Capítulo beteado por Vhica Tia Favorita, Betas FFAD

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Los personajes de la Saga Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer, la trama y cualquier personaje fuera de la saga, son de mi autoría.

Capítulo 3

Los autos pasaban a gran velocidad a nuestro lado, las personas vitoreaban y motivaban a su competidor favorito cada vez que una carrera iba a iniciar, desde que llegamos ya habíamos visto por lo menos unas cinco y con forme pasaba la noche, se estaban poniendo más reñidas y también la adrenalina iba subiendo contagiándome a mí de ella. Em parecía un niño en una juguetería, nos hablaba de los pro y contras de ellos, de quien ganaría o de cómo debía maniobrar para lograr mayor velocidad; por su lado, Rose se encontraba igual de excitada que él con las carreras, pude notar que como pareja hacían un muy bonito par y me alegraba porque ya era hora que mi oso fuera feliz.

—Bella, te nos has quedado viendo como boba. ¿Será acaso que te gusto? ¿Si quieres podemos hacer un trió?

—¡Ves como no la voy a querer, es ideal para mi Bells!

—Te agradezco, pero Em tiene las piernas peludas. ¡Qué asco! —dije siguiéndoles la broma.

—¡Bien sabes que eso es mentira!

—Por supuesto que lo sé mi osito, lo que pasa es que a Bella le da miedo meterse con una bomba como yo.

—Me descubriste Rose, me da miedo terminar enamorándome de ti.

—Tranquila, preciosa, por eso no hay problema, yo tengo para satisfacer tanto a Em como a ti.

—Deberías aceptar porque sería la única forma que tengas un Cullen en medio de las piernas —dijo una seductora voz detrás de mí que me hizo erizar la piel—, solo que ahí si no podrías engatusarla con un embarazo, tendrás que buscar otra forma de sacar provecho.

—¡EDWARD! ¿Qué demonios te pasa?

—Solo estoy diciendo la verdad hermanita, ya te lo dije; este par algo se traman y estás cayendo como idiota.

—Y yo ya te expliqué que estás confundiendo las cosas.

—Eso es lo que te han hecho creer y espero que cuando entres en razón, no sea demasiado tarde.

—Edward, no voy a permitir que pongas en tela de juicio lo que yo siento por Rose y menos la integridad de Bella. —dijo Em en un tono no muy amigable.

—Pues eso me lo tendrás que demostrar, mi hermana es lo más preciado que tengo y no voy a dejar que dos disque modelos cabezas huecas, vengan a dañarla —y hasta ahí llegó mi paciencia.

—¿Qué te crees para venir a hablarnos así? —Lo encaré—. No nos conoces para que levantes juicios sobre nosotros.

—No, si esto lo confirma. ¿Qué modelito, trataste de caminar y comer chicle a la vez? Pensé que por lo menos para eso, sí tenías algo de talento —dijo mirando con desprecio mi pierna enyesada.

—Pero si serás arrogante y estúpido…

Edward, tu turno —gritaron interrumpiendo mi arrebato.

—Bueno, lamento no tener tiempo para tener una charla filosófica contigo pero me necesitan, aunque pensándolo bien, seguramente no tardaría ni cinco segundos.

Concluyó mientras daba media vuelta y salía corriendo hacia un reluciente coche que se encontraba rodeado de varias mujeres en diferentes tipos de desnudes.

—Será idiota, me dice cabeza hueca y mira como está rodeado de ellas. —Murmuré mientras me colocaba de nuevo en mi lugar

—Bella, por favor discúlpalo, él no es así.

—Se me hace difícil de creer, Rose. ¿No entiendo como puede ser tan patán?

—Todo tiene una explicación, pero este no es el lugar adecuado para contártelo.

—No tienes nada que explicar, si él quiere ser un imbécil, allá él.

—Algún día te lo contaré y sé que me vas a dar la razón.

—Como tú quieras, Rose, por ahora vamos a ver si el bruto de tu hermano, por lo menos sabe correr ese precioso coche.

La carrera fue increíble, en primer momento pensé que era injusta porque el bruto de Cullen tenía un hermoso Audi y el otro chico se veía que su auto era viejo; pero Em me explicó que por el sonido su motor, debía estar modificado y tener una potencia muy parecida a la de Edward y al final, la carrera estuvo pareja; aunque ganó el arrogante, no puedo negar que la disfruté. Después de dos carreras más, decidí que era hora de irme pero no quisieron que me fuera sola, por lo que no estuvieron en paz hasta dejarme en mi apartamento y poco les faltó para que me acostaran y arroparan antes de irse tranquilos.

Después de mi excitante noche de carreras, el fin de semana pasó sin muchos incidentes, me enamoré de un nuevo libro, el cual devoré sin mucho costo y recargué baterías para iniciar de nuevo el lunes; parecía mentira que este yeso me agotara tanto, según dicen, pasados unos días me acostumbraré, pero espero sea pronto porque me siento inútil al ver que estoy a la mitad de mi capacidad laboral; mientras no me acostumbre a este peso, no puedo hacer más.

Los quince días faltantes para viaje del Fashion Week, pasaron más rápido de lo que lo imaginé, por lo menos cuatro veces a la semana Rose me llamaba y aunque no me parecía posible, casi todos los días habían carreras a las que me invitaban a ir, pero me limité a ir los fines de semana. Tampoco quería ser un estorbo en la relación de ellos dos, por suerte no tuve más encontronazos con Edward en mis idas o por lo menos, no verbales; ya que cada vez que nos veíamos, estoy segura que cuchillos saltaban de nuestros ojos.

Hoy vi partir a mis amigos, serían dos semanas eternas, qué con ellas volvió ese vacío que tenía días de no sentir. Necesitaba distraerme en algo, por lo que me puse a investigar que novedades literarias, busqué algo en que entretenerme estos días, encontré de todo un poco: novela romántica, contemporánea, erótica, ficción; hasta extraterrestre, por lo que tenía mucho de donde escoger. Abrí otra página en mi explorador para comprar unos cuantos ejemplares en línea, pero de un momento a otro me entró la curiosidad de saber un poco más de Edward, por lo que teclee su nombre en el buscador y se desplegó una larga lista donde se encontraba desde su biografía, hasta fotos de todos tipos. Me llamó la atención que en la gran variedad de fotos, no había una sola en que estuviera acompañado por alguna mujer que no fuera de su familia, había una muy hermosa junto a Rosalie donde su cara resplandecía; me puse detallar mejor su rostro y no podía negar que era guapo, pero lo que más me llamó la atención, eran esos orbes verdes que parecen ser la puerta a un ser diferente, viendo esta claridad en su mirada recordé las palabras de su hermana; pero seguía sin entender como sus ojos pueden reflejar una hermosa alma y en su comportamiento ser totalmente otra cosa. Metida en mis inquietudes, estuve contemplando sus ojos mientras trazaba con mi dedo su boca, cuando el timbre me sobresaltó.

—¿Quién es? —pregunté dudosa, ya que no había nadie que pudiera venir a visitarme.

—¡Soy yo, Rose! —ya tranquila de escuchar su conocida voz, me acerqué a la puerta y confirmé por la mirilla que era mi, no tan nueva amiga.

—¡Hola Rose! No te esperaba, pasa.

—Pensé que podríamos hacernos compañía mutua por un rato. ¿Espero no te moleste?

—No, para nada, déjame apagar el computador y preparo algo —dije mientras me dirigía a mi escritorio, no noté que venía detrás de mí y en el momento que activé la pantalla para poder apagarla, lo primero que salió fue la foto de Edward.

—Pero qué tenemos aquí. ¿Hay algo que me quieras contar?

—No es nada, solo fue un poco de curiosidad.

—Pues si tienes curiosidad pregúntame a mí.

—Es que sigo sin entender como tú puedes ser tan agradable y tú hermano tan arrogante y exasperante.

—Vamos, preparemos algo para tomar y te contaré un mal episodio de mi vida.

Luego de preparar un jarro de margaritas y unos cuantos bocadillos, nos ubicamos en la sala de estar, cada una se quitó sus zapatos y nos sentamos sobre nuestras piernas para empezar nuestra charla.

—Te contaré una historia para que entiendas un poco el proceder de mi hermano.

Mi mamá viene de una familia muy adinerada de Chicago, estudiaba arte en Yale. En una gira académica, fueron a recorrer los museos de arte más importantes de Europa, durante este viaje conoció a mi papá, era camarero del hotel en que se hospedaron en Francia. Por ser inglés, se lo asignaron al grupo de mi mamá para una mejor atención, no sé todos los detalles, pero a partir de ahí se enamoraron, hasta el grado de que papá viajó a Connecticut para poder estar cerca de ella. Cuando mis abuelos se enteraron, ya estaban casados y aunque se opusieron y amenazaron con desheredarla, mi mamá no cedió a sus demandas. Aunque al principio, según cuenta mi mamá, fue muy difícil para ellos económicamente, pudieron salir adelante. Cuando nació Edward, mis abuelos perdieron toda duda del amor de mis papás y empezaron a formar parte de su vida, lastimosamente, no fue mucho el tiempo que pasaron después con nosotros, cuando yo tenía cuatro años murió mi abuelo y al poco tiempo mi tita lo acompañó. Como resultado, mamá heredó todos sus bienes; pero para entonces, mi papá se había forjado una pequeña fortuna gracias a la venta de autos.

—Rose, la historia de tus padres es muy linda, pero no entiendo que tiene que ver con la forma de ser de Edward. —Le dije, mientras ella tomaba un trago de su margarita.

—Deja terminar de contarte para que me entiendas.

Aunque nuestros padres nunca fueron elitistas, nuestro círculo de amigos se fue creando alrededor de personas adineradas y aunque no puedo generalizar, en su mayoría eran personas muy superficiales; por lo que cuando a mis dieciséis años entré en un grave caso de acné, mis amigas desaparecieron. Edward se encontraba ya en su último año y trató de defenderme del bullying que me realizaban, pero ni aún por ser el chico popular, logró que saliera libre de esto. El detonante de todo fue cuando después de clases, mis supuestas amigas me citaron para disculparse. Por ingenua fui a verme con ellas y en lugar de la disculpa, lo que conseguí fue que me quitaran mi móvil y me encerrarán en el vestidor del gimnasio, estuve allí durante poco más de treinta horas, las que fueron desesperantes tanto para mí como para mi familia. Puedes imaginar cuánto me afectó, que me llevó a desertar del colegio y terminar mis estudios por mi cuenta.

—Rose, lo siento tanto. Jamás imaginé que hayan personas tan crueles y superficiales.

—Tranquila, no es tu culpa.

—Ahora entiendo porque Edward aborrece tanto mi trabajo, él me ve como alguien superficial.

—En parte sí, pero ahí no termina la historia. Desde ese momento, Edward se volvió muy protector conmigo, trató de filtrar cualquier persona que se acercará a mí, hasta asegurarse que iba a ser sincera. Empezaron a pasar los años y yo me volví más segura en mi misma, pero mi hermano seguía sin confiar en las personas. Por mi parte, comencé a ser la persona abierta y confiada que cree que puede conocer a una amiga con solo verla a los ojos, algo que enfurecía a mi hermano, ya que dice que no debo ser tan confiada y resulta que hasta cierto punto tiene razón. Hace unos años conocí a Lauren, de inmediato nos hicimos amigas inseparables, todo parecía ir muy bien hasta había logrado bajar la guardia de Edward y pasábamos mucho tiempo juntos. Un día me confesó que se había enamorado de mi hermano y yo se lo comenté a él, me dijo que no le era indiferente y que podía darse una oportunidad con ella, pero que iría a su propio ritmo. Por mi parte me puse muy feliz porque mi amiga y me hermano se hicieran pareja, al poco tiempo Lauren prácticamente vivía en el apartamento de Edward, aunque él no se lo hubiera pedido y esto lo incomodaba. Lauren empezó a sugerirle que le diera regalos exorbitantes y que la llevara a lugares muy exclusivos y lujosos, pero para él era parte de una relación, hasta que un día tuvo que irse a otro estado a una negociación de improviso. Cuando se encontraba allí, le informaron que habían movimientos extraños en su tarjeta de crédito, de inmediato sospechó que era Lauren, cuando vio que le faltaban varias de sus tarjetas decidió regresar a casa y solucionar esto de una vez.

Lo que no se esperaba es que al llegar a la casa, encontraría a su novia en la cama con otro hombre; según me contó, lo que le molestó no fue que estuvieran ahí si no la conversación que tenían, ella le contaba cómo me había engañado haciéndose pasar por mi amiga para poder engatusarlo a él y así tener los privilegios de nuestro dinero, para mí fue un golpe muy duro y para Edward fue la base para reconstruir su muro de desconfianza hacia los demás.

—¡¿Pero cómo alguien puede ser tan mezquino?! Pero Edward no puede generalizar, no todos somos así

—Eso yo lo sé, pero por más que intento, no puedo hacerlo entender. Edward no confía en las personas.

—¿Me quieres decir que tu hermano no tiene amigos?

—No Bella, él solo confía en mis padres y en mí.

—¿Pero y toda esa gente con la que comparte en las carreras?

—Según él, solo les da el mismo trato que ellos le dan. Como todos son unos superficiales, él es un superficial con ellos también; por lo que solo lo verás rodeado de chicas muy bellas y uno que otro hombre que sea famoso en las carreras.

—Pero Rose, eso debe de ser muy triste, ha de sentirse muy solo.

—Pues sí, pero hasta que él no quiera derrotar ese muro, nada lo hará, por eso es que me gusta acompañarlo a las carreras, así por lo menos sabe que yo estoy para él, como él lo ha estado siempre para mí.

—Claro, te entiendo, es muy noble de tu parte.

—No es nada noble, solo le devuelvo lo que él ha hecho por mí.

Terminamos la tarde hablando un poco más de cómo se sentía Rose con respecto a la forma de ser de su hermano, hasta que se le hizo tarde para prepararse para ir a las carreras; me hizo prometerle que pronto la acompañaría, ya que Em no estaba y no pude más que aceptar.

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Hola Chicas! Primero que nada quiero pedir disculpas por el retraso, fue una acumulación de varias situaciones que no me permitieron subirlo, espero y valga la pena la espera.

Para aquellas que gusten tengo un grupo de facebook donde paso adelantos e informó si habrá algún retraso.

Nuevamente no tengo como agradecer los favoritos y reviews, espero a partir de ahora si contestarlos todos.

Muchisimas gracias

Besos

Yas