Afligida y sin otra alternativa buscó a Sweeney para contarle lo ocurrido y por casualidad lo encontró a pocas cuadras de Fleet Street, con el paso lento y la vista fija en el suelo.
- ¡Mi amado! ¡el…el doctor, sigue vivo! - gritó con la voz agitada.
Sweeney se despabiló cuando oyó aquellos gritos, corrió hacia ella para taparle la boca, mientras miraba si alguien había desviado su vista hacia ellos, pero por suerte eso no ocurrió.
- ¡Baje la voz sra. Lovett! – Dijo Todd, clavándole una mirada llena de ira y preocupación.
Nellie comprendió que sus gritos fueron la peor manera de llamarle la atención, si alguien se enteraba de su plan sería el fin de sus vidas. Así más calmada le dijo a Sweeney:
- El doctor, un tal…. Johnny, el último tipo al que degolló,¡ha desaparecido!, no estaba entre los demás cuerpos, por las manchas de sangre que vi en la escalera y en la calle, supuse que arrancó.
Sweeney recordó la forma en que deslizó su navaja en el cuello de aquel doctor y sin dudas pensó que fue muy débil, le salió sangre a chorros, como a cada cliente, pero el corte no le llegó ni a media garganta, como él lo hacía usualmente.
Así comenzaron juntos la búsqueda de John, en los bosques más cercanos a la tienda, en los callejones, en la plaza, pero no lo encontraron…
- Si estuviera vivo, no le quedan ni minutos de vida, no hay de qué preocuparse, quizás mañana lo encuentren desangrado en alguna esquina – dijo Todd con satisfacción.
- Y todo sería un misterio amor ¿no? – preguntó Nellie, con cierta seguridad.
- Exacto sra. Lovett, todo sería un misterio – dijo Todd, apurando el paso para llegar a la tienda, ya que el frió le calaba los huesos.
Pasaron dos años y el hecho se olvidó, la tienda siguió funcionando a la perfección y clientes para Sweeney no faltaban…En dos años una amistad se fortalece, pero entre Lovett y Todd había surgido algo más que amistad. Lovett nunca lo abandonó en sus momentos de nostalgia, cuando trasnochaba en la barbería pensando en Lucy; ella intentaba animarlo, convencerlo de que comenzara otra vida, junto a ella, pero Todd no sacaba a su Lucy de su corazón. En muchas ocasiones Lovett indirectamente le ofrecía matrimonio, pero Todd nunca daba respuesta. También Lovett pasó por periodos muy difíciles, tenía a Sweeney tan cerca y a la vez tan lejos; era el amor de su vida, incluso Albert nunca llenó tanto su corazón como Sweeney lo hizo todo este tiempo y el hecho de no tener a Sweeney con ella la hacía cada día una mujer más infeliz.
En tiempos de mucha clientela en Meat Pies, Nellie tenía más trabajo de lo normal, ni siquiera la ayuda de Toby le era suficiente, hasta que una de todas las tardes en que bajaba al sótano, el cansancio de subir y bajar esas eternas escaleras y la sofocación que sentía cada vez que abría el horno, hicieron que se desmayara. Fue una tarde en que Toby había salido a la feria y Todd "trabajaba" en su barbería; por lo que no recibió ayuda alguna en horas, hasta que Sweeney la descubrió tirada en el piso, peligrosamente muy cerca del horno. En ese instante la llevó en sus brazos a su dormitorio, la atendió personalmente, no confiaba en doctores ni enfermeras. Con este hecho le prestó más preocupación a Nellie, cada vez que hacía la "parte pesada" de su trabajo él corría a ayudarla, nunca deseó ningún mal para ella, era su mejor amiga desde que volvió a Londres, su compañía, quién sabe lo hubiera sido de su vida si no la encontraba el día en que desembarcó. Todd comenzaba a confundirse, por primera vez el tema del amor lo ponía en aprietos, siempre estuvo seguro de su infinito amor por Lucy, pero el tiempo hizo que su recuerdo se convirtiera en angustia y noches sin dormir. Sweeney ya no quería seguir martirizándose, quizás la proposición de Nellie no era tan mala, podría comenzar de nuevo, guardar a Lucy en su corazón y seguir una vida "feliz" con Lovett, pero él no la amaba, sólo sentía gratitud hacia su persona. Tampoco quería volver a ser feliz, se sentía cómodo en su posición de asesino y según su mente, ya no era necesaria tanta alegría, pero su corazón decía otra cosa y Todd nunca lo tomó en cuenta, sabía mentirse a sí mismo…
Estos sucesos unieron cada día más sus vidas, pero todo cambiaría con la llegada de un hombre muy extraño, distinguido en un abrigo negro, se notaba que era adinerado, pero la característica que a todo londinense le llamaba la atención era su cicatriz en el cuello, se corría el rumor de que este señor se había salvado de la horca o que en algún asalto había sufrido una acuchillada, nada era seguro (ustedes ya suponen quién es ¿no?). El asunto es que este señor de apellido Hewson (siii, Johnny!!, volvió!!) se dirigía a la tienda de la sra. Lovett a preguntar por Todd.
