Desire

Fon x Viper

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Estaba en la cama, cómodamente acostado con las sábanas revueltas y a su lado se encontraba la pequeña peliazul hecha un ovillo, en posición fetal, debajo de las sábanas, sin la capucha y en una pequeña pijama de color negro que más parecía una camisa muy grande. Él se había dormido con ella, pero se había despertado y no podía volver a dormir.

Miró la espalda de Viper y pensó en cuanto la amaba, y en cuanto la extrañaba así, ya que últimamente no habían tenido mucho tiempo para verse debido a las diferentes misiones que le habían estado enviando en los últimos dos meses.

Así que se acercó a ella por detrás y pegó su pecho a la espalda de ella acomodándose a su forma. Pasó su brazo por encima de ella para sujetarla del abdomen y estar lo más pegados posible. Aspiró en el aroma del suave cabello azul y se sintió reconfortado. Besó su cabeza suavemente y ella todavía no se movía, seguí profundamente dormida.

Vio el alabastrino cuello y decidió besarlo delicadamente. Recordó todas las veces que hicieron el amor así, en esta habitación y sintió la sangre hervir en sus venas con el corazón latiendo fuertemente en su pecho.

Se estaba excitando.

Hizo a un lado la blusa negra de Viper y besó desde su hombro hasta su cuello, ya no con besos ligeros como para no despertarla, si no con besos húmedos para transmitirle su creciente deseo. Se quedó en el ángulo de la mandíbula de la peliazul besando y susurrando palabras de pasión y de amor.

El agarre del brazo en el abdomen de la peliazul se intensificó y eso hizo que el trasero femenino se moviera contra su entrepierna haciéndolo suspirar ante el contacto.

Estaba duro, muy duro. Comenzó a rozar su miembro a través de sus pantalones de dormir contra el trasero de la peliazul en un leve vaivén que no hacía más que encender su excitación. Sintió a Viper moviéndose; se estaba despertando.

Al verse envuelta por el pelinegro, ella volteó su cabeza un poco— ¿Fon?—murmuró con voz adormilada, y el pelinegro aprovechando la cercanía de su rostro, atrapó los labios rojizos con los suyos en un apasionado beso que la peliazul respondió torpemente (acababa de despertarse). Cuando se separaron Fon le susurró en el oído con voz gruesa— Quiero hacerte el amor—haciéndole saber su deseo al rozar su excitado miembro contra la piel de la peliazul.

Viper se estremeció al sentirlo y comenzaba a despertarse— Fon, yo…

— Déjate llevar—murmuró nuevamente mientras un brazo se colaba por debajo de ella para poder acariciar sus senos por encima de la camisa negra, al mismo tiempo que la otra mano masculina que había estado en su abdomen, bajó alzando la camisa para colarse en la entrepierna de la peliazul, repasando con delicadeza por encima de la ropa interior los labios de la peliazul con aquellos dedos que conocían todos los detalles del cuerpo de la peliazul. Cuando sintió la tela comenzado a mojarse, haló de las panties con cierta impaciencia. Viper comenzó a temblar cuando él toco su botón y comenzó a rozarlo de manera circular mientras que Fon apretaba sus senos con poca delicadeza y lamía su cuello después de morderlo con cierta intensidad— F-Fon ¡ah!—gimió sin poder contenerse.

Fon volvió a besarla en la boca, mientras aumentaba la intensidad con la cual la acariciaba abajo. Cuando sintió que se encontraba lo suficientemente húmeda, introdujo un dedo dentro de ella y simuló la penetración: retirando e introduciendo su dedo rítmicamente sin dejar de atender su clítoris ni sus senos con los pezones duros. Mordió su hombro con cierta fuerza.

Con tales movimientos ella, inconscientemente, viró el rostro y en su mente estaba decidida a besarlo— Fon… bésame—pidió en un hilo de voz y él la complació. En seguida abrió la boca para que sus lenguas se encontraran y aumentaran las ganas de seguir sintiéndose el uno al otro. Aprovechando que Fon estaba ocupado en su cuerpo y todavía atrapada en su beso, usó su mano para colarse en sus pantalones y tocar la piel en su pelvis, cerca de su miembro. Cuando agarró su pene por la base, Fon gimió en su boca, y el movimiento de sus manos en su sexo femenino y sus senos se volvió errático cuando arrastró su mano hasta la punta del glande.

— Ah…—Fon separó bruscamente sus bocas y mordió con fuerza su cuello, chupando con fuerza la piel que seguramente al día siguiente aparecerá lastimada. Viper seguía masturbándolo con su mano conociendo exactamente cómo hacerle sentir más placer— Ah ah… espera, espera—farfulló casi con desesperación— ¿Puedo?—con su cuerpo demostró lo que quería preguntar al acercarse y mover sus caderas en un vaivén que rozaba su miembro con los labios y muslos de la peliazul.

Viper con el rostro y cuello calientes alcanzó a decir un leve "Sí" entre gemidos contenidos, ya que el pelinegro no desatendía su intimidad, sentía el placer acumularse y el orgasmo cada vez más cerca.

Por su parte el pelinegro bajó con impaciencia sus pantalones de dormir y abriendo los labios de la peliazul, introdujo de una sola embestida su miembro en su caliente cavidad y sintió como si se derritiera. La peliazul por su parte se estremeció y mordió su propia mano para evitar que una mezcla entre un grito y un gemido se escapara de su garganta. Fon, dándose cuenta de esto, con su mano ya libre retiró la que ella tenía en su boca— No te contengas, amo escuchar tus gemidos—jadeó y no tuvo tiempo para responderle porque en seguida el joven chino comenzó a mover sus caderas.

— A-Ahh…—cuanto había extrañado tenerlo a Fon así, haciéndole el amor mientras su rostro se escondía en su hombro y lo escuchaba jadeando y gimiendo su nombre. Inició con un ritmo lento, donde él podía seguir explorando el cuerpo de Viper, mientras le besaba en la boca ardorosamente.

Había pasado tiempo desde que estaban juntos.

Exploró sus senos, su abdomen, la parte interna de sus muslos y su espalda para que toda esa imagen se refuerce en su mente y nunca pueda olvidarla. No recuerda cuanto tiempo estuvieron así retozando en los brazos del otro, lamiendo el cuello femenino sin prisa, pero de un momento a otro, Viper le sujeto un brazo en un movimiento brusco y le miró de reojo con los ojos llorosos—Ah ah… Fon ¡Ah!—le dio una estocada profunda y ella tembló— Me voy a v-venir—le dijo con la cara roja y las orejas calientes mientras hundía la cabeza en las almohadas. Toda esa expresión lo hizo excitarse más, estar a un paso más cerca de culminar, pero al ver que la peliazul comenzaba a gemir más y a temblar, él se apegó más a su espalda, metió una mano entre sus piernas para estimularla donde él sabía— Ahhh—entonces Viper se tensó en sus brazos y sus cálidas paredes lo apretaban cada vez más mientras sus gemidos salían de su garganta en medio del orgasmo. Fon decidió besarla y Viper apenas podía responderle inmersa en el éxtasis, temblando— ¡Fon!—gimió su nombre puesto que en ningún momento cesó las embestidas y de acariciarle el clítoris, dejando alargar su orgasmo lo más posible. En ese momento, se sintió en el pico de su propio orgasmo y aumentó la velocidad de sus embestidas, abrazándola con fuerza—Me voy a-a venir… ah V-Viper, ¡Viper!—se hundió en ella moviéndose de manera errática mientras de su miembro salían chorros de semen dentro de la peliazul. El pelinegro poco a poco dejó de embestirla y aun acabándose su orgasmo, le daba torpes mordiscos en el cuello y hombro de la peliazul mientras respiraba con fuerza. Se había venido con fuerza y su miembro ahora se encontraba muy sensible—Ah ah—salió de ella con cuidado. Ambos trataban de normalizar su respiración, pero Viper todavía tenía algo por hacer.

La peliazul se viró y empujó a Fon para que este estuviera completamente acostado boca arriba en la cama para poder sentarse sobre su pelvis—¿Viper?—preguntó el pelinegro, sintiéndose muy cansado como para moverse, ese orgasmo fue tan explosivo, que se sentía totalmente saciado. Viper le quitó la camiseta a Fon y la tiró al piso, y con ojos fieros ella comenzó a quitarse su pijama quedando completamente desnuda frente a el—Siempre haces ¡Esto!—y se señaló el cuello molesta. Fon podía ver bastante bien en la oscuridad, así que antes de fijarse en su cuello, admiró con ojos amorosos lo perfecta que era ella con su pequeño cuerpo proporcionado que hace pocos minutos le había hecho el amor. Viper, dándose cuenta de la distracción de Fon, se sonrojó y le pegó en el abdomen haciendo que el pelinegro se enfocara en su cuello y vio que en el cuello de su chica había una que otra marca roja; abrió los labios para poder explicarse pero la peliazul no lo dejó hablar—Mañana van a aparecer morados, y sabes que no me gusta que me queden moretones—entonces ella rasguñó los costados del joven chino dejando líneas rojas largas en su piel

—¡Ah! Espera Viper…

—No voy a esperar nada—se lanzó a él para besarle con poca delicadeza el cuello y morderlo con fuerza, mientras sus pequeñas manos se paseaban por su marcado abdomen hundiendo sus uñas de vez en cuando por sus costados a veces metiendo sus manos para lastimar levemente su espalda.

Fon solamente se dejó hacer con ambas manos repasando con cariño los muslos de la peliazul y de vez en cuando besándola en la boca, ya que si volvía a posar si quiera sus labios en el blanco cuello, Viper le halaba del cabello y le mordía con más ganas el cuello.

Ah, bueno… igual valió la pena… pensó el pelinegro sonriendo.

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Entrenando fuera de la casa con Colonnello y Reborn el sol estaba intenso. Tanto, que el rubio y el joven italiano se habían quitado sus camisetas, quedando con sus torsos libres.

—¡Fon, kora! ¿Por qué no te quitas la camisa?

—Sí, Fon, hace demasiado calor ¿No te ahogas?

—No… yo estoy bien así—respondió. Sí sentía bastante calor, pero no se iba a quitar su camisa.

Reborn y Colonnello se miraron, ya que Fon se estaba comportando extraño porque siempre el primero en quitarse la camiseta era el pelinegro chino, aún si no hiciera calor. Entre miradas llegaron a un acuerdo mudo y Fon sintió que estaban conspirando contra él. Sus sospechas se vieron confirmadas cuando el rubio lo detuvo agarrándolo del torso y Reborn le quitó a la fuerza la camiseta. Tanto Reborn y Colonnello se sorprendieron al ver el torso de Fon, y este se sonrojó ante sus miradas curiosas y aprovechó la distracción del italiano para recuperar su camiseta poniéndosela de nuevo. Los tres se quedaron mirando un largo rato hasta que Colonnello decidió romper el silencio.

—¡Rayos! Y yo que pensaba que Lal era toda una fiera en la cama ¿Con que clase de mujer salvaje te acostaste, kora?

—Sí, Fon, pareciera que hubieras sido atacado—comentaron, todavía estando presente la imagen del cuello del pelinegro lleno de moretones y marcas de mordidas hasta el pecho y abdomen, además de las marcas de aruñazos en la espalda y ambos lados del abdomen.

Fon intentó calmarse para que se vaya su sonrojo de haber sido atrapado. También se había sorprendido cuando esa mañana se vio al espejo después de bañarse, viendo la mirada complacida de Viper desde la habitación por su maldad cumplida.

Aunque eso no haya evitado que volvieran a hacer el amor en la mañana.

—¿Podemos volver a entrenar?—pidió tratando de cambiar el tema en una súplica silenciosa de que se olvidaran de lo visto.

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¿Fin?

Solo lemon por que puedo xD y no, no me he olvidado de la otra historia, tal vez dentro de este mes la termine. Que tengan un lindo día.