Hola, hola! aquí les dejo el ultimo capitulo de esta pequeña historia. Espero que les haya gustado y nos leemos pronto!
Capítulo 3
En algún momento de mi llanto me he quedado dormida y he soñado con el Vasallaje, con la muerte de Peeta a manos de los monos. Ahí estoy yo, sin poder hacer nada, no tengo flechas y los monos van contra él, no hay nadie que lo defienda más que yo, estamos solos, no tenemos aliados… observo como los monos lo destrozan poco a poco, escucho sus gritos de dolor y no puedo acercarme, no puedo ayudarle, solo lo veo morir lentamente.
Despierto gritando de dolor, siento un fuerte dolor en el pecho y me doy cuenta que no es solo por la pesadilla, es el dolor real ocasionado por mi decisión de alejarlo de mí. Comienzo a llorar nuevamente recordando lo que hice. Me quedo llorando en mi recamara días enteros, Haymitch no se vuelve a aparecer y Sae me deja una bandeja con comida todas las mañanas junto a mi cama.
- ¡Peeta! ¡Perdón! – grito despertando de una nueva pesadilla. No puedo creer que mi cuerpo siga teniendo tantas lágrimas, pero aún lloro, aún sufro.
- Aquí estoy, Katniss… – me responde su dulce voz desde el extremo de mi habitación
- ¡Peeta! – exclamo sorprendida pensando que es un sueño, que mi Peeta, mi chico del pan, no puede estar ahí, no puede seguir a mi lado después de lo que le he dicho
Él se acerca lentamente, sentándose frente a mí, tomando mi mano entre las suyas. Un suave olor a pan recién horneado que le emana, me inunda confortándome.
- Peeta – lloro desconsolada – aléjate de mí… – comienzo a decir sin saber porque
- No
- Quisiera arrepentirme, pero no puedo. Bien sabes que no te merezco…
- Katniss… mírame a los ojos, dime… ¿Quieres que me vaya?
- Sí – susurro –quiero que te vayas… ¡no! No quiero perderte
- Nunca me perderás, Katniss. Nada ni nadie ha podido evitar que te ame, ni tú misma. Puede que no me ames, puede que todo haya sido una estrategia, pero mi amor por ti, siempre ha sido real. Estoy seguro
- Peeta… no soy buena, no soy lo que tú crees que soy
- Katniss – me dice acurrucándome en sus brazos, acunandome tiernamente haciendo que recargue mi rostro en su pecho y escuche su corazón – nunca has sabido el efecto que tienes en los demás, mucho menos en mí.
- No te merezco, Peeta
- El amor no se trata de eso, Katniss. No me importa si eres buena o mala; se que has tenido que hacer cosas de las que no estás orgullosa, yo también he hecho cosas de las que no lo estoy. Pero para eso estoy a tu lado, para ayudarte con esos sentimientos, para compartirlos y superarlos, juntos.
- Peeta…
- Eres perfecta para mí, Katniss. Siempre estaré a tú lado aunque no quieras.
Fin
