¿APRENDAMOS?
"Por Fanny & Camili"
Capitulo II: Época de cumpleaños.
(TOM)
Estaba con la espalda en la pared, con las manos de él en su espalda y cintura, con sus bocas hambrientas en el encuentro.
Si, era casi como aquella vez. La diferencia radical estaba en que esa vez ella no tenía la espalda en la pared ni estaba siendo comida a besos…bueno, no de esa forma.
Llevo sus manos al cuello de él, la pared como soporte ya no estaba siendo útil.
Poco a poco empezó a dejar de besarlo, no quería, pero debía.
- Es como aquella vez.
- Si, feliz primer año.
Ella sonrió. Exactamente llevaba un año en una extraña –por decir lo menos- relación con el hermano de su mejor amiga.
No sabría contar la historia y que a la vez sonara real. Sus sentimientos nunca habían sido demostrados, a veces, llegaba a pensar que nunca los tuvo hasta aquella vez. Pero se había dado cuenta que lo amaba y que él la amaba…y también se había dado cuenta que el mutuo amor no bastaba.
A dos semanas del cumpleaños de Sakura, hace un año, es que había ocurrido todo. Y desde entonces tenía esa relación entretenida y tormentosa, pero que era mejor a no tenerlo.
Touya llevaba comprometido con Nakuru cerca de un año y medio, ambos tenían la misma edad y eran normalmente compatibles. Pero Tomoyo sabía que esa relación era mera costumbre, por llamarlo de algún modo. No veía en Nakuru una persona mala, para nada, pero dada las circunstancias tampoco podía verla como una amiga, no si era la novia de su amante –que en teoría dejaría de serlo si ella no existiera-.
Suspiro…sabía que lo único que los mantenía firme en esa relación a escondidas era el hecho que fueran primos y que él fuera un poco mayor, siete años –para su madre- era una eternidad, incluso siempre se la imaginaba cuando la verdad por descuido saliera a la luz "Podrá ser tu padre" diría su madre…era gracioso ¿Cómo podría Touya a los 7 años ser su padre?
Sonrió.
- ¿De qué te ríes?
Miro a Touya. Ya estaban sentados en la cama de él, frente a frente.
- Nada.
Y le dedico una hermosa sonrisa, él suspiro.
- ¿Dónde harán la fiesta de Sakura?
- En mi casa –notó que Touya levanto una ceja- Sé que si le hacemos a fiesta acá ella no se daría cuenta, pero nadie, aparte de yo, vendría. Claro, quizás Eriol se animara –Touya frunció el ceño, ella soltó una carcajada- Pero quien yo quiera que asista no vendría ni amarrado.
Touya se acercó a ella y la abrazo, para luego recostarse y hacer que ella pusiera su cabeza en el pecho de él.
- No sé porque te empeñas en tener a tanto hombre alrededor de Sakura.
- No me empeño. Pero Sakura es tan despistada que no se da cuenta de las cosas, a veces, hay que darle un empujoncito.
- Yo preferiría esperar hasta que se diera cuenta –Tomoyo volvió a reír.
- Claro, se demoraría una vida entera.
- Por lo mismo –respondió Touya simplemente.
Tomoyo, ante esa respuesta, se soltó del abrazo de Touya y lo miro a los ojos, para luego sonreír picara y sentarse a ahorcajadas sobre él
- ¿Qué haces? –pregunto él suspicaz.
- Eres muy posesivo ¿Sabes? –Kinomoto hizo una mueca de disgusto- Pero es una de las cosas que me gustas de ti –dijo acercándose peligrosamente a su cara- Esa manía tuya de no querer compartir a tus seres queridos…Yo si te tengo que compartir –dijo antes de besarlo.
- Pero esto es diferente y lo sabes.
- Perfectamente y no lo cambiaria por nada.
Su jugueteo de besos continuó, subiendo de intensidad y la posición en la que se encontraba no ayudaba en nada a controlar las pasiones.
- Puede…llegar alguien.
- No pretendo hacer nada que no hayamos hecho antes.
Touya soltó una carcajada.
- Eso no me tranquiliza – le dijo entre risas y la tomo de la cintura para voltearla y quedar él sobre ella.
Luego de besarse y saciar en parte la sed del otro, se detuvieron antes que las cosas pasaran a mayores. Tomoyo lo alejó un poco.
- Ahora si, puede llegar alguien.
El mayor de los Kinomoto frustrado, pero sabiendo que las palabras de su amante eran ciertas, se alejo de ella y se volvieron a sentar.
- Es mejor que bajemos, por si acaso.
- Si.
Luego de arreglarse un poco la ropa y el pelo bajaron a sentarse en el living como si nada.
- No entiendo porqué no puedo ir al cumpleaños sorpresa de Sakura.
- En primera porque es mi casa y en segunda, porque si lo hago en otro lugar que no sea aquí es debido a que espantarías a todos los invitados.
Touya bufó frustrado.
- ¿Irá ese mocoso?
- ¿Li? –Touya la miro con cara de que no podía referirse a nadie más – Aún no lo sé, ya sabes, él siempre intenta evitar a Sakura, prácticamente es todo un reto para ella ser su amiga.
Tomoyo se quedo con una sonrisa pensando, esas semanas de clases Sakura había conseguido en gran parte su objetivo, Li poco a poco iba siendo más amistoso con ella y los del grupo. Y Touya lo sabía… pero de todos los pretendientes de Sakura, era al que más odiaba a pesar de que Li no tenía ninguna intención de formar algún lazo con su hermana…y todo así, sentía que el famoso chino iba a convertirse en una persona importante para Sakura, demasiado importante, para su gusto.
- No te preocupes, si algún día llega a pasar algo ente Li y Sakura, estoy segura que él no le hará daño.
Touya le sonrió y le dio un corto beso en los labios, Tomoyo lo conocía tan bien, que la mayoría de las veces sabia exactamente lo que estaba pensando y lograba en cierta forma tranquilizarlo.
Se despidieron media hora antes que llegara el padre de Touya, y pusieron manos a la obra para empezar la cena.
Tomoyo por su parte llegaba feliz a su casa, tenía dos semanas para preparar el cumpleaños de su amiga, algo le decía que esta fiesta sorpresa sería inolvidable.
(YUE)
Tomoyo llevaba ya dos semanas planeando la fiesta. Su parte en el plan era entretener a Sakura ese día.
Era el día del cumpleaños de la menor de los Kinomoto. La fiesta sorpresa que había organizado Tomoyo se haría ese día cerca de las nueve de la noche, para esta junto a Sakura y todos pudieran celebrar al fin su mayoría de edad, que la joven en cuestión esperaba con ansias. Además estaba a su favor para hacer esa fiesta de noche que al otro día no habría clases.
Así que para hacerlo –y aprovechar la oportunidad- le había pedido que lo acompañara al centro comercial, pues debía comprar un obsequio para una amiga, cosa que era mentira, simplemente debía entretener a Sakura hasta que Tomoyo le avisara que estaba todo en orden y podía ir con Sakura a casa de ella.
- Hola, Yukito –le grito la castaña a lo lejos, se notaba venía apresurada, pues como siempre, se le había echo tarde.
- Sakura – pronunció antes de dedicarle una tierna sonrisa.
- Lamento la tardanza, es que tuve que pasar a dejar unas cosas a casa de Li.
Entonces la antes amplia sonrisa del joven disminuyo disimuladamente.
"Aquel chico, Shaoran Li, había entrado en la vida de mi pequeña para cambiarla y, claramente, no porque él quisiera, si no, que ella se empeñaba en que el sea su amigo. Li ha intentado alejarse, no es de tener amigos, pero no le ha resultado, a veces creo que esa actitud de él hace que Sakura se esfuerce más en acercársele…y entre más pasan los días más entiendo porque aquella vez que Sakura lo llevo a cenar por primera vez lo vi como un rival".
- ¿Vamos? –hablo Yukito- Pero primero pasamos a comer algo, muero de hambre. Luego iremos a comprar el obsequio.
- Si –se quedo pensando- ¿Para quién es el obsequio?
- Para una compañera, le harán una fiesta el fin de semana y no me gustaría llegar con las manos vacías.
(SA)
Todo aquello le parecía extraño y nuevo.
Yukito caminaba junto a ella, en su cabeza adolescente, se le parecía eso a una cita, bueno, sus únicas citas habían sido con Eriol…que de un tiempo hasta ahora se estaba comportando algo extraño o su temperamento estaba cambiando, pues él una persona bastante amigable y alegre, empezaba a enojarse con facilidad, si bien le venía más ese aire de misterio que emanaba siempre su porte enfadado no le hacía mal juego.
Primero habían ido con Yukito a comer algo, porque él ya le había dicho que tenía mucha hambre, aunque después de ver todo lo que se había comido no quedaba duda. Luego empezaron el recorrido por el centro en busca del regalo, por lo que llevaban buen rato paseando y no daban con uno que convenciera a Yukito.
Cuando ya llevaban gran parte del recorrido llegaron a una tienda de peluches, fue inevitable para ella no quedar pegada a la vitrina y apreciar los distintos peluches, eran su debilidad, a veces le daba un poco de vergüenza, sin embargo Yukito lo conocía hace tiempo, y con él no escondía esa pequeña faceta infantil.
El celular de Yukito empezó a sonar, él aprovechando que Sakura estaba distraída en la tienda se alejo un poco para que no escuchara su conversación y hablar tranquilo con Tomoyo.
- ¿Esta todo listo?
- Más o menos, debes entretenerla un poco más.
Yukito sonrió…le gustaba la idea de seguir pasando tiempo a solas con Sakura.
Ella por su parte aún seguía fascinada con los peluches, había dado con tiernos osos, elefantes, perros, conejos y con una infinidad de figuras en esas telas suaves que podría pasar horas y horas.
(SH)
Giro nuevamente sobre su cama, se había tirado ahí hace varias horas.
Tomoyo durante la semana le había invitado a la fiesta sorpresa que le harían a Kinomoto por motivo de su cumpleaños, pero no pensaba ir, siempre que estaba cerca de ella perdía el control y terminaba siendo amigable, él no quería hacer amigos y ella se empeñaba en serlo. Y eso no le gustaba.
Se sentía frente a ella débil, desnudo –por decirlo de algún modo-. Y nada tenía que ver a que se sintiera así porque ella realmente quisiera desnudarlo con la mirada, todo lo contrario.
Durante ese mes que llevaba conociéndola podía decir que la conocía lo suficiente, ella era una persona demasiado sincera y transparente, también había que agregar que era atolondrada, impulsiva, despistada y muy, muy…ella.
Había notado él que Sakura era lo bastante desinteresada en el asunto como para notar siquiera que varios chicos estaban interesados en ella, entre ellos el famoso Hiraguizawa, quien por lo visto lo veía como un rival por acaparar la atención de su Sakura. Le resultaba incomoda la situación, aunque a la vez graciosa, muchas chicas creían que él estaba interesado en Sakura, lo que agradecía enormemente porque gracias a eso –y a Sakura- las alejaba; como también muchos chicos creían que Sakura andaba tras él, cosa que tampoco podía ser porque Shaoran sabía que Sakura tenía ojos para Eriol.
Por todo aquello no quería ir a esa fiesta, además dudaba que alguien notara su ausencia y Sakura –que era quien pudiera notar su ausencia- se conformaría con aceptar que él no estaba porque no era un más de los amigos de sus amigos. Simple…demasiado simple.
Eran ya las 8 de la noche y tocaron el timbre de su casa, como su madre le había informado que se ducharía hace unos minutos no tubo más opción que él ir a ver quien era.
Abrió la puerta, sin mirar antes para ver de quien se trataba. Lo lamento un segundo después.
- ¿Qué se supone que haces? –hablo la joven frente a él.
- ¿A qué e refieres? –la miro desinteresado, no se iba a dejar vencer- Des…can...so, es obvio.
- Ve a cambiarte –le ordeno la amatista, Shaoran la miro frunciendo el ceño.
- No –dijo sin titubear- No iré.
- Tienes que ir, así tenga que llevarte a las rastras.
- Dije: no iré –empezaba a molestarse. Ella sonrió.
- De acuerdo, entonces no creo que haya problema en que le diga a todo tu Club de Admiradoras donde vives.
- Bajo en cinco minutos –dijo el castaño sin meditar más el asunto.
Subió apresuradamente a su habitación, se puso ropa de salida y en el pasillo junto a la puerta del baño grito a su madre.
- Mamá, iré a casa de Daidouyi.
- ¿Por qué? –grito su madre desde dentro.
- Kinomoto esta de cumpleaños, pero creo que regresare pronto.
- Esta bien, cuídate mucho.
- Si, adiós.
Así el castaño salió tras Tomoyo.
Su madre, dentro del baño aún, sonrió…quería volver a ver a la famosa Sakura Kinomoto.
(TOU)
Como ese día Sakura tendría su fiesta en casa de Tomoyo no tuvo excusa para no juntarse con su novia. Por lo tanto en esos momentos caminaba junto a ella, quien estaba extrañamente callada, era raro que Nakuru no hablara, lo que lo tenía pensando las peores cosas de su silencio, entre ellas el saberse descubierto en su engaño.
Hace algún tiempo ella había empezado a decirle que él estaba raro y Touya simplemente se limitaba a negarlo o que era producto del cansancio. Pero sabía que llegaría el día en que todo acabaría, que todo se sabría…pero por ahora no terminaba con todo aquello, porque no sabía como decírselo, después de todo, Nakuru era una buena persona, un poco molesta, pero ni ella ni nadie se merecía ser engañada. Además, no podía negar el tenerle un cariño por todo el tiempo que llevaban juntos.
No era fácil, él no quería hacerle daño. Ni a ella ni a Tomoyo, la diferencia, es que Tomoyo no era engañada, con esta última siempre había hablado con la verdad, nunca le prometió nada y ella seguía a su lado, la amaba, pero con Nakuru tenía un compromiso moral, o de respeto, quizás.
No sabía como llamar a todo eso ni en general ni en particular. Aunque todo tenía su nombre: Nakuru y él eran novios; Tomoyo y él, amantes.
- Nakuru –la llamo- ¿Estás bien? – ella lo miro sonriente.
- Si. No tengo porque estar mal ¿O si?
"Su mirada me hace pensar en muchas cosas, pero creo que nada de lo que estoy pensando sea cierto, después de todo con Tomoyo hemos sido cuidadosos, aunque eso se escuche espantoso".
El silencio volvió a reinar en la joven pareja y siguieron su camino.
¿Por qué no decía de una buena vez todo, y le daba a la mujer que amaba realmente el lugar que se merecía y a aquella que apreciaba dejaba de humillarla engañándola con otra?
Simple…
"Por miedo que cuando todo se supiera tuviera que perder a Tomoyo"
(ER)
Ya estaba todo listo, solo faltaba que ella entrara por esa puerta con una enorme sonrisa como era su costumbre.
Ya tenía su obsequio, era un hermoso colgante con la inicial de su nombre, atrás traía grabado un te amo, siendo esta su forma de declararse perdidamente enamorado de ella, diciéndole, que la amaba como jamás pensó amar a alguien.
Aunque no pensaba hacerlo tan pronto, más bien, quería esperar estar más seguro de lo que ella sentía por él, pero con la llegada de Li Sakura estaba más alejada y si seguía dejando pasar el tiempo lo que había conseguido con ella en el verano lo tendría que dar por perdido. Estaba a su favor que seguían de vez en cuando saliendo y cuando él no podía contenerse las ganas de besarla lo hacía y ella no se mostraba molesta por ello, pero debía aceptar que ella si intentaba que los besos cada vez fueran menos…así que todo eso lo hizo tomar la decisión, no podía perder más tiempo.
Por como se veían las cosas, Shaoran probablemente sería algo más que un rival para él, más bien, sería aquel que terminara enamorando a Sakura, y no estaba dispuesto a no dar el todo por el todo.
Salió de su transe cuando la puerta se abrió de par en par, se asusto al igual que varios de los presentes pensando que podía ser Sakura y no habían podido ocultarse.
"Para mi alivio quien entraba era Tomoyo"
"Para mi desgracia quien la acompañaba era Li"
- Ahora si, estamos todos -dijo Tomoyo antes de tomar su móvil y hacer una llamada. Cuando colgó volvió a hablar.
- Todos a sus lugares, que no tarda en llegar.
(YU)
Se encontraban frente a la casa de Tomoyo, ella había llamado a Sakura –como era el plan- para pedirle algunas cosas, así que luego de ir a casa de Sakura por esas cosas es que habían ido a casa de Tomoyo.
- Solo le daré lo que me encargo y nos vamos –le dijo Sakura, a lo que él solo asintió, pero antes de que ella diera un paso más él la tomo del brazo.
Ella miró el agarre y luego confundida a él.
- ¿Pasa algo?
- Solo –guardo silencio- Tengo que decirte… que eres encantadora.
Sakura se sorprendió mucho con esas palabras y comenzó a sentirse nerviosa, Yukito jamás había dicho algo como eso.
- Te quiero –dijo él antes de abrazarla.
A pesar de lo despistada que podía llegar a ser, intuía a lo que iba esa declaración junto con ese abrazo posesivo que le dio Yukito, no como los de siempre.
El por su parte se reprendía mentalmente, no era el momento adecuado, si llegaba en ese momento a declararse ella no disfrutaría su fiesta, no podía comportarse de esa forma egoísta por ese estúpido miedo de perderla.
Así que la soltó y poso sus manos en los cabellos de ella para revolverlo.
- Anda ve – y le sonrió familiarmente, como siempre.
Notó en ella una descarga de alivio. Cuando ella se hubo dado vuelta un reflejo de tristeza invadieron los ojos de él.
"Quizás…ya la había perdido"
(SH)
Había sido obligado a venir, a veces pensaba que Tomoyo era como Sakura. Las dos tenían esa manía reconseguir lo que querían de él. Tomoyo quería que él asistiera a esa fiesta y lo consiguió, realmente prefería estar ahí celebrando el cumpleaños de Sakura que tener que estar buscando un nuevo hogar por el posible acoso de ese Club de mujeres sin nada mejor que hacer que apostar quien conseguía quedarse con él.
Odiaba a las mujeres frívolas, quizás por eso, Sakura le estaba agradando más de lo que debía. Ella era todo lo que él no odiaba de una mujer.
Odiaba que fueran superficiales, ella no lo era.
Odiaba que fueran manipuladoras, ella no lo era.
Odiaba que fueran oportunistas, ella no lo era.
Odiaba que fueran falsas, ella no lo era.
Odiaba que fueran débiles, ella era fuerte y decidida.
Odiaba que lo miraran con lujuria, ella lo miraba con cariño.
Odiaba que buscaran en él una noche, ella buscaba un infinito.
Odiaba que buscaran una relación falsa, ella buscaba conocerlo de verdad.
Odiaba que aparentaran para impresionar, ella impresionaba sin aparentar.
Salio a tomar aire.
El patio de la casa de Tomoyo era grande, le recordaba a su propia casa en Hong Kong. Se acercó a una pileta entre medio del verde pasto y se sentó, poco metros más allá de la pileta había un árbol de cerezos. Se quedo mirando a la nada por lo que al parecer fue mucho tiempo, pues no notó cuando estaba realmente oscuro, pero con una luna preciosa como iluminación.
Sintió el ajetreo dentro de la casa, de seguro Sakura había llegado, no se molesto en entrar, quizás en unos minutos cuando se tranquilizara el alboroto entraría a saludarla y a disculpar por tener que irse, pero a él no le gustaba mucho estas fiestas con gente que no conocía. Así Tomoyo podía darse por pagada, él había asistido y había saludado a Sakura y no tendría motivo para publicar la dirección de su hogar.
De pronto le vio el defecto a su plan: no traía regalo.
Se golpeo la frente con su palma y cerro sus ojos. Maldito despistado. Los volvió abrir cuando se sintió observado.
Al ver tan de cerca la cara de ella y sus hermosos ojos esmeraldas casi pierde el equilibrio y cae al agua, alcanzo agarrarse del brazo de Sakura para mantener el equilibrio, pero al notar el contacto se puso de pie, manteniendo una prudente distancia.
- Hola, Li – sonrió ella de oreja a oreja.
- Ki…-tartamudeó- Feliz Cumpleaños –seguido de una reverencia.
- Muchas gracias –y volvió a sonreír. – Más que nada…por estar aquí –termino por decir apenada y bajando su cabeza.
Y el lo recordó: el regalo. Su corazón se aceleró disimuladamente. Lo tenía. Tenía el regalo.
Acerco sus manos a su cuello y se sacó una gargantilla donde colgaba una S.
- Toma – le estira el colgante llamando su atención.
Ella que había mirado curiosa lo que él hacía no podía aceptarlo.
- Oh, claro que no –dijo moviendo la cabeza de un lado a otro- Esa gargantilla debe ser especial para ti, no puedo aceptarla.
Shaoran rodó los ojos, y tomado cada extremo de la gargantilla en sus manos se le acercó, pasando su cabeza por al lado de la de ella para asegurarla en su cuello. Una vez que la amarro la miro a la cara, sin alejarse.
- Sólo, quédatela.
Sakura miró los ojos ámbar de Shaoran, la decisión que se reflejaban en ellos y luego con una de sus manos tomo la S de la gargantilla para mirársela, así puesta.
- Es una S de…Sakura. – el levanto una ceja, pensativo. Ella sonrió – O de Shaoran.
Acto seguido se tira a abrazarlo, pasa sus dos brazos por el cuello de él y con el impulso de saltito queda levantada. El le corresponde, luego la deja en el suelo sin que ella lo soltara, por lo que tuvo que agacharse un poco atraído por los brazos de Sakura quien le planto un beso en la mejilla.
- Lo cuidare muy bien, muchas gracias –y lo suelta.
- ¡Sakura, Li…vengan, cortaremos el pastel!
Fue Tomoyo quien desde el ventanal que daba al patio los llamaba.
- Ve tú, iré en un momento. –dijo él, Sakura asintió y partió rumbo a la casa.
Shaoran se le quedo mirando todo el trayecto hasta que desapareció dentro de la casa.
Fue sacado de su transe por un persona que salto desde el árbol y se le acercó.
- Vaya… Así realmente estas interesado en Sakura.
Ante aquellas palabras el castaño frunció el ceño.
- No, así que no te preocupes, no es de mí precisamente de quien te debes cuidar.
- ¿No? Y de quien.
- Pues en el colegio hay millones de chicos tras ella.
- Pero eres tú el que tiene su atención.
Y Shaoran no se pudo defender. Hiraguizawa tenía razón.
- Si te tranquiliza, no estoy interesado en ella ni ella en mi –notó que Eriol rodó los ojos- Bueno, no de esa forma.
Eriol suspiró pensando que Sakura no era el único ser despistado en la tierra. Y empezó su camino luego de palmetear amigablemente las espalda del castaño, después de todo, podía caerle bien.
- Bueno, mucho mejor para mí, si no lo quieres aceptar.
Shaoran se le quedo mirando al igual que hizo con Sakura, sólo que ahora lo bastante confundido por lo que le pasaba con la cumpleañera.
"Odiaba que me confundieran…pero en ella ya no lo estaba odiando"
(ER)
Eran cerca de las 4 de la mañana, había llegado hace poco a su casa.
Sakura estaba muy contenta con el cumpleaños sorpresa, más por la presencia de Li. Pero agradecida de todos por estar con ella ese día.
Ahora que estaba tranquilo y podía pensar, no podía dejar de darle vueltas al asunto.
Había decidido no darle el obsequio de cumpleaños a Sakura, porque la conocía…y no quería ponerla en una encrucijada.
Casualmente su regalo era el mismo que le había dado Li, pero con distinto valor sentimental.
Y no quería que Sakura tuviera que elegir. Si aceptaba la declaración que Eriol hacia a través del colgante él no iba a permitir que ella usara la gargantilla de Shaoran, y dado el caso, ella no iba hacer capaz de sacarse la de Shaoran por mucho que aceptara y quisiera a Eriol…
Maldita su racionalidad…quizás deberá habérsela dado, total él no tenía porque saber que Shaoran le había obsequiado la gargantilla, es más nadie lo sabía porque la delicada blusa que Sakura llevaba se la tapaba. Pero su conciencia no se lo permitió.
El más que nadie creía en el destino y en que las cosas no eran mera casualidad.
El no fue al árbol porque si.
Shaoran no apareció al rato en la fuente porque si.
Sakura no vino a buscarlo porque si.
Shaoran no le dio la misma gargantilla que él pensaba darle a Sakura porque si.
Simplemente…no debía dársela o, quizás, no era el momento de la declaración.
Suspiro y apretó la gargantilla en su mano derecha.
"Shaoran Li era una gran piedra en el zapato"
"Y lo peor de todo, es que sé que terminará simpatizándome"
(SA)
Había pasado ya cerca de un mes desde su cumpleaños, estaban en días de Mayo. Y estaba realmente feliz.
Partía por el hecho de que Yukito no había vuelto a comportarse extraño con ella, porque lo que atribuyo la actitud de ese día a algo de su imaginación.
Eriol, ya no andaba de mal humor y se estaba llevando mejor con Shaoran, bueno, no mejor en el verdadero sentido de la palabra, porque la relación que habían empezado a formar era que el de pelo azul se empeñara en molestar al castaño, eran un par entretenido.
Y su relación de amistad con Shaoran había mejorado notablemente. Aunque aun se llamaban por sus apellidos.
- Ya ves, ahí a una que te esta comiendo con la mirada.
Dijo Sakura que caminaba junto a Shaoran, habían hecho inconcientemente partes de su rutina diaria el caminar juntos a casa. Iban ya cerca de la mitad del camino.
Sakura había encontrado en molestar a Shaoran con las chicas una buena forma de sacarle una sonrisa y tener un buen momento.
- No molestes –respondió el castaño. Ella sonrió abiertamente.
- Te quedarás soltero, por huraño.
- Que va –respondió este siguiéndole el juego- Ya veré que hago cuando eso este ocurriendo. Además de seguro habrá alguna que se quede a mi lado, por muy huraño que sea.
Sakura lo miro feliz. Shaoran acostumbraba a decirle esas frases de doble sentido, donde ella a pesar de lo muy pesado que él había sido al principio se había empeñado en ser su amiga.
- Ya creo –dijo ella, volviendo su mirada al camino- ¡Es cierto! –dijo de pronto. Shaoran la miro desconcertado.
- ¿Qué ocurre?
- Tienes que decirme cuando es tu cumpleaños.
El castaño rodó los ojos.
- No te cansas –ella negó con la cabeza- Dije que no te diría y no lo haré, Kinomoto.
- Pero, por favor –le dijo ella con cara de ternura máxima.
- Quita esa cara, no vas a convencerme. –ella bufó.
- Lo sé –dijo frunciendo el ceño, algo que en ella se veía gracioso y le asentaba a su inocente cara…probablemente era esa la razón de no decirle su cumpleaños. Ella lo miro – No entiendo porque no me lo quieres decir.
- Porque ese día querías darme un regalo para compensar la gargantilla.
"Soltó simplemente y yo abrí mis ojos sorprendida, para luego volver a mirar el camino…Shaoran realmente me conocía…y eso…me gustaba. Sentí que pasaba su brazo por mis hombros, amigablemente mientras seguíamos caminando, había os hecho de ese gesto algo nuestro desde el día que empezó a dar motivos para que toda la especie femenina de nuestra escuela me odiara".
- No quiero que sientas que me debes algo, así que ya deja eso. No te diré la fecha, punto.
"Y supe que por ese día, Li, había dado por terminada la conversación, pero no me daría por vencida".
- Aquí nos separamos, hasta mañana, Kinomoto.
- Hasta mañana, Li.
Y siguió la castaña su camino metida en sus pensamientos.
Lo único malo de todo ese tiempo, es que la madre de Shaoran y la madre de Tomoyo prohibieron que ambos se juntaran. Pues ambas familias eran dueña de empresas rivales. Y la mamá de Shaoran estaba en Japón para sacar de la ruina la empresa que estaba hundiendo la de la mamá de Tomoyo.
Era una rivalidad de negocios, que incluía a los –quizás- futuros herederos.
En la escuela ambos se trataban, pero mantenían cierta reserva por temor a ser pillados y reprendidos por sus respectivas madres.
Sakura estaba triste por eso, pero ya vería como solucionar eso.
Llego a su casa y en ella ya estaban su papá, hermano y Yukito.
- Buenas tardes.
- Buenas tardes –respondieron los tres.
- Apúrate en entrar, monstruo, y ayudas a colocar la mesa.
- ¡Hermano, eres detestable!
Colocar la mesa fue asunto fácil, Yukito la ayudo. Y con el movimiento la gargantilla había salido de debajo de la parte de arriba de su uniforme.
- ¿Qué eso? –pregunto Yukito.
Sakura miro en la dirección que apunaba Yukito, que era el colgante.
- Oh, fue un regalo de cumpleaños.
El se acerco a ella para tomarla en una de sus manos y mirar el diseño.
- Qué bonito detalle, es una S de Sakura. –y le sonrió abiertamente.
Ella desvió la mirada…No es de Sakura.
- ¿No? ¿Y de qué es?
Sakura pestañeo un par de veces, ella no había querido decir eso, ella había pensado eso. Suspiro nerviosa para luego sonreír.
- No, no me hagas aso. Claro que es de Sakura.
Yukito levantó una ceja notando la extraña actitud de ella, pero no queriendo ahondar en el tema, dio vuelta la S, que aun sostenía y ve algo grabado, una fecha.
- Oh, mira, sale una fecha…-se acerca para mirarla mejor, luego se aleja y mira a Sakura- Pero no es la de tu cumpleaños, Sakura.
Sakura lo mira extrañado, y luego de procesar lo que él dijo toma la S entre sus manos y la da vuelta.
Y claro que hay una fecha.
"Y por supuesto que no es mi cumpleaños"
"Es el de Shaoran"
Sakura sonrió a Yukito y lo abrazo.
- ¡¡Muchas gracias!!
Este quedo mirándola dudoso… ¿Qué? ¿Qué había hecho?
PERVERSAS AL HABLA: agradecemos infinitamente el apoyo que nos dan, estamos muy contentas y trabajando en los capítulos siguientes. No olviden dejar sus comentarios ya que son un gran alimento para nuestro ego y, por tanto, la mente del escritor trabaja más...
AQUI NOS ESTAREMOS LEYENDO TODOS LOS LUNES COMENTENNOS DE QUE ES LO QUE LES AGRADA, LES MOLESTA O LES LLAMA MAS LA ATENCION HASTA LA PROXIMA BESOS
