Tokio, Japón

Henry Wong estaba sentado en la sala de juntas de la compañía de juguetes. Se veía muy cansado, y se frotaba la cara con sus manos tratando de espantar el cansancio.

En ese momento, Daisy entró a la sala de juntas. Nunca lo había visto así, a pesar de haberlo visto antes trasnochado trabajando en proyectos.

- Henry. Te ves terrible. – dijo Daisy viendo a Henry a quien la cabeza le zarandeaba de un lado a otro.

- Lo se... He estado trabajando triple...ya lo ves. – respondió Henry entre bostezos.

- Triple...? – dijo Daisy sentándose al lado de Henry.

- Por supuesto. Primero, debo continuar trabajando aquí. Luego, tengo que ir a casa a revisar en mi computador si las cosas que he hecho aquí no han afectado a ese otro mundo.

- Y la tercera cosa?

- Diseñando la ciudad de Inicio.

- Has estado obsesionado con eso desde que salimos de ese mundo.

- Si. Pero esta terminado.. – dijo Henry mirando hacia el techo.

- Cuando! – respondió Daisy muy sorprendida.

- Ayer. Justo después que me informaste que los programas centinelas estaban listos para las pruebas.

- O sea que. Veemon regresó?

- Si... – respondió Henry con una sonrisa en el rostro. – Debiste haber visto sus rostros. Nunca había visto a alguien tan feliz como Carlos cuando el regresó-

- Ya veo... – dijo Daisy con una sonrisa, cuando de repente su teléfono celular empezó a timbrar.

Daisy sacó el teléfono de su cartera y contestó.

- Hola.?

Henry miró fijamente a Daisy al darse cuanta que se había puesto pálida como un papel escuchando a la persona al otro lado de la linea.

- Si. Pasaré por alla. – dijo colgando el teléfono.

- Que paso? – pregunto Henry.

- Encontraron a Shibumi... – dijo Daisy sintiéndose como si estuviese soñando.

Como por arte de magia, Henry dejó de sentirse cansado. Ahora, esta determinado a saber que había pasado con Shibumi y como era posible que lo hubiesen encontrado en este mundo.

Como si estuviera hipnotizado, siguió a Daisy hasta la puerta y luego hasta el elevador hacia el garaje.

Daisy condujo en silencio hasta el hospital donde le habían dicho que Shibumi había sido internado.

Entraron al hospital y pasaron por muchas dependencia médicas hasta llegar a un sitio que tenia una señal sobre la puerta. (UCI, Unidad de Cuidado Intensivo médico)

- Hola. Que puedo hacer por usted? – preguntó uno de los doctores presentes.

- Buenos dias. Alguien me llamó para decirme que habían encontrado a Shibumi.

- Ustedes son familiares?

- No. Somos viejos amigos. Soy Daisy Anderson. – respondió Daisy.

- Soy el Doctor Okiga.

- Dígame Doctor. ¿Cómo consiguió mi número?

- Entre las pertenencias del Señor Shibumi, se encontraron notas con números de teléfono. La policia decidió contactarla a usted porque no encontró a los familiares.

- Y. ¿Cómo sigue el? – pregunto Daisy

- Lo encontraron en una casa abandonada en Okinawa y lo trajeron aquí en condición critica. Aparentemente, se sentó al computador por mucho tiempo sin comer o tomar algo, hasta el punto de perder la conciencia.

- Usaba el computador cuando lo encontraron? – preguntó henry.

- Si. Los paramedicos que lo trajeron me dijeron que estaba conectado y que se había puesto líneas en las venas para pasarse líquidos sin tener que levantarse de donde estaba.

- Va a vivir? – preguntó Henry.

- Haremos todo lo que podamos. Pero la situación se ve critica por el momento.

- ¿Podemos entrar a verlo?

- Si, pero solo por unos minutos por favor. – dijo el Doctor despidiéndose y saliendo del lugar.

Ambos entraron a la habitación donde estaba Shibumi. Estaba conectado a una maquina que le ayudaba a respirar y tenia venoclisis por todas partes. Henry no podía comprender como hace dos semanas se veia como un ser invencible, y ahora era solo un despojo de una persona.

Los dos se acercaron, viendo que sus ojos estaban cerrados y que los únicos sonidos que se escuchaban eran las de las múltiples maquinas alrededor.

- ¿Qué fue lo que te paso? – pensó Henry en voz alta cuando de pronto las maquinas empezaron a pitar.

En la pantalla del monitor del corazón unas letras empezaron a aparecen en diferentes partes.

" I, A, O, P, A, R, K"

Las letras parpadearon unos segundos hasta que la enfermera entró.

- Perdonen. Tengo que revisar los monitores. Pueden regresar luego. – dijo la enfermera a Henry y Daisy quienes no tuvieron otra alternativa que salir de la habitación.

Saliendo del hospital, Henry se veía muy preocupado.

- Sucede algo malo? – pregunto Daisy saliendo del hospital.

- No lo se... debe ser mi imaginación...

- De cualquier manera, sabemos que esta vivo, asi que tendremos que esperas para ver que pasa.

- Sugongo que si...pero por ahora, volvamos al trabajo... – respondió Henry arrastrando los pies hacia el auto de Daisy.