Sergio Leroy sintió que le vaciaban un balde de agua helada en la espalda" iremos los dos Idamis y si alguien no va a regresar ese seré yo, lo comprendes?"

Idamis Leroy por fin había quitado la mirada turbada del espejo, y la habia vulto con gran esfuerzo a su esposo "y que si no lo comprendo?, "En sus ojos había furia y el despotismo que la caracterizaba," comprende tu que es uno de mis hijos quien está en peligro y no pienso correr ningún riesgo de que algo salga mal y si algo me pasara te necesito aquí¡ en nadie más puedo confiar" soltó con exasperación.

"Lo que entiendo es que me haces a un lado cuando más me necesitas, y el que estás dando por sentado que lo permitire" tercio el señor Leroy en tono amenazante," entiende que no me puedes pedir que me haga a un lado como si nada" rebatio diciendo esto último ya con desesperación y mirando a su esposa con los ojos muy abiertos.

"es eso lo que piensas?", dijo la señora Leroy suavizando su tono altivo de hace un momento," que no entiendes que tu eres mi fortaleza?, Si tu¡, tonto emocional, engreído, pretencioso, narcisista y sabelotodo Sergio Leroy eso eres para mí y mucho mas," manifestó con la dulzura y un brillo en los ojos de antaño que había perdido por mucho, tras la falta de su mejor amiga Dorea, y el cual se extinguía cada vez más por la preocupación de su insensato hijo James desde que este entro a la orden del fénix.

"no soy ningún tonto emocional", contesto fingiéndose indignado, "además te falto agregar un mago poderoso e increíblemente apuesto," refuto con una media sonrisa en la comisura de sus labios, con la esperanza de que su esposa olvidara un poco aun que sea un momento todo lo que le venía encima.

"mago apuesto donde?," exclamo girando su cabeza de un lado a otro, como buscando al interpelado con aparente emoción "no veo a ninguno Sergio, quítate de enfrente a lo mejor está detrás de ti" continuo con la mueca cómplice de la cual su esposo se había enamorado.

"te sugiero que mires al hombre con el que uniste lazo matrimonial" rebatió su esposo con una voz que aparentaba ser pomposa y ofendida, pero siguiéndole el juego por completo "obvio yo sé querida que es difícil para tu orgullo admitir que te casaste conmigo por lo irresistiblemente apuesto que me encuentras," le sugirió el señor Leroy con cierta picardía.

"no te emociones querido de hecho fue por esta mansión de tan buen gusto la que hizo que me fijara en ti" rebatió la mujer con una sonrisa triunfal, de las cuales se sabe que ningún argumento podría rebatir eso ultimo, acto seguido se levanto del taburete y le tomo la mano a su esposo" no pude a ver elegido mejor", le dijo mirándole directamente a esos ojos grises que eran su todo.

"lo sé" le contesto al oído tomándola entre sus brazos, para confortarla como no hacía desde hace mucho, con la intensidad de cuando eran novios, la amaba tanto que no podía concebir la vida sin ella y el solo hecho de pensar que podría perderla era insoportable, Sergio Leroy era un hombre el cual pocas cosas o casi ninguna podrían amedrentarlo, pero era ella la razón, su amada, su valor, su alma misma y no permitiría que nadie amenazara su tranquilidad, la protegería así fuera lo último que hiciera, se lo juro así mismo en ese momento, besándola en la frente y prometiéndole en silencio que siempre estaría ahí para ella.

"perdóname por favor" susurro con una voz quebrada la señora Leroy, no abría querido llorar por tercera vez en la noche, pero se sentía segura y resguardada ahí en los brazos de su esposo, y no temió para nada verse expuesta de nuevo, no frente a ese hombre que amaba hasta con la ultima fibra de su ser, sabía que con él podía ser ella misma, y que por lo tanto no necesitaba pretender que era dura e imperturbable, por lo menos no en ese momento y se soltó en el llanto, pero no uno cualquiera, este en particular contenía años de resentimientos, de frustraciones, con la vida, era amargo y casi destructivo, acumulado tras al destierro al que fue sometida por sus propios padres, que la marginaron y humillaron por un triste error de hace más de 30 años, alejada de los suyos, sola, y desprotegida, tubo que deambular como una pordiosera muglee, sosteniendo la vergüenza de creer que había fallado, y buscado en contadas ocasiones el perdón que jamás encontró, tuvieron que pasar los años para perdonar ella misma, pero había sido muy tarde, cuando encontró a sus padres en su lecho luctuoso, la vida no había sido justa definitivamente, no conforme, la guerra en la corte marcial, le había arrebatado al único hermano que había amado, y el único familiar de sangre que por supuesto que le ayudo en los momentos más difíciles, echaba de menos a Fernando Sáenz, a su hermana, amiga y confidente Dorea Potter, que a pesar de no tener parentesco alguno le enseño quizá la lección más importante de todas, él nunca rendirse y luchar con todas sus fuerzas por el amor, y ahora ese amor se veía amenazado, ahora para quienes se preguntaban que había formado a la mujer de hierro, que en este momento estaba llorando como una niña pequeña, he aquí la respuesta, una vida llena de calamidades, desprecios, pero sobre todo grandes perdidas, la habían formado tal cual es, increíblemente fuerte, fascinantemente vivaz, con una voluntad y un temple de acero, pero sobre todo con un corazón que tenía una profunda cicatriz, la cual pareciere nunca poder sanar," lo siento tanto Sergio, es solo que siento una angustia terrible aquí en mi pecho, que me hace sentir tan desdichada, tengo mucho miedo, no puedo permitirme perder a parte de mi familia simplemente no lo soportaría no mas¡ "

"no te desesperes mi amor déjame ayudarte, tú no estás sola en esto, mientras me tengas a tu lado yo velare por todos, cuando nos casamos nos prometimos caminar juntos, siempre al lado uno del otro, déjame ser tu soporte permíteme librar algunas batallas por ti, pero sobre no te precipites, yo estaré contigo nunca lo dudes"

"ya no mas te lo prometo," y solo con esas últimas palabras se dejo arrullar en los brazos de su esposo, dejándose llevar por todo el amor que le profesaba, y sintiendo la paz que tanto necesitaba.

OoOoOoOoOoO

"entonces así quedamos" dijo Sergio Leroy "esperaremos a que James nos diga si acepta nuestra oferta, y de ahí actuaremos según nos convenga de acuerdo."

" crees, que la acepte?."

"sería muy tonto, y necio de su parte, si dice que no"

"mi jamie aun que me duela decirlo, nunca lo eh considerado como alguien que pueda pensar tan fríamente las cosas, él es impulsivo, todo un grifyndor a la medida. "

"si pero tienes que entenderlo ahora, el tiene una familia a la cual proteger Idamis, y cuando un verdadero hombre acata sus responsabilidades, hace lo que sea por el bien de los suyos, yo lo conozco y sé que él es así."

"si llega aceptar, que clase de magia le enseñaras?," pregunto Idamis Leroy temiendo la respuesta.

"tu ocúpate de Lily, se que harás un buen trabajo ahí "le dijo su esposo, guiñándole un ojo.

"Sergio esto no es un juego, no es lo que estoy pensando verdad? Eso es magia muy poderosa, y peligrosa para un jovencito, tan solo a ti te tomo 2 años dominarla¡," exclamo en tono de reproche.

"así es, pero olvidas que yo no soy James," soltó el señor Leroy con una media sonrisa," el tiene toda la sagacidad, y el hambre de ser el mejor, algo que yo nunca tuve, y se lo envidio, además yo nunca tuve por así decirlo un maestro que me mostrara la forma de lograrlo desde ahí ya es una ventaja para james"

"aun así es muy joven Sergio el âtrumâeris no es algo para tomar a la ligera, han muerto muchos magos en el intento, y qué decir de las demasiadas y desgraciadas victimas, sabes muy bien, que en una de las pocas cosas en la que estuve de acuerdo con la maldita Elite, ha sido precisamente con la abolición de ese conjuro tan maligno, el tenerlo prohibido ha sido un respiro para mí, y ahora vienes con que quieres enseñárselo a james" sentencio la bruja con mucha amargura en su voz, pero solamente alguien que viera el efecto de este conjuro comprendería el por qué la indignación.

" James tiene muy buen potencial Idamis, yo se que tú lo sabes y mejor que yo, acaso no eras tú la que lo entreno en duelo, desde que obtuvo su varita,? Ese muchacho es fenomenal, se que lo lograra, recuerda tiempos extremos necesitan medidas de esta índole."

"no lo sé, no deja de preocuparme, de verdad crees que 3 meses basten?."

"no, quizá le podremos agregar unos dos meses mas, pero eso te conviene a ti que no?."

" lo vas a engañar?," bufo con indignación la señora Leroy.

"diciéndolo así suena muy feo querida, digamos que omitiremos la verdad por un tiempo, él sabrá agradecernos después," termino el señor Leroy con una sonrisa descarada en los labios.

"sabes lo orgulloso que es, no nos lo perdonara fácil, además aun no estoy convencida del todo Sergio," soltó ya con voz rendida.

"si lo hará, de sobra sabes que su nobleza sobrepasa su orgullo, y por lo de su capacidad no te preocupes, no cualquiera tiene al mago mas extraordinariamente capacitado y guapo, de la historia como maestro personal recuerdas," acoto con una falsa sonrisa de orgullo.

"tendríamos que agregar fanfarrón, y vanidoso, de la lista de magos de la historia," tercio Idamis Leroy sin poder evitarlo con una leve sonrisa, en la comisura de los labios.

"así me gusta, necesito que me apoyes en esto, y créeme querida, no descansare hasta que James haga este hechizo a la perfección, o por lo menos que lo pueda usar para ganar tiempo si es necesario escapar," dijo esto último omitiendo todo rastro de diversión de hace un momento.

"que así sea entonces," sentencio Idamis Sáenz de Leroy en el momento, acto se seguido se puso de pie, y fue a su vestidor, pasados unos minutos salió con una bata de satén negra, y encaje de hilos de oro, tomo su varita y se dirigió a la puerta de su habitación.

"a dónde vas?," pregunto su esposo dudoso.

"tengo una conversación, y un castigo pendiente, para los señoritos Leroy, recuerdas?"

Sergio Leroy quedo pasmado, pasaron tantas cosas esa noche que ya había olvidado lo referente a sus hijos, no cabía duda que su esposa no dejaría de sorprenderlo," procura no ser muy dura con ellos querida, solo pensaban que hacían lo mejor"

"lo sé, pero aun así no prometo nada" soltó una ligera risa, y cruzo las puertas de la recamara principal, caminando tan elegante, e imponentemente erguida como siempre.

Eran solo estos momentos cuando se arrepentía de vivir en esa enorme mansión, ir al ala sur de esta misma tan solo costaba 15 min caminando, aun usando los pasadizos secretos, era agobiante para la señora Leroy esos andares con las zapatillas de tacón alto que ya le habían cobrado factura a sus 53 años, muchas habían sido las veces que le había dicho a su esposo que prefería la comodidad, y lo intimo de una casa moderadamente pequeña, había sido muy feliz viviendo con Dorea y Charlus Potter en esas condiciones, que aun que al principio las tomara por deplorables, con el tiempo aprendió a verle el encanto de lo efímero en la felicidad, el cómo termino viviendo esa mansión pensó que eran ironías de la vida, siendo criada por una estirpe de la Elite gozo de los privilegios como le corresponden, y por lo tanto la mansión Sáenz no tenía nada que envidiar a esta, lo irónico estaba en el hecho que después de ser expulsada de su propia mansión, paso a vivir en las calles, de ahí, a un cuarto que con ayuda de su hermano y un trabajo muglee, donde le pagaban una miseria había logrado rentar, un giro sorprendente había sido cuando Dorea le había pedido que se mudara con ella, y su marido, era cierto que había formado un vinculo con aquella mujer, a quien consideraba como su hermana, pero era muy cierto también, que las dos se usaron mutuamente, Idamis porque al fin había encontrado a su verdadera familia, y Dorea por que la consideraba de la misma forma, llenando ese vacío de estar tan sola con su marido tantos años, y sin hijos en aquel entonces. No tardaría mucho en casarse con el amor de su vida, y que este la trajera a esta mansión que le recordaba mucho a su niñez y a una vida más tranquila, las insistencias de tener otro lugar más pequeño no habían servido de nada, siendo Sergio Leroy el ultimo heredero de la dinastía de su sangre era su obligación y un deber mantener segura a su familia y solo en esa mansión podría encontrar esa protección y para ser mas francos su no había puesto mucha resistencia en cuanto la había visto, la pregunta que ella se hacía cada noche antes de dormir, era el saber cuánto tiempo le duraría el privilegio? eh ahí la ironía.

Tan solo dos pasillos mas, y estaría parada frente a la recamara de su primogénita, maldita la hora en que complació su capricho, de tener una terraza en su habitación con vista hacia los jardines, de no ser así ya estaría en lo que fue su antigua recamara, las emociones de esa noche la habían dejado ya sin demasiadas energías, toco la puerta de fresno blanco, tallada con adornos de flores y que se encontraba al final del último corredor, eh inmediatamente esta se abrió con el simple rose de sus dedos, (privilegios de ser la señora de la casa) para darle entrada a una estancia bañada de tonos lilas, que hacían juego con unos cimientos de un mármol blanco, rodeados de candelabros de oro, ventanales inmensos, que mostraban el cielo estrellado, y sobre todo varios muebles elegantes en su mayoría hechos con marfil, encontró ahí sentada en su cama entre sabanas de seda, y varios libros a una joven Leroy, que la miraba con inconfundible tristeza en sus ojos.

"buenas noches madre," saludo la niña mostrando un intento de aplomo al resguardar sus emociones.

"entonces la señorita si sabe saludar, y por lo visto también a espiar, e interrumpir conversaciones, que no son de su incumbencia," sentencio la señora Leroy, en un tono el cual envidiaría un dictador.

"podrás castigarme y acusarme de bajezas madre, pero jamás me arrepentiré de lo que hice y dije abajo, en el salón" estas últimas palabras las expreso con amargura, entre mezclada con un dejo de pesadumbre en la voz que su madre no dejo escapar.

"me puedo sentar,?" pregunto la señora Leroy, sin inmutarse ante la altanería con la que su hija le había contestado.

"ehmm si claro," contesto confundida y ligeramente nerviosa, cerrando rápidamente el libro que tenía en sus manos, señalándole un lugar a su lado, para Leslie Leroy era una intriga la actitud de su madre, en otras circunstancias sabía muy bien que su atrevimiento le habría costado una mirada y un castigo severo como solo Idamis Leroy los sabia dar, pero haciendo todo lo contrario su madre tomo asiento con delicadeza, poniendo las piernas ligeramente separadas y los pies apoyados al piso colocando con gracia sus manos a la altura de sus rodillas muy junto a ella. Como la admiraba pensó la joven Leroy.

"aun te duele verdad?" tercio en un tono condescendiente y de comprensión que pocas veces usaba.

"me duelen muchas cosas en estos momentos madre, quizá quieras ser mas especifica" escupió con rabia, pero en el fondo se moría de miedo que su madre descubriera sus verdaderos sentimientos.

"te conozco tan bien hija, que no necesito hacer uso de la Legilimancia para saber que estas tan mal y por qué" se quedo callada para darle tiempo a su hija que reflexionara sobre sus palabras y en el intento de querer ayudarla, pero como no obtuvo respuesta prosiguió "soy tu madre tesoro confía en mí por favor, acaso te eh dado motivo alguno para que no te fíes de mi?, donde quedo la niñita que venía a mi corriendo cuando algo la espantaba o simplemente se acercaba a mí para tomarme de la mano y contarme su día?" termino esto último con la melancolía en su rostro, meditando, como los mejores años de su vida se le escapaban entre las manos.

"dices que no me has dado motivo madre? Como me pides que confié en ti, cuando eres tu quien me oculta las cosas más importantes, con qué cara vienes a pedirme que yo lo haga contigo?" acoto con desprecio y lagrimas en los ojos la joven Leroy "preguntas a donde se fue tu niñita?, pues aquí está, a punto de convertirse en mujer aun que no lo quieras ver, una mujer que siente, que comprende las cosas, que ve con tristeza que el mundo como lo conoció se está desmoronando, que acaso piensas que soy tan tonta y ciega para no darme cuenta que ese mestizo repúgnate al que llaman Voldemort esta tras de James y su familia?, en tu infinita capacidad de pensar madre, cuanto crees tú que tardaríamos en enterarnos de esta maldita profecía?"

"pero cómo es que sabes tanto?" pregunto la señora Leroy haciendo todo lo posible por mantener su expresión serena en su cara y no perder la compostura.

"te preguntas como nos enteramos madre? Jaja¡, de la misma manera que nos enteramos que James estuvo a punto de irse esta noche, como siempre espiando a través de los muros, porque por lo visto, no somos aptos para semejante voto de confianza", soltó con veneno y desprecio estas últimas palabras, pero no pudiendo ocultar el daño que le hacía cada una de ellas y reflejando en sus ojos la decepción que sentía de sí misma por sentirse excluida. "que se siente madre?, Verdad que no es nada reconfortante, que no te tengan confianza?" terminando esas últimas palabras le dio la espalda a su madre, sentándose con sus rodillas en la cara y sus brazos cruzados, queriendo con esto evitar que su madre viera que tan afectada estaba.

Idamis Sáenz de Leroy en su vida se había enfrentado a algo tan abrumador, no era mentira que no contaba con que algún día su hija le hiciera ver estos errores, pero jamás espero que fuera tan pronto, acaso cometió sin querer las mismas equivocaciones que sus padres cometieron consigo misma?, Se pregunto, a donde se fue el tiempo? Cuando fue que se cegó a ver que su niñita estaba a punto de emprender una nueva etapa en su vida y que necesitaría a su madre más que nunca, que fácil y cómodo es para los padres pensar que sus pequeños jamás van a crecer, pensó esto último con tristeza. "Leslie voltea y mírame a los ojos, que si algo te eh enseñado es enfrentar las cosas de frente", dijo todo esto sin verse perturbada en lo mas mínimo, por lo que había dicho su primogénita anteriormente y mas como petición a como una orden que sería su forma usual. Resignada la joven Leroy volteo su rostro y recupero la compostura no omitiendo las lágrimas secas en el…

"primero que todo querida, te ofrezco una disculpa", continuo la señora Leroy sin interrupciones al ver el rostro de asombro y duda que se asomaba en su hija. "Pero tienes que comprender que a veces los padres también cometemos errores y peor aun sin darnos cuenta de ello, igual quiero que te quede muy claro esto Leslie Leroy, jamás haremos algo con la intención de lastimarlos, nunca lo olvides" sentencio con una mirada profunda y brillo en los ojos que pocas veces mostraba para con sus hijos.

"eso suena muy bonito madre, pero no lo considero suficiente" contesto la joven con un poco de resquemor pensando que en cualquier momento su madre volvería a ser la autoritaria de siempre.

"lo sé y es por eso que no es todo", sonrió afablemente a su hija, "quiero que entiendas el porqué de mis acciones, en un año tu estarás a punto de emprender tu camino a una educación mágica superior a la que por nacimiento y origen te corresponde por derecho, en el colegio estoy segura encontraras a muy buenos amigos hija, pero es mi deber advertirte que también encontraras a los que en algún futuro podrán destruirte si es que se lo proponen, muchos de ellos posiblemente buscaran la manera de hacerlo antes de que alcances tu verdadero potencial mágico, y para nuestra mala fortuna con esto que sabes y sabrás, tendrán los elementos necesarios para hacernos a todos un verdadero daño, siendo que hay muy buenos Legilimentes que rondan por el colegio",dijo la señora Leroy eligiendo con sumo cuidado pero infligiendo el valor y el respeto que se le merecían cada una de las advertencias.

" porque madre, que daño les hemos hecho nosotros?, esto tiene que ver con que pertenecemos a la dichosa Elite verdad?", pregunto con miedo pero al mismo tiempo demasiado interés la joven Leroy, no pudiendo ocultar el sudor frio que sentía por todo su cuerpo.

"nosotros nada querida, esto habla de una guerra que ha iniciado por la codicia y el poder que data de más de 50 siglos y que ha sido nuestra perdición hasta ahora, y si tienes razón, en mucho de esto tiene que ver la dichosa Elite, pero eso es algo que le prometí a tu padre que dejaría que él mismo te lo explicara a su debido tiempo, y lo hará pronto no te angusties", Idamis Leroy estaba consciente que había revelado demasiadas cosas en un breve lapso a su primogénita, pero se les acababa el tiempo y tenía que tomar cartas en el asunto, por mucho que no quisiera involucrar a sus hijos, sabía que no siempre estaría ahí para defenderlos y que les esperaba un camino duro como los últimos descendientes de la estirpe Leroy.

"y que vamos hacer madre?" pregunto sin disimular el terror y la angustia que le acababa de implantar su madre por todo lo que se venía encima.

"tranquilízate cariño, que los padres aun que lo dudes servimos de algo" dijo esto con una sonrisa bien disimulada para tratar infundirle ánimos a su hija, "primero que nada añadiremos lecciones de oclumansia a tus deberes diarios, y el duelo avanzado que vengo posponiendo hace años por si es necesario que tengas que defenderte antes de lo previsto."

"crees que lo logre madre? "Pregunto insegura y triste la joven Leroy.

"no lo creo, estoy convencida que superaras mis expectativas y harás un buen papel al respecto, ya hubiera querido yo misma tener tu fortaleza y talento a tu edad querida", le dijo esto sin poder disimular el orgullo que había en sus ojos.

Leslie Leroy se había quedado sin habla ante el último comentario de su madre si era cierto que habían tenido unos roses difíciles últimamente era también cierto que para Leslie no había mejor mujer que su madre la admira demasiado, su porte, su elegancia y belleza, pero sobre todo la gran bruja con demasiado poder que era, y el saber que era muy poco común que repartiera halagos de esa índole la hizo sentir dichosa con ella misma. "gracias madre no te defraudare" dijo sonriendo por primera vez en toda la noche.

"lo sé hija", le contesto regresándole la misma cálida sonrisa y poniéndose de pie muy erguida para quedar de frente a ella." Recuerda Leslie aun que a veces los padres cometamos errores, y los hagamos sentir mal por alguna razó, no significa que los dejemos de amar, si no todo lo contrario, en este caso ha sido nuestro afán de querer alejarlos de tanta podredumbre que hay a nuestro alrededor querida, se que ahora no lo entiendes por completo pero algún día serás madre y es ahí si mi presunción no es tan grande que me concederás la razón, "sentencio esto último con parsimonia en su voz e inclinándose un poco para quedar más cerca de su hija," se que no eh sido la mejor de las madres cariño, pero de algo puedes estar segura, siempre estaré ahí para t, por lo menos hasta que mi mortalidad me aparte de tu lado, recuerda que no tendrás mejor aliada que en mi, "termino diciendo esto último con dulzura y atreviéndose abrazar a su hija solo unos momentos, abrazo que ella correspondió.

"mama¡" soltó la joven Leroy dudosa de sincerarse en ese momento con ella, de lo que realmente le estaba acongojando.

"si tesoro" contesto la aludida con una sonrisa bondadosa.

"ehmm, no es nada" termino decidiendo que no quería echar a perder el momento que había tenido con su madre, por lo menos no por ahora.

"está bien cariño, lo dejaremos para otro momento si a si lo decides" le contesto sin ningún asomo de enojo que tranquilizo a la joven Leroy, levanto el libro que su hija había estado leyendo anteriormente y se lo entrego, "creo que no es lugar apropiado" señalo sin ningún atavismo de enfado en su voz.

Lo sabe, pensó con una mezcla de admiración y terror la joven Leroy. "buscare algo más apropiado" le aseguro aun incrédula por el descubrimiento de su madre.

"y bueno, pasando a algo menos agradable querida, necesito hacerte saber que la altanería mostrada hacia tu padre, a James y a mi, no puede pasar desapercibida," acoto la señora Leroy regresando al tono autoritario de un principio.

"pero madre, no quería que la familia de James se fuera, compréndeme," soltó con impotencia.

"yo tampoco quiero eso cariño, y créeme, ya estamos trabajando en eso, pero no fue la forma de hablarle a tu padre, ni a ninguna persona que se le estima y lo sabes" acto seguido saco su varita apuntando al guardarropa de su hija y lanzando un hechizo silencioso, que hizo salir un rayo de color azul de la punta de su varita, dando de lleno a los guardarropas desapareciéndolos y siguiendo con la trayectoria apunto al tocador de plata, donde su hija se maquillaba y guardaba todas sus joyas, haciendo el mismo efecto sobre él y por último, apunto hacia la terraza y pronuncio "Clausum" haciendo que la puerta de esta se empezara a cerrar con una pared de ladrillos para impedir el acceso, "espero que recapacites sobre tu actitud del el salón y que ofrezcas las disculpas correspondientes, Amaría se encargara de traerte las ropas adecuadas para que uses a partir de mañana, donde ayudaras a los elfos de 7 de la mañana hasta el medio día, en las cocinas, sin uso de magia claro, esto será por 3 semanas, y te lo advierto, no hagas que cambie de opinión," sentencio con su mirada dura que sabía que intimidaba bastante bien.

"de acuerdo," soltó la joven Leroy, un poco ofuscada pensando que se libraría del castigo, pero ya no diciendo nada más, porque sabía que se lo merecía y que su madre había sido demasiado blanda en esta ocasión.

Idamis Sáenz de Leroy se dio la vuelta y camino elegantemente hacia la puerta, pero antes de tomar el picaporte se giro y le dijo a su hija. "gracias cariño" volviendo a usar el tono condescendiente de hace unos momentos.

Su hija levanto la mirada perpleja, que aun tenia al ver su hermosa recamara sin sus pertenencias más preciadas y la poso en su progenitora, "gracias porque madre?, no te comprendo".

"gracias por hacer que James recapacitara y darnos el tiempo con la excusa del cumpleaños" sentencio con alegría.

"fue Fernando quien lo sugirió madre, que no lo recuerdas?".

"así es, lo recuerdo bien, pero Fernando es demasiado noble y un poco ingenuo como para usar el arte de la manipulación, como lo hiciste tu cariño," dijo con una sonrisa leve y traviesa en la comisura de los labios.

"como lo sabes?" pregunto sonrojándose por completo por la vergüenza de ser descubierta.

"la manzana nunca cae tan lejos del árbol tesoro," le sugirió con un brillo especial en los ojos que reflejaban orgullo. "Por cierto, hay unos portarretratos de muy buen gusto, que aun no uso en mi recamara, buenas noches." fue lo último que dijo terminado de cruzar la puerta y se encamino a los pasillos de nuevo, teniendo en cuenta que aun le faltaban dos habitaciones y un castigo más esa noche.

oOoOoOoOo

La joven Leroy tomo el libro con manos temblorosas, aun preocupada por lo que había descubierto su madre y a lo cual se había negado hablar hasta ahora, tomo entre sus páginas una foto mágica, donde habían dos personas saludando a la cámara, un joven de no más de 17 años, de cabellera azabache y toda revuelta, ojos color avellana y con gafas, que sostenía a una niña pequeña en su espalda, esta de un cabello de casi el mismo tono negro pero más estéticamente arreglado, una piel tan blanca como la nieve, y ojos grises que abrazaba al muchacho con mucho entusiasmo sobre sus hombros…

Como recordaba esa tarde tan maravillosa que habían pasado, el día que se tomo esa fotografía, tuvo a James solo para ella y era simplemente feliz. "Te Amo James Potter" susurro la joven Leroy para sí misma, abrazando la foto contra su pecho y soltando esas lágrimas de impotencia de un amor no correspondió, que en su piel tan blanca parecían diminutos diamantes…

Dedicado a loquin, outcome 5, mehtevas y Alfy-Malfoy gracias chicos por motivarme a continuar, aun que seamos poquitos no saben lo contenta que me ponen sus comentarios ;)

Y ps bueno aquí otro capi el siguiente ya esta en producción, como lo vi un poquito largo le tuve que cortar así que no creo tardar mucho para ´poner el siguiente, ya sabes acepto criticas, comentarios, etc un abrazo a todos excelente fin de semana ;)

Y si te ha gustado déjamelo saber ….