"Espero que puedas encontrar la pieza que te falta"
Mayo 16, 2018.
—Creí que ya no vendrías, hombre —lo saludó Lou señalándolo con su taza de café. El cuartel general se le apareció casi vacío, contraste con las escenas pasadas en las que la mesa principal servía para un gran grupo. Muchos habían seguido caminos diferentes—. No te olvides que estamos con dos hombres menos hasta nuevo aviso.
No había forma que olvidase eso. Habían pasado apenas unos días desde que había tenido noticias de Steve y Junior por última vez y si se detenía a pensar en cuándo volverían se pondría ansioso.
—Lo siento. Grace se quedó a dormir en la casa de una amiga… por un trabajo o algo así. Pero se despertó sintiéndose muy mal y me llamó la madre de su amiga, muy preocupada. Pasé a verla antes de venir.
—¿Y está bien? —preguntó Tani mientras que Lou fruncía el ceño.
Danny suspiró. —No quiso ir al doctor y me dijo que seguro fue algo que comieron anoche. Pero me prometió que si hoy se sentía mal no discutiría. La llevé a casa con Rachel.
—Espero que no se parezca a ti, entonces —murmuró Lou y Danny le dio una mirada indignada—. Oye hombre, te quiero. Pero eres casi tan malo como Steve cuando se trata de tu bienestar personal.
—Tiene razón —acordó Tani.
—Cállate, novata.
Ella le dio una mirada que le hizo pensar en sus hermanas y en su hija en su más adolescente, una mezcla de arrogancia y burla. Danny sonrió, sintiendo que un poco de su preocupación se escurría. Grace había estado muy pálida cuando la había visto pero no era la primera vez que se había sentido mal por comer demasiado y habían sido las reacciones de Lucy las que lo hacían sentirse más incómodo que el hecho de que ella hubiese enfermado. Había algo...
—Por cierto, hablando de la niña Williams... —La voz de Lou rompió con su línea de pensamiento y Danny parpadeó para enfocar su mirada en él—. Sam no dejaba de hablar del vestido que quería comprarse para ir a la fiesta y Will quería ver qué regalo comprarle. ¿Estás tratando de que gaste mi sueldo en tu hija con esa dichosa fiesta, Williams? Porque lo haré porque es Grace, no por ti.
A pesar que ya sabía que Lou y Renée se habían encariñado mucho con Grace, lo que no era realmente sorprendente con el encanto de su niña, dejó escapar una sonrisa tras esas palabras. Rachel y él, a pesar de todo, habían hecho algunas cosas bien con los niños.
—Espero hablar con ella durante el almuerzo. Le haré saber de tu noble sacrificio.
Le explicaron algunas curiosidades sobre el último caso que habían tenido, el de piezas de arte robadas durante la Segunda Guerra Mundial y mientras revisaban nuevamente algunos archivos que les había dejado Duke el día anterior, Danny tuvo otra punzada de nostalgia. Kono, Chin, Steve y él habían sido parte del equipo desde su inicio y ninguno de ellos tres estaba allí por el momento. Eran todas separaciones temporales pero eso no podía evitar la oleada de añoranza que lo inundó. Hacía mucho que no eran solo cuatro, pero Danny todavía no se acostumbraba a no verlos todos los días allí después de tantos años. Había sido menos extraño incorporar nuevos miembros que dejar ir a los antiguos.
Se preguntó si por eso Steve se había sentido tan aprehensivo cuando él le habló de su jubilación.
Steve.
Tenía que dejar de pensar en Steve todo el tiempo.
—¿Tuvimos algún llamado?
No quería preguntar por Steve y Junior directamente pero la cuestión era obvia.
—No todavía —Tani vocalizó la negativa silenciosa que brilló en la cara de Lou, la simpatía en sus ojos era clara como el día—. Igual… Creo que serías el primero en tener noticias.
No estaba seguro si quería saber qué pensaba ella de su relación con Steve. A diferencia de Lou, Tani había llegado al equipo cuando su amistad ya estaba consolidada y los peores momentos de su relación se habían empezado a desvanecer. Danny sabía que su relación no era la más ejemplar de todas para ellos, pero la verdad es que las mayores dificultades ya las habían sorteado en el pasado y estaban... Bastante bien. Para lo que era usual en ellos, es decir.
Como preocuparse por el bienestar de sus compañeros perdidos, y por las cosas que estaba haciendo Steve, era agotador en más de un sentido decidió que debía concentrarse en cosas mundanas. Si bien jamás dejaría de sentirse inquieto cuando estuviesen separados con todo lo que habían vivido, un cariz resignado estaba creciendo bajo la superficie. Estaba con Junior, además. Muy diferente a Jenna en Corea. Muy distinto a Catherine en Afganistán. Se cuidarían bien el uno al otro y probablemente Danny de verdad no haría falta.
No tendría que ir a ningún lugar abandonado de Dios para evitar perder a Steven en una muerte cruel.
Decidió terminar con algunos informes en su oficina y las horas pasaron exageradamente rápido. Era curioso cómo funcionaba todo el asunto, pero irremediablemente jamás llegaba a estar al día con todo el papeleo y completar todos los formularios consumía tanto tiempo que no era divertido. A veces le ayudaba concentrarse en esas tareas banales para ignorar sus problemas, la práctica había servido bastante en el pasado. No veía por qué desecharla.
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Mayo 17, 2018.
00:24 p.m. [Mensaje recibido] Estamos bien, los tres. Partiendo para Alemania.
Danny se quedó mirando la pantalla de su teléfono por un minuto entero, preguntándose por qué no había escuchado la alerta de que había recibido algo. Eddie se había acostado junto a sus pies, su expresión un tanto triste, y Danny se preguntó sino estaba proyectando en él lo que estaba sintiendo.
—Steve, Junior y Joe, aparentemente están bien —le rascó detrás de las orejas mientras hablaba, sintiéndose contenido con su presencia. Solía sentirse un tanto solitario en su casa, como cada vez que los niños se quedaban con su madre pero realmente era algo que no podía ser cambiado—. Digo aparentemente porque nunca se sabe con tu dueño. Podremos estar seguros cuando lo veamos, ¿sabes? Al menos están vivos.
Eddie ladró, una respuesta inteligible pero sonrió de todas formas. Podía imaginar su respuesta en las líneas parecidas a «Sé todo sobre lo idiota que puede ser, pero lo dos lo queremos de todas formas» y no podía estar en desacuerdo.
—No dice cuándo vendrá —le dijo a Eddie, que era un gran oyente y sabía comunicarse mejor que muchas personas. Danny incluido—. Por ahora están yendo a Alemania.
No estaba con ánimos de analizar cómo se sentía al saber que Steve se había tomado el trabajo de tomar el teléfono y enviarle un mensaje a quién sabe qué hora. Ni siquiera sabía en dónde estaba. Seguro que pensaba que Danny sería insoportable cuando volvera y así lo aplacaría pero, sea cual sea la razón era un alivio. Steve tenía un imán para la buena y mala suerte. Si había peligro en algún punto cercano, lo alcanzaría e igualmente también tenía una forma de liberarse que era increíble. Su fama de indestructible estaba bien ganada.
Nunca había funcionado con él, lo que era triste en cierto modo. A Steve rara vez se le permitía ser humano al cien por cien delante del mundo por culpa de esa imagen construida.
Escribió «Espero que puedas volver pronto a casa» en el mensaje de respuesta pero lo borró. Tenía que ser conciso y simple, estaba casi seguro que Steve no tenía tiempo para un discurso ni tampoco paciencia.
00:40 p.m [Mensaje enviado] Me alegra leer eso.
No esperaba recibir ninguna respuesta, probablemente estaría sin tener noticias durante algún tiempo, por lo que dejó el celular a su lado y palmeó un sitio a su lado para que Eddie se subiera. El perro obedeció con gracia y Danny sonrió con suavidad mientras le acariciaba la cabeza.
Al menos ellos estaban bien.
00:42 p.m. [Mensaje recibido] Deberías estar durmiendo, Danno. Es más de medianoche por allá.
00:42 p.m. [Mensaje recibido] ¿Por qué no estás durmiendo?
Quizá se equivocaba y Steve sí quería más que un mensaje conciso. Ignoró el resoplido canino que resonó en el dormitorio.
00:45 p.m. [Mensaje enviado] Estaba a punto de hacer eso, babe. Eddie te envía saludos, creo que te extraña. Espera que puedan volver pronto.
00:46 p.m. [Mensaje recibido] Pues dile a Eddie que lo extraño también. Y a los niños. Creo que incluso te extraño un poco, Red.
Se le escapó un bufido al leer la respuesta y vio al perro levantar la cabeza, alerta. Danny extendió el brazo para acariciarle las orejas otra vez.
00:48 p.m. [Mensaje enviado] ¿Angry birds? ¿En serio?
00:48 p.m. [Mensaje recibido] ¿Qué puedo decir, Danno? Charlie te encontró un buen parecido.
00:49 p.m. [Mensaje recibido] Ahora sí debo dejarte. Te llamaré pronto.
