Al fin luego de años, al fin logro subir otro capitulo de esta historia que decidí escribir, agradezco a MikeRyder16 por el comentario, follow y los favoritos, a karin-chan150301 por el comentario y el favorito, a Freya ir-san por el follow, MajoPatashify por el follow y favorito, Tsukiiiii por el follo por el favorito.
Espero que aun les interese, pero es que como no tengo computadora en este momento, los capitulos los subo por la tablet, es molesto XD, tengo que batallar, pero de que terminaré esta historia lo haré, además tengo escritos dos one-shot y otra historia que esta a medio comenzar. En fin, espero que se aclaren varias dudas en este episodio, que esta un poco más largo que los otros dos anteriores y mejor elaborado, cuando termine la historia, editaré esos episodios, bueno,espero que dsfruten el capitulo y me dejen sus opiniones, dudas o sugerencias.
DISCLAIMER: Los personajes de BLEACH no son mios, sino que son del gran Titte Kubo, que nos hace esperar el momento de que Rukia e Ichigo esten, aunque sea, luchando juntos¬¬. Sin embargo la historia y personajes OC son enteramente míos, y solo publico esta historia aqui.
Aclaraciones: CursivaFlashback, \\\ 0/ cambio de escenario.
Advertencia: algo de OcC en los personajes, y, para loa amantes del IchiRuki, en este fic solo se verán en flashback u.u, aunque se que ya lo intuyeron, pero sino, en este capitulo verán el porque.
CULPA I
―Ichigo… Ichigo… Despierta Ichigo… Es hora de despertar. ―Sentía la mano cálida de alguien sobre su mejilla, no quería despertar y esa voz, era música para sus oídos―. ¡Kurosaki! Despierta idiota. ―Una patada en su pie; y adiós a la música y a la calidez del momento. Perezosamente abrió los ojos para encontrarse con la cara enfadada de su amigo y jefe. ― ¿Acaso no tienes tu propia oficina? ―, dijo tratando de reprimir inútilmente un gruñido, después de todo ya debería estar acostumbrado a tener a Ichigo dormido en el reluciente sofá de su oficina. Aun se sorprendía de que fuera el doctor de renombre que era hoy en día; aunque dada su dedicación al trabajo no era de extrañarse. Sin embargo, esa dedicación solo era una farsa, solo un escape; que estaba consumiendo a su propia familia.
―No molestes Ishida, sabes que este es el último lugar donde alguien pensaría buscarme, además no he dormido en dos días y tu sofá es más cómodo que el mío. ―Su amigo solo cruzo sus brazos y lo miro con gesto de molestia, puesto que se dio cuenta del tono de reproche en cada una de sus palabras.
―Será mejor que cambies tu tono, Kurosaki, y mejor apunta tu acusación hacia ti mismo. Yo te di toda la semana de descanso, sin embargo, aun sigues aquí. ―Dando un certero golpe en la cabeza de su amigo―. Ve a casa, come, date una ducha, duerme y convive con tu hijo; que falta les hace a ambos. ―Termino de decir para soltar un pesado suspiro y dejarse caer en su silla. Ser administrador del Hospital de Karakura y encima lidiar con Ichigo, lo agotaba de sobremanera.
― ¿Hablar? ¿Con Kaien? Es más probable que nos liemos a golpes antes de que él quiera hablar conmigo, o que suba a su habitación sin siquiera mirarme, depende de su humor. ―Menciono con lo que parecía ser un tono de broma. Mientras decía aquello, se había acercado a la ventana de la oficina, y con las manos en sus bolsillos dirigió su vista hacia el cielo. Una vez más llovería en Karakura; como odiaba la lluvia, pero al parecer ese era el clima preferido de su pueblo últimamente, desde hace 15 años.
Cualquiera hubiera pensado que, por el tono que uso en esa frase, solo era una pequeña diferencia normal entre padre e hijo; sin embargo, Ishida sabía perfectamente que no era así. Siendo amigos desde hace varios años, podía distinguir las miradas de Ichigo; porque él bien sabía que su amigo era más de miradas que de palabras, sin olvidar que ella se lo había dejado en claro varias veces. Por esa razón, se atrevía a afirmar que Kurosaki se culpaba por no poder tener una buena relación con su hijo, aunque no era la primera vez que hacia eso; por eso que sospechaba que el sentimiento reflejado por esa mirada, era por algo más.
Fue entonces cuando su vista se dirigió a la fecha que se marcaba en la esquina inferior-derecha de su computadora, y en ese momento supo el verdadero significado. Solo faltaba una semana para que ese día llegara. El día en que el mundo de Kurosaki Ichigo cambio… el día en que la lluvia cayó de nuevo, inundando todo a su alrededor, y lo peor fue que nadie lo evito.
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Estaba furioso, esa intrusa había entrado en terreno prohibido. Solo había salido por un par de horas para poder aclarar su mente y lo primero que encuentra al regresar, es a la chica merodeando como si fuera su propia casa; pero de todos los lugares a los cuales tenia completo acceso, ella había decidido entrar precisamente a esa habitación y, por si fuera poco, estuvo a punto de tocar ese objeto.
― ¿No te enseñaron a no merodear en casas ajenas? ―Cuestiono soltando su mano en el proceso, a pesar de todo no quería ser un salvaje y causar daño a la chica―. Tomas demasiadas confianzas, así que explícate, antes de que decida sacarte de aquí. ―Sentenció con voz firme y cruzando los brazos, esa chica estaba colmándole la paciencia.
―No tienes que ser tan grosero y salvaje Kaien. ―Expreso mientras se tallaba la muñeca que le había tomado con más fuerza de la necesaria, no es como si fuera delicada ni nada―. Cuando desperté no estabas ahí, así que comencé a buscarte y decidí comenzar por las habitaciones que se encontraban más cerca.
Suspiro rendido, en verdad no quería pelear con la chica y mucho menos por esa cosa, porque era posible que ella comenzara a preguntar cosas que no estaba dispuesto a responder. ―Como sea, veo que ya estas recuperada así que creo que has estado en mi casa lo suficiente. ―Sentenció de tal forma que quedará claro que le estaba diciendo que se fuera de la forma más amable que sabía decir―. Toma tu espada y sal por la puerta.
―Espera, eso es muy mal educado de tu parte y al menos deberías invitarme algo de comer. ―Protesto con el ceño fruncido y cruzándose de brazos. En verdad tenía mucha hambre sin mencionar que debía preguntarle sobre la dirección que estaba buscando, así que decidió relajar su postura―. Además necesito que me ayudes a encontrar un lugar, puesto que es mi primera vez en el mundo humano y tú eres un humano que puede verme. ―Sus ojos tomaron un brillo de entusiasmo y decisión; y que por una extraña razón, Kaien supo que no podría negarse.
―De acuerdo ―susurro rendido―, pero primero debes responder a todas mis preguntas y me refiero a todas. ¿Está claro? ―Apunto con su dedo como clara sentencia de que debía hacer lo que le pedía, a cambio, recibió una señal estilo saludo militar a lo cual solo rodo los ojos y se fue directo la cocina seguido de cerca por la chica, preguntándose si no se estaba volviendo loco de verdad.
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Una vez en la cocina y habiendo preparado una comida decente para la chica; gracias a las enseñanzas de su tía Yuzu, ambos se sentaron en la mesa, uno frente al otro. ―Bien, primero creo que deberías comenzar por explicar exactamente quién eres y que fue eso de anoche. ―Fue la primer interrogante de Kaien, que aun trataba de explicarse a sí mismo el por qué aún tiene a Masaki frente a él y no llevarla a un psiquiátrico.
Por su parte, Masaki devoraba la comida frente a ella sin importarle los modales aprendidos con los Kuchiki, después de todo solo Kaien la estaba viendo, no había nadie más que la reprendiera, y en verdad tenía hambre así que no importaba la etiqueta. ―Ya te lo dije, soy una shinigami que se encarga de guiar a las almas a la Sociedad de Almas y de purificar a los Hollows. ― Esa fue su rápida respuesta, sencilla y directa al punto, sintiéndose orgullosa de sí misma por dar esa breve explicación. En ese momento ya había terminado su comida y bebía con más tranquilidad su jugo.
Shinigami, esa palabra se encontraba vagamente en la mente de Kaien, recordaba que su abuelo le contaba historias sobre ellos al igual que lo había leído alguna vez entre uno de los tantos libros de su tío. Sin embargo, había desechado esas historias como simples fantasías, simples cuentos de hadas sacados de la mente de un viejo que solo tenía un único nieto al cual quería impresionar, razón por la cual había dejado en el olvido todo eso, aun cuando contaba con la habilidad de ver fantasmas. Pero ahora tenía a un shinigami frente a él; una chica pequeña, de cabello largo y negro, y ojos de un brillante color marrón claro.
Aunque su parte racional se negaba a creer las palabras de Masaki, si lo analizaba, sería más ilógico no creerlo dado a que él mismo lo había presenciado. Así que con el ceño fruncido y los ojos cerrados, trataba de recordar las historias que le habían contado y que él mismo había leído.
― ¿Qué sucede? Acaso, ¿no habías oído antes de la Sociedad de Almas? ¿Cómo es así? Si tú puedes verme a mí, a los Hollows y a los fantasmas―, dijo sorprendida, aunque ella no tenía idea de que era lo que sabían los humanos acerca de su mundo puesto que ella misma tampoco conocía casi nada del mundo humano.
―A decir verdad, mi abuelo me contaba historias de ustedes, los shinigamis, cuando yo era pequeño y de igual forma el esposo de mi tía poseía libros llenos de información acerca de lo que tú llamas Sociedad de Almas, pero ¿sabes que es lo grandioso de las historias? ―Cuestionó Kaien a Masaki, sonriendo de forma burlona esperando alguna respuesta de su parte, a lo cual ella solo negó con la cabeza.― Que son exactamente eso, historias, siempre las creí un cuento de hadas, puras fantasías. Pero el que tú estés aquí, significa que yo estaba equivocado, o ya me volví completamente loco―, suspiro cansinamente decidiendo no preguntar más sobre su origen, después de todo, era algo que ya sabía; aunque no lo recordará exactamente. Pero mejor sería no involucrarse mucho, al fin y al cabo solo la ayudaría, y después esperaba no volver a verla.
―Ahora que parece que ya terminaste de hablar, entonces es hora de decirte mi petición. ―Comenzó a buscar entre la manga de su shihakushō, cuando encontró el papel, lo extendió hasta Kaien y cambio su semblante por uno más serio―. Necesito que me lleves a esa dirección, me dijeron que aquí encontraré las respuestas que estoy buscando. ―Termino su frase bajando la mirada, esperaba que Kaien supiera donde se encontraba el lugar y pudiera llevarla hasta ahí.
Kaien tomo el papel entre sus manos para observar la dirección; la conocía, estaba cerca de ahí para su fortuna. Observó a Masaki y sus rápidos cambios de humor, preguntándose de qué podría tratarse lo que estaba buscando, que hacía que su semblante cambiara tan repentinamente. Una vez más se dedicó a observarla porque, contrario a su apariencia y a lo que él mismo pensara, algo dentro de sí lo hacía querer ayudarla y saber porque sus ojos tenían ese semblante de tristeza a pesar del comportamiento que había mostrado en las pocas horas que tienen de conocerse. En cierta forma, esa mirada recordaba haberla visto en sí mismo, cuando era pequeño y las preguntas sobre sus padres invadían su mente. También busco respuestas pero esas respuestas, más bien, esa fotografía, hizo que deseará seguir viviendo en la ignorancia.
Abriendo levemente sus ojos, se descubrió a sí mismo deseando que Masaki no pasara por lo mismo que él, no quería ver esa mirada en su rostro por una extraña razón que no comprendía. ―Entonces, ¿conoces el lugar? ―La voz de Masaki lo sacó de sus pensamientos y se enfocó, una vez más, en ella y en cómo había cambiado de nuevo de expresión; ahora se mostraba decidida y esperanzada, ella deseaba saber las respuestas a su cuestionamiento. Después de todo, ¿quién era él para impedírselo? Solo esperaba no arrepentirse después.
―Sí, lo conozco y te llevaré a ese lugar. ―Se permitiría rendirse solo por esta vez a la petición de una completa desconocida, sonriendo levemente y relajándose al fin, deseando que lo que encontrara fuera mejor de lo que él descubrió, y esperaba que así fuera, si eso le permitiría seguir viendo esa sonrisa que Masaki ahora le dedicaba.
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Uryu Ishida era un hombre calmado, de lógica, que prefería pensar antes de actuar o hablar y todos aquellos que lo conocían sabían que él casi nunca mostraba signos de perder la paciencia ni mucho menos levantaba su voz. Aun cuando se encontraba en situaciones de tensión, siempre sabía cómo mantener la tranquilidad para poder pensar con frialdad y resolver dichas situaciones. Pero cuando esa situación llevaba por nombre Ichigo Kurosaki, el honorable administrador del gran Hospital de Karakura, perdía completamente los estribos y sus amigos, y hasta sus simples conocidos sabían que lo más inteligente era alejarse de Ishida cuando eso pasaba.
Así que, encerrado en su oficina y habiendo dado órdenes especificas a su secretaria de no ser molestado, se atrevió a recordar la discusión que tuvo con Ichigo cuando se encontraba en su oficina, hace apenas una hora, mientras entre los dedos de su mano jugaba con un cigarro sin encender.
―Kurosaki ―, hablo de manera pausada, tratando de tener cuidado, puesto que sabía que estaba por meterse en terreno peligroso―. No crees que ya es momento de que hables con Kaien sobre… ―Se detuvo antes de poder articular su nombre, sabía de primera mano que a Ichigo le dolía profundamente la sola mención del nombre, incluso a él mismo le dolía mencionarla, después de todo, también se había convertido en una gran amiga suya ni que decir de su esposa.
―Ya están por cumplirse los 15 años desde, ese día. Orihime y yo creemos que ya es momento de hablar con Kaien; por favor Kurosaki. ―Pidió de forma un tanto suplicante. Después de todo, ya era hora de que alguien hiciera lo posible para salvar a Ichigo de la pena que llevaba sobre sus hombros y no sólo a él, puesto que todos, de distintas formas, también cargaban con dicha pena, porque en vez de ayudarlo a parar la lluvia en su interior, habían decidido ahogarse con él; trayendo como resultado el sentimiento de culpa que residía dentro de sus corazones.
―Dime, ¿cuántas veces te he dicho que no te metas en mis asuntos? ―Desde el momento en que Ishida dijo su nombre de esa manera, sabía que algo así saldría de sus labios, por lo tanto, se volteó hacia él con el ceño fruncido y semblante sombrío―. No hay nada que Kaien deba saber que no sepa ya, así que te pido que dejes el tema. ―Sentenció de manera que Ishida se quedará callado, pero sabía que no sería así, puesto que, ya imaginaban que solo terminarían a los gritos o a los golpes, dependiendo que tanto decidiera hablar Uryu.
―Deja de decir eso; tú, yo y todos sabemos que ya es hora de que Kaien sepa toda la verdad, debe conocer su origen, saber quién es él en verdad. Pero sobre todo, es hora de que hables de ella. ―Tenía que hacerlo entrar en razón, por el bien de todos, pero sobre todo, por el bien de Kaien y por la memoria de ella; así que usaría todo lo que estuviera en sus manos, aún si significaba echar sal en la herida―. ¿Crees que es justo para Kaien? ¿Para Orihime? ¿Para… Rukia? Dime, Kurosaki, ¿qué crees que Rukia sentiría al verte de esta manera?
Por su parte, Ichigo estaba perdido, nunca se imaginó que Uryu se atrevería a nombrar a Rukia, mucho menos que lo usara para atacarlo, después de todo, nadie había dicho su nombre frente a él porque sabían lo doloroso que era hablar de ella, aun si soñará todos los días con todos los momentos que pasaron juntos, no significa que soporte hablar de ella sin que las lagrimas quisieran brotar de sus ojos o que un nudo se forme en su garganta.
―Ella no deseaba esta vida para ti, mucho menos para Kaien. ―Al ver que Ichigo parecía perderse en su mundo y no daba señales de reaccionar, decidió que era tiempo de alzar la voz―. ¡Maldición Kurosaki! ¡Estas destruyendo la familia por la que ella se sacrificó! No fuiste capaz de cuidar el amor que ella te dejo.―Tal vez no era justo culparlo de todo, porque no era el único que había en esa situación y además había perdido al amor de su vida; pero Ichigo era el único que podía arreglar las cosas por completo, él solo le daría un empujón.
―Tienes razón Ishida ―susurró de forma derrotada y con la mirada baja―, todo es mi culpa. ―Uryu estaba sorprendido con esa afirmación, la verdad, no esperaba que Ichigo cediera tan rápido a sus palabras, en especial cuando en el pasado, alguien se había atrevido a tratar de hacerlo reaccionar de una forma más fuerte sin conseguirlo―. Es por eso que te pido, que no vuelvas a decir algo que ya se. Rukia ya no está aquí, lo sé mejor que nadie, por esa razón, la madre de Kaien es Orihime, y eso es lo único que él tiene que saber. ―Lo último que supo Ishida, fue que Ichigo había abandonado su oficina tras escuchar el estridente sonido de la puerta cerrándose con fuerza.
Lanzó con infinita frustración el cigarro hacia el bote de basura, eso había sido mucho peor de lo que se había imaginado. Creyó, ingenuamente, que Ichigo al fin reaccionaría, pero toda la discusión obtuvo el efecto contrario y solo logro hundirlo aún más, incluido él mismo.
Tomo entre sus manos el portarretrato que yacía en la esquina de su escritorio, donde reposaba una fotografía de su familia. Había sido tomada hace casi 8 años atrás; en ella se encontraba su esposa, Orihime Ishida, con un vientre que demostraba sus casi 9 meses de embarazo, estaba sentada en el sofá de la estancia de su hermosa casa, frente a ella y recargando su cabeza de manera que una de sus orejas quedaba pegada a su vientre, se encontraba un pequeño de unos 7 años, cabello naranja, piel lechosa y unos enigmáticos ojos color violeta.
Recordaba ese día, siempre se la pasaba nervioso y alerta esperando el momento en que su bebé viniera al mundo. Además, también Orihime al fin le había dicho el género de su bebé; niña, estaba esperando una hija que él amaba desde el momento en que descubrieron que su esposa estaba embarazada, y no era el único, el pequeño Kaien reflejaba completa alegría por la llegada de, a quien el niño consideraba, su pequeña hermana.
Dejando la foto en su lugar, llevo su vista hacia el techo, si tan solo hubiera sido más valiente, si hubiera tenido más decisión. Es por eso que no podía culpar del todo a Ichigo, porque él hizo lo mismo, Orihime, Chad, sus demás amigos, incluso la propia familia de Kurosaki, todos creyeron que hacían lo correcto. Que equivocados estaban, porque las sonrisas que Kaien mostraba, que ellos creyeron reales, no lo eran, eran falsas, esas sonrisas eran para una vida que no era la suya.
Esperaba que Rukia llegará a perdonarlo, por hacer que Kaien sonriera a alguien que no era su madre, que cuidará a alguien que no era su verdadera hermana; deseaba que Rukia lo perdonará, por haber robado a su hijo.
Traté de escribir este capitulo de forma más elaborada, luego de estar leyendo muuuucho sobre las reglas de redacción, pero no se si habré mejorado, eso solo lo deciden ustedes :)
Espero que hayan comprendido más de que va todo esto xD, y que no odien a nadie, todos aquí tendrán sus razones para hacer lo que hicieron. Me despido por ahora, trataré de actualizar un poco más seguido mientras tenga la lap de mi cuñada XD. P.D. Alguna falta de ortografía haganmelo saber por favor :)
