Tercer capítulo, espero les guste.

Pensamientos

-"Diálogos"-

Narración


Capítulo 3: Nishinoya Yuu.

Un año más y oficialmente te considerarías un adulto. Mientras tanto tratarías de disfrutar la 'juventud' que te quedaba probando cosas nuevas. Una de ellas era ese famoso Programa de citas, del que los rumores decían que, a pesar de ser por azar, siempre se conseguían buenos resultados; y tú decidiste probarlo.

Aunque la causa verdadera era que querías encontrar a alguien 'moe'. Siempre te habían agradado los chicos lindos, esos caballeros amables que siempre se interesan en ti, pero definitivamente, preferías a los chicos bajitos, tímidos, que se sonrojaban fácilmente, o chicos extrovertidos energéticos, que cuando se enojen muestren expresiones tiernas, lindas, eso era 'moe' para ti. Claro, tales gustos fueron mayormente influenciados por el anime, eran algo surreales pero no diste por sentado de que podían existir, por eso le diste una oportunidad al Programa.

Tú cita parecía ser interesante. Sé que es muy difícil conseguir del tipo que quiero, pero me esperaba un chico diferente. Tal vez de esos promedio, que eran tímidos y resultaban ser muy dulces en su trato. Esta posibilidad nunca había cruzado tu mente.

El chico del perfil era extraño, mostraba una expresión de absoluta confianza en sí mismo. Le gustaba el voleibol, los videojuegos, el uniforme femenino de su escuela y su manager, Okey… ¿Quién pone eso en su perfil? Jajaja~ este chico es extraño. Medía – "¡1.59!" – gritaste al leerlo. ¡No puede ser!~ En verdad existen chicos así de bajitos, estabas súper emocionada ante tu descubrimiento, tanto como para olvidar que le gustaban los uniformes de la chicas de su escuela y su manager. Tal vez Dios se había compadecido de ti, y te había mandado al chico con el que soñabas, despierta y dormida.

Con tu ánimo en su máximo punto, te apresuraste a tu clóset a escoger la vestimenta apropiada Hmm~ si dice que le gustan los uniformes de las chicas… no, no, no ya estoy muy grande para eso… Hmm~ ¿qué me pondré? Pensaste, mientras sacabas un blusón rosa pálido. Mm… no, este no es mi estilo, así que lo regresaste. Ah! ¡Ya sé! Finalmente te decidiste por unos 'shorts' negros, una blusa informal color durazno, una sudadera gris de zípper, unos botines de agujeta, y tú bolso.


El sitio fijado para la cita era el centro de la plaza comercial de tu ciudad, era el lugar típico en donde las parejas quedaban en verse. Llegaste media hora antes de la hora acordada, temblabas de emoción de solo pensar en tu querido chico 'moe' que conocerías.

Volteas a ver a todos lados, buscando al pequeño chico. Ha! ¡Ahí esta! Ves a un chico de peinado levantado con un mechón rubio al frente, buscando también por su pareja. Llevaba puesto unos jeans color negro ajustados, una playera de manga corta color naranja, una sudadera amarrada alrededor de sus caderas y unos tenis, también color negro. Ohh~… se ve tan… Bien~ pensaste, con un tono algo vergonzoso.

Levantaste la mano para llamar su atención. Tu corazón dio un brinco cuando el chico te notó, y cuando comenzó a acercarse, tu corazón se aceleró. Wah! Wah! Necesito calmarme…

-"H-hola" – te saludó algo nervioso.

-"H-hola…amm… soy [T/N] gusto en conocerte" – contestas igual de nerviosa.

-"Ah… gusto en conocerte, yo soy Nishinoya Yuu, pero puedes llamarme Noya-san" – hace una breve reverencia. En verdad no pensaste que estarías tan nerviosa.

-"¿Quieres ir a comer algo?" – antes que pudieras hablar, el chico toma la delantera. – "Seguro… Noya-san" – contestas, provocando un tenue rubor en el rostro del chico, al escuchar su nombre.

Lo sigues hasta un puesto de crepas dulces. Oh!~ Amo las crepas dulces~ de inmediato piensas al ver hacia donde se dirigían. Hubo silencio mientras se aproximaban, a ninguno de los dos se les ocurrió de que hablar.

Él hizo el pedido, y cuando les entregaron sus postres, se dirigieron a una mesa para dos, que estaba frente al local. – "G-gracias" – irrumpes el silencio. – "Ah… n-no hay porque" – contesta, mientras comienza a comer su dulce. (Nota del autor: Si alguien que conociera al chico lo viera, seguro diría que está enfermo).


-"Am… Noya-san…" – captas su atención – "… en tu perfil decía que te gustaba el voleibol, y que eras el líbero, perdón por la ignorancia, pero ¿qué hace el líbero?" – es lo único que se te ocurre; bien pudiste haberlo investigado en casa pero estabas tan emocionada que olvidaste hacerlo.

Al escuchar tu pregunta, el chico aclara su garganta y comienza: – "El líbero es el que se ocupa de la defensiva; evita que el balón caiga y hace todo lo posible por que la pelota siga en juego, en resumen se podría decir que cuida las espaldas de sus compañeros de equipo" – dice con una expresión seria.

Tú habías jugado voleibol solo en la secundaria, no conocías muy bien las posiciones pero sabías lo difícil que a veces resultabas alcanzar el balón para evitar que tocara el piso.

-"¡Woah! Entonces debes de tener muy buenos reflejos. ¡Eso es algo sorprendente!" – la expresión seria se desvanece por completo, descubriendo una más avergonzada.

-"N-no… b-bueno… es cierto que necesitas buenos reflejos, p-pero… n-no soy tan s-sorprendente…" – puedes ver una ligera sonrisa de agradecimiento, asomándose por su boca. Woah! Es de los que se avergüenzan fácilmente, hehe~.

-"Y, ¿puedes recibir esos balones que vienen de los ataques de tu equipo pero que han rebotado en el bloqueo de los contrarios?" – .

-"Estoy trabajando en eso. Puedo recibir algunos, no todos…" – comenta un poco desanimado, eso te causa algo de confusión momentánea. – "Heh~ bueno eso es entendible dada la velocidad y la fuerza que lleva el balón, pero aún así, el hecho de que puedas recibir algunos de esos golpes, ¡es asombroso!" – expresas con entusiasmo.

-"S-sí…" – contesta tímido. – "Nunca he visto un partido en persona, solo por televisión. Es muy emocionante; piensas que el otro equipo va a anotar un punto y entonces hay un jugador que recibe aquel remate poderoso, no puedes evitar saltar, o hasta gritar de la emoción" – continúas, recordando aquellas pocas escenas de partidos de voleibol que te habían parecido increíbles, por ese momento olvidaste tu nerviosismo.

-"Cierto, cierto" – apoya el líbero – "El público se emociona por ver remates increíbles, pero se emocionan más al ver como en el momento más inesperado, el balón es salvado por el líbero, y eso, no es nada en comparación con la emoción que tú sientes, siendo el líbero" – comenta el chico enérgicamente. Ahora, disfrutas todavía más la compañía del chico.

La plática continúa, el tema recurrente es el voleibol, de alguna manera, hablar de ese deporte te resulta interesante y entretenido. Ambos se han olvidado de su nerviosismo, y ahora su conversación es como la de dos amigos que se han conocido desde hace mucho tiempo.

-"Por cierto, Noya-san ¿cuántos años tienes?" – finalmente dejas salir esa duda que estuvo rondando en tu mente; en el perfil que habías leído, no había edad.

-"Tengo 16, ¿por qué?" – ¡¿16?! sentías como si te hubieran echado un balde de agua fría, ¿acaso no estabas cometiendo un crimen? Noya-san se percató de tu expresión de impactada – "¿Por qué pones esa cara?" – te pregunto serio.

-"B-bueno… es que yo tengo 19…" – dices algo desanimada, sabías que no era nada bueno que solo te faltara un año más para ser un completo adulto.

-"Lo sé, en tu perfil lo decía" – al parecer al chico no le afectaban los tres años que le llevabas. – "Y, ¿no te molesta?" – no esperabas esa respuesta.

-"Si me molestara, hubiera cancelado la cita y habría esperado a que me asignaran otra" – Este chico era genial, no tenías ni idea que se podía hacer eso en el Programa, pero Este chico es genial.

-"O-oh… bueno creo que llevas la razón" – contestas algo sorprendida, y sonrojada, ante su declaración.

-"Bien, ¿quieres dar un paseo?" – se levanta de su asiento. Desde hace un rato habían terminado de comer sus dulces, pero no se habían movido por su entretenida plática. – "¡Claro!" – tu ánimo alegre regreso a la normalidad por aquella invitación del chico.


Caminan un buen tramo, a lo largo de la plaza; observando las tiendas y sus aparadores. Había un ambiente relajado entre ustedes, a veces conversaban, otras solo miraban el interior de las tiendas.

Wah! ¿Q-qué es esto?! tu corazón dio un brinco al sentir como la mano de tu compañero empezaba a rosar la tuya, mientras caminaban. Oh Por Dios! Oh Por Dios! tu ritmo cardíaco aceleraba al pasar el tiempo, tus mejillas empezaban a llenarse de un rojo intenso, al sentir como los dedos cálidos del chico buscaban entrelazarse con los tuyos. Tu mano temblaba, pero aún así respondiste a los movimientos del chico, hasta que por fin entrelazaron sus dedos en un firme agarre.

El rubor ya había alcanzado la punta de tus orejas, pasaron frente al ventanal de una tienda, miraste de reojo el reflejo de ambos; tu compañero llevaba la vista fija al frente no pudiendo evitar el enorme sonrojo que traía en sus mejillas y orejas. Wah!~ Es alguien genial~ pensaste al ver al atractivo chico junto a ti.

Así caminaron por un buen rato, tomados de las manos, algo sudorosas pero parecía no importarles a ninguno de los dos, no tenían la más mínima intención de soltarse.

-"[T/N]-san" – el chico llama de repente – "¿Estás libre el siguiente domingo?" – va directo al punto.

-"S-sí" – ahora una indescriptible sensación llena tu pecho al escucharlo, que provoca que te encojas apenada entre tus hombros.

-"Bien, entonces ¿nos podemos ver en la cafetería **?" – continúa.

-"Seguro" – tratas de mantener la calma en tu voz, necesitabas gritar de felicidad. – "Ah!" – levantas tu mirada para encontrarte con la de él – "Necesito tu número, para poder llamarte" – sueltas tu mano de la del chico para poder buscar tu celular, no querías pero no podías solo con una mano.

-"Oh! Es cierto" – el chico también busca en el bolsillo de su pantalón.

-"Listo!, ya te tengo agregado" – dices alegremente. – "También está listo aquí" – te muestra la pantalla del celular.

Ha llegado la hora de despedirse, el día ya había oscurecido y debías regresar a tu hogar. Oh~ ¿por qué el día no es más largo…? haces un ligero puchero, pero antes de irte querías darle algo a Nishinoya. Te armas de todo el valor que puedes reunir en esos instantes y te diriges a Noya-san. Voy a hacerlo, voy a hacerlo… vamos tú puedes tus porras imaginarias se hacen presentes, mientras tu corazón empieza a palpitar fuertemente.

-"Noya-san" – pones una mirada de concentración – "Muchas gracias por lo de hoy, fue el mejor día que haya tenido, tengo que irme a casa, entonces, me gustaría darte esto como agradecimiento" – la última frase la dices muy rápido, te inclinas un poco, él era unos pocos centímetros menor que tú, pero no te molestaba.

-(chuu~)- Le plantas un beso en su mejilla derecha, haciendo el corazón de ambos se acelera demasiado.

-"N-nos vemos después, Noya-san" – es lo único que mencionas antes de salir corriendo a toda velocidad, ni siquiera te das tiempo para observar su reacción, lo único de lo que te percataste era de tu corazón palpitando fuerte. Estabas feliz, te habían pasado cosas muy lindas hoy. Tu rostro lo sentías caliente y tus mejillas ardían de la emoción, solo querías llegar a tu casa, tumbarte en la cama y soltar todos los gritos de felicidad que habías estado guardando desde el momento que conociste a Nishinoya.

Por otra parte, el pequeño chico se había quedado petrificado por el beso que le habías dado, sin tiempo a reaccionar. Era una estatua con el rostro del color de un tomate.

No me imagino como estaré cuando sea otro tipo de beso…Wah!~ sacudes tu cabeza de un lado a otro No, no, no… mi mente está demasiado activa hoy… ¿en qué rayos estoy pensando? te reprendes a ti misma antes de que tú imaginación vuele demasiado alto.


No se que tal haya quedado, pero Gracias por leer o(^u^)o