Habitación 313

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Notas del capítulo:

Este es el tercer capítulo para la introducción, supongo que quizás por estar en la sección Hiei/Kurama se aburren y se preguntan ¿Qué hace este fick acá si no sale Hiei y Kurama más que en el capítulo 1?, bueno, siendo yo la autora es obvio que me gusta abordar más tramas y parejas, y este método lo uso para no dejar ningún cabo suelto.

En otro tema, como ya tengo experiencia con dos ficks en esta sección los cambios de escena los dejaremos como en "Treinta Días" y "Oh My Wish".

Agradecimientos:

Quiero darles muchos abrazos, gatitos de chocolate, Hieis y Kuramas de peluche a esas tres personitas que me dejaron un comentario en el capítulo anterior a pesar de que ese cáp no era de Hiei/Kurama.

Me hicieron muy feliz, para con ellas quiero disculparme por la demora, sé que fue más de un mes pero ya saben, la inspiración llega y así como llega se va XD.

Pareja del capítulo: Yusuke/Keiko

Canción utilizada: "One last breath" by Creed.

Regalo especial para Nejo-chan


Capítulo III

"Un último respiro"

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-Estoy viendo mal vieja-recuerdo…que en aquel momento nunca me imaginé nada del otro mundo, quizás que necesitaba lentes de contacto o alguna operación.

-Tranquilo, quédate tranquilo- pero cuando sentí sus manos posarse en mis cabellos y sus labios rozar mis pómulos algo me dijo que no era normal. -Te llevaré al médico, así que no te exaltes- que a pesar de que intentó ocultármelo sus ojos derramaban unas lágrimas silenciosas para mí.

Además, obvio que estaba bien, yo me reía como las demás personas, gritaba y tenía mi banda de amigos, no iba a dejar que un problema de visión me achacara el día.

¿Para qué?

Sin embargo…algo dentro mío me dijo que no fuera tan indiferente, por que si yo estaba bien ¿Entonces por que lloraba?, ¿Por qué ocultarme algo que igual iba a enterarme?

-Necesito que salgas de la sala Yusuke- recuerdo…la voz del médico ordenándome salir del consultorio, como sus labios se movieron veloces indicándole unas cuantas cosas a mi madre a espaldas de mí.

Nunca he sido de esos tipos que demuestran lo que sienten.

Pero por dentro soy tan débil.

Por que me duele…

Por que tengo miedo…

Por que sé que no tengo cura…

-No podrás asistir a clase esta semana Yusuke- al principio creí que sería cosa de una semana, un poco de tiempo libre y luego de regreso a mi rutina aburrida de siempre.

Pero…

-Yusuke, tampoco podrás ir esta semana-

Pasó el tiempo, los días, las semanas…los meses…

-Mamá, estoy que estoy sintiendo ¿cómo se llama?- aquella vez… fue la primera en que hablé más de dos palabras con mi vieja, y por Dios que se sintió bien.

…Me gusto tanto decirle mamá…

Me reí, cuando sus ojos se abrieron de golpe por haberla llamado así.

…No lo hacía desde que era un crío…

¿Saben?; creo que volveré a llamarla de esa manera, al menos para reírme de ella el tiempo que me queda.

…Sé que no podré mirarla por mucho tiempo…

Sé que pronto se apagara la luz; algo dentro de mi corazón me lo dijo aquella tarde cuando ella acarició mis cabellos…

…Aunque preferí ignorarlo…

-¿Cómo se llama mamá?-

-Angustia- recuerdo que nunca me había sentido tan perdido como ahora.

-Urameshi hay que darle una pateadura a los nuevos- nunca había extrañado nada como ahora.

Pero un día me di cuenta…que me estaba carcomiendo el miedo.

¿Por qué?

-Feliz cumpleaños Yusuke, ya eres mayor de edad- aquí en Japón la mayoría de edad es a los veintiún años.

Veintiún años que he disfrutad hasta cansarme…

Se supone que los veintiún años son la edad más perfecta, donde sales y tomas el camino para tu nueva vida, por que eres un niño recién saliendo del cascarón y ¿saben donde estoy yo?

-Esta será tu habitación Yusuke-

-Esto es…-

-Te dejaremos internado hasta que el médico diga lo contrario-

Encerrado en una clínica…

Privado de todas las cosas que parecen gustarme.

Mis amigos…mis juegos de video, mi carrera de boxeador.

-¿Cómo te sientes?- ¿qué como me siento?...

-Bien- una mentira me sirve para alejar las preguntas

Odio cuando las hacen.

Nunca tuve valor para hacer una sola cosa en mi vida.

-Siempre me has gustado Yusuke- como me gustaría verla, pero, ¿De qué le sirvo ahora a ella?

Ella tiene una carrera por delante, seguro será una exitosa abogada como siempre ha querido. Conseguirá a un novio que la ame más que yo.

Aunque no creo que esa persona exista.

-Nadie la soportaría-

Ella es mandona…

Sentimental…

Y tiene un genio de los mil demonios.

-Keiko- pero ahora que lo pienso como me gustaría ser esa persona. Por esa persona que ella se desviviera a pesar de estar en esta situación tan estúpida.

¡Odio que me tengan lastima!, ¡la lastima es para los débiles yo no la necesito!

-Yusuke te toca la primera resonancia magnética- recuerdo que nunca había tenido tanto miedo a una máquina. ¿Qué se supone que te hacen con ella?

Tan grande…

Con ese ruido que hace cuando estas adentro...

Y esas inyecciones que te aplican mientras te examinan…

-Mañana te harás una muestra de sangre y pasado un scanner- si esto es sólo un problema de vista… ¿Por qué tantos exámenes?, tantos doctores viéndote como si fueras un bicho raro en esta clínica. ¿Qué no tienen mejores cosas que hacer que verme a mí?

Si como no, como si yo fueran el mejor caso que les ha pasado en tantos años.

-Se quedara ciego- en ese momento…cuando lo escuché por casualidad sin querer…sentí que el mundo valía una mierda.

Ciego…

Sin luz en mis ojos…

-Keiko-que lo primero que cruzó por mi cabeza fue ese rostro. Esos cabellos castaños y esos ojos tan brillantes que me condenaban con cada mirada de ella.

¿Me estará echando de menos?

Yo si la extraño…

-Eres un idiota Yusuke, ¡Por que no te mueres!- sé que la he sacado de quicio demasiadas veces y que nunca dice esas cosas en serio.

Pero esto es tan parecido a la muerte…

Mi corazón se exaltó de una manera que creí que no podría respirar, ni moverme….o hablar.

-¡Necesitamos una camilla!-

Ese día tuve mi primer ataque de histeria.

-¡Cállate!, ¡maldita sea!- golpeé a todos los que intentaron tomarme el pulso o amarrarme a esa estúpida cama.

-Se quedara ciego- si yo soy el paciente, ¿Por qué no decírmelo?; ¡por que esperar a que mis ojos no vean nada!; ¿Por que esperar a que despierte en un mundo de sombras y crea que aún es de noche?

Por que cada día es una noche para mí…

-¡Adminístrenle un sedante!-

Ese día deseé que el sedante me matara…

…Por favor…

Dios no esta para ayudar a nadie, y yo...no soy el más indicado para que pierda el tiempo ayudándome en vano.

Yo no valgo una mierda…

-¡Yusuke!-…-¡Yusuke despierta!

No quiero hacerlo…

-¡Yusuke!-

-¡¿Qué?!- no la miré; ¿Hace cuánto había anochecido?

-¿Estas…estas bien Yusuke?-

La voz de mi madre…

-Mamá-

-Dime-

-¿Por qué las luces están apagadas?-

No sé por que pero tuve la sensación de que estaba equivocado.

-Yusuke…-

-¡Por qué están apagadas mamá!- recuerdo….tantas cosas…

No es que las luces estuvieran apagadas, son mis ojos los que están así.

Siempre le he tenido miedo a la oscuridad…

-No te asustes- que sentí sus brazos posarse otra vez en mis cabellos.

Esa fue la noche más larga de mi vida.

-¿Afuera también estará así de oscuro…Keiko?

Escuchó un ruido proveniente desde afuera de su habitación, sus piernas se movieron lentamente intentando ubicar el piso de cerámica que se encontraba con certeza bajo sus pies.

-Tienes la segunda resonancia, Yusuke- aquella voz pareció volverlo a la realidad.

-Apóyate en mi mano- al sentir lo suave de la palma experimentó una descarga eléctrica en todo su cerebro, la que se deslizó por todo su cuerpo.

Retumbando.

Excitando.

Confundiéndolo a más no poder.

Formando la contextura de esa mano en su imaginación.

Cuando sus piernas chocaron con algo metálico sintió un pánico que nunca había pensado experimentar. Imaginó todo tipo de cosas pero no fue capaz de reconocer aquello que tenía al frente de él.

...Paranoia y locura mezcladas en un tono negro…

-Es una silla de ruedas Yusuke- recuerdo… que no me gustan las sillas de ruedas. –Ven, apóyate y siéntate aquí- que nunca he entendido para que diablos sirven, esas cosas son para inválidos, yo no estoy invalido.

¡No la quiero!…

-Yusuke-

Pero ahora...

-No te preocupes, yo te llevaré Urameshi-

Esa voz era tan familiar…

-No te hagas el fuerte Urameshi-

Kuwabara…

-No te preocupes, no me haré el fuerte-

Hubiera deseado…que esa voz fuera la de Keiko.

Su nombre: Yusuke Urameshi

Su habitación: la 321 de la clínica "Makay", Tokio Japón.

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Por favor ven ahora, creo que estoy cayendo…

Sostengo todo lo que creo que es seguro…

Parece que encontré el camino a ningún lado…

Y estoy tratando de escapar…

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-Yukimura-

-¡Presente!-

-Urameshi- recuerdo que hace más de unas semanas que no viene a clases.

-Faltó otra vez, bueno eso es común en él- que sentí una furia que no era propia de mí cuando ese tipo decía esas cosas de Yusuke.

-¡Que sabe usted!, ¡acaso se ha preocupado de buscarlo idiota!- que nunca me imaginé que alguna vez le levantaría la voz a un profesor.

Todos me miraron…

Y yo guarde silencio…

No me iba a disculpar.

-¡Yukimura vete a la dirección!- que lo miré con un sarcasmo y una lágrima que se estaba derramando por mis ojos.

A la dirección, eso es común en Yusuke no en mí. ¿Pero ahora que me importa?

-No iré- que con cada gesto que mi rostro realizaba ese hombre parecía tenerme miedo.

Me encantó mirarlo así; lo haría de nuevo si es que pudiera.

-Entonces te estas ganando una suspensión señorita, y aquí en la universidad las suspensiones no son como en las tontas escuelas-

Si quiere me puede expulsar, hace unos meses que me harté de las leyes. ¿En qué momento las odié tanto?

No sé por que…pero hay algo que me dice que estoy yendo por el camino equivocado.

-¿Acaso quieres que te corte la carrera?-

-Hágalo si tiene agallas- recuerdo…que mis labios se movían al compás de mi respiración, y que mis manos sentían una fuerza que no era propia de mi.

Como si alguien me estuviese llamando…

Como si alguien estuviese implorando que me vaya de aquí…

-Entonces vete, aquí no necesitamos chicas busca problemas-

En aquel momento entró el rector de mi universidad y me sacó de la clase.

-Yukimura- me quedé callada con una gota de sudor que descendía por mi frente.

-Dígame- no me importó hablarle como si él fuera de mi misma edad.

Ahora que lo pienso últimamente nada parece alegrarme. Mi genio es peor a media que pasan los días, las semanas…los meses.

-Esto no será fácil; pero no encontré a nadie indicado para decírtelo-

¿Que tanto estaba diciendo?, Si balbuceaba y se tupía en todas las palabras.

-¿Tu eres la mejor amiga del joven Urameshi cierto?-

Siempre he deseado ser algo más que una "simple mejor amiga"

Lástima que esos sueños sean tan difíciles de cumplir

-Tú me gustas- se lo he dicho tantas veces que ya he perdido la cuenta. ¿De qué me sirve ser cercana a él, si yo no le gusto?; ¿Acaso sirve de algo estar preocupada por él?

¡Maldita sea!, ¡alguien dígame que hago escuchando a este idiota!; ¡alguien dígame que demonios debo hacer!

-¿Algún problema con eso?- mis labios pronunciaron aquella frase un tanto, "molesta" y al parecer mi lengua se movía como una serpiente viperina a la que le incomoda que le molesten con tonterías.

Este tipo me esta hartando…

Además, aquel tono en su garganta…tan rendido, tan sumiso, ¡tan enfermamente depresivo me tenía los nervios de punta!

Erizándome la piel…

Fulminándome con sus ojos negros…

-Necesito que me hagas un favor-

-¿De qué se trataría?-

-Ve a este lugar y entrégale su título- recuerdo…que me quedé callada y que contuve el aire hasta más no poder.

..Un segundo…

-¿Su titulo?- que mi corazón palpitó a mil por hora, cuando sus manos me entregaron el papel.

Los títulos no se entregan así por así…

-Ya lo entenderás cuando lo veas, yo no puedo decírtelo-

Que me quedé en blanco mucho tiempo, experimentando como muchas cosas se apoderaban de mi mente.

¿Atropellado?

¿Enfermo?

¿O es que se cambiaba de universidad y no me había dicho nada?

-Yusuke- imaginarme seguir la carrera sin él fue peor de lo que yo podría soportar. Si no tenía con quien pelear y no tenía aquello que me impulsa a terminar la carrera, ¿de qué me sirve estar en esa aula?

-Serás una excelente abogada Keiko-¿de que sirve…si no esta él?

-Yukimura, ¿sucede algo?-

-Eres una tonta-

-Usas ropa interior roja, que atractiva-

-Mira, ¿Estos lentes me quedan geniales no?-

…¿De qué me sirve continuar esta tontería?...

-Yukimura te estoy hablando-

-Keiko, ¿te gustaría ir al baile de graduación conmigo?- ¿y si le pasó algo y no puede acompañarme al baile?

-Yusuke…eso no lo soportaría-

-¡Yukimura!-

-Eh- lo miré extrañada, ¿Cuándo llevaba hablándome? -Lo siento…señor-

-No te preocupes, anda a la clínica y luego me dices como te fue-

Recuerdo…que pasó más o menos una hora antes de que lograra llegar al lugar indicado. Y quizás algo dentro de mi me decía que me fuera, para evitarme un dolor mayor, algo…una cosa intangible no quería que cruzará la cristalina puerta del hospital.

Lástima que ya la había cruzado.

-¿Se le ofrece algo señorita?- giré mi rostro apenas escuché la voz de alguien llamando cerca de mi oído, cuando la miré, me quedé sin aire por unos instantes.

Aquel rostro estaba pulcramente tallado, pero sus ojos eran tan tristes como ahora estaba mi corazón.

-Vengo a ver a alguien-

-Las visitas sólo duran máximo dos horas, ni un minuto más-

-Petulante-

-Nombre del paciente al que viene a ver y su apellido-

-Urameshi Yusuke, mi apellido es Yukimura-

La enfermera de turno le escribió en una cartóla amarilla, mientras sus dientes mordían levemente su labio inferior. La carnosa contextura se movió a dos lados, y enseguida un fluido rojizo descendió de ellos.

-¿Te lamas Keiko cierto?-

Ella le fulminó.

La morena se quedó perpleja, escuchando la voz de la mujer mientras ella le continuaba mirando con sus grandes ojos azules.

-¿Cómo…sabes eso?-

-Por que todas las noches te llama en sueños, es un chico muy tierno cuando quiere, ¿sabes?-

Ahora que lo pienso… las clínicas nunca me han gustado, o llamado la atención, para mí son como pequeñas habitaciones aisladas del mundo en las que te privan de tu libertad; sólo se diferencian de las celdas por que no tienen barrotes metálicos.

Pero en si, para mi son lo mismo.

¿Pero saben?, saber que él piensa en mi todas las noches que ha pasado aquí, me ponen tan nerviosa…y tan rara.

Desde que tengo uso de razón le he tenido pavor a las inyecciones y al olor nauseabundo del alcohol impregnado en las paredes de un hospital.

No supe por que me dolió el pecho, no tenía idea que estaba haciendo, pero mis piernas comenzaron a correr solas.

-Keiko- creí escucharle, ¡creí por una vez escuchar sus llantos por la noche!

-Ayúdame-

¡Ojala supiera como!

Para cuando me di cuenta había ingresado a la sala de urgencias, y me había quedado paralizada al verlo en silla de ruedas. Mi corazón palpitó tan rápido que creí que me daría una arritmia, que dejaría de respirar…

…Palpitó tan fuerte…

¿Invalido?...

-Yusuke- que cuando el levantó su rostro, me dí cuenta de que no era eso.

…Tan fuerte…

-¿Keiko?- y no fui capaz de responderle que era yo.

Sus ojos…ya no brillaban como antes.

Pero seguían teniendo ese color chocolate que tanto me gustaba. ¿Seguía siendo él verdad?, a pesar de todo ¿era él verdad?

Que contemplé sus manos buscando las mías.

Siempre le he tenido miedo a la oscuridad y sé que Yusuke también le ha tenido miedo.

-Desde que tengo memoria-

Sentí que ya nada me valía la pena si él no pudiera verme.

¿De que sirve?

¿Pintarme?

¿Comprarme la ropa interior roja?

¿Pelear con el todos los días?

Si él no pudiera verme, no tendría caso que mi corazón siguiera palpitando…

Esto no tiene sentido.

-¡Bang!- que lo único que atiné a hacer fue ese ruido. ¿Pero…por que ese ruido precisamente?

-Keiko- en ese momento estuve segura de que ya no tenía caso estudiar leyes.

Recuerdo… que me agaché a besar su mejilla.

Y que por primea vez…creí escuchar esa frase salir por sus labios.

-Te amo Keiko- y si no fue así, al menos fue bonito imaginarlo.

Su nombre: Keiko Yukimura

Su habitación: la 321 de la clínica "Makay", Tokio Japón.

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Grité cuando escuché un trueno…

Pero estoy bajando a un último respiro…

Y con él me permito decir…

Me permito decir…

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-Bang- escuchó el sonido de su voz cruzarle a través de sus oídos. Intentó quedarse tranquilo en el momento en que aquella frase atravesaba su cerebro. Levantó su vista, de inmediato sus manos se tensaron un poco, palpando lo fría de la silla de ruedas. Su corazón latió a una potencia inimaginable, y unas gotas cristalinas surcaron desde su frente hasta la base de su cuello.

-Hola- recuerdo…que pronuncié esa palabra como si de un mero saludo se tratara. Estuve seguro que para ella fue más que suficiente.

-¿Cómo estas?- también que me quede en silencio escuchando el compás de su respiración, imaginando el movimiento de sus labios.

El color de sus ojos…

Su cabellera a medida que hablaba conmigo…

-De lujo, ¿cómo crees?- mis palabras debieron dolerle un poco.

-Te llevaré yo Yusuke-

Sin embargo…cuando escuché esa frase salir de su boca…

-Tu me gustas- no pude evitar sentirme débil otra vez.

Inferior…

Inseguro…

-Tengo mi enfermero personal- que escuché el tono de su risa.

-¿No estaría mejor yo de enfermera?-

¿Ella?

Ahora que lo pienso…

-¡Estas loca, seguro me votas de la escalera!- recuerdo…que nunca en mi vida deseé hacer nada como ahora. Mis manos siempre estaban ocupadas golpeando a mis compañeros, molestando a Keiko.

Levantándole la falda…

Desordenando sus cosas…

-Anda, yo te llevo- que mi corazón palpitó de una manera que jamás creí sentir.

Rápido…

Nervioso…

Que sentí esas estúpidas mariposas en mi estómago…

-Si me votas no respondo- y que por primera vez sonreí en frente de ella.

Después de casi semanas…meses sin hacerlo en frente de nadie.

Este es un bonito sueño del que no quisiera despertar.

-Keiko- el aire del moreno penetró en alguna parte de ella, golpeando su cuerpo como una pequeña gota de agua.

Dañándola y extasiándola…

-Dime Yusuke-

-¿Te pusiste el vestido rojo?-

.

Sostenme ahora…

Estoy a seis pies del borde y estoy pensando…

Que tal vez seis pies…

No es demasiado lejos…

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Los ojos de la morena le contemplaron perpleja. ¿El vestido rojo?

-Eres un pervertido- de inmediato una de sus manos se apoyaron en el respaldo de la silla de ruedas, teniendo contacto con las palmas del otro. Sus piernas se acercaron poco a poco hasta quedar detrás del aparato metálico que estaba sosteniendo su compañero de clase.

-Tengo puesto más que el vestido rojo- recuerdo…que estuve tentada de reírme cuando visualicé esa expresión en su cara. Como sus labios se curvaban provocativamente, y sus ojos destellaban un brillo incomprensible para mí.

-¿Así?- que su pregunta me ruborizó.

-Vamos- que cuando tomé la silla de ruedas algo extraño embargó a mi cerebro y mi corazón.

…¿Y si nunca podía volver a mirarme?...

-Keiko- que me quedé sin aire cuando experimenté como una de sus manos rozaban las mías.

Buscándolas…

Palpándolas…

-¿Qué haces?-

-Te toco-

Eso era más que obvio…

-Yusuke - recuerdo…que siempre he querido que sea así conmigo.

-Eres una latosa-

-Anda, usas zapatitos de princesa-

Que siempre me he quedado embobada mirándole, escuchando cuando me habla.

-¿Por qué haces eso Yusuke?- hubiera deseado no hacer nunca esa pregunta. Antes supongo que me habría esperado cualquier respuesta de sus labios.

-Tienes ampollas-

-Tus manos son secas-

-Quita tus dedos de mi cabellera- pero nunca esperé que se apoyaría en la palma de mi mano por cuenta propia.

-Te toco…por que me gusta hacerlo Keiko-

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Estoy mirando hacia abajo ahora que ha terminado…

Reflejando en el todos mis errores…

Creí haber encontrado el camino a ningún lado…

Algún lugar en su gracia…

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Los ojos de la morena quedaron contemplando el rostro del chico en el instante en que esas manos rozaban las suyas y el latir apresurado de su corazón hacía eco en el silencioso pasillo. Cuando estuvo segura de que sus labios estaban separándose para pronunciar una que otra palabra intentó alejar sus manos de las de Yusuke. Las luces del pasillo encandilaban un poco sus gemas chocolate, y el olor de los remedios y los teléfonos sonando la ponía fuera de lugar. ¿Cómo convencerlos?, ¿cómo explicarle a alguna enfermera lo que su cerebro estuvo maquinando en esos cinco minutos en que tuvo contacto con el moreno?

…¿Decirles que no quería alejarse de el?.., ¡Que toda su vida dependía de la vida de él!

-Yusuke-

-Dime- las piernas de la morena flaquearon, dejándose caer irremediablemente en el piso. De inmediato los labios tibios de ella se posaron en la frente de él.

-Te quiero -

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Clamé que el cielo me salvara…

Pero estoy bajando a un último respiro…

Y con él me permito decir…

Me permito decir…

.

Una ola de descargas eléctricas se apoderó de su cuerpo, al mismo tiempo en que cientos de extraños sentimientos se apoderaban de su estómago.

-Keiko-

No sabía que hacer… como reaccionar…como hablar…

Pero si supe que cuando ella dejó caer sus labios en mi frente me sentí tan estúpido.

-Hubiera preferido que me besaras la boca-

Cuando sentí la textura de sus labios sobre mí y el aroma de su perfume creí que desfallecería.

-¿Te encuentras bien?- que hice esa pregunta cuando escuché como sus rodillas caían hasta el piso. Me dolió imaginarme aquella escena. Ella al lado mío, con sus codos apoyados en el respaldo de esta inútil silla metálica; con sus manos en las mías, ¿estaría llorando?, ¡estaría llorando por este idiota que sólo sabe lamentarse de lo que le esta pasando!

¡Para que me lamento!

-Se quedará ciego-

¡Estoy cansado de dar lastima a mi mismo!

-Yusuke no podrás asistir a clases-

¡Las clases son para golpear a mis compañeros! ¡Para que otra cosa iría!, ¿a estudiar acaso?

Ese no es mi estilo.

-Urameshi no te esfuerces, ¿vale?-

¡Yo no necesito la lastima de nadie!

-Keiko- a pesar de todo…mis ojos aún podían expresar lo que no quería que nadie viera. Siempre creí que podría controlar las lágrimas pero ahora me doy cuenta de que no es así. Si no quiero llorar en frente de ella, entonces, ¿por qué lo hago?

…Por que nunca he llorado por nada…

-Se quedará ciego-

…Yo lloro por que sé que no volveré a verla…

En ese instante sentí que mi cuerpo estaba siendo arrastrado por una gran y oscuro mar, que mi cabeza no era capaz de relacionar nada de lo que estaba pasando alrededor mío.

…Tengo tanto sueño…

Y tanto frío…

¿Me ayudarías aún que no te lo pidiera?… Keiko?

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Sostenme ahora…

Estoy a seis pies del borde y estoy pensando…

Que tal vez seis pies…

No es demasiado lejos…

.

- ¿Qué pasa, Yusuke?-recuerdo que cuando sentí aquella ola fría en mi pecho, no pude dejarla pasar.

-Urameshi ¿qué tienes?- que incluso Kuwabara pareció darse cuenta de que algo no estaba bien. Cuando era pequeña solía tener un sueño, era como una película de esas que me gustan, una romántica de caballeros antiguos.

-Ayúdame- mi madre solía leerme siempre un cuento llamado "El hada y el Mago", me gustaba, me fascinaba al punto de querer escucharlo una y otra vez.

Pero resulta que mi príncipe azul no es como el típico príncipe, no protege a los más pequeños, si no que los golpea, ni lleva un traje a la última moda, en vez de eso usa ropa de pandillero.

Sé que es todo lo contrario, mi príncipe es el malo del cuento; pero es sumamente sexy.

-Y vivieron felices por siempre- quizás, siempre es demasiado tiempo…pero no quiero reconocerlo.

No lo haré…

-Esta sudando mucho- ¿cómo era el sueño que tenía?

Recuerdo que nunca llego al final.

…El final…

-Llamaré a una enfermera- visualicé como las piernas de Kuwabara se movieron veloces para buscar a una enfermera que nos ayudara, en aquel instante sentí como mis manos temblaban y como mi corazón se partía en miles de fragmentos.

…Esto es tan parecido a mí sueño, que no soy capaz de distinguir cual de los dos es real…

-Ayúdame- ojala supiera en que termina

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Ojos tristes me siguen…

Pero aún creo que hay algo que me dejó…

Pues por favor…

Ven a quedarte conmigo…

.

-¡Necesitamos una camilla de urgencias!- una extraña voz pareció haberse apoderado de todo el pasillo del hospital. El aroma a alcohol se impregnó cada vez más en las blancas paredes, mientras un haz de luz resplandeciente atravesaba la cristalina ventana que se hallaba sobre el moreno.

¿Quizás fueron minutos o quizás horas?; lo único captable era la velocidad con que las enfermeras se movían, pasando agujas, remedios y sueros.

alguien, quien sea…

Kazuma Kuwabara se había quedado perplejo, ¿y toda la fuerza de su compañero de clases?; ¡a donde diablos se había ido todos aquellos años de entrenamiento!, ¡acaso los había desperdiciado por el drenaje mientras no estaba con él peleando!

por favor…la cabeza me esta doliendo demasiado…

-¿¡Qué no ven que no puede moverse?!, ¡son enfermos mentales o que!- la paciencia no era una de sus mas grandes cualidades, y entre gritos no conseguiría nada para ayudar a su amigo. Las gotas de sudor se fueron incrementando en la frente del moreno, al mismo tiempo que los rayos del quemante sol de Japón, comenzaba a molestar cada vez más al joven boxeador. Sintió el corazón latir apresuradamente, y como sus manos comenzaban a temblar, cada dedo, cada parte de sus brazos.

No siento mi cuerpo…no puedo siquiera respirar…

Yukimura Keiko se movió de un momento a otro, atrayendo a Yusuke hasta una de sus manos.

Dios que tenía la frente ardiendo.

-Esto…no puede ser bueno- no quería llorar, en ese momento su cerebro no podía pensar más que en él, ¡por ningún motivo se iba a quedar de brazos cruzados viendo como el moreno sufría en silencio!

¡Eso si que no!

No puedo moverme…

-¡Llévenlo de inmediato al pabellón!-

-¿Qué van a hacer?- la voz de ella atravesó cada parte del cuerpo del médico y de la enfermera de turno que hizo acto en aparecer.

Por un segundo sintió como cada poro de su piel se abría, dejando salir el aire acumulado dentro de sus pulmones.

-Esta teniendo un ataque respiratorio-

No puedo ver…

-Que van a hacerle- los ojos de ella se clavaron en los azules de él.

-Habrá que internarlo a un tubo mecánico esta noche, pero no puedo perder tiempo hablando, con su permiso.

-Yo-

No quiero llorar...no sé como hacerlo sin que te duela…

La silla mecánica comenzó a moverse con una velocidad que el joven Urameshi no fue capaz de registrar en su mente. Aquella sensación se apoderó por completo de su corazón.

-Yo quiero quedarme con él-

No me mires, por favor…no en este estado…

Él le fulminó, ella no servía de nada en el hospital, ¿Qué quería?, ¡seria de masoquistas quedarse con alguien que no tiene un futuro asegurado!

-Keiko- recuerdo…que nunca había escuchado su voz tan suave ni tan afligida.

-Ayúdame- que nunca me imaginé que alguna vez le vería tan frágil.

..No merezco que llores por mí…

-Keiko- giré de inmediato mi rostro y me quede contemplándole, quizás el no era mi príncipe azul, ni el chico con el que todo padre sueña para su hija, pero a mi eso no me importa.

…Él es perfecto para mí…

-Dime Yusuke- me agaché de inmediato, hasta pegar mi frente con la de él. La tenía tan caliente, que creí que lo mejor era dejarlo con el médico y que me dejara de hacerle perder el tiempo…

Tengo tanto miedo…

-No me dejes solo…por favor…- recuerdo…que algunas veces Yusuke se quedaba a un lado de mi puerta, y que nunca quería entrar a mi habitación.

-Tu pieza es muy linda, lástima que la persona no lo sea- que siempre me anda sacando en cara que no soy bonita, ni atractiva para nadie.

¿Pero saben?

Eso a mi no me importa.

-Keiko-

-Nunca podría-

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.Porque aún creo que hay algo que nos dejó…

A ti y a mí…

A ti y a mí…

A ti y a mí…

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-Pabellón de la clínica Makay, diez minutos para las siete de la tarde-

El joven médico de turno llevó sus manos hasta el lavado de la pequeña y lúgubre sala cubierta con dos cortinas trasparentes y unos pocos retratos del hospital, a continuación cubrió sus manos con unos guantes amarillos de látex y tapó la mitad de su rostro con una mascarilla hipoalergénica.

-Muy bien, Yusuke necesito que cooperes conmigo un poco, esto dolerá al principio pero luego no lo sentirás-

Las palabras de él navegaban en un mar que iban y venían en la mente del moreno, se mezclaban como en una sopa de letras que no podía ser resuelta por nadie, ni siquiera él.

Apenas podía mantener los ojos abiertos; y aunque no veía nada, más que aquel manto negro que se había posado día tras día en sus gemas, sintió como una lágrima se resbaló de su mejilla.

Creía que los ciegos no podían llorar…

-Te colocaremos una inyección con anestesia y llevaremos un tubo administrado con oxigeno para que infle tus pulmones. Luego te haremos un examen y te uniremos a un suero fisiológico para que el dolor sea menor cuando duermas-

No entiendo una mierda…

La luz del sol atravesó la pequeña ventana bajo de él, y de inmediato un pequeño hormigueo se fue apoderando de su pecho.

-¿Qué tan grave es?- la voz de él fue ignorada en un comienzo por el otro, por el momento no era una buena idea decirle nada hasta que estuvieran seguros del futuro diagnostico.

No sería buena idea alarmarlo más de lo que ya estaba.

Una cosa era una ceguera permanente y otra muy distinta era…

-Es grave, pero no te alteres, estas cosas son así, a veces vienen y así como llegan se van-

-Doctor, ya esta listo-

El médico de ojos azules le fulminó con su mirada, y enseguida llevó el pequeño tubo hasta en frente de su rostro.

-Abre la boca, lo más grande que puedas-

Siento que me están mintiendo como a un crío…

-Respira lentamente por la nariz y bota por ella, la anestesia es local así que no te quedarás dormido como en una operación ordinaria-

Sin saber como, el pequeño tubo traspasó toda la garganta, hasta poder llegar lo más cerca de sus pulmones.

-Te sentirás raro en un comienzo, pero luego te iras acostumbrando, confía en mi-

No quiero hacerlo…

-Muy bien, diez respiraciones, quince, te queda poco amigo-

Me duele…

-¿Debería verse así sus latidos doctor?-

-No, no debería-

Algo…la cabeza… ¡la cabeza me va a estallar!…

-Jessica, tráeme….miligramos…nicol- recuerdo...que después de unos minutos ni siquiera sabía que estaban diciendo.

-Yusuke, no estas respondiendo como me gustaría-pero aquella frase si que pude escucharla bien.

-¡Saca el tubo, no esta respirando como debiera!- no me dolía, pero tampoco sentía nada…

-Jessica, ¡carga!-

No puedo mover mis dedos…

-¡Su pulso disminuye!- recuerdo…que la primera cosa que sentí fue un hormigueo en las piernas y luego todo pareció darme vueltas. Giraban, y los colores se mezclaban con ellos.

Era increíble, aún podía ver unos destellos…pero se desvanecían, uno a uno.

-¡Carga!- las únicas palabras que escuchaba eran esas, carga… carga, y que cada vez que cargaban mi cuerpo, mis piernas; mis manos, ¡todo se movía!

¡No podía controlar nada!

-Mal…dita…sea-

-La anestesia es local así que no te quedaras dormido-

¿Así se siente?, ¿así es cuando tu cuerpo no quiere reaccionar?

-Pulso estable, pero los latidos están demasiado rápidos- creía que mi corazón se saldría por la boca, y que la piel me quemaría lentamente.

Tengo calor…

-Esto no puede ser… ¡si es sólo un niño!-esas palabras me dejaron sin aliento, ¿Qué tanto balbuceaban?

Keiko, necesito que me abraces…

-¿Te duele la cabeza Yusuke?- recuerdo…que esa fue una de las primeras preguntas que me hizo el médico cuando me examinó, y yo no le di importancia. Supongo que aquello me pareció tan irrelevante que ni siquiera lo contesté.

Aunque ahora ya ni recuerdo que le dije…

-Si sientes dolor en el pecho o en las manos dime, puede ser importante- me arden las manos, pero no sé por que no puedo modular nada, toda mi boca y mis labios están dormidos, no puedo siquiera gritar.

Alguien que lo haga por mí…

De un momento a otro dejé de sentir los hormigueos; pero el dolor seguía dentro de mi cuerpo.

Que ironía...

Ya debería de haberme acostumbrado al dolor con las peleas, pero parece que no es así.

Recuerdo…que cuando era pequeño nunca podía conciliar el sueño, y ahora es tan fácil.

…Tan sólo debo cerrar los ojos…

-Latidos estables-

…Para quedarme dormido…

.

Sosténme ahora…

Estoy a seis pies del borde…

Y estoy pensando…

.

-Habitación 321, diez minutos para las doce de la noche-

Sus ojos le miraron de los pies a la cabeza, mientras la respiración que salía desde sus labios se amoldaba a la de ella. Sintió, más bien, como una cristalina lágrima descendía por sus mejillas, y como sus manos temblaban levemente sin que ella pudiese evitarlo. Deslizó lentamente una yema de sus dedos por los pómulos rosados de él, palpándola, llevándola de arriba hacia abajo.

-Despierta- las palabras quedaron en algún lugar de la habitación. Las luces se apagaron, pero la luz blanquecina de la luna traspasó por la ventana del cuarto, dando de lleno el rostro del moreno.

-¿Qué se supone que te pusiste?- se rió inconcientemente, cuando una imagen se coló en su cabeza.

-¡Por que no te mueres!- algo…la golpeó. Nunca hubiera querido decirle eso.

Pero…simplemente las cosas pasan…

-Señorita Yukimura- cuando escuchó la voz de alguien llamándola en la sala de urgencias había corrido por todo el pasillo para lograr alcanzarlo.

Conteniendo la respiración…

-Quiero que los guarde usted- recuerdo…que esas palabras no querían ser asimiladas por mí. Me había levantado tan rápido…había respirado tan rápido…

El pasillo me había parecido tan grande, que creí que jamás lograría llegar hasta él. Ni sostener sus manos, ni la carpeta café que quería osar entregarme.

Una memoria, un recuerdo, daba lo mismo, me dolía por igual.

-Hn- pero…cuando escuché como sus labios se movieron de un momento a otro, aquello, me pareció insignificante.

-Quisiera que lo vieras cuando estuvieras a solas- no pretendo ocultarle nada a Yusuke, pero…algo dentro de mi me dijo que era mejor dejar las cosas como estaban.

Al menos por ahora.

Mis manos se movieron automáticamente, para cubrir sus rosáceos labios.

Abrió los ojos enormemente cuando noto aquello.

…Pero me duele que quizás él no me vea…

.Me quedé en silencio, y él se quedó descifrando de quien se trataba.

Supongo…que se dio cuenta de que no podía moverse, por que una de sus muñecas estaban atadas a un suero, mientras su cabeza descansaba a una almohada blancas de plumas.

Es tan tarde…y hace tanto frío que me gustaría arroparlo más para que no se resfriara.

Lastima que no soy tan valiente como para hacerlo.

Apenas me di cuenta de que quería decirme algo, retiré la yema de mi dedo.

-¿Keiko? –

-Dime-

Apenas escuchó mi voz volvió a sonreír seximente.

Noté como sus labios se movían de una manera divertida, como…pensando cosas feas.

Odio cuando hace eso, pero por esta vez lo pasaré por alto.

-Buenos días- surcó delicadamente la curvatura de sus labios, pues sabe que me gusta cuando lo hace.

-Buenas noches, querrás decir-

-¿Hace cuanto?-

-Has dormido más de seis horas-

…silencio…

Esto es tan incomodo que no sé como reaccionar.

Él me miro directamente, y no supe como o porque, pero me pareció sentir que sabía donde estaba.

Fue como si supiera que tenía miedo…

De inmediato deslizó parte de la sábana de la cama para afuera.

-¿Duermes conmigo?- me gusto que él lo dijera, y siendo sincera me estaba muriendo de frío

Pero soy tan terca que no diría que estaba temblando.

-Vaya idiota que soy-

Me deslicé suavemente a través de las sábanas, y metí lentamente mi cuerpo dentro de la cama, abrazándome a él.

-¿No me dirás ni gracias?, vaya, eres tan rara a veces Keiko- me reí en silencio, olvidándome de la tonta carpeta que había dejado a sus pies.

Estaba muy calientito…

-Más vale no aprovecharte- mis ojos le fulminaron, me gusta cuando sonríe de esa manera.

-¡No te me apegues tanto déjame respirar!-

Pero es tan idiota cuando grita.

Sentí…como mis ojos pesaban tanto, y como mi cuerpo pesaba tanto. Noté, levemente como una de sus manos se posaba sobre mi hombro, apegándome más a él.

A veces ni yo lo entiendo.

-Keiko- sentí un cosquilleo en mi oreja cuando sus labios se movieron, escuché como palpitaba su corazón.

…Tan rápido…

-Que duermas bien- recuerdo…que no quería quedarme dormida, hasta que él cerrara los suyos.

Pero estaba tan cansada que no pude evitarlo.

-Keiko-

-Hn-

-¿Duermes conmigo mañana?-

Continuará-


Terminado el cap 3, ¡¡al fin!!, me demoré cinco meses en subirlo, lo siento de verdad para las que lo leían n.n

Sé, quizas el capitulo me quedo con esa vena rara mía rosada auto superación, pero ¡la canción tiene la culpa! Es tan linda que no pude evitar hacer eso. U.U

Bien, de acuerdo, alguien patéeme.

Próximo capítulo: (sin titulo) primero debo de buscar una canción que me inspire n.n.

Gracias a todas las personitas que leyeron este capítulo, a pesar de no ser de Hiei/Kurama, estoy pensando seriamente escribir un Yusuke/Keiko, me esta llamando demasiado.

Gracias especialmente a :

Hikary Zaoldyeck, KittyWolf y Andrómeda no Sainto.

¡Nos veremos!


…No quiero perderme de una sonrisa…

…No quiero perderme de un beso…

…Sólo quiero estar contigo…

…Aquí mismo, contigo, tan sólo así…

-I don´t want to miss a thing-

Aerosmith