Inicio aclarando que la mayoría de los personajes de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, los que no le pertenecen a ella me pertenecen a mí, la historia es total y completamente de mi autoría.
Advierto que hay parte de este capítulo en el que describo con lujos y detalles una sala a la que entra Hermione, lo aclaro porque sé que para algunos lectores podría resultar tedioso pero sucede que yo soy Diseñadora y a cada espacio que entro lo detallo hasta el rincón más pequeñito, así que están avisados.
Sin más que decir aquí va el segundo capítulo, espero los disfruten...
Capítulo 2: La Torre Sur
—No, Draco, no los veo —decía Theo con la poca paciencia que le quedaba ya casi perdida.
Después de que Crabbe y Goyle salieran del compartimiento, al rubio no le había quedado más opción que aceptar la ayuda que le ofrecía la sabelotodo y dejarse curar las fracturas, heridas, magulladuras y demás atrofiaduras que presentaba su cuerpo para así poder salir detrás de aquel par de idiotas, pero no se esperó con que ninguno de sus amigos lo dejaría poner un pie fuera del compartimiento y en ese momento se encontraba sentado en su mesa en el Gran Comedor.
—Tú no sabes la clase de alimaña que es Baddock —dijo Draco mirando de un lado al otro el largo de su mesa tratando de distinguir a sus dos amigos o por lo menos al mencionado golpeador de quinta que lo había dejado como jalea.
Sí, había tenido que confirmarles a sus amigos que efectivamente el causante de sus golpes era el mismo troglodita que había descrito Lovegood, bendita fuera la lengua larga de esa chica y encima de todo Crabbe le agradece muy amablemente antes de salir del compartimiento.
—Greg y Vin saben cuidarse, Draco —dijo Pansy que estaba sentada frente a él.
—No me preocuparía por ellos si Baddock actuara sólo —respondió el rubio—, pero el muy cobarde siempre está rodeado de su séquito de matones de pacotilla.
—Pues serán de pacotilla pero te dejaron casi mordiendo el polvo —dijo Blaise sonriendo con burla.
—Esto no es un chiste, Zabini —dijo Draco con un dejo de molestia en la voz.
—No sé de qué te preocupas tanto la verdad —dijo Theo despreocupado—. Greg y Vin no son idiotas aunque lo parezcan y todos aquí saben que nadie en su sano juicio se metería con ellos. Si aún no han llegado es porque deben estar ajustando cuentas con ese descerebrado de Baddock y sus acompañantes.
Draco había abierto la boca para contradecir a su amigo pero Daphne lo interrumpió.
—Ya cambiemos de tema, por favor —pidió la rubia.
—Hablando de todo, ¿ustedes vieron como los dorados se volcaron a salvar a Draco? —preguntó Blaise tomando la palabra de su amiga y bastante confundido haciendo que el rubio se atragantara con su jugo.
—No podías cambiar a un tema más agradable —replicó Astoria de malas pulgas evitando que los chicos notaran el nerviosismo que comenzaba a asomarse en el rostro del rubio.
—Sí, hasta las comadrejas lo defendieron cuando creyeron que éramos nosotros los que lo estábamos agrediendo —dijo Theo estremeciéndose y haciendo caso omiso al comentario de su amiga—, fue tan bizarro que da escalofríos. ¿Por qué creen que haya sido?
Draco comenzó a sudar frío. No les había contado a sus amigos nada sobre su estadía obligatoria en Grimmauld Place por órdenes expresas de Dumbledore para evitar escape de información entre los Slytherin y aunque él confiaba ciegamente en sus amigos prefería seguir los consejos del anciano director y no correr riesgos innecesarios, siempre dicen que las paredes tienen oídos.
—¿Te sucede algo, Draco? —preguntó Pansy preocupada al ver la cara de su amigo tan pálida como una banshee.
El rubio la miró. Para ellos su amigo había estado escondido en algún recóndito lugar lejos de Voldemort que nadie además de él conocía y como era de esperarse no podía decirles donde era. Por supuesto aquello era lo más inverosímil que había tenido que decir en toda su vida y aún no se explicaba cómo es que sus amigos se habían tragado el cuento.
—No, nada —respondió Draco sonriendo de medio lado para disimular su ataque de pánico y regresó a su cena aunque el hambre había huido despavorida de sus entrañas.
—Por cierto, Draco —dijo Blaise mirando al rubio, bajando el tono de su voz y el rubio supo que lo que se avecinaba por boca del moreno no era nada bueno—. ¿Nos vas a decir ahora sí donde te estuviste quedando durante el verano?.
Draco dejó caer el tenedor que hizo un estrepitoso ruido al chocar con la vajilla. No podía creer lo acertado que era Blaise para sacar temas que lo pusieran en apuros.
—Aquí no, Blaise —respondió en un susurro dirigiendo su mirada al moreno—, cualquiera podría escuchar.
—Está bien, como tú digas —dijo el moreno dejando la insistencia y regresando la atención a su cena—. Pero cuando estemos en la habitación no te salvas.
Por segunda vez Draco por poco se atraganta con su jugo. Esa era otra cosa que había omitido contarles.
El profesor Albus Dumbledore se puso de pie con los brazos extendidos como si pretendiera abrazar a todo el alumnado y con una sonrisa radiante en el rostro, la mano ennegrecida y marchita que había llamado tanto la atención el curso anterior, volvía a ser blanca y de aspecto sano. Inmediatamente se hizo el silencio en el Gran Comedor.
—Sean todos bienvenidos —exclamó el profesor Dumbledore sin abandonar la radiante sonrisa—. Como cada año es mi deber anunciarles a los alumnos nuevos, y a los viejos recordarles, que el Bosque Prohibido está, como su nombre lo indica, prohibido, al igual que el pueblo de Hogsmeade para los alumnos que cursan primero y segundo año.
También nuestro conserje, el señor Filch, me ha pedido muy cordialmente que les anuncie y recuerde por milésima vez que está prohibido hacer magia en los pasillos entre clase y clase, además de que deberán consultar la muy larga lista de objetos prohibidos que se encuentra publicada en las puertas de su despacho, en la que en su mayoría son objetos provenientes de Sortilegios Weasley.
Harry, Ron, Hermione y Ginny se miraron con una sonrisa.
—El siguiente anuncio es para presentarles a la nueva integrante del personal docente, la profesora Agatha Griffitts que impartirá las clases de Defensas Contra las Artes Oscuras durante este nuevo año —una mujer joven con el cabello de un color castaño oscuro, recogido en una cola de caballo y con unas gafas de pasta negras, se puso de pie saludando al alumnado que aplaudió dándole la bienvenida, a Harry le pareció vagamente familiar aunque estaba seguro que no la había visto antes—, por otra parte —continuó el profesor Dumbledore cuando la nueva profesora se hubo sentado—, el profesor Horace Slughorn ha decidido regresar a su retiro por lo que el puesto de profesor de Pociones regresa a cargo del profesor Severus Snape como ha sido siempre.
Los Slytherin aplaudieron celebrando el anuncio y Harry sonrió para sus adentros pues él sabía que el verdadero motivo por el cual Dumbledore había pedido a Slughorn regresar al castillo el curso pasado, era únicamente para que Harry pudiera sonsacarle el verdadero recuerdo de aquel que el director tenía adulterado, sin embargo, el hecho de que Snape regresara a su puesto de pociones tampoco es que era una noticia gratificante, miró al profesor de grasiento cabello, éste miraba a la nueva profesora de Defensas Contra las Artes Oscuras pero no le estaba dirigiendo la típica mirada de desdén que Harry le había visto dirigir a los anteriores profesores, no, aquella mirada era diferente, era una mirada mezcla de sorpresa con algo que podría decir que era…
—Ya no podrás seguir usando el libro del príncipe —interrumpió Hermione la investigación interna que Harry tenía de la mirada de Snape y obligándole a mirar a su amiga, la muchacha le dirigía una mirada de autosuficiencia—, a Snape no podrás engañarlo como hiciste con Slughorn.
Harry la miró parpadeando varias veces tratando de que las palabras dichas por la muchacha llegaran a su cerebro pues éste aún estaba distraído por su reciente intento de descifrar a Snape. Hermione amplió aún más la sonrisa asumiendo el silencio de Harry como que el muchacho no se había dado cuenta de ese detalle y ahora se sentía perdido. Harry sonrió cuando las palabras tomaron forma y sentido en su cerebro.
—No pensaba hacerlo de todas formas además de que no podría —respondió Harry—, el libro del príncipe me servía sólo para el sexto curso.
Hermione le devolvió una sonrisa altanera y giró la cabeza para seguir escuchando al anciano director.
—No le hagas caso —dijo Ron dándole un codazo amistoso a Harry—, simplemente no le gusta que la superen en clases.
Hermione giró la cabeza enfurruñada.
—Me gustaría que Harry me hubiese superado de forma honesta —exclamó e inmediatamente se puso en pie mirando al profesor Dumbledore que le devolvía la mirada con una sonrisa.
Fue allí que los dos muchachos notaron que además de Hermione, Malfoy también estaba de pie.
—… los dos Premios Anuales —dijo Dumbledore señalando a ambos muchachos—, como ya ellos mismos deben saber, compartirán la Torre Sur del castillo y allí tendrán todas las comodidades necesarias para llevar a cabo sus deberes.
Harry y Ron miraron a Hermione con los ojos casi saliéndoseles de las orbitas. Que Malfoy era el segundo Premio Anual eso ya lo sabían, pero ¿una torre completa para ellos y que ellos ya lo sabían de antemano?. Sólo entonces entendieron el nerviosismo de su amiga cuando Kingsley le informó que Malfoy era el segundo Premio Anual, entendieron aquello del cambio de reglas con respecto a los Premios Anuales, comprendieron el por qué todos los aurores estaban tan convencidos de que Malfoy eventualmente aceptaría la ayuda de ellos pues Hermione sería parte esencial en la decisión del rubio y por supuesto entendieron aquello de que "no tienen que sacar a Malfoy de Slytherin para sacarlo de su casa".
Aquel recuerdo al unísono hizo que ambos chicos giraran sus cabezas para mirar a Ginny que les devolvió una sonrisa radiante, como habían supuesto en el camino a la estación ella sabía, siempre lo supo. Claro la pelirroja era la mejor amiga de Hermione.
—El motivo de este cambio en las reglas se debe a una serie de responsabilidades que hemos agregado a los Premios Anuales y que les serán entregados mañana —continuó Dumbledore—, ¿la razón?, creo que todos lo sabemos, la serie de acontecimientos que se han venido desarrollando las últimas semanas en el mundo mágico han puesto en riesgo la seguridad del colegio y aunque los dos Premios Anuales aún son alumnos, han sido los mejores estudiantes y los creemos perfectamente capaces de llevar a cabo las responsabilidades que se les impondrán.
Por otra parte, mañana habrá un folleto expedido por el Ministerio en cada sala común con una serie de indicaciones y precauciones que el alumnado deberá tener en cuenta durante el transcurso de este año, algunos de los hechizos allí señalados serán aprendido este año escolar dependiendo del curso en el que esté cada quien. Bien, sin nada más que decirles, sólo puedo desearles buenas noches a todos —terminó el profesor y el bullicio de los alumnos levantándose de sus asientos y saliendo del Gran Comedor siguió a la despedida del director.
—Creo que tienes unas cuantas cosas que aclararnos —dijo Harry a su amiga mientras atravesaban la puerta doble del Gran Comedor y sin siquiera sospechar que esa misma afirmación se la estaba diciendo Pansy Parkinson a su rubio amigo.
—Sí, ya sé que debí contárselos antes —respondía Hermione los reproches de su amigo pelirrojo—, pero es que no tuve oportunidad.
—Pero sí tuviste oportunidad de contárselo a Ginny, ¿no? —reprochaba Harry con los brazos cruzados cual niño malcriado.
Harry y Ron se encontraban sentados en uno de los tantos sillones de dos plazas que se encontraban en la Sala Común de Gryffindor y frente a ellos, sentada en otro sillón de iguales dimensiones, estaba su amiga, los tres habían acomodado los sillones cerca de la chimenea pues estaba haciendo frío producto de la fuerte lluvia que había comenzado a caer afuera. La sala común ya se había quedado completamente sola por lo que ellos ahora podían hablar con tranquilidad.
—Ginny estaba en la habitación conmigo cuando me llegó la carta —explicaba Hermione armándose de infinita paciencia—, por supuesto la leyó conmigo y fue la primera en enterarse.
—Ya, pero seguro que la carta no te llegó un día antes de que abandonáramos Grimmauld Place, ¿verdad? —seguía Ron con la misma actitud malcriada de su amigo.
—No, es cierto, me llegó una semana antes —respondió Hermione tratando de no alterarse ante las niñerías de sus amigos—, pero recuerden que la última semana tu madre estaba más alterada que de costumbre y no nos dejaba conversar con tranquilidad. Varias veces intenté contárselos, en serio —agregó la muchacha al ver las caras enfurruñadas que ponían sus dos amigos—, pero nunca tuve la oportunidad.
Harry miró a su amigo pelirrojo y éste le devolvió la mirada, ambos dieron un suspiro.
—Bueno, está bien —dijo el pelinegro dándose por vencido, era una tontería enojarse con su amiga por semejante idiotez.
—¿Ya lograste que entendieran? —preguntó una voz femenina, todos voltearon, Ginny venía bajando las escaleras que conducían al dormitorio de las chicas—, ¿o todavía sus cabezas duras y huecas no quieren comprender? —agregó de forma burlona sentándose en el puesto que quedaba a un lado de su amiga.
—No, ya comprendieron —respondió Hermione con una sonrisa—, y hasta me perdonaron por no haberles contado antes.
—¿Te perdonaron? —preguntó Ginny abriendo los ojos con asombro—, ¿es que ahora necesitabas el perdón de estos dos tarados por tamaña idiotez?.
—No, no la necesitaba —respondió Ron la pregunta de su hermana, miró a su amiga—, tampoco estábamos tan molestos.
—Tampoco estábamos molestos —corrigió Harry—, yo más bien diría que estábamos… ¿dolidos?.
—Yo más bien diría celosos —dijo Ginny sonriendo con gracia.
—Bueno… también —admitió Harry—, pero, ¿qué querías?, te contó a ti y no nos contó a nosotros.
—¡Por Merlín! —exclamó Ginny con asombro exagerado—, ¿se puede ser más chismoso en esta vida? —agregó con una sonrisa mirando a su amiga.
—¡Es nuestra amiga también! —refutó Ron—, también teníamos derecho a saber, ¿no?.
Ginny y Hermione se miraron e inmediatamente comenzaron a reír a carcajadas y no pudieron parar hasta que el estómago ya había comenzado a dolerles. Harry y Ron se miraron y dieron un suspiro, si hubiesen sido otros los que se hubiesen estado riendo de ellos, seguro ya los habrían acribillado a maldiciones pero con aquellas dos muchachas era diferente, ellas además de ser sus mejores amigas, también eran sus mayores debilidades, sus entrañables y más queridas hermanas, por eso es que aquella risa provocada por ellos a ninguno de los dos les molestaba.
—Bueno, ya, en serio —dijo Harry después de un momento cuando las muchachas ya habían parado de reírse de ellos. Miró a Hermione—. ¿Qué vas a hacer ahora con Malfoy?.
—¿Cómo que qué voy a hacer con Malfoy? —preguntó Hermione mirando confundida a su amigo mientras se secaba las lágrimas de los ojos y sin poder evitar sonreír producto de su reciente ataque de risa.
—Vas a vivir con él, Hermione… —comenzó Ron antes de que su amigo pudiera abrir la boca pero fue interrumpido por la castaña.
—¡Oye, no! —exclamó la muchacha levantando la mano en dirección al pelirrojo y haciendo que cualquier indicio de risa rezagada se esfumara por completo—. No lo digas de esa forma que parece como si fuéramos marido y mujer —Ginny lanzó una carcajada—. No voy a vivir con él —aclaró Hermione después de fulminar con la mirada a su amiga paralizándole la risa de inmediato—, vamos a CONVIVIR en la misma torre que es muy diferente, es decir, él en su habitación, yo en la mía. Además no es como si no hubiésemos compartido vivienda antes, ¿no?.
—Pero antes estabas con nosotros —respondió Ron.
—¿Y eso que tiene que ver? —preguntó Harry mirando a su amigo que, al igual que la castaña y Ginny, tampoco comprendía el argumento del pelirrojo.
—Pues mucho —respondió Ron tranquilamente—. Malfoy es un Slytherin —agregó como si aquello aclarara la pregunta de su amigo.
Cosa que no sucedió porque Harry, Hermione y Ginny seguían mirándolo sin comprender.
—¿Y qué con eso? —volvió a preguntar el pelinegro.
—¿Cómo que qué con eso? —preguntó Ron mirándolos como si fueran retrasados al no comprender un argumento lo más de claro—. ¿No lo entienden?
—No, la verdad no —respondió Harry sin dejar de mirar a su amigo.
—Malfoy es un Slytherin y está con Slytherins que no son confiables.
Harry, Hermione y Ginny se quedaron con la boca abierta.
—No puedo creer lo que estoy escuchando —dijo Ginny mirando a su hermano incrédula—. Pensé que ya te había quedado claro que Malfoy fue una víctima más de Voldemort.
—Lo sé pero… —comenzó Ron.
—¿Pero qué, Ron? —le interrumpió Harry ésta vez—, todo ese discurso enfrente de los aurores, sobre que ibas a ayudar a Malfoy y todo eso, ¿era mentira?, ¿era una pantalla?. La realidad es que tú aún no confías en Malfoy.
—Sí… No… No es eso —trataba de explicarse el pelirrojo desesperadamente—. Mira, no es que no confíe en Malfoy… Bueno… no confío tanto como podría confiar en ustedes, lo que quiero decir es que él ahora no está sólo, él sigue frecuentando a sus amigos Slytherins…
—Ellos lo ayudaron, Ron —le interrumpió Hermione—, son sus amigos. Aún después de lo que hizo, aún después de su traición a Voldemort, ellos siguen siendo sus amigos.
—Ya, ¿y no se han puesto a pensar por un momento que esa podría ser una estrategia de quien-tú-sabes para engatusar a Malfoy? —preguntó Ron llegando al punto al que quería llegar desde un principio—. Malfoy lo traicionó, sus padres fueron sacados de sus dominios bajo sus narices, ¿no creen que debe estar furioso por eso? ¿no creen que podrá querer la cabeza de Malfoy en una bandejita de plata, con lacito y todo?. Los padres de esos Slytherins son mortífagos, están con quien-tú-sabes y lo más seguro es que ellos hayan dado la orden a sus hijos para hacer caer a Malfoy.
Hermione y Ginny intercambiaron una mirada de comprensión.
—Es cierto —dijo la castaña pensativamente—, es muy posible.
—¿Ahora sí lo entienden? —preguntó Ron—. Y ahora tú estás en el medio de todo —dijo señalando a su amiga—, y sola —agregó.
—No —dijo Hermione aún de forma pensativa—, porque es precisamente por eso que yo estoy allí. Ahora lo entiendo.
Ginny asintió en comprensión. Harry y Ron las miraron alternativamente a ambas.
—¿Qué es lo que ambas entienden que evidentemente nosotros no? —preguntó el pelirrojo entrecerrando los ojos.
—Que esa es la razón por la que nos asignaron una sala común a los Premios Anuales —respondió Hermione—, el profesor Dumbledore debió saber de la "amistad" de Malfoy con esos Slytherins hijos de mortífagos, así que por más que el director lo sacara de su casa aún estaría el peligro de una posible componenda por parte de esos "amigos" en contra de Malfoy por órdenes del mismo Voldemort.
—Y seguramente quiere que tu vigiles a Malfoy —dijo Ron comprendiendo.
—No, a Malfoy, no —respondió Hermione—, a sus "amigos", creo que lo que quiere es que yo éste cerca de Malfoy para que en caso de que algún problema surja poder ayudarlo.
—Insisto, y tú estás sola entre ese nido de víboras —exclamó Ron.
—Pues si Malfoy deja entrar a sus amigos a la sala común de Premios Anuales yo también puedo dejar entrar a los míos —dijo Hermione con una sonrisa de suficiencia.
—Creo que cierto rubio Slytherin va a comenzar a sufrir de jaqueca por las noches —dijo Ginny sonriendo ampliamente a lo que sus amigos le siguieron con varias sonoras carcajadas.
—¡Quieren concentrarse y dejar de preguntar idioteces! —exclamó Draco girándose para mirar a sus amigos enardecido.
Por petición del rubio, en ese momento estaban caminando por uno de los pasillos de las mazmorras. Draco había insistido que tenían que encontrar a Crabbe y Goyle por lo que todos se habían visto obligados a seguir los pasos del rubio en busca de sus dos grandulones amigos. Ya habían revisado los siete pisos del castillo, las cocinas e incluso se había arriesgado a medio salir a los terrenos del castillo a echar un vistazo aunque no pudieron ver absolutamente nada debido a la oscuridad pero no había señales de esos dos por ninguna parte.
—¿Te parece una idiotez que nos hayas ocultado que vas a vivir en una torre junto a la rata de biblioteca? —preguntó Blaise frenándose en seco.
—Ya les dije que eso se los explicaría después —dijo Draco dándose la vuelta para seguir su camino—, primero encontremos a Crabbe y Goyle, ¿quieren?.
—¿Y para qué nos estás buscando? —dijo una voz masculina detrás de ellos haciéndoles dar un brinco de sorpresa.
Los seis Slytherin se giraron para ver a Crabbe y Goyle mirándolos con los brazos cruzados y una media sonrisa pintada en el rostro.
—Te dije que no tenías de que preocuparte con estos dos —dijo Pansy mirando a Draco mientras señalaba a los dos muchachos.
—¿Qué hicieron con Baddock? —preguntó Astoria tratando de distinguir en los rostros de los dos muchachos algún daño físico.
—Hicimos lo que teníamos que hacer, querida —dijo Crabbe sin abandonar su sonrisa.
—¿Saben que se pueden meter en problemas si descubren que hicieron magia contra otro estudiante? —preguntó Daphne mirando con preocupación a sus dos amigos.
—¿Quién dice que hicimos magia? —preguntó Goyle tranquilamente dejando mudos a sus compañeros.
—No me quiero imaginar que le hicieron —dijo Blaise risueño.
—¿Y qué hay de los profesores? —preguntó Theo—. ¿Acaso piensan que Baddock se va a quedar callado?. Yo no lo creo.
—Si sabe lo que le conviene, lo hará —respondió Goyle cruzando los brazos despreocupado.
—Además, primero tiene que averiguar quien lo agredió, aunque supongo que ya lo sospechará —agregó Crabbe con una sonrisa—, para luego probar que realmente fuimos nosotros.
—Un momento —exclamó Draco acercándose a sus dos amigos—. Baddock no estaba solo, nunca lo está. ¿Qué hicieron con su pandilla?
Crabbe y Goyle miraron a Draco esbozando una siniestra sonrisa haciendo que todos los presentes se estremecieran.
—De camino a la torre de Premios Anuales nos cuentan todo —dijo Theo reanudando la marcha por el pasillo.
—¿De camino a la torre? —preguntó Draco levantando una ceja al ver como el castaño emprendía la marcha—. Como acabas de decir, Nott, esa torre es para los Premios Anuales y hasta donde sé el único Premio Anual aquí soy yo.
—Sí, pero resulta que necesitamos hablar de algo importante contigo, Malfoy —dijo Blaise imitando el tono sarcástico de su amigo pero más burlesco—, y no podemos hacerlo en nuestra casa sin ser escuchados, así que tú grandiosa torre nos viene como anillo al dedo, ¿tienes alguna objeción a eso?.
Draco, que lo había estado mirando mientras hablaba, no pudo evitar sonreír con gracia por las payasadas de su amigo.
—Está bien, vamos —dijo el rubio girando sobre sus talones y emprendiendo el camino hacia la torre sur—, pero no se acostumbren, ¿eh?.
—¿De qué torre están hablando? —preguntó Crabbe caminando a un lado de Pansy.
—Esa es una historia que Draco nos tiene que explicar también a todos nosotros —respondió la muchacha en voz alta para que el rubio escuchara y por supuesto que escuchó, el suspiro que lanzó después se lo comprobó.
La puerta de la sala común de Premios Anuales se abrió dejando entrar a una castaña vestida con el uniforme característicos de los pertenecientes a la casa de Gryffindor, miró a su alrededor y se quedó con la boca abierta, nunca había visto en todo el castillo una decoración como aquella, para empezar todo era de un blanco impecable, las paredes, el techo, la madera detrás del retrato de la entrada, las dos bibliotecas, la chimenea, los muebles, todo. La única excepción fue el suelo que estaba hecho de parquet y las cortinas que eran beige.
La sala estaba limitada por tres paredes rectas y una semi-curva que era donde estaba la puerta de entrada. La pared recta del fondo (la opuesta a la entrada), constaba de sólo un tramo de pared que se ubicaba justo en el centro, pues a los lados de dicho tramo habían dos enormes ventanales. En el único tramo de pared se ubicaba una chimenea de mármol blanco, sólo sobresalía un poco el marco que era completamente liso, no se parecía ni remotamente a ninguna chimenea que hubiese visto en el castillo. En la pared descubierta encima de la chimenea había un cuadro con una figura abstracta dividida en cuatro partes, era bastante extraño ver en el castillo un cuadro así puesto que la mayoría eran retratos de magos antiguos, éste en cambio no tenía una forma determinada, era como ver esos cuadros abstractos que a veces se ven en las casas muggles modernas con la pequeña diferencia de que éste se movía haciendo que la figura adoptara formas aún más extrañas. Y a ambos lados de la chimenea estaban los dos enormes ventanales, no sabía hacia donde exactamente tenían vista puesto que era de noche y no se veía nada, tenían los marcos de metal pintados de blanco, iban del suelo al techo en toda su extensión y estaban cubiertas por unas especie de persianas horizontales de color blanco, se encontraban recogidas hasta la mitad de los ventanales, cubriendo las persianas habían tres tramos de cortinas beige claro que se encontraban abiertas, parecían las cortinas de un palacio.
En el centro de la sala estaba el juego de estar que consistía en dos amplios muebles de cuero blanco que formaban una "S" medio incompleta, estaban ubicados uno frente al otro, eran largos y se veían bastante cómodos. En los dos extremos entre ambos muebles estaban dos butacas redondas, un poco grandes y sin espaldar, también eran de cuero blanco. En el centro del "círculo" que formaban los muebles se encontraba la mesa ratona, era rectangular y constaba de una plancha de vidrio dispuesta sobre dos patas de madera con forma de "L", que a su vez estaban sobre una superficie de metal del mismo tamaño y geometría que la plancha de vidrio, era gruesa y estaba pintada de blanco, a pesar de todo lo que tenía la mesita no debía pasar los cuarenta centímetros de altura. Sobre ella había un pequeño florero con una única flor dentro como adorno.
En las paredes rectas a ambos lados de la sala, estaban las escaleras que supuso iban a los dormitorios, eran de mármol blanco pulido, las entradas tenían forma de arco de medio punto sin ningún tipo de decoración y sin puertas, arriba de los arcos estaban los escudos de las casas de Slytherin y Gryffindor identificando la habitación correspondiente a cada Premio Anual. Hermione se asomó por la entrada que conducía hacia su habitación (que era la de la derecha tomando como referencia la puerta de entrada a la sala), y vio que las escaleras sólo tenían cinco escalones encerrados en un pequeño pasillo abovedado pintado totalmente de blanco que se inclinaba subiendo hasta culminar en la puerta de entrada a la habitación que, por supuesto, también tenía forma de arco de medio punto y estaba hecha de madera blanca.
A un lado de los arcos de entrada a las habitaciones (del lado derecho con respecto a la de Gryffindor y del izquierdo con respecto a la de Slytherin), se encontraban dos bibliotecas de madera blanca, tenían la forma de una "S" cuadrada y estaban adosadas a la pared lo que no permitía que tocaran el suelo, tenían algunos libros de séptimo curso. A un lado de la puerta de entrada y adoptando la forma de la pared curva, estaba la cartelera.
Pero lo que más llamó la atención de Hermione fueron las lámparas que, en honor a la verdad, no tenía ni idea de donde provenía la luz que salía de ellas, pues no tenían velas como las lámparas que habían en el resto del castillo y mucho menos eran como las antorchas que pueden verse en los pasillos de las mazmorras. Las lámparas estaban hechas de metal pulido, eran pequeñas y redondeadas y estaban ubicadas dos a ambos lados de la puerta de entrada, dos a ambos lados de las entradas a los dormitorios y una sobre el cuadro de la chimenea, todas irradiaban una luz bastante clara y potente que era capaz de iluminar toda la sala.
Además habían varios adornos ubicados a los lados de las entradas a las habitaciones, la sala parecía salida de una revista de decoración muggles moderna.
Hermione dio un salto cuando la puerta de la Sala Común se abrió, estaba tan ensimismada observando la estancia que casi se le paraliza el corazón del susto. Desde su ubicación (frente a las escaleras que conducían a su habitación), se giró para ver como varios Slytherin entraban por el arco de entrada. Malfoy hacía su aparición con todo su grupo de "amigos", los mismos que lo habían ayudando en el tren.
—Digamos que nos aprovechamos de la oscuridad del Bosque Prohibido —dijo Vincent Crabbe con una sonrisa entrando detrás del grupo—, nunca supieron quienes los atacaron.
—¿Y los dejaron allí? —preguntó Daphne Greengrass.
—¿Y qué querías, que los lleváramos a la enfermería? —preguntó Gregory Goyle sonriendo—, pero no te preocupes querida, los dejamos casi en el lindero del bosque donde no correrían peligro de que alguna alimaña de las que viven allí los ataque, así que o alguien los encuentra antes de que despierten o cuando ellos despierten no tendrían que caminar mucho para llegar al castillo.
—No te confundas, Greg —dijo Daphne—, no estoy preocupada por esas basuras. Es simple curiosidad.
—Wow —exclamó Blaise Zabini que apenas se percataba de la habitación a la que habían entrado, algo que sus amigos aún no habían hecho—, quisiera saber quien decoró esta sala para darle mis felicitaciones pues tiene muy buen gusto —los Slytherin que venían detrás de él giraron sus cabezas para ver a qué se refería el moreno pues habían estado mirando a Crabbe y Goyle mientras entraban—, me muero de la envidia que vayas a vivir en un lugar como éste, Draco —dijo el muchacho caminando hacia la sala de estar y sentándose en uno de los muebles grandes.
—Nunca había visto una decoración así en el castillo —dijo Astoria Greengrass sentándose a un lado de su moreno amigo.
—Pues debe haberlo hecho un mago con mucha clase —dijo Pansy Parkinson mirando detenidamente los muebles—, todo esto es muy fino —agregó mirando todo lo demás que le rodeaba.
—No —dijo Hermione haciendo que los Slytherins se sobresaltaran cuando escucharon una voz desconocida, pues no se habían percatado de la presencia de la castaña cuando entraron a la sala—, todo esto que están viendo es una decoración exclusivamente muggles —agregó la muchacha tratando de contener una carcajada al ver las caras de susto que habían puesto los Slytherin al verla—, muggles de alta sociedad por supuesto, todo esto no lo paga cualquiera, casi esperaba ver un televisor pantalla plana de cincuenta pulgadas pegado a la pared sobre la chimenea cuando entré y vi la decoración.
Los ocho Slytherins miraron alrededor impactados cuando escucharon las palabras de la castaña, aunque por supuesto ninguno había entendido ni la mitad de lo último que había dicho la muchacha nombrando algo que se medía por pulgadas, sin embargo Hermione habría esperado que todos dieran un brinco y se apartaran asustados de los muebles como si estos tuvieran púas.
—Pues no se puede negar que los muggles decoran de maravilla —dijo Theodore Nott sentándose en uno de los muebles circulares.
—Y crean cosas increíbles, mira la forma de estos muebles —dijo Daphne sentándose al otro lado de Zabini—, en mi vida había visto unos muebles así.
—¿Y qué me dices de la mesa? —preguntó Parkinson sentándose en el otro mueble grande y mirándola detenidamente—, es muy elegante.
—Y esto es una preciosura —agregó Astoria levantándose del mueble y caminado hacia la chimenea—, cuando llegue a casa cambiaré la chimenea de mi cuarto por una así.
—Lo mismo digo —corroboró Daphne con una sonrisa.
—¿Y dices que todo esto es de muggles? —preguntó Crabbe mirando a Hermione que se sobresaltó pues había estado mirando a los Slytherins con la mandíbula desencajada, esto jamás se lo habría esperado.
—Eh… sí —respondió Hermione que aún no salía de su asombro.
—¿Y qué era eso que dijiste que esperabas ver cuando entraste? —preguntó Astoria sentándose de nuevo junto a su moreno amigo.
—Pues… un televisor —respondió la castaña sintiendo que estaba descuadrando en aquel sitio lleno de Slytherins.
—¿Y eso qué es? ¿un cuadro o algo así que lo tienen que medir por pulgadas? —preguntó Goyle recostándose del espaldar del mueble donde se había sentado y estiraba los brazos a lo largo de éste.
—Eh… no, no es un cuadro —respondió Hermione con unas ganas increíbles de salir corriendo a su habitación, aquello era demasiado bizarro como para creérselo—, es un… como decirlo… es un aparato muggles que funciona con electricidad y que aquí jamás serviría, sus precios varían de acuerdo al tamaño de su pantalla que se mide por pulgadas.
Decir que los Slytherins no habían entendido una sola palabra de lo que había dicho la castaña era decir poco.
—Creo que lo he entendido todo perfectamente —repuso Zabini enseñando sus perfectos dientes en una amplia sonrisa y tomando la misma postura de Goyle.
—No, no han entendido absolutamente nada —dijo Hermione reprimiendo un suspiro—, nunca lo entenderían.
—¿Y por qué no te esmeras un poco más para que lo entendamos? —preguntó Nott.
—Porque tendríamos que tener un televisor aquí para explicarles sus funciones —respondió Hermione exasperada—, y como dije antes los aparatos muggles que funcionan con electricidad aquí no sirven.
—¿De casualidad no es esa cosa rectangular que tenías pegado en la pared de tu habitación y que a veces te ponías a mi…? —Malfoy se interrumpió al ver la expresión de pánico en el rostro de Hermione pues ella sabía de la petición de Dumbledore al chico de no contar a nadie donde había estado hospedado durante el verano y fue entonces que se dio cuenta que todos sus compañeros de casa lo miraban como si repentinamente le hubiesen salido cuernos y supo que había metido la pata hasta el subsuelo.
—¿Cómo sabes tú que Granger tiene una de esas cosas en su dormitorio? —preguntó Zabini incorporándose en el mueble para mirar a Malfoy a la cara de forma suspicaz y luego mirar a Hermione.
La muchacha movió los labios tratando de formar una respuesta coherente en su cerebro para tapar la metida de pata de Malfoy pero ningún sonido salió de su garganta. Parkinson abrió los ojos en comprensión levantándose del mueble mientras miraba al rubio y a la castaña alternativamente.
—¡Ustedes estuvieron viviendo juntos! —exclamó la pelinegra señalando alternativamente a ambos con su dedo índice—, ¡vivieron juntos durante el verano! —miró a Malfoy—, ¡te estuviste quedando con ella!
Hermione abrió la boca llevada por la sorpresa pero cuando quiso refutar la afirmación de Parkinson la voz de Malfoy la detuvo.
—No —dijo el rubio con seriedad—, no viví con ella, más bien deberías decir que convivimos durante el verano.
—¡Malfoy! —chilló Hermione mirando al rubio con reclamo—, ¡eso no es cierto!
—Durante el verano me refugié en el Cuartel General de la Orden del Fénix —continuó Malfoy haciendo caso omiso al reclamo de la castaña—, y eso es lo único que puedo decirles con respecto al cuartel, ya saben por el Fidelio y todo eso.
Los siete Slytherins que estaban en la sala junto a él abrieron los ojos al máximo.
—¿Quiere decir que ellos fueron los que te ayudaron? —preguntó Astoria mirando al chico muy impresionada—, entonces las sospechas del Señor Oscuro eran ciertas, tú pediste la ayuda de la Orden del Fénix.
—La realidad es que ellos me ofrecieron su ayuda —respondió Malfoy—, o mejor dicho el mismo Dumbledore cuando estuve apunto de asesinarlo en la Torre de Astronomía, y pues… yo la acepté.
—Malfoy —la voz de Hermione lo hizo mirarla—, el profesor Dumbledore te pidió que no contaras nada de esto a nadie.
—Ellos son mis amigos, Granger y confió ciegamente en ellos —respondió Malfoy mirando a la castaña—, tanto como tú en las comadrejas y el cara-rajada —agregó cuando la muchacha abría otra vez la boca para refutar.
—¡No los llames así! —exclamó Hermione frunciendo el ceño y cruzando los brazos sobre su pecho.
—Además, ¿no acabas de escuchar a Astoria? —siguió Malfoy haciendo caso omiso al reclamo de la castaña y señalando a la gemela—, ya el Señor Tenebroso sospecha que yo recibí la ayuda de la Orden, aunque me inclinó más a pensar que ya está seguro de eso y que seguramente estuve todo el verano escondiéndome con ellos, lo que de hecho efectivamente sucedió así.
—De hecho, Snape se lo confirmó, mi padre me lo dijo —dijo Nott—. El Señor Tenebroso sometió a mi padre a la más escabrosas de las torturas cuando se enteró de que tu madre había escapado bajo sus propias narices —agregó Nott sonriendo—, mi padre estaba a cargo de la vigilancia de Narcisa, ya te puedes imaginar lo que le pasó por su incompetencia. Después cuando intentó llegar a tu padre en Azkaban, éste yo no estaba allí —miró al rubio—. ¿Es verdad que la orden los rescató?
—Los rescató Dumbledore —respondió Malfoy omitiendo el hecho de que lo ayudó Snape, esa información si era algo que se llevaría a la tumba—, la orden no participó en los rescate, ni siquiera saben como hizo para sacar a mi madre debajo de las narices del Señor Tenebroso y menos como hizo para sacar a mi padre de Azkaban sin que nadie se diera cuenta.
—Vaya —dijo Nott, pensativo—, probablemente Dumbledore tiene algún espía dentro de las filas del Señor Tenebroso que lo ayudó a sacar a tu madre de la mansión.
—Oh, vamos claro que lo tiene —dijo Pansy tranquilamente—, es Snape.
Hermione abrió los ojos al máximo al escuchar aquello.
—¿Snape? —preguntó Blaise un tanto escéptico—, bueno sí, él es un espía, pero del Señor Tenebroso en la orden, si no, no le habría dicho lo que hizo Dumbledore, ni le habría dicho que Draco lo traicionó y que estaba con la orden.
—Bueno, tal vez esa sea la estrategia —dijo Pansy—, si Snape es espía de Dumbledore debe pasarle verdadera información al Señor Tenebroso, de lo contrario estaría muerto.
Hermione tenía la boca abierta, ella jamás habría llegado a una conclusión como esa. La muchacha estaba consiente de la labor espiatoria de Snape, lo sabía por Harry que lo había escuchado en la torre de astronomía, como también había escuchado que rescatarían a los padres de Malfoy como efectivamente hicieron, sin embargo siempre habían existido dudas con respecto a la fidelidad del hombre. Pero ahora que escuchaba a Parkinson veía las cosas de otra manera, aunque también existía la posibilidad de que estuvieran tratando de embaucar a Malfoy para que abriera la boca y soltara todo. Miró al rubio pero éste permanecía inmutable ante los comentarios de sus amigos.
—¿Quieres decir que Snape le estaría pasando información fidedigna al Señor Tenebroso por órdenes de Dumbledore? —preguntó Nott mirando a Pansy a lo que la muchacha asintió con la cabeza—. Es posible —dijo el castaño pensativamente, luego miró a Malfoy—, ¿tú que dices, Draco?, tú estuviste cerca de la orden durante el verano, ¿sabes algo de eso?
—La verdad no —dijo el rubio encogiendo los hombros, no era asunto de él divulgar esa información—, sólo veía que Snape entraba y salía del cuartel cada vez que había reunión, pero nada más.
Hermione respiró aliviada al menos Malfoy no diría nada sobre ese asunto.
—Yo sinceramente no lo creo —dijo Blaise—, si no por qué Snape no le dijo al Señor Tenebroso donde escondieron a los padres de Draco.
—Porque nadie lo sabe —respondió Malfoy dando un suspiro—, como dije antes Dumbledore actuó sólo —agregó al ver la mueca de incomprensión en los rostros de sus amigos—, ni siquiera me dijo a mi donde los escondió.
—Pues hizo bien —repuso Hermione cruzando los brazos—, no es bueno que nadie tenga esa información.
—¡Pero son mis padres! —exclamó Malfoy mirando a la castaña con furia contenida—, ¡al menos yo debería saber en donde los tiene!
—¿Para qué?, ¿para que salgas corriendo a contárselo a tus "amigos"? —preguntó Hermione con ironía y haciendo el gesto de las comillas con los dedos.
Malfoy entornó los ojos y la miró con furia.
—¿Qué se supone que quieres decir exactamente con eso? —preguntó con voz siniestra.
—Que tus "amigos" no son confiables aunque te empeñes en creer lo contrario —respondió Hermione sin importarle que esos "amigos" estaban en la misma sala con ella y que ella estaba sola entre aquel nido de víboras.
Malfoy se puso en pie de un salto mirando a la castaña con ganas de matarla.
—No te atrevas a decir eso nunca más —dijo con la voz más siniestra que pudo adquirir.
—¿No te ha pasado por esa cabecita oxigenada, Malfoy que tus "amigos" pudieran haber recibido la orden de sus padres mortífagos o del mismo Señor Tenebroso para entregarte a él? —preguntó Hermione con parsimonia.
—¡Son mis amigos, Granger! —exclamó Malfoy cuando no pudo contener más su furia.
—¡Sí y también son hijos de mortífagos, Malfoy! —reclamó Hermione dando un paso al frente y también perdiendo la compostura ante la ceguera del rubio.
—¡Bueno, eso es algo que tenemos en común! —respondió Malfoy con ironía.
—¡No puedo creerlo! —dijo Hermione mirando al rubio con frustración—, ¡la orden se rompe el espinazo protegiéndote a ti y Dumbledore a tus padres y a ti eso te vale poco!
Las cabezas de los siete Slytherins parecían pelotas de pin pon mirando de uno a otro alternativamente sin intervenir en la discusión de los dos muchachos.
—¡¿Quién te dijo que me vale poco?! —preguntó el rubio abriendo los ojos al máximo y apretando los puños con fuerza, ¿pero quién se creía esa inmunda para hablarle así?.
—¡Tú!, ¡haciendo todo lo contrario a lo que te piden que hagas! —respondió Hermione verdaderamente enfadada—, ¡poniendo en riesgo a la orden!, ¡a ti mismo, a tus padres!, ¡y que no te importe!
—¡No hables de lo que no sabes! —gritó Malfoy fuera de sí y se habría lanzado sobre la castaña de no ser por Zabini y Nott que saltaron antes para impedirlo.
—¡Hablo de lo que veo! —exclamó Hermione furiosa—, ¡y lo que veo es que no te importa nada de lo que el profesor Dumbledore y toda la orden están haciendo por ti!
—¡Basta! —gritó Parkinson poniéndose de pie cuando Malfoy abría la boca nuevamente para seguir gritando a la castaña.
El grito tuvo el efecto esperado, tanto Malfoy como Hermione enmudecieron al instante aunque no dejaban de mirarse con rabia contenida, tenían sus respiraciones entrecortadas. Zabini y Nott aprovecharon el momento para empujar al rubio sobre el mueble y sentarlo de golpe.
—Lo cierto aquí es que Granger tiene razón, Draco —dijo Goyle después de un momento mientras Nott y Zabini se sentaban uno a cada lado del rubio—, nuestros padres nos ordenaron que te entregáramos al Señor Tenebroso.
Hermione abrió los ojos al máximo al oír aquellas palabras y Malfoy abrió la boca con incredulidad.
—Sí, no debiste contarnos nada de esto porque ahora nosotros estamos en la obligación de ir corriendo a contarles todo a nuestros padres —dijo Zabini—, tú sabes, no podemos desperdiciar la oportunidad que nos ha dado el Señor Tenebroso de ensalzarnos por sobre todos los demás mortífagos si cumplimos con la orden a cabalidad —agregó muy serio aunque todos los Slytherin sabían que lo estaba haciendo en son de burla, hasta Hermione lo notó, que no lo conocía.
—Una cosa es que nos lo hayan ordenado y otra muy diferente que nosotros la obedezcamos, Granger —dijo Crabbe mirando a la castaña mientras Parkinson se volvía a sentar a un lado del chico.
—Y es esa una de las razones por las que queríamos hablar contigo donde nadie nos molestara —dijo Nott mirando a Malfoy—, y me estoy refiriendo a los de mi casa, Granger —agregó al ver la expresión de Hermione por su comentario.
—Tenemos que idearnos un plan para hacerles creer a nuestros padres que estamos cumpliendo con el trabajo que nos encomendaron —dijo Astoria—. De lo contrario aquí todos estaremos en peligro.
—Entonces… ustedes no van… —comenzó Hermione pero Parkinson la interrumpió.
—Por supuesto que no, Granger —respondió la muchacha exasperada—, Draco es nuestro amigo aunque lo pongas en duda, primero está él que las órdenes de nuestros padres o del Señor Tenebroso.
—Un momento… esperen —dijo Hermione levantando ambas manos mientras trataba de comprender aquello—, ¿están conscientes de que sus padres estarán en peligro si ustedes no cumplen con Voldemort?
—Realmente Granger a mi me importa muy poco lo que les pase a ellos —respondió Parkinson dando un suspiro y recostándose del espaldar del mueble—, y creo que todos los presentes aquí piensan igual que yo con respecto a sus propios padres.
Un asentimiento general siguió a la afirmación de la pelinegra. Hermione estaba boquiabierta y sin poder evitarlo dirigió su mirada incrédula a Malfoy.
—No creas que todos los hijos de mortífagos son como yo que se preocupan por sus padres —respondió el rubio encogiéndose de hombros.
—Es que los señores Malfoy siempre fueron diferentes a los demás mortífagos —dijo Nott mirando al rubio—, o al menos desde que el Señor Tenebroso regresó.
—A los demás sencillamente nunca les importó lo que a sus hijos, es decir nosotros, nos pudiera suceder —dijo Daphne—, o lo que el Señor Tenebroso nos pudiera hacer. Él podría torturarnos hasta la locura y nuestros padres jamás habrían movido un dedo para impedirlo.
Hermione no podía creer lo que escuchaba mirándolos con los ojos desorbitados.
—No es tan difícil de creer, Granger —dijo Zabini adivinando los pensamientos de Hermione al ver la expresión de su cara—, como comprenderás los seguidores del Señor Tenebroso no son precisamente amorosos.
—¡Pero ustedes son sus hijos! —exclamó Hermione indignada.
—Granger agradecemos que estés genuina y verdaderamente indignada por nosotros, en serio —dijo Nott con una sonrisa.
—No hables por mi —le interrumpió Malfoy con una mueca irónica.
—Ni por mi —corroboró Parkinson.
—Bueno, algunos de nosotros te lo agradecemos —se corrigió Nott—, pero esa es la realidad, nuestros padres se unieron al Señor Tenebroso porque sus ideales así se lo imponen y nosotros no tenemos porque ser un obstáculo para ellos.
—La única excepción a la regla fueron los señores Malfoy —dijo Goyle—, ellos siempre trataron de mantener a Draco lejos de todo impidiendo que se mezclara con los demás mortífagos, aunque al final no pudieron protegerlo, no cuando el Señor Tenebroso volteó su mirada hacia él.
Hermione miró a Malfoy por un momento pero éste ni la miró aunque sabía perfectamente que tenía los ojos de la chica clavados en él.
—Merlín quiera, por tu propio bien, que no te estés equivocando, Malfoy —dijo la castaña y el rubio la miró; la muchacha desvió su mirada a los demás Slytherins—, y espero que ustedes no lo estén engañando porque eso sería doloroso para él —agregó señalando a Malfoy—, ya vieron como los defendió, ¿no?, no permitan que sea en vano. Con permiso.
Hermione se dio vuelta y desapareció por las escaleras dejando a los Slytherins solos en la sala común.
Muchas, muchas, muchas gracias a los que comentaron, no saben lo feliz que me hacen.
yissel: Gracias por tu comentario, sé que Ron a veces es un poco infantil, pero la verdad es que ellos han pasado por muchas cosas para ser tan jóvenes y eso a mi modo de ver le otorga cierta madurez, espero puedas seguir leyendo, besos.
Micaela: Gracias por comentar linda, lástima que no tengas cuenta, espero que puedas seguirla, besos.
503: Gracias por comentar, te parece que Luna hace linda pareja con Nott?, bueno a ver que pasa, espero puedas seguir leyendo, besos.
