Disclaimer: Naruto no me pertenece, es de Kishimoto-baka-sempai~
Kushina llegó sin aliento a la academia, con el Sol del mediodía calentando su redonda cabeza y la respiración agitada. Nada más llegar al patio, colocó las manos sobre las rodillas y se dobló, recuperando el aliento con bocanadas de aire interrumpidas.
—¿Vienes corriendo?—Le preguntó Mikoto, que debía de llevar allí un rato. Los ojos oscuros de su amiga se fijaron en ella, buscando algún gesto de la altivez que caracterizaba a la Uzumaki.
—Sí.—Asintió rápidamente ella, alzando los grandes ojos morados con rapidez.—¡Oba-san me ha presentado a su nieta ´ttebayo!
Hana, al lado de su amiga, la miró sin entender. Su rostro tomó un tímido tono rosado mientras se semi escondía tras Mikoto, como si no le gustara que la gente la mirara.
—¿Oba-san?—Murmuró suavemente, sin entender.
—¡Sí!—Gritó Kushina, y soltó una cantarina risa.—Oba-san es la que me está cui—Se cortó de golpe, dándose cuenta de que ella no necesitaba que la cuidaran. ¡Era adulta, claro!—La dueña de la casa en la que vivo. ¡Eso es ´ttebane!
Mikoto y Hana se miraron, sin ser capaces de decir nada. La Uchiha soltó una queda carcajada y Hana esbozó una sombra de sonrisa. Ambas dieron por supuesto que "Oba-san" debía de ser Mito Uzumaki, la única pariente que debía de tener Kushina. La pelirroja se estiró, una vez recuperado el aliento, y miró a su alrededor, como esperando algo. El día había amanecido hermoso, con un gran sol, sin una nube a la vista, y con el cielo tan azul como el lazo que ataba el cabello de Mikoto esa mañana.
Sin embargo, Kushina solamente podía pensar en lo idiotas que eran los niños que la miraban en ese instante. Aún no sabía muy bien por qué esas miradas de superioridad, pero allí estaban, dos chicos de pelo oscuro y un rubio de ojos azules, ese que parecía tan afeminado y que tenía la mirada hacia otro lado, seguro que por casualidad. Sin importar que alguien la oyera, Kushina graznó:
—¿Quiénes son esos dos amargados con cara de estreñidos ´ttebane?
Mikoto y Hana siguieron la dirección de su mirada, y se quedaron frías al descubrir de quién hablaba la joven Uzumaki. Allí estaban Fugaku y Hiashi, dos de los futuros líderes de los clanes más importantes de Konoha. Ambas supieron al instante que Kushina solamente podía insultar tan desconsideradamente a ellos, por sus personalidades altivas y sus miradas de superioridad desvergonzadas.
—¡K-Kushina-chan!—Tartamudeó nerviosamente Hana, aún más sonrojada si cabía y con la voz en un murmullo.—No digas eso, ellos son Fugaku Uchiha y Hiashi Hyuuga, dos de los Ninjas más pro-prometedores y…
—Y ella tiene razón.—Cortó una voz a la derecha de las tres chicas, que se giraron a la velocidad del rayo.—Son unos amargados con cara de estreñidos, Hana-sama, no le de más vueltas.
—¡Hizashi-kun!—Se quejó la Hyuuga, aún con ese adorable tono rojo.
—¡Ah, tú eres un clon del idiota ´ttenane!—Acusó Kushina, señalándole con un dedo y aparentemente escandalizada.
—Soy su gemelo.—Rebatió Hizashi, ofendido porque le hubieran confundido con su hermano.—Y no soy como él.
Todo se quedó en silencio unos instantes. Kushina ignoraba que todos los cuchicheos a su alrededor iban dirigidos a ella, a causa de la manera en la que había nombrado a los futuros líderes Uchiha y Hyuuga, sin embargo, la joven chica no estaba pendiente de ello, estaba demasiado ocupada teniendo su personal cruce de miradas matadoras con el niño rubio.
—¿Y el flacucho afeminado cómo se llama?—Inquirió en voz alta.
Ahí sí, se alzaron una retahíla de voces alborotadas, escandalizadas y perturbadas, esencialmente femeninas. Mikoto soltó una exclamación ahogada, sorprendida por la fulminante sinceridad de Kushina. Hana se llevó las manos a la boca con horror e Hizashi soltó una leve risa que trató de esconder. Sin embargo, la Uzumaki no se echó
Para atrás cuando su mirada y la del niño rubio se encontraron, al contrario, sus ojos morados eran casi desafiantes.
—¡No te metas con Minato-kun, baka!—Chilló una chica de cabellos castaños, saliendo de entre la multitud.
—¡Aki tiene razón, no te metas con Namikaze-kun!—Corroboró otra, esta de ojos verdes y pelo oscuro, colocándose al lado de la que habían llamado Aki.
—Además, ¿con qué derecho lo hace?—Susurró una voz entre el tumulto.
—¡Cierto! Minato-kun no le ha hecho nada, él es tan lindo.—Murmuró otra.
—¡No me llames baka, engreída ´ttebane!—Chilló Kushina a Aki.
La mente de la última trabaja a toda velocidad, buscando un insulto apropiado para la Uzumaki. Como si una idea divina le llegara, recordó que los tomates de la huerta de sus padres estaban tan rojos como el cabello de ella, y una sonrisa sarcástica se dibujó en sus facciones:
—Seré una engreída, pero al menos no tengo una cabeza de tomate.
—¡Anda, es cierto…sí parece un tomate!—Secundó alguien.
—¡Sí! Es redonda y roja.—Gritó otro.
Kushina recordó su trayecto hacia Konoha, el momento en el que se había preguntado cómo sería la Academia de la Hoja, si la gente de allí sería tan simpática con ella como los de Uzu. En ese momento, se dio cuenta de que no, y con un crack que solo sonó en su cabeza, un pedacito más de su vida pareció perderse. Sin embargo, todo ello quedó opacado por la ira que pareció invadirla en ese momento, ira hacia su familia, por haber muerto, ira hacia Konoha, por haberla acogido en una academia en la que no era aceptada, ira hacia los tres engreídos, y sobre todo…ira hacia el jodido mote.
Antes de darse cuenta, el flequillo oscurecía la zona de sus ojos. Mikoto, Hana e Hizashi se alejaron inconscientemente un par de pasos, asustados por el aura oscura que parecía emanar la chica. Antes de darse cuenta, Kushina se había lanzado hacia delante, contra Aki, y ambas rodaban por el suelo.
En apenas diez minutos, Kushina se había peleado con, al menos, diez personas, y las había vencido a todas. Mikoto no pudo evitar una sonrisa satisfactoria al ver la fuerza de la Uzumaki, que en ese momento se limpiaba las manos. Los tres genios de la academia no habían dicho nada, simplemente se habían quedado mirando. En ese momento, el rostro de Minato era mezcla de miedo y admiración, mientras que el de los otros dos solo implicaba indiferencia, mas ya no había altanería en sus ojos.
—¡Y al próximo que me llame así, lo mato ´ttebane!—Concluyó Kushina a gritos, aún enfadada.
—¡Uzumaki-san!—Dijo una voz a sus espaldas. La chica se giró con movimientos mecánicos al reconocerla y encontrarse ante ella a Kio-Sensei, su profesor de la Academia, cuya mirada parecía perforarla. La pelirroja tragó saliva con fuerza, comenzando a sudar al darse cuenta del lío en el que estaba.
¿Podría pegar a un profesor y salir ilesa?
—¡Uzumaki-san, acompáñeme ahora mismo al aula! ¡El resto tiene la primera hora de la mañana libre! Y, por favor…¡Que alguno vaya a buscar a un Ninja médico para que revise a estos niños!
Ante el tono de desesperación de Kio-Sensei, Minato dio un paso sin apenas darse cuenta hacia delante, y alzó una mano suavemente, tratando de llamar la atención solo del profesor. Sin embargo, muchas miradas se centraron en él cuando habló en tono moderado:
—Yo iré si se me permite, Kio-Sensei, sé dónde estará a estas horas Tsunade-sama…
—Sí, ve, por favor Minato-san. Y que te acompañen tus amigos, si lo desean.
Kushina fulminó al rubio con la mirada. ¿Ella recibía una regañina y él podía pasearse tranquilamente por Konoha con sus amigos? ¡Aquello era una injusticia! Miró a Kio-Sensei, buscando llamar la atención de éste, pero él estaba demasiado ocupado pensando un castigo apropiado para Kushina. El profesor era alguien alto, de complexión fuerte, ojos cálidos y sinceros de color azul y cabello arena, alguien digno de confianza y que parecía ser el modelo a seguir de la mayoría de los estudiantes. Con un dedo, hizo un gesto para que Kushina le siguiera, y ella aceptó a regañadientes, siguiéndole sin mucha convicción.
—Pobre, Kio-Sensei va a castigarla de por vida.—Comentó suavemente Mikoto.
—Pero Kushina-chan también se ha portado mal.—Repuso Hana tímidamente.
—Alguien debía enfrentarse tarde o temprano a mi hermano y a Fugaku, se creen los reyes de la academia.—Contestó Hizashi, con una leve sonrisa que demostraba orgullo hacia Kushina.—Si Hiashi no fuera el líder del clan, yo mismo le hubiera…
—Hizashi-kun, no digas eso.—Regañó Hana.—Debes mostrarle más respeto a Hiashi-sama.
Hizashi suspiró. Sabía que Hana, como miembro del clan Hyuuga, tenía una gran obediencia hacia el próximo líder del clan, sin embargo, él mismo tenía en ocasiones ganas de revelarse, provocadas por el comportamiento odioso de su gemelo. Mikoto negó con la cabeza ante el comportamiento de ambos y, finalmente, propuso:
—Vamos a por algo dulce y dejémonos de tonterías, ¿nee? Ya vendremos a ver qué tal le ha ido a Kushina más tarde, por ahora, estoy segura de que Aki tiene al menos un hueso roto, y eso tampoco le vendrá mal para aprender una lección.
Sonrió, de manera casi complacida ante lo que había hecho la Uzumaki, y seguidamente los tres salieron de allí.
Dentro de la academia, Kushina recibía la regañina de Kio-Sensei orgullosamente, con el mentón alto y soltando alguna cortante réplica ante los argumentos del profesor. Éste amenazó en un par de ocasiones con llamar a Mito, y la Uzumaki se defendía diciendo que no le importaba, aunque en el fondo lo que menos deseara fuera quedar mal ante la que ahora era su tutora legal. Sin embargo, trataba de hacerse la dura, con el mentón apretado y las manos vueltas puños a ambos costados. Kio-Sensei estuvo la hora entera diciéndole lo mal que habían estado sus actos, y finalmente le impuso el castigo de limpiar el salón durante todo el curso, además de que hablaría seriamente con Mito sobre su comportamiento de ese día.
Cuando, al fin, el resto de los estudiantes entró, Kushina tuvo una oscura satisfacción al darse cuenta de que Aki no estaba entre ellos, seguramente porque estuviera siendo tratada por un Ninja médico. Para su desencanto, Minato sí estaba allí.
El día anterior, el rubio había pensado que la chica podría comenzar a gustarle como amiga. Tenía una personalidad fuerte y decidida, y unas metas marcadas. Era, en realidad, lo mismo que le había llamado la atención años antes en Hiashi y Fugaku. Por otro lado, la chica poseía una larga melena de color fuego que había captado su mirada inmediatamente, hipnotizándole, y él no creía que por eso merecía que la insultaran. Sin embargo, él mismo había sentido algo de frustración al escuchar lo que ella pensaba de él.
—¿Qué miras ´ttebane?—Gruñó ella al pasar por su lado hacia su asiento, con ira contenida. Minato se dio cuenta en ese mismo instante de que la había estado mirando fijamente, y no contestó a la pregunta.
Ella era extraña. Muy extraña.
—¡Kushina, Kio-Sensei no te ha matado!—Comentó Mikoto con sorna, haciéndose la sorprendida con una sonrisa socarrona.
—Ese idiota de Namikaze ´ttebane.—Respondió ella en un gruñido.—Ya me las pagará.
Hana suspiró, dando el caso de la violencia de Kushina por perdido y, desde un asiento más adelante, Hizashi soltó una queda risa.
El tiempo de clase fue eterno, y cuando finalmente salieron, la pelirroja se quedó para limpiar ella sola el aula, con su (en su opinión) inmerecido castigo. Su salida fue casi hora y media más tardía que la del resto pero, para su sorpresa, Mikoto, Hana y Hizashi la esperaban.
—¿Te acompañamos a casa?—Ofreció entonces Hana, sonrojada y tendiéndole una mano. Mikoto y Hizashi la secundaron con una sonrisita.
Aunque en ese momento ninguno lo supo, el corazón de Kushina bailó en su pecho. En aquella Academia era algo parecido a una paria social, y no era que le importara, pero al menos, tenía buenos amigos con los que contar. Amigos recién conseguidos por los que se jugaría el cuello, pues eran lo único que la mantenían a flote en su nueva e insulsa vida en Konoha. Y el que la hubieran esperado a la salida, no hacía más que acrecentar la felicidad casi infantil de la chica.
Así que, cuando Kushina tomó la mano de Hana y gritó un "¡Os daré ese honor ´ttebane!" con una risa que demostraba la broma, el gesto fue en realidad mucho más profundo. Con ese simple contacto, ellos cuatro acababan de crear unos vínculos que durarían toda una vida.
Ese día, mi vida cambió para siempre, cosa que ocurría mucho últimamente, pues cada segundo parecía ser crucial y marcar mi existencia.
Ese fue el día en el que me gané el mote de "Tomate" en la academia, cosa que aún me molesta oír. Fue el día en el que le di una horrible impresión a Minato, y el día en el que quedé castigada para todo el curso.
Creo que, lo más importante que destacar, fue el hecho de que, consciente o inconscientemente, Hizashi Hyuuga se acababa de unir a nuestro pequeño grupito de marginados sociales, y se convirtió en mi primer amigo masculino en Konoha. Por aquel entonces, solo éramos una panda de críos de ojos inocentes y sonrisas aún más, que trataban de alcanzar el cielo con sus pequeños dedos, sin resultados.
Sin embargo, yo estaba segura de que, apoyándonos unos en otros, cumpliríamos nuestros sueños, que por aquel entonces parecían tan lejanos.
Ni siquiera el que al día siguiente Oba-san hablara con Kio-Sensei y me riñera por lo ocurrido en la academia minó mi buen humor.
Me había hecho mi lugar en Konoha, quizá un lugar como mete líos y violenta, pero mi pequeño huequito junto a mis amigos estaba allí. Eso era todo lo que importaba.
Ni siquiera el idiota de Namikaze podía disminuir mi positividad.
Creo que os debo una disculpa.
Llevo sin actualizar la mayoría de mis fics desde que me fui de vacaciones (¡Hace casi un mes, leches!) pero realmente, no he encontrado ni las ganas ni la inspiración para hacerlo. Estoy trabajando en un nuevo capítulo de "Nuestro Futuro", pero me está saliendo horrible. Al fin y al cabo, tengo catorce añitos, estoy en esa época en la que te sientes confuso sin saber por qué y se te quitan las ganas de todo~ Pero en fin, nada más puedo hacerle.
Hoy, al fin, me ha dado la inspiración para este capítulo de la que es, ahora mismo, la historia de la que más orgullosa me siento (sintiéndolo mucho por mis fics de la nueva generación, a los que también amodoro y por mi querido "Recuerdos" del que también estoy muy contenta~ pero, la verdad, este es mi favorito). De cualquier manera, el caso es que al fin he conseguido actualizar algo. Mi próximo objetivo son el resto :D
Ahora, hablando del capi, ¿no?:
No estoy muy contenta, porque ya os he dicho que no tenía inspiración para n-a-d-a, pero en fin, al fin he conseguido algo medianamente parecido a lo que quería. (Creo que releerme Las Crónicas de Belgarath, un libro más viejo que yo y de mis favoritos, ha ayudado mucho). Me he encentrado un poco en la llegada de Hizashi al grupo, porque yo creo que él pega mejor con Mikoto, Hana y Kushina que con los otros. Además, también le he dado algo de mala impresión a Minato sobre Kushina (yo creo que el principio de su relación fue turbio) y he creado a un personaje que intentaré utilizar más, Aki, como podréis observar, ella no se llevará muy bien con Kushina.
Ahora, me dedicaré a contestar reviews, pero antes…
Diccionario Japonés-Español (las palabras en japo están en cursiva arriba)
Oba-san – Es algo así como "abuela" de hecho, creo que es Obaa-san, pero ni idea. Así se refiere, por ejemplo, Naruto a Tsunade.
Baka – Idiota, creo.
Sensei – Maestro.
Ahora sí, nos leemos pronto :D
¿Reviews? ^^
