CAPITULO 2

Me pregunté si Edward me seguiría molestando, pero no lo hizo. Aparte de Paul Warren —aspirante a un Eminem en Rockland High—, pero me daba lo mismo lo que él pensaba sobre dar "el visto bueno" cada vez que me veía. Todo volvió a la normalidad dentro de un par de días. Al menos lo fue hasta el siguiente jueves, cuando me encontré con Edward en el cine y él en realidad tuvo el descaro de hablar con mis padres.

Edward trabajaba en el cine, y sabía que había una posibilidad de que él estuviera allí, pero nunca imaginé que iba a hacer algo con mi madre y mi padre de pie allí. Tampoco no podía no ir porque los jueves son un trato. Vean, mi accidente ocurrió un miércoles y al día siguiente —cuando mis padres deberían haber estado planeando mi funeral— fui dada de alta del hospital, nos fuimos todos a celebrar el hecho de que estaba viva. Todos los jueves desde entonces se han convertido en un tipo de día en familia. Claro, mis padres son completamente cursis y a veces tienen todos sus halagos y atenciones en mí, aun así todavía adoro Los Jueves.

Tal vez sea raro que estuviera con mis padres, pero no renunciaría a Los Jueves por nada en el mundo. Mis padres son todo lo que tengo. Son las dos únicas personas en el mundo con las que estoy totalmente segura de ser yo misma en todo momento. Así que a pesar de sus peculiaridades, en cuanto a salir y pasar un buen rato juntos, es la única vez que me siento como una chica normal.

Es por eso que mis padres hubieran sospechado si me hubiera decidido repentinamente a quedarme en casa —con el fin de evitar ver a Edward.

He visto a Edward en el cine muchas veces, y siempre me mira raro y luego toma nuestras entradas sin mostrar ninguna otra pista de que realmente sabe quién soy yo, así que pensé que estaría bien. Pero sabía que estaba en problemas esta vez porque su rostro se iluminó mientras caminábamos hacia la taquilla. Supongo que haberme besado con él cambió las reglas de alguna manera y se le hizo aceptable saludarme, porque me dio un alegre: —¡Hola, Bella! —Que realmente sorprendió a mis padres.

Él me dedicó su estúpida sonrisa encantadora y juvenil, y yo lo fulmine con la mirada a espaldas de mi madre. Antes de que pudiera protestar, Edward le tendió la mano y dijo:

—Hola Sr. y Sra. Swan. Soy Edward, amigo de Bella. Es realmente un placer conocerlos.

Así que, ¿ahora éramos amigos? ¿Un beso al azar y una cita rechazada nos hacía amigos? Quería discutir el punto, pero él no parecía ser sarcástico en absoluto, y la triste realidad es que no tenía amigos. El hecho de que incluso me hablara lo hizo la cosa más cercana, así que supongo que no tenía nada de malo en dejar que mis padres lo creyeran. Al menos así se podría dejar de lado un poco mi asunto.

Edward estrechó las manos de mis padres, y luego mi madre tiró de él en un grande y apretado abrazo. Sé que está un poco desesperada para que hiciera amigos y tuviera una vida normal, pero si hubiera estado tratando de hacer eso, definitivamente no hubiera sido de ayuda.

Hay que entender a mi mamá, sin embargo. Ella y mi papá son la peor pesadilla de un adolescente normal. En serio, son exactamente como esos especialistas que después de la escuela están contigo y hablan sobre el embarazo adolescente o la anorexia o lo que sea. Ya sabes, siempre tratando de ayudarme a ser fuerte, me dicen lo orgullosos que están de mí y lo mucho que me aman y esas cosas.

En el mundo actual de divorcios y desapariciones de familias, mis padres son básicamente raros. Siempre han sido cursis y un poco sobreprotectores. Supongo que eso es lo que sucede cuando te crían en un pequeño pueblo agrícola en Illinois, pero ha empeorado mucho desde mi accidente. A veces pienso que ellos actúan así porque tienen miedo de que este de puntillas en el borde del acantilado y si mi vida en la casa no es perfecta voy a dejarme caer. Pero la verdad es que mi accidente los ha afectado tanto como a mí y con todo lo que hemos pasado en el último año todos estamos locos, probablemente, al límite de la cordura. Estoy segura de que necesitan la imagen de la perfección tanto como yo.

Aunque me había mortificado cuando mi mamá saludó a Edward con un abrazo, no podía culparla. En cambio, yo sólo quería matarlo. Intentando quedar bien con mis padres para conseguir que les cayera bien, fue un golpe bajo. Pero el chico realmente sabía cómo jugar este juego, le doy crédito.

—Me sorprende que Bella no mencionara a este apuesto muchacho que tenemos ante nosotros —mi madre dijo—. Eres justo el tipo que ella, generalmente, me chismorrea todo sobre él.

Edward sonrió con orgullo por el comentario de mi madre, pero la mirada que me disparó parecía decir: Así que soy tu tipo, ¿eh? Es bueno saberlo.

Podría estar equivocada, pero parecía un poco decepcionado cuando ni me inmute por sus burlas. Volvió su atención a mi mamá y le preguntó: —¿Nunca me ha mencionado? ¿Ni siquiera después de lo que sucedió la semana pasada?

Le gruñí a Edward que se callara, y él fingió sorpresa, pero mi madre se comió todo. Mi padre, en cambio, estaba viendo tanto a Edward como a mi meticulosamente, y con mucho cuidado le preguntó:

— ¿Por qué? ¿Qué sucedió la semana pasada?

—Nada —me queje.

— ¡Definitivamente no fue nada! —argumentó Edward.

Sentí que aumentaban los nudos en mi estómago al pensar en Edward diciéndoles a mis padres que lo había besado.

Me prometí interiormente a asesinarlo si contaba el secreto, pero al mismo tiempo me guiñó un ojo, feliz de ver que por fin había llegado a mí. Afortunadamente, él divulgó sólo una pequeña pieza de la historia.

—Finalmente tuve el valor para invitarla a salir —explicó.

Por mucho que yo quería creer que no era el único fenómeno súper-poderoso en el mundo y que Edward no mencionó nuestro beso porque tenía algún tipo de capacidad de leer la mente, sabía que no era el caso. Era bastante obvio que estaba pensando en asesinarlo, y sé que Edward se dio cuenta. Mi padre también lo vio, y aunque me di cuenta que encontraba divertido el acoso de Edward, hizo todo lo posible para ocultar su diversión.

Mi madre, sin embargo, no me prestaba atención en absoluto. Ella estaba demasiada ocupada mirando a un grupo de chicas coqueteando con Edward cuando les entregaba sus entradas. Ella alzó la voz por encima de las risas de ellos para decir: —¡Edward, Bella no me dijo que ustedes dos tenían una cita!

—Eso es porque no la tenemos —dije rápidamente.

Tendrías que haber visto la mirada que mi madre me dio en ese momento. Ella estaba tan decepcionada de mí. Pero Edward se rió y murmuró:

—Todavía estoy trabajando en ello, Sra. Swan —haciendo que su ceño fruncido se desvaneciera al instante.

La amistad entre ellos me estaba haciendo mal.

— ¿No hay una película que se supone que debemos estar viendo en este momento o algo así?

Edward era la última persona que necesitaba ayuda con el juego de la seducción, pero mi madre estaba decidida a no perder la oportunidad de jugar a la casamentera. —Hay al menos diez minutos de las vistas previas antes de que empiece la función. Si quieres habla con él durante unos minutos, nos adelantamos y te llamamos cuando la película comience.

Sí, como si eso fuera a suceder.

— ¿Y perder diez minutos de tiempo un Jueves para hablar con él? Ni en sueños.

Mi madre empezó a protestar, y mi papá la detuvo antes de que pudiera empezar una pelea conmigo, pero Edward le ganó. —Está bien, señora Swan. Mi jefe me llamaría la atención en todo caso, y odiaría interrumpir. Creo que es genial que pasen tiempo juntos. No quisiera interponerme en eso.

Sorprendentemente, no pude saber si Edward estaba tratando de ganarse a mis padres o si realmente estaba hablando en serio. Eso era como su estúpida sonrisa. Tan natural. Mi madre estaba pérdida por él, era obvio, pero mi papá era un poco escéptico, como yo.

— ¿Y tú pasas mucho tiempo con tus padres? —preguntó.

Mi papá estaba definitivamente tratando de usar su voz de tengo un arma y no voy a dudar en usarla, pero a Edward no parecía importarle.

—Bueno, mi padrastro usualmente está viajando por negocios, pero él es un tipo bueno, y en realidad pasa mucho tiempo con mi mamá cuando no está lejos para que ella no se sienta sola. —Edward se encogió de hombros, y no podía creerlo, pero hubo un toque rojo en sus mejillas, por lo que rápidamente agregó—: Ella me formó. —No es que eso ayudara algo.

Creo que fue el sonrojo lo que finalmente convenció a mi padre de que Edward estaba siendo sincero. Él asintió con la cabeza lentamente y dijo:

—Buen chico.

—Gracias, Señor. Sólo espero que recuerde eso cuando Bella finalmente se comprometa a ir a una cita conmigo.

Mi papá se rió, finalmente ablandándose por el encanto de Edward Cullen, y yo ya había tenido suficiente.

—La película está probablemente empezando —espeté, y luego me marché a la sala de la función.

Oí a mi madre suspirar, y después disculparse por su hija grosera, ella y mi papá le dijeron adiós, pero Edward los detuvo antes de que pudieran seguirme. — ¿Hay algún truco para conseguir su lado bueno? —preguntó.

Mi papá se rió, pero mi madre se apiadó de él y le dijo:

—No la presiones mucho. Eso sólo la hace peor.

—Lo recordaré. Gracias, Sra. Swan.

Traté de averiguar si había algún desánimo en la voz de Edward, pero sin ver su rostro no podía decirlo. Me gustaría que mi mamá hubiera utilizado las palabras "no la molestes" o "nunca va a pasar", pero aun así, al menos no se atrevió a decirle que fuera por mí y alguna tontería acerca de que necesito amigos, como hace en casa todo el tiempo. Conseguir que mis padres dejaran de molestarme en ir con Edward fue fácil, pero conseguir que Edward dejara de molestarme en ir con él era una historia diferente. Estaba tan nerviosa de ir a la escuela al siguiente día, porque si Edward tuvo el valor de acercarse a mí cuando estaba con mis padres, entonces no habría absolutamente ningún problema en continuar con el acoso en la escuela.

Sin embargo, el viernes realmente iba y venía sin ningún problema. Estaba un poco sorprendida, pero muy aliviada al mismo tiempo. Pensé que el alejamiento de Edward tenían algo que ver con mi mamá diciéndole que no me presionara, porque cada vez que me veía él sonreía como si me tuviera simpatía, pero en realidad no me hablaba.

Después de eso, pensé que el acoso se había acabado, y que Edward sólo pensaba que era una solitaria y una muy buena besadora, pero luego las cosas cambiaron drásticamente la semana de regreso a clases. Era lunes, e inglés comenzó igual que cualquier otro día, conmigo sentada en la esquina de atrás, y Tanya y Edward en algún lugar adelante con la mayoría del resto de la clase reunidos alrededor de ellos como un rebaño de ovejas. Edward miró hacia mí de vez en cuando, tal como lo había hecho desde nuestro beso, pero aun así me tomó por sorpresa cuando decidió poner fin a nuestra temporada de silencio.

Diez minutos antes de que sonara la campana, que nos dejaba el resto del día libre, el Sr. Edwards dijo que teníamos que elegir una pareja porque para nuestro próximo proyecto, estaríamos escribiendo la biografía de un compañero de clase. Por lo general, escoger compañeros significaba sentarme allí garabateando en mi cuaderno hasta que cada uno eligiera un compañero. Entonces, cuando el Sr. Edwards tratara de agruparme con otras dos personas, le diría que podía hacer el proyecto por mí misma.

Con la mayoría de los profesores nunca podía salirme con la mía, pero este era el primer año del Sr. E enseñando, por lo que no se había dado cuenta todavía de que no debía dejar a sus estudiantes hacer lo que quisieran, y siempre me dejaba.

Hoy, sin embargo, no fue de esa manera, y me agarró totalmente desprevenida.

—Tomen los últimos diez minutos —dijo el Sr. Edwards—: para elegir un compañero, ponerse de acuerdo, planear una reunión, o hacer lo que tengan que hacer, ya que este proyecto se debe presentar en dos semanas.

Tanya, por supuesto, se giró automáticamente a Edward con una gran sonrisa.

—Esto va a ser fácil —dijo—. Ya sé todo sobre ti.

Pero entonces, para sorpresa de todos, y no sólo la mía, Edward respondió:

— ¿Por qué no te emparejas con Paige en este proyecto? Creo que voy a hacer mi trabajo con Bella.

No tuve tiempo para protestar porque creo que Tanya estaba mucho más enojada sobre esto que yo.

— ¿Qué? —gritó ella, y luego miró hacia mí—. ¿Me perdí de algo? ¿El fenómeno saltó a ti como una perra en celo y de repente eres su mejor amigo?

— ¿Hay un problema, Srta. Eastman? —preguntó el Sr. Edwards. Edward se apresuró a contestar por ella.

—Está todo bien, Sr. E. Sólo se trata de que este proyecto Bella no lo puede hacer por

sí sola, y no conozco a nadie más que vaya a ser su compañero.

—Tiene ese derecho —se burló Tanya con una mueca digna de un Oscar. Creo que si ella pudiera haberme arrancado en ese momento mis ojos, lo hubiera hecho.

El Sr. Edwards miró de mí a Edward, tratando de cubrir su mirada de shock, y luego le susurró a Edward, como si toda la clase no pudiera oírle. — ¿Estás seguro?

—No tengo miedo de ella —dijo Edward, dándome una gran sonrisa.

El Sr. Edwards sacudió su sorpresa y empezó a escribir nuestros nombres.

— ¿Uh, Sr. E? —espeté—. Yo no trabajo con él.

El Sr. Edwards me fulminó con la mirada y esperé que diera marcha atrás, como de costumbre, pero esta vez cuando él suspiró, no dijo "bien" como normalmente lo hacía. En su lugar, dijo: —Me temo que tiene razón Edward, Bella. Esta es una tarea que no puedes hacer por ti misma.

— ¡Sr. E., yo no le cuento a un extraño todos los detalles íntimos de mi vida para que pueda difundirlos a toda la escuela!

La clase entera estaba viendo el enfrentamiento con gran intriga, todavía estaba tratando de superar el shock de la oferta Edward para que fuera mi compañero. Uno pensaría que estábamos en American Idol y Simon Cowell había felicitado a alguien.

El Sr. Edwards me estudió por un momento, pensando, y cuando sonrió pensé que había ganado, pero él negó con la cabeza. —Si es tan incómodo hacerlo con tus compañeros de clase, supongo que puedes hacerme a mí una entrevista.

— ¿A usted? —Mi mandíbula cayó al suelo, oí gritos de asombro, y las risas de todos en el salón—. ¿Quiere emparejarme con usted?

—Yo no soy tan malo —dijo el Sr. E. ligeramente.

Es cierto, para ser un profesor no era tan malo. Es divertido, toca el bajo en una banda, y nos permite comer en clase. Es incluso muy lindo. Ya sabes, para un profesor.

¡Pero aun así!

No podía creer que el Sr. Edwards no comprendía el error que llevaba esa idea. Puedo ser una completa retraída social, pero aún tengo mis límites.

— ¿No puedo simplemente escribir una autobiografía?

—No es lo mismo. Van a ser calificados según qué tan bien pueden extraer la información durante el proceso de la entrevista. No puedes hacer eso contigo misma.

Me quedé sentada boquiabierta al Sr. Edwards. Él siempre me había dado la razón.

¿De dónde estaba viniendo esto? Era sólo un proyecto estúpido. ¡Y ni siquiera era algo importante!

El silencio fue roto por la voz alegre de Edward. —Vamos, Bella. Tienes que admitir que soy una mejor opción que emparejarte con el profesor. Sin ánimo de ofender, Sr. E.

¿Qué otra alternativa tenía? El Sr. Edwards era uno de esos profesores que aún se preocupaba por sus estudiantes. Él en realidad me ha seguido de cerca desde su primera semana aquí, cuando me catalogaron como uno de esos "problemas" que tienen los adolescentes y de los que se hablan en los seminarios en la Universidad. Siempre estaba tratando de dar palabras de ánimo y esas cosas. No tenía por qué darle oportunidades adicionales para preguntarme si estoy bien y tratar de hacerme ver al consejero de la escuela.

Sabiendo acerca de mis poderes o no, Edward era realmente la mejor opción. Lo fulminé con la mirada, pero él parecía saber que ya lo había conseguido. Él me guiñó un ojo, y entonces el Sr. Edwards volvió a suspirar mientras escribía nuestros nombres.

—Está bien, Edward y Bella son compañeros —dijo, y luego murmuró—: Buena suerte —A Edward en voz baja.

La sonrisa de Edward que dejó caer en el escritorio frente al mío era casi victoriosa.

—Bueno, esto es conveniente —dijo alegremente—. Por fin puedo pedirte tu número.

—No.

—Incluso mejor, dame tu dirección, y voy a ir esta semana.

—Buen intento.

—Vamos a tener que reunirnos en algún momento.

—Simplemente inventa algo. Nadie sabrá que no es verdad.

—No funciona así —Edward se echó a reír—. Incluso si lo hiciera, todo el mundo me conoce. Ellos sabrían si sí he realizado la entrevista.

—Yo no…

Edward suspiró, pero me di cuenta por la mirada en su cara que él no se desanimó en absoluto. Es un poco molesto la forma vivaz y la calma bajo la presión que tiene todo el tiempo.

— ¿Realmente te mataría salir conmigo?

—Oh, ¿así que estamos hablando de una cita ahora y no sólo de un proyecto?

—Podría ser sólo sobre el proyecto, si lo prefieres.

Yo puedo ser una persona paciente, si tengo que serlo, pero la verdad es que su acto de cachorrito era casi lindo, así que tenía que deshacerme de él antes de que terminara cediendo como la última vez. Conocer gente puede ser peligroso para mi salud, especialmente cuando se trata de decirle sobre mi pasado.

—Prefiero que sea absolutamente nada. —Bromeé, y luego rápidamente salí de la habitación.

Él no me siguió, lo que me hizo feliz, pero luego el martes en el almuerzo él estaba de regreso, tan diligente como siempre y siendo muy lindo de una manera que me molestaba.

— ¡Hola, Bella! —Edward me saludó cuando él dejó caer su almuerzo al lado del mío.

— ¿Qué necesito para conseguir que te vayas?

—Una entrevista.

Puse los ojos en blanco, pero Edward sacó una libreta y una pluma como si se supiera que iba a ceder.

—Aquí mismo, en medio de la cafetería por lo que no es una cita de ninguna manera

—dijo—. Ninguna broma divertida, sólo lo básico, y luego te dejo en paz. Te lo prometo.

Eso casi valía la pena. Lo fulminé con la mirada, pero él sonrió, de alguna manera a sabiendas de que acababa de vencerme.

—Bien, ¿qué quieres saber?

—Todo.

—Está bien, me gustan: los arcoíris, los cachorros, y largas caminatas en la playa. Dentro de lo que me encanta está el rap, el chucrut y la gente. Sobre todo tú.

—Perfecto. —Edward garabateó mis palabras en su bloc de notas, sabiendo muy bien que yo le estaba dando de comer basura—. ¿Qué más?

—No hay nada más.

—Esto no está ayudando, Bella. Se supone que debo estar escribiendo una biografía, no un artículo de Playboy.

— ¿Qué más quieres saber?

—Quiero saber mucho. Tengo muchas preguntas sobre ti.

— ¿Como cuáles? —pregunté con sarcasmo.

—Por ejemplo, el otro día me preguntaba por qué te tiñes el cabello de negro.

Bueno, yo esperaba que me preguntara dónde nací o cuándo era mi cumpleaños, pero

¿Por qué tiño mi cabello de negro? ¿De dónde viene eso?

— ¿Qué? —pregunté, tratando de no reírme, porque no quería que pensara que me estaba ablandando.

Sonrió como si le gustara mi confusión. —Bueno, no eres asiática, y no tienes un aspecto gótico. No es que tu cabello no se vea muy bien con esos ojos de color marron brillante, pero es evidente que no es tu color natural, ¿por qué el negro?

Pensé por un momento. Eludir la pregunta hubiera planteado más preguntas que responder, pero no se me ocurría nada que decir, así que pensé que si él podía decir la verdad, entonces yo también podía.

—Bueno, mi color natural es verde —admití con sequedad—, y el negro funciona mejor que el cloro.

Frunció el ceño por un segundo, casi sin atreverse a creerme, pero luego se echó a reír.

—¿Verde?

—Y mis ojos no son naturales, son lentes de contacto de color marrón.

—Pero si estás usando lentes de contacto marrones, para conseguir que tus ojos tengan una apariencia verde, ¿de qué color son?

—Amarillos.

— ¿Así que tu cabello es verde y tus ojos son de color amarillo?

—Sip. ¿Ya terminaste?

Tenía la esperanza de que mis respuestas, mientras que eran verdaderas, darían a Edward la idea de que no iba a conseguir una entrevista real de mí y que se detendría. Él se quedó callado por un segundo, me miraba con curiosidad, y me di cuenta de que se estaba debatiendo por preguntarme otra cosa.

Yo lo miré fijamente, rompí su mirada, y cuando él se sacudió de su aturdimiento, sonrió.

—Sólo una más —dijo, y no se detuvo el suficiente tiempo para que llegara a decir que no—. ¿Dónde has aprendido a besar así?

Una vez más, Edward estaba lleno de sorpresas. Yo no esperaba eso. Con la sola mención de nuestro beso, mi corazón casi se detuvo. Traté de esconder mi reacción, pero se dio cuenta de que me estremecí y se inclinó un poco más cerca de mí con una sonrisa arrogante.

—¿Te toqué un nervio?

—La entrevista acabó —espeté.

Probablemente debería haber tratado de inventar algún tipo de explicación falsa porque era obvio que estaba molesta, pero me entró el pánico. El estar en mi posición no es fácil, sin embargo. Quiero decir ¿cuántas veces Clark Kent había sido casi descubierto y tuvo que buscar una explicación estúpida? Y había vivido con eso toda su vida. Yo sólo he sido diferente durante un año. Y en realidad, desde que nos mudamos aquí, todavía no había tenido que tratar de ocultar algo.

Cuando tomé mi bolso y salí de la cafetería, recé para que Edward no me siguiera, al igual que todas las otras veces que me había escapado de él, pero hoy no tuve suerte. Él no era precisamente discreto al respecto tampoco.

— ¡Bella, espera!

Apresuré el ritmo, esperando que al menos pudiera salir del alcance del oído de los espectadores curiosos en la cafetería, pero Edward me agarró del brazo cuando llegaba a la puerta.

— ¿Vas a parar? —declaró—. Me he estado volviendo loco desde ese beso.

— ¡Fue sólo un beso, Edward, eso es todo! —No quería decir mucho—. Me pude haber dejado llevar un poco, pero tenía que lucir bien si iba a estar en frente de toda la escuela.

Miré a mí alrededor con nerviosismo, y finalmente se dio cuenta de que yo no quería que nadie escuchara esta conversación porque él bajó la voz y comenzó a caminar conmigo lejos de cualquier persona.

— ¿Sólo un beso? —Preguntó con incredulidad—. Nunca he sentido algo igual.

Traté de componerme y sonreí lo mejor que pude. — ¿Estás tratando de decir que pensabas que había chispas?

— ¡Oh, no había duda, fueron chispas! Ese beso fue ardiente. Pero eso no es lo que estoy hablando. Es como si estuviera cargado como una batería o algo así. Me fui a casa, corrí cinco kilómetros sin parar, y aun así no pude dormir hasta las cuatro de la mañana.

—Así que estabas un poco excitado.

—Tuviste que sentirlo también. Tal vez eso es lo que quieren decir con química.

—No tenemos química Edward.

—Bueno, yo digo que si la tenemos.

—Bueno, yo digo que estás equivocado. Traté de hablar de nuevo, pero él me detuvo.

—Entonces demuéstramelo. Bésame otra vez y no digas que no sientes nada.

—No.

— ¿No te da un poco de curiosidad?

Hombre, debe haber sido un súper-beso para él también, porque el pobre no se rendía. Yo realmente quería hacerlo. Estaba probablemente más curiosa de lo que él estaba, pero simplemente no podía involucrarme con alguien. Nunca.

Me había hecho esa idea todos los días, desde que me di cuenta que era diferente, y la vida con súper-poderes era sólo una prueba. Estaba totalmente segura de entender ahora por qué los héroes en los cómics son siempre tan malhumorados y deprimidos. No pueden vivir sus vidas. No podía estar con Edward, no importaba lo mucho que puede que lo deseara. Tengo un secreto muy grande, que no podía saber.

Incluso antes, cuando el accidente sucedió, antes de que me diera cuenta de que tenía poderes, los médicos hacían todas esas pruebas tratando de averiguar cómo había sobrevivido, y en pocas horas habían periodistas y científicos llamando a mi puerta. Hubo incluso este periodista sensacionalista que me convertí en su obsesión y comenzó a acecharme. Él ni siquiera sabía acerca de mis poderes, y tuve que mudarme por todo el país para alejarme de él. Imagínense si alguien se enteraba de que podía correr ida y vuelta desde Sacramento a Nueva York en diez minutos, el periodista-acosador sería el menor de mis preocupaciones. El gobierno estaría aquí con ametralladoras y burbujas gigantes de plástico. No exactamente quieres ser experimentado como si fueras alguien de Marte.

— ¿Lo ves? —dijo Edward, sacándome de mis pensamientos obsesivos cuando yo no le respondí—. ¡Tienes curiosidad!

Edward alcanzó poner su mano en mi mejilla como si fuera a besarme de nuevo, e inmediatamente salté hacia atrás. Debería haber sido fría con él, como la forma en que fui con Mike, pero Mike lo hizo fácil y estaba encontrando a Edward muy difícil de resistir.

—No puedo —suspiré y entonces me di cuenta de que nunca podría convencerlo de que dejara de intentar si no podía sonar como que lo decía en serio—. ¡No quiero!

Él me dio esa mirada, y era tan triste que por primera vez, desde que todo el asunto comenzó con Edward, yo quería que todavía tuviera esa actitud molesta. Feliz y Suertudo.

—¿Por qué te haces esto a ti misma? —preguntó.

Su tono estaba real y totalmente confuso, pero no era su voz lo que me molestaba o la expresión de tristeza en su rostro que me mostraba claramente que él me tenía lástima, era la pregunta. Eso significaba que me estaba haciendo algo a mí misma, y lo que fuera, era una cosa mala. Y él dijo que yo tenía algún tipo de elección. Esa fue la peor parte. Yo no pedí que esto me sucediera a mí.

Su pregunta se me hizo tan amarga que mi cuerpo empezó a temblar de ira. Apenas pude pronunciar una respuesta.

—Ese no es tu problema.

—Bueno, lo siento. —Retrocedió, sorprendido por mi repentino cambio de humor—. Pero este proyecto es mi problema, y no me siento cómodo haciendo trampa, así que por lo menos ayúdame un poco, ¿puedes cooperar para hacer el proyecto?

Me sentí muy mal. Quiero decir, en el fondo, en realidad no era un chico malo. Se merecía un poco más de respeto del que le estaba dando, y sobre todo odiaba pensar que yo de alguna manera estaba aplastado los espíritus increíblemente felices dentro de él. Estaba deprimida, confundida, asustada y enfadada con el mundo. No tenía la necesidad de hacerlo sentir culpable por lo que me pasaba.

—Muy bien —dije, y luego me tomó un minuto componerme y escribirle mi dirección en un pedazo de papel, y se lo puse en la mano—. Si realmente quieres conocerme, ve allí la noche del viernes, alrededor de las 9.

— ¿El viernes por la noche? Pero es el Baile de Bienvenida.

—Exactamente.

—Pero, pero —tartamudeó—, es nuestro Baile de Bienvenida sénior y se supone que debo estar allí. Estoy nominado para rey. Si no estás ocupada, ¿por qué no sólo vas al baile conmigo? Tú debes estar allí tanto como yo.

—Sé que es una gran noche para ti, pero tiene que ser en ese momento —Por fin pude forzar una pequeña sonrisa—. Si no lo has notado, no me relaciono con la gente. Es una especie de cuestión de confianza. Si esperas que rompa las reglas por ti, entonces tengo que saber qué tanto estás dispuesto a dar.

Edward examinó el papel en su mano con mi dirección en ella. No estaba segura de sí acababa de hacer una decisión muy estúpida o no, pero esperaba que no se diera cuenta, una parte de mí quería que viniera. —No espero que estés allí —dije—, pero no voy a darte una segunda oportunidad, piensa en ello y nos vemos el viernes. Tal vez.


Aquí tenéis nuevo capitulo, y esto cada vez se pone más interesante. Espero que os guste, gracias por vuestros reviews, favoritos, alertas... =D