Lamento la tardanza, pero aquí tienen la continuación de SFO. Es un capitulo más largo, ya que quise recompensarlas(os) por las dos o casi tres semanas sin actualizar el fic.
Es a partir de este capitulo que los sucesos importantes de SFO entran en práctica.
Quiero agradecer a estas personas por sus reviews y PM: Yoko-FT, Juli-nyaan, Hikari no kokoro, Juvia. , ChesseSmile, Kanami-Kaname-'Sango-chan, RechelHina, BliisAruasi, WhiteRabbit94, Alex Darklight, fanatico z, NAZH045, LucyLuckyDragneel & kanakochan 01.
Ahora sí, ¡A leer se ha dicho el capitulo tres!
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~ Sword Fairy Onlie ~
La albina estiró los brazos una vez que despertó de aquel sueño. Refugiada dentro de una cueva, con aquel pequeño peli azul que no paraba de temblar en sueños .
Lissana trata de no llorar, ella debe de ser fuerte, Happy la necesita, si bien, solo se llevaban dos años, pero ese chiquillo tenía mentalidad de un niño de diez años. Además que siempre, desde que tiene memoria, Happy la miraba como su hermana, como un modelo a seguir.
No debía quedarle mal, además, ella ahora era la única persona que estaba para protegerlo.
Ambos, sin saber el verdadero motivo, fueron separados de los demás y encerrados en ese horrendo lugar. Que si bien, so l o fue un día, ella no olvidaría lo que sucedió.
Fueron demasiados gritos, lágrimas, heridas y súplicas de parte de aquellas personas.
Por suerte Happy se mantuvo inconsciente mucho tiempo, ya que así, no habría vis to como muchos jugadores eran cruelmente borrados del mundo virtual (y también real), de manera cruel y despiadada.
Pero si había algo que agradecía, era que ninguno de esos rostros se le hicieron conocidos.
—El sol ya salió—dijo mirando como la luz se infiltraba entre la estructura rocosa—Hey Happy, es tiempo de despertar. Tal vez… hoy nos encontremos con Natsu.
Happy abrió los ojos ante la mención de su hermano, y al instante, estos se llenaron de lágrimas. Lágrimas de miedo al pensar que algo le pudiese pasar, miedo , de creer que nunca más volvería a verlo.
—Li-Lissana-chan—murmuró sentándose y mirándola—Natsu-nii está bien, ¿Verdad que sí?
—Claro que lo está—respondió para tranquilizarlo, aunque ella también tenía miedo—Natsu es fuerte, además, estoy segur a de que con él están Levy, Gray y Erza.
—Y cuándo lo encontremos Lissana-chan, ¿Podremos volver al subterráneo? —preguntó, refiriéndose al lugar de donde habían escapado.
— ¿Para qué quieres volver a ese horrendo lugar? —dijo sorprendida.
—Porque…—la imagen de una peli azul empujándolo vino a su mente—Ahí hay alguien que se arriesgó para que lograra escapar.
Lissana lo miró sorprendida, mas luego sonrió acariciando los cabellos del chico.
—Sí Happy… regresaremos por ella.
Y dicho eso, ambos emprendieron un nuevo camino en su búsqueda de aquel pelirrosa Natsu Dragneel.
Sword Fairy Online.
- Capitulo tres -
~ Cruzando nuestros caminos ~
En un arbusto, una chica de menuda estatura llamada Levy asomaba la cabeza, inspeccionando el lugar, checando si aún estaban aquellos tipejos con los cuales se habían topado hace unos minutos.
Se limpió un poco el vestido naranja que portaba y se ajustó la banda del cabello, mientras tomaba un bocado de aire, y aliviada se sentaba en el suelo, para ver como aquel moreno de piercing seguía con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—Etto…—murmuró tratando de dar un mejor ambiente al lugar.
—Cállate—dijo, haciendo que a la chica le saliera una gota estilo anime.
— ¿Así es como agradeces a quien te curó cuando tus puntos de vida bajaban con rapidez?
—Tsk, nadie te pidió ayuda enana.
— ¡No me llames así! —gritó lanzándole una pequeña piedra—Además lo hice porque … —se sonrosó mientras jugaba con sus de dos—F-Fue porque tú me salvaste—lo miró — ¿Aun te duele el abdomen?
El moreno chasqueó la lengua y desvió la mirada con un pequeño coloramiento en sus mejillas de la vergüenza.
Mientras que ambos, recordaban como habían terminado en esta situación.
Levy caminaba con miedo y torpeza, miran do a su alrededor y como el sol se esta b a asomando por una colina. Estaba sola ,pero al menos la oscuridad se estaba alejando de ella.
Sus manos las tiene ocupadas en un pequ ño arco que mantenía apuntando hacia el frente, por si acaso alguien buscase atacarla de sorpresa. Pero eso no dejaba que su cuerpo temblaba, y que más de un a vez había caído sobre sus pies un sin fín de veces.
—Chicos…—murmura mirando hacia el frente— Chicos por favor… ¿En dónde están?
Pero como ya era previsto, nada le responde, y es ahí cuando sus ojos han comenzado a arder y su fuerza de voluntad se va opacando, ¿Qué debería hacer?, ¿Qué buscar y cuál era la respuesta para encontrar la libertad?
¿En dónde está la llave que la liberaba de ese infierno en el que se había metido junto a sus amigos?
Amigos… ¿En dónde estaban ellos?
—Estoy cansada—dice sentándose en el suelo mientras escucha el crujir de unas ramas.
Y cuando mira hacia atrás, se da cuenta de dos hombres que han saltado sobre ella.
Entonces dispara una flecha y le da a un o de aquellos sujetos en la cabeza y acabando al instante con él, pero eso no impide que el otro sacara una espada para atacarla. Y Levy no era rápida, ella no podría sacar otra flecha para dispara r.
— ¡Kya! —exclama sintiendo como se clava e l filo en su brazo y se aleja un poco.
Sus puntos de vida llegaron a noventa.
Y antes de poder buscar otra manera de defenderse, el pelirrojo (si, al parecer lo era) levantó de nuevo el arma dispuesto a atacarla de nuevo. Levy sintió el miedo correr por su cuerpo y cerró los ojos, esperando el dolor.
—Amigos… lo siento—pensó reteniendo sus lágrimas y sintiendo la sangre salir de su brazo.
— ¡Muere! —gritó, pero antes de atacarla, una guadaña lo partió en dos.
Haciendo que el pelirrojo se desintegrar a en un instante.
Levy, confundida al no recibir el dolor que tenía previsto abrió los ojos. Solo para ver a un moreno de cabellos negros que llevaba una enorme guadaña roja en sus manos y respiraba entrecortadamente.
El chico también la miró y chasqueó la lengua al ver como aquella pequeña tenía su brazo herido.
Pero lo que le sorprendió, fue que la peli azul corriera hacia él.
—Gra-gracias—tartamudeó mirándolo y parándose un poco enfrente de él—Gra-gracias por salvarme.
—Tsk no lo hice por ti—respondió indiferente.
Tratando de no notarse decepcionado, ya que cuando vio que una peli azul estaba siendo atacada a su mente vino la imagen de su amiga. Así que se aventuró a ayudarla, decepcionándose en encontrarse a u na enana y no a ella.
Levy iba a decir algo más, pero el pelinegro comenzó a caminar.
— ¡Hey, no me dejes aquí sola! —gritó, tem iendo que algo más nuevamente podría oc u rrir.
—Arréglatelas como puedas enana—dijo, pero luego se tambaleó y se recargó en un árbol.
La peli azul corrió hasta donde él preoc upada, sus ojos se abrieron sorprendido s al ver como sangre salía de su abdomen.
—Estás herido…—susurró— ¡Te curaré!
—No necesito de tu ayuda, estoy bien—pero aun dicho eso se sentó en el suelo, y gruñó al ver que Levy se hincó a su lado .
—No me importa lo que digas, esto es algo serio, además…—miró el panel—Tus puntos de vida están disminuyendo muy rápido.
—Deberías preocuparte por tu propia herid a—murmuró mirando como las manos de la chica brillaban de un color azul y se acercaban a su abdomen—Ahora me dirás que puedes curar.
—Decidí ser la curandera de mi grupo, así que usar magia blanca es una de mis habilidades—respondió amablemente—No soy muy buena, así que te daré una poción por si acaso—pausó un poco—Es lo menos que puedo hacer por ti.
El moreno no dijo nada, solo se dejó curar, al fin y al cabo lo necesitaba.
Levy suspiró mirando como el moreno se levantaba y comenzaba a caminar, por lo c ual se paró del suelo y lo siguió.
— ¿Por qué me sigues?
—No te estoy siguiendo—respondió inflando las mejillas para luego verlo disimuladamente—Bue-bueno yo… tengo miedo—murmuró mientras él se detenía y ella lo ha cía también—Quizás a ti no te importa, p ero tengo unos amigos a los cuales debo de buscar, y tengo mucho miedo de toparme en una situación a la de unos momento s—pausó un poco—No quiero morir.
El moreno la miró por un momento y se quedó viendo la venda en su pequeño brazo , y por su mente no pudo evitar pasar la imagen de su amiga de cabellos azules, Juvia, por lo cual dio un pequeño gruñido y empezó a caminar, ante la mirada atenta de la chica.
— ¿Qué, no piensas venir? —preguntó, ell a se sorprendió y rápidamente lo siguió .
—Gracias—dijo sonriente—Mi nombre es Levy.
Chasqueó la lengua: —Gajeel.
—Qué feo nombre...
— ¡Cállate!
Natsu y Lucy caminaban en las calles de aquella pequeña ciudad llamada Magnolia, observaban niños correr, al igual que puestos con vendedores tratando de convencer a otros jugadores para que les compraran algún objeto valioso.
Entre ellos armas, pociones e instrumentos de batalla, los cuales eran costosos , pero bueno, esa cantidad no era nada a las vidas que estaban en juego.
— ¿Ahora qué? —preguntó el pelirrosa cruzándose de brazos.
—Supongo que hay que pedir indicaciones— respondió Lucy mirando a su alrededor—Pero no sé a quién, ¿Crees que haya algo a sí como una cabina de información?
—Los juegos de RPG no tienen nada de eso —replicó mientras su estómago gruñía— ¡Tengo hambre!
—Ahora que lo dices yo también—murmuró e lla mientras activaba su panel en donde estaban sus ganancias en el juego—Tengo suficiente dinero para comprar algo dec e nte, ¿Cuánto tienes tú?
No respondió, al lado de las cifras de la rubia, él era como un limosnero.
—En ese caso invito yo—pausó un poco—según tengo entendido, las posadas son los lugares en los cuales puedes pararte para comer algo, ¿No?
— ¡A buscar la posada se ha dicho! —gritó empezando a correr ante la atónita mirada de la rubia y la gente que estaba al rededor.
— ¡Al menos espérame un poco Natsu!
Ambos corrían, tratando de encontrar algún letrero con la palabra posada, bueno, al ser un juego obviamente ese nombre debería tener, ¿No?
Pero a pesar de eso, a pesar de ocupar s u mente buscando el lugar donde seguramente comerían, ambos chicos pensaban y tenían sus propias preocupaciones.
Entre esas preocupaciones, Lucy no podía dejar de pensar en Loke y Yukino, sus preciados amigos, dos de las personas más importantes en su vida. Sus mejores amigos, casi hermanos que conocía desde que tiene memoria.
Yukino, tan tranquila y serena, siempre sabiendo cómo enfrentarse ante las adversidades, y Loke, mujeriego, divertido, protector, el chico que siempre velaba por ella y por la peli blanca luego de la desaparición de aquella chica de cabellos rosas que trabajaba en casa de ella.
Aries… ese era su nombre.
—Creo que deberíamos comprar un mapa—dij o mientras miraba a Lucy—Oye Lucy que te parece si…—pero luego se calla al ver a una chica de cabellos cortos blancos caminando entre la multitud—Li-Lissana…
— ¿Quién?
Pero Natsu comenzó a correr hacia aquella dirección, seguido por Lucy, quien no entendía el comportamiento del chico.
Pero eso a Natsu no le importaba. Su corazón ahora latía con prisa, era mucha la adrenalina que ahora sentía dentro de él. Sus piernas corrían en dirección a aquella peli blanca que sus ojos detectaron, aquellos ojos que no parpadeaban para no perder el rastro de ella.
— ¡Hey Natsu! —grita la rubia esquivando a las personas.
Sus oídos ignoraban el llamado, el ahora solo tenía en su mente a una sola persona: Lissana.
Y ahora, a unos metros, la chica de larga falda azul le da la espalda.
— ¡Lissana te encontré! —gritó tomándola del brazo y haciéndola girar.
Para que sus ojos emocionados se opacaran de decepción al encontrarse con unos ojos morados.
— ¿Disculpa? —preguntó confundida mientras que un chico los observaba con recelo y la cogía de la mano.
—No eres Lissana—dijo más para sí mismo que para la pareja—Lo siento, te confundí.
Y dicho eso dio media vuelta, ignorando que Lucy lo miraba con preocupación.
Y más al notar como ahora el pelirrosa caminaba desanimado y con una mueca en su rostro.
—Natsu…
— ¡Fuera de mi camino! —gritó un hombre empujando a Lucy y tirándola al suelo.
— ¡Oye idiota! —Gritó Natsu dirigiéndose hacia la rubia y ayudándola— ¿Estás bien?
—Sí, supongo.
— ¡Devuélveme a Bisca! —Gritaba un pelin egro de cabello negro apareciendo detrás de ellos— ¡Maldito Bacchus bastardo!
Entonces por primera vez, Natsu y Lucy se dan cuenta de que aquel hombre de cabellos negros recogidos en un tomate, tenía a una chica de cabellos verdes colgada en su hombro como si de un saco de papas se tratase.
— ¡Alzack! —grita ella, mientras que el pelinegro que la llevaba secuestrada la noqueaba.
El pelirrosa nota la mirada desesperada en aquel pelinegro y la anterior horrorizada de la chica, por lo cual, volvió a correr con una Lucy resignada detrás de él.
Estaba claro lo que el pelirrosa haría.
— ¡No te preocupes! —Gritó Natsu a Alza k, este lo miró — ¡Traeremos a tu mujer con bien! —el pelinegro se sonrojó ante las palabras usadas por el chico.
Lucy lo miró: — ¿Acaso no tenías hambre?
—Eso será después—respondió mirando como el peli azul comenzaba a saltar las casas—Activar panel—este apareció, mientras en la lista de misiones aparecía un nuevo recuadro titulado "El rescate de Bisca Mulan" —Ahora debemos de cumplir una misión.
La rubia al igual que él aceptó la misión y saltó sobre las casas.
— ¡Demonios, sí que estoy encendido!
Erza y compañía llegaron a las orillas d e un río.
Habían estado caminando hasta que sus pies gritaron un alto.
Loke tomó un gran bocado de aire y se dejó caer al suelo, con los brazos extendidos, disfrutando de la brisa, mientras q ue su mirada mostraba algo de tristeza por no poder estar con ciertas chicas que se habían metido en lo profundo de su corazón.
—Este es un buen lugar para descansar—dijo la pelirroja guardando su espada mie n tras miraba el río.
— ¿Descansar? —Preguntó el pelinegro— ¡Erza, debemos buscar a los demás! —gritó pensando en sus amigos.
—Gray…—suspiró—Natsu y los demás están b ien—dijo mirándolo—Si no descansamos como es debido, seguramente no sobreviviremos un día más. De esa manera no seremos de utilidad.
—Además…—añadió el peli naranja—Debemos de curar nuestras heridas.
Erza entonces notó los moretones y restos de sangre de los cuerpos de sus acompañantes y del suyo propio. Quizás era solo un juego, pero los golpes y sangre eran demasiado reales.
Además, lo que decía Loke era cierto, sus heridas aún estaban abiertas, un golpe más, y sus puntos de vida disminuirían drásticamente.
—Pero no tenemos pociones o antídotos—murmuró Gray—Mierda… Levy sería de gran ayuda ahora.
—No hay necesidad de ello—habló por primera vez en horas Jellal—Este río contiene agua curativa, cualquiera que la use cura sus heridas en minutos y restablece sus puntos de vida.
Erza y Gray lo miraron, el peli azul estaba retirado de ellos, recargado en un árbol y con los brazos cruzados. Al lado suyo descansaba una espada, y su mirada estaba perdida en aquel río.
Erza quería decirle tantas cosas, pero le era imposible, y más al pensar que su antiguo amigo también estaba condenado a estar en este juego de infierno.
— ¿Cómo lo sabes? —preguntó Loke con interés y curiosidad.
—El río de Lumpa fue… fue mi punto de partida junto a dos amigos—contestó mientras bajaba la mirada y sonreía con tristeza—Los cuales fueron separados de mí.
La pelirroja quiso decir algo más, pero al ver como Jellal caminó hacia cierto punto calló, y más al notar como este activaba un código en el panel, y en instantes, aparecía un círculo azul en el césped de aquel paisaje.
— ¿Qué es eso? —preguntó sorprendido Gra y al ver los destellos de ese círculo y el poder que desprendía.
—Un círculo de transportación—respondió— Al haber estado aquí, tengo el código para regresar cuantas veces quiera si en cu entro otro círculo igual en alguna otra parte del juego—los miró—En pocas palabras, si gustan, pueden activar también el código—pausó un poco—Será de utilidad cuando quieran curar sus heridas, pe ro se los advierto… si están en sus últimos puntos de vida, el círculo es inservible.
El trío lo miró sorprendido, no sabían que tantas cosas podía tener Sword Fary Online, pero sin duda, eran muchas.
Era como si se tratase de algún acertijo o laberinto, donde tenían que saber, p nsar y matar al mismo tiempo.
Jellal caminó hacia el río y sacó un bo e para tomar agua de él. No estaba herido, pero por si las dudas, el agua sería de ayuda.
—No creí verte por estos rumbos—dijo Gray agachándose a su lado e imitándolo.
—Un amigo se aventuró en el juego—respon dió divertido—Y mi amiga y yo nos vimos arrastrados por él.
Erza también se colocó al lado de Jellal .
—Nosotros también tenemos personas a las cuales buscar. Como lo son Natsu, Happy , Lissana y Levy.
Jellal se sorprendió, y luego se preocupó. El conoció a esos chicos, si bien, nunca se llevó del todo bien con el mayor de los Dragneel -y lo sabe, este aun no lo traga-, pero sabía muy bien a lo que se habían condenado al estar dentro del juego.
Todos tenían el mismo destino.
Si no matabas, eras propenso a ser la próxima víctima.
—En ese caso los ayudaré—dijo sin titubeos—Quizás por el camino, yo logre encontrarme con mis amigos.
—Ya somos dos—murmuró Loke que estaba al lado de Gray—Esto nos convierte en un grupo de ayuda, ¡Deberíamos tener un programa!
—Cállate—decía el pelinegro dándole un zape.
— ¿Los conociste después de irte de Tokyo? —preguntó la pelirroja, queriendo no tocar el delicado tema de su abandono, pero quería saber la relación existente entre el peli azul y sus dos amigos.
—No—respondió activando su panel—A ellos los conozco incluso desde antes de llegar a Tokyo.
—Eso quiere decir que los conoces desde que tenías…—pensó Erza un poco— ¿Menos de diez años?
—Cinco exactamente—su mano abrió en el panel la sección de objetos, luego abrió un cofre dentro de este en donde habían unas fotografías. Sonrió—Son ellos.
El trío se acercó para ver la fotografía holográfica.
En la imagen se podía apreciar a un more no con cara de fastidiado y brazos cruz a dos, un palillo entre sus labios, pero si uno prestaba atención, una sonrisa de sadismo descansaba en su rostro, y sentías como sus ojos rojos te atravesaba n el cuerpo.
—Él es Gajeel. Que su cara de demente no los confunda, en el fondo es una gran persona—dijo mientras su mirada se suavizaba y tocaba el rostro de la chica digitalizada—Y ella es Juvia.
Tres pares de ojos la observaban.
Gray y Loke se sorprendieron, ellos ya habían visto antes a esa chica.
— ¡Por favor, alguien ayude a Juvia!
Gray empuñó sus manos y desvió la mirada, mientras que Loke prefirió quedarse callado. Ya que él sabía quién era la chica, sabía de quien era hija y que también, era cercana a su amiga Heartfilia.
Lo que nadie notó, fue la mirada triste que Erza ahora portaba al ver cómo, la nombraba Juvia, abrazaba por detrás y efusivamente a Jellal, y este, al parecer, estaba encantado por el tacto de la muchacha.
—Y estoy seguro, que ella no está en bue nas manos—murmuró cohibido mientras que la pelirroja presionaba levemente su hombro.
— ¿Por qué piensas eso? —preguntó a su migo— ¿No crees que con ella esté tu otro amigo?
El peli azul negó con la cabeza: —Antes de ser separados, escuché a Gajeel gritar con miedo su nombre—miró a la chica—El no gritaría de esa manera si no fuera por algo realmente malo.
—Ella…tu amiga—decía el pelinegro captan do la atención de todos—Ella estaba siendo llevaba por un sujeto extraño—decía recordando los eventos ocurridos con anterioridad—Pedía ayuda y fui tras ella , pero antes de poder hacer algo… se desvaneció junto al otro sujeto—miró al peli azul—Y junto a eso, se escuchó una voz diciendo sacrificios.
Jellal y Erza lo observaron, mas solo el primero había captado el mensaje secret o del relato: "Juvia está en peligro".
Entonces se levantó del suelo y corrió hacia aquel círculo para colocarse sobre él y activar el panel.
— ¡Qué estás haciendo! —gritó Erza, el peli azul la miró.
— ¡Iré a buscar a mis amigos! —Gritó también, mientras que la pelirroja se unía a él en el círculo al igual que Gray y Loke— ¿Qué haces?
—No te dejaré ir solo—respondió—Lo recuerdas no, somos amigos.
El pelinegro asintió con la cabeza mien ras que el peli naranja compartía el deseo de búsqueda de Jellal.
—Entonces… ¿A dónde vamos? —preguntó Erza sintiendo como la energía del portal la invadía.
—Iremos a Hosenka—dijo con una pequeña sonrisa—Fue el primer pueblo al que llegué y activé un portal.
— ¡Yo también estuve ahí! —exclamó Loke con una sonrisa, mientras, que sus cuerpos se desvanecían y miraba al peli azul — Hey Jellal.
El chico lo miró: — ¿Qué sucede?
—Lucy Heartfilia también está aquí—dijo, sorprendiendo a Jellal—Y al igual que Juvia, Lucy y yo somos cercanos.
—Entonces hay que darnos prisa si queremos que Juvia y Lucy regresen a salvo .
Erza y Gray intercambiaron miradas, notando cómo frente a ellos, aparecía el pueblo de Hosenka.
Juvia sintió como los grilletes se le eran retirados, y por inercia, caía al duro y frío suelo de aquel horrendo lugar .
Sus ojos se abrieron lentamente, solo para ver como un chico de cabellos negros y blancos la observaba con preocupación . Ella sonrió un poco al reconocerlo, pe r o luego su sonrisa se borra por el dolor que su cuerpo ahora sentía.
—Totomaru-kun—dice, a lo que él sonríe a l notar que no tenía perdido el conocimiento—Como es que Juvia…
— ¿Estás viva? —ella asintió con la cabeza—Por extraño que parece, cualquier cosa que nos hagan dentro de este lugar n o afecta a nuestros puntos de vida—responde a su duda, ella deja salir una exclamación de sorpresa y disgusto.
—Juvia ya lo entiende—mira su brazo lleno de moretones y su abdomen ahora al descubierto con cortes—Entonces… si Juvia permanece aquí no morirá.
—No te confíes—susurra para que solo ell a lo escuche—Esos sicópatas solo nos quieren para hacer su trabajo sucio.
—Juvia no entiende lo que Totomaru-kun quiere decir—dice sentándose—Pero sea lo que sea… Juvia quiere que Gajeel-kun y Jellal-kun la encuentren.
Las puertas se abrieron, y de estas entró un hombre de cabellos grises que tenía a un chico de cabellos rubios sobre su hombro, una vez estando frente a todos lo dejó caer.
Se miraba herido, y eso lo notó la pelirrosa de ojos verde que corrió a su lado .
— ¡Zancrow!
El rubio al escuchar su llamado abrió los ojos, pero no hizo nada, se quedó en el suelo, ignorando como la chica gritaba su nombre.
—Levántate—ordenó el peli gris, a lo que el rubio lo obedeció—Ahora, atácala.
Y todos miraron como el rubio activaba unas cuchillas y las lanzaba hacia donde Meredy, esta no hizo más que esquivarlas .
Cobra, Kinana, Aries y Karen se sorprendieron al igual que Aria y Totomaru, en todo lo que llevaban como prisioneros nunca habían visto al rubio haciéndole daño a la pelirrosa, es más, este siempre la defendía cuando alguien quería hacer le daño dentro del lugar.
Juvia solo observaba extrañada todo, pero no pudo evitar sentir dolor y pena al notar las lágrimas en la chica, y aquel pequeño pero poco visible, brillo de culpa en los ojos rojos del chico.
Empuñó las manos y se mordió los labios.
—Suficiente Zancrow—el rubio se detuvo—Y eso le irá ocurriendo a todos ustedes por su intento de huida—los miró—Ocho escaparon, así que recibirán su castigo.
Meredy se dejó caer al suelo llorando al darse cuenta de que, su querido amigo, se había convertido en el nuevo títere de Erigor.
—Eres un monstruo…—susurró mirando al pe li gris— ¡Eres un maldito infeliz, y ju r o que te mataré!
—Te recuerdo que mientras estés dentro d e este lugar tus poderes y armas no se pueden activar—dijo mirándola—Bueno… ahora por tu insolencia serás la próxima— y ella lo supo, le esperaba lo mismo que al rubio.
Erigor se acercó a una asustada Meredy, pero antes de llegar a ella, la ventisca de una guadaña lo detuvo.
Por lo cual ambos miraron que Juvia se colocaba frente a la pelirrosa con una guadaña entre sus manos.
—Juvia no permitirá que pongas una sola mano sobre ella—dijo con voz imponente y serena— ¡Juvia no te dejará provocar más daño!
Erigor miró con sorpresa a la peli azul, y más al notar que había podido activar su arma, pero no cualquiera, una guadaña como la que ahora veía solo podían activarlas jugadores con un alto nivel o al menos unos grandes número en la barra de experiencia.
¿Qué hacía esa chiquilla con una guadaña con ese calibre?
Pero no solo eso, él pudo notar la mirad a que Juvia le lanzaba, una mirada de odio, rabia e ira, una mirada brusca y pesada que le hizo dar un paso hacia atrás.
— ¿Quién mierda te crees para hablarme a sí chiquilla? —preguntó mientras sacaba su espada y atacaba, pero la peli azul contraatacó.
Entonces algo hizo clic. Ella era Juvia Loxar, hija de los magnates señores Loxar que estaban en alta estima de los niveles sociales. Adinerados, con clase y de buenos sentimientos. Una pareja que siempre lanzaba alguna campaña de beneficencia eran socios de otros importantes empresarios, los señores Heartfilia.
Erigor sonrió. Al parecer, con ellos estaba la amada hija de los Loxar.
—Zancrow, vámonos—dijo dando media vuelta y saliendo de la habitación junto al rubio.
Juvia corrió hacia la puerta y la atacó con su guadaña, pero esta no funcionó. Al parecer habían mejorado la seguridad gracias a lo sucedido el día anterior.
—Meredy-chan tranquila—decía Kinana a la chica, esta asintió aun llorando.
—Zan-Zancrow ya es uno de ellos—susurraba sintiendo que Aries también la abraza b a, mientras que Karen se mantenía sola en un rincón pensando en su novio Hibiki, implorando que él estuviese con bien y que Ren lo mantuviera a salvo.
Juvia caminó hacia Meredy, pero antes de hacerlo Totomaru y Cobra la detuvieron.
— ¿Sabes lo que acabas de hacer? —preguntó el chico de cabellos caoba frunciendo el ceño.
—Esto es tan triste, ahora Juvia será la siguiente—decía en el suelo Aria soltando lagrimones.
—Juvia, ¿Recuerdas a Sol? —La chica asintió a su amigo, recordando a aquel chic o de cabellos verdes, que si bien, nunca conversaron mucho, llegó a conocerlo un poco—El… bueno, le hicieron lo mismo que a Zancrow—miró a su amiga y le dio un pequeño apretón en la mano—Lo hicieron un títere que solo sigue sus órdenes.
La peli azul sintió un vuelvo en su corazón.
—Y al parecer, Erigor ha puesto ya sus o jos sobre ti—dijo Karen caminando hacia ellos y tomando a Juvia de los hombros— Debes de tener mucho cuidado de ahora e n adelante.
— ¿Y eso Karen? —Preguntó Cobra, mientra s Kinana caminaba hacia él seguida de Meredy y Aries— ¿Desde cuándo te preocupas de alguien más que no seas tú?
—Cállate—dijo molesta mirándolo pero sin soltar a la peli azul—Si nos dejamos atrapar terminaremos como Mirajane, Bacchus, Bora, Sol y ahora Zancrow—desvió la mirada—Estamos solos, nadie más que lo s q ue han escapado saben que estamos aquí… además…—miró de nuevo a Juvia—Aquí hay personas muy jóvenes que no merecen esto.
Juvia entonces lo notó, eran ella, Aries ,Meredy y Totomaru los que se miraban más jóvenes en aquella habitación, incluso puede apostar a que Karen pasaba de lo s veinte años.
—Es por eso que debemos estar unidos—dijo Kinana apoyando a la peli verde, mienras que sentía como Cobra la tomaba de la mano—Si estamos juntos seguramente encontraremos otra manera para salir de aquí. Para que nadie termine como ellos.
Todos asintieron con la cabeza, mientras que Juvia también lo hacía.
Seguramente sus amigos estaban bien, ellos eran chicos, tenían más experiencia en estas cosas.
Ellos estaban a salvo, pero ahora, estas personas estaban hundidas, viendo como uno por uno se van perdiendo. Quien sabe cuánto llevaban en ese lugar, pero por la familiaridad que se notaba tenían, al parecer era mucho.
—Juvia también ayudará en lo que pueda—decía sonriendo un poco para ganarse la confianza de los presentes—Juvia no dej ar á que nadie más salga lastimado.
Y con esas palabras, ese pequeño grupo de personas se hizo el pacto de no abandonarse y protegerse si se llegase a dar la oportunidad.
Mientras que fuera de la habitación, Erigor le comentaba a José Porla una idea muy interesante.
—Ya había notado que era una Loxar—dijo el pelinegro mirando al hombre frente a él—Lamentablemente no pudimos atrapar también a la chica Heartfilia.
—Y es aquí cuando el experimento entra e n acción—decía Erigor con una sonrisa—Aria y Totomaru llevan tiempo aquí, al parecer eran buenos amigos de Sol—miró hacia la pantalla donde se miraba todo lo que los prisioneros hacían—Y Juvia podría ser el factor que falta para tu nuevo proyecto, me gustó su mirada… ¿Qué d ices, Element Four entra en acción?
José pareció pensarlo, pero luego una sonrisa se ensancha en su rostro.
—Hay que entrenarlos un poco—murmuró, mirando a un peli verde que estaba parado junto a un rubio— ¿O qué opinas tu Sol?
—Cualquier cosa que José-sama diga es correcto—dijo mecánicamente mientras ladea ba su cuerpo.
Erigor también sonrió. El elemento del viento ya fue impuesto a alguien, ahora solo faltaba la tierra, el fuego y el agua.
Y en la otra habitación, Aria, Totomaru y Juvia sintieron un escalofrío recorrer en todo su cuerpo.
Bacchus corría con Bisca colgada en su brazo, estaban en las afueras de Magnolia, y la gente miraba con sorpresa como aquella conocida peli verde era llevada como un costal con papas.
—Esta noche sí que me divertiré contigo— dijo lanzando una gran carcajada.
A pesar de ser un títere, Bacchus desde hace tiempo adquiría la capacidad de pensar por voluntad propia. Así que si un desastre quería causar en cualquier ciudad impuesta lo haría. Ya no había nadie que lo detuviera.
—Oh Bisca-chan, eres mucho más ardiente de cerca.
Y justo cuando faltaba poco para salir de Magnolia, una ráfaga de fuego se interpuso en su camino y lo hizo saltar hacía atrás asustado.
— ¡Mierda que rayos fue eso!
Dio media vuelta, intentando cambiar de rumbo, pero nuevamente el fuego lo detuvo, impidiéndole huir.
Bisca comenzó a abrir los ojos por el calor que sentía, más estos se asustaron al ver el fuego a su alrededor.
— ¡Alzack! —Gritó asustada— ¡Alzack, alguien, ayuda por favor!
— ¡Cállate mujer! —iba a noquearla de nuevo, pero antes de eso, un chico de cabellos rosas llegó y le dio un puñetazo en el rostro.
Bisca fue soltada en el acto, y antes de caer al suelo una rubia amortiguó la caída.
— ¿Estás bien? —preguntó.
—Si-Si lo estoy… etto gracias—dijo mientras se levantaba con la ayuda de la chica.
Bacchus se levantó luego el golpe y miró con ojos furiosos al pelirrosa.
— ¡Quien rayos te crees para golpearme de esa manera!
— ¡Soy Natsu! —Gritó mientras juntaba dos puños que lanzaban fuego— ¡Y te enseñaré a no llevarte a las mujeres de otros!
Y Bisca tuvo la misma reacción de Alzack por la palabra utilizada hacia ella.
—Será mejor alejarnos de aquí—murmuró Lucy ante la mirada confusa de la peli verde—No es nada malo, es solo que bueno… —pausó un poco—Natsu dijo que estaba "encendido" —miró como el chico lanzaba u na b ola de fuego—Y al parecer era algo literal.
Natsu mientras tanto, seguía lanzando bolas de fuego con sus manos. Cuando habían entrado al juego el eligió ser un guerrero de fuego, por lo cual podía tener habilidades con las espadas, e incluso, podía crear fuego de su cuerpo. Pero como estaba en un nivel bajo, muy apenas podía incendiar sus manos y crear bolas de fuego con estas.
—Tsk, crees que con eso me vencerás niño idiota—dijo limpiándose un pequeño hilo de sangre de su boca—Mira bien mis puntos de vida.
Natsu confundido miró en panel del pelinegro, sus ojos se abrieron sorprendidos al notar que muy apenas le había quitad o de cien, cinco míseros puntos.
—Im-Imposible—tartamudeo— ¡Mis ataques no funcionan!
—Claro que no—decía mientras elevaba sus manos y de estas se desprendía un color café—Tu aun no pasas del nivel diez por lo visto. Mi nivel ya está dentro del numero treinta, pero te daré una demostración—se agachó, y sus manos tocaron el suelo— ¡Aluvión!
Natsu, Lucy y Bisca sintieron el suelo temblar, y en instante, exactamente el lugar en donde estaba el pelirrosa, se creó una explosión de rocas.
La rubia miró con horror como Natsu era golpeado por aquel ataque creado de Bacchus, por lo cual corrió hasta donde él.
— ¡No vayas! —gritó la peli verde a Lucy , pero esta la ignoró y se colocó frente a Bacchus, este se sorprendió un poco.
— ¿También quieres quedar como tu amigo? —preguntó sin moverse.
—Le has hecho daño a Natsu—dijo, y a su mente vino el recuerdo de cuando la protegió del creador de SFO.
—Lu-Lucy—decía entre jadeos el pelirrosa mientras trataba de esquivar las rocas que lo atacaban—Aléjate, es peligroso.
—No Natsu, ahora es mi turno para protegerte—activó el panel e invocó su arma, la cual era un báculo de hada— ¡Prepárate para la derrota! —Gritó al pelinegro mientras clavaba el báculo en el suelo— ¡Shuriken!
E invocado eso, una ventisca de cuchilla s de viento se creó impactando a Bacchus , y por ende, lo hicieron retroceder hacia atrás.
El pelinegro no podía moverse, el viento con el cual estaba siendo atacado era intenso, y peor aún, este venía acompañado por pequeños rayos de luz que hacían más potencial el ataque.
Lucy apretaba con más fuerza su báculo, como si eso le diera más poder a su ataque, mientras que Natsu miraba incrédulo como la rubia hacía que los puntos de vi da del pelinegro bajaran hasta llegar a ochenta, luego setenta y cinco, y así sucesivamente.
Bacchus, como pudo se agachó en el suelo y creó con la tierra una barrera para protegerse del viento. Una vez viendo que estaba seguro miró su panel y gruñó al notar que sí se había lastimado.
—Pero esta me las pagaran…—murmuró mientras activaba un portal y desaparecía ant e las miradas de los presentes.
Lucy cayó de rodillas al suelo, cansada, mientras sentía que Natsu la tomaba de los hombros y Bisca se acercaba con la preocupación marcada en su rostro.
—Te lo dije, era mi turno para protegerte—dijo la rubia con una sonrisa.
— ¡Eres una maga super guay! —gritó emocionado ignorando las palabras de la chica y mirando su panel— ¿Eh?, ¡Eres una ma ga de nivel quince, porque no me dijiste nada! —gritó ofendido, ya que él apenas estaba en el mísero nivel nueve.
Y corriendo hacia ellos estaba Alzack, quien sentía que sus piernas le fallaban al notar que su amada Bisca estaba con bien.
— ¡Bisca! —la chica levantó la mirada y sintió su corazón latir con fuerza.
Natsu y Lucy observaron con una sonrisa el encuentro de ambos enamorados, mientras que juntos se ayudaban a ponerse de pie.
—Muchas gracias por esto chicos—agradeció Alzack—Mi nombre es Alzack, y como ya saben, ella es novia Bisca.
—Mucho gusto, nosotros somos Natsu y Lucy. Y no hay nada que agradecer—dijo Lucy sonriendo, luego Bisca se les acercó.
—Que les parece si vienen a nuestra posa da—las orejas del pelirrosa se agrandaron—Ahí podrán comer todo lo que gusten y descansar hasta que sus puntos de vida se restablezcan. Claro, todo será cortesí a de la casa.
— ¡Yahoooooo comida gratis! —Gritó Natsu feliz, Lucy suspiró resignada.
Los cuatro caminaron y miraban a lo lejos el letrero Posada.
—Ustedes son muy buenos para ser persona jes de un juego—dijo el pelirrosa.
— ¿Personajes? —Preguntó Alzack abriendo la puerta—Creo que estás confundido pequeño amigo—los cuatro entraron a la pos a da—Bisca y yo, al igual que ustedes, som os personas atrapadas en este juego.
Natsu y Lucy se pasaron en seco y abrieron los ojos con sorpresa, y hasta cierto punto temor.
—Fuimos de los primeros jugadores—tomó la mano de la peli verde—Tenemos tres años atrapados en este juego y desconectados del mundo real.
El pelirrosa y la rubia los miraron, notaron la tristeza en los ojos de ambos y como Alzack abrazaba a Bisca, seguramente había comenzado a sollozar y no quería ser vista así.
—Bu-Bueno, nosotros iremos arriba a descansar—dijo Lucy mientras tomaba la mano de Natsu y subían las escaleras ante el asentimiento del pelinegro.
Ambos caminaron en silencio. Escuchando como la peli verde lloraba.
—Natsu—lo llamó deteniéndose y sintiendo sus ojos arder—Y-Yo no quiero terminar como Bisca-san—sollozó—N-No quiero pensar en quedarme aquí para siempre—soltó su mano y se tapó el rostro—N-No qui-quiero.
El pelirrosa desvió la mirada, no le gustaba ver a las chicas llorar, ni mucho menos, cuando lo hacían en silencio para no ser escuchadas, tal y como ahora Lucy lo hacía.
—Es tan triste…—susurró sintiendo unos brazos cerrándose alrededor suyo—Nat-Nat su…
—Tranquila—decía tratando de darle consuelo—Nada de eso ocurrirá. Nosotros saldremos de aquí. Lo prometo.
Lucy correspondió al abrazo y se desahogó en el pecho de Natsu, y este, solo esperó con paciencia a que la chica terminara.
Jellal y los otros abrieron los ojos, encontrándose con un prado que daba la entrada a un pequeño pueblo.
—Hemos llegado—dijo el peli azul sonriendo—Estamos en Hosenka.
Gray y Erza miraron alrededor al igual que Loke, y comenzaron a caminar guiándose en el chico Fernandes.
—Pero tengan cuidado—dijo una vez que ca minaban entre las calles del pueblo—Este lugar es propenso a las ilusiones. En dado caso, les mostrará aquello que su corazón desea más que nada y lo usará para su conveniencia.
Y con esa advertencia, el trío caminó de trás de Jellal Fernandes.
Mientras que en medio de un bosque, Gaje el y Levy tenían una amena y tranquila discusión.
— ¡Por la derecha! —gritó la peli azul.
— ¡Iremos por la izquierda!
Al parecer, su camino se había dividido en dos rutas. Una que iba hacia Magnolia y otra que iba hacia Hosenka.
Gajeel pedía ir hacia esta segunda opción porque ya conocía un poco el lugar, mientras que Levy quería ir hacía Magnolia porque según había leído en la información de la ciudad, era la principal fuente de información del país ficticio en el cual estaban, aquel país que tenía como nombre Fiore.
— ¡Iremos por la izquierda porque soy má s grande y me tienes que obedecer!
— ¡Por la derecha, ya que sin mí no podrás curarte nada!
Y siguieron caminando mientras caminaban hacia el frente, sin percatarse de un a rbusto que estaba entre ambos caminos, y por ende, caían del otro lado de este.
Para así, encontrarse cara a cara con un conocido para Gajeel de cabellos negros y una peli blanca que iba cargada en su espalda.
En pocas palabras, Rogue Cheney y Yukino Aguria.
— ¡Suéltame Ren! —Gritó Hibiki a su amigo que lo tenía tomando del brazo— ¡Por una mierda Ren, déjame ir por Karen!
—Si lo haces el escape habrá sido en vano—dijo una pelinegra que estaba con ellos.
El moreno soltó al peli naranja, y este comenzó a golpear el suelo con sus puños ,gritando el nombre de su novia y dejando escapar gritos de impotencia.
—Ya habrá momento para tus lloriqueos—decía Kagura caminando—Es hora de irnos.
— ¿A dónde? —preguntó Ren confundido.
—A Crocus. La ciudad donde se llevará a cabo el coliseo de Sword Fairy Online, en pocas palabras, nuestra salida de este mundo—los miró—Se dice que ese coliseo se divide en niveles, y si alguien logra a superarlos todos…
—Traerá la libertad y salvación anhelada por todos…—completó Hibiki en susurros, Kagura asintió con la cabeza.
Y así, los antiguos prisioneros se dirigieron al punto de reunión de los jugadores de Sword Fairy Online.
Lissana y Happy corrían escapando de una manada de quimeras que los seguían, por suerte la albina era veloz al igual que el peli azul, pero eso no era bueno, ya que hacía que sus habilidades en la batalla no fueran tan productivas.
—Li-Lissana-chan, ya no puedo más—decía deteniéndose el chico mientras que ella le cogía la mano.
— ¡Debemos huir!, ¡No es tiempo para detenernos Happy!
—Ustedes dos, por aquí—murmuró una voz entre los arbustos—No sean idiotas y vengan por aquí.
Lissana se negó a ir, pero Happy corrió hacia donde estaba hablando aquella voz, así que ella sacó su ballesta por si acaso se trataba de una trampa.
Más ambos se sorprendieron al encontrarse con un rubio, y no cualquier rubio. Sino aquel que junto a ellos, había sido un prisionero.
—Tsk, es el mocoso llorón.
— ¡No me digas así!
En pocas palabras: Sting Eucliffe.
Y sin querer, ahora los caminos de todos los jugadores se habían cruzado.
Y he aquí que les había pasado a Levy y Gajeel xD Espero que les haya gustado este capitulo, yo me divertí haciéndolo. Sobre algunos que dicen que porqué de todos, Juvia se quedó atrás y no se salvó, es por, como acaban de leer, tengo algo preparado para ella.
Espero ver sus reviews pronto.
- Kokoro-chan.
