Disclaimer: los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Kishimoto. Este fic está hecho sin fin de lucro.

Aclaraciones:

- Asdfghjkl diálogo.

''Asdfghjkl'' pensamientos.

[...] Cambios de escenas.

Tanto Sakura como Itachi y Sasuke serán los narradores

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III

Dédalo

Lugar o asunto enredoso.

Laberinto.

Sasuke POV

En un arrebato de lo más inmaduro, ambos nos lanzamos por el picaporte de la puerta. Forcejeamos por él hasta que su voz se escuchó:

- ¿Itachi? ¿Sasuke?

- ¿Tregua?- propuso Itachi por lo bajo. Asentí y le dejé paso libre para abrir la puerta.

Allí estaba Sakura. Vestía unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. Si bien el short era holgado; la camiseta, no; dejaba a la vista su figura. No tenía los mejores pechos, pero su cintura era simplemente irresistible. Creo que Itachi y yo pasamos observándola más tiempo del debido, ya que ella arrugó los extremos de su short y carraspeó.

- ¿Si?- preguntó mi hermano con su mirada aún en su cuerpo. Vale, luego le recordaría que él no era el más indicado para decirme que debía olvidar a Sakura.

- Quería pedirles que me enseñen dónde está el baño, lo he olvidado.

Afortunadamente, reaccioné antes que Itachi.

- Ven por aquí.

La conduje hasta el baño de nuestro piso. Abrí la puerta y la dejé pasar con el único objetivo de tener una buena vista de sus piernas. Fueron solo unos pocos segundos en los que ella estuvo de espaldas a mí, pero habían valido la pena. Voví a mi ahora -desafortunadamente- compartida habitación.

- Basta, Sasuke.

- Justamente tú no puedes regañarme- él suspiró.

- Lo sé. Pero olvidemos, ¿vale? No está bien.

Por una vez, admití que llevaba la razón. Aunque no pareciera, era nuestra hermana y no estaba bien sentir ese tipo de cosas.

- De acuerdo- respondí.

Sakura Pov

''Estúpida. Éso es lo que eres''. Me miré al espejo y con mis manos estiré la piel de mi rostro. ¿Qué era lo que sentía por esos dos? Únicamente tenía la certeza de que no era nada bueno, no con mis hermanos.

Me froté la cara con agua fría y volví a observarme. No volvería fijarme en ellos nuevamente. Además de que eran mis hermanos, tenía a Sai, mi novio. Él no se merecía éso. Apagué la luz del baño y volví a mi nueva habitación.

Sentada en la cama, me apoyé en el alfeizar de la ventana y contemplé la noche estrellada. Las cosas habían cambiado de súbito. Y yo no podía acostumbrarme. Hace cuatro días estaba riendo junto a mi padre y, ahora, tenía dos nuevos hermanos, una segunda madre y vivía en otra casa. Una escurridiza lágrima cayó por mi mejilla izquierda.

Bajé mi mirada hacia el jardín. La casa contaba con pileta; nos vendría muy bien para el incipiente verano. Cuando me hube aburrido, me dispuse a dormir.

Abrí los ojos de golpe. El estridente sonido de la alarma de mi celular me arrancó de los brazos de Morfeo. No había tenido mejor idea que dejarlo bajo mi oído. Bostecé y miré la hora. Contaba con el tiempo suficiente como para darme un baño.

Bajo la ducha reafirmé mi voluntad de ignorar las sensaciones que Sasuke e Itachi me producían y tratarlos como lo que eran, mis hermanos. Sin embargo, mi determinación murió cuando, al salir del baño, vi a Itachi sin camiseta. Su torso desnudo me pedía a gritos que lo toque y que lo bese. Ladeé la cabeza hacia un lado con fuerza.

Itachi, rumbo al baño, pasó a mi lado.

- Buenos días- murmuró.

- Ho- hola- respondí entre titubeos.

Por fortuna, entró al baño y cerró la puerta. Ya no tuve que hacer esfuerzos por no sucumbir a la incestuosa tentación. Sólo me quedó culparme a mí misma. A los ojos de él debía de ser una cría. Una molesta cría que no sabía controlar sus emociones y que era capaz de fijarse en sus hermanos. Muchas veces me habían dicho que era un libro abierto en cuanto a los sentimientos.

Bajé las escaleras y me dirigí al comedor. Con la cabeza descansando en la mesa y profundamente dormido estaba Sasuke. Según había entendido, él acudía al colegio de tarde, por lo que no estaba acostumbrado a su horario matutino. Delante suyo había una taza con cereales y leche.

Su inconsciencia y la soledad de la sala me permitieron apreciar sus facciones con detenimiento. ¡Qué bien se veía cuando dormía...! Y también cuando estaba despierto y cuando hablaba y cuando caminaba… Otra vez. ''Olvídalo, Sakura'' me repetí.

Se me antojó un desayuno idéntico al de mi hermano, por lo que abrí la nevera y me serví un vaso de leche. Suspiré. No tenía ni la menor idea de dónde guardaban los cereales. Inspeccioné varias alacenas, sin éxito. Oí unos pasos acercarse detrás mío.

- ¿Buscas ésto?- la profunda y sosegada voz de Itachi me erizó la piel. ''Oh, no''.

Me volví a verle. En sus manos tenía una caja de cereales. Una pequeña sonrisa adornaba su rostro. Qué estúpida era, estaban sobre la mesa. Me tendió la caja.

- Gracias- musité.

Agregé los cereales y me senté frente a el Uchiha menor.

- Sasuke- llamó Itachi mientras daba unas sacudidas suaves a su hermano.

- Hmph- soltó éste, aún entre sueños.

- Sasuke- insistió.

Mi hermano no daba señales de despertar y la imagen que tenía enfrente no era la mejor. Itachi estaba inclinado hacia Sasuke. Más allá de la posición, tenía a los dos hombres más atractivos que había visto frente mío. No podía aguantar mucho más así que, con mayor fuerza de la debida, vociferé:

- ¡Sasuke!- y el aludido despertó.

Itachi me miró sonriente. Me sonrojé ante mis impetuosos actos y ante su mirada.

- Hmph, molesta- me dijo Sasuke.

- Come -le ordenó Itachi-, en diez minutos salimos.

Sasuke obedeció a regañadientes y una vez que hubo terminado de comer, fue a lavarse la cara para despertarse.

Mikoto apareció en el comedor, lista para partir.

- Vamos, chicos- apremió-. Sasuke, hoy te compraré el uniforme. Al ser tu primer día, no creo que te digan algo- le sonrió-. Sakura, ¿conduces tú?

Negué con la cabeza.

- ¿Itachi?- preguntó.

- Vale- y le tendí las llaves.

Salimos de la casa y entramos al auto. Mikoto se ubicó en el asiento delantero, a un lado de Itachi, por lo que viajé junto a Sasuke en la parte trasera.

La falda del uniforme nunca me había parecido tan molesta. Me sentí observada. Aunque, como me resistí a comprobarlo, no supe con certeza si Sasuke contempló mis piernas.

Sin desearlo, posé mi mirada en el retrovisor. La mirada de Itachi y la mía se encontraron por unos momentos. Rompí el contacto visual. Joder, ¿por qué desataba esas sensaciones en mí? Esta vez, miré a Sasuke. Y me ocurrió lo mismo. Solté un molesto bufido que fue bastante audible, lo cual me hizo hundirme en mi asiento debido a la vergüenza.

El viaje me pareció interminable. Apenas llegamos, salí del coche de un salto. Itachi quiso devolverme las llaves.

- No, quédatelas. Así, luego no tendré que dartelas- le dije sin mirarlo a la cara. Era tal su atractivo que no quería tentarme innecesariamente.

- Sasuke, entra con Sakura. Yo sólo terminaré el papeleo. Adiós- se despidió la señora Uchiha.

Sasuke se limitó a emitir uno de sus característicos monosílabos y me siguió. Subimos por la escalera hasta llegar al primer piso. Una vez allí nos dirigimos al aula número tres.

- ¡Frente!- me gritó mi mejor amiga a modo de saludo-. Tengo que contarte algo de Shikamaru que…- se interrumpió a sí misma al ver a mi hermano-. ¿Y éste quién es?

Debía admitir que su descarada forma de mirarlo me molestó. ¿Acaso eran celos? Sacudí mi cabeza de lado a lado.

- Mi hermano- le respondí.

- ¿Tu hermano? ¿Desde cuando?

- Es complicado, cerda, luego te lo explico- no me apetecía en nada hacerlo.

Aún la tristeza me agobiaba, pero con Ino no había caso; no me dejaría en paz hasta que lo supiese.

Unos brazos rodearon mi cintura por detrás. Grité del susto. La carcajada de Ino no tardó en hacerse escuchar.

- Estúpida, ¿así saludas a tu novio?

Sai. Me relajé. Sentí el peso de la penetrante mirada de Sasuke. Giré y me encontré con mi novio. Sus ojos hicieron renacer en mí la tortuosa culpa que había sentido por desear a mis hermanos. ''¿Desear? Vale, estoy loca''. Mas tenía que admitirlo, aquello que sentía tanto por Sasuke como por Itachi era más que un cariño fraternal, era deseo. Un deseo que me parecía incontrolable. Un deseo implícitamente prohibido.

Detuve mis enredosos pensamientos y volví a la realidad. Estaba frente a Sai y en sus brazos. Lo rodeé con los míos por el cuello y lo besé en los labios. El beso duró hasta que la campana sonó, indicando el comienzo de las clases.

Me separé de él. A sabiendas de la constante mirada de mi hermano me senté en mi pupitre, el cual estaba entre los de Ino y Sai. Tenía, a mi parecer, el mejor asiento del aula. Los bancos estaban agrupados de a tres; sentarme a un lado de mi novio y de mi mejor amiga era el escape diario del que disponía cuando las lecciones se tornaban insufribles, lo cual pasaba muy seguido. Sin embargo, aquéllo no duró mucho más.

Hatake Kakashi, el profesor de matemática, entró al aula. Sasuke se sentó en uno de los pocos asientos libres. Como éste estaba ubicado cerca del profesor, Kakashi lo vio.

- ¿Uchiha Sasuke?- le preguntó.

- Hmph- Kakashi alzó una ceja ante la intransigencia de su contestación.

Rei por lo bajo.

- Te sentarás junto a tu hermana, Sakura. De este modo, podrá explicarte lo que no entiendas. Ino, por favor, cámbiate.

Cesé de reír. No, ¡no! ¿Qué podía ser peor que sentarse entre mi novio y mi hermano? Le cogí la mano a mi amiga.

- Ino, no te vayas- le pedí, suplicante.

- Pero, ¿qué dices?- se carcajeó y fue a ubicarse adonde Kakashi le había indicado.

Un motivo más para odiar a mi profesor. Otra aburrida e insufrible lección de matemática dio paso al recreo.

A paso desidioso, me arrastré hasta el asiento de mi amiga. La observé. Era muy hermosa. El uniforme escolar le sentaba a la perfección. La camisa se ajustaba a su esbelta figura y a sus notorios senos. Miré los míos. En comparación, eran bastante pequeños.

Mis ojos, instintivamente, buscaron a Sasuke. Y lo encontraron, aún sentado en su pupitre, pero con una zorra a su lado. Karin. Apreté la mandíbula y la fulminé con la mirada.

- Pero, ¿qué hace esa puta?- Ino preguntó al aire.

- ¿Por-por qué lo preguntas?- tartamudeé.

- Tu hermano está…- dejó la frase inconclusa, pero hizo una mueca sufrida que me lo dijo todo.

No la culpaba. Era prácticamente imposible fijarse en Sasuke y no sentir atracción.

- No eres de ayuda, Ino- suspiré.

- ¿Por qué lo dices?- por el brillo de sus ojos, supe que ya lo había intuído.

- Porque Sasuke está…- imité su anterior gesto-. Además también está Itachi, que es igual de guapo que él. Y son mis hermanos.

- Incesto, ¿eh?- dijo divertida.

- Calla, cerda- le espeté, furiosa.

Incesto, incesto. ¿Por qué tenían que ser parte de mi familia? Joder. ¿Acaso no podía conocer a alguien la mitad con la del atractivo que tenían Sasuke e Itachi?

- Mira, sé que no soy de ayuda, pero cuando te besuqueaste con Sai, él estaba ahí.

- ¿Y éso qué?

- Que a tu hermanito no le gustó nada- esbozó una sonrisa de suficiencia.

Abrí los ojos, asombrada. ¿Éso significaba que…? ¿Quizás él…?

- Di algo, frentuda- rio-. Probablemente le gustes- sugirió.

- Calla, cerda- volví a decir-. Cambiemos de tema, ¿Qué querías decirme hoy antes de que vieses a Sasuke?

El rostro de mi amiga se iluminó al recordar. Pero luego, se ensombreció.

- Es Shikamaru, me gusta, lo sabes, pero…

- ¿Sí?- la incité.

- Ya sabes, Sakura, no me hagas decirlo- levantó un poco la voz.

- ¿Y entonces qué querías contarme?- Ino frunció el seño en reproche-. Vale, Temari, ¿cierto?

Ella asintió. Era increíble la forma en la que aquel tema la apenaba. Abrió una de sus manos, la apoyó en su banco y la contempló, algo distraída en sus pensamientos.

- Lo vi al imbécil de Shikamaru babeando mientras miraba el trasero de esa zorra. Es un estúpido, lo odio.

Ino realmente odiaba a Temari.

- Sí, un imbécil y un estúpido que te trae embobada- me burlé y me miró irritada, lo cual aumentó mis carcajadas, las cuales me dificultaban la respiración.

Una vez que hube recuperado el aire, la animé:

- Pues, él se lo pierde.

Sasuke POV

Pero, ¿quién se creía ése para siquiera tocar a mi hermana? Había abrazado a Sakura por detrás, de manera bastante posesiva. Y ella había lanzado un grito.

- Estúpida, ¿así saludas a tu novio?- preguntó la rubia entre risas.

¿Novio? ¿Ese idiota era su novio? Mi hermana se dio la vuelta, lo abrazó y por último, lo besó fervientemente en los labios. Mientras veía la danza de sus vigorosos labios, mis manos se iban cerrando en un puño cada vez más tenso. Noté el punzante dolor de las uñas hundiéndose en mi piel. Intenté relajarme pero la imagen frente a mí no ayudaba en lo absoluto. Veía las manos de ese estúpido paseando por el cuerpo de Sakura y…

Aparté la vista. ¿Qué era éso que sentía? Iba mucho más allá de los habituales celos entre hermanos. Ese imbécil disfrutaba de lo que yo consideraba mio, aunque realmente no lo fuera. Gruñí. Nunca antes había sentido algo así, pues siempre había obtenido todo lo que deseaba.

Sakura era un dédalo complicado. Pero era un desafío.

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¡Hola! Espero que este capítulo haya sido de su agrado. Intenté hacerlo más largo (:

Muchísimas gracias a todos lo que dejaron su opinión. Todavía no tuve tiempo de contestarles, pero prometo que dentro de poco lo haré. Los parciales y demás me sofocan.

Por favor, deja tu opinión.

Un beso para todos y gracias por leer (:

28/10/2013