2Kung fu panda es propiedad de Dreamworks.
Capítulo 3
Po estaba dormido, descansaba y estaba soñando...
El sueño:
Po caminaba por un lugar donde el piso estaba embarrado como si hubiera llovido hace apenas unos minutos y el barro le impedía caminar con normalidad, hacía que se fatigara. A pesar de eso Po continuaba con su camino, había una cordillera a unos metros frente a él y no sabía porque pero había algo dentro de él que lo obligaba a seguir caminando, continuando con su lenta y cansadora marcha hacia la cordillera al llegar ahí subió la cordillera y abajo al otro lado vio a una persona sentada dándole la espalda.
-¿Maestra Tigresa? -se preguntó Po al reconocerla, estaba en posición fetal, Po pudo sentir que ella estaba triste, pudo escuchar su llanto. Po estaba muy enamorado la Maestra Tigresa y verla triste le puso triste a él también, quería bajar para estar junto a ella pero sintió que alguien lo sujetaba del brazo y le impedía avanzar. Po no se volteó para ver quien lo sujetaba, solo se esforzaba inútilmente intentando avanzar...
De repente algo hizo que Po abriera bruscamente los ojos, tenía la cara empapada, se encontró en su cama le costó respirar por un instante y los Maestros Mantis y Grulla estaban viéndolo a lado de su cama con un balde de agua vacío en las manos.
-¡no volveremos a ser castigados por culpa tuya gordo! -le dijo el Maestro Grulla.
-ponte de pié cerdo asqueroso -le ordenó el Maestro Mantis.
Po apenas los escuchó, pues como acababa de despertar estaba muy confundido y apenas estaba procesando la información.
-que te levantes basura -le dijo molesto el Maestro Grulla, le agarró del pantalón y ayudándose con aleteos sacó a Po fuera de la cama e hizo que cayera al suelo boca abajo. Po se levantaba a penas, el sueño ya se le había quitado, se dio cuenta de que ya estaba por salir el sol y el gong sonaría en cualquier momento.
-ahora vas a estar despierto hasta que suene el gong -le dijo el Maestro Mantis.
Momentos después sonó el gong.
-¡buenos días Maestro! -saludaron los 5 Furiosos. Po también estaba parado en la puerta de su habitación.
-buenos días estudiantes -respondió Shifu- todos a desayunar, nos veremos en el salón de entrenamiento -dijo después y se fue.
Un desayuno como las anteriores veces: humillaron a Po haciéndole comer sentado en el piso lo poco que le sobraron.
Cuando inició la hora de entrenamiento Shifu les hizo subir y bajar un tramo de las escaleras del Palacio para calentar. Los 5 Furiosos hacían el ejercicio sin problema, era Po quien estaba cansado, jadeando mucho y apenas había subido los escalones una vez.
-panda, retírate y ve a barrer todo el segundo patio -le ordenó Shifu- no puedes hacer ni el calentamiento, estás perjudicando a los 5 Furiosos -le dijo después.
-Maestro... por favor... yo quie... -hablaba a penas Po, perjudicado por el cansancio y fue interrumpido.
-¡ya te he dado una orden asqueroso marrano! -le interrumpió Shifu aguantándose las ganas de golpearlo. Aunque le costaba muchísimo realizar los ejercicios Po quería quedarse a entrenar, se quedó pensando y luego un dolor agudo lo sacó de sus pensamientos.
-¡que te largues basura! -le ordenó Shifu dándole un puñetazo en la pierna.
Po muy triste y a paso lento se fue a dentro del Palacio y caminó buscando una escoba... pero el quería entrenar.
Mientras Po barría el patio solitario, vio al Maestro Oogway, no sabía si saludarlo o hacer como si no lo hubiera visto pero fue el Maestro Oogway quien se le acercó.
-Guerrero dragón, ¿cómo estás? -le preguntó el Maestro Oogway.
-ahh... buenos días Maestro... -respondió Po al saludo haciendo una reverencia-yo estoy bien... ¿y Ud. Maestro como está? -preguntó después intentando ocultar en vano lo nervioso que estaba.
-estoy bien, gracias -respondió el Maestro Oogway -pero te veo nervioso Guerreo dragón, ¿por qué no estás entrenando con los demás? -le preguntó después.
-Shifu me dijo que limpiara este patio -le respondió Po, no pudo evitar ponerse triste y mostrarlo en la expresión de su rostro.
-Guerrero dragón, ¿por qué puedo sentir tanta tristeza en tu corazón?, ¿acaso estás ocultándome algo? -le preguntó el Maestro Oogway.
-Maestro Oogway... perdón pero insisto que fue un accidente que me haya nombrado Guerrero dragón -decía Po poniéndose más triste- ...además... los 5 Furiosos y Shifu siempre me miran con desprecio -se limitó a decir solo eso y no le dijo lo que le golpean y le quitan su comida, sabía que si le decía a alguien sobre eso la iba a pasar muy mal.
-Guerrero dragón, no te preocupes por eso. Ellos al igual que tu, jamás se esperaron algo así, ya se darán cuenta y te aceptarán -le dijo el Maestro Oogway y se fue.
-...si Maestro, gracias... -le agradeció Po.
Cuando Po terminó de limpiar el patio fue a buscar a Shifu para decirle pero no lo encontró. Entonces fue a buscarlos al salón de entrenamiento, estaban ahí pero la puerta estaba cerrada, prefirió no tocar y se fue a su habitación para esperar la hora del almuerzo.
Llegó la hora del almuerzo, Po se dirigió a la cocina. Al llegar ahí vio que los 5 Furiosos estaban con mala cara, molestos de algo... y al ver llegar a Po, lo vieron con una mirada que reflejaba el odio que le tenían, desearon inmediatamente desquitarse, botar su ira.
Po se sentó, luego de unos momentos los sirvientes sirvieron el almuerzo y se fueron. La Maestra Tigresa se levantó, fue cerrar y trancar la puerta. Los demás Maestros se levantaron y rodearon a Po.
-oye pedazo de basura yo no entiendo porque diablos sigues aquí -dijo la Maestra Tigresa parada en la puerta con vista a Po-¡levántate¡-le ordenó después. Po se levantó e inmediatamente el Maestro Mono le dio una patada en la espalda empujándolo bruscamente con dirección a la puerta para después perder el equilibrio y caer frente a la Maestra Tigresa.
-¡levántate inmundo gordo! -le dijo la Maestra Tigresa estirándole hacia arriba del cuero del cogote haciendo que Po, emitiendo gemidos de dolor se ponga de pié -una pregunta cerdo, ¿por qué sigues aquí? -le preguntó la Maestra Tigresa sujetándolo aún del cogote. Po no respondió, dejó que el silencio trajera alguna respuesta- ¡te hice una pregunta miserable animal! -le dijo después muy molesta dándole un rodillazo en el estómago, el poderoso golpe hizo que Po se pusiera de rodillas sujetándose la barriga con ambas manos. La Maestra Tigresa le jaló del cogote haciendo que la mire-volveré a preguntar, ¿por qué sigues aquí? -volvió a preguntarle la Maestra Tigresa y Po solo desvió la mirada, no dijo nada de nuevo- bien, si eso es lo que quieres -dijo la Maestra Tigresa y le dio un puñetazo en el estómago, Po estaba cayéndose al suelo pero la Maestra lo levantó sin problema y lo arrojó hacia los demás Furiosos, ellos se abrieron haciendo una ronda con Po en el centro. Lo golpeaban, mandándolo de un lugar a otro como si se tratara de una ronda de niños botando una pelota de aquí para allá.
Apenas unos minutos, Po ya no pudo más se cayó al suelo. Le dolían los brazos, el abdomen, la espalda, los pies; todo le dolía a causa de los golpes, todos los golpes en lugares en donde no dejen marcas visibles para que así nadie pueda darse cuenta del "juego" al que siempre lo sometían los 5 Furiosos.
Llegó la hora del segundo entrenamiento. Todos estaban formados fuera del salón de entrenamiento y antes de que Shifu pueda darles alguna orden se escuchó la alarma de emergencia.
-bandidos -dijeron los 5 Furiosos.
-adelante, el bienestar del Valle está en sus manos -les dijo Shifu e inmediatamente los 5 Furiosos corrieron con dirección al Valle-largo, no quiero verte aquí -le ordenó después a Po.
-pero... Maestro... por favor entréneme, quiero ser digno de mi tí... ¡aaahhh! -decía Po, él deseaba entrenar pero Shifu le dio un golpe en la barriga.
-¿que acaso quieres hacerme repetir la orden?, ¡lárgate bola de basura asquerosa! -le dijo después muy molesto Shifu. Po tuvo que hacerle caso y se fue a su habitación.
En el Valle, minutos más tarde los 5 Furiosos ya se habían encargado de los bandidos.
-vayamos a comer fideos ¿qué dicen? -propuso el Maestro Mantis.
-suena bien, vamos -dijo el Maestro Mono.
-yo también voy -se apuntó el Maestro Grulla- Víbora, ¿quieres acompañarnos?, yo te invito -le preguntó después a la Maestra Víbora.
-claro Grulla... gracias -respondió la Maestra Víbora.
-buena idea, vayamos a comer fideos -dijo finalmente la Maestra Tigresa.
Los 5 Furiosos llegaron al restaurante de del Sr. Ping. Las personas los saludaban con respeto, los niños corrían a saludarlos. Los 5 se sentaron en una mesa algo distante al resto.
En la otra mesa alado de los 5 Furiosos estaba sentada Song, ella vio como los 5 Furiosos se sentaban en la siguiente mesa justo frente a ella.
-Los 5 Furiosos -pensó Song, a ella no le interesaban ellos pero los conocía porque Po era fanático y siempre le hablaba de ellos- tal vez deba saludarlos y conocerlos-pensó después. Ella quería estar en el Palacio de jade para entrenar junto a Po y si quería eso pensó que para empezar sería mejor conocer a los 5 Furiosos... los héroes de Po. Song estaba a punto de levantarse para ir a saludarlos pero uno de ellos habló.
-no sé porque ese panzón sigue en el Palacio -dijo el Maestro Grulla. Song no estaba segura de a quién se refería el Maestro Grulla, por eso decidió quedarse en su lugar para saber qué es lo que iban a decir los demás.
-a pesar de que le estamos haciendo lo peor él sigue en el Palacio -dijo el Maestro Mantis.
-buenas tardes Maestros. ¿Cuántos platos van a pedir? -interrumpió la conversación el Sr. Ping.
-5 platos de fideos por favor, uno con salsa -respondió la Maestra Tigresa por todos. El Sr. Ping tomó la orden y se fue.
-ese animal obeso no se irá, supongo que quiere seguir sufriendo -dijo el Maestro Mono. Song no estaba segura de a quién se referían pero deseaba que no fuera a Po... deseara que fuera a cualquiera menos a Po.
-yo también quiero que se largue ese panda inútil, el jamás será el Guerrero dragón -dijo la Maestra Tigresa, sin darse cuenta le hizo saber a Song lo que ellos pensaban de Po. Song se puso muy triste, quería salir corriendo de ahí pero los Maestros seguían hablando sobre el tema y ella quería escuchar todo lo que decían de Po...
Los Maestros hablaron de todo lo que sentían sobre Po, cuánto lo odiaban y deseaban que abandone el Palacio, refiriéndose a él con insultos y sobre nombres desagradables.
Cuando Song ya no quiso escuchar más abandonó el restaurante y se fue a la posada. Al llegar a su habitación se encerró y se sentó en su cama, se puso muy triste y molesta por todo lo que escuchó.
Los 5 Furiosos ya habían regresado al Palacio. Po caminaba por un callejón algo oculto de uno de los patios... los Maestros Mono y Mantis aparecieron frente a él.
-¿vas a algún lado cerdo? -le preguntó el Maestro Mono.
-Maestros... yo solo iba... -Po se puso nervioso, vio a su alrededor y apareció rodeado por los demás Furiosos.
-hoy luchamos contra unos bandidos, eran miserables, inútiles, torpes y repugnantes igual que tú -le decía la Maestra Tigresa- yo le hice esto a uno de ellos -dijo después la Maestra dándole una patada en el estómago, Po retrocedió y se sentó apoyándose en la pared. Los demás Furiosos lo levantaron- Mono ya sabes que hacer-ordenó la Maestra Tigresa. Po se puso de pie asustado.
-pero Tigresa, ¿por qué no nos dejas divertirnos más a nosotros? -preguntó el Maestro Mantis.
-sí. Nosotros también queremos golpearlo más -dijo el Maestro Grulla.
-Maestros por favor ya no me pe... ¡ugh! -Po intentaba pedirles que ya no lo lastimen pero la Maestra Tigresa le dio un puñetazo en el estómago sacándole el aire y cortándole el habla un momento, Po cayó de rodillas agarrándose el estómago con ambas manos.
-tu cierra el hocico asqueroso cerdo -le dijo la Maestra después de golpearlo y luego le dio una patada en el pecho haciendo que se tire al suelo. Después ella y los demás Furiosos lo rodearon y lo golpeaban como a una piñata. Po se retorcía en el suelo como una indefensa lombriz siendo picoteado por furiosos cuervos. No podía gritas pues los golpes que recibía en el cuerpo apenas le dejaba aire para respirar escasamente.
-¿pero qué es lo que pasa aquí? -dijo una voz, todos inmediatamente se alejaron de Po al reconocer al dueño de la voz.
-Maestro Oogway -dijo la Maestra Tigresa haciéndole una reverencia.
-¿por qué golpean de esa manera al Guerrero dragón? -les preguntó el Maestro Oogway- mañana no harán ejercicios físicos. Todos harán solo meditación, eso les ayudará a pensar en lo que están haciendo -les dijo después.
-si Maestro -dijeron todos haciendo una reverencia. Acatando el castigo del Maestro Oogway.
-Tigresa, yo no me imaginé que fueras parte de esto. De los 5 tú eres la que tiene más rango aquí, no harás Kung fu mañana, ni físico ni mental, ese será tu castigo -le dijo el Maestro Oogway.
-Maestro con todo respeto, el panda no pertenece aquí -le dijo cortante y molesta la Maestra Tigresa.
-te equivocas, y aunque Po no perteneciera aquí no es correcto que lo golpeen de esa manera. Ya todos conocen su castigo.
-si Maestro -dijeron los 5 Furiosos haciéndole una reverencia.
Más tarde en la hora de la cena. Po tenía muchísima hambre, hambre que lo obligó a ir a la cocina a pesar de saber que algo malo puede sucederle. Entró a la cocina, luego de que los sirvientes los atendieran y se fueran la Maestra Tigresa cerró y trancó la puerta.
-Maestros, por favor perdónenme -les pidió Po, se levantó y fue a la puerta para intentar salir.
-¡no irás a ningún lado bola de grasa! -le dijo la Maestra Tigresa sujetándolo del cuero de la espalda con ambas manos y lanzándolo violentamente hacia el centro del comedor haciendo que pierda el equilibrio y caiga al suelo.
-no tienes derecho a hablar, basura -le dijo el Maestro Grulla.
-¡el Maestro Oogway nos castigó por tu culpa!-le reclamó la Maestra Víbora.
-por favor Maestros, se los... ¡aahh! -pedía Po tendido en el suelo pero el Maestro Mono le dio una patada en el estómago cortándole el habla.
-¡que no tienes derecho a hablar bola de manteca! -le dijo el Maestro Mono después de patearlo.
La Maestra Tigresa se acercó a él con una servilleta de tela en las manos.
-no quiero que hagas ruido -le dijo la Maestra mientras le amarraba la tela al rededor de la boca -no olviden que no debemos golpear su rostro. Bien, disfrutemos -dijo después de atarlo e inmediatamente todos lo golpearon; puñetazos, latigazos, alazos. Po se retorcía en el suelo y con la tela que cubría su boca solo podía emitir a corta distancia los gritos ahogados que tanto deleitaba a sus 5 agresores, esos sonidos de dolor que alimentaban el cruel odio de los 5 Furiosos.
Fin del capítulo
LD.50 ROY, me alegra que esta historia le guste, gracias por leer y por su review. Espero que este capítilo le haya gustado. Hasta otra, cuídese mucho.
Y a todos los demás que también lo están leyendo, muchas gracias por leer, cuídense mucho.
Y por favor perdónenme porque no le puse un título a este capítulo, es que no se me ocurrió nada.
