EL RESPLANDOR DE LA OSCURIDAD.

Capitulo 3. Revelaciones y misterios.

La multitud estaba en completo silencio, nadie en el estadio podía hablar y solo podían mirar atentos al joven y a la pequeña niña que tenía en los brazos, la niña debía detener unos cinco años mas o menos, su cabello era rubio con mechones negros, tenia la piel ligeramente bronceada, sus ojos eran azules oscuros y tenia tres marcas en cada mejilla al igual que Naruto lo que demostraba sin duda alguna que eran familia, ella llevaba un vestido negro y unas sandalias pero su vestimenta estaba lejos de ser ninja sin mas bien la de una niña común.

Hinata sentía como su corazón se hacia añicos al ver a la niña, si ella en verdad era hija de Naruto entonces el tenia familia, toda esperanza que había guardado de estar con el desde que se fue se destruyo al ver a la pequeña, sentía unos enormes deseos de llorar y salir corriendo pero sus piernas no se movían.

- ¿Qué haces aquí Shizuma? – dijo Naruto mirando a la pequeña un poco sorprendido.

Tsunade se sorprendió al ver que los ojos del rubio pelirrojo habían vuelto a mostrar ese brillo que tenia cuando era mas joven y aun mantenía a la pequeña en sus brazos.

- Es que extrañaba mucho a papá y quería verte, ¿Estas molesto? – dijo Shizuma queriendo llorar.

- No, claro que no estoy molesto, jamás me enojaría contigo es que no esperabas que me vinieras a buscar, además se supone que tu abuelo te iba a cuidar, ¿Qué le paso al anciano? – dijo Naruto mirando a la pequeña.

- Nada. – dijo Shizuma sonriendo tiernamente.

- O por dios. – pensó Naruto al ver esa sonrisa.

- Algo hizo. – dijo Kyubi un poco asustado.

- Lo se, esa sonrisa la utiliza cuando hace algo malo. – pensó Naruto tragando saliva,

- ¿Qué habrá hecho ahora? – dijo Kyubi pensativo.

- No se pero no es nada bueno, espero que ese anciano no me mate cuando regrese, la que me espera será buena. – pensó Naruto un poco asustado.

En ese momento en el país de la cascada, en un templo en las montañas, una joven vestida con un kimono negro y que tenía el cabello castaño y los ojos del mismo color subía por unas escaleras hasta llegar a una habitación, llego hasta ella y golpeo suavemente la puerta.

- Kyosuke-sama, desea que sirva la comida suya y de la señorita Shizuma. – dijo la joven tocando la puerta.

Al no recibir respuesta vuelve a tocar la puerta y escucha una especie de murmullo, abre la puerta y ve la habitación sin nadie adentro, vuelve a escuchar el ruido y mira hacia arriba y se aterra al ver a un hombre vestido de monje un poco calvo y de ojos negros encadenado al techo y amordazado.

- Kyosuke-sama. – dijo la joven mujer tomando una mesa y subiéndose en ella para liberar al hombre.

Al fin logro liberar al hombre que se veía de muy mal humor.

- Esa niña, por que tenía que sacar el carácter de su padre y no el de mi dulce hija, esto es culpa de Naruto pero cuando lo vea. – dijo Kyosuke muy molesto y tronándose los nudillos.

- Como hizo una niña de cinco años para amarrar a un hombre de ese tamaño al techo. – pensó la mujer mirando el lugar en donde hasta hace un rato estaba encadenado el anciano.

Entre tanto en Konoha Naruto miraba a la pequeña la cual seguía sonriendo con una sonrisa que parecía un inocente ángel.

- Bueno ya que estas aquí vamos a comer algo, por aquí venden el mejor ramen del mundo. – dijo Naruto rascándose la cabeza.

- ¿Qué no te preocupa saber lo que hizo? – dijo Kyubi molesto.

- Para que, igual voy a aguantarme el sermón del anciano. – pensó Naruto cerrando los ojos.

- Tienes razón. – dijo Kyubi suspirando resignado.

- Si, quiero ramen. – dijo Shizuma riendo.

- Vamos entonces. – dijo Naruto caminando a la salida del estadio con la niña en brazos.

Nadie se movía y miraban como si el espectáculo más bizarro del mundo ocurriera frente a ellos ya que sus ojos estaban fijos en el joven y la pequeña.

- Naruto tiene una hija. Vaya que no perdió el tiempo. – pensó Tsunade al ver salir al ex ninja de Konoha.

- Esa niña no debe tener más de cinco o seis años e hizo la técnica del cuarto Hokage, es muy hábil. – pensó Danzou muy intrigado.

Luego de un buen rato los ninjas que habían enfrentado al Jinchuriki del Kyubi fueron llevados al hospital parta que se recuperaran de sus golpes, entre tanto la noticia de la paliza que habían sufrido los ninjas de Konoha por parte de Naruto se había esparcido por toda la aldea al igual que la noticia que ahora tenia una hija y que había cobrado una extraordinaria suma de dinero para ayudarlos en la guerra.

Eso los molestaba y a la vez los aliviaba ya que con semejante poder podían ganar la guerra sin muchos problemas, eso si no lo molestaban y el mismo terminaba matándolos.

En el restaurante favorito del joven este comía y reía junto a su pequeña mientras el dueño y su hija que acababa de regresar de un encargo miraban con interés a la hija de este.

- ¿Como te llamas? – dijo Ayame mirando a la niña.

- Shizuma Uzumaki. – dijo Shizuma comiendo un poco de ramen.

- ¿Cuántos años tienes? – dijo el hombre mirando a la pequeña.

- Acabo de cumplir cinco años. – dijo Shizuma mostrando cuatro dedos para luego corregirlo y mostrar cinco.

- Ya veo, y ¿como se llama tu mamá? – dijo Ayame mirando con curiosidad a la niña.

- Ella, su nombre era Hikari. – dijo Shizuma comiendo un poco mas de ramen.

- ¿Era? – dijo Ayame mirando al joven.

- Murió cuando Shizuma era muy pequeña, se enfermo mucho y su cuerpo no resistió mucho. – dijo Naruto acariciando la cabeza de la niña.

- Lo siento. – dijo Ayame un poco apenada.

- Tranquila, no pasa nada. – dijo Naruto sonriendo.

- Me alegras que estés bien, nos preocupaste mucho. – dijo en anciano muy contento.

- Gracias, es bueno saber que al menos alguien se preocupo por mí. – dijo Naruto sonriendo.

- Es bueno tenerte de vuelta aunque sea por un tiempo. – dijo Ayame sonriendo.

- Supongo, bueno, si nos disculpan quiero mostrarle a Shizuma la aldea, tal vez encontremos algo interesante por allí, nos vemos. – dijo Naruto levantándose junto a la pequeña mientras se despedían y salían del local.

- ¿Adonde vamos? – dijo Shizuma estirando los brazos para que la cargaran.

- Primero quiero visitar la tumba de alguien muy especial para mí, luego damos un paseo ¿Te parece? – dijo Naruto cargando a la pequeña y subiéndola sombre sus hombros.

- Si, ¿Pero quiero un helado? – dijo Shizuma sonriendo.

- Bueno. – dijo Naruto caminado hacia el cementerio.

A medida que avanzaban muchos miraban atentamente al joven y a la pequeña que llevaba sobre sus brazos.

- Papá. – dijo Shizuma mirando a todos los aldeanos.

- Dime. – dijo Naruto mirando el camino.

- ¿Tu antes vivías aquí verdad? – dijo Shizuma un poco seria.

- Si, hace tiempo. – dijo Naruto un poco serio.

- ¿Por qué te fuiste? – dijo Shizuma un poco curiosa.

- Problemas que nunca faltan, eso ya no importa, fue hace mucho, además gracias a eso fue que conocí a tu madre. – dijo Naruto sonriendo.

A los pocos minutos de viaje llegaron hasta un cementerio y allí el Jinchuriki del Kyubi junto a su descendencia llego hasta una tumba en donde estaba escrito el nombre del sannin de los sapos.

- Ah pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve aquí ero-sennin. – dijo Naruto mirando la lapida.

- ¿El fue tu maestro papá? – dijo Shizuma mirando la tumba.

- Si, uno de los tantos que tuve pero al único que quise como aun padre, su muerte fue lo peor que pudo haberme pasado, eso y la muerte de tu madre, al menos al igual que a ella no lo olvidare. – dijo Naruto mirando con nostalgia cada día que paso junto a su pervertido maestro.

- Fuiste lo más cercano a una familia que yo tuve, jamás podre agradecerte todo lo que hiciste por mí. – pensó Naruto cerrando los ojos a la vez que comenzaba a orar.

La pequeña imito a su padre y comenzó a orar por aquel que su padre consideraba como alguien de la familia. Al terminar la oración Naruto comenzó a caminar y salieron del cementerio, al cabo de un rato llegaron a una heladería y Shizuma comió una gran cantidad de helado.

- Bueno, ahora supongo que tendré que esperar a ver que es lo que tengo que hacer en esta estúpida guerra, tal vez me manden a atacar las aldeas enemigas o e tengan aquí para defenderlos de algún ataque enemigo, sea cual sea la decisión será entretenido. – pensó Naruto sonriendo.

- ¿Pasa algo? – dijo Shizuma comiéndose un helado de fresa.

- No nada, solo que dentro de un rato debo ir a la torre de la Hokage para que me diga cual será mi trabajo. – dijo Naruto mirando a la pequeña.

- ¿Otra misión? – dijo Shizuma un poco triste.

- No te preocupes, no será nada difícil, tratare de terminarla pronto y con lo que me van a pagar no tendré que hacer misiones por un muy buen tiempo. – dijo Naruto acariciando la cabeza de la niña mientras esta se reía.

- ¿Entonces me vas a comprar muchos juguetes? – dijo Shizuma con los ojos brillando de ilusión.

- Claro. – dijo Naruto mirando a la pequeña con una sonrisa.

El joven y su hija caminaron por un parque mientras veía como iba atardeciendo, a lo lejos sentada en una banca Naruto vio una joven sentada en una silla que le parecía familiar.

- ¿Qué pasa papá? – dijo Shizuma mirando a su padre.

- Conozco a esa chica, que raro, no la vi en la batalla de práctica. – dijo Naruto mirando a la joven.

- ¿Es amiga tuya? – dijo Shizuma mirando a la joven.

- Más o menos, no éramos muy cercanos que digamos pero si, éramos amigos aunque ella siempre se desmayaba cuando yo estaba cerca. – dijo Naruto mirando a la joven.

- La saludamos. – dijo Shizuma interesada.

- Bueno, creo que no habrá problemas, ella es buena persona, a diferencia de muchas otras. – dijo Naruto caminando hacia la joven.

Sentada en un banco observando el atardecer estaba la joven heredera del clan Hyuga, tenia su mirada perdida en el cielo sin mirar hacia algún lugar en especial debido a la tristeza que invadía su corazón, tantos años soñando, esperando una oportunidad que el destino y la vida le negó y sentía que su alma estaba desecha.

- Hinata, ¿Eres tu? – dijo la voz de un hombre a sus espaldas.

Ella volteo inmediatamente para ver quien la llamaba y su corazón dio un vuelco al ver al causante de todo de todas sus penurias y a la vez anhelos.

- Na, Naru, Naruto-kun. – dijo Hinata en un tono de voz bastante bajo con sus mejillas completamente teñidas de rojo y su corazón latiendo desbocado.

- No, no puedo sentirme así, el ya tiene familia, tienes que olvidarlo Hinata, debes olvidarlo. – pensó Hinata muy triste.

- Vaya que has cambiando, apenas te reconocí, no te vi en el combate. – dijo Naruto un poco intrigado.

- Yo, yo no, yo no quise luchar, luchar contra ti. – dijo Hinata muy nerviosa.

- Bueno gracias, no me hubiera gustado lastimarte. – dijo Naruto mirando a la joven.

El cambio de la chica era bastante notorio, tanto su cuerpo como su rostro había madurado pero su cara seguía conservando ese toque angelical e inocente que ella poseía de niña.

Naruto miro detenidamente el cuerpo de la chica y luego su rostro, hasta donde recordaba ella era la única que lo había tratado igual y no lo había visto raro después de descubrir el secreto del Kyubi, en los ojos de los demás pudo ver un poco de temor pero en ella juraría que vio comprensión.

- Hinata, te presento a mi hija, Shizuma Uzumaki. – dijo Naruto señalando a la niña.

- Ho, hola Shizuma, mi, mi nombre es Hinata, Hinata Hyuga, un placer. – dijo Hinata saludando a la niña.

- Hola, tus ojos son muy raros. – dijo Shizuma curiosa señalando los ojos blancos de la joven.

- Es que, es que así es mi barrera de sangre, el Byakugan hace que nuestros ojos tengan este color. – dijo Hinata mirando a la niña.

- Tú tienes el Byakugan, debes ser muy hábil. – dijo Shizuma mirando a la niña.

- Gra, gracias pero no tanto, tu, tu padre si es, es muy fuerte, siempre, siempre lo fue. – dijo Hinata un poco sonrojada.

La niña noto esto y miro a su padre con una pequeña sonrisa.

- Ella es muy bonita ¿verdad papá? – dijo Shizuma sonriendo.

- Bastante. – dijo Naruto mirando a la Hyuga que estaba con el rostro completamente rojo.

- Se parece bastante a la foto de mamá. – dijo Shizuma mirando fijamente a la pelinegra.

- ¿Foto?, ¿Qué nunca has visto a tu madre? – dijo Hinata muy confundida.

- No, ella murió cuando yo era muy niña, no la recuerdo pero mi padre y mi abuelo me han hablado mucho de ella. – dijo Shizuma mirando a la joven.

- Yo, no sabia, lo, lo siento. – dijo Hinata muy apenada.

- No te preocupes, fue hace mucho. – dijo Naruto sonriendo.

- Ella, ¿Qué le paso? – dijo Hinata un poco nerviosa.

- Bueno, para empezar ella era muy enfermiza, cuando la conocí nunca salía de su casa por que se podía enfermar, yo llegue a ese lugar hace casi seis años para entrenar, me recomendaron ese lugar por que había un monje que era muy fuerte, lo rete y luche contra el y claro esta que yo gane. – dijo Naruto sonriendo.

- Mi abuelo dice que el fue quien gano. – dijo Shizuma mirando a su padre.

- Es que ese anciano es un mal perdedor. – dijo Naruto mirando a la pequeña.

- Y ¿luego que paso? – dijo Hinata muy interesada.

- Bueno, el quedo muy cansado y lo tuve que llevar hasta su habitación para que descansara, una vez allí la vi, me miraba con un poco de temor, mientras el estaba inconsciente los dos comenzamos a hablar y allí empezó todo, el anciano despertó a los dos días y ella y yo ya nos habíamos hecho muy amigos, el me dejo quedarme en el templo y en cambio yo lo ayudaba, el estaba contento de que ella estuviera sonriendo siempre ya que yo la hacia reír mucho con mis ocurrencias, a pesar de que ella se enfermaba con facilidad yo no pude separarme de ella, poco a poco me fui enamorando de ella y ella de mi, después de unos meses nos cazamos y ella quedo embarazada, luego nació Shizuma y a los pocos meses murió, fue muy fuerte para mi pero le prometí que cuidaría a Shizuma con mi vida y eso es lo que hago, vivo para cuidarla a ella. – dijo Naruto acariciando el cabello de la niña que empezó a reírse por las caricias.

- ¿Ella?, ¿como?, ¿Cómo se llamaba? – dijo Hinata mirando al rubio.

- Hikari, Hikari Shirakawa, aunque en realidad el apellido de la madre de ella es de un clan de aquí de Konoha. – dijo Naruto mirando a la Hyuga.

- ¿Cuál? – dijo Hinata intrigada.

- Es una sorpresa. – dijo Naruto sonriendo.

- Tengo hambre. – dijo Shizuma bostezando un poco.

- Bueno, vamos a comer un poco, vienes Hinata. – dijo Naruto mirando a la chica.

- Y, yo. – dijo Hinata sonrojada.

- Claro, eres una de las pocas personas a las cuales aun considero amigos. – dijo Naruto sonriendo.

La Hyuga asintió con la cabeza y camino al lado de la niña que le pido que la cargara y así lo hizo ante la mirada del ojiazul, Hinata por su parte agradecía que el hubiera recuperado ese brillo tan especial en sus ojos.

En ese momento cerca de la frontera del país del fuego un número de varios miles de ninjas de las aldeas enemigos iban rumbo a Konoha con un único objetivo, la destrucción completa y total de la aldea de la hoja.

Igualmente en la base de la raíz Ambu un Danzou estaba frente a varios de sus ninjas.

- La hija de ese monstruo es muy hábil, si logramos apoderarnos de ella podre controlar al padre y así Konoha será mía, esperen el momento justo y hasta entonces averigüen todo lo que puedan de ella, necesito saber hasta el mas mínimo detalle sobre ellos, esta vez tendré dos armas muy utilices bajo mis manos, no permitiré que esa estúpida de Tsunade ni ese inútil del Uchiha ocupen un cargo que por derecho me pertenece. – dijo Danzo sonriendo.

Hola a todos, espero que este capitulo les guste, les aseguro que esta historia se pondrá muy interesante y les adelanto que para el próximo capitulo habrá una masacre de proporciones épicas, solo esperen por favor y esperen a ver las sorpresas que guarda la hija de Naruto por que oculta mas de un secreto, solo esperen.

Gracias a todos por el apoyo a este fic y me siento muy feliz de que esta historia les este gustando, espero verlos en el siguiente capitulo y si tienen algún comentario, duda, queja y/o sugerencia no duden en hacerla.

Hasta la próxima.