Primero, antes que nada, quiero agradecer a las personas que me leyeron en el drabble anterior. Muchas gracias, de todo corazón.

Segundo, los personajes no son míos y les pertenecen a la Doña Rowling. Ya lo saben.

Y, tercero, me gustó este drabble. Espero que a ustedes también.


Instante.

Fue un instante. Tan efímero que aún le resultaba difícil saber si fue todo su imaginación. Harry se sintió débil, triste, desolado. La miró, deseando volver a ver esa expresión en su rostro pero lo único que encontró fue pena.

Ella bajó la mirada, con tristeza. Hizo lo mismo, apretando los puños. ¿Por qué no podía reaccionar? ¿Por qué no la odiaba? ¿Por qué no estaba gritando como un loco desquiciado? Harry deseó poder hacer eso, deseó actuar de esa manera pero, simplemente, no pudo.

No pudo.

Tiempo.

El tiempo se le escapó de sus manos, como el agua que uno intentaba atrapar con sus manos. Ojala se hubiera dado cuenta antes, ojala hubiera llegado primero, ojala esto no estuviera sucediendo.

Hermione se acercó. Harry notó que tenía los puños apretados entre sus ropas.

"Sólo…", dijo con un hilo de voz, en un tono tan bajo que tuvo que inclinarse para poder escuchar, "sólo… puedo ofrecerte este momento, Harry"

Cuando ambos se miraron, vio las lágrimas sobre sus ojos. La luna se escapó de las nubes de tormenta y volcó su luz momentáneamente sobre ellos. Nunca la había visto tan hermosa y tan triste.

"Sólo este instante", finalizó con la voz quebrada, acariciando su mejilla con su tibia mano.

Entrecerró los ojos, sintiendo que con sólo esa caricia estaba calmando todas las penas que en un futuro podía sentir. Su calor le daba fuerzas, le daba recuerdos de un tiempo en que pudieron estar juntos y esperanzas. Esperanzas para que este instante se vuelva eterno.

Harry tomó la mano de Hermione entre las suyas y suspiró con dolor, con pesar. Nunca se había sentido tan miserable. Sin embargo no pudo negársele y asintió.

Escuchó como Hermione soltaba un lloroso y antes de que se rompiera a llorar y amargar el último recuerdo, rodeó su cintura con el brazo que estaba libre, la acercó hacia él y sin preguntar, la besó.

La besó como nunca antes había besado a una mujer, como nunca antes había besado a una amiga. Este momento sería eterno en su mente, no importa cuanto tiempo pasase.

Dejó de besarla, pero apoyó su frente contra la de ella. Temblaba. Lo sentía. Y era orgulloso por ello.

"Harry… por favor…"

"Sólo este momento", pidió una vez más, besándola otra vez.

La luz de la luna se apagó y la habitación quedó a oscuras.

Y el tiempo se detuvo.