistencia de Tetsuo comenzó a ser molesta, estaba intentando escapar de algo así, y casi termina en lo mismo – ¿Pero, dijiste que lo conocías? – Había buscado el nombre de héroe por internet, pero no existía mucha información, la más reciente trataba de la conferencia desde donde encontró la fotografía –
– Por supuesto… – Le miró sonriente – Se trata de Aizawa –
– ¿Ahre?* –
Después de los comentarios de su compañero y guardián, no podía mirar a aquel hombre de la misma manera, no podía negarlo. Pero al mismo tiempo lo detestaba, no le gustó la actitud con que la trató cuando se conocieron, pero si quería saber algunas cosas de ese mundo debía acercarse de alguna manera. Es el único que le diría las cosas como son realmente.
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Las clases habían terminado hace ya varias horas, y los estudiantes se encontraban en sus respectivos dormitorios. Algunos estudiando, otros seguían entrenando o trabajando en sus sistemas de apoyo para héroes. Otros aprovechaban de descansar, mientras la clase 1-A aún intentaba superar el trauma emocional de las actividades prácticas de los últimos días.
Unos cuantos se encontraban en sus habitaciones, mientras la mayoría compartía en la sala de estar ubicada en el primer piso, como lo hacían habitualmente.
– ¡QUIERO QUE ESTO ACABE! – Mina se encontraba al borde de las lágrimas, recostada sobre el sofá más grande mientras abrazaba un cojín – ¡YaoMomo! ¿Qué hicimos para que Aizawa-sensei nos trate así? – Preguntó con un tono de total desesperación –
– Honestamente, tampoco lo comprendo – La mencionada estaba sentada en una de las sillas de la mesa de almuerzo – Hubo un día en que sensei se comportó como siempre, y de repente volvió más irritable que antes… ¿Iida-san, que deberíamos hacer? – Formuló a su compañero, quien recién aparecía por las escaleras –
– ¿Te refieres a Aizawa-sensei? – La chica asintió con la cabeza, a lo que el delegado se acomodó en una posición pensativa frente a ella – El conducto regular indica que primero debemos hablar con el profesor responsable, y en su defecto hablar con el profesor titular. Antes de eso no podemos llegar a instancia con el director… – Todos sabían eso, pero esperaban que su compañero y delegado no considerara la idea de hablar con el profesor. A final de cuentas es Iida, pero… ¿Acaso no podía ser más considera debido a la situación? –
– Debí pensarlo antes de preguntarle… – Murmuró resignada la chica del quirk de creación. Tranquilamente se levantó de su asiento para dirigirse a las escaleras, cuando se encontró al chico de ojos heterocromáticos descendiendo por ellas –
– Yaoyorozu… –
– Es raro que aparezcas a esta hora por aquí… –
– Te estaba buscando… – Respondió rápidamente – Quería devolverte esto – En una de sus manos sostenía el libro que le había prestado hace una semana –
– ¿Tan rápido? – Estaba sorprendida, ni siquiera ella con su hábito de lectura había logrado llegar a la mitad de un libro en aquella caótica semana –
– Incluso yo estoy sorprendido, pero me gustó mucho este libro y fue difícil hacer pausas para descansar o incluso dormir – Mencionó con su inexpresivo tono al hablar. Ella, pese a eso, se encontraba muy conmovida por la actitud del chico, y agradecía enormemente saber que tenían algo especial de que hablar a partir de ese momento – Quería saber, si podías prestarme otro – Muy sonriente, la chica lo llevó hasta su habitación para que eligiera algo por su cuenta – Yaoyorozu… – La mencionada llevaba unos minutos recostada sobre su cama y sin hacer ruido. Tras no recibir respuesta alguna, decidió sentarse a un lado de la chica, quien se volteó después de sentir un peso extra en el colchón –
– Todoroki-san –
– Desde la escalera pude ver que estabas agobiada por algo… escuché que hablaban sobre Aizawa-sensei… – La joven se tomó unos segundos para responder –
– Es complicado… Creo que todos estamos agotados a causa del comportamiento del profesor, pero si está así, debe ser por alguna razón… Me preocupa pensar que a lo mejor no tiene con quien compartir sus emociones o problemas… – Shoto solo escuchaba atentamente –
– Deberíamos ayudarlo ¿no crees? –
– Lo pensé, pero… Probablemente se molestará si nos entrometemos – Ante esta respuesta, el joven volteó la mirada hacia la biblioteca de su compañera, se puso de pie y se trasladó hacia el asiento del escritorio de aquella habitación –
– Yo creo que deberías devolverle la mano al profesor – Momo lo miró sin comprender a que se refería – ¿Recuerdas el día del examen práctico? – Por supuesto que lo recordaba, ella nunca esperó que tan pocas palabras le permitieran recuperar su confianza, y mucho menos que fuera capaz de ganar una batalla contra su profesor titular – Es algo que después de unos días deduje – Se tomó un tiempo para respirar y pensar en cómo explicar su teoría – Esa mañana, mientras explicaban las reglas de la evaluación, Aizawa-sensei indicó que él mismo definió cada equipo de acuerdo con ciertos parámetros que nunca dio a conocer –
– En nuestro caso, probablemente el criterio era que somos quienes entraron por recomendación –
– En aquel momento creí lo mismo – Hizo una pausa – Pero más adelante comencé a pensar en otros factores. A diferencia de los otros equipos, bajo el criterio de que ambos entramos por recomendación, sería un plus para ambos. Contrario a los otros equipos que fueron ordenados para que se anularan ciertas habilidades, como fue el caso de Bakugo y Midoriya; o que ambos se vieran debilitados contra la particularidad del profesor evaluador, que fue el caso de Kyouka y Koda. Incluso algunos se complementaban para suplir las debilidades de otros, como ocurrió con Tokoyami y Tsuyu –
– Entonces… – Entendía el punto al que quería llegar su compañero, pero en ese momento muchas probables razones de por qué hicieron equipo llegaron a su cabeza –
– Si realizo una auto evaluación, mi punto débil es apelar a la fuerza y a la acción rápida sin pensar sus consecuencias. Debido al entrenamiento que tuve desde pequeño, he aprendido a depender de ello por sobre la estrategia – La joven escuchaba atentamente mientras se acomodaba al frente de su compañero, sentándose en una esquina de su cama – En tu caso, desde el festival escolar perdiste confianza en tu raciocinio. Incluso, antes de eso aún eras lenta para tomar decisiones –
– Eso quiere decir, que, en nuestro caso, el objetivo era aprender del otro y comunicarse… –
– Pero a causa de tu falta de confianza, apenas yo propuse algo, tu callaste… –
– ¿Quieres decir que Aizawa-sensei nos dejó como equipo para que yo recuperara mi confianza? – De alguna forma no era difícil de creer, a final de cuentas es algo que haría, especialmente considerando el método –
– Conociendo al profesor, no era su principal objetivo, pero finalmente es algo que ocurrió. Mientras tu corrías hacia la salida del lugar de evaluación, cuando me atrapó, hizo mención de que debí hablar primero la estrategia contigo. Fue algo indirecto pero que apuntaba directamente a tu problema… Es ahí que junté todas las piezas – Finalizó –
– Pensar que el profesor tiene aquel lado tan… paternal… – Definitivamente quería ayudarlo, más aún sabiendo lo que él hizo por ella – ¿Pero él aceptará mi ayuda? –
– No perderás nada hablando con él, primeramente – Con cuidado, se inclinó levemente hacia su compañera para acomodar suavemente unos cabellos detrás de su oreja – Pero antes dale unos días, probablemente se calme, y será más fácil que te dé la oportunidad de hablar – En medio de ese silencio se escuchó el llamado a cenar – Será mejor bajar, o comenzarán a molestar – Con total calma se puso de pie –
– Todoroki-san… – Le interrumpió – Muchas gracias… – No esperaba una respuesta, pero necesitaba decir aquellas palabras. Contrario a sus expectativas, una mano se posó cariñosamente sobre su cabeza –
– Si estás muy asustada, te puedo acompañar. Ahora quédate tranquila y piensa en otras cosas – ¿Era enserio? ¿Todoroki Shoto le dijo aquellas palabras? – Por cierto – Volvió a hablar cuando ya se encontraba bajo el umbral de la puerta – Gracias por el libro –
– Creo que así estamos a mano – Fue lo último que dijo antes de que el chico se perdiera por el pasillo. Ella, con una sonrisa en su rostro, bajó por las escaleras hasta llegar al comedor –
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Ambos se encontraban en total silencio, Aizawa había aprovechado de cambiarse de ropa para estar más cómodo. En ese momento estaban cenando, pero no había tema para hablar, el silencio invadía el lugar de una manera hartante para la chica. A la altura que se encuentra el departamento, el sonido de la calle y los automóviles no llega.
– Y pensar que te puedes llegar a ver tan distinto… – Desde que el mayor llegó no paró en pensar que ese "vagabundo" como lo llamaba, era la misma persona que se vestía elegante y con una actitud cautivadoramente imponente en la conferencia de prensa. En eso estaba cuando sus labios dejaron escapar aquellos pensamientos –
– ¿Disculpa? – Estaba irritado, a causa de sus arrebatos aquella semana, terminó tomando tres test adicionales a su clase, que aún debía terminar de revisar –
– Nada que te interese – Esquivó con tono agresivo –
– Si no quieres que me meta en tus asuntos, entonces cállate niña – Estaba molesto, pero quería evitar problemas y terminar rápido la revisión de esos controles sorpresa. Por lo que sería mejor no darle más vueltas al asunto –
– Megumi – Corrigió el término "niña" mencionado por el pelinegro – Mi nombre es Toki Megumi… – Se había rendido a la idea de entablar conversación con aquel hombre, pero tras ese error de pensar en voz alta, encontró la oportunidad para romper el hielo –
– Vaya bendición* que recibí – mencionó sin emoción, a modo sarcástico –
– Genial… y yo que tenía disposición de comenzar de cero – Estaba algo frustrada, esperaba un poco más de comprensión de parte de ese hombre. Pero tratándose de alguien que ni se imagina que ella proviene – probablemente – de otro mundo, jamás se colocaría en su lugar –
– Entonces, si quieres que comencemos de cero. Aprovecha que terminaste y ve a la habitación a dormir, finjamos que aún no te conozco – Continuó manteniendo aquel tono indiferente –
– Si eso es lo que quieres – Estaba molesta, dolida con su indiferencia. ¿Por qué no podía ser cómo Tetsuo? Probablemente no debió hacerse hecho expectativas de que algo bueno resultara de aquel encuentro. Rápidamente se levantó de la mesa y se encerró en la única habitación que tenía aquella construcción –
– Lo siento… pero por ahora será mejor mantener la distancia – No esperaba tal disposición a mejorar las cosas, pero si se tratara de otra persona o no tuviera tal parecido físico, las cosas serían distintas -
Megumi estaba acostada en la cama, por alguna razón el rechazo le afectó más de lo que esperaba. Probablemente porque solo conocía a dos personas en ese lugar, y que no se llevara bien con uno de ellos era triste. Pero no podía seguir así, rápidamente se reincorporó y se sentó al borde de la cama. Dejaría que el día termine y mañana comenzará uno nuevo. Se levantó para ir hacia el armario a buscar su pijama, pero algo captó su atención.
Una puerta del mueble que generalmente se mantenía cerrada con llave, en esa ocasión estaba abierta, probablemente fue Aizawa quien la abrió. Durante varios minutos lo ignoró, se cambió e incluso se acostó y apagó la luz del velador, el tiempo seguía pasando, pero la curiosidad cada vez era mayor.
Por otro lado, Eraserhead ya había lavado la loza de la cena y se había instalado en la sala de estar para terminar de revisar las evaluaciones pendientes. Cerca de una hora después ya estaba pronto a terminar, solo queda esperar a que Tetsuo regrese.
– Explícame esto – La chica había aparecido inesperadamente, estaba ansiosa. Con brusquedad dejó una fotografía sobre la mesa de centro – ¿Quién es ella?... Porque ella… – Hizo una pausa – ¡¿POR QUÉ YO ME PAREZCO A ELLA?!
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Hola!
Me disculpo por el retraso, pero finalmente llegué con un nuevo capítulo
Me tomé el tiempo de juntar bien las ideas y corregir los errores, aún así pido disculpas en caso de que se me escaparan algunos detalles.
Algo que quiero aclarar, cuando comencé a escribir, revisé las fichas de personajes y creo que hubo un error de traducción (o si no, yo leí mal), pero en el caso de Aizawa decía 28 de noviembre como fecha de cumpleaños. Hace unos días volví a mirar y aparecía con fecha 8 de noviembre. Por lo que en esta historia Aizawa ya tiene 31, para que lo tengan en cuenta.
Dejaré algunas cosas que quiero explicar:
*1: Tetsuo hace referencia a la edad de Aizawa. En Japón, si bien se ha modernizado, tener más de 30 y no estar casado sigue siendo mal visto. Tratándose de un personaje que es bastante cercano al protagonista de esta historia, creí que sería mejor dejarlo como alguien que bromea con eso.
*2: La referencia a la profesión. (Contrario a lo que ocurre en mi país) En Japón es muy bien visto ser profesor, al punto de que son las únicas personas que no tienen la obligación de reverenciar al emperador. Incluso, toda la familia real es quien los reverencian.
*3: Esta es una expresión que utilizo habitualmente cuando me sorprende o no comprendo algo.
*4: Megumi significa bendición, por lo que aproveché de hacer juego con eso.
Eso por ahora, espero que les haya gustado este capítulo.
También agradezco a quienes han añadido esta historia a sus favoritos o se han suscrito, así que también espero recibir un review, es lo que más me motiva a seguir escribiendo. Solo un "gracias" me basta.
