España permaneció con una ligera sonrisa en los labios todo el camino. Se le veía feliz.
-Deja de sonreír tan tontamente, bastardo. Pareces idiota.
-¿Por qué no iba a sonreír? El que tú no hayas ligado no quiere decir que te tengas de desahogar conmigo.
Lo que a Romano realmente le molestaba en el fondo era que España no había parecido importarle el ayudarle en seducir a aquella joven. Realmente lo pensaba en el fondo de él, más su ego no le permitía darse cuenta.
-Lo que tú digas.
El español simplemente calló durante unos minutos. Notaba a su amigo mucho más quejica que de costumbre.
-¿Pedimos una pizza para cenar?- preguntó, rompiendo el silencio que tanto trabajo le estaba costando guardar.
-No tengo muchas ganas de pizza ahora mismo.
El color de España disminuyó al oír eso, tornando a un tono blanquecino.
-¿Romano? ¿Estás bien?
-Sí. ¿Por qué lo preguntas? Ya he desayunado pizza de ayer. No tengo ganas de atiborrarme a esta, además, sabes que no me gusta la pizza extranjera demasiado.
-Está bien. En ese caso… ¿Te apetece algo en especial?
El menor pateó una piedra del camino mientras charlaba con el otro. Una parte de él, no obstante, estaba pensando qué hacer con el cumpleaños de España. Obviamente, cómo la decisión de salir de Italia había sido repentina, no llevaba más que un par de monedas en la cartera (algo indispensable en su hogar) por lo que no tenía la opción de comprar un regalo a este. Rezó para que, como todos los años, su hermano hubiera comprado un detalle.
-¿Qué vas a hacer para tu cumpleaños?
-Invitaré a los mismos que el año pasado a casa. Con mi edad no puedo permitirme salir por ahí, eso y el dinero que supondría gastar…- lo último lo susurró-. Siento mucho que tengas que volver a ver a Alemania, pero ya sabes que tengo que quedar bien con él… Le debo demasiado… y como es amigo o "amigo" de Ita y hermano de Pru, es razonable el incluírlo.
Romano resopló.
-Lo que tú digas.
Pasaron los minutos y horas, hasta que el sol comenzó a ocultarse consiguiendo que el frío se notara más. El italiano, tan solo con un abrigo, comenzó a tiritar.
-Maldición. ¿Podemos volver ya? Realmente detesto este clima.
-Es culpa de Roma el tener frío. Tendrías que venir preparado. No importa. Ten.
España tendió su bufanda al joven malhumorado, haciendo que este se volviera completamente rojo.
-¡No quiero tu asquerosa bufanda!
-Pero, Roma… Te vas a resfriar.
-¡He dicho que no! ¡Estate quieto!
Comenzó un forcejeo entre ambas naciones, consiguiendo que algún transeúnte se detuviera al ver a la pareja pelear por cuál sería el destino de aquella prenda. Finalmente, el mayor ganó.
-¿Ves que bien?
Su brazo permaneció rodeando la espalda de Romano para así evitar que el italiano se la quitara.
-Sigues rojo como un tomate.
…
EL JEFE ESPAÑA: Itaaaa. Hoy tu hermano se queda conmigo. Espero que no te importe.
ITA-CHAN: Sin problemas, hermano mayor~
ITA-CHAN: Espero que no te cause demasiados problemas o sea muy molesto. Últimamente está de un humor de perros y da miedo…
EL JEFE ESPAÑA: No hay problema. Sé dominar a toros, por lo que Roma no supone dificultad alguna. Por cierto… ¿Cómo es eso de una cita con Alemania? ( ͡° ͜ʖ ͡°)
ITA-CHAN: Eso… Bueno…
ITA-CHAN: Ya sabes, como amigos y eso.
ITA-CHAN: Nada sexual.
ITA-CHAN: Sólo salimos como amigos.
EL JEFE ESPAÑA: Has escrito dos veces "como amigos". Suena forzado. ( ͡° ͜ʖ ͡°)
ITA-CHAN: SOLO AMIGOS"
España dejó el móvil al escuchar a su invitado llamar por él desde el baño.
-¿Pasó algo, Romanito~?
-¿Puedes traerme una toalla? No hay ninguna aquí.
-Ah, sí. Están secando. Ve al armario a coger una.
-¡No pienso pasearme desnudo por tu casa!
- Romanito. Te he visto desnudo múltiples veces de pequeño. No pasaría…
-¡Qué me traigas una, bastardo tomates!
-Está bien…
El mayor se levantó con calma y fue hacia su destino. Después, le tendió la toalla a Romano, el cual apenas tardó en recogerla y cerrar la puerta en una fracción de segundo. España rio al ver la actuación de su amigo y fue a la cocina a preparar una cena que, de todos modos, recibiría quejas por parte del italiano.
A pesar del carácter de este, a España le encantaba el tenerlo cerca. Había pasado demasiados años junto a él, y verlo tan de vez en cuando hacía que su permanente sonrisa decayera. Una parte de él, la parte positiva y optimista, pensaba que Romano había ido a su casa para pasar su cumpleaños con él pero su personalidad orgullosa no le permitía reconocerlo. Sonrió hacia sus adentros, pensando en que en el fondo, su antiguo subordinado le apreciaba. De todas formas, el que solo le apreciara no llenaba del todo a este ya que, en el fondo, buscaba unos sentimientos más profundos y afectivos. Amor se podría decir . Esos pensamientos hacían preocuparse al español ya que él no buscaba perder a su Romano.
Inconscientemente, comenzó a tararear animadamente. Tenía esa costumbre desde que era pequeño y por lo menos le entretenía un poco al hacer los quehaceres. Mientras, el menor miraba desde la entrada de la cocina. Sin demorarse mucho, se acercó y recogió un tomate de la cesta de frutas y le dio un mordisco.
-Esos son comprados- Comentó el español animadamente-. Aún no es época de plantar tomates, como sabes- Lo ojeó un momento, analizándolo-. ¿Quieres que te preste un pijama o algo? Dormir con camisa y vaqueros no es muy cómodo que se diga.
-Lo que sea.-respondió, encogiéndose de hombros.
-Encárgate de esto mientras subo a coger uno- Comenzó a caminar y en las escaleras al piso siguiente, se giró hacia su invitado-. No me quemes la casa ~
