Notas del Autor: ¡Un gusto verlos de nuevo mis queridos lectores! Quiero disculparme por la demora que hubo en la publicación de este capitulo, pero hubo ciertas cuestiones organizativas que tuve que resolver, como el hecho de haber resuelto que el "tercer pergamino" se dividirá en dos partes, así como la sidestory "Reminiscencias" que resulto de la nueva organización y que estare publicando próximamente. Un agradecimiento especial a Liru Tenshii, que me ayudo con el control de calidad.
¡Me gustaría pedirles nuevamente que por favor dejen sigan dejando sus reviews para saber que les pareció el capitulo! recibire con gusto las sugerencias, criticas e ideas que se les ocurran para mejorar la historia cada vez mas!
Sin mas preámbulos, ¡disfruten del capitulo! ;)


"…Y su llegada abrumo al mundo, pues hacia siglos se lo había pensado desaparecido de la faz de Equestria. Mas ni los reyes pudieron prever lo que tenia en mente, y lo recibieron en el palacio como el hermano perdido del Señor de la Medianoche..."

Tanto los reyes como el príncipe estaban asombrados ante la presencia del recién llegado, pero el rey por sobre todos los demás. Hacia siglos no lo veía, y el ser que se hallaba delante suyo era totalmente diferente a lo que recordaba, mas allá de conservar los mismos rasgos faciales que le eran familiares. "Umbros… ¿En verdad eres tu?" pregunto todavía incrédulo.

"¿Existen muchos mas alicornios de alas como las mías?" retruco al tiempo que abría sus alas de piel. Lo cual hizo que los guardias a su alrededor se tensaran aun mas. Stalwart Shield dio unos pasos adelante sin titubear, con el cuerno todavía brillando, listo para disparar.

"Me temo que no le puedo permitir un paso mas habiendo irrumpido así en el palacio. ¡Identifíquese!" ordeno firmemente el comandante de la guardia real, sin perderlo de vista pro un segundo.

Umbros devolvió la mirada firme sin apartarla de los ojos de Stalwart Shield por unos momentos. Posteriormente sonrió tranquilamente "Vaya… ¿realmente no me conocen eh? Es increíble lo que hacen algunos siglos fuera de escena…"

"Comandante Stalwart Shield, esta bien." apaciguo Oscuris al tiempo que comenzaba a abrirse paso hacia donde se encontraban ambos "No es necesario alarmarnos. Este pony no es un extraño."

"Pero su majestad... Irrumpió en el palacio, y para colmo, ¡salió de una nube de penumbra!" contesto sin quitarle los ojos de encima a Umbros ni cediendo su posición.

"Esta bien noble comandante. Bajen sus armas, ese alicornio es mi hermano mayor." Concluyo Oscuris, a lo que siguió una reacción de incredulidad de todos los guardias, incluido Stalwart Shield. Que a pesar de su sorpresa, mantuvo la compostura para extinguir el fulgor de su cuerno y aflojar su posición para luego hacerse a un lado.
Los guardias rompieron su formación permitiéndole el paso a Oscuris, que no apartaba su mirada de Umbros. Este ultimo sin embargo observaba un tanto a los guardias que los rodeaban hasta que fijo su mirada en su hermano menor cuando este estuvo delante suyo. "Cuanto tiempo sin verte Oscuris… Veo que te haz hecho de un buen cuerpo de guardaespaldas." Menciono al tiempo que miraba de reojo a Stalwart Shield, que hizo una reverencia cuando su rey pasó a su lado.

"No son guardaespaldas, es la guardia real. No puedes culparlos por ser precavidos con toda posible amenaza que se haga presente." Le contesto Oscuris. "Me alegra mucho verte hermano. Nunca tuvimos noticias tuyas desde aquel día, y pensamos que…"

"… ¿Había muerto? No ralamente. Solamente estuve escondido, muy bien escondido…" afirmo Umbros para si mismo con la cabeza "Pero lo importante es que finalmente pude volver. Quería ver con mis propios las maravillas de Equestria y de su familia real…"

"Umbros…Ese no eres tu. Dime, ¿Por qué has regresado tan repentinamente?" inquirió Oscuris con una mirada seria. Umbros sin embargo solamente sonrió levemente para sus adentros.

"Mi querido hermano….Acabo de pisar tierra tras siglos en el destierro sin ver a mi familia. Creo que podemos esperar un rato para hablar de ese tipo de asuntos, ¿no lo crees?"

Al tiempo que continuaban la discreta conversación, la reina y su hermano también se acercaron hacia donde los dos hermanos charlaban. "Umbros…. ¿En verdad eres tu?" inquirió Alumina intrigada sin poder quitarle el ojo de encima. A lo que este respondió mirándola con un gesto de agrado

"Ah….Alumina… Tan bella como la ultima vez que te vi…. Si, soy yo. Mis mayores respetos a la reina de Equestria." Menciono al tiempo que hacia una ligera reverencia en símbolo de respeto. "Realmente son una pareja real digna de su titulo. Si tenia alguna duda, la he perdido sin duda alguna."

"Olvídate de eso… ¿Que ha pasado en todo este tiempo? ¿Por qué no volviste antes?" le retruco la yegua, con una expresión de ligera intriga. La pregunta de Alumina hizo que Vulcanus frunciera su ceño ligeramente, mientras observaba fijamente al recién llegado. Escrutaba cada uno de sus movimientos y respuestas, silenciosa pero fijamente, como un halcón.

"La historia es larga…Si no les molesta, se las puedo contar mas tarde. He hecho un viaje considerablemente largo para esta visita. Mis alas están algo adoloridas." Se quejo levemente, tomando una de sus alas con su casco derecho y moviéndolas un poco con el fin de relajarlas.

"Pues entonces descansemos ahora, ya habrá tiempo para ponernos al tanto después." Afirmo Oscuris, para luego voltear hacia donde se encontraba el comandante de la Guardia Real. "Comandante, puede cancelar la alerta."

El comandante asintió y luego volteo para mirar a sus oficiales "Hagan correr la orden de que se cancela la alerta. Resuman las actividades cotidianas cuanto antes." Ordenó, lo que fue respondido por sus oficiales que tras hacer una venia al grito de "¡si señor!" para luego ponerse en actividad.
Entre tanto, Oscuris y Alumina miraban a Umbros con una sonrisa "¿Te parecería bien un recorrido por el palacio?"

Umbros asintió con una sonrisa dibujada en su rostro al tiempo que plegaba sus alas "Sera todo un honor, hermano."

Y sin más palabras, mientras la guardia disolvía sus posiciones, la familia real junto al recién llegado comenzó a dirigirse hacia el portón. Sin embargo, Vulcanus no podía quitar el ojo de encima de Umbros, vigilándolo de reojo. Nada lo tranquilizaba respecto a como se había resuelto esta situación.

Mientras tanto, en el salón del trono, Celestia se hallaba junto a su hermana, acariciando sus azules crines y calmándola mientras Luna observaba atenta e impacientemente a los guardias que se hallaban a su alrededor. A pesar de ser una potra un tanto mas joven que su hermana y ser muy capaz con su magia y sus estudios, no solía llevarse bien con las situaciones agitadas, por lo que Celestia estaba pendiente de tranquilizarla y alentarla cuando se presentaba la oportunidad. En determinado momento Luna volteo y miro a su hermana los ojos.

"Tia… ¿Crees que papá y mamá estén bien?" pregunto algo preocupada en voz baja la menor de las dos hermanas.

"Por supuesto Luna, ¡sabes muy bien que mama y papa son capaces de enfrentarse a cualquier cosa!" le contesto dibujando una sonrisa con sus labios "estoy segura que para dentro de poco estarán de nuevo con nosotras."

"Pero nunca nos habían dejado solas a las dos… ¿no lo crees un poco raro?" le retruco mientras apartaba la mano de su hermana de su cabeza. "Deberían habernos dicho que pasaba…Tal vez podríamos haber ido con ellos…"

Celestia observo a su hermana con alegría. Una de las particularidades de Luna es que ella lograba superar su inquietud cuando sus seres queridos tenían problemas, esas pequeñas chispas de valentía hacían sentir orgullosa a su hermana mayor "Luna, estoy segura que ellos habrán pensado lo mismo que tu." Respondió tranquilamente "Pero de seguro habrán pensado que lo mejor es que nosotros nos quedemos aquí. Además no olvides que uno de nuestros deberes como princesas es cumplir las ordenes que nos dan mamá y papá."

"Entiendo…" confirmo Luna con un tono que dejaba ver su poquito de disconformidad con lo que decía su hermana "…A veces no me gusta ser una princesa, hermana."

"Se lo que quieres decir hermanita, estoy de acuerdo contigo." Respondió, pero pensando mas en la situación de su aislamiento típico por ser parte de la familia real. Muchas veces Celestia había pensado en lo bello que seria poder tener amigos como todos los ponies que vivían en Canterlot y en el resto de toda Equestria. Cuantas veces soñaba despierta con la fantasía ir a explorar el mundo por su cuenta, ese mundo del que tanto le había contado Discord en sus usuales paseos… Y seria aun mejor que fuera el quien fuera su guía al conocerlo.
Sin embargo, el paseo por el rincón de sus deseos ocultos fue cortado por el ruido de la apertura de las puertas de la sala. Para cuando estas se abrieron por completo, las potrancas pudieron ver con alegría que tanto su padre como su madre atravesaban el portón junto a su tío.

"¡Padre! ¡Madre!" exclamaron alegremente ambas. Estas comenzaron a acercarse rápidamente hasta alcanzar a sus padres, quienes las recibieron con una sonrisa. "¿Se encuentran bien?" pregunto Luna con premura mirando alternadamente a Oscuris y Alumina.

"Por supuesto mi pequeña pony." Contestó Alumina "Lamentamos haberlas preocupado a ambas."

"Por supuesto que no madre, solo estábamos ansiosas de que volviesen." Replico nuevamente Celestia. "¿Qué ocurrió con la alerta? ¿Ya no hay peligro?"

"Hehe…Mientras su padre y su tío estén aquí, no hay peligro que pueda amenazarlas." Fanfarroneo Vulcanus al tiempo que miraba a su hermano de ley. "No es cierto eso, ¿su majestad?"

Oscuris no pudo evitar reír ante la afirmación de Vulcanus contestándole al tiempo que lo veía de reojo "Así es hermano, así es..." dicho esto, miro a sus hijas nuevamente "De hecho, tenemos una gran noticia para ustedes, mis potrillas."

"¿Y cual es?" preguntó Luna mirando a su padre con curiosidad.

"Volvió a nosotros alguien que hacia mucho creímos que se había ido, alguien que era muy cercano a nosotros." Menciono Alumina.

"Así es, un miembro de nuestra familia del que por mucho tiempo no supimos nada." Afirmo Oscuris consecuentemente "Pero a diferencia de las nubes negras que siempre traen las desgracias, esta nube trajo una gran sorpresa."

Los dos monarcas alicornios se abrieron paso y contemplaron hacia la entrada. "Mis pequeñas ponies" anunció su padre "acérquense a conocer a mi hermano mayor, su tío Umbros."

Tras el anuncio del rey, por la entrada apareció un gran alicornio de pelaje negro, alas de piel y crines llameantes. Este caminó lentamente hacia donde se encontraba el resto de la familia real, con sus pesados cascos haciendo eco por la sala a cada paso que daba. Finalmente este arribo y se ubico entre la pareja real, frente a las dos potrancas, contemplando a las pequeñas con sus intensos ojos amarillos, con sus pupilas verticales como las de los gatos. Su gran tamaño y apariencia hizo que Luna retrocediera intimidada un par de pasos.

"Vaya…. ¿Así que estas son las jóvenes princesas de Equestria?" dijo el recién llegado en la voz real canterlotiana alternando su mirada entre las dos hermanas, hasta que finalmente se fijo en Luna "Dime pequeña, ¿me tenéis miedo?"

La joven potra de pelaje azul oscuro junto todo el valor que tenia y aun frente a ese gran y temible alicornio que decía ser su tío, volvió a adelantarse un par de pasos "N-no milord. No os temo." Afirmo con una voz algo temblorosa pero decidida.

Umbros agacho su cabeza para ver a la pequeña más de cerca, y le sonrió "Esa es una buena respuesta. ¿Cuál es vuestro nombre?" inquirió intrigado.

"Me llamo Luna, milord." Volvió a responder, un poco menos temerosa esta vez.

Umbros observo satisfecho a la potranca "El poder de la oscuridad tiene un gran potencial en ti, de seguro sereis una digna princesa de la noche." Menciono al tiempo que acariciaba su melena azul cielo con uno de sus cascos, tras lo que volvió a levantar su mirada y la dirigió hacia Celestia, quien lo miraba fijamente y sin dejar ver un ápice de otra expresión que no fuera la seriedad de un miembro de la familia real en una misión diplomática. Esto asombro un tanto a Umbros "Vaya, esta joven tiene todo el porte de la realeza. ¿Cual es vuestro nombre, jovencita?"

"Mi nombre es Celestia, milord. Soy la hija mayor del rey y la reina de Equestria. Estoy honrada de conoceros." asintió con una leve pero formal sonrisa dibujada en sus labios, sin moverse un centímetro mas de lo necesario.

"Igualmente querida, el honor es mio." Replico Umbros con un gesto satisfecho "Impecables modales y cortesía para una potra de vuestra edad, sin contar la increíble semejanza que tenéis con vuestra madre. Estoy seguro que sois el orgullo de los reyes."

"Así es, ambas lo son." Menciono Alumina al tiempo que se acercaba junto con Umbros al costado de Umbros "Son el orgullo y el futuro de Equestria. No podríamos estar mas satisfechos con hijas tan adorables como devotas a sus deberes."

"No es para menos…" completo Umbros con una voz que dejaba ver que algo se cruzaba por su mente en aquel momento, el cual fue irrumpido por Celestia.

"Perdonad mi atrevimiento, milord, pero ¿podría contarnos por que no pudimos conocerlo antes?"

Los reyes se miraron mutuamente, algo preocupados por la forma en la que podrían tratar semejante tema con sus hijas, cuando sus dudas fueron aclaradas por Umbros, quien rio suavemente para sus adentros y miro a Celestia "Por supuesto que no será problema alguno, mi estimada Celestia." Luego miro otra vez de forma alternada a las dos princesas "Estoy seguro que ambas tendrán sus preguntas, y será un gusto responder a todas las que tengan."

"Mis pequeñas ponies" irrumpió Oscuris "Su tío acaba de arribar tras un largo viaje. Es de mala educación que a un huésped se le prive de su descanso. Posponed todas las preguntas hasta el almuerzo, ¿si?"

"Si padre." Asintieron ambas princesas a la vez, con una leve reverencia. Aunque había asentido, Celestia por alguna razón no estaba conforme con no poder empezar a entrevistar a este tío recién aparecido en sus vidas.
Conforme tras la respuesta de sus hijas, Oscuris volteo y observo a la guardia real apostada en el salón todavía "Habéis cumplido bien con vuestro deber, retiraos nobles guardias." Ordeno sin demora. Los guardias hicieron una reverencia y lentamente se retiraron, hasta quedar con ellos únicamente las escoltas de honor que la familia real debía tener a su lado en casos como este en el que se recibía a un visitante en el castillo. Posteriormente, Oscuris se dirigió a dos de los guardias que se hallaban todavía en la sala "Ustedes dos, por favor, sed tan amables de escoltar a mi hermano al ala de huéspedes, se alojara en la suite real por el tiempo que se quede con nosotros."

"Que honor….Os lo agradezco, mi estimado hermano."

"Es su majestad para todos, Lord Umbros." Interrumpió Vulcanus, con una mirada seria que al parecer, no hizo mella en el oscuro alicornio que recibió la llamada de atención con una sonrisa algo burlona. "¿Ah si? Oh… Estoy seguro que no tendréis problema en dejar pasar ese pequeño detalle a un recién llegado, ¿no es cierto Lord Vulcanus?"
Vulcanus entrecerró sus ojos, la broma no le había hecho gracia en lo más mínimo. Percibiendo la tensión elevarse, Oscuris irrumpió rápidamente "Tranquilos, hermanos míos." Posteriormente, volteo la mirada hacia Vulcanus "Mi hermano no esta aun al tanto de toda la etiqueta que rige a la familia real de Equestria. Estoy seguro que este pequeño detalle no será problema alguno." Le aseguro.

"Os agradezco la gentileza, querido hermano." Agrego Umbros al tiempo que daba una mirada a Vulcanus, con una sonrisa burlona. Luego procedió a cerrar los ojos y dar un suspiro "Bueno…Si me lo permitís, me retirare por un rato a mis aposentos para poder descansar." A lo que luego miro a todos los miembros de la familia real "es un gusto poder haber podido conocer de nuevo a mi familia. Espero verlos en el almuerzo." Concluyo mientras saludaba con una leve reverencia que fue respondida tanto por el asentimiento de los reyes como por la leve reverencia de las princesas y el príncipe, cada una de ellas con una cara que reflejaba distintos pensamientos: de la inocente intriga de Luna, pasando por el ceño levemente fruncido de Vulcanus y hasta la expresión seria y pensativa de Celestia.

El resto del día transcurrió de una forma irregular para las princesas. La usual lección de geografía de Equestria le tomo tiempo de más, ya que Celestia se hallaba bloqueada por el aburrimiento, mientras Luna seguía igual de intrigada de antes por saber quien era ese oscuro alicornio que había aparecido ante ellas hoy.

"…Y hacia el norte de la cordillera, podemos encontrar el mar de Ekri y la isla de Wolverdice…" Señaló en el mapa la profesora Lavender, ante la mirada perdida de Celestia. La tutora de las princesas era una cierva del sur de pelaje castaño oscuro que había enseñado a las jóvenes potras desde pequeñas. Si bien aprendían bastante, las lecciones solían ser bastante tediosas. El día de hoy, más todavía considerando que ninguna de las princesas parecía muy concentrada en sus estudios. "Pss, Tia…" murmuro en voz baja Luna al tiempo que tironeaba suavemente de la melena de su hermana mayor "Tia, ¿en que estas pensando?".

"Creo que en cualquier cosa menos en una península en no se donde." Bromeo discretamente Celestia "¿ocurre algo?"

"Pues…" aventuro Luna al tiempo que observaba que su tutora seguía perdida señalando unas islas por encima de las que había indicado antes. "Estoy algo inquieta por todo lo que ocurrió hoy. ¿Quién es ese alicornio que conocimos hoy? ¿Habías oído de el antes?"

"No realmente. Papá nunca me contó acerca de este "tío"… Hasta donde sabia, tía Glacia era la única hermana que tenia. Nunca dijo nada sobre un hermano mayor."

"¿En serio?" cuestiono Luna "pero si fuera su hermano… ¿Por qué nunca lo conocimos antes? ¿Y por qué no nos había visitado antes?"

"Tal vez no quería que supiéramos de él, o tal vez ni el sabia que existía… Aunque no estoy muy segura de esa posibilidad." Respondió Celestia nuevamente en voz baja.

"Ya veo…" dijo algo decepcionada, pero esto súbitamente cambio por una expresión de ansiedad "Tia, ¿y si fuera un pony de mas allá del cielo? ¿De donde viven los abuelos?"

Celestia no pudo evitar sonreír ante la sugerencia disparatada de su hermana "Lo dudo mucho Luna, nos lo hubieran avisado ellos mismos ¿no te parece?"

La risa de Luna, aunque muy discreta, no paso por alto a la profesora, volteando al tiempo que ambas rápidamente simulaban atención ante el súbito giro en la mirada de la profesora Lavender "Majestad, ¿Le parece graciosa la cordillera de Donkest?" interrogo la cierva con una mirada inquisitiva a Luna.

"No, por cierto que no, profesora Lavender." Respondió con la correspondiente etiqueta real al tiempo que se esforzaba para suprimir la risa.

"Entiendo…Entonces no le molestara traer un reporte para mañana sobre las regiones cercanas a la cordillera."

La princesa se encogió de hombros "No profesora…" asintió al tiempo que Lavender volteaba para resumir su lección. Celestia miro a su hermanita y discretamente le dijo al oído "No te preocupes, yo te daré una pezuña con ello." Afirmando al tiempo que le guiñaba un ojo. La pequeña potra color azul oscuro sonrió y agradeció a su hermana, para luego volver a intentar concentrarse en la lección. Sin embargo, las dudas de su hermana le habían vuelto a despertar la curiosidad respecto del misterioso visitante.

"… Al Señor de la noche lo acosaba la angustia, puesto que la reaparición del Caído había traído consigo preocupación e incertidumbre. Mas el Caído había ocultado su rostro, y no había contado nada acerca de su desaparición, y el misterio asolaba la conciencia del gran rey…."

Al mismo tiempo, en una de las galerías, de palacio, Oscuris se hallaba pensativo mirando un vitral que simbolizaba la creación del mundo. A pesar de los coloridos vitrales más a lo largo de la galería que representaban varios momentos de la historia de Equestria, su atención solo se centraba en el más grande de todos, como si los otros no existieran. En el centro de la representación se podía ver por un disco de fragmentos de azul profundo, verdes, blancos y marrones que sin dudas simbolizaba al mundo y sus continentes. Alrededor de este mundo naciente volaban los dos grandes alicornios creadores del mundo, formando un círculo mientras se perseguían el uno al otro. Había pasado bastante tiempo desde que Nocturne y Diurnal habían abandonado este mundo dejándolo bajo su cuidado, pero su padre nunca le dio ninguna noticia sobre lo que había pasado con su hermano. Con el correr de los siglos, había perdido esperanza alguna de obtener noticia alguna… Pero su llegada lo había cambiado todo. Aunque quedaban dudas… ¿Podría haber cambiado desde ese momento? ¿Por qué no había recibido noticia suya en tantos siglos? El desconcierto que le provocaban esas dudas había tomado progresivamente el lugar de la alegría que le había suscitado el rencuentro con su hermano.

"Se nota que paso el tiempo… No recuerdo haber visto nada sobre lo que muestran estos vitrales." menciono una familiar voz que saco de sus pensamientos al monarca de Equestria. "Pero algo si recuerdo: Padre tenia un color azul mas profundo, casi negro." afirmo mientras Oscuris se volteaba para ver a Umbros acercarse mientras el sonido de sus cascos hacia eco en la vacía galería.

"Umbros, pensé que estarías descansando." Contesto Oscuris al tiempo que volteaba nuevamente hacia el vitral, momento en el que Umbros arribaba a su lado "¿no te agradaron tus aposentos?"

"No, están bien… Solo que no me relajo estando quieto por mucho tiempo." Contesto al tiempo que alcanzaba a su hermano, al que miro con una leve sonrisa "ni estoy tan cansado como para hacerlo".

Oscuris solo sonrió ante la respuesta. Si, eso sonaba como algo que diría su hermano. Por un segundo reflexiono en el parecido con sus recuerdos, momentos en que ambos compartían algunas conversaciones… los consejos sobre el modo de encarar sus tareas… sus expectativas sobre el nuevo mundo…. No pudo evitar sentirse un poco nostálgico, pero pronto la bruma del pasado se volvió a empañar por la duda.

"Dime Umbros… ¿que fue realmente lo que ocurrió? ¿Por qué desapareciste desde el día que nuestro padre…?"

"¿…Me pateo del cielo?" Concluyo la pregunta Umbros mirando al vitral "Bueno…como te imaginaras, no fue muy fácil que digamos. No hay muchos lugares en el mundo que reciban a los desterrados."

"¿Entonces a donde fuiste? Prácticamente no supe más de ti desde aquel día. Durante años busque por tierra, aire y mar para poder ayudarte de alguna manera y no hubo rastro tuyo." Inquirió Oscuris mientras volteaba hacia su hermano.

"Y seguramente no me hubieses encontrado, si esos fueron los lugares donde buscaste." Afirmo Umbros mientras que gesticulaba negativamente con la cabeza.

El rey miro extrañado a su hermano, su afirmación carecía de sentido alguno "Si esos fueron los lugares… no entiendo, ¿a que te refieres?"

"Ay hermano, hermano…." Volvía a negar con un gesto de resignación, para luego mirarlo de reojo. "Recuerda, no hay muchos lugares que acepten a los desterrados…"

Oscuris volvió a replantearse la respuesta a la pregunta… ¿A que tipo de lugar podía referirse Umbros? Los desterrados…
Y finalmente la respuesta llego a su mente como si hubiera golpeado un rayo. Jamás se podría haber esperado algo así, y de repente todo parecía mucho mas claro.

"¿Tártaro…?"

"Correcto." Afirmo mientras miraba el vitral. "Que puedo decirte… No tenia mucho para elegir."

"Pero varias veces estuve en el tártaro, y el Juez nunca me dijo nada al respecto… ¿Cómo es posible que no haya…?"

"Nadie lo haría, después de todo, los alicornios no tienen alas como estas." Afirmo al mismo tiempo que abría sus alas por un momento, para que Oscuris pudiera verlas y entender mejor su punto.

"¿Pero entonces como fue que sobreviviste tanto tiempo allí debajo? Yo conozco el Tártaro, y sé que no hay pony que pudiera sobrevivir allí, mucho menos vivir, por mucho tiempo." a lo que luego sobrevino un entrecierre de sus ojos "¿y como fue que pudiste cambiar tu apariencia después de lo que padre te hizo?"

Umbros se rio ante la inquisición de su hermano "Hehehe…. Muy observador hermano…pensé que te habías olvidado de esto." Contesto al tiempo que un tenue brillo verde se formaba alrededor de su rostro y tanto este como su cuerno se metamorfoseaban y volvían a ser tal como Oscuris lo recordaba de aquella noche: Un rostro huesudo y con filosos dientes de carnívoro en la parte delantera de la boca, coronado en la frente por un retorcido cuerno. En ese momento, se volvió hacia su hermano menor, y se dirigió a él en un tono de voz mucho mas grave y siniestro, casi demoniaco "¿Así es como me recordabas?"

Oscuris asintió al tiempo que miraba a Umbros sintiendo una pizca de asombro, pero no dejando que esta se manifestara en su expresión en lo más mínimo, como todo rey digno de su titulo debería hacerlo.
Acto seguido, el tenue brillo volvía a cubrir el rostro de Umbros, cambiándolo nuevamente en aquel que tenia antes de la transformación. Finalizado esto, Umbros sonrió "Créeme, no es una historia agradable." Le dijo al tiempo que volteaba y comenzaba a retirarse de la galería. Oscuris volteo hacia su hermano y se adelanto unos pasos mirándolo con una expresión seria y decidida "Yo quiero oírla." aseguro solemnemente, lo que hizo que Umbros se detuviera en seco.

"Muy bien, si quieres saberlo, entonces te lo contare…esta noche, cuando tengamos tiempo." le aseguro al tiempo que volvía su cabeza mirando a su hermano menor, para luego volver a voltear. "Bueno…eso es todo, creo que pasare a visitar la biblioteca un momento antes de ir al almuerzo."

"De acuerdo, te veré en el almuerzo hermano." Respondió Oscuris, despidiéndose.
El rey tenia serias dudas acerca de si su hermano todavía guardaba rencores sobre aquello que había ocurrido tiempo atrás, o si el mismo tiempo había aplacado el ardor de su rencor. La personalidad de su hermano no era ningún misterio para el, pero siempre había tenido su forma particular de encarar las cosas, siéndole imposible saber si realmente decía lo que sus palabras señalaban o si implicaba otra cosa detrás de ellas.
En este caso, solo podría esperar y tener fe en que su creencia en que el tiempo cura las heridas fuera acertada en este caso.

"…Y en el banquete de recibimiento finalmente las princesas pudieron conocer a su tío. Y a los ojos de ellas seguía siendo un pony tal y como lo describían las palabras de los reyes..."

Tras el pequeño incidente con la "tarea extra", la lección transcurrió sin mayores contratiempos, así como el resto de la mañana hasta que finalmente llego el momento del almuerzo. Sin embargo, la idea de un modesto almuerzo cotidiano como el que era costumbre con la familia real estaba fuera de cuestión, ni siquiera la comida un poco más festiva en honor a la visita del príncipe Vulcanus. Toda la preparación había puesto agitada a toda la servidumbre del palacio, ya que el improvisto del visitante real había obligado a los cocineros a preparar los platos mas elaborados posibles con el tiempo que tenían a mano, así como a las criadas y mayordomos a hacer los arreglos necesarios para adornar el salón de banquetes para la ocasión. Mientras los unicornios seleccionaban las cintas correspondientes para armar y colgar grandes moños festivos entre las columnas del salón, los pegasos instalaban coloridas guirnaldas en zigzag entre estas, de las cuales colgaban los adornos que iban trayendo los ponies terrestres. Había que dejar el salón lo mas radiante posible para el banquete de bienvenida, tal y como lo había ordenado la reina Alumina.

La preparación del banquete dejo encantadas a las princesas cuando estas entraron por la puerta del salón. Ambas observaron a sus alrededores, apreciando cada uno de los detalles de la decoración que habían arreglado para la ocasión. Incluso los grandes arreglos florales de diversos colores que había sobre la gran mesa en floreros de plata irradiaban una belleza admirable. Luna, sobre todo, estaba encantada con el colorido arreglo: ella solía adorar estos momentos en que el palacio se llenaba de tanto color y belleza, casi como si un arcoíris se hubiera desparramado a lo largo y ancho de todo el salón, llenándolo de brillo y colores. Era imposible no darse cuenta de lo que sentía cuando el brillo de sus ojos y su sonrisa de oreja a oreja la dejaba tan en evidencia.
Para cuando las princesas habían llegado, sus padres ya se encontraban sentados lado a lado en la cabecera de la extensa mesa, aguardándolas en sillas de oro con grabados y tallados exquisitos, sobresalientes de las otras numerosas sillas de la mesa, aun siendo estas de caoba tallada y acojinadas con suave terciopelo.
Las princesas hicieron una correcta reverencia de etiqueta, a lo que sus padres respondieron asintiendo con la cabeza. "Bienvenidas mis pequeñas ponies." Saludo con una cálida sonrisa su madre "sentaos junto a mi."

"Muchas gracias, madre." Volvieron a agradecer las dos al unísono. Ya era costumbre para ellas mantener la debida etiqueta cuando se celebraban visitas, al menos, mientras podían verlas. Luna se apresuró a tomar el lugar junto a su madre, y Celestia tomo el siguiente asiento. Luna siempre estaba mas relajada junto a su madre, después de todo, así que a su hermana no le molestaba en lo mas mínimo darle ese gusto.

"Cuéntennos, ¿como les fue en sus lecciones matutinas?" inquirió su padre una vez que se sentaron. Ya con suficiente privacidad para hablar informalmente.

"Muy bien, hemos aprendido mucho esta mañana." Respondió Celestia con una sonrisa "en especial en Geografía y Música."

"¡Que bueno oír eso! ¡La música es el arte mas hermoso de toda Equestria!" admiro su madre "¿Que instrumentos usaron para practicar Luna?"

"Yo estoy aprendiendo a usar el piano…Pero no me gusta, a veces me confundo las teclas y tengo que empezar de nuevo. A Tia se le da muy bien con el Arpa." Respondió alegremente la potra azul.

"Bueno, es fácil una vez que le tomas costumbre." Afirmo Celestia con un gesto confianza.

"¿En serio, hija? Y dime… ¿les fue así de bien en Geografía también?" retruco su padre a Luna esta vez.

"Pues, si…" respondió Luna al tiempo que hacia un esfuerzo para olvidar su ensayo pendiente para mañana "nos fue bastante bien, ¡sin problemas!"

"Que interesante... Y creo que concuerdo en que las "faltas constantes de atención" sean signo de que todo este sin problemas." Afirmo su padre con un gesto de picardía.

Celestia no pudo evitar quedarse muda por un segundo "¿Como lo…?"

"…supe?" completo Oscuris "Pues es sencillo Tia: la profesora Lavender me reporta de sus progresos a ustedes todo el tiempo. Soy algo así como su "director", así que nada se esconde de mi por mucho."

Luna se encogió un poquito de hombros y miro hacia abajo "Lo siento…."

Oscuris suspiro al ver que Luna se había puesto cabizbaja, después de todo, la potrilla no estaba acostumbrada a que le llamaran la atención, por lo que decidió encarar de forma diferente la cuestión "Hija, sabes que la mentira es algo que no se debe decir jamás. Recuerda que uno de los Elementos de la Armonía es la Honestidad. Hay que reconocer siempre las cosas con honestidad, incluso nuestros errores."

"Entiendo padre…" contesto un poquito apagada la pequeña.

"No estés triste, cariño." La conforto su madre "Después de todo, nosotros también aprendimos sobre ello de la misma manera. ¿No es cierto Oscuris?"

"Yo n-Pues claro, claro." Respondió disimuladamente mirando para otro lado. Alumina puso un gesto pícaro y volvió a mirarlo.

"Parece que su padre también necesita una lección sobre la Honestidad." Señaló satisfecha.

Toda la familia luego rio hasta que el momento fue interrumpido por el crujir de la gran puerta que anunciaba la llegada de otro invitado, o mejor dicho, dos: Vulcanus y Umbros entraron juntos por al mismo tiempo. Tanto el antiguo Guardián de las Sombras como el Semental de Fuego caminaron unos pasos e hicieron una reverencia a los reyes, respondida por los monarcas con un asentimiento similar al que habían realizado con anterioridad. A continuación, se dirigieron hacia el lado de Oscuris, lugar donde tomaron asiento.

"Debo confesar que no sospeché que haríais un banquete en mi honor." Afirmo al tiempo que apreciaba los detalles del salón.

"Creo que es solo una pequeña sorpresa para mostrar el regocijo que nos trae vuestro regreso" respondió la reina "¿no es así querido?"

"Así es, mi reina." Respondió tratando de quitarse de la mente el dialogo de hacia un rato "Esperamos que todo sea de vuestro agrado." Respondió con una sonrisa que disimulaba todo el disturbio interno que sentía.

"Ciertamente, me siento honrado de poder compartir un almuerzo con mi familia y poder conocer mejor a mis adorables sobrinas." Afirmo al tiempo que miraba a las dos potras sentadas frente a el "Y como les dije, será un gusto responder a todas las preguntas que tengan sobre mi." Sonrió el invitado.

"Entonces demos comienzo a la celebración. ¡Que marchen los platillos!" ordeno el rey al tiempo que aplaudía con sus cascos y las puertas del salón se abrían. A continuación, una sucesión de carritos empujados por mayordomos y criadas desfilo hacia la mesa, portando grandes bandejas y platones de plata cubiertos con tapas del mismo metal. Una vez en la mesa, las fuentes revelaron toda clase de manjares: estofado de vegetales, ensaladas de todas las variedades y colores, sopas de zapallo con finas especias, pajitas de heno salteadas en salsa de soja, soufflé de hortensias y otras tantas delicias ocuparon su lugar en la mesa. Haciendo uso de sus poderes mágicos, todos las criadas unicornios fueron sirviéndose aquello que mas les apetecía a los comensales mientras la conversación comenzaba a fluir. La comida parecía ayudar a que la ruptura del hielo fuera mucho más fácil.

"Entonces Tío Umbros, ¿Por qué nunca nos habías visitado hasta ahora?" inquirió Luna al tiempo que se servía un poco de soufflé.

"Lamentablemente mis labores reales me lo impidieron hasta el momento." Comento al tiempo que se servía estofado en el plato "Mi hogar requiere mucha atención y eso no me permite salir mucho de casa."

"¿De que reino se trata? Hemos estudiado sobre todos los principados, ducados y condados de todo el mundo y jamás supimos de usted." Pregunto Celestia sin perder mucho la formalidad.

"Mi dominio esta mas allá de los ojos de cualquierpony, Celestia." Replico tranquilamente "Mi reino esta en las profundidades de la tierra. Es un reino del que jamás se oye demasiado."

"¿Un reino bajo tierra?" pregunto Luna "yo pensé que todos los principados que habían estaban regidos por nuestros tíos."

"Exactamente Luna." Agrego Vulcanus, que hasta el momento se había mantenido en silencio "Fueron legados por sus abuelos a nosotros. ¿No habrá querido decir Principado, Lord Umbros?"

"Para nada, Lord Vulcanus" afirmo tranquilamente al tiempo "Mi dominio no me fue legado, sino que era una región salvaje que tuve que "civilizar" por mis propios medios… Podría decirse que hasta soy un enviado del orden en el caos."

"¡Wow! ¿Un reino desconocido? ¿Podremos verlo algún día?" pregunto Luna picada por la curiosidad.

"Hehe… Tal vez querida Luna, eso dependerá de sus padres."

"Tal vez Luna, cuando sean mayores." Respondió rápidamente Oscuris sacándose la idea de la cabeza.

"Lord Umbros" pregunto Celestia "Si es hermano de nuestro padre, eso significa que también es un alicornio, ¿correcto?"

"Así es, Celestia."

"Entonces, ¿Por qué vuestra apariencia es diferente a la nuestra, como sus alas por ejemplo?" inquirió con genuina intriga.

Los reyes permanecieron expectantes de la respuesta, aunque no tanto como Vulcanus, cuyos ojos miraron de reojo y se fijaron en Umbros, el cual acababa de tomar un sorbo de jugo de uva de su copa, y volvía a colocarlo con sus poderes mágicos sobre la mesa.

"Es una buena pregunta. Estas alas son un distintivo, un recordatorio de lo diferente que soy a los demás. Son algo así como una "marca de realeza"."

"¿Pero no te molesta verte diferente a los demás alicornios tío?"

"Para nada pequeña, uno siempre debe estar orgulloso de lo que es. Y nadie debe jamás creerse con la autoridad de hacerte sentir lo contrario." Sonrió el inusual alicornio, gesto que fue devuelto por Luna aunque esta no comprendiera del todo la respuesta de su tío.

"Pero el pueblo no se acostumbra fácil a ver un rostro desconocido en la realeza, Lord Umbros. ¿Qué piensa hacer respecto a eso?" inquirió Vulcanus al tiempo que una de las criadas llenaba su copa con jugo de uvas.

"Lo que sea necesario, Lord Vulcanus." Respondió con una sonrisa que ocultaba cualquier otra cosa "Después de todo, no tengo intenciones volver a perderme en la niebla del tiempo nuevamente. El reino recordara mi nombre tarde o temprano, no os preocupéis." Respondió tranquilamente, mirando de reojo.

Vulcanus estuvo a punto de retrucar de alguna manera, pero la mirada de Alumina acompañada de un gesto reprobatorio con la cabeza le dejo en claro el final de la discusión. Resignado, levito su copa para dar un largo trago.

"De todas formas, esta es una ocasión que merece celebrarse. Finalmente toda la familia esta reunida de nuevo después de siglos de separación, ¿no es así querido?" pregunto la reina al tiempo que miraba a su Potro.

"Así es mi reina." Asintió el monarca "Propongo un brindis por Umbros y la reunión de la familia real." Anuncio al tiempo que levantaba la copa, seguido de todos los comensales. "Que esta reunión sea la primera de muchas por venir, ¡Salud!"

"¡Salud!" respondieron a coro los presentes, y tras el sorbo inicial de la pareja real, el resto de los presentes los imito.
El resto del almuerzo transcurrió normalmente, el recién llegado deleito a las pequeñas con algunos cuentos de su reino, con un éxito tal que incluso los reyes sonrieron más de una vez. Incluso Vulcanus se relajo y redujo sus expresiones de suspicacia al mínimo, incluso compartiendo alguna que otra broma en la mesa. Fue un momento familiar en el que parecía que el tiempo que el extraviado miembro de la familia real no se había ido nunca. Aun cuando Celestia no se había aflojado del todo, a Luna parecía encantarle este nuevo tío. Esta curiosidad dejo a Celestia un tanto intrigada…
Vagando por esos pensamientos, la princesa aprovecho un momento entre sus lecciones de la tarde para ir por uno de los puentes que conectaba al edificio principal con la torre de astronomía del palacio, intentando hacer un poco de tiempo para despejarse. Después de todo, si bien tenia que ir a las lecciones a tiempo, nadie le había ordenado la ruta a seguir… y si ofrecía un bello panorama en el proceso, tampoco era eso una razón para optar por otro. Repentinamente, como respuesta a su meditación, la princesa se encontró con una figura sentada que observaba los jardines de palacio allí en lo bajo que se trataba nada menos de su recién conocido tío. Este volteo, seguramente atento al sonido de los cascos de Celestia.

"Ah, buenas tardes Celestia, ¿Qué haces por aquí querida?" inquirió el gran alicornio al tiempo que se incorporaba.

"Estoy de camino a mis lecciones vespertinas de Idiomas, ¿Qué hay de usted, Milord?" inquirió en respuesta.

"No mucho, solo estaba observando el paisaje desde aquí…Es un palacio muy grande, y tu padre quería atender algunas cuestiones junto a tu madre, así que decidí ver un poco mas del palacio por mi cuenta." Respondió con una sonrisa. "Y por favor, no uses tanta formalidad conmigo. La etiqueta real me hace sentir como un estirado todo el tiempo. Creo que la reputación de la casa real sobrevivirá aun si me dices "tío" o "Umbros"."

"Esta bien, tío." Respondió Celestia con una sonrisa "¿Puedo preguntarte algo?"

"Lo que desees."

"Esta bien… ¿Realmente no te incomoda ser diferente al resto? ¿No sientes que eso pueda ser un problema?" pregunto la princesa.

"Para nada. El único problema que puede representar seria que no estuviera conforme con ser yo mismo. ¿Por qué crees eso?"

"Pues… Me da la impresión de que ser diferente hace todo mas difícil, y siempre creí que el orden de las cosas determinaba los deberes u obligaciones de algunpony." Respondió Celestia, borrando la sonrisa de su cara.

Celestia no pudo evitar pensar en Discord. Sentía que si no hubiera sido una princesa alicornio, seguro seria mucho más sencillo poder tener amigos, y en especial, poder disfrutar del mundo junto a ellos. Pero ello era imposible… Como princesa y como alicornio, ella tenía sus obligaciones, sus deberes y sus reglas, por mucho que las amare u odiase… y por eso envidiaba a Discord, su libertad, su falta de obligaciones y su despreocupación. El destino los había hecho diferentes, y posiblemente por esa razón nunca podrían compartir abiertamente juntos un paseo, o un día de campo, o lo que fuere.

"Por supuesto que no, eso es un error." Contesto el alicornio negro "Tu nacimiento no define lo que eres, sino tu y tus decisiones. Lo que tu quieres y lo que tendrás, lo va a definir tu forma de encarar esas situaciones."

"Entonces… ¿Yo puedo ser una princesa diferente si lo deseo?" pregunto esperanzada

"Jovencita, tu serás lo que tu quieras ser, siempre y cuando guardes esa determinación aquí." indico Umbros al tiempo de que con una de sus patas delanteras daba un suave toquecito en su cabeza.

"Entiendo… ¡Gracias tío Umbros!" agradeció Celestia con una amplia sonrisa.

"No hay de que, querida." Respondió sonriente su tío, para luego empezar a caminar hacia la dirección de donde había venido Celestia. "Ahora ve, no quieres llegar tarde a tu lección por mi culpa."

"¡Santo cielo! ¡Me olvide!" se asusto la princesa "Me voy entonces, ¡nos vemos tío Umbros!" saludo apresuradamente la princesa, mientras su tío sonreía y la despedía ondeando su pata delantera. Sin embargo, la princesa no noto que esa sonrisa muto en una expresión totalmente diferente en cuanto desapareció de la vista de su tío.

Tiempo más tarde, ya habiendo anochecido, Celestia se dirigió al solar real, donde sabía que siempre podía encontrar a su padre y su madre en un momento de relajación luego del ajetreado día de deberes reales. Deberes que concluían con el despliegue del manto nocturno en el cielo por parte de su padre. Al arribar a la entrada, los guardias saludaron y abrieron la puerta de acceso, dado a que efectivamente los reyes no se hallaban en compañía de ninguno de sus dos tíos. Tanto Oscuris como Alumina sonrieron ante la espontanea visita.

"¡Tia! Que agradable sorpresa, ¡bienvenida!" saludo su madre con alegría.

"Buenas noches madre, Buenas noches padre" devolvió el saludo la princesa con una sonrisa similar. "Perdónenme por interrumpirlos."

"Oh, para nada cariño, ¿que ocurre?" le pregunto el rey.

"Bueno…Quería hablarles sobre algo." Celestia interrumpió un segundo lo que iba a decir para dar un respiro profundo y resumir su comentario "Padre, madre, necesito tener amigos. Amigos de verdad."

Los monarcas se miraron entre si, pero al voltear nuevamente hacia su hija, la primera en hablar fue Alumina "¿A que te refieres, cariño?"

"Lo que quiero decir, es que necesito a alguien con quien poder pasar el tiempo, alguien que me ayude a conocer mejor el mundo." Respondió Celestia.

"Pero mi pequeña, para eso es que les dimos los mejores tutores en todo el reino a ti y a tu hermana." Replico su padre.

"Lo se, y estoy agradecida por eso padre." Asintió con un ligero suspiro "Pero hay cosas que no se pueden aprender simplemente en los libros."

"¿Aun después de todos estos años aprendiendo sobre tantas cosas?" volvió a inquirir su madre.

"Luna y yo hemos estado estudiando durante años sobre muchas cosas, pero aun así todavía hay otras que no entiendo y que quiero conocer. Para eso necesito alguien con quien hablar además de mi hermanita y ustedes, alguien con quien compartir experiencias y conocimiento que me ayuden a entender mejor lo que me rodea."

Oscuris dio un suspiro "Mi pequeña pony, tu sabes que eres una princesa de Equestria. Eres uno de los tesoros más valiosos del reino y como tal, tienes que estar protegida en todo momento. El mundo esta repleto de cosas peligrosas y no queremos que te arriesgues innecesariamente."

"Pero jamás podre conocer realmente el reino si no me dan la oportunidad de verlo con mis propios ojos y a todopony que vive en el, no solamente a los oficiales y mi familia en las visitas reales. Además, si tengo un amigo de confianza, tendré a alguien que podrá asegurarse de que no me pase nada cuando visite algún lugar fuera del itinerario."

"Para eso esta la guardia real, mi potrilla." Afirmo su padre.

"Pero la guardia real solo me protege, no conversa o guía a las princesas sin una orden de por medio." Respondió con un gesto de desanimo. "Necesito alguien con quien poder charlar y que sepa mostrarme lugares de nuevos otra forma que no sea la del protocolo real." Tras esto la princesa puso mirada suplicante "por eso, ¿aceptarían conocer a un amigo mio si se los presentase? ¿Por favor?"

Oscuris contemplo dubitativo a su hija al igual que Alumina. El deseo de la joven no era nada extraño y algunas de sus razones hacían justicia a su causa, pero considerar los riesgos que pesaban del otro lado de la balanza insistían en llevar al monarca a su postura inicial "Celestia, tal vez…"

"¿Por favoooor?" insistió Celestia haciendo gala de la mirada mas enternecedora que tenia en su arsenal al tiempo que se acercaba mas a su padre.

El rey se sintió de alguna forma arrinconado, por lo que miro a la reina. Sin embargo, la respuesta de la reina fue una sonrisa y un gesto de asentimiento. Oscuris suspiro resignado, pero luego volteo hacia su hija nuevamente y le sonrió "Esta bien, esta bien" consintió resignado pero contento "Si conoces a algún amigo potencial, puedes presentárnoslo."

"¡¿De verdad? ¿Lo aceptarían aun cuando fuera diferente?" pregunto mas esperanzada.

"Por supuesto mi pequeña pony" Le confirmo su madre al tiempo que se acercaba a ella "Estaremos encantados de conocerlo."

"Pero nada de trucos: primero nos lo presentas, y después veremos si es apto para ser tu amigo. ¿Esta claro?"

La alegría de la princesa fue inmensa. Todos los nervios y las dudas que la asediaban se habían evaporado y en su lugar solo había una felicidad desbordante que opacaba incluso a la última advertencia que le había dado su padre, prácticamente ignorada.
"¡Oh Gracias! ¡Gracias mama! ¡Gracias papa! ¡Los amo!" exclamo olvidando toda formalidad al tiempo que abrazaba a sus padres inundada de una indescriptible dicha. Al tiempo que ambos abrazaban a su hija, se miraron sonrientes y satisfechos por como había resultado todo. Tras unos momentos, los tres partieron el abrazo. Agradecida y con una sonrisa de oreja a oreja, Celestia dejo el solar despidiéndose de sus padres. Tanto Alumina como Oscuris la despidieron con una sonrisa.
Sin perder el tiempo, la princesa se dirigió a toda velocidad a los jardines de palacio. La emoción por la noticia era inmensa y no había tiempo que perder, porque había alguien que seguro recibiría la buena una nueva con una alegría similar a la suya. Ni bien se había adentrado un poco en los jardines de palacio, comenzó a buscar.

"¡Discord! Discord, ¡¿estas aquí?" llamo Celestia apresurada, al tiempo que se acercaba rápidamente a la glorieta "Discord, ¡necesito decirte algo importante!".

Sin embargo no había respuesta. Celestia pudo observar que su amigo no se encontraba en la glorieta, así que decidió buscarlo en la arboleda cercana al laberinto. En cierta forma, el hecho de que Discord era bastante elusivo se había lo volvía un tanto irritante a veces, porque nunca era fácil encontrarlo aun en casos donde era urgente verlo cuanto antes.
La princesa frunció el ceño "¡Por los dioses! ¿Dónde se metió?" inquirió mientras pisoteaba el pasto con sus cascos, evidentemente ansiosa.
Sin embargo, la alicornio aflojo el ceño en cuanto avisto una cola de serpiente que colgaba de un sauce, distinguiéndose de las hojas por su color.

"¡DISCORD!" vocifero la princesa "¡Despierta!"

El draconequus despertó sobresaltado al grito de su llamado, tal fue su sorpresa que olvido acerca de la rama sobre la cual se hallaba recostado, perdiendo el equilibrio y cayendo estrepitosamente al suelo.
Tras unos segundos de dolor, Discord se incorporo lentamente. "Oye, ¿que no te enseñaron a ser un poco mas gentil cuando despiertas a algunpony durmiendo una siesta? ¡Cielos!" reprocho mientras se frotaba la cabeza, un poco adolorido por el golpe. "¿Qué ocurrió?"

"Escucha, ¡tengo grandes noticias!" le anuncio con una gran sonrisa "Acabo de hablar con mis padres, ¡y ya no tengo que preocuparme por que nos encuentren!"

Discord abrió sus ojos repentinamente como si de dos platos se tratare "¿Qué estas diciendo? ¿Acaso nos vieron? Porque puedo decirles que soy el jardinero suplente…"

La princesa rio brevemente con el comentario de su sobresaltado amigo "¡Hehe! ¡No, tonto!" le respondió al tiempo que volvía a su sonrisa anterior "Les he dicho que quiero tener amigos que puedan estar conmigo cuando queramos, y… ¡me han dicho que si!"

Discord quedo perplejo, pero pudo recobrarse luego de unos segundos manifestando eso con una sonrisa "¿Eso significa que no tenemos que escondernos mas?"

"¡Así es! ¿No te da gusto?" le retruco la princesa

"¿Darme gusto? ¡Tia! ¡Esto es fantástico! ¡Ahora podremos hacer de todo! ¡Por fin podremos pasear más allá de los muros de palacio y ver todos esos lugares que te mencione! Espera a que veas La Gran Muralla de Ib'xian o las Luces Celestes del Paso Blanco… ¡Me cuesta decidir por donde empezar!" afirmo emocionado el draconequus al tiempo que numerosas ideas cruzaban por su mente.

"¡Aguarda! Recuerda Discord: acaban de darme el permiso para tener amigos abiertamente… Todavía tengo que cumplir con todos mis deberes reales, y además, antes tengo que presentarte a mis padres, todavía no saben nada sobre tí." Lo calmo Celestia mientras daba un par de pasos acercándose un poco más.

"Ah… Es cierto, me deje llevar." Sonrió un poco mientras se rascaba la nuca y desviaba la mirada, obviamente algo avergonzado por su reacción espontanea "¿Y que tienes en mente?"

"Pienso que seria bueno presentarte mañana. Después de todo, lo mas importante es que sepan quien eres, así podremos movernos con libertad por el palacio. Además, estoy ansiosa de que conozcas a mi hermanita Luna." Le sugirió con una sonrisa "¿Te parece bien?"

Discord pensó por dos segundos, considerando la sugerencia. "Por supuesto Tia." Le confirmo finalmente con una sonrisa "¿Donde nos encontraremos?"

"Nos veremos en el jardín, como siempre. Estaré aquí apenas me sea posible y traeré conmigo a mis padres. Por favor, prométeme que controlaras tus impulsos caóticos al máximo." Le rogo.

"Tia…"

"¡Promételo!" insistió nuevamente la alicornio con una mirada suplicante.

Discord suspiro resignado… No había forma de negársele a Celestia cuando ponía esa mirada. Después de todo, todas las bromas o artimañas de su arsenal se hacían humo cuando se trataba de un sincero pedido de la princesa, con sus grandes ojos lila mirándolo, ojos que parecían adquirir un brillo distinto cuando reflejaban la luz de la luna ya alta en el cielo. Así que no solo se trataba de una oportunidad única para poder finalmente ser amigos abiertamente nada mas… sino de un deseo de Tia.

"Esta bien… Lo prometo." Le confirmo con una sonrisa.

"¡Gracias!" sonrió Celestia feliz por la confirmación de su deseo. Sin pensarlo, se aproximó súbitamente a Discord y lo abrazo. El draconequus fue tomado por sorpresa lo que resulto en una mezcla de reacciones conformada por un gran sonroje por un lado y la perplejidad reflejada en su rostro por el otro. No le tomo mucho sobreponerse a eso y devolverle el abrazo, más allá de las sensaciones confusas que lo asediaban.
Ambos estaban absortos en la alegría del momento. Mientras que Celestia celebraba el nacimiento de una princesa diferente a aquella obediente prisionera en su jaula de oro junto al draconequus que la había ayudado a soportar sus días en esa invisible prisión, Discord celebraba junto a la princesa que lo había aceptado como él era, sin juzgarlo por su apariencia sino por lo que él era, a diferencia de un mundo que no le había dado ni una oportunidad para saber lo que era una amistad.
Tan inmersos en su felicidad se encontraban, que ninguno de ellos había notado que desde las alturas, una figura los estaba observando ataviada en la oscuridad del puente que la princesa había atravesado esa misma tarde. La misteriosa silueta volteo sobre si misma y abrió sus alas para luego despegar y perderse en la oscuridad de la noche.

"…Y bajo el influjo de las palabras del Caído, la princesa tomo una nueva resolución, inconsciente de que las fuerzas del Caos se movían bajo los cascos de la casa real, tiñendo silenciosamente todo en sus designios malévolos…"