Gracias por los reviews. Pensé que nadie leería mi fanfic:'(.

Bueno, me esforzaré al máximo y hare todo lo que pueda para que os guste.

Ni el anime ni los personajes me pertenecen.

¿Yo, enamorada de él?

Seguían caminando hacia la casa de Utau. No habían dicho nada por el camino. Pasaron por un parque, así que se sentaron a hablar.

-Amu…tengo algo que preguntarte.-dijo Utau, pero pareció estar pensando si debería hacer le la pregunta.

-¿Qué quieres preguntar?-dijo Amu con una sonrisa en la cara, pero por la cara que ponía Utau, supo más o menos que sería lo que le iba a preguntar. Ya se conocían bastante bien como para no saber eso.- Hace poco que Ikuto y yo salimos juntos.-dijo, mientras sus mejillas se sonrojaban poco a poco.

-Ya veo. Pero si me entero de que le pasa algo malo a Ikuto, te las verás conmigo.-dijo ella, aunque supiera que eso no pasaría.

Amu se rió, sabía que a Utau siempre le había gustado su propio hermano, y que era un poco sobreprotectora. Pero últimamente parecía que algo había cambiado en ella, algo de lo que, al parecer, Amu se había dado cuenta.

-Y dime, Utau, ¿qué piensas de Kukai?-dijo con una mirándola a la cara, a la vez que se le dibujo una sonrisa maliciosa en la cara.

-Normal.-dijo Utau, sin saber a qué se refería Amu.

-Es buena persona, bueno… un poco activo. Jaja jaja.-dijo recordando la vez que corría con una cuerda que la llevaba arrastrando por el suelo, pocos días al conocerse.

Utau se quedó pensativa, con la mirada hacia el horizonte.

-¿Te gusta?-preguntó Amu.

Utau se sobresaltó.

-¿Por-por qué m-me preguntas e-eso?-preguntó Utau más roja que un tomate.

-No te preocupes, solo preguntaba por preguntar.-Dijo Amu.

Utau volvió a quedarse pensativa, pero esta vez no se podía quitar la pregunta de la cabeza. No podía estar enamorada de Kukai. ¿Era eso a lo que llaman amor a primera vista? Entonces, si era eso, que era lo que le atraía de él.

Agitó bruscamente la cabeza intentado quitarse las dudas de la cabeza.

-Bueno, ya está atardeciendo. Será mejor que te vayas a casa. Ikuto te estará esperando.-dijo Utau.

-De acuerdo. ¿Quieres que te acompañe primero a tu casa? Que para eso he venido, ¿no?-dijo Amu

-Da igual, ya volveré yo sola, está muy cerca.

Las dos se levantaron del banco.

-Entonces, ¡nos vemos!-gritó Amu mientras se alejaba corriendo.

Utau se dirigió hacia su casa. Entonces volvió esa pregunta que le hizo su amiga Amu. No podía dejar de pensar en aquello que para ella era algo difícil de reconocer. Estaba claro que ella amaba a su hermano, pero ella sabía perfectamente que sus sentimientos hacia él habían cambiado. Ahora lo amaba simplemente como su queridísimo hermano. Entonces, si ella ya no le ama de la misma forma, ¿a quién ama?

Sin darse cuenta, ya había llegado a su casa. Cuando iba a entrar, oyó a alguien que le llamaba. Era Kukai.

-¡Utau!-gritaba él, que venía corriendo por detrás.

-Toma esto-dijo mientras respiraba entrecortadamente.-Se te olvidó en casa de Amu.

Era una pulsera que ponía su nombre en una plaquita de oro.

-Se me debió caer.-Dijo Utau.-Gracias.

Kukai le dio la pulsera.

-¡Nos vemos en el concierto, o tal vez mañana!-gritó Kukai, mientras corría de vuelta a casa.

-Sí, nos veremos…-murmuró Utau.

Otra vez sintió esa sensación, una sensación inexplicable.

Entró en el departamento. Ya que era pequeño, su habitación estaba bastante cerca. Abrió la puerta de su habitación y se tumbó en su cama.

-¿Qué tal te fue el día?- preguntó Eru al verla entrar.

Se acomodó un poco para ver a Eru.

- Normal y corriente, como siempre.-mintió Utau. En realidad fue extraño y especial. La pregunta de Amu, Kukai que venía a devolverle la pulsera…

-¿Seguro?- dijo Iru.- ¿Quién es aquel apuesto joven con el que estabas hablando en la entrada? ¿Tú no-vi-o?

Al escuchar eso, no se lo pensó 2 veces, le lanzó la almohada, cogió su ropa y fue al baño.

-¿Qué mosca le habrá picado?-dijo Iru.

-¡Tú no te metas en asuntos ajenos!-gritó Eru.

Utau dejó la ropa colgada en unas perchas del cuarto de baño. Se quitó la ropa y lo lanzó al cesto. Dejó que el agua caliente saliera mientras ella pensaba en lo ocurrido. ¿Por qué sentía ese sentimiento hacia un chico que apenas conocía?

Se terminó de duchar y se vistió lo más rápido posible. Se secó su melena.

-¡Ya he vuelto!-se oyó la voz de Yukari.

-Bienvenida a casa.-dijo Utau al salir del cuarto de baño.

-¿Ya has cenado?-preguntó Yukari dirigiéndose a la cocina.

-No tengo mucha hambre.-Dijo Utau siguiéndola.

-Si quieres cenar, te preparo algo. Por cierto, mañana hay que despertarse temprano, hay que ensayar antes del concierto.

-De acuerdo.

Cenaron tranquilamente, hablaron un poco y se fueron a dormir.

-Buenas noches.-Dijo Yukari desde su habitación.

-Buenas noches.-respondió Utau.

Apagó la luz de su habitación, aunque aún entraba unos pocos rayos de luz de luna.

-Buenas noches Eru, Iru.-dijo Utau.

-Buenas noches-dijeron unísonas.

"No sé si me conseguiré dormir" pensó Utau.

-Kukai…-Murmuró en silencio.

¡Por fin! Espero que os haya gustado este capítulo. También procuraré meter a los Charas, pero la mayoría del tiempo del fanfic supongo que estarán los humanos.

¡Ja ne!