Capítulo 3
Me guardé la pulsera y el periódico y seguí caminando calle arriba. Me metería en un buen lío si alguien me viese al lado de un cadáver.
Saqué la pulsera del bolsillo de mi chaqueta y la volví a mirar. Quizá me podría servir de ayuda para descubrir algo de mi pasado. Tal vez encontrara algún lugar en la ciudad donde los pacientes llevaran ese tipo de pulseras. Sin embargo, no estaba segura de quererlo saber. Puede que mi pasado no fuera agradable y por eso lo había olvidado. Puede que me hubieran dado una segunda oportunidad para empezar de cero.
Contemplé la palidez de mis manos. Había algo que me angustiaba más que mi amnesia. Yo no era humana. Me di cuenta en el momento en que no vi mi imagen reflejada en aquel espejo. Lo supe con absoluta certeza cuando me vi reflejada en los ojos sin vida de aquel hombre. Era una asesina, y me alimentaba de sangre.
Durante todo el día estuve dando vueltas por la ciudad. Los recuerdos no volvían a mi mente, pero sí la imagen de aquel hombre rubio, que en mi nueva visión aparecía atravesando un bosque con asombrosa velocidad. Esta vez pude apreciar sus rasgos con mayor claridad. Parecía más joven de lo que su complexión física indicaba, y su rostro era de una belleza inmaculada. Me pregunté quién sería y por qué aparecía una y otra vez su imagen en mi cabeza. Tenía que averiguar si esas visiones se correspondían con la realidad o eran invención de mi mente, y en el caso de fueran reales, descubrir si pertenecían al presente, al pasado o al futuro. Tenía que encontrar a ese hombre, que si existía más allá de mi imaginación, sería la respuesta a la mayor parte de mis dudas.
Tome la decisión de marcharme de aquel lugar. Visitaría otros pueblos, otras ciudades. Descubrí que yo era más veloz que cualquier medio de transporte de la época, que podía recorrer grandes distancias en tan solo unas horas, que el cansancio nunca iba a suponerme un problema. Así que emprendí un viaje que duraría varias décadas.
Dejé de pasearme por las ciudades a plena luz del día porque no conseguía pasar desapercibida entre la multitud de personas. Al caer el sol, recorría las calles y avenidas de las ciudades en busca de una presa con la que saciar mi sed. Cada noche, trataba de resistirme a mis instintos, pero siempre acababa una nueva víctima a mis pies. Maté a cientos de personas durante esos años, siempre incapaz de contener mi sed. Pero cada víctima era un nuevo peso sobre mi conciencia que ya no podía aguantar.
Un día, mientras caminaba por el bosque, divisé a un ciervo que se escondía entre la maleza. Una idea me vino a la mente, quizá podría alimentarme de sangre de animales en lugar de sangre humana. Me decidí a probarlo. Corrí tras el ciervo, y lo alcancé tras unos segundos de persecución. Sin duda era más difícil de capturar, pero no imposible. Le sujeté con ambas manos y me dispuse a morderle en el cuello. El ciervo, totalmente paralizado por el miedo, no mostró intención alguna de resistirse. Durante unos segundos, dudé de mis intenciones al hallarlo tan indefenso, pero al fin me decidí y bebí su sangre. Su sabor era completamente diferente al de los humanos, era más... insípido. Pero su muerte no causaba tantos estragos en mi conciencia. Esa noche fue la primera vez que resistí la tentación de atacar a alguna de las personas que encontré por la ciudad. Desde entonces, no he vuelto a probar la sangre humana.
Con respecto a mis visiones sobre aquel extraño, cada vez eran menos frecuentes. Llegó un momento en el que desistí y dejé de buscarle. Entonces fue cuando él me encontró a mí.
Muchas gracias a Karlita Ate y beautifly92 por los reviews!
Sé que los capítulos me están quedando muy cortos, pero no puedo evitarlo... Intentaré no tardar mucho en actualizar, pero no prometo nada... jejeje
Bueno, a ver si tengo un poco de tiempo y me leo 'Luna Nueva', que aún ni siquiera me lo he comprado.
