ESPECTROS EN LA NOCHE

Nuevamente la noche caía sobre el castillo de Redwood, y nuevamente Alice no podía conciliar el sueño. Aunque esta vez no era a causa de LordKnightmon y la posibilidad de que Dobermon fuera un fantasma, sino de un fantasma con el que había estado, había hablado, e incluso había comido. Se trataba de Mr. Chapman. Alice no le había dicho a su padre que este llevaba tres años muerto. Tampoco le había dicho que los vecinos de Redwood adoraban el castillo. En realidad, no le había dicho a su padre nada de lo que sospechaba, porque dudaba mucho de que la creyera, como no la creyó cuando le hablo de Dobermon. Alice lo recordaba perfectamente. Dobermon, el digimon creado por las 4 bestias sagradas como receptáculo de su poder, había aparecido en su habitación del edificio de Shinjuku en en el que su abuelo, HYPNOS, y el resto de la Banda Salvaje ideaban el modo de acabar con D-Reaper. Ese digimon, al que solo conoció por breves instantes, fue el mejor amigo que tuvo nunca. Con él compartía una comprensión casi mística, y la tristeza que sintió al verle desaparecer era la mayor que había sentido en su vida. De hecho, aún la sentía. Pero cuando se lo contó a su padre este no la creyó, dijo que fue un sueño. Prefirió pensar que su hija confundía sueño y realidad. Lo que Alice no sabía era que Russ no podía evitar sentirse culpable por todo lo que pasaba a su alrededor.

Alice podía sentir que la vigilaban. Y todo parecía formar parte de un macabro rompecabezas. El señor Yamaki le hablaba de Dobermon. El hombre que les había explicado todo no era quien decía ser. Y en el castillo había una puerta digital.

Pero Alice sabía que si existía una persona capaz de desenmarañar aquel asunto ese era su abuelo, Rob McCoy, alias Dolphin. Confiaba en que mañana estaría allí. Pero no pensaba quedarse de brazos cruzados. Esa noche esperaría a LordKnightmon frente a la puerta digital.

Inmediatamente se dirigió al lugar donde la noche anterior había visto desaparecer al rosado digimon en una nube de interferencias, y esperó.

Espero durante horas, pero llegado el momento apareció. Pero no quien ella esperaba.

Eran dos digimons fantasma muy parecidos, solo que uno de ellos llevaba un gran sombrero. Alice los reconoció al instante. Eran Bakemon y Soulmon.

Ambos digimon parecían muy preocupados. El Soulmon empezó a corre de un lado para otro, en tanto que el Bakemon se fijo en la sorprendida Alice y trato de escapar llevándosela consigo.

-¡Espera!¡Dime a que has venido aquí!-dijo Alice zafándose del preocupado digimon.

-¡Bake,bake!Bake...bake ba.-intentaba hacerse entender Bakemon mirando con preocupación a Alice primero, y luego al lugar donde estaba la puerta digital.

Y es que en ese preciso instante, LordKnightmon estaba materializándose. En cuanto se hubo realizado, se dirigió hacia Alice, o más bien hacia el aterrado digimon fantasma que empujaba a la chica para que se fuera de allí.

En ese momento, el azorado Soulmon hizo su aparición proveniente de un pasillo lateral. Debía haberse perdido, porque en cuanto se dio de bruces con LordKnightmon trató de escabullirse por donde había venido. Pero este le agarró con su mano izquierda impidiéndole escapar.

-¡Ataque sublime!-en una fracción de segundo, el escudo de su mano derecha adoptó una forma ofensiva, y LordKnightmon golpeó con este al asustado Soulmon, destruyéndolo y absorbiendo sus datos.

Alice contempló atónita esa escena, recordando lo que una vez le dijo su abuelo, que los digimon en su conciencia creían estar hechos para luchar. Alice siempre había pensado que Dolphin se equivocaba, puesto que Dobermon era bueno y cariñoso. Pero realmente ella nunca había conocido a un digimon propiamente dicho, puesto que Dobermon había sido creado por las cuatro bestias sagradas. De repente, Alice fue consciente de la peligrosa situación en la que se había puesto, y sintió miedo como nunca lo había sentido antes.

LordKnightmon se dirigía hacia ella amenazadoramente. Bakemon había desistido de su intención de alejarla de allí y se interpuso entre ella y LordKnightmon de forma desafíante.

-Dobermon...-dijo súbitamente Alice. Bakemon se volvió hacia ella y realizó un leve gesto de asentimiento antes de lanzarse hacia su más poderoso adversario.

Pero antes de que la desigual pelea pudiera tener lugar, LordKnightmon se desvaneció en un fogonazo de luz, pero eso era lo último en lo que pensaba Alice mientras miraba a Bakemon con lágrimas en los ojos y le preguntaba:

-Dobermon...¿Eres realmente tú?

-Bake...-contestó un lloroso Bakemon.

Lo que Alice ignoraba es que al mismo tiempo que ella comenzaba su espera frente a la puerta digital, una serie de furgonetas negras estacionaban frente a la iglesia que ella misma había visitado aquella tarde y en su interior montaron en un tiempo envidiable uno de los más completos sistemas de vigilancia de la red que existían: ZAITZER.

-Recuerdemelo de nuevo¿Qué hago yo aquí?-preguntaba un muy cansado Comodoro del Aire O'Shea.

-Los antiguos equipos de ZAITZER fueron adquiridos de forma rayana en lo ilegal hace cuatro años por la RAF, pero en Gran Bretaña no se ha implementado una organización de vigilancia de la red como es HYPNOS en Japón o en su día fue el propio ZAITZER en Rusia, por lo que los equipos que vamos a usar pertenecen a la Real Fuerza Aérea, así como la mayoría del personal. En virtud de los poderes que me confiere la ONU, he decidido prescindir de la autorización del Alto Mando del Aire, pero aún así requiero de la asistencia de un oficial superior:usted. Participa en esta misión como adjunto mío, si yo falto, usted dará las órdenes.-explicó con frialdad Mitsuo Yamaki.

-Pero si yo no tengo ni idea de estas cosas. Estos equipos estaban en Leuchars antes de que pusieran la base a mi cargo, y hasta que usted llegó, no los habíamos sacado de su almacén para nada-replicaba el confundido oficial.

-Da igual, con la gente que he traído para manejar a ZAITZER, la misión es perfectamente factible, siempre y cuando cuenten con la asistencia de su unidad secreta de contraespionaje.-indicó Yamaki haciéndole ver que no era tan inocente como quería hacerle creer.

-A los no podré dar órdenes sin su permiso.-comentó O'Shea.

-Solo como mi adjunto-confirmó el director de HYPNOS.

-Como su adjunto...-decía en voz baja el británico-bonita manera de decir que si nos pilla el Alto Mando el que pringará soy yo-agregó para sí.

Los eficientes agentes secretos de contraespionaje de la RAF, instalados en la iglesia y sabiamente dirigidos por la gente de Yamaki, enfocaron el equipo de ZAITZER hacia el castillo de Redwood.

-Y ese castillo ni siquiera tiene acceso a Internet.-protestaba el Comodoro del Aire sin que nadie le hiciese caso mientras esperaban a que sucediese algo.

Pasaron las horas, y al mismo tiempo que Alice descubría a Soulmon y Bakemon, un operario británico, casualmente el mismo que aquel mismo día había llevado a cabo una operación de escucha de dudosa legalidad, indicó:

-Se han realizado dos salvajes. Uno de ellos se mueve por el castillo sin razón aparente. El otro se mantiene en un punto.-explicó.

-Hagan una lectura de calor de ese punto-solicitó Yamaki.

-Lectura de calor hecha: junto al salvaje estático hay una persona.-dijo otro operario.

-¿Es la chica?-preguntó O'Shea desperezándose.

-Dado que según las videocámaras colocadas por nuestro agente infiltrado el padre está durmiendo y ella no está en su cuarto, parece lo más probable.-dijo Yamaki con fina ironía mientras abría y cerraba su zippo. O'Shea cada vez estaba más harto de ese sujeto que le restaba autoridad delante de los más valiosos de sus hombres, y de los digimons en general.

-¡Oh, Dios Santo!-interrumpió uno de los hombres de Yamaki, con un marcado acento ruso.-¡Ha aparecido un salvaje más!¡Aunque no tiene un volumen destacable, la cantidad de datos que posee es enorme!¡El sistema apenas tiene capacidad para localizarlo!

-¿Qué es lo que hace?-pidió explicaciones Yamaki poniéndose serio y observando el mismo por el monitor instalado en el atril de la iglesia.

-¡El salvaje que no paraba de moverse se ha topado con él!¡Ahora se aleja!¡No, parece que vuelve a pararse!¡Ha desaparecido!¡Pero no sus datos!¡Se están agregando al del salvaje más grande!-explicaba entusiasmado el primer operario, que nunca había disfrutado de su trabajo como aquel día.

-¡Deprisa, activen este programa!- ordenó Yamaki sacando un disco. Todos los operarios se quedaron mirando aquel disco, incluidos los hombres de Yamaki.

-Señor, si activamos un programa perderemos la capacidad de monitorizar los movimientos del salvaje.-explicó el operario de acento ruso.

-¡No importa!¡La niña está en peligro!-vociferó Yamaki- Este programa es Yuggoth. Después de Shaggai, es lo más potente que tenemos. No bastará para destruir al salvaje, pero lo debilitará lo suficiente para que la puerta digital se lo trague, literalmente.

-Pero no sabemos si la puerta sigue abierta...-replicó otro de los hombres de Yamaki, ante la atónita mirada de los agentes de la RAF, a los que nunca se les ocurriría discutir las órdenes de un superior.

-¡Cállense y háganlo ahora mismo!- dijo Yamaki con voz cortante como el hielo.

Los operarios no discutieron más y activaron a Yuggoth. En ese momento, LordKnightmon se desvanecía en un haz de luz, pero eso no podían saberlo porque habían perdido el contacto y sus monitores estaban apagados, de forma que Yamaki miraba una y otra vez las cámaras que había colocado su agente infiltrado. No tardó en aparecer Alice acompañada de un digimon que Yamaki reconoció como Bakemon. No parecía hostil. El director de HYPNOS suspiró aliviado.

-Creo que debería revisar la disciplina de sus hombres, señor.-le dijo el Comodoro del Aire O'Shea.

-Es que esos no son sus hombres. Son los míos.-dijo una voz.

-Mayor Kornilov- saludó Yamaki con un gesto con la cabeza.

-¿Qué pasa, novato?¿No sabes usar mis equipos sin cargártelos?-fue la respuesta del recién llegado.

Mientras, en el interior de castillo, Alice se disponía a dormir.

-Me alegra que hayas vuelto Dobermon. Buenas noches.-dijo la rubia.

-Bake, bake.- le contestó el digimon mientras se acurrucaba para dormir al lado de Alice.

En lo que no se habían fijado es que junto a las cartas de Digimon de Alice ahora había una carta azul.