Pasaron algunos días y todo transcurre con normalidad. Konoha no tardo en decirme lo estúpido que era y yo tarde menos en decirle que ya lo sabía de sobra. Ahora con Bokuto todo está igual. Solo compañeros/amigos y nada más, pensé que estaría conforme con esto pero de alguna forma me siento bastante alejado de eso.

Me paso los días pensando y analizando de nuevo que hubiese pasado si le hubiese dicho a Bokuto lo que en realidad paso. Puedo hacerme dos escenarios completamente opuestos y eso solo hace que suelte más suspiros y me golpee mentalmente.

Llega la hora de la práctica como es normalmente y ya todo el equipo sospecha de lo que me está pasando. Lo sé, y es porque sus miradas y las sonrisas que me dedican cuando Bokuto se me acerca a hablarme son suficientes. Además, a lo que a mí respecta debo decir que no lo oculto mucho ya que en las prácticas puedo sentir como si no pudiese apartar la mirada de él. Lo cual provoca numerosas risas del resto. Aparte del constante sentimiento o necesidad de saber dónde está en cada minuto.

Termina la práctica y vamos todos a cambiarnos como hacemos usualmente pero esta vez el entrenador me pidió que me quedase con él a discutir algunas nuevas tácticas para los partidos que se avecinaban, esto no lo discutía mucho con Bokuto que era el capitán. Él prefería informármelo a mí para después yo organizar y ponerlo en práctica.

Luego de eso continúe con mi camino.

Al entrar a los camarines donde nos cambiamos no veo nadie del equipo aparte de Bokuto, el cual se encuentra sin su camiseta, esto debe ser algún tipo de castigo u obra del karma. Me pregunto porque siempre que entro a la sala del club él debe estar así, lo miro confuso y el interpreta de inmediato mi mirada.

- ¡Ah! El resto del equipo dijo que se adelantaría, Akaashi, iremos a comer helados todos juntos. – definitivamente es obra del karma.

- Bien. Entonces me cambiare.

Debería distraerme, eso debería hacer. Pero no distraerme mirándolo como lo estoy haciendo ahora.

Comienzo a cambiarme y siento un escalofrío por todo mi cuerpo. Bokuto ya termino de cambiarse y ahora no lo veo en mi campo de visión. Tal vez decidió irse. Pero entonces me giro y lo veo parado apoyado contra la fila de los casilleros de enfrente, me mira fijamente. No se cómo interpretarlo. Me está mirando mientras me cambio de ropa. Eso es cruel, me da esperanzas.

Me sonroje y lo sé pero intento controlarme para pasar desapercibido. Me giro de nuevo y continúo cambiándome lo más rápido posible.

Vamos caminando uno junto al otro. Hablando de cosas sin importancia hasta que llegamos a la tienda más cercana donde con frecuencia venimos con el equipo a comer helados. Ya están todos afuera esperándonos y disfrutando de algunas paletas. Nos miraron y sonrieron, sabía que significaba esa sonrisa pero esperaba que Bokuto no se diera cuenta.

Lo único que lograron con sus planes macabros fue confundirme y sentirme más miserable. Tal vez eso es lo que estaban buscando desde un principio.

Entramos a la tienda y nos dirigimos de inmediato hacia donde guardaban los helados. Los dos sacamos nuestro favorito y los pagamos. Al llegar afuera nos encontramos con el resto del equipo pero de todas formas no nos separamos con Bokuto. Nos unimos al grupo y vi como este comenzaba a hablar de lo más animado sobre un juego nuevo con el resto. Yo por otro lado me limitaba a escuchar sin mostrar mucho interés en el tema.

Los días pasan muy rápido. Pareciera que fuese ayer cuando todo iba muy normal. Las aves cantaban, el pasto era verde y yo con Bokuto teníamos una relación completamente normal. Sin malentendidos ni sentimientos amorosos de por medio. Extraño esos tiempos a veces.

Estaba en clases pero apenas podía prestar atención y no era como si no quisiera. Es que realmente no podía. Había una pequeña cosa molesta con el cabello bicolor que entraba cada vez más a mi cabeza y la hacía su nido, y por lo visto, no tenía ni la más mínima intención de desalojar pronto.

Algo interrumpió mis pensamientos. En el exterior todo estaba muy silencioso, lo cual era muy extraño, ni siquiera se escuchaba la voz de la profesora. Levante la vista y todas las personas en la sala de clases estaban mirándome directamente, la profesora incluida, la cual me miraba con desaprobación. Mierda.

Antes de que empeorara la situación decidí hablar.

- Lo siento no estaba prestando atención – me disculpe.

- Lo hemos notado Akaashi – decía la profesora, la cual, era relativamente joven como para ser profesora de química – intente que esto no se repita – asentí de inmediato y ella continuo con su clase.

Muy poco me duro la concentración, no pasaron ni cinco minutos y ya estaba dando vueltas al mismo asunto. Si continuo así reprobare y se acerca un examen importante para empeorar las cosas.

Sonó el timbre y me apresure en salir de la sala, me dirigí de inmediato hacia la azotea que es donde acostumbrábamos a comer toda las personas del equipo. Grande fue mi sorpresa al notar que estaba vacío a excepción de una persona. Bokuto. De seguro esta era otra macabra estrategia de los chicos del equipo. Al parecer se estaban quedando sin ideas.

Bokuto me miro y se iluminaron sus ojos. Acciones como esas son las que hacen que me haga ilusione y me acobarde de inmediato al solo hecho de pensar en una confesión.

Me acerque hasta donde estaba este sentado en el piso y me puse junto a él. Mantuve mi distancia pero él se encargó de anularla de inmediato pasando un brazo por mi hombro en un intento de abrazo.

- ¡Pensé que nadie vendría! – exclamo Bokuto – cuando llegue no había nadie aquí

- De seguro están haciendo algo importante, Bokuto-san o tal vez comprando en el casino – Bokuto se quedó analizándolo y continúo comiendo.

- Yo saque uno de mis onigiris y comencé a comer lentamente hasta que me fije en Bokuto que me miraba.

- ¿Bokuto-san quiere que le comparta de mi onigiri? – no sería la primera vez que le comparto de mi almuerzo. Este se inclinó hacia atrás y comenzó a negar rápidamente.

- ¡No es eso Akaashi!

- ¿Entonces qué es lo que le sucede? – pude notar como este se tensó y evitaba esta vez el mirarme directamente, lo cual, es muy raro en él ya que es el tipo de persona que te mira directo a los ojos como si pudiera saber todo lo que hay en tu interior por ese medio.

- Siento que paso algo más el día en que me emborrache. A veces vienen algunas escenas a mi cabeza y ya no sé si en verdad paso o es solo mi imaginación – ahí deje de respirar. Él está comenzando a recordar y no sé si eso es bueno.

- ¿Qué es lo que viene a su mente Bokuto-san? – se notaban los nervios en mi voz.

- Akaashi… ¿estás seguro de que no debería disculparme contigo por otra cosa? – él está hablando en voz baja y se está acercando. Lo siento. Bokuto está cada vez más cerca de mí y siento que yo también me estoy acercando a él inconscientemente.

- Estoy seguro – no sé porque yo también estoy hablando en voz baja. Bokuto me mira a los ojos y yo también, no puedo escapar. Me absorbe esa mirada.

Nos acercamos tanto que nuestras frentes se unen y se quedan ahí. La mirada de Bokuto pasa de mis ojos a mis labios para luego volver a mis ojos, lo hace numerosas veces. Siento su respiración cada vez más acelerada al igual que la mía. Pude ver como Bokuto cerraba sus ojos y hacia el último movimiento que haría que nos besáramos por segunda vez pero antes de que nuestros labios se uniesen sentimos el sonido de la puerta, los dos nos giramos para ver quién era la persona que interrumpía tal escena. Era el resto del equipo.

Bokuto se alejó y actuó como si nada, se mostraba alegre. Podía ver como el resto del equipo le seguía la corriente y a veces me dirigían miradas de disculpas por interrumpir. Estoy seguro de ellos serían los más felices si resultase que se diera algo entre Bokuto y yo. La verdad es que no sé porque se esfuerzan tanto pero aun así lo agradezco.

Habían terminado las clases y yo me dirigía hacia el gimnasio para comenzar con el entrenamiento pero cuando iba bajando las escaleras una fuerza altamente maligna y con garras enormes me arrastro hasta debajo de las escaleras. Era una parvada de búhos hambrientos de información. Comenzó el interrogatorio.

- Cuéntanos de inmediato que fue lo que paso ahí arriba – exigió sin rodeos Konoha.

- Yo… bueno, casi nos besamos con Bokuto. – pude ver como todos me dedicaban una mirada de "eso pudimos notarlo" – al parecer está comenzando a tener algunos recuerdos de lo que paso.

- Eso es genial, te facilitaría todo a ti.

- Bokuto-san nunca reacciona como me lo espero y nunca hace lo que pienso que podría hacer.

- Eso es cierto. Te daré un consejo, aunque no me lo hayas pedido, deja de darle tantas vueltas al asunto – "como si pudiera" fue lo primero que pensé.

Y la conversación termino ahí.

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