"Tercera Pieza"

—¡Hermano mira ese tiene cara graciosa! —gritó Bonnie señalando a una persona disfrazada de Psyduck.

—¡Bonnie espérame no te alejes tanto! —Clemont corría agitado detrás de su pequeña hermana.

—Parece que Bonnie ya comenzó a disfrutar el festival —comentó Ash quien venía caminado uno poco más atrás junto con Serena y Tom.

El grupo había llegado a Pueblo Aroma hace algunos minutos. Luego de pasar por un Centro Pokémon y apartar una habitación, decidieron salir a pasear para ver los distintos puestos y atracciones que había por todo el lugar.

Puestos de comida, globas de convenciones, juegos y tiendas de regalos eran parte de las tantas cosas que había en ese festival.

Serena se encontraba maravillada observando todo a su alrededor. No recordaba que el festival fuera tan grande, sin duda con los años se había vuelto más popular y ahora lucia mucho más atrayente y emocionante.

Sin mencionar la hermosa decoración que los pueblerinos habían colocado, daba una sensación muy agradable a la vista. Todo eso parecía mágico.

—¡Señorita! —Un grito sacó a la pelimiel de sus pensamientos— Por favor, acepte ser la pareja de mi hermano—Bonnie hincó su rodilla frente a una chica que la veía bastante confundida.

—¡Bonnie, ya deja de avergonzarme con eso! —Muy sonrojado, Clemont tomó a su hermanita con el brazo mecánico Aipom de su mochila y la arrebató rápido de frente a esa chica.

—¡Por favor considérelo! —grito su último intento.

—¡Ella no tiene que considerar nada, ya te dije que no hicieras eso! —regañó aun muy sonrojado.

—¡Pero hermano, si no te consigo una pareja no tendrás con quien ir al baile!

—¡Yo no necesito una pareja!

Ash y Serena veían la escena con algo de naturalidad, debido a que era una situación común en ese par de hermanos. Muy por el contrario de Tom, que le causaba extrañeza pero gracia a la vez.

Serena al verlos recordó lo que Bonnie le había dicho con respecto al baile que habría. Es cierto, necesitaba encontrar una pareja ¿Y qué mejor elección para ella que Ash? El chico el cual le gustaba. Tenía que encontrar o -si hablamos de Ash y la suerte que ella tenía- generar una situación optima para poder proponérselo.

Esperaba con todo su corazón que el muchacho aceptara, ya que sería un detalle muy romántico que vayan juntos como pareja. Quizás pueda surgir algo ahí, a lo mejor Ash pueda comenzar a verla con otros ojos. Aunque era muy consciente de la densidad del chico, pero aun así la sola idea de tomar su mano, danzar con él y compartir juntos toda la noche la hacían suspirar.

¡Debería aprovechar este festival con todo!

—Y hablando del baile, ¿cuándo es? —preguntó Clemont.

Serena ante la pregunta tomó su navegador y se fijó en él.

—Es mañana en la noche, aún tenemos suficiente tiempo —respondió esbozando una sonrisa.

—¡Bien, entonces aprovecharé todo este día para conseguirte pareja hermano! —La pequeña rubia salió corriendo en busca de su próxima "victima" y su hermano fue detrás de ella.

—¡Espera Bonnie por favor, ya no más incomodidades!

Los tres restantes del grupo, Serena, Ash y Tom, vieron alejarse a los hermanos rápidamente; por lo que decidieron continuar ellos y luego encontrarse. Caminaron un rato mientras Serena paraba en cada puesto de regalos que, según ella, eran muy lindos. Siguieron así hasta que la pelimiel divisó un puesto de helados artesanales.

—Chicos miren —señaló el lugar—. ¿No les gustaría uno? —preguntó emocionada.

—¡Si, muero de hambre! —respondieron ambos al unísono. Serena rió por eso, Ash y Tom tenían el mismo apetito.

—Bien entonces…—No pudo terminar porque fue interrumpida por un chico que se paró frente a ellos.

—¡Oye tú, el del Pikachu! —Señaló a Ash.

—¿Yo? —preguntó confundido el azabache.

—¡Si, ten una batalla conmigo! Ya sabes lo que dicen "Cuando las miradas de dos entrenadores se cruzan ¡Comienza el combate!"

Los ojos de Ash se iluminaron, una batalla ahora le vendría muy bien para entrenar. Serena notó la emoción en su mirada y se preocupó. Conociendo a Ash la dejaría y se iría a batallar. Esperaba poder conseguir un momento ese día para hacerle la pregunta, pero como siempre su suerte nunca la acompañaba.

Suspiró resignada, sabía perfectamente la respuesta del azabache y lo que vendría después. Jamás sería importante para Ash, después de todo en su mente solo se encontraban las batallas pokémon.

—¡Claro, acepto! —exclamó el azabache cerrando su puño frente su rostro y entonces ambos chicos bajaron a un campo de batalla que ahí había.

—¡Ah! ¡Espera Ash! —Intentó frenarlo Tom pero ya era tarde—. Vaya pero cuanta efusividad, se olvidó por completo del helado—comentó rascándose la cabeza.

—Déjalo, así es Ash —dijo Serena con una sonrisa un tanto triste. Luego se reincorporó y lo miró— Bien ¿Vamos por esos helado? —le sonrió.

—Eh… claro —Tom no pasó desapercibida la mirada de la pelimiel y se extrañó un poco.

Ambos fueron al puesto, pidieron dos helados de baya Meloc -ya que era la especialidad del lugar- y se sentaron en una de las pequeñas mesas que había afuera.

Charlaron un rato de la vida de cada uno, sobre todo sus aficiones. Serena le comentó que participó en la Master Class pero que lamentablemente perdió contra la reina Aria. Tom le contó de cómo tuvo que luchar contra los ideales que su padre tenía con él para que lo dejara seguir su sueño.

— Mi padre tiene una importante peluquería pokémon en el centro de Ciudad Castelia, la cual viene de una larga tradición familiar —contaba Tom mientras comían el helado—. El quería que lo sucediera, pero yo estaba cansado del ruido y de la vida acelerada de la ciudad y lo que menos deseaba era quedarme allí—La pelimiel escuchaba su relato atentamente—. Un día, ya hastiado de todo, tome el primer autobús que vi y me llevó hasta las afueras de la ciudad. Caminé por allí con Emolga disfrutando de la paz y el silencio que podía escuchar. Después de esa experiencia lo hice más seguido, empecé a llevar mi cuaderno de bocetos y fue ahí donde descubrí mi pasión por la observación pokémon. Mi padre al principio se opuso, pero finalmente me entendió y ahora puedo seguir mi sueño libremente—finalizó con una gran sonrisa.

—Vaya Tom, esa es una gran historia —comentó emocionada.

—¿Tu crees? —rió algo apenado.

—Sí. De hecho, se parece mucho a la mía. Mi madre tampoco quería que sea performer, ella anhelaba que yo siguiera su carrera como corredora de Rhyhorn. Pero al final pudo entenderme y ahora me apoya mucho en mi sueño —Sus ojos brillaron al recordarla.

—Por lo visto somos bastantes similares —comentó el castaño.

—Así parece —rió ella.

Tom contempló a la pelimiel mientras terminaba su cono, le parecía una persona increíble. Estaba feliz de haberla conocido. Y no solo a ella, los demás chicos también se le hacían muy agradables.

—¿Qué te parece si vamos a buscar a Ash? Ya debió terminar su batalla —propuso el chico.

—Si tienes razón —aceptó y ambos se dirigieron al campo de batalla donde vieron a Ash por última vez. Al llegar divisaron al azabache estrechando su mano con un entrenador diferente al que se habían encontrado. Cuando el muchacho se fue Ash desvió la mirada y los vio acercándose a él— Vaya Ash, se ve que tuviste más de una batalla. Debes estar emocionado—intuyó la pelimiel luego de lo que vio.

—¡Así es, habían mucho entrenadores fuertes! —exclamó eufórico—. Pero bueno ya que terminé, ¡ahora vamos por ese helado Serena!—Ante el comentario Tom y Serena se miraron extrañados.

—Ah…Ash, ya fuimos con Tom a tomarlo —le respondió algo confundida.

—¿Qué? Pero pensé que iríamos juntos —dijo en tono desilusionado.

—Bueno si, pero tú te fuiste a tu batalla entonces resolvimos en ir nosotros para no interrumpirte.

—Pensé que verían mi batalla, siempre lo haces —Serena se sintió un poco culpable con el comentario del azabache. Tenía razón, ella siempre lo apoyaba en cada combate que tenía, pero no pensó que él lo tomara en cuenta.

—Lo siento Ash, no pensé que te molestaría, es que no quise dejar solo a Tom —Se disculpó. El entrenador hizo una mueca.

—Entonces, ¿ya me perdí mi helado? —preguntó inocentemente.

—Bueno, debemos ir a buscar a Bonnie y Clemont. Pero si tanto quieres puedes ir tú a comprarlo y nosotros los buscamos —le propuso para animarlo. Al joven de gorra no le gustó mucho la propuesta. No le agradaba la idea de ir solo, siempre iban en grupo. Suspiró, tendría que resignarse al helado.

—No, está bien, vamos a buscarlos —aceptó resignado—. Podemos ir otro día—propuso ahora más alegre.

—Claro—Le sonrió la pelimiel.

Luego de un rato buscando a los hermanos rubios divisaron a Clemont llevando a Bonnie con el brazo Aipom de su mochila. Al parecer también los estaban buscando. Ya todos reunidos se dirigieron al Centro Pokémon.

—Oye Clemont, ¿podrías preparar algo de comer? —pidió, luego de llegar, ilusionado el azabache a su amigo inventor.

—Lo siento Ash, pero le prometí a Tom mostrarles mis pokémon para que los dibujara —se disculpó.

—¡Pero puedes hacerlo mientras cocinas! —se quejó infantilmente.

—Es que los necesita dibujar en un ambiente natural, así que lo acompañaré aquí al bosque junto con Bonnie como un favor —encogió los hombros apenado. El azabache soltó un gran suspiro.

—Ah…Esta bien Clemont no te preocupes, que se diviertan —se encorvó desilusionado.

—De nuevo lo siento Ash. Bueno nos vemos más tarde —se despidió con una compasiva sonrisa.

Ash se sentó en la sala del Centro Pokémon cruzando los brazos y las piernas. Estuvo ahí un momento y comenzó a agitar la pierna de forma ansiosa a la vez que se golpeaba el brazo ligeramente con su dedo índice. Su vista se enfocaba en la nada misma, como aguardando a que algo ocurriera. Luego de estar así un rato no soportó más y exclamó un fuerte grito mientras se mesaba el cabello. Se paró de golpe y se palmeo el rostro con ambas manos.

—¡Vamos Ash, debes poder hacer algo por ti mismo! —se regañó para luego dirigir pasos firmes a la cocina— ¡Bien! No debe ser tan difícil —intentó darse ánimos. Comenzó a rebuscar por todo el lugar, intentando hacer todo lo posible para ser capaz de cocinarse algo por sí solo.


Serena bajaba las escaleras luego de haberse dado un relajante y merecido baño. Comenzó a sentir un extraño olor, no le dio mucha importancia hasta que vio algo que parecía ser humo en el lugar. Siguió con la mirada su recorrido y observó que venía de la cocina, cuya puerta estaba cerrada.

Preocupada, la pelimiel entró en la habitación y se encontró con un Ash desesperado mientras sostenía una sartén humeante.

—¡Ash! —grito. Se acercó a él, tomó con un repasador la fuente que tenía en las manos y la puso debajo del grifo para apagarla. Ambos suspiraron aliviados.

—Gracias Serena, me salvaste —dijo el entrenador mientras secaba el sudor de su rostro con su brazo.

—¿Qué estabas haciendo Ash? —preguntó con una mirada confundida.

—¡Es que tengo hambre! Pero Clemont se fue con Tom y Bonnie y yo soy incapaz de cocinar algo decente —se afligió el chico.

Serena lo miró, luego pasó su vista por toda la cocina, la cual estaba hecha un desastre, y volvió a posar sus ojos en el deprimido azabache. Sintió ternura y a la vez gracias por él. Intento no reírse, sabia como era el con la comida. Se sintió algo culpable al pensar que quizás fuera su culpa por no haber ido a tomar el helado con él. Sonrió levemente e intentó animarlo. Se le había ocurrido una buena idea.

—No te pongas así Ash —Le regaló una sonrisa compasiva—. Mira, te ayudaré a ordenar todo esto y luego si quieres podemos ir a esa tienda y te compro el helado que te debo —le propuso un poco sonrojada. Ash la miró algo sorprendido, no quería que ella lo acompañara solo por lástima, disfrutaba de las salidas en grupo, así era más divertido y tenían mas sentido.

—No quiero molestarte Serena —le respondió— No me gusta la idea de que te sientas obligada —Ella se asustó por lo que dijo. Lo que menos quería era que Ash pensara que no disfrutaba estar con él cuando era todo lo contrario.

—¡No, para nada Ash! —contestó rápido—. N-no me molesta estar contigo —tartamudeo apenada por lo dicho. El azabache se alegró ante sus palabras.

—Entonces acepto. Pero de ninguna manera accederé a que tú me lo pagues Serena, con que me acompañes es suficiente —Le sonrió.

La chica volvió a sentir arder sus mejillas ¿Cómo era posible que solo sus simples palabras o inclusive hasta una sonrisa, la hicieran sentir de ese modo? La dulce y caballerosa actitud que tomaba la hacía suspirar y, aunque el chico no lo notara, no podía evitar sentirse especial para él. Sentía que era capaz de hacer todo con solo tenerlo a su lado, como su apoyo, su referente, la persona a la que más admira…

Ash y Serena ordenaron el desastre que había ocasionado el primero en la cocina para evitarse problemas con la enfermera Joy. Cuando hubieron acabado se encaminaron hacia la heladería que la pelimiel había visitado hace unas horas.

El entrenador estaba indeciso en que sabor elegir hasta que Serena le recomendó el que ella probó, asegurándole que era muy delicioso. Sin dudarlo el azabache optó por ese. Ya con helado en mano se sentaron en una banca ahí cerca para que el chico lo pudiera disfrutar.

—¡Tenías razón Serena, este sabor está delicioso! —exclamó mientras lo saboreaba.

—Sabia que te gustaría —rió tiernamente.

El ambiente era muy agradable y calmo. Los tenues rayos del sol iban poco a poco desapareciendo en el horizonte siendo arrastrados por un manto anaranjado con suaves tonos rosados y amarillos. El mismísimo atardecer le indicaba que era un momento especial y no pudo evitar su nerviosismo. Volteo a ver al chico a su lado, lo vio disfrutando de lo que le quedaba de su cono, se veía muy sonriente. La miró y le dedico una de sus grandes sonrisas. Ella notó una macha de helado en su mejilla y no pudo evitar soltar una pequeña risa. El muchacho la miró confundido y ella solo atinó a limpiársela con las servilletas que llevaba en la mano.

El chico se apenó, y ella se enterneció de su pena. Pasaron varios minutos en los que ninguno decía nada. Era un silencio bastante agradable, pero la pelimiel sabía que no era momento para quedarse callada. Había encontrado la oportunidad perfecta para hacerle la tan ansiada pregunta al chico. Por momentos dudaba, no sabía cuál sería su respuesta ¿Y si la rechazaba? No podría con tanto dolor. Pero el chico no era de malas intenciones, tenía una ligera esperanza de que aceptaría su invitación. Al fin y al cabo era solo un baile. Pero la duda siempre estaba presente, retrasando sus acciones, desaprovechando cada momento.

En un arranque de valor, decidida a afrontar todo, tomó una gran bocanada de aire y le hablo al chico que se acababa de terminar el último pedazo de su cono.

—¿T-te divertiste?

"¡Esa no era la pregunta!"

—¡Si claro Serena, el helado estuvo delicioso! ¡Gracias por invitarme! —exclamó alegre como siempre.

—Me alegra ¡Yo también la pasé bien!

Volvió a formarse otro silencio, para la pelimiel este si era incomodo ¡Tenía que animarse a preguntárselo ya! No perdía nada con intentarlo. De nuevo se imaginó lo lindo que sería disfrutar de toda una velada con el chico. Se sonrojo y suspiró. Esta vez no fallaría.

—Ash ¿Pu-puedo hacerte una pregunta?

"¡Si, por fin!"

—Claro Serena, ¿qué pasa? —El chico la miró curioso y ella agachó el rostro y apretó con sus manos la falda de su vestido. Ya no había vuelta atrás, era ahora o nunca.

—Me preguntaba si tú qui-quisieras ser mi pareja e ir al ba-baile conmigo…—Sintió como una carga se desprendía de sus hombros y se alivió. Pero rápidamente sintió otra mucho más pesada caer sobre ella. Ahora faltaba la respuesta del chico, ¡estaba muy asustada! ¿Aceptaría? ¿No aceptaría? ¡¿Cómo podría afrontar ambas situaciones?!

Intentó relajarse y miró la expresión del chico. Tenía los ojos un poco más abiertos de lo normal, se ve que la pregunta lo sorprendió. Pero no podía ver más allá de eso, su rostro no reflejaba más nada. Quizás aún lo estaba procesando. Y no lo culpaba el chico era demasiado despistado en ese sentido. Pero era bueno y amable, solo esperaba verse beneficiada con esas virtudes que él poseía.

Lo miró inquisitivamente, estaba ansiosa por esa respuesta. Se ve que él se dio cuenta porque parpadeo un par de veces y se irguió. Comenzó a balbucear cosas que no entendía, mientras se pasaba la mano por la parte detrás de su cuello. ¿Estaría nervioso? Finalmente empezó a pronuncia palabras más entendibles, ¡al fin pudo escuchar su respuesta!

Y no fue lo que ella esperaba…

—Lo siento Serena, pero no me agrada esa idea.


¡Hola gente!

Como todos los Lunes he aquí un nuevo capitulo de esta historia que espero este siendo de su agrado.

¿Esperaban esa respuesta? ¡Comente su reacción!

¡Agradezco mucho sus Fav, Follow y Reviews!

¡Ahora a contestar!

Sakura Zala: Lo siento pero tendrás que esperar para ver si eso se cumple, no puedo adelantarte nada xD Me alegra que Tom te haya agradado, a mi se me hace un Trayce pero guapo jaja. El rol que tendrá su personaje se vio un poquito en este capítulo, pero en los siguientes se irá remarcando más. Se puede sentir la tensión del triangulo en el aire...ok no xD pero supongo que algo así será. Si el fic esta un poco más avanzado en Wattpad, pero dime tu idea quizás pueda agregarla, a decir verdad para el capitulo que tengo que escribir de esta historia estoy algo seca de ideas, tu ayuda me podría venir bien si aún esta en pie tu oferta xD ¡Gracias por tus comentarios! Siempre me alegro mucho leyéndolos, suerte con tu historia y espero leer tu reacción de este capitulo ¡Bye!

sliferdark1: ¡Muchas gracias! Espero hayas disfrutado este capítulo también n_n

Andreu320: Pues espero que no hagas una locura luego de leer este capítulo :v ¡Gracias por el comentario! Que bueno que te agrado ¡Saludos y suerte con tu historia!

Ok chicos, sin mas que decir me despido hasta la próxima semana ¡Bye, bye!