Susimamie / Elatiger
"Solo otra vez"
Capítulo 3
Ningún personaje de esta serie me pertenece.
Y ahí se encontraba el increíble Aomine Daiki, encerrado en una habitación de 4 paredes, mirando intensamente la gran ventana que estaba a su lado, con el fin de solo escuchar lo que su compañeros exponían, claro que él no le estaba prestado nada de su preciada atención, más bien estaba recordando lo que había pasado hace 2 días, los cuales había tratado y contenido sus ganas, o más bien podría decirse que evitado, tener algún tipo de contacto con el pelirrojo. ¿Pero qué mierda le pasaba? Diciéndole precisamente a Kagami "tengamos relaciones" ¿qué mierda estaba pasando en su mente?, era claro que el no trataba de jugar con Kagami, como le había dicho su antigua sombra, si quisiera jugar ya lo había hecho con cualquier buena chica que estuviera disponible, eso no era cosa difícil, pero el simple hecho de que no había podido pensar en grandes pechos o bellas mujeres era ya cosa extraña, desde que había besado a Kagami por primera vez, joder, que si le había gustado, y ahora estaba claro que no había podido sacárselo de la cabeza, era como haber probado un buen postre que quería repetir, así que cuando el otro le pidió hacerlo de nuevo, al principio no estaba seguro, pero era algo que quería disgustar, además de que ese beso no significaba nada para el actual gran Aomine.
"Maldición" se dijo así mismo el moreno, mientras se limpiaba la cara para aliviar su frustración, claro que si había gran problema en ello, como había mencionado Kuroko, Aomine no había besado a cualquier hombre, había besado precisamente a su rival de baloncesto, a alguien con un carácter tan jodido como el suyo, y no tan solo ahí estaba el problema, le había propuesto acostarse con el ¿Con un hombre? Realmente tenía que buscar sacar su frustración de manera rápida.
Perdió su mirada de nuevo en la ventana encontrándose a una multitud de personas en la planta baja y noto que eran los estudiantes de gastronomía, puso sus ojos en varias chicas ya que ganaban por mayoría, pero algo gano su atención, un cabello rojo que se hacía más claro a la luz del sol, y si, ahí estaba el martirio de sus dudas, de su cabeza, ese maldito jugador, vestido con una filipina negra y rodeado de chicas, mientras hablaban con él, a pesar de la distancia podía notar lo sonrojado de cara que Kagami estaba, cargaba consigo una olla, Aomine estaba un poco impresionado porque a pesar del tiempo, aun no sabía que estaba estudiando su compañero de equipo para entrar en la universidad, y verlo ahí era algo sorpréndete, el fuerte Kagami cocinando como una buena mujer, sí que era algo para burlarse, pero bueno, no dudaba de lo bueno que Kagami quizás pudiera cocinar… solo quizás, nunca había probado lo que él había preparado, pero ahora que sabía esto, podría forzarlo, o más bien robarle lo que preparaba para sus prácticas. El capitán sabia y conocía por fuentes no muy gratas de información lo bien que Aomine faltaba a las practicas, por eso su entrenamiento tenía un tratamiento especial, el cual consistía en practicar muy aparte del equipo y practicar exclusivamente afuera del gimnasio con el capitán de su equipo, que siempre lo iba a buscar cada vez que sus clases terminaban, pensaba que ahora que Satsuki no estuviera en la universidad podría llevársela tranquilo, pero no era nada diferente con su ahora gruñón capitán.
De vuelta a sus antiguos pensamientos y ahora viendo a una chica precisamente cabello café sonrojarse de la cara por hablar muy confiadamente con Kagami, de alguna manera extraña lo enojaba, bueno más bien era lo idiota o estúpida sonrisa que el otro le enseñaba "Si supieras lo idiota que puede ser cuando lo besas o lo sonrojado que se pone cuando juegas con su lengua…" se dijo así mismo, quedándose un momento en shock por lo que estaba pensando, jalo su cuerpo hacia adelante quitando esa postura de vago en la que estaba sentado y se acomodó, frotándose de nuevo la cara para que su mente dejara de jugarle ese tipo de recuerdos, que no le hacían para nada feliz.
Era hora libre para el almuerzo, así que se dirigió a la cafetería central de la universidad para buscar algo para saciar su hambre, antes de irse a cualquier lugar para dormir un poco. Caminó a la fila para comprar algo de almuerzo, poniéndose a lado de un grupo de chicas que parecían no ser más que molestia, "tallas pequeñas" pensó el moreno.
-¿Entonces es cierto? – Murmuro la chica tapándose la boca – Shhh… - callo la otra, tapando su cara roja – ¿Kagami el alto? – Y toda la atención que Aomine tenía en quedarse dormido parado, se concentró en el grupo que estaba a su lado, encontrándose a la antigua chica que antes había mirado a través de la ventana, colorada de la cara mientras miraba a las dos chicas que estaban enfrente de ella, el solo volvió a su vista enfrente, parecía que no podía sacarse al maldito de Kagami de la mente ese día.
-Si el… es algo, como decirlo… ¿lindo? - "que me jodan" pensó Aomine al escuchar a la chica, trato con toda fuerza de no parecer interesado en la conversación, pero no podía evitar reírse por dentro -¿Te vas a confesar? – le preguntaba la otra, mientras le daba una mirada juguetona, a lo que Aomine bajo su sonrisa rápidamente "Así que el Bakagami…" –De ninguna manera, sé que es lindo, pero yo… no podría- Le contesto la chica toda roja de la cara, alzando un poco la voz, pero en ese momento pudieron notar la mirada, no, más bien sintieron una aura negra cerca de ellas, que dejo a todas calladas, Aomine miro a la chica con una cara de "Maldita molesta" que por supuesto de una manera clara asusto a la chica, y las otras dos notaron muy bien de quien se trataba, el as de Touou Aomine Daiki y sabían muy bien que no era bueno estar cerca de él, y peor que estaban hablando de un compañero de su equipo, jalaron a la chica cabello café que se había quedado petrificada ante tal mirada, saliéndose de la fila con sus claras intenciones de huir de ahí. El moreno solo torció su cuello y camino hacia adelante poniéndose al día con la fila, eso había sido raro, pero era algo molesto escuchar cosas como lindo o una chica tonta gustarle el idiota de Bakagami, claro no podía negar que el pelirrojo no estaba tan mal de cara y que claro los 2 eran jugadores de baloncesto con un buen cuerpo, pero nada más, su personalidad y su cara que siempre mostraba enojo no le ayudaba para nada. Pero en ese momento se dio cuenta que ¿Entonces quizás, Kagami si era algo lindo? Bueno cuando lo beso, su cara se había puesto roja, colorada, caliente, cosa que nunca había visto cuando besaba a una chica, tampoco había sentido el tipo de calor que esa vez sintió al jugar con la lengua de Kagami.
Pero él era un hombre y Kagami también.
Saco su celular en ese momento para buscar cualquier número de algunas chicas de las cuales había conocido, para poder pasar esa noche con ella y alejar los malditos pensamientos y los labios de Kagami que le venían a la mente sin querer pensarlo.
Había acabado la practica ese día para todo el equipo, había sido un poco más dura de lo normal ya que se acercaba un partido contra una universidad que era buena, pero nada que el antiguo as de Seirin no pudiera controlar, sus compañeros de equipo cada vez más se asombraban de lo monstro que a veces resultaba al driblar, pero más bien lo impresionante que resultaba al clavar manteniéndose mucho tiempo en el aire para poder jugar con la pelota a su ritmo, ese día las prácticas de Aomine exclusivas con el capitán habían acabado antes, para que pudiera practicar con todo el equipo, mientras que el moreno solo se quedó en la banca mirando la práctica, era cierto que al mirar como Kagami se tomaba una pequeña practica tan en serio, le daba muchas ganas de entrar y jugar contra él, no por nada el pelirrojo lo había derrotado una vez, pero las veces que tuvo la oportunidad de enfrentarse contra él, sí que eran emocionantes.
Kagami era digno llamarse su rival, aunque Aomine nunca lo admitiría y menos lo diría con su propia boca o incluso con su mente, sabia el talento y la fuerza salvaje que el pelirrojo tenía en la cancha, claro era un idiota, pero era un idiota que hacía que cada juego fuera divertido, y no solo una pérdida de tiempo, la emoción al robarle el balón, la expresión de enfado, el tener en la mente ganar y no pensar lo aburrido que era, era cosas que indudablemente solamente le hacía sentir el estúpido de Bakagami.
¿Qué mierda?
En serio, que esa noche tenía que salir y alejar un poco sus pensamientos, estar pensando en el traga hamburguesas de Kagami por todo el día, era frustrante y más cuando aquellas palabras, sus palabras salieron de supropia boca aquel día, le hacía pensar y decirse a sí mismo que él no era un maldito gay. Se levantó de la banca, tomando su maleta para dirigirse a los baños, hoy tenía que liberar ese estrés o si no quien sabe que cosas estúpidas podría seguir pensando.
Kagami junto con todos sus compañeros, que se despedían del novato salían por la puerta principal para continuar con la rutina de todas las noches, y más que ese día era viernes, vio como el grupo de chicas –que de alguna extraña manera, ahora lo saludaban- se acercaban a sus compañeros de equipo, mientras el emprendía su fuga. Tenía ganas de pasar por maji burguer para comprar unas hamburguesas y dormir profundamente ese día, pero de pronto sintió una caricia en su hombro, que en ese momento rogo a los dioses que al voltear no fuera esa persona que tanto estaba temiendo.
-Kagami – Dijo la chica mientras retiraba su mano, un poco agitada mientras caminaba para ponerse enfrente de él, este la miro un poco impresionado ya que no esperaba encontrarse a esta hora a una compañera de sus clases, miro como la chica cargaba un cuaderno de dibujo bajo su brazo notando con facilidad que ella estaba en algún tipo de club. – ¿Kiko que… haces tú aquí? – Hablo el pelirrojo a pesar de que ella estuviera en el club de arte, ya era muy tarde para que ella estuviera aquí – Bueno… - se detuvo un momento arreglando su bolso y mirando casualmente al suelo – Me estaba preguntando… si pudiéramos salir – Kagami se quedó en silencio notando que la chica aún no había terminado de hablar – Bueno no salir, si no… solo pasar a un restaurante italiano muy famoso por la zona, ya que… ya que pronto empezaremos a cocinar eso… entonces ¿Qué dices? – Kagami miro como la chica jugaba con sus dedos, mientras hacía pequeñas miradas al suelo y luego lo volteaba a ver, pero ahora la chica se había quedado fijamente mirándolo, esperando su respuesta. "Genial" pensó Kagami en forma de molestia, no es que Kiko le cayera mal, no era eso, él tenía ya planeado una buenas hamburguesas y salir con una chica, precisamente una chica no estaba en sus planes para esa noche, estaba rogando a los dioses que nunca había consultado que se le ocurriera un gran idea o excusa para poder rechazar la oferta, pero aun si se le ocurría algo, sabia lo pésimo que a veces él era mintiendo, miro a los lados en busca de ayuda, "Demonios" realmente no quería salir con la chica, bueno no le preocupaba el dinero ya que el siempre traía consigo su tarjeta, pero no quería pagar por una cena que ni tenía ganas de probar. Se arriesgaría a pasar esa noche con una chica que no era más que una compañera en su clase, como todas las demás.
-Kiko bueno supon… - Sintió el pesor en sus hombros caer tan rápido como un flash, si no hubiera estado parado correctamente, hasta hubiera podido caer arriba de la chica. – Hey Kagami, listo para irnos… oh – Y claro que era el, era ese moreno que había tratado de no hacer contacto ni visual ni físico con él por varios días, pero ahí estaba, apareciendo tan imprudente como siempre, pero esta vez, tan solo esta vez, había estado feliz de su presencia. – ¿Aomine? – Lo miro un poco molesto, notando la poca distancia que estaban sus rostros que trato de ignorar, no era momento de pensar cosas que él quería olvidar y menos esa vez que hizo eso pensando en Aomine. – No te atrevas a hacer ningún plan, cuando ya teníamos planeado algo – dijo con una sonrisa burlona, mirando primero al pelirrojo, mostrándole una mirada para que le siguiera el juego, sintiendo el otro un apretón en su hombro ante tal amenaza y luego miro a la chica con una mirada seria de pocos amigos, la chica reacciono al ver quien había aparecido y noto que era el mismo Aomine que se había encontrado en la cafetería.
-Oh disculpa, debe de ser algo grosero de mi parte, sin saber que ya tenías planes Kagami – dijo la chica pidiendo disculpas mientras rascaba su cuello, para no demostrar el miedo que sentía y no era precisamente por estar enfrente de 2 tipos de gran altura, sino por la mirada que recibían de uno precisamente. –Disculpa, quizás en otra ocasión – le contesto Kagami con una sonrisa, no podía dejar se sentirse un poco mal por la chica, pero realmente él no tenía ganas de salir y menos intentar pasar esa noche con alguien desconocido. –No te preocupes, bueno supongo que… nos vemos el lunes… ¿tu partido es este fin de semana verdad? Yo y las chicas iremos apoyarte, hasta luego – dijo la chica ajustando su bolso y caminando hacia atrás, para por fin desaparecer entre la multitud que salía de la universidad.
Pudo escuchar un chasqueo en la lengua de Aomine, mientras lo soltaba para poder ponerse enfrente de él. – Un "gracias" no estaría mal, Bakagami – Aomine lo miro retador, con una sonrisa en su burla, mientras que el otro solo se ajustó su ropa devolviéndole una mirada con el ceño fruncido – Yo no… no necesitaba de tu ayuda – pero al escuchar lo mal que salió la mentira de su boca, se arrepintió de sus palabras en ese instante. – Unas hamburguesas… - le dijo Aomine mientras empezaba a caminar, al ver que este hizo eso el también emprendió la caminata - ¿Qué? – respondió un pelirrojo confundido mientras que volteaba a ver a un Aomine que tenía una cara de molestia que podía notarse y distinguirse, sin tener que preguntar – Me debes unas hamburguesas, este tipo de favores no se pagan con un gracias, Bakagami – El pelirrojo lo miro un poco irritado, mientras que trataba de formular que las palabras que había pensado en ese momento, no fueran a arruinar la normal – no del todo – platica que estaba teniendo. –Entonces vamos… Ahomine - y ahí había liberado el ave del corral, pudo notar claramente el salto que dieron los ojos del moreno al escuchar estas palabras, claro que ninguno de los 2 estaba listo para salir a comer unas hamburguesas, pero el maldito orgullo, era culpa del maldito orgullo que tenía el pelirrojo que le hizo decir eso, no le debería nada a nadie, y mucho menos a su rival. - ¿Kagami invitándome a cenar? – bufo Aomine mientras sacaba su celular y jugueteaba un poco con el – Solo porque no quiero deberte nada, además ya tenía pensado ir a comprar – contesto rápidamente Kagami con un ligero sonrojo que Aomine no pudo notar ya que tenía la mirada fija en la pantalla -¿Entonces? – pregunto el pelirrojo para saber la respuesta esperando pacientemente, si lo iba a rechazar… más bien si iba a rechazar su invitación, entre más rápido mejor para él, por supuesto. –Claro, quién diría que no a comida gratis – le contesto el otro mientras guardaba su celular en el bolso y le tiraba la mochila a Kagami – Pero debes cargar mis pertenencias, hoy estoy muy cansado – dijo un sonriente moreno, causando un enojo severo en Kagami - ¡Ahomine! ¡Idiota, no soy tu esclavo!
¿Cómo es que había llegado a esta situación?
A si, era por eso, las palabras como mierda, maldición, contrólate, eres un idiota, no salían de su mente por las cosas que había hecho, ¿Qué hacia el sentado en una mesa de un restaurante familiar con un tipo de 1.90? que tenía una montaña de hamburguesas en una charola, pudiendo estar cogiendo en ese momento con una buena bella chica de grandes pechos. Era lo que se estaba preguntando todo el camino, pero todo sucedió gracias a una chica.
Ya había planeado encontrarse con una chica al salir de la práctica, pero todo eso se esfumo cuando vi a Kagami con esa chica, la misma chica que había dicho que ese idiota era alguien lindo, cosa que no podía negar, no porque lo pensara … ¡Pero maldición! Pudo haber pasado a un lado, ignorar su conversación y confirmar lo que ya no sabía si era verdad o mentira. Pero no lo hizo, una ira enorme paso por su cara cuando la inútil chica, que estaba actuando como un perro asustado invitaba al pelirrojo a cenar y como el otro sin excusa alguna iba aceptar así de fácil, ¿Sin ninguna excusa?, ¿Salir por primera vez con una chica?, claro que la otra no solo estaba pensando en ir a cenar con él y cada uno tomar su camino, el conocía muy bien a las universitarias, a las de su tipo.
¿Pero eso porque lo tenía que molestar? Kagami era libre de hacer lo que quisiera, no era su novio, ni nada por el estilo para retenerlo y decirle que no podía ir, pero tampoco se iba a quedar viendo como el virgen de Kagami era devorado por una estúpida chica, para eso era mejor que él lo disfrutar… ¿Pero qué mierda?
Eres un hombre, recuerda.
Se decía así mismo Aomine mientras masticaba su hamburguesa con algo de furia, mirando como el ingenuo de Kagami masticaba tan fácilmente su quinta hamburguesa, y no estaba tan solo el simple hecho de haber interrumpido en la plática con esa chica, lo sorprendente –incluso aunque él lo había hecho- era haber aceptado tan fácilmente la invitación con Kagami, pudo haber interrumpido y asegurado que Kagami no saldría con esa chica, pero ¿rechazar pechos por la estúpida cara de Bakagami?
Pero es que fueron las malditas palabras, ese maldito tartamudeo que lo hizo caer, ese sonrojo que no hizo contestar el mensaje de la chica, aunque el pelirrojo había pensado que no lo había visto, claro que lo había hecho, las facciones de Kagami eran cosa de no perderse para Aomine, incluso había apagado el celular para poder tener un viaje tranquilo junto con Kagami.
¿Pero que ganaba con esto? Eso ni el mismo Aomine lo sabían, devoro el último pedazo de su hamburguesa y miro a Kagami a el cual aún le faltaban como 10, se las quedo mirado por un rato pensando a donde iba todo eso, pero después prefirió mirar la cara de Kagami la cual masticaba otra nueva hamburguesa, no siendo tan sutil al comer, por un momento se quedó mirando esos labio. Qué tal si tan solo en verdad, no es que fuera verdad, pero si tan solo un poco… a él le pudiera atraer de alguna manera…
-Bastardo, deja de mirar – Kagami interrumpió sus pensamientos, mientras se limpiaba su boca, con el ceño fruncido - ¿Qué tantas tonterías estás pensando? – menciono con un tono arrogante que dejo en claro que no, este idiota no le podría atraer de ninguna manera. - ¿A dónde carajos se va todo eso? – pregunto Aomine quitando su mirada de los labios del pelirrojo, que solo estorbaban en su visión. – Idiota… - le contesto Kagami, quedándose en silencio sin saber que más decir, era cierto que él lo había invitado, pero no se había percatado que no tenían tema de conversación en esos momentos, a pesar de que durante todo el camino se la habían pasado discutiendo sobre la práctica que tuvo con sus senpais, con un Aomine diciéndole que quizás ya no era el mismo de antes, con el propósito de cabrear un poco al pelirrojo. Sabía que tenía que sacar un tema de conversación, ya que Aomine era de esos que todo le parecía aburrido y tampoco quería sacar el tema que habían hablado la última vez, porque recordaría lo que había hecho esa noche, lo cual no era algo para sentirse muy orgulloso que digamos.
-Viaje a América – empezó Kagami masticando más lentamente, obteniendo la mirada de Aomine un poco impresionado – fue un viaje rápido, así que me despedí de ella apropiadamente – menciono casi en forma de susurro, mordiendo ahora su hamburguesa más lentamente, el otro claro que estaba impresionado ya que no tenía ni idea que de ese viaje - ¿Viste a tu padre? – Comento Aomine, no quería parecer interesado, así que lo hizo con ese tono aburrido, pero la verdad es que si lo estaba – No, no quise verlo, me quede con… - vacilo un momento al decirlo y soltó su hamburguesa. Aomine lo miro un poco molesto a lo rápido que Kagami había cambiado de opinión al no sincerarse con él. –Bueno tu sabes lo de Murasakibara y Himuro verdad… - dijo rascándose el mentón con algo de pena. Aomine se sorprendió al escuchar tales nombres, claro que lo sabía, quien no se iba a enterar lo que esa pareja había hecho y se había fugado a América para consumir su amor. Aomine solo le respondió con una cara de aburrido –Bueno me quede con ellos… pero fue pura coincidencia – Aomine se echó para atrás, sintiendo el soporte suave del asiento, "así que Bakagami había estado con esos 2" – Me alegro por ti – le contesto el nada interesado moreno, mientras tomaba su licuado, solo un poco… pero al sentir el silencio en la mesa, soltó la bebida con rapidez y la azoto en la mesa - ¡¿No me digas bastardo que te atreviste a decirle?! – Kagami lo miro asustado, no entendiendo claramente las palabras de Aomine, tomo su hamburguesa y la cual mordió normalmente – ¿Decirle que? Yo solo me quede en su casa aguantando las malditas miradas de ese maldito gigante – Aomine suspiro para sus adentros un poco tranquilo ya que no había peligro que temer. Se quedó de nuevo observando como el otro comía de una forma rápida su hamburguesa, jugando un poco con su vaso.
-Bakagami oye…- Kagami lo volteo a ver curioso mientras masticaba, frunciendo un poco el ceño al escuchar como lo llamaba este. - ¿Qué harás con esa chica? – Aomine le dedico una de esas miradas por los cuales te quedas helado en el pensamiento, el pelirrojo reacciono bastante bien. – Nada, es solo una compañera – el vaso en la mano del moreno recibió la ira de su mano. – Idiota – contesto este, mientras le sonreía burlonamente – ¿No es buena oportunidad para que pierdas tu virginidad con esa chica? – Kagami casi se ahogaba al escuchar esas palabras en la boca del otro, tosiendo fuertemente mientras le dedico una de sus grandes miradas de ira – ¡Idiota, que idioteces dices! – le contestaba con la poca voz que tenía, el otro se rascó la cabeza inocentemente mientras se reía de la reacción tan infantil - Si sigues así, morirás virgen – El moreno le dijo mirándolo con burla y esperando ver un Kagami enfadado hasta los huesos, pero no encontró eso, el pelirrojo se ruborizo de las mejillas.
-No es como si me importara de alguna manera – La mirada del moreno cambio a una seria, ¿En qué rayos estaba pensando? Pero la verdad es que él sabía lo que estaba pensando, quizás ver a Kagami salir con una chica lo alejaría de esos pensamientos que estaba teniendo, pero el no ayudaba en nada tampoco.
- Así que en verdad eres del tipo romántico – Tomo la pajilla de su bebida y comenzó a tomar – Bastardo… no me refiero a eso – Una ceja del moreno de crispó al escuchar tal respuesta.
-Entonces solo cógela y ya… - Por un momento pensó en gritarle, pero recordó el lugar en donde estaban – Ahomine, no soy un bastardo como tu… yo… ese tipo de cosas se hacen por un motivo.
-Tsk… Romántico.
-¡Bastardo! – le respondió mordiendo salvajemente su hamburguesa, sabiendo que su cara ahora estaba colorada, trataba de entender un poco al pelirrojo, pero por más que pensaba no podía y eso lo frustraba, lo hacía sentir un idiota y alguien tenía que pagar ese enojo.
-Entonces… - "cállate" se dijo así mismo - cuando te pedí que tuvieras sexo conmigo ¿Aceptarías si tuviera sentimientos por ti? – Kagami soltó el ultimo de pedazo de hamburguesa que le quedaba y lo miro, pero esta vez no enojado ni apenado, si no confundido consigo mismo, como si dentro de el, ni siquiera esa respuesta estuviera definida.
-Yo… - se quedó en silencio sintiendo la mirada pesada del moreno, este no se estaba burlando, la pregunta era en serio, el silencio perduro unos minutos, cuando de pronto vio que Aomine se levantó de su asiento y tomo su mochila – Me voy, olvida lo que dije… - miro por última vez a Kagami que aún tenía la mirada pegada en la mesa.
En serio que diablos pasaba en la cabeza de Aomine para sacar eso de golpe, salió de maji burguer sacando su celular, pero esta vez, solo quería llegar a casa, dormir y evitar todas esas preguntas que tenía en la mente.
Y ahí estaba Kagami hecho una mierda, Aomine no hacía más que confundirlo, en ese momento espero que esa pregunta fuera algún tipo de burla, pero no, no escucho nunca la risa, ni vio la comisura en los labios de Aomine, ¿Qué mierda pensaba? ¿Quería confundirlo más de lo que ya de por sí? Apoyo su cabeza en el espejo mirando su reflejo en el cual podía notar su leve sonrojamiento.
No era justo.
Ciertamente no era justo, la manera en que Aomine estaba jugando con él, pero no tenía opción, de pronto su celular comenzó a sonar, reincorporándose para ver el número de celular el cual no sabía de quien era.
-¡Aomine! No juegues con los sentimientos de una chica así, sabes tuve que consolar a Sakura después de esa vez – le gritaba la pelirosa mientras caminaba a un lado de él, mientras que el otro solo bostezaba, cargando sobre sus hombros las bolsas de compra.
-Ella era tan molesta, como siempre – le contesto mientras observaba los escaparates de las tiendas – Rompiste su corazón Dai-chan, eres un idiota – lo jalo del brazo junto con su voz chillante.
-¿Ya te dije lo que ella hizo, no? – Le contesto de manera irritada el moreno – Es cierto ella que se portó mal – obtuvo una cara de "¿solo eso?" por parte del moreno – Es cierto se portó pésimo, pero… igual le regañe por ello, pegarle a Kagamin solo por celos – Al escuchar esto, el otro tan solo se rio al pensar la tonta idea que él y Kagami…
Que él y Kagami llegaran a ser… eso.
-En todo caso te portaste muy mal con ella igual – Le dijo Momoi mientras se cruzaba de brazos ignorando en esos momentos una sonrisa en la cara de moreno – Si, si me siento tan mal – pudo escuchar perfectamente el sarcasmo de la voz de Aomine.
Suspiro para sus adentros, tratando de calmarse un poco, pero luego algo se le vino a le mente - ¿Cómo te llevas con Kagamin? Midorima me ha contado que los ha visto juntos, ¿se están llevando bien? – dijo con una voz entusiasmada en su cara.
-No digas tonterías Satsuki, ¿Yo llevarme con ese estúpido de Bakagami? Ni en tus más estúpidos sueños – Con un tono arrogante de respuesta le dejo caer en las manos de la chica, todas las bolsas mientras se adelantaba.
-Debes cuidar bien de Kagamin, Kuroko me dijo… - Y en ese instante recordó lo que le había contado a su antigua sombra, y miro a Satsuki con una sonrisa maliciosa en su cara, él sabía muy bien de quien había aprendido a ser tan… - que besaste a Kagamin ¿Es por eso que no ha salido de vago por las noches? – Aomine la miro con toda la rabia contenida en su cara, mientras que ella no podía evitar reírse por dentro – Espero que sea serio con Kagami y no este jugan…
-¡No me jodas con lo mismo! – Contesto un moreno irritado, ¿porque pensaban que él estaba jugando con el pelirrojo?, ni siquiera el mismo sabía lo que estaba haciendo.
- Mmm… por cierto haz notado... – Se acercó a un lado de la bestia que estaba hecha furia – Kagamin ya no usa más sus tenis – Miro la pelirosa para notar la expresión de Aomine, el cual al parecer no había captado nada de su burla.
-¿Tenis? Y eso a mí que - El peliazul tomo unas bolsas, para ver lo que él había comprado ese día, los fines de semana Momoi lo hacía salir para que fuera su carga compras.
-Recuerda esa vez, antes del partido de Ki-chan, usted le dio un par de tenis a Kagamin porque él no había podido encontrar – Y claro que lo recordaba, el estúpido de Bakagami no podía tener otro par de precaución.
-Se clara Satsuki – la otra solo lo miro con una cara de arrepentimiento – Pues que Kagamin ha dejado de usarlos, ahora utiliza unos nuevos que su hermano Himuro le regalo, de esa vez que salió de viaje – Aomine sabía lo buena que era su amiga de la infancia consiguiendo información, pero esta vez había exagerado.
-Entonces… - le respondió un Aomine nada interesado en la conversación – Es peligroso Aomine, ha dejado los tenis de la persona que admira, me preocupa que después lo deje de hablar – La pelirosa hizo una expresión dolorosa en su cara, que el otro solo le respondió con repudio.
-¿Tetsu está metiéndote estupideces en la cabeza? – Momoi le respondió con un puchero en su cara – Pero perderás a Kagamin… - Abrazo las bolsas que aún estaban en sus manos con una expresión de preocupación.
-¿Cuándo mierda lo tuve? El idiota de Bakagami es libre de hacer lo que quiera, deja tus estupideces – Tiro las bolsas al suelo y continuo caminando un poco más rápido de lo normal – ¡Aomine! ¡Le diré a tu madre! – se quedó ahí suspirando al ver tan enojado a Aomine solo por una pequeña broma, aunque para ella en el momento que se enteró de ese beso, tuvo que pizcarse las mejillas para reaccionar, su amigo de la infancia ¿Besar a un hombre? Ya sabía que Aomine era capaz de hacer muchas cosas locas, pero ¿llegar a tales extremos? Tanto ella como Kuroko estaban preocupados, no por el moreno si no por Kagami.
"Esto es una maldita broma"
"No están"
"Si solo… maldición, los he perdido"
En esos momentos su apodo dando por Seirin, se lo decía una y otra vez a el mismo "Ahora si eres un Bakagami, idiota" solo faltaba media hora para su partido, y no estaban, el nuevo par de tenis de Himuro no estaba por ahí, y la razón bueno, el claro que la conocía, los había dejado botados en alguna parte del tren, gracias a que estaba tan metido en sus pensamientos – que claro en estos entraban Aomine – sumado al nerviosismo por su primer partido, había olvidado la bolsa donde venían estos.
Y los que cargaba eran unos sencillos, que no ayudarían nada en el partido, buscaba entre sus cosas sus antiguos pares, pero no los había metido en ninguna de sus bolsas, y no había tiempo para correr a buscar otros o en su caso buscar los perdidos.
En otro lado de la cancha, Satsuki y Aomine entraban por los vestidores aun discutiendo como siempre.
-Buenas – saludo Aomine a su capitán que estaba en los pasillos. –Ni tan buenas... – el capitán lo miro con un tono irritado, era claro que no estaba tan feliz. - ¿Paso algo Osuke-kun? – preguntaba Momoi que por alguna extraña y rara razón conocía al entrenador, cosa que dejo un poco impactando al moreno - ¿Satsuki? Bueno… es solo que, al parecer Kagami no podrá jugar – Tanto como la pelirosa y su compañero abrieron los ojos de manera sorprendente – ¿Bakagami no jugara? – Esta vez era Aomine el que preguntaba – Bueno el perdió su nuevo par de tenis, cuando venía, y ninguno de nosotros tenemos otro par extra – Momoi no pudo evitar reírse un poco, a lo que el moreno la miro con una cara de fastidio.
-Ya hemos escuchado eso antes – Le respondió, a la cara confundido del capitán, la pelirosa. Entre sus bolsas, eligió una y se las dio al capitán – Problema resuelto – la pequeña chica sonriente dejo el paquete entre sus manos.
-Espera… - miro Aomine la bolsa, apretando las otras que cargaba en las manos – No te atrevas ¡Esos son nuevos y son míos! – Le grito casi en la cara a la chica, mientras que el capitán sacaba de la bolsa un par de tenis con la descripción de Nike mens jordan 1MD- Gamma Blue con un perfecto azul que combinaba con el uniforme, el capitán los miro casi babeando pero temblando por la cantidad del precio. –Déselos a Kagamin, es una situación de emergencia ¿no? él y Aomine son de la misma talla así que no habrá problemas – Y con una expresión de "Largo de aquí, antes de que ocurra una pelea" en la cara de la chica, el capitán desapareció.
-Satsuki… - Aomine menciono su nombre en tono de amenaza. - ¿Qué? Kagamin no sabrá que son tuyos, además tienes una montaña de tenis en tu habitación y ese modelo en varios colores, no te quejes Dai-chan – El otro solo se rindió ya que no le podía hacer nada a esa chica, pero tenía unas ganas siempre que actuaba de modo impulsivo – Además… - el la miro diciendo un "Cállate" por dentro – No quiero que pierdas a Kagamin – dijo con un suspiro melancólico.
-¡Que lo jodan! – contesto un enojado jugador.
Y ahí estaba dando un juego excelente con el par de tenis nuevo de Aomine, el cual solo lo miraba desde las gradas en donde no estaba ni contento ni aburrido. En primera porque la tal Kiko había asistido como lo había dicho esa noche, y estaba apoyando al equipo –aunque gritara a veces a Kagami precisamente- y su grupo de amigas se emocionaba cada vez que este hacia un buen movimiento. Y en segunda es que con el pelirrojo en la cancha, no podía dormirse en plenas gradas, le gustaba de cierta manera la forma de su juego, era cierto, ver a Kagami jugar incluso el solo o ya sea con Seirin no era nada aburrido y eso lo había comprobado asistiendo a los partidos de la copa de invierno. Jugar con él era como competir con una bestia, terca, pero muy buena, pero no tan bueno como el, por un momento se quedó observando fijamente la cara del pelirrojo, incluso aunque todo este tiempo tratara de negarlo, era cierto, algo le atraía de Kagami y no solo su forma de jugar baloncesto, era algo más.
Algo que tenía que descubrir.
-Ahora sonríes porque ves que trae tus nuevos tenis, pensé que no entenderías el sentimiento – Le dijo una picara pelirosa al oído, mientras que el moreno se asustaba y escondía de alguna manera esa comisura en los labios que se le había formado.
-No salen más que idioteces de tu boca, ¿verdad Satsuki? – La chica se agarró las rodillas para evitar sacar su furia en un golpe.
El partido término impresionantemente con una gran diferencia, el tener un as como Kagami ayudo por mucho a subir, aún más el prestigio de la universidad y cuando estuviera listo el tener a los 2 trabajando como equipo, sería una universidad que de seguro daría miedo con solo escuchar su nombre. Ya que era un partido oficial, Aomine bajo de las gradas para reunirse con su equipo y gracias al capitán, la chica pelirosa también pudo entrar a los vestidores, en cambio el grupo de amigas de Kiko –incluyendo a esta- no pudo pasar, alegrando un poco al moreno que solo se pudo burlar como un niño juguetón dedicándole una mirada de victoria a lo que más bien la chica lo tomo como un "Muere".
De pronto el pelirrojo que estaba escuchando los halagos de sus senpais, noto el pesar en sus hombros identificando fácilmente a la persona que era, no porque ya lo hubiera hecho una vez, si no por su aroma, el moreno tenía un aroma especifico y ese aroma no se le podía sacar de su cabeza, estaba tan metido en su cerebro como una espina en un pajar.
-Ahomine – lo miro molesto, no moviendo su cara ya que sabía que si hacia un movimiento en falso, vería esos labios que lo hacían poner colorado – Nada mal Bakagami… - Menciono el moreno con una sonrisa de oreja a oreja que aunque se había dicho que no, tuvo que mirar al escuchar sus palabras, reaccionando igual – o de mejor manera – que el moreno.
*Estrujada* *Latido*
Labios listos para besar, manos calientes, señales nerviosas por su columna espinal, un tono de "No, no" en su mente deteniendo todas las señales químicas de su cuerpo para quedarse quieto y no hacer un movimiento en falso.
"Tengo ganas de besarlo, tirarlo al suelo, y corromperlo"
Aomine soltó lentamente a Kagami, metiendo sus manos en los bolsillos, mientras que el otro le prestaba atención a sus compañeros.
"En verdad algo estúpido y tonto estaba sintiendo…"
*Estrujada* *Latido*
Nota de autora: Lo siento tanto, sé que me prometí que actualizaría hace una semana o más, pero cosas malas siempre le pasan a ela, como que su lap se muere por ejemplo, pero ya que salió del hospital me puse a escribir y bueno eso es todo, creo que trate hacerlo un poco más largo de lo normal.
Me despido no prometiendo día porque las cosas planeadas siempre salen peores, así que solo diciendo que quizás la próxima semana, no olviden dejar sus reviews el cual ya saben que es el buzón de quejas y sugerencias, bueno hasta luego, nos leemos.
Bye bye~
