Hola fanaticos de la ichihime mania! xDDDD (tenia que decirlo si o si xDD)

He decidido subir continuacion de este fic, que los tiene a todos con los nervios por tantos misterios xDDD (otro comentario que tenia que decir xDD)

Como excusa...digo, disculpa de mi tardia en subir algo es porque estuve leyendo sobre mitologia griega(la amo junto a la egipcia y la romana, exceptuando los dioses ya que son copiones de los griegos, pero me gustaba la vida hormonal y sadismo que tenian xDDD). Se preguntaran, "¿Por qué?" Bueno, cuando tenía 11 o 12 años, se me había ocurrido una historia original cuya protagonista era Hera... así que me dije, "¿Por qué no escribirlo de una vez?" Asi que bueno, he estado leyendo la mitologia para anotar datos y recordar, también habran unos personajes inventados por mi (muy pocos, creo) y habra reencarnaciones (como en el caso de Casandra, ¿la recuerdan? Los que no, pateo el trasero de Apolo y este la maldijo haciendo que nadie crea lo que predice... ¿ven? he estudiado xDDDDD)

Pero bueno, el miercoles tendre mi primera prueba del semestre, así que decidi subir algo que ya tenia escrito para no hacerlos sufrirlos más.

Sin mas que decir, lean las advertencias, disclaimer y disfruten! xDDD

ADVERTENCIA: Este fic contiene escenas y actos no aceptados para todo publico (como matanzas, escenas, hot, etc, etc). Hay riesgo de que los personajes esten fuera de sus actitudes canonicas. Así que ya saben, entran bajo SU PROPIO RIESGO (Tengo que insistir en esto porque hay ALGUNOS que critican sin leer las advertencias o sin comprender que es un FIC sin lucro ni ganacia XDDD)

DISCLAIMER: Bleach es propiedad de Tite Kubo. Lo que es mío es esta trama inventada y personajes creados que no tienen nadas que ver con el manga. (Si hay personajes invitados de otros animes, dare sus creditos abajo para no arruinarles la sorpresa xDDD)

Capitulo 2: Las Inoue tienen mala suerte.

Tres años después, 14 de Julio, 6:30 de la mañana.

Apagó el despertador en el momento que la puerta se abrió, bosteza estirando sus brazos mientras oía unos alegres "Buenos días" con intenciones de contagiarle el buen humor y recibir el día con muchas ganas. Perezosa, fue abriendo sus ojos para ver a su sirvienta, Hinamori Momo con su cabello ya llegándole por los codos, había dejado el peinado del tomate y ahora usaba el día de hoy un cintillo avellana como sus ojos. Resignada, se colocó de pie y fue al escritorio para comer el desayuno que le dejo mientras Momo buscaba ropa en el ropero. Le esperaba una mañana larga en el restaurante, dirigiendo y cocinando, luego almorzar con Rukia en uno de los hoteles de la familia Kuchiki, volver al trabajo hasta las ocho de la noche y llegar a casa para pasar un momento con su sobrina Anis y con su madre, para finalmente encerrarse en su habitación y tomarse una merecida siesta.

-Orihime-sama, ya está el atuendo de hoy.

-Gracias Hinamori-chan… puedes retirarte. – Sonriendo amablemente.

-Otra cosa más, Orihime-sama… como sabe, esta noche se celebrara en el Palacio de Dame el cumpleaños de Barragan-sama.

-Lo sé, pero no iré. – Dijo en busca de su ropa después de comer lo suficiente: una falda rosa hasta las rodillas y un suéter holgado de color crema, tal vez no lo más "arreglado" pero ideal si tenía que estar en la cocina preparando pasteles. – Tengo el día tan ocupado que sólo quiero estar en casa y dormir.

-La entiendo, Orihime-sama… pero… vera, su madre…

Orihime suspiro. – ¿Qué pasó ahora?

-Como ya sabe, su madre no puede salir mucho por su enfermedad y le dijo a Barragan-sama que usted iría en su lugar… y termino en los oídos de Tsukishima-sama, por lo que… él vendrá a recogerla.

¿Qué siempre debía pasarle algo en las fechas del cumpleaños de Ichigo?

-Llama a Tsukishima, dile que es muy amable, pero ya acorde ir con Rukia, que si quiere, nos podemos ver allá. – Terminó de vestirse y va hacía el tocador para arreglarse.

-Como ordene. – Y se retira después de una inclinación.

Lo primero que hizo fue peinarse el cabello que cada vez estaba más largo, sedoso y ondulado, cayendo con gracia hasta los muslos, con mechones llegándole hasta los hombros. Ya no usaba sus orquídeas desde la muerte de su hermano hace un año, le había dejado una de ellas entre las ropas que usó para la urna y la otra la lleva siempre consigo entre los cuellos de sus suéteres o blusas. Recogió su cabello en una alta cola de caballo, dejando los mechones cortos sueltos, se puso de lápiz labial un brillo de mocachino y para finalizar, los aros que le regalo Ichigo en su memoria, flores celestes de seis pétalos. Pesco su perfume favorito con olor a frutillas. Ya lista, tomó el bolso y salió del cuarto después de despedirse de su hermano, de su padre y de Ichigo en un pequeño altar de fotos que hizo en nombre de ellos.

Ya abajo, vio que corría hacía la puerta principal su sobrina de 14 años, Inoue Anis, de larga cabellera negra hasta la cintura con mechones blancos, flecos en la frente y ojos grises. Vestía el uniforme de la escuela: falda gris, blusa blanca de mangas cortas (temporada de verano) y una chomba amarilla sin mangas. La llamó y la chica se voltea para verla, sonriendo y con una mano en el pomo.

-Buenos días tía Orihime. – Saludó manteniendo le sonreía, las sonrisas de Anis eran tan hermosas como las de su tía o las de su fallecida madre. – Se me hace tarde, así que voy partiendo. – Abriendo la puerta.

-Que tengas un buen día en la escuela. – Le grito y de respuesta, un portazo. Suspiro, era tan energética como ella antes… antes del incendio de la residencia Kurosaki.

Se mira al espejo por última vez e iba a irse cuando Hinamori se le acercó con teléfono en mano, debe de haber terminado de hablar por teléfono con su… con Tsukishima. Espero respuestas mientras se ponía bien el bolso.

-Tsukishima-sama lamenta no poder llevarla… pero que estará ansioso de encontrarse allá. – Y se inclina levemente.

-Gracias Hinamori, si mi madre reacciona y pregunta por mí, ya sabes que decir. – Ve como asiente sin dudar. – Y lleva a la casa de Rukia el vestido que compre hace un mes, lo usaré en la fiesta.

-Como diga… que tenga un buen día, Orihime-sama.

Salió de la residencia tratando de mantener el día en positivismo, se supone que en varias horas, llegara la media noche, dando paso al cumpleaños de Ichigo, el 15 de Julio, y para ella era el día más importante del año, más que el suyo, así que en la hora del almuerzo, debía pasar a una florería y comprar muchas flores para él y al matrimonio Kurosaki como todos los años. Tarareando, va caminando por la ciudad, ignoraba las "malas miradas" de los hombres que pasaban por su lado por ser una persona despistada, imaginativa e inocente. Sus pasos se detuvieron de golpe al pasar por una tienda con los diarios de hoy.

ARRASA DE NUEVO ZANGETSU.

Las calles ya no son seguras.

Toma el diario entre sus manos, la noticia estaba en primera plana con una fotografía como extra, una de un hombre con una capa con algo parecido a cola de novia saltando por los tejados, aun no se dejaba presentar de cerca. Siempre se había preguntado como un hombre como él podía ser tan cruel y despiadado, matando a sangre fría a gente que no ha hecho nada malo. Compró el diario, y doblado bajo su brazo, regresó a su rumbo al trabajo, rogando que no sea tan malo el día.


-Anis, hay chicas nuevas en la sección 0.

La escuela de Karakura era una prestigiosa institución donde iban los estudiantes con mayor recurso, o miembros familiares de los que conforman la Central 46 o los que trabajaban para Byakuya (era generoso con los hijos de sus empleados) y hasta los que tenían becas por sus talentos. Era prácticamente cuatro terrenos de campo de tantas hectáreas que prácticamente podrías construir un pueblo o lo más cercano a una ciudad. Tenían cinco canchas para cada deporte, dos piscinas al aire libre y una dentro de la institución, ríos y bosques (para las clases de equitación y canopy), habían también cuatro estacionamientos y otro exclusivo para los estudiantes que venían en helicóptero. El establecimiento se parecía a la gran mansión de la reina Isabel de Inglaterra, tanto en lo alto como lo ancho, con más de cinco pisos y dos niveles subterráneos donde había un casino (hay uno en cada nivel) y salones con actividades extra programáticas.

Los estudiantes iban a su escuela en bicicletas, patines, autos privados (si tenias licencia) limusinas, carruajes, etc. Anis iba en el autobús de la escuela, uno de dos pisos y de color naranja como base con dibujos de ramas y hojas en verde, y no era para nada a los autobuses escolares normales, si se echaba un vistazo adentro, cada estudiante tenía un televisor en el asiento que tenían adelante con conexión USB para escuchar en el camino música o guardar mas (sí, también tenían WiFi instalado) y hasta con una mesita para tomar el té y bocadillos, sólo faltaba apretar un botón rosa y se aparecía una sirvienta o un mesero a cumplir tus órdenes. La sobrina de Orihime no iba al autobús para que la consientan ni nada por el estilo, es que aunque no se pueda creer, así era la mejor forma de pasar a la escuela desapercibida y como alguien normal.

Ella prefería sentarse en la ventana para ver el bello paisaje que se ve en el recorrido a la escuela, definitivamente era como entrar a otro país… o mundo. Mientras revolvía con suavidad su té de vainilla, había oído aquel comentario de su amiga Kenpachi Yachiru, una chica de su misma edad y compañeras de clases desde primaria, cabello liso, cayendo por debajo de los hombros y alegres ojos marrones que contrastaba con sus mejillas levemente sonrojadas, revelando lo feliz que era mientras daba la gran noticia.

-¿Y cómo sabes eso, Yachiru-chan? – Tomando de su té.

-Papí Ken-chan me lo contó. – Sonriendo de oreja a oreja.

-La clase 0… debe ser alguien muy importantes que quieren permanecer en secreto. – Meditando mientras hacía girar una galleta de coco.

-¡Oh! Y tal parece que habrá un nuevo doctor en la Clínica Shiba… es nada menos que el hermano mayor de la Directora Kukaku-san. – Junta sus manos.

-Vaya que eres buena en el arte del cotilleo, Yachiru-chan. – La molesto con una sonrisa dulce, viendo en su televisor si había algo interesante.

-Dicen que es muy apuesto y…. – Manteniendo la incógnita.

-¿Y? – Llevando de nuevo su tasa a los labios.

-Se parece mucho a Kurosaki Ichigo.

La trayectoria se detuvo al estar cerca de los labios rosas de Anis, perpleja.

-¿Estás hablando de Shiba Kaien? ¿E-En verdad se parece a Ichigo-san?

-Yep. – Dijo sin darle importancia mientras asentía con la cabeza.

El autobús se detuvo frente a la escuela, Anis se tomo de un viaje el té y se limpia un poco con la servilleta, tomando su bolso, ve como afuera otros estudiantes que conversaban o ya estaban yendo al interior del instituto. Bajo junto a Yachiru y pensaron ir directo al establecimiento, estaban por subir las escaleras cuando la pelirrosa le dio un jaloncito en el brazo y la obligó a mirar a su izquierda, el estacionamiento exclusivo de los estudiantes 0. Se podía ver a un mayordomo que de seguro le llegaba a su altura (y siendo amable ya que lo veía algo bajo) que abría la puerta de la limosina blanca y con una sombrilla abierta en una mano, uso la otra para bajar a dos chicas que no se les podía ver las caras por la sombrilla (no le sorprende mucho ya que las estudiantes femeninas tienen el hábito de usarlo en los días bien soleados para protegerse del sol). Ellas caminaban con el mayordomo/chofer detrás.

-Son tan misteriosos los de la clase 0. – Murmuro volviendo a subir la escalera.

-Más bien, son raros. – Le corrigió Yachiru, consiguiendo una sonrisa de su amiga.

-Eres perversa Yachiru.

-Claro que no, soy una niña alegre e inocente. – Entrando primero.

Anis estaba por seguirla cuando decidió echar otro vistazo a esas chicas misteriosas, pero ya no estaban en el campo visual, habían desaparecido. Resignada, vuelve a su camino, pero como estaba en las nubes, termina chocando con alguien y ambos tuvieron que hacer movimientos graciosos para no caer de la escalera, quedando de rodillas y quejándose de dolor.

-¡¿Qué pasa contigo, basura?

Oh, esto es fabuloso, había chocado con la "simpática" (entiéndase, sarcasmo) de Aivirne Lolly. Lolly era una chica fastidiosa que se creía la reina del colegio a pesar de ser de Plata y no de Oro (sus padres la dejaron en esa categoría como castigo a sus caprichos y por ser muy narcisista), tiene una buena posición social, su familia era dueña de una silla de la Central 46, por lo que era más importante que una Inoue, pero menos que la familia real y los cinco nobles. Tenía su cabello largo hasta los codos, extremadamente liso y recogido en dos coletas hecho de un material ultra caro. El color de sus ojos era rosa chillante. No estaba para nada contenta de haber sido humillada por la tonta de Inoue Anis, la pobre huérfana.

Su mano derecha (y que sólo tenía permitido asentir y apoyar a Lolly en todo, es decir, no podía pensar), Mallia Menolly, la estaba ayudando a ponerse de pie (Yachiru estaba ayudando a Anis). Menolly también era parte de una familia que tenía un asiento de la Central 46, pudo haber sido Oro si quisiera, pero como Lolly le ordenó "no ser superior que ella", le pidió a sus padres que la pongan en la categoría de Plata con la excusa de ser igual que el resto, un gesto noble ante la vista de sus progenitores. Era de cabello corto y rubio, levantado hacía arriba como picos de punk y sus ojos, verdes oscuros.

-Fue un accidente Lolly, iba distraída. – Anis trataba de calmar la ira de la chica engreída o la estaría molestando todo el día.

-¿Un accidente? – Parece que en vez de mejorar, estaba empeorando la situación. – No me sorprende, vives con la mente apagada. – Dijo con una sonrisa burlona, para luego usar su mano derecha para empujarla. – Recuerda quiénes son tus superiores, huérfana. – Le dijo dando la media vuelta y continúo con su recorrido por las escaleras.

-Pues si hablamos de superioridad, TÚ eres sólo Plata cuando YO soy de Oro. – Dijo Yachiru como contraataque para proteger a su amiga. Tanto ella como Anis le sacaron la lengua divertidas al ver su expresión de enfado y subieron las escaleras corriendo.

-¡Buenos días estudiantes! – Por todo el colegio, incluyendo los campos de deportes y estacionamientos, se escuchó la voz de la presidenta escolar por los megáfonos. – No olviden que el día de hoy se sorteará al afortunado o la afortunada que se convertirá en parte de la sección 0… ¡Buena suerte a todos! – Y la comunicación se cortó.

-¿Quién quisiera ser parte de esos raros que se ocultan del mundo? – Preguntó Anis sin dejar de caminar por la escuela, tenía que buscar su cuaderno de física.

-Te recuerdo que yo iba a ser de ellos. – Le dijo Yachiru delante de ella ya que no caminaba, daba brincos.

-Pero no quisiste porque piensas lo mismo que yo. – Sonriéndole levemente.


Los almuerzos con su amiga Rukia era todo un relajo después de una mañana ajetreada en su restaurante, pero también tensos ya que tenía que oírla quejarse de las personas incompetentes en su estudio de diseño y por cualquier cosa que hace Renji. Orihime sólo sonreía y asentía con la cabeza, con los años había aprendido que Kuchiki Rukia puede ser cruel al maldecir a todo el mundo, pero en el fondo, los quiere, especialmente a Abarai Renji y no sabe como sincerarse de una vez… es en serio, le gusta desde los 14 años, ¡y aun no se atreve!

-¡Sólo digo, ¿qué tan difícil puede ser para ese mandril aceptar ir a un baile conmigo? – Dijo la chica de cabello negro y ojos violáceos, alzando sus manos al cielo.

-¿No irá al baile de cumpleaños de Barragan? – Preguntó Orihime tomando de su té, desinteresada a su enojo porque ya estaba acostumbrada.

-Ira al baile… ¡pero no conmigo! – Golpeando la mesa con una mano. La gente que estaba alrededor, dio un brinco de miedo. – ¡Me dijo que no quiere que la gente piense que tiene mal gusto al salir con un demonio! ¿Yo un demonio? ¡No! Por eso lo golpee y me fui de su oficina dignamente. – Finalizó su relato orgullosa y cruzándose de brazos.

-¿Y no has pensado que no sale contigo porque piensa que eres mejor que él? – Le sugirió con una sonrisa, consiguiendo que Rukia calme los humos. – Piénsalo, tú eres parte de una de las cinco familias de los puntos cardinales y él… pues alguien con antecedentes criminales que le dieron segunda oportunidad. Así que… ¿Por qué no comienzas a decirle sobre tus sentimientos?

-¿Me estas tomando el pelo? – Preguntó Rukia alzando una de sus perfectas cejas. – ¿Qué te hace pensar que me gusta el cara de mandril?

-Ah… ¿Tu insistencia en invitarlo a salir? – Apostó Orihime como si estuviese en una partida de póquer de todo o nada. – Rukia-chan, seguirás así si no le dices a Renji la verdad… díselo antes de que pierdas la cordura. – Tocando un panecillo para comerlo. – Úsame de ejemplo: yo soy una pobre viuda antes de matrimonio y una loca que sigue esperando a un "muerto" porque cree que está vivo por ahí.

Los ojos de Rukia se ablandaron, mostrando compasión y compartiendo su dolor. Tomándola de una mano, dirige su vista a los aros de la chica, que le había regalado Ichigo y que usaba en todo el mes de Julio por su cumpleaños el día quince, o sea, mañana. También se veía con ganas de gritarle algo a la pelinaranja, pero se contenía apretando un poco más la mano y aguantando la respiración unos segundos, Orihime notó eso y le pareció extraño.

-¿Estás bien? – Se atrevió a decir mientras Rukia apartó su mano de ella y buscó una servilleta.

-Sí, es sólo… bueno… aún me es extraño este mundo sin Ichigo para fastidiar. – Limpiándose un poco el rostro de las lágrimas. – Pero si hay alguien que lo extraña más que nadie en este mundo, eres tú.

-Lo extraño tanto. – Llevando una mano a su frente para ocultar sus ojos. – Yo estoy esperando el día en que se aparezca de una esquina y me sonría como antes.

-No eres tonta, eres una mujer que ama demasiado. – Dijo para luego ver el reloj. – Si no te apresuras, vas a llegar tarde a tu trabajo.

-Soy la dueña, ¿recuerdas? – Comiendo otro panecillo.

-Eso no le impidió a Rangiku regañarte y discutirte sobre puntualidad.

-Es verdad. – Nerviosa de ser atacada por su institutriz y mano derecha en el trabajo. Se tomó la taza de té de un trago. – Gracias por aceptarme en tu casa, estaré allí a las ocho en punto, te lo prometo.

-Claro, así tendremos hora y media para arreglarnos. – Le aseguró con una sonrisa. – Ahora vete. – Moviendo sus manos.

-Nos vemos en la noche. – Movió su mano en señal de despedida y salió corriendo viendo la hora preocupada.

Una vez sola, Rukia lanzó un gran suspiro de agotamiento, siendo su turno de apoyar una mano en la frente para taparse los ojos. Si seguía así, terminará con algo peor que sus costumbres migrañas… lo que tenía que hacer por la amistad.

-Es muy difícil seguir con este juego.

Orihime corría por la ciudad prestando atención a sus obstáculos y a no tropezarse. No estaba atenta de que estaba siendo vigilada por un hombre con café en mano, no se le podía ver el rostro por culpa de los rayos del sol, pero sí que usaba pantalones color canela y una camisa polo azul claro. Al decidir perderla de vista, sacó su móvil y apretó en remarcar.

-Terminó de almorzar con Rukia y vuelve al trabajo… luce bien. – Habló a su oyente apenas le aceptó la llamada y sin esperar respuesta, colgó.


A pesar que no le gustaba esa loca idea de ver al afortunado que será parte del grupo 0, le gustaba la idea que la presidenta mande a reunir toda la escuela en su hora de educación física… toda una suerte. Caminando con Yachiru al estadio del colegio, oía los murmullos de los demás, preguntándose quién sería el afortunado de élite. ¿Qué tenía de especial ser alguien que se lo pasa escondido?

Buscando el mejor lugar entre las gradas, Yachiru recomendó ir hasta el final, así tendrían sombra para protegerse del sol, Anis le comentó que era una gran idea y van subiendo, disculpándose con la gente cuando chocaban. Estaban por llegar a sus asientos cuando alguien empujo a Anis "accidentalmente", y sin pedirle perdón, se sentó en los asientos elegidos por ella y Yachiru (quien atrapó a su amiga antes de caer). Vieron a las culpables: Lolly y Menolly… no les sorprendía mucho.

-Lo siento. – Lolly se disculpó con un tono de voz fingido. – ¿Iban a sentarse aquí? – Y junto a Menolly, se rieron a carcajadas.

Yachiru infló los cachetes, parecía dispuesta en ir a pegarle a las odiosas de plástico, pero Anis la tomó del brazo justo a tiempo y le dijo que mejor buscasen en otro lado mientras la jalaba. Como su tía Orihime, preferiría evitar la violencia a toda costa. Sin dejarla de jalar, avanzaron más a la derecha de los asientos que pensaban usar originalmente.

-Disculpa, Wonderwice-sempai, ¿nos podemos sentar al lado suyo? – Preguntó amablemente a un estudiante de último año de corta cabellera rubia y ojos púrpuras. De respuesta, su sempai asintió con la cabeza, no hablaba con la gente. – Gracias. – Agradeció sentándose a su lado izquierdo y Yachiru se sentó al lado de ella.

-Uno de estos días voy a pescar ese cuello de hueso que tiene y voy a estrangulárselo. – Juro Yachiru mientras sus manos se movían como si en verdad estuviese ahogando a Lolly. – ¡Es tan odiosa! Y tú eres su postre favorito.

-¿Y eso debo tomarlo como un cumplido? – Preguntó enarcando una ceja y sonrisa burlona. – Ya me acostumbre desde la mitad de primaria, no va a cambiar.

Un toque en el hombro la obligó a ver a Wonderwice, este le mostro algo que anotó en su libreta pequeña con las páginas amarillas como su cabello. Anis inclinó un poco la cabeza para ver mejor lo que tenía escrito: eres mejor que ella, no deberías dejar que te pisoteen. Anis volvió a mirar al rubio para dedicarle una sonrisa de agradecimiento. Iba a decírselo en palabras cuando la bocina de un auto calló a todo el público para ver el estadio.

Por la puerta grande entró un deportivo de color rosa y sin capota, por lo que la dueña estaba en la parte de atrás, saludando como si fuera Miss Universo y con una sombrilla blanca para protegerse del sol (un chofer vestido de negro conducía el vehículo). La llamativa mujer era la presidenta estudiantil. De corta cabellera rubia y lisa, con mechones tapándole la frente. Ojos azules claros como el mar y su tonalidad de piel blanca como la nieve. A pesar de que su cuerpo aún seguía como el de una chica de 13 años, no dejaba de ser alguien atractiva, con su pequeño busto y largas piernas blancas. No se bajo del auto, en vez de eso, su chofer le dio un blanco micrófono para hablar con los estudiantes.

-Buenas tardes estudiantes, les habla su presidenta, Bount Ririn. – Se apareció otro vehículo, esta vez un pequeño camión que llevaba a la rastra un escenario con un computador sobre una mesa. – Ese computador dirá quién será el afortunado de trasladarse a la sección 0. – Se oyeron aplausos llenos de emoción.

-Ririn-taichou no pará de dar grandes entradas. – Se burló Anis mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba en el asiento.

-Recuerden que el elegido, o la elegida, será trasladada en el próximo mes. También no olviden que no hay reembolsos ni nada parecido, si te toco, no puedes dejarlo por lo menos en un año. – Mientras explicaba las reglas, su chofer la ayudo a bajar. Ahora Ririn caminaba hacía el escenario, siendo ayudada por dos escalones que tenía el escenario. – ¡¿Están listos?

-Esta es mi oportunidad de dejar este estúpido puesto de Plata. – Confesó Lolly realmente emocionada, se le notaba en los ojos. – Ya verán mis estúpidos padres, se arrepentirán de haberme dado un asqueroso título.

-Yo sé que lo conseguirás Lolly. – Menolly la apoyaba como ciego fiel, aplaudió un par de veces como apoyo.

-Seré la reina de la sección 0 ya que los dejaré a todos derrotados bajo mis pies.

-Ni siquiera puedes controlar a más de una persona, ¿y crees poder con todos esos raros? – Se burló Yachiru como venganza por lo que pasó anteriormente. Los estudiantes que la habían oídos, comenzaron a reírse ante la mirada llena de furia de Lolly, quien no tarda en jurar que se las iba a cobrar.

Ya frente a la computadora, Ririn deja su micrófono a un lado y comienza a teclear. Le llevó un minuto con el "sorteo digital" y al tener el nombre ganador, sonrió victoriosa y tecleo Enter para que la pantalla ultra gigante del estadio mostrase lo mismo que el computador. Todos comenzaron a murmurar después de leer con claridad el nombre y el elegido tenía su boca abierta del asombro. Ririn tomó su micrófono.

-¡Inoue Anis! – Gritó mientras salían fuegos artificiales y confetis por todo el estrado y las luces encontraron a la mencionada, quien aún seguía asombrada. Todos podían verla así ya que la televisión estaba mostrando su cara después de que las luces la encontraron. – ¡Muchas felicidades, Inoue-san, ahora eres parte de la sección VIP y ultra privada de 0!

-¡NO! – Grito como respuesta, oyéndose por todo el lugar.


14 de Julio, ocho de la noche con cuarenta y cinco. Arreglándose para la fiesta.

-Orihime, ayúdame con el cierre.

Orihime terminó de ponerse los aros en memoria de Ichigo cuando oyó a Rukia. Para la fiesta de Barragan iba a usar un hermoso vestido rosa salmón que iniciaba por debajo de los brazos (originalmente iba a ser uno blanco, pero tal parece que le ocurrió un accidente y llevaron el rosa a la residencia Kuchiki). La parte de arriba era de un tono más oscuro que el de abajo, se veía arrugado con las líneas de arriba hacia abajo, debajo de los pechos tenía otra capa que parecía cinturón, del mismo tono de rosa y con las arrugas, y con lentejuelas en ambos extremos. La parte de abajo estaba algo holgada y le llegaba por arriba de las rodillas, tenía otra capa encima de la misma tonalidad, que parecía haber sido cortado por tijeras ya que estaba hecho con varios trozos y por detrás le llegaba hasta los tobillos. No usaba medias ni nada, sólo unas sandalias blancas con poco de tacón y de tiras, con diamantes blancos de fantasías.

-Quédate quieta. – Dijo Orihime con sus dedos en el cierre. Con un poco de dificultad, le va subiendo el cierre ya que su amiga Rukia no paraba de mover sus brazos mientras se quejaba de lo fastidioso que eran estas cosas en los vestidos.

Rukia decidió colocarse un vestido color morado oscuro (para resaltar sus ojos) y que iniciaba por debajo de sus brazos. La parte de arriba estaba más oscura y con arrugas horizontales en que se veía varias piedritas blancas encima como adorno. La parte de abajo, que era más claro, tenía como dos capas que caían al suelo elegantemente, era como seda, con un corte un poco arriba de las rodillas para que sus piernas tengan mayor libertad. Se podía ver que usaba también unas sandalias, pero si tenía tacón alto para ganas altura y con una especie de cosa metálica entre los dedos y el tobillo. Una pulsera gorda y de plata, llena de diamantes blancos.

-Ya está. – anunció Orihime contenta de su logro.

-Gracias. – Se echó un vistazo en el espejo de cuerpo completo (uno de forma circular, con marco de oro puro y con el emblema Kuchiki arriba en el centro), se analizaba en todos los ángulos posibles hasta quedar completamente satisfecha, prueba de ello era su sonrisa. – Lista, nos podemos ir. – Viendo a su amiga.

-De acuerdo. – Dijo en un suspiro, llamando la atención de la pelinegra. – Lo siento, en unas horas será el cumpleaños de Ichigo… en verdad no estoy de ánimo para esto.

-No te preocupes, no te dejaré sola en ningún momento, así no tendrás que estar incómoda con Tsukishima o con cualquier otro que te desagrade. – Le prometió con una sonrisa, tratando de tranquilizarla, le daba mucha pena verla así.

-Gracias Rukia-chan. – Agradeció con una gran sonrisa. – Eres buena amiga.

No… no lo soy.


Eso es todo por hoy!

Ustedes saben que agradezco sus comentarios y su tiempo para leer!