Adaptación. Supervivencia. Terror.

-¡Vamos Loan, son las 11 de la mañana!-

Desorientada, traspasó por fin las cortinas del sueño para fijar la mirada en su madre, impecablemente vestida como siempre, que le sacudía suavemente el hombro.

-¿Ehhh? ¿Q-que es? ¿Qué pasa?- Dijo, no sin algo de miedo.

-Me voy cariño. Mi nueva oficina queda en el centro de la ciudad, pero si hay alguna emergencia, puedo llegar pronto. De todos modos, estamos en nuestro hogar ahora, así que si sucede algo es probable que tu padre o tus tías se encarguen, aunque no estoy segura sobre cómo se manejaran algunas.- Sonríe.- Leo se queda aquí, le encargue varios libros de contabilidad, así que estará ocupado un rato. ¡Pon un poco de atención, y diviértete! Nos vemos en la tarde. Oh, y Loan, recuerda salir de tu habitación un momento, darte una ducha o algo parecido.

-¡S-si mamá! ¡Ten u-un buen día!- Mientras se escuchaba a Lori marcharse, quizás en el auto de alguien más, Loan pensó en lo sucedido. Por fin estaban allí, y su madre se había tomado casi toda la mañana esperando que despertara. Se sintió algo culpable, por lo que se apresuró en ir al baño de los menores, ubicado frente a su habitación, cruzando el largo pasillo. Por lo que vio, solo Liena estaba fuera. Al parecer había algún tipo de día libre para las escuelas.

No había nadie en el baño, así que sacó la toalla que tenía reservada del gigantesco mueble (ocupaba casi un quinto de la considerable habitación), procurando no mirar el espacio vacío frente al lavabo, dio la corriente de agua tibia, esperó un momento y entró.

Unos veinte minutos después, con el pelo todavía húmedo y vestida con la misma ropa, volvió a su habitación para abrir la computadora y revisar algunos de sus juegos online. El saco de Leo estaba doblado con atención, como habitualmente. Se levantaba muy temprano, casi a las 5 de la mañana por lo que su madre le había contado, y a ella le daban remordimientos a veces el quedarse despierta hasta tan tarde cuando estaban en la misma habitación. Leo no dormiría hasta que ella lo hiciera, pero nunca dio muestras de resentirse por la falta de sueño, salvo las ojeras que tenían en común.

Secado su pelo, hurgó en su bolso, sacando las dos consolas modernas y decenas de juegos que había traído del departamento. Bajando con cuidado las escaleras, se encontró con la sala de estar. Los aparatos antiguos de su padre estaban conectados a la televisión. A Loan le gustaban los juegos retro, pero también disfrutaba de las últimas generaciones, con su detallismo, inmersión y complejidad. Antes de intentar instalarse, entró a la cocina. Como esperaba, Leo estaba sentado a la enorme mesa, con su portátil a un lado, un libro al otro y varias hojas y cuadernos al frente. Eran las cifras empresariales que su madre le dejaba para mantenerlo entretenido, y ocasionalmente descubrir alguna perdida de capital en la empresa. Su hermano era meticuloso. Dentro de la habitación estaba también Liby, preparando un cereal y con otro libro bajo el brazo. A su herma-prima, a diferencia de ella, le encantaban aquellos que trataban de misterio y horror. La vez anterior fue gratificante saber que comenzó a leer a Lovecraft. La saludó con la mano.

-¿Hola Loan, como dormiste? Solo le estaba preparando esto a Lacy. ¡No le digas a tía Lynn o a mamá por favor!

-N-no hay problema. Dormí bastan-nte bien, gracias.- Liby suspira aliviada, y se prepara para irse.

-Buenos días Loan.- El tono de su hermano, que levanta al fin la vista de sus cálculos, es inconfundible. Liby lo mira, sorprendida al parecer por que hable.

-¡Hola Leo! ¿N-no te gustaría jugar u-una partida de Overthrone desp-pués de t-terminar?-

La mira un momento, asiente con la cabeza y vuelve a fijar su atención, esta vez, en la pantalla de la computadora. Ella sabe que prefiere los juegos de estrategia antes que shooters, de pelea o historias. Podría llevarse bien con Liby por el lado de la lectura, y con Bobby en lo que respecta a videojuegos. Solo necesita tiempo… quizás. Aún está preocupada por lo que le dijo la señorita Ahdelny durante su última sesión, unas semanas atrás.

Liby se va, dirigiéndole una anonadada despedida, y Loan se prepara para establecerse en el sillón familiar, cuando ve dos cabezas, de pelo negro y castaño descolorido, sobresaliendo del largo y bajo respaldo.

-¡Loan! ¡Al fin despertaste!- Grita Lemy, entusiasmado.

-Ya estábamos algo preocupados…- Bobby es el mismo chico tímido y amigable que hace un tiempo.

-Ho-ola muchachos, me al-legra verlos. ¿Q-que hacen aq-qui? ¿Dónde está Lyle?

-¡Te estábamos esperando! ¡No sabes las ganas que tenemos de derrotarte! ¡Lacy convenció a Lyle para que la ayude a practicar basketball, y como hoy cancelaron las clases en la escuela por reorganización administrativa o una tontería similar, estaremos aquí todo el día! ¡Prepárate!- El rockero esta tan ansioso que da saltitos en su asiento.

Loan sonríe, les pasa las consolas que traía consigo y se dispone a mantener el puesto como la mejor jugadora de la casa Loud. Solo su padre ha podido hacerle frente, y en sus franquicias anticuadas. Después de mucho jaleo, y de que Bobby conectara mal algunos cables, eligieron empezar con algo típico de carreras, para calentar.

-¡Rayos Bobby, no dejes que se adelante! ¡Ahhh, amigo, esto no va bien!- A pesar de su esfuerzo, parece que Loan se está imponiendo, aunque no sin dificultad. Lleva mucho tiempo sin jugar ese tipo de cosas, plataformas antiguas y sencillas con gráficos y modalidades modernas que requieren la presencia de otro jugador frente a la pantalla.

-¡Eso trato Lemy! No me queda nada… no es justo.

Sonriendo encantada, Loan pasa por poco al primer puesto, un bot en difícil, terminando la carrera.

-Awww, viejo, esto no es nada genial. ¡Apenas estamos calentando!- A Lemy le cuesta admitir su derrota. Como en otras ocasiones, es Bobby quien tiene que calmar las aguas.

-¿Y si jugamos el modo historia de Sea of Stars III? Papá acaba de traerlo pensando que ibas a venir, y tiene modo cooperativo para tres personas. Digo, si les apetece.-

-A-a mí me gusta la id-dea.-

-¡Están cambiando el tema!-

-Sí, pero de todos modos sería entretenido.

-… Bueno, pero que quede claro que si no hubieran fallado nuestros controles, habríamos ganado.

Sonriendo un tanto atribulado, Bobby va a buscar el juego, murmurando un ´´lo dejé por aquí cerca´´.

Cuando vuelve trayendo la pequeña caja, insertan el disco en el lector. El juego va, como casi todo lo que apasiona al menor de los herma-primos, de un viaje estelar, que debe aterrizar forzosamente en un mundo netamente compuesto de agua, salvo una baliza planetaria cuya ubicación esta oculta por algún motivo, y que los protagonistas deben encontrar sin perecer a manos de las extrañas criaturas marinas del entorno… o a la falta de suministros. Para Loan es bastante interesante, pero se nota que Lemy solo disfruta auténticamente de las escenas de caza. Bobby interpreta a un ingeniero, y ella toma el papel de oficial cartógrafa. El tiempo fluye incognoscible para el grupo, hasta que mientras discuten sobre cómo llenar el tanque de combustible en la zona profunda, Lupa entra a la casa, seguida de Lacy y Lyle.

-¿Siguen ahí? Es increíble que yo haya tenido tiempo de dar un paseo, encontrarme con Lacy entrenando, volver y que aún estén con sus cosas extrañas. ¿Ehhh Lemy?-

Aturullado, el aludido protesta:- ¡Esto es diferente!-

Loan saluda con la mano a los otros dos. Ambos están sudados, pero mientras que Lacy parece igual de vital que todos los días, a Lyle el ejercicio le ha pasado factura.

-¡Es suficiente, tengo hambre, me duelen las piernas, solo quiero tomar una ducha y servirme algo de cereal!- Estalla al fin el esbelto chiquillo.

-¡Vamos por partes compañero!- Exclama Lacy- ¡Comimos un cereal en la mañana!

-Dirás que comiste un cereal Lacy.-Interviene de nuevo Lupa.

-Mhmmm cierto- Sonríe- Entonces vamos a ver si queda algo de eso. Después de todo, a mí también se me antoja un refrigerio. Papá dijo que almorzaríamos a las tres hoy, así que aún queda media hora.

-Mientras tanto, los otros tres vuelven a enfrascarse en su juego, y Lupa sube las escaleras discretamente. Al estar Lyle y Lacy dirigiéndose a la puerta de la cocina, sale Leo del comedor con sus cosas bajo el brazo. Loan se fija en que las hojas estan llenas de intrincados esquemas y cálculos simples. Mira brevemente a su alrededor y avanza luego hacia la habitación que comparten. Le prometí que jugaríamos, piensa. Después de unos minutos, le pone pausa al juego, justo cuando se escucha a su padre diciéndole a Lacy que espere a la hora de comer.

-C-creo que ya e-es hora de guardar chicos…

Con mala cara, Lyle pasa por el pasillo en dirección a la escalera, esta vez seguido de una Lacy sustancialmente más compungida que antes.

-Sí, creo que papa dijo algo sobre comer pronto, aunque me gustaría seguir jugando un rato. Creo… creo que la señal viene del fondo en vez de la superficie, aunque podría ser otra bestia.- Bobby parece dubitativo.

-¡Demonios! ¡Está bien! Pero seguiremos más tarde, ¿cierto Loan?-

-Ehhh… -La incomodidad inunda su ser.- Le p-prometí a Leo que est-taría con él un rato, y-ya saben…

Bobby pone un semblante entristecido, pero Lemy se muestra traicionado.

-¡Por lo menos dime que estarás con nosotros más tarde! ¡No creo que ocupes tanto tiempo, después de todo, no hace nada que no sea estar sentado y escribir sus cosas raras!

-B-bueno, yo…

-Ya basta Lemy. Vamos a comer pronto, y papá está preparando espagueti, así que deja de molestar.- Interviene Lyra, recién llegada, mientras pone pie hacia la cocina. Loan recuerda que normalmente ayuda a su padre cuando Liena no está, pero solo a pasarle los ingredientes. La cocina de Lyra no era muy apetitosa la última vez que vino.

-¡Rayos! ¡Está bien! ¡Eres muy aburrida Lyra!- Lemy parece algo enfurruñado, pero ya se le pasara, o eso cree ella.

Todo está siendo tal y como soñaba que sería mudarse definitivamente a la casa de su padre. Suben las escaleras, y ella se dirige a su pieza, cuando algo le llama la atención en dirección al baño:

-¡Vamos amigo, déjanos pasar, Lupa lleva ahí horas, y estamos tan sudados como un búfalo! ¡Por favor!

Leo está en la entrada del baño, mientras que Lyle y Lacy, hartos de la espera, lo increpan para que les deje su puesto. Loan se pone en tensión mientras Lemy y Bobby terminan de subir. Los mira, pero no les pone demasiada atención, salvo para murmurar un ´´llegue antes´´.

-Solo será un momento, tranquilo.- Dice Lyle, seco, mientras trata de usar su pequeña mano para apartar a Leo.

Este reacciona como no había pasado desde hace mucho tiempo. Rápidamente realiza un movimiento de barrido con el brazo, que golpea la mano de Lyle con fuerza, alejándolo.

-¡Hey! ¡Qué te pasa!- Saltan Lacy y Lemy al instante. Paralizada, Loan solo puede ver como Leo se yergue, insondable para cualquiera que no sea ella, destilando terror y peligro a partes iguales.

En un movimiento, Lacy trata de alejarlo aún más de Lyle, que sostiene su mano golpeada con la otra. Leo la empuja fuertemente con el otro brazo, haciendo que caiga al suelo. A pesar de que es obvio que es más ágil, rápida y resistente que él, tiene un alcance mucho menor.

Durante ese breve lapso, Lemy ha tenido tiempo de llegar, con la misma cara de determinación absoluta que pone siempre que le hablaba de los abusones que eran pan de cada día para él y su amigo Gordon en la escuela de Royal Woods. Arremete contra Leo, para desesperación de Loan, sin dar ninguna importancia a los veinte centímetros y más de tres años de diferencia que los separan. Con una tacleada firme acorta la distancia al tiempo que, como coordinados de antemano, Lacy vuelve al combate inmovilizando el brazo izquierdo de Leo. Su hermanito, claramente superado, reacciona de la única manera que conoce. Porque aunque ni él ni su madre lo sepan, lo que hace que Leo sea así no es el autismo o algo parecido…


-Loan, me enteré de que te mudas con tu tío en unas semanas,-Dice por videollamada la señorita Ahdelny- junto a toda tu familia. Eso incluye a Leo, ¿Cierto?-

-S-si…-

-Bien, esto puede ser importante, así que seré lo más directa posible: por su bien, no he dicho nada más de su condición desde la última vez que vino, pero probablemente una mudanza, con tanta gente en la misma casa como me ha dicho tu madre, conlleve situaciones impredecibles. Leo no tiene autismo, ni siquiera algún tipo de trastorno asocial. Por eso puede hablar tan bien con otras personas. Un auténtico autista, aún con años de tratamiento, sería incapaz de tener una conversación de persona a persona tan compleja como las pocas que he oído de él.

-P-pero… ¿y entonces q-que…?

-Es un trastorno antisocial de la personalidad. Lamento decir esto, pero su evidente rechazo al mundo no-familiar, de no tener una guía tan fuerte como lo es tu madre, pudo haber evolucionado claramente en un caso de sociópatía, o algo incluso peor. Dentro de lo que cabe, no estoy segura si el tratamiento completo hubiera tenido un efecto más seguro. Sin embargo y como dije antes, en un nuevo ambiente podría desarrollar tendencias violentas si siente una amenaza sobre él o ustedes, como el episodio del año antepasado… Te recomiendo que tengas un ojo sobre él. No puedo hablar con certeza, pero es mejor prevenir que lamentar.

-Y-yo no…-

-Eres su hermana mayor, has avanzado mucho en tu tratamiento, a tal punto que solo requieres un medicamento de uso semanal, y además permaneces más tiempo con él. Por otro lado, no creo que tu madre me crea demasiado. ¿Puedes hacerlo?

Loan estaba confundida, pero sólo había una respuesta viable:

-Y-yo… Sí.


Con los pensamientos de vuelta en el presente, vio como al fin Leo evidenciaba auténtico miedo para cualquiera que tuviera los ojos abiertos. A punto de trastabillar y con el brazo izquierdo completamente inutilizado, pareciera que no tiene mucho que hacer contra dos muchachos claramente acostumbrados a la pugna física.

-E…espera, Leo…- Demasiado despacio, muy tarde. La respiración se le hace mas dificil.

Leo extiende la mano derecha directamente hacia el cuello del oponente más cercano, que resulta ser Lemy. Haciendo un gran esfuerzo, se estabiliza y ejerce cada vez más presión sobre Lemy, ahora anonadado. Pronto tanto el cómo Lacy empiezan a golpear a Leo para que lo suelte, pero ya es muy tarde. La imagen de su pequeño hermanito levantando y asfixiando lentamente a un Lemy cada vez más rojo que aun así no sabe cuándo rendirse es demasiado para ella.

-¡A-alto! ¡Leo, b-basta, por favor! ¡Ya no hay m-más peligro!- Habla en voz alta, con lágrimas en los ojos.

Al fin dándose cuenta de la situación, el chico suelta súbitamente a Lemy, que cae al suelo y comienza a tragar aire a bocanadas y masajearse la marcada garganta. Lacy se apresta a ayudarle.

-Lo… lo siento hermana... cometí… un error.- Por fin, un leve tono de emoción humana tiñe su voz. La brizna que reserva para ella o su madre. Esta vez, es arrepentimiento sincero, aunque no sabe si es por causar que ella entre en pánico o por haber contravenido de alguna forma a su madre.

-¿¡QUE ESTÁ PASANDO AQUÍ!?- Lyra interrumpe en la escena, claramente asustada. En ese momento sale Lupa del baño.

-¿Y esto?- La albina se muestra levemente interesada.

Encarando a Leo, Lyra dice con tono cortante:

-¡Vamos a aclarar que sucedió aquí!- Volviendo la mirada hacia Lemy, en ese momento tratando de levantarse con ayuda de Lyle y Lacy. – ¡Esta casi acabado! ¡Todos tendrán que darme una explicación!

Como nadie está en condiciones de hacerlo, Lyra desiste. Se acerca a Leo de nuevo, sosteniéndole la mirada firmemente. Por lo que ve Loan, está hecha una furia. Siempre ha sido la más responsable. Su hermano, por primera vez, no es capaz de resistir, y retrocede, de nuevo con el rostro como un bloque de piedra de alguna fortaleza virtual, hasta pararse un poco más atrás de ella.

-L-lo s-siento, n-no se sup-ponía que… Lem-my no… M-mejor n-nos vamos…-Loan trata de decir.

Lyra se ve como si deseara calmar las aguas, así que asiente levemente. Leo la sigue hacia su cuarto. Ella prende los portátiles de ambos mientras el solo mira el vacío. Cuando el juego medieval está cargado, Loan pone la computadora frente a Leo.

-S-solo… solo juguemos ¿S-si?... No im-mporta Leo, no d-debiste hacer eso… es n-nuestra familia ahora, p-pero mamá lo arreglará.- Pide con amabilidad. Puede que haya actuado como alguien enormemente violento, pero su hermanito es frágil, en especial en este tipo de circunstancias. La doctora tenía razón.

Al fin, Leo acepta el PC y le coloca el ratón mientras ella abre una de sus bolsas de papas fritas. A ella le resulta fácil alimentarse de cosas envasadas por mucho tiempo, pero si Leo no siente hambre no comerá por iniciativa propia, y eso puede demorar incluso un par de días, así que le ofrece algunas.

Comienza la partida, su hermano dirigiendo los flancos y ella el centro. Mientras la batalla de desarrolla, Loan trata de no prestar atención a la discusión que tiene lugar abajo, primero entre los niños y luego incluyendo a los adultos que van llegando.

Al final del día, su madre se pasa por la habitación para constatar que se encuentren bien. Parece muy, muy cansada, y les trae un par de platos de fideos con salsa.

-Duerman bien… Tendremos que arreglar esto mañana. ¿Loan?

-¿S-si?

-No se duerman más allá de las doce y… gracias.

Se va, dejándolos terminar su juego.


Otro capitulo, y por fin algo mas de desarrollo en el presente. Muchas gracias por la paciencia, pues me temo que puede ser algo largo. Sin mucho mas que agregar, me despido deseandoles buenas noches/dias/tardes.