Hola nuevamente. No sé vosotros pero a mí me aterra verdaderamente cuando leo un fic y todo ocurre a la velocidad de la luz. Eso o no te explican nada de qué va la historia y te comienzan directamente con un diálogo sin proponerte nada de ambientación… a mí cosas así no me transmiten absolutamente nada, ¿soy a la única que le ocurre? En fin, como odio eso intento que en mi historia todo ocurra de forma coherente y con los capítulos que sean necesarios. Espero que a nadie le importe.
Conjeturas
Yashiro miraba tentativamente la hora de su reloj, comprobando que apenas si habían pasado de las tres de la tarde de aquel día de primavera. Bajó el brazo alzando la mirada pensativa, Ren tenía una cita en la otra punta de la ciudad en cuarenta y cinco minutos y aún no había regresado del baño. Lanzó un suspiro. Sabía que si tenían algo de suerte y los semáforos estaban en verde a través de la avenida podrían llegar en una media hora, sin embargo se encontraba algo intranquilo. Miró de reojo las escaleras que iban a los servicios sin ver al aclamado actor.
Desde que volvió del rodaje de la película había estado más extraño de lo normal, no lo aparentaba por supuesto, pero de vez en cuando dejaba ver aquella parte oscura que mostraba pocas veces. Entrecerró los ojos evaluando que era lo que más miedo daba, si su perfecta sonrisa brillante o esa mirada helada que se clavaba como cuchillas sobre la piel. Tragó algo de saliva mientras se calmaba; lo mejor era que no pensase en eso, simplemente tenía que continuar apoyando a Ren y ayudándolo en todo lo que podía, como siempre. Sobre todo en el terreno amoroso, el cual parecía desmoronarse a su alrededor.
Hacía más de una semana que no se habían encontrado con Kyoko, lo cual era extraño, a decir verdad, ya que la actriz solía estar bastante tiempo cerca de Ren pidiéndole consejos para sus nuevos proyectos. Sin embargo… nada. Ni siquiera sabía si él había recibido alguna llamada de ella en algún momento, pero no lo parecía. Era como si intentase evitarlo, lo cual no tenía ningún sentido, a no ser que durante la actuación de los hermanos Heel hubiera ocurrido algo que hubiera hecho que Kyoko tomase la decisión de evitar a su adorado mentor.
«Es imposible que Ren se haya sobrepasado con ella…» pensó mientras asentía con la cabeza. «Debe haber sido un tormento para él pasar tanto tiempo a solas con ella y que no ocurriera nada, pero nunca haría nada impropio con Kyoko-chan.»
La última vez que vio a la joven fue en la caravana que utilizaba como improvisado lugar para cambiarse, la cual se había encontrado situada en el aparcamiento subterráneo de LME, y por lo que había observado siempre contaba con el mismo estacionamiento, lo que indicaba que debía ser utilizado con frecuencia. Aquella vez ella le había saludado como siempre, mostrando su impecable sonrisa, preguntándole que tal estaba, como cualquier día normal. Al salir Ren del vehículo, ya con su ropa normal, agradeció a la chica por haberle ayudado durante aquel tiempo, consiguiendo que ella se sonrojase levemente y alegase que ese era su trabajo, por lo que, a su entender, no había nada que agradecer; además de añadir que siempre que pudiese ayudar a su mentor, lo haría fuera cual fuese el momento.
Para él, que no sabía lo que había ocurrido entre ellos durante ese tiempo, le pareció que su situación había mejorado. Aquel sonrojo de Kyoko por culpa de Ren era algo inesperado, ya que siempre solía ser muy efusiva al mostrar sus emociones, pero en aquel instante fue ligero y tímido, casi como si estuviera intentando evitarlo. ¿Podía ser acaso que por fin Kyoko hubiera empezado a sentir algo por Ren? Eso fue lo que pensó en primera instancia, sin embargo los hechos acontecidos le resultaban contradictorios. Si ella hubiera empezado a sentir algo por él, ¿por qué lo rehuía? No tenía ningún sentido.
—¿Yashiro-san? —escuchó decir justamente a su derecha, sobresaltándolo un poco—. ¿Ocurre algo?
El manager se le quedó mirando, preguntándose cómo era que no le había escuchado llegar. Carraspeó un poco negando con la cabeza ante la pregunta del actor.
—No, únicamente estaba dándole vueltas a algo sin importancia —aclaró—. ¿Ya estás listo?
Ren se encontraba perfectamente arreglado con una camiseta de color claro que hacían resaltar su tez rosada. Una de las primeras cosas que debía aprender un actor es a cuidar su imagen, ya que es valorada por el público, y en ese aspecto el comportamiento del actor era sencillamente impecable.
—Sí —respondió—. ¿En qué estabas pensando?
Ante esa pregunta se le quedó mirando de forma casi estática. No podía decirle que estaba preocupado por su relación con Kyoko si el tema no había salido espontáneamente; no quería despertar a la parte oscura del actor recordándole que ella no se había comunicado con él en semanas. No era raro que no se vieran, pero que ni siquiera recibiera una llamada era tremendamente extraño.
—En lo que te dijo Kijima-kun la última vez que lo vimos —contestó intentando sonar creíble.
Ren alzó una ceja, recordando el tema de conversación que había surgido entre ellos casi un mes después de que le respondiera que no necesitaba intercambiar mensajes con Kyoko ya que ambos preferían hablar directamente. Únicamente lo dijo porque conocía el tipo de personas que era Kijima con las mujeres, y lo que menos necesitaba alguien con ella era tener un pretendiente. Demostrar sus intenciones, aunque fuera ligeramente, había conseguido su propósito: alejarlo de ella. Sin embargo también había generado cierta curiosidad que no sabía si sus respuestas habían conseguido saciar.
—Estás dándole demasiadas vueltas —dijo, comenzando a caminar hacia el aparcamiento.
—Ya pero… ¿y si se lo cuenta a alguien? Ya sabes lo imprudente que es Kijima-kun hablando. —Únicamente con recordar la tensión que se podía palpar cuando le envió el mensaje a Kyoko se le helaba la piel—. Quizás hable con alguien o se lo diga directamente a Kyoko-chan.
Ante eso pudo ver como el actor entrecerraba los ojos y supo que él también había estado pensando en eso. En su mirada se podía palpar cierto fulgor, como si estuvieran ardiendo.
—Kijima-kun no le dirá nada a nadie, es lo suficientemente inteligente para darse cuenta de cuando no es conveniente hablar. —Miró de reojo a Yashiro—. Al igual que tú.
Aquello provocó que el manager simplemente lanzase un suspiro. Era cierto que sabía que Ren había estado enamorado de Kyoko desde hacía muchísimo tiempo, ¿cuándo verdaderamente se dio cuenta? Quizás poco antes de que empezara el rodaje de Dark Moon, a finales de verano del pasado año. Tanto tiempo escondiendo sus sentimientos o siendo ignorados por esa chica que se negaba tan férreamente a enamorarse de alguien por culpa de ese maldito cantante, Fuwa Shou.
—Pero sabes que yo no digo nada porque lo comprendo, dudo que él lo haga —respondió—. No es que sea alguien muy intuitivo.
—Aún así no hablará de ello —hizo una leve pausa—, si sigue fijándose en Mogami-san no lo ha mostrado, así que supongo que ha cambiado de objetivo, por lo que no creo que le interese si soy yo quien va detrás de ella.
Eso tenía sentido. Ren dijo una vez que Kijima no era del tipo de hombres que luchaban por el corazón de una chica con otros, sino de los que buscaban la presa más fácil, y en este caso la más ingenua en temas amorosos para salir con ella a saber con cuanto tiempo. Si no había vuelto a intervenir en la vida de Kyoko entonces es que había pasado página, lo cual era un alivio considerable.
—Sí, creo que tienes razón —repuso cuando llegaron a la puerta del ascensor.
Pulsó el botón y miró nuevamente su reloj, quedaban cuarenta minutos para llegar al lugar de la cita. Observó de reojo a Ren, quien no parecía meditar sobre el tiempo de la cita, ya que ellos siempre llegaban a la hora; era el record que conservaba como Tsuruga Ren. Los números del ascensor iban cambiando lentamente desde los pisos superiores hasta donde se encontraban.
Yashiro permaneció estático a su lado, al menos había conseguido no hablar de Kyoko directamente. Era cierto que lo había hecho de forma indirecta, pero aún así había desviado perfectamente la idea principal que rondaba su cabeza, el porqué no se había comunicado Ren en semanas. Quizás estaba verdaderamente ocupada, Box R se había estrenado hacía aproximadamente un mes y las últimas semanas de rodaje estuvo alternando su trabajo como hermana de Cain Heel con finalizar el rodaje de los capítulos de la serie. Tal vez la habían llamado para realizar entrevistas que no podía ignorar, esa chica siempre impondría el trabajo a lo personal.
«Tiene que ser eso, Kyoko-chan jamás ignoraría a Ren fuera cual fuese la situación» se dijo a sí mismo, observando que las puertas del ascensor se abrían. «Tiene que ser eso» repitió mentalmente intentando convencerse a sí mismo de ello.
Miraba furioso al frente mientras golpeaba fuertemente el suelo, tecleando nuevamente el número de teléfono esperando que saltase el contestador. Era la tercera vez que llamaba, esta vez con el móvil de la ayudante de maquillaje a la cual había tenido que seducir para que se lo prestase, asegurando que era una llamada urgente. Siempre era fácil, unas cuantas palabras dulces, un cortés beso en la mano y había conseguido aquel aparato sin mucha dificultad. Esperaba que esta vez el resultado fuera diferente de la anterior. Después de unos segundos de espera volvió a salir la mecánica repitiendo la misma frase que había escuchado las otras veces: "El teléfono marcado no existe, por favor, vuelva a introducir el número correctamente."
Presionó con fuerza el botón de colgar y estampó el móvil contra la mesa. Estaba enfadado, muy enfadado. Normalmente cada vez que ocurría algo inesperado para él, en este caso el estreno de Box R, solía llamar a Kyoko dejándole mensajes de voz para recordarle lo lejos que se encontraba de su estela o restregarle lo patética mujer que era teniendo que recurrir a cambios drásticos para destacar en el terrero del espectáculo. Creía que su último single acabaría destruyendo la confianza que tenía en sí misma, pero le había vuelto a sorprender saliendo de una forma totalmente inesperada en aquella nueva serie en la que interpretaba a un personaje que estaba radicalmente alejado de su verdadera personalidad.
Desde ese momento había intentado contactar con ella. Al principio lo consiguió, aunque siempre por alguna razón saltaba el buzón de voz o el móvil se encontraba apagado. Pero es que ahora no existía… ¡no existía! ¿¡Cómo era posible!? ¡Era absurdo! ¿Cómo se había atrevido esa patética mujer a cambiar de número? ¡Únicamente para ignorarle! ¡Estaba seguro de ello! Golpeó nuevamente el suelo apretando fuertemente los dientes.
—Maldita Kyoko… —comentó casi con la boca cerrada.
Verla transformada de aquella forma le había trastocado casi tanto como cuando la vio en aquella absurda fiesta de Dark Moon, el único punto positivo era que esta vez no compartía papel con Tsuruga Ren. Aún así verla actuar como una chica popular y carismática, rodeada de seguidoras, le había resultado totalmente impactante. Recordaba muy bien como había sido ella en secundaria, siempre aislada de los demás, siendo acosada por las chicas e ignorada por los chicos, él era siempre su único amigo. Hizo una mueca, aunque siendo sinceros las mujeres la acosaban por ser demasiado cercana a él. Sintió una ligera punzada en el pecho pero la ignoró fácilmente al recordar por qué estaba pensando en ella.
¿¡Por qué había cambiado de teléfono!? No paraba de pensar en ello. ¿Quizás se había hartado de los mensajes? No podía ser eso, ya se los había enviado antes y nunca había hecho algo tan radical. Tenía que haber otra razón, otro motivo.
«Es culpa de él» pensó sin poder evitarlo mientras notaba que la vena de su frente aumentaba.
Lo había estado pensando desde la primera vez que Kyoko le colgó. Si era cierto lo que él pensaba Tsuruga Ren estaba demasiado interesado en ella, hasta el punto de hacerla su presa. Tenía que haber sido él el culpable de que hubiera cambiado de número de teléfono, y esta vez para su desgracia no podría conseguirlo otra vez tan fácilmente. La última vez lo obtuvo gracias a su ficha de LME, en la que constaba el número de contacto por si se la necesitaba en cualquier momento para el rodaje del video musical. Únicamente tuvo que grabarlo en su móvil. ¿Cómo lo conseguiría esta vez? No podía simplemente pedírselo directamente, sería casi como humillarse.
Apretó el puño intentando pensar algo, ya que sin aquel número de teléfono no tenía manera de contactar con ella, porque ni siquiera sabía dónde residía. Eso le hizo recordar aquella mañana de Marzo cuando fue hacia el antiguo piso donde ambos habían estado viviendo. Sin embargo para su sorpresa ahí quien estaba habitando era una joven pareja de veinteañeros que le dijeron que no sabían de quién estaban hablando, que ellos habían alquilado ese piso hacía más de un año y no tenían noticia alguna sobre su anterior inquilina. Aquello supuso un golpe duro para él, ya que cayó en la cuenta que no sabía nada sobre Kyoko actualmente. Sólo dónde trabajaba, pero ni siquiera sabía si tenía un horario fijo, por eso usaba a Mimori para que le avisara de cuando asistía a la escuela.
«Y ahora no tengo su número.»
Apoyó sus manos sobre sus rodillas entrecerrando los ojos, ¿qué podía hacer ahora? No tenía ni idea. Debía de encontrar la forma de enterarse de su número de teléfono, pero sus conocidos no se lo querrían dar. ¿Qué más podía hacer?
—¿Estás bien, Shou? —escuchó decir detrás suya.
Se giró, observando a la mujer que estaba de pie mirándolo con el rostro cargado de preocupación. Shouko sabía bien que le ocurría, era alguien muy intuitivo en ese aspecto. Sólo había un motivo por el cual pondría un rostro tan diferente al de indiferencia que solía utilizar en casi todas las situaciones: Kyoko.
—Sí… —gruñó en voz baja observando el móvil de reojo.
No sabía si indagar sería lo correcto, pero siempre que adoptaba aquella postura era por algo relacionado con aquel tema. Era cierto que ver a la joven actriz actuar en Box R con el aspecto tan cambiado había conseguido enfadar al cantante, pero no hasta el extremo de parecer saltar en cualquier momento contra cualquier persona que osara hablarle.
—¿Ha ocurrido algo con Kyoko-chan? —preguntó aún algo insegura consiguiendo que Shou la mirase apretando la mandíbula fuertemente.
—¿¡Por qué iba a ocurrirle algo!? —exclamó abruptamente poniéndose de pie—. ¿¡Cómo quieres que lo sepa!? Ese demonio cambia forma… ¡un exorcismo es lo que necesitaría!
La manager puso una mueca. Sí, definitivamente la chica era la culpable del estado de ánimo del cantante. Lanzó un suspiro deteniéndose a mirar el pequeño móvil con decoraciones violáceas que se encontraba encima de la mesa, dándose cuenta de que ese no era el teléfono de Shou. No era la primera vez que utilizaba el móvil de una de las asistentes para llamar a Kyoko y así mantener oculto su número propio.
—¿Habéis peleado? —Era lo único que se le podía ocurrir ante aquel escenario.
—No —respondió bajando algo la voz—. No responde, eso es lo que pasa. Dice que el número no existe, ¡que no existe! —Empezó a caminar dando vueltas por la sala—. Ha cambiado la tarjeta para que no la encuentre, esa mujer… —masculló.
A Shouko no le extrañaba nada que la actriz hubiera obtenido un número nuevo. Cada vez que ocurría algo relevante en su vida Shou tenía la absurda idea de acosarla utilizando mensajes de texto en lugar de felicitarla por sus logros. El concepto que tenía ese joven de conquistar a una mujer era algo demasiado retorcido como para que ella lo entendiese y estaba segura de que Kyoko se había cansado de tener cada cierto tiempo el buzón de correo repleto de comentarios vejatorios por parte del cantante. Pero aquello no podía decírselo directamente a él, no comprendería algo tan básico.
—Quizás ha tenido que cambiarlo porque lo ha perdido o se lo han robado, Shou. No creo que haya que darle demasiada importancia a eso —comentó encogiéndose ligeramente de hombros.
Aunque lo que estaba planteando la mujer era el razonamiento más lógico a él no llegaba a convencerle del todo. Lanzó un ligero gruñido y volvió a sentarse en la silla apoyando la cabeza encima de las manos. Tenía que averiguar nuevamente su número, o dónde vivía, mantenerla de alguna forma controlada para que aquel actor de quinta no se acercase tanto a su lado.
«Pero lo prometió» recordó alzando la vista. «Prometió que no se arrodillaría ante nadie…»
Sí, era cierto. Ella era una persona que siempre tiraba para los extremos, si decía no se enamoraría de Tsuruga Ren y no lo cumplía haría sin lugar a duda lo que había prometido, por más ridículo que fuera. No tenía que preocuparse por ello, pero aún así…
«No puedo fiarme de él.»
Continuará…
Seguramente os estaréis preguntando, ¿por qué ha actualizado antes de las dos semanas? Pues la verdad es que lo he hecho como un regalo a mí misma por haber terminado los exámenes por fin. Ha sido casi todo un mes muy duro y para ser sincera esta historia ha surgido del estrés acumulado que había reunido en todo este tiempo, espero de haberlo canalizado de forma correcta y que la historia esté quedando decente.
Muchísimas gracias a aquellas personas que se han interesado en mi historia, la han leído o puesto en favoritos. Al ver esos nombres que esperan ansiosos la continuación me hace muy feliz. Sobre los comentarios recibidos ahora os responderé.
ILexa, muchas gracias por tu review. La verdad es que intento mejorar día a día en mi forma de expresarme para que quede lo más pulcra posible. Lo cierto es que veo casi imposible que tal como va la historia en el manga Kyoko admita fácilmente sus sentimientos, como puedes comprobar intento plasmarlo lo más fiel que puedo ser. Y sí, es complicado, pero no por ello voy a rendirme, ya tengo la trama planteada, solamente tengo que esperar para ir desarrollándola bien.
Vickserv, gracias por tu opinión. La verdad es que prefiero ser fiel al manga porque al ver Shou que son bastardos maltratadores o a Ren que son el más típico estereotipo de caballero me pone enferma, no hay nunca que tirar a los extremos. Prefiero serle fiel al manga y no generar OoC, espero que lo hayas podido comprobar en este capítulo centrado en Ren y Shou.
Cintia-2287, bueno… para que Ren se entere de que Kyoko se ha ido te lo digo, falta bastante. Obviamente como piensa en este capítulo Yashiro ella puede estar muy ocupada, que ni siquiera se vean en algunos meses… Y no, Lory no quiere a Kyoko como a una hija, yo lo dejaría como que la ve una joven desvalida que huye del amor y siente cierto apego emocional por ella, pero no hasta el punto de considerarla una hija, eso dejémoselo a Kuu.
De nuevo, muchísimas gracias por sus review. Y ahora sí, nos vemos dentro de unas dos semanas que voy a estar trabajando en otro proyecto que me va a absorber bastante tiempo. Un saludo a todos y espero que os haya gustado este capítulo. Alguna duda, crítica o consejo ya sabéis donde dejarlo.
