¡Hello everybody! Aquí estoy una vez mas, presentándoles el siguiente capitulo. El cual justo cuando estoy escribiendo estas palabras no se como se llama.Todavía no me decido, es que no se si es un buen capitulo, en realidad sé que no lo es- así que cuando lleguen hasta abajo, si no se quedaron dormidas antes, pueden tirarme tomatazos.
Es por esto que no se como titularlo -si por mi fuera le pondría una carita de aburrimiento, o de sarcasmo- Es uno de esos capítulos que toda historia tiene, esos capítulos que te hacen hacer la pregunta ¿Eso es todo, no hay mas? Pero que son necesarios para "dar pie" al siguiente capitulo, que va a ser mucho mejor, porque Ron es envenenado finalmente. ¡Hurra!¡ Drama Drama!
ShinyNightmare
Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece. Todo es de la maravillosa J.K Rowling.
We're Broken
My mouth is dry
With words I cannot verbalize
Tell me why
We live like this
We're at war
We live like this.
-¡Hermione! ¿Viajaras con nosotros? –dijo un entusiasmado Neville. Cuando se percato que la castaña, lo seguía a él y a Ginny, por los pasillos abarrotados del tren.
- Si, ¿No te molesta verdad? – contesto Hermione asomando la cabeza por detrás del cuerpo de Ginny.
-Eh No, ¡claro que no! – contesto un poco distraído, mientras miraba hacia dentro de cada compartimiento por los dos centímetros de la ventana que las cortinas no llegaban a cubrir. – ¡Ah! Aquí esta…Hola Luna- dijo mientras invadía el pequeño lugar, donde se encontraba la chica.
Luna Lovegood se encontraba sola, leyendo el Quisquilloso, apoyando su cuerpo contra la ventana, cuando sus tres amigos la interrumpieron.
- Hola Neville, Oh Hermione, ¿viajaras con nosotros? – le pregunto con el mismo entusiasmo de Neville.
- Si…espe...
- ¿Es porque Ron sigue de novio con la chica rubia? – interrumpió una extravagante, pero muy persuasiva Luna.
- Mmm…si – contestó Hermione incomoda, mientras se sentaba frente a su entrevistadora. No había considerado que viajar con Ginny y Neville, también era viajar con Luna. Es decir, tener que responder a muchas preguntas incomodas.
- Sigues enojada con él ¿cierto?- continuo la rubia, mirándola fijamente con unos grandes e inteligentes ojos celestes. Hermione se hubiera sentido menos incomoda si, sus ojos no le hicieran recordar a los azules de Ron.
Suspiro sin quererlo, recordando lo que había pasado la noche anterior.
- ¿Oye Luna ya has puesto en su lugar a esos idiotas de Slytherins? – interrumpió Ginny para rescatar a Hermione de su incomodidad.
- He hablado con ellos, pero no me hacen caso. Pero no te preocupes, no me molestan, creo que solo están aburridos.
- ¿Qué Slytherins?- cuestionó Neville.
- Unos idiotas que no tienen nada mejor que hacer, que molestar a Luna- explicó la pelirroja.
-Solo están aburridos- dijo Luna tranquila- además creo que todos siguen al líder del grupo.
- ¿Y quien es el líder?- preguntó Hermione
- Rodolf, él es el que mas papeles me tira en la biblioteca. También esconde mis libros favoritos de la biblioteca. Para que cuando yo valla los sábados y domingos a buscarlos me cueste encontrarlos.- le explicó mientras asentía con la cabeza, como si ese gesto le diera mas virilidad a sus palabras.- Tiene una manera muy peculiar de entender la diversión- concluyó ella pensativa.
- ¿Crees que van a estar juntos por mucho tiempo?- retomó el tema Luna, mirando a su castaña amiga que parecía distraída.
Hermione sabia que Luna, no iba a dejar de lado el tema con facilidad, así que tomo toda su paciencia, y mirándola con una sonrisa, le dijo:
- ¿Que crees tú?
- Yo creo que no. Me parece que él realmente no quiere estar con ella, me di cuenta de eso el otro día cuando lo vi besarse con ella- Todos en el tren arrugaron el entrecejo, sin entender como Luna sacaba que una persona no quiere estar con otra cuando estos están comiéndose a besos- …además todo el mundo sabe que tú y él están destinados.
Hermione no pudo más que creerle. Luna jamás mentía, su honestidad se refleja en sus ojos como si estos fuesen dos grandes ventanas de cristal, era fácil hundirse en tan inocente certeza.
La castaña la miro con una sonrisa llena de melancolía. Para luego mirar por la ventana del compartimiento, los bosques de Hogwarts se extendían por doquier.
- Que hay de ti, ¿Sabes para quien estas destinada? ¿Él indicado ya te ha encontrado? – le preguntó con un tono distante, al reflejo de Luna en la ventana.
- ¡Oh si! – dijo la rubia muy segura, abriendo sus enormes ojos.
- ¡¿Quién?!- preguntaron Hermione, Ginny y Neville al mismo tiempo. Ninguno de los tres amigos podía creer que Luna estuviese enamorada, ni que ella hubiese encontrado a alguien tan loco y de tan buen corazón para amarla también. Particularmente Hermione, no había preguntado para recibir una respuesta como esa, sino algo más bien como "Los Nargles dentro de tu cabeza son los que te hacen creer en el amor, no es saludable".
- Pues, Rodolf por supuesto- comentó la Revenclaw sin prestarles mucha atención a sus acompañantes, metida detrás del periódico.
Lo había dicho con una seguridad que de estar sentados en sillas sin respaldos, los chicos se hubieran caído de espalda. Estos se quedaron viendo la portada del Quisquilloso con sus bocas abiertas, Hermione inmediatamente cuestiono a Ginny con la mirada, ya que ella no estaba segura de saber quien era ese tal Rodolf de Slytherin. Pero la pelirroja seguía mirando, aún con la mandíbula por el piso debido a la sorpresa, la portada del periódico que rezaba "15 maneras de espantar a los Nargles", Hermione estaba considerando zarandearla, pora que reaccionará, cuando Ginny lo hizo por cuenta propia, pestañando varias veces para luego casi saltar de su asiento, y quitarle con violencia el diario a su amiga.
- ¡¿Qué?!- exclamó la pelirroja con los ojos avellanas fulminantes, y pequeños. Obviamente Ginny no se lo podía creer, a pesar que Hermione creía que ella era la que debía estar más enterada de los sentimientos de Luna, por ser la amiga mas cercana que esta tenía.
Pero cuando de Luna se trataba, todo podía ocurrir.
- ¿A que te refieres?- preguntó la rubia desconcertada, como si recién acabara de despertar de una larga siesta.
- ¿Te enamoraste del chico que te molesta en la biblioteca? – Neville, por su parte, había tomado un papel mas calmado.
- ¡Oh Claro que no Neville… si apenas lo conocí este año! – Luna quiso recuperar su periódico pero Ginny lo mantenía lejos de ella.
La rubia perecía confundida, por la confusión de sus amigos. Ella habría jurado ser clara.
- Entonces, ¿Por qué dices que él es el indicado?- volvió a preguntar una Ginny mas serena.
- Por que lo es, solo que él aún no se da cuenta, y yo aún no me enamoro de él. – contestó Luna como si fuese lo mas obvio del mundo.
- ¿Este Rodolf del que están hablando es, Rodolf Scamander? – pregunto Hermione, un poco inquieta por no saber un dato importante de la conversación.
- Si…- dijo gentilmente Luna.
- Tiene un buen promedio… - comentó Hermione. Como si fuese un padre, aceptando que el chico que se llevaría a su hija es lo suficiente bueno. De hecho todos se comportaban de esa manera con Luna, como si ella fuera una niña de cinco años que aun cree en Santa y ellos los padres que debían proteger su inocencia.
- ¡Hermione eso no es lo que importa, lo importante aquí es que nuestra Luna, tiene planeado enamorarse de un bastardo!…- Corrigió Ginny con pocas pulgas.
- ¡Oh! Es buen chico Ginny- defendió Luna al Slytherin, con ese tono tan particular de ella, como si estuviese dando una información importante que la otra persona había pasado por alto.
- ¡Pues eso lo averiguaré yo! – Y con esto se puso de pie, para dirigirse a la puerta- Iré a ver a Dean.
Hermione estuvo a punto de pedirle que se quedara, pero la puerta se cerró con rapidez, ahogando sus palabras. Últimamente no entendía porque Ginny no tenia tiempo para ella, se suponía que viajarían juntas para hablar de todo lo que había pasado ese primer trimestre en sus vidas.
Al parecer todos tienen novio menos yo. Bueno y Harry, que esta en mi misma situación.- Pensó la castaña con reproche y melancolía- Ambos sufriendo por dos pelirrojos Weasley… Seria un buen titular. Al menos él no será rechazado, una vez que Ginny se entere de su más nueva y anhelada conquista… Sabía que pasaría, que tarde o temprano, Harry, se daría cuenta que Ginny es perfecta para él… Es una lastima que Ginny ande distraída.
Hermione venía buscando el momento adecuado, para contarle a su mejor amiga, su más nuevo descubrimiento. Incluso había pensado la frase que le diría. "Harry, abrió los ojos, se dio cuenta que te quiere". Y culminaría con una radiante sonrisa, reflejando la muy probable felicidad de su amiga.
Pero Ginny siempre estaba ocupada, la castaña ya no recordaba la última vez que hablaron más de tres palabras corridas.
Ginny, y también Harry. Pensaba que mi tiempo era escaso, pero el de ellos es aun peor.
Mirando nuevamente por la ventana se puso a pensar, en lo mucho que extrañaba a su mejor amigo, con las reuniones de Dumbledore, los entrenamientos de Quidditch, las clases, y sus peleas con Ron, acortaron mucho el tiempo que podrían haber compartido.
Tendría que haber viajado con él.
- ¿Si pero que hay de Won-Won?
¿Porque Harry tuvo que viajar con él? Ron tiene novia, yo estoy sola, el podría haber viajado conmigo. Pero nooo para que aburrirse con la tonta de Hermione cuando se tiene la compañía de Won-Won.
Hombres…
- Querrás decir "niños".
Los días previos a navidad, la suerte de Hermione y su estado de ánimo no cambio mucho. Sus padres tenían que trabajar hasta un día antes de navidad, debido a que su padre había estado un poco enfermo luego de pescar un virus en el hospital, al punto que ambos se tomaron sus vacaciones un mes antes. Jane, la madre de Hermione se vio obligada a tomar vacaciones también para cuidar a su marido.
La castaña se había molestado con ellos, por no contarle una cosa así a su hija. Pero sus progenitores fueron muy persuasivos, argumentando que no había sido nada grave, que solo había sido una cuarentena de precaución, y que ese no era motivo para preocupar a si pequeña hijita.
Hermione trato de que el enojo con sus padres, no se sumara a la cuenta de sentimientos negativos que venia acumulando, solo tenia unos pocos días con ellos para que se la pasara molesta toda su estadía.
Sin mencionar que si ella descargaba su mochila de angustia y frustración en su casa, no tardaría mucho tiempo, hasta que su madre descubriera la razón de su situación, para luego obligarla a hablar de ello. Y no era de las chicas que podían hablar de sus sentimientos con facilidad, y mucho menos con su madre. La relación con Hugo, su padre, era diferente pero no podía hablar con su padre de Ron.
Por este motivo, una vez más ella se quedaba sin lugar, y sin persona para descargar sus sentimientos.
Tienes el piano justo en la sala, solo para ti.
Hermione sabía tocar el piano, su madre le había enseñado desde que tenía 4 años. La castaña se había olvidado de su fascinación por la música clásica, justo después de la llegada de su carta de Hogwarts. Jane, siempre le reprochaba a su hija el no seguir tocando, porque según la Sra. Granger, su hija tenía un verdadero talento y era un desperdicio.
Tocar el piano era una de las terapias que Hermione había arraigado a su personalidad desde pequeña. Muchas veces había considerado unirse al club de coro de Hogwarts, ya que allí había un piano, si se unía ella tendría libre entrada a la sala de instrumentos en cualquier ocasión. Pero le faltaba mucho valor para hacerlo, además de que siempre lo consideraba en situaciones de emergencia, cuando peleaba con Ron, por ejemplo, o justo después de los exámenes. Eran momentos donde ella necesitaba paz mental.
Ni hablar de que si entraba al club, debería confesarles a Harry y Ron que tocaba el piano, y eso le daría bastante vergüenza, porque ellos querrían verla tocar.
Y después de tanto tiempo Hermione creía haberlo olvidado todo.
Pero cuando estuvo frente a frente del piano de su madre, el primer día que llegó, supo con certeza que no era así, recordaba todo. Y se le hizo casi imposible no abalanzarse sobre las teclas, para descargar todos los sentimientos que estaban prisioneros en su corazón, sobretodo horas después de haber tenido que presenciar la mas cursi y dramática escena de despedida, de la mano de Ron y Lavender.
Pero aguanto, y aguanto por otros tres largos días más.
Hasta la mañana de Navidad, cuando se despertó muy temprano, antes incluso que sus padres, que originalmente siempre la despertaban para entregarle personalmente su regalo mientras ella aún estaba en su cama.
Con miedo, pero con un hilo de esperanza, bajó hasta la sala donde se encontraba el árbol navideño, con varios presentes debajo de este. Vacilo en el último escalón de la escalera, mirando con temor los regalos desde allí.
Solo no esperes un milagro navideño. Sabes que no sucederá, no hoy.
Bajó con decisión lo que quedaba de la escalera, para dirigirse y sentarse frente a los paquetes hermosamente decorados. Luego de abrir el de Harry, el de Ginny, el de McLaggen y unas incomibles galletas navideñas de parte de Hagrid; otro muy interesante así como de muy poca utilidad de Luna, y el de Neville, un libro de Runas de un autor polaco que no conocía.
Fue el turno de Viktor, las infaltables rosas rojas, fue lo primero que vio desde que puso un pie en la sala, sacó la carta que sabia se encontraba escondida entre ellas, y leyó:
Querida Hermione:
Espero que en tu temprana navidad, estés disfrutando del hermoso paisaje navideño que tu país te ofrece. Por mi parte, mi familia y yo estamos acostumbrados a la típica lluvia navideña, sin lágrimas blancas por ahora.
Claro, que tenerte aquí conmigo pintaría las cosas de otro color, uno mucho más hermoso que el gris.
Seguramente sabes… deberías saber que la noticia de que pasarías las navidades con tu mejor amigo destrozo mi corazón. Solo espero que tus vacaciones, con él sean iguales o más placenteras de lo que lo habrías pasado aquí.
De otra manera, me sentiría muy enojado y triste, al enterarme de que dejamos escapar otro año para vernos.
Como muestra de mi afecto y anhelo, esta vez te he enviado un segundo regalo – espero que no lo hayas visto aún- es solo uno pequeño para que me recuerdes por el resto del año. Las rosas ya no me parecen suficientes para que entiendas, lo mucho que te aprecio.
Eres especial Hermione, no tienes una idea de lo mucho que te extraño.
Debería demostrártelo con algo más que flores. ¿No crees?
Con sincero amor, Viktor Krum.
Hermione, suspiro, y se tragó las lagrimas, ¿Qué diría Viktor, si supiera que en realidad su navidad era una completa basura? ¿Qué sus dos mejores amigos, no estaban con ella, que uno de ellos ni siquiera le hablaba?
De pronto, se sorprendió pensando como sería su vida si simplemente se hubiese enamorado, del famoso jugador de Quidditch. Seguramente no estaría, llorando desde hace meses, tal vez su Navidad estaría gris, pero solo por la lluvia.
¡El tipo es un pervertido, Hermione! Había dicho Ron. Suspiro y agitó la cabeza, tratando de eliminar los recuerdos del pelirrojo. Y comenzó a buscar otro regalo de Viktor, pero no encontró nada.
El dijo que era pequeño, busca bien.
Entonces se dio cuenta, a Viktor le gustaba esconder las cosas…
Seguro fue como Scamander en su época escolar…
Pensó ella, recordando en lo que el Slytherin le hacia a Luna; volvió a tomar el ramo de rosas, y lo puso de cabeza para ver si caía algún paquetito.
Se sorprendió al encontrar un hermosa cadenita de plata, con una pequeña rosa como dije, en el suelo. Era hermoso, la rosa parecía ser de algún tipo de piedra preciosa muy cara, porque era de un color violeta.
Estaba a punto de probárselo, para ver como quedaba en su cuello, cuando de repente apareció otro paquete. No necesito ver si era para sus padres, ya que ellos no tenían amigos que hicieron aparecer sus regalos por arte de magia bajo el árbol.
Se sorprendió al ver que era del Sr. y Sra. Weasley. Lo abrió inmediatamente, y se encontró con un sweater marca Weasley, tejido por la misma Molly. Su emoción la hizo sonreír de felicidad, siempre había querido uno, Harry lo había recibido a los dos años de conocer a Ron, mientras que ella siempre obtenía bufandas, gorros, o guantes. Pero nunca un sweater. Su nueva prenda era de color azul oscuro, con la H de Hermione, de color rojo claro.
No había notado que había una carta también, hasta que saco el sweater de su envoltorio para ponérselo.
Querida Hermione:
¡Feliz Navidad! Desearía que estés en casa, para poder entregarte tú regalo en persona pero sospecho que las cosas no están muy bien con mi hijo.
De todas maneras, hacia tiempo que tenía ganas de entregarte tu propio sweater, la razón por la que no lo hice hasta hoy, es solo porque estaba esperando el momento adecuado para entregártelo. Seguro sabes que es una tradición familiar, y yo desde que pusiste un pie en nuestra casa supe que te convertirías en un miembro más. Aún lo sigo creyendo.
No se que es lo que pudo haber pasado, para que no hallas querido venir a nuestro hogar, se que Ron tiene que ver, y él puede llegar a ser muy tonto, pero es porque se preocupa y te quiere. De todas maneras se que lo solucionaran como siempre lo hacen.
P/D: Estoy segura que los colores son de tu agrado, pedí información a una muy buena fuente.
Con Amor,
Molly Weasley.
La carta de la madre de Ron, diciéndole que todo iba a estar bien entre ella y el pelirrojo, aceptándola como si fuera parte de la familia, como si fuera a formar parte de la familia verdaderamente en el futuro, por Ron, porque creía que ellos terminarían juntos, pero obviamente nadie le comentó que esta vez muy probablemente no solucionarían sus problemas como siempre. Tal vez no lo solucionarían nunca, tal vez debería devolver su regalo por mucho que lo ame, por que Ron podría elegir a Lavender para pasar el resto de su vida, y entonces Hermione no tendría oportunidad de ser una Weasley, jamás tendría la oportunidad de usar la prenda que tanto amaba.
Un sweater Weasley era algo que había deseado desde siempre, no solo como una señal y aprobación de Molly, por haberse ganado su lugar en la familia, sino también por merecer a Ron.
Era la prenda que siempre había querido, era la aprobación que siempre había esperado, la Sra. Weasley finalmente la creía lo suficientemente buena para su hijo, justo en el momento en que ellos estaban mas lejos que nunca.
Entonces sin poder evitarlo, y sin darse cuenta fue a sentarse frente al piano. Con la primera nota que tocó, calló la primera lágrima. Y a medida que una melodía triste y desgarradora, llenaba el salón, una tristeza y angustia infinita inundaba su alma.
- Hermione querida... ¡¿Que es lo que sucede?! – la señora Grangger, había bajado las escaleras, para rápidamente sentarse junto a su hija, que detuvo la melodía para sollozar con fuerza en los brazos de su madre.
Estaba cansada de Ron, eso era lo que sucedía, quería olvidarse de él.
Luego del almuerzo navideño, y la visita del Ministro junto con Percy. Ron estaba en medio de una partida de ajedrez, venciendo a Harry, cuando su madre le ordenó ir afuera a dar de comer a las gallinas. El pelirrojo se quejó por inercia pero la Sra. Weasley no dio su brazo a torcer. Así que luego de que Ginny se ofreciera a terminar el juego por él, Ron salió casi arrastrando sus pies y maldiciendo por lo bajo, como si fuera un niño.
Una vez alimentadas las gallinas, se dirigió a guardar el alimento en el cobertizo donde su padre conservaba todas sus chatarras muggles, cuando encontró a los gemelos discutiendo en susurros con las cabezas muy pegadas, el contenido de unas cajas.
- ¿Qué hacen? – cuestiono el menor de los pelirrojos.
- ¡Pero mira nada mas George! – se volteo Fred con rapidez, al tiempo que su gemelo guardaba toda la evidencia- ¡Si es el nuevo rompe corazones de Hogwarts!
- ¡Oh siii! – Comentó George una vez que hubo ocultado todo, y con una gran sonrisa se puso a la par de su hermano cruzándose de brazos – Eh oído hablar de él ¿sabes? Al parecer, esta enamorado de una chica muy hermosa e inteligente, ella tiene una cabeza llena de rizos castaños, totalmente alborotados…
- ¿Noo me digas? – preguntó Fred con un exagerado tono de ignorancia. Mientras tanto Ron se encontraba de espaldas a ellos, acomodando la comida de gallina en su sitio, sin prestarles demasiada atención.
- Si, de hecho le di un par de consejos este mismo año, para tratar de conquistarla. ¡Pero en vez de terminar besuqueándose con ella, terminó con una rubia mas tonta que…
- ¡Hey!- le gritó Ron volteando a verlos, su enojo y vergüenza por igual se refleja en su rostro- No la llamen así…
- No puedes engañarnos hermanito, conocemos a Lavender, es una de las chicas mas chismosas de la escuela- sentenció Fred.
- Eso no la hace tonta…- señaló Ron- Y mira quienes hablan de chismosos…
- Pero tampoco muy inteligente, alguien como nuestra Hermione no te regalaría esto…- George saco de su bolsillo del pantalón, el collar de Lavender que rezaba "amor mío".
- ¡¿De donde lo sacaron?! –Ron estaba tan rojo como su pelo, era como una de sus peores pesadillas. Los gemelos no se iban a olvidar del entupido collar ni en cien años, sufriría bromas por culpa de su novia, hasta el día de su muerte, estaba seguro.
- ¿Sabes? debajo de la almohada nunca ha sido uno de tus mejores escondites Ronnie…- le hizo saber Fred, con picardía, mientras que el otro gemelo, le tiraba el collar a Ron para que lo guardara. Este miro su obsequio un poco decepcionado, habría preferido que sus hermanos lo conservaran a pesar de que lo usarían, probablemente, como uno de los mejores objetos de vergüenza del pelirrojo, pero al menos así tendría una excusa para no usarlo. Sin embargo, ahora la maldita cosa volvía a sus manos- No pensarás que íbamos a conservarlo ¿o si?
- Para tu información, nosotros no conservamos porquerías como Papá- mencionó George abriendo de par en par sus brazos para mostrar como ejemplo, los objetos rotos del lugar- Ahora Ronald, ¿Podrías por favor iluminar nuestras ingeniosas mentes? ¿Cómo es que terminaste con tu noviecita? ¿Qué paso con Hermione? ¿Es que no fuimos claros?
- ¡Si! Es que no te has dado cuenta las rubias no son para ti, deberías de saberlo después de todo lo que pasaste con Fleur…
- Bueno lo que no paso…- Corrigió George a su hermano.
- Eso no los incumbe…- le dijo Ron caminando hacia la puerta. Sus chismosos hermanos gemelos ya habían logrado enfadarlo, no necesitaba una charla con ellos sobre Hermione y Lavender, en el congelado cobertizo.
- ¡Claro que sí, es muy importante para nosotros ver quien entra en la familia y quien no!
George y Fred, le gritaban a su hermano menor mientras este se dirigía al interior de la casa, sin prestarles atención.
- ¡Y te aseguramos algo Ronald, no queremos mas rubias, es suficiente con Fleur!
Mas tarde ese día, Ron se encontraba solo en su habitación mientras todos los demás estaban tomando té en la cocina.
Tirado en la cama, con la mirada fija en las maderas de su techo, pensaba en lo que habían dicho los gemelos.
El pelirrojo jamás hubiese creído que después de todas las veces que se había peleado con Hermione, después de que estuvo a punto de besarla, terminaría tan alejado de ella como lo estaba esa Navidad. Jamás se le hubiese pasado por la cabeza que terminaría con Lavender, era una buena chica, pero no era la que él hubiese querido. Al menos no ahora, cuando se daba cuenta de lo tonto que fue por arruinarlo todo con la chica que mas le importaba.
Quería reparar las cosas con Hermione, en serio deseaba que todo volviera al lugar en que lo dejaron, quería que ella lo perdonara, y quería perdonarla a ella, a pesar que no había nada que perdonar, ya que la castaña no había hecho nada malo. ¿O si?
Solo besar a Krum, pero cada vez que Ron pensaba en ello, últimamente no lo enfurecía tanto como lo hizo en un principio, cuando recién asimilaba la idea.
Si seguía molestándole, y le causaría una molestia en el estomago para toda la vida, saber que no fue él quien beso por primera vez a Hermione. Pero después de tanta pelea, de tanto besuqueo con otra chica para tratar de que la castaña sintiera lo que él sintió, había llegado a la básica conclusión de que no valía la pena.
No valía la pena estar separado de Hermione por Lavender, ni por Krum, ni por nadie.
No podía seguir fingiendo que estar con Lavender le gustaba mas que la compañía de la castaña; la rubia era una buena chica y divertida, pero no era Hermione, los besos de Lavender no causaban ni la mitad de lo que Hermione le hacia sentir con solo rozar sus labios.
No podía seguir engañando a Hermione, ni a Lavender, pero sobretodo no podía seguir engañándose a sí mismo.
Y a pesar de que sus ideas, su mente y sus sentimientos finalmente se encontraban en orden, sabía que Hermione no lo perdonaría con facilidad, que se comportaría como una banshee furiosa con él por haberse comportado como lo hizo, o que tal vez Ron, tendría que enfrentarse a cientos y cientos de canarios enojados para obtener su perdón, pero estaba dispuesto a soportarlo, con tal de tenerla de nuevo en su vida.
Costara lo que costara Ron intentaría recuperar su amistad, ya lo tenía decidido, terminaría con Lavender para recuperar la amistad de Hermione.
Me pregunto, cual de las dos me gritará más fuerte.
Un pesado "Toc, toc" en la puerta lo saco de sus pensamientos. Un rostro con rasgos muy parecidos al del propio Ron, asomo la cabeza, pidiendo permiso para entrar.
El pelirrojo no dio señales de levantarse, ni de moverse un centímetro de donde estaba, por lo que Bill no se tomo la molestia de preguntar de nuevo si podía entrar, mientras que el menor de los pelirrojos, seguía acostado en la cama, con ambos brazos detrás de la cabeza mirando el techo.
- ¿Qué haces aquí, tú solo?- preguntó Bill, sentándose en la cama de Ron- Todo el mundo esta abajo, deberías ir ¿tienes un invitado sabias?
- No tengo ganas de bajar, y si hablas de Harry es tan, o incluso mas, miembro de la familia que los gnomos que viven en el jardín. Estoy seguro que sobrevivirá sin mí.
-¡Oye! ¿Donde esta tu espíritu navideño? ¿Eh?
- Esta aquí Bill, - el pelirrojo abrió sus brazos de par en par, para luego volver a utilizarlos como almohada- es que no lo ves estoy que brillo de tanto espíritu- contesto un sarcástico Ron.
- Sabes casi podría verlo, de no se por toda esa nube de mal humor que tienes encima…- el mayor de los Weasley era conocido no solo por su belleza, sino también por el tacto al tratar con la gente. Él era uno de los pocos que sabían tratar a Ron en uno de sus oscuros días para el humor- ¿Dime es por esa nueva novia tuya?
Ron no pudo evitar poner los ojos en blanco.
¡¿Es que toda la maldita familia, me va a cuestionar sobre lo mismo?!
Llegar a tremendas conclusiones a las que había llegado no era fácil, sobretodo para un orgulloso chico, como lo era él. Tener que pedir perdón, arrodillarse, y terminar con una chica para seguir en carrera con la otra, no era algo que él hiciera todos los días. Debía asimilar todo lo que tenia que hacer al regresar a Hogwarts, preparar su mente; los gemelos ya habían estropeado su buen humor para ahora tener que hablar con Bill también.
Trato de esquivar la mirada de su hermano, mirando hacia la ventana; la nieve no dejaba de caer, formando gruesos mantos fríos y blancos, sobre todo lo que tocaba. Se preguntó que estaría haciendo Hermione, cuantos regalos habría recibido. De repente quiso haber tenido el suficiente valor, para enviarle el suyo, que aún lo tenía guardado en una pequeña cajita en su mesa de luz.
El pelirrojo sabía que su hermano mayor seguía ahí al pie de su cama, esperando una respuesta que Ron no quería dar. Pero conociendo a Bill sabía que este no se daría por vencido hasta conocer toda la historia, y sólo por que este era su hermano favorito, fue que el pelirrojo decidió no echarlo por donde vino.
- No Lavender no tiene nada que ver- confesó. Tal vez Bill fuese su hermano favorito, pero Ron no iba a contarle toda la historia en la que se vio enredado, así como así.
- Entonces es por Hermione…- adivinó el mayor, asintiendo con la cabeza, como si se estuviese dando la razón a sí mismo.
Ron no se tomo la molestia de darle la certeza, ya era bastante obvio que la razón por la cual ella no estuviese en La Madriguera era que ambos estaban lo suficientemente peleados como para decirse "¡Feliz Navidad!".
-¿Que paso?
-Nos peleamos.
-Eso es obvio Ron- dijo Bill, chasqueando con la lengua- pero ¿Por qué?
-Porque comencé a salir con Lavender- su respuesta sonó como una pregunta.
-Oh, entonces tu novia si tiene que ver… y Hermione esta celosa, por eso- Era como si Bill fuese el que le tenia que explicar a su hermano, la situación en la que este se encontraba.
Por otro lado, Ron nunca lo había visto desde ese punto, en el cual Hermione estaba demasiado celosa como para dirigirle la palabra, pero cuando lo pensaba no sabia si sentirse feliz o si quería pegase a si mismo.
-Supongo- fue todo lo que dijo finalmente.
-No me mires mal pero…creía que te gustaba Hermione…- En realidad estaba segurísimo, como todo el resto del mundo. Ron volvió su vista al techo, otra vez.
-Si yo también- La respuesta del pelirrojo, los sorprendió a ambos. Ron hubiese creído que se trataba de otra persona quien respondía por él, pero solo su hermano se encontraba en la habitación.
-Entonces, ¿Qué hace Lavender en el medio?- pregunto Bill, después de que ambos se tomaron unos minutos para asimilar la confesión.
-Ella beso a Krum- Ron escupió las palabras.
- ¿Lavender?- Se sorprendió el hermano mayor.
- Hermione.
- Oh - Fue todo lo que contestó el pelirrojo, entendiendo todo un poco mejor con la nueva información que Ron le había dado.
Cuando Bill se enteró por los diarios que la mejor amiga de su hermano menor había asistido al Baile de Navidad del Torneo de los Tres Magos, con nada mas que Viktor Krum no pudo sorprenderse mas, es decir, Bill siempre había visto a Hermione como una chica bonita, inteligente e interesante, de hecho toda la familia la veía de ese modo. Pero él jamás hubiera creído que la chica que pasaba los veranos retando a Ron por no hacer los deberes, terminaría conquistando al famoso jugador de Quidditch. Y de paso enamorando y abriendo de sopetón los ojos de su lento hermanito.
En ese momento se había sentido un poco mal por Ron, por tener semejante competencia, pero no le había dado tanta importancia al romance del famoso buscador con Hermione, solo que al parecer su hermano no pensaba igual.
-Entonces, tú estas con esta chica Lavender, porque Hermione se besó con Viktor Krum hace casi cuantos ¿dos años?
Ron no respondió, su lamento se reflejaba en sus ojos azules.
- Sabes que es ridículo ¿cierto? Deberías saberlo… no creo que valga la pena arriesgar…
-¡Ya lo se! – Le grito Ron, saltando de la cama enojado, y mirando a Bill con unos ojos oscuros, que combinaban con su humor- ¿Que sentirías tu si te enteraras que Fleur beso a otro chico antes que a ti?- le pregunto señalando a su hermano con su brazo derecho, como si se tratara de una invitación a no enojarse como él, en una situación similar. Francamente estaba arto de que todo el mundo le reclamara su comportamiento con Hermione.
- Ron, yo sé que Fleur beso a otros chicos antes que a mi- le contestó Bill en un tono totalmente tranquilo, mirando la silueta de su hermano, quien estaba parado frente a la luz de la luna que entraba por la ventana. - No estoy ciego sabes, mi prometida es toda una belleza por si no te diste cuenta y tuvo dos novios antes que yo llegara. Mi consuelo es que ellos solo fueron hombres pasajeros en su vida, mientras que yo seré permanente. Ellos habrán sido quienes la besaron primero, pero yo seré el único que la besará a partir de ahora.
Ron le dio la espalda mirando hacia fuera. Bill no entendía que para Ron las cosas no eran iguales.
Fleur y Bill no se conocían cuando ellos aún salían con otras personas, mientras que Ron conocía a Hermione desde que tenían once años, ellos podrían haberse besado perfectamente, ser los primeros en tocar los labios del otro. De hecho Ron siempre había creído que Hermione seria a la primera chica que besaría, y también había creído que para ella era igual.
Pero por otro lado, si era un buen consuelo, eso de ser el único que terminaría besándola, el único y ultimo. Tal vez debería concentrarse en eso, en vez de seguir pensando en como Krum se atrevió a besar a Hermione, antes que él.
Debes de dejar de pensar en eso, dijiste que buscarías su perdón. Ese es el objetivo ahora.
-Quizá no debería- comentó Bill, sacándolo de sus pensamientos- …pero me sorprende que pongas a Hermione en la misma posición que esta Fleur para mí…
- ¿Y que posición es esa?
- Se supone que la mas alta ¿no? Voy a casarme con ella.
- Eso no importa ella me odia ahora Bill, ¿Recuerdas? – pregunto con poca paciencia Ron.
-No claro que no ¿Sabes? los veo a ti y a Hermione juntos y me veo a mí con Fleur. Por eso me pareció curioso que tú también nos compararas.
Ron solo dejo el paisaje nevado para voltear y mirar a su hermano elevando su ceja derecha con incredulidad.
-Solo buscaba un ejemplo, y tú estabas frente a mí. – se explico Ron, volviendo a mirar el paisaje blanco.
-En serio, tú y Hermione son tan distintos, y Fleur y yo también lo somos.
Sabes cuando le hable a papá de Fleur, el me pidió que yo la describiera, termine contándole lo diferentes que somos- dijo riendo- … pero las diferencias son buenas, porque significan que ella es todo lo que yo no soy, todo lo que no puedo hacer ella me ayuda a realizarlo, ella me completa…
-¿Se te hace familiar?- preguntó Bill, son suspicacia. Al ver que Ron no respondía, se limito a seguir hablando- ¿Sabes lo que me dijo papá cuando llegue a esa conclusión? Que era el momento justo para que un hombre entregue un anillo de compromiso. Y así lo hice.
-Me estas diciendo que, ¿me tengo que casar con Hermione? – pregunto Ronald, con un poco de humor negro.
- ¡No mama te mataría! Y creo que también Hermione… lo que trato de decirte es que no dejes ir a alguien que es parte de ti.
-No es tan simple William- dijo Ron, sin creer hasta donde había llegado la conversación. Sentía que era el momento justo de huir, antes de que por culpa de Bill, se termine revelando mas cosas de sí mismo, de las que estaba preparado para soportar.
-¿Porque no Ronald?
-Porque yo ya lo arruine todo.
Y dicho esto Ron se despegó de la ventana para tomar su escoba que estaba en una esquina.
-¿Donde crees que vas? ¡Es tarde mamá se enojará si sales, además de que esta helando!
- Entonces, cúbreme.
A Bill no le hacia falta pensar mucho para adivinar a donde se dirigía su hermano. En las colinas cerca de la madriguera Ron tenia una especie de lugar secreto que nunca nadie logro encontrar por mucho que lo intentasen.
Su hermanito, siempre volaba hasta allí cuando estaba enojado, triste o simplemente quería un momento de paz, lejos de todo el barullo Weasley.
Bill suspiro, pensando que estaba atrapado en la habitación teniendo que fingir que la conversación de hermano a hermano aun continuaba, para que Ron no sea descubierto por su familia, ya que si Bill no lograba sacarlo de la habitación la Sra. Weasley vendría en persona a sacar a su hijo menor por las orejas.
Bill estaba a punto de imitar la cómoda posición que su hermano había utilizado momentos antes, cuando vio que del cajón entreabierto de la mesita de luz se encontraba una de sus revistas de Quidditch de colección, El pelirrojo mayor había creído que solo se trataba de una, pero cuando abrió el cajón se sorprendió con unas cinco, el chico maldijo a su hermanito.
Hubiese cerrado el cajón con violencia si eso no hiciera el suficiente ruido para llamar la atención de su madre, pero lo volvió a abrir cuando vislumbró un pequeño paquetito azul con moño plateado. Se quedo solo mirándolo por unos severos minutos, discutiendo consigo mismo si lo abría para ver que era o no. Su curiosidad finalmente fue mas fuerte, por lo que con un rápido movimiento de su mano derecha saco el paquetito del cajón, para abrirlo con cuidado, se lamentó no traer su varita con él.
Una vez que arrastro el moño por un extremo de la cajita, pudo abrirla, sorprendiéndose con el contenido. Se trataba de uno de los colgantes que estaban de moda, en el mundo mágico, una especie de lágrima alargada que en su interior tenía un líquido de unos colores que iban variando entre el violeta y el plateado; lo que en verdad contenía la pequeña lágrima, era una poción para el amor modificada sutilmente.
Al igual que la poción del amor olía a los gustos preferidos de cada persona pero a diferencia de la poción real no generaba adicción, y las fragancias eran muy suaves y sutiles.
A Bill le parecía muy ingenioso, ya que si fuese la verdadera poción del amor lo que contuviera la lágrima, cualquiera que se la colgara tendría a un centenar de personas pegadas al cuello, como salvajes que recién conocen el jabón.
Una vez que Bill se dio el gusto de oler sus fragancias favoritas, que en su mayoría tenían el nombre de Fleur, volteo a ver si dentro del cajón había alguna carta que acompañara el regalo, es que el pelirrojo quería saber si el colgante iba dirigido a la novia oficial de Ron o a Hermione, la novia que en realidad quería su hermano.
No había carta, pero si había unos bollitos de pergaminos que no le decían mucho, al parecer su hermanito era muy corto con las palabras, por alguna razón no le sorprendía.
El primer bollito de papel solo decía "querida…" lo que podría haber sido una carta para las dos chicas, el segundo decía solo "te quiero", y encima estaba un poco tachado, Bill puso los ojos en blanco. El tercero le dio la pista que necesitaba, ya que decía "te extraño" no podía extrañar mucho a su novia si realmente no quería estar con ella, además de que la había visto hace no muchos días. El cuarto papel, termino de confirmar su sospecha de que el collar era un obsequio directamente para Hermione, ya que decía "se que lo arruine, pero te querré siempre". Bill se pregunto cuanto tiempo le habría llevado a su hermano sacar esas palabras de su cabeza.
-¿Bill?- preguntó un lindo tono francés.
-Estoy aquí, pasa amor.
-¿Que haces? -Preguntó Fleur una vez dentro de la habitación y percatarse del papel que Bill sostenía en la mano izquierda, así como los bollitos de papel estirados sobre la cama, las revistas, y la cajita azul, los ojos azules de la chica brillaron con sorpresa al ver el colgante en la mano derecha – ¿¡Es paga mi!?
Bill se sintió un poco apenado, por no haber tenido la brillante idea de comprarle uno de los benditos colgante a su novia, no sabia como no se le había ocurrido, ¡A Fleur le encantaban las joyas! Aunque estas sean solo de plata.
-No te entusiasmes, es de Hermione- aclaro William, su prometida perdió el brillo en sus ojos para luego fruncir el entrecejo confundida. Hasta que recordó de quien se trataba.
– ¡Oh si! la novia de Gon ¿ciegto?, ¿Donde esta él?, cgeí que estaba aquí contiggo…
-Fue a dar un paseo en escoba para aclarar sus ideas… ¿Quieres ver la nota que acompaña el regalo?
-¡Clago!- dijo ella tomando el papel que Bill le ofrecía, mientras este hacia lugar corriendo las revistas a un lado para que ella se sentase con él – ¡Oh! ¿Pego que es lo que aguinó?
- Él esta de novio con alguien más-le explicó.
-Pero pensaba que ellos dos egan los novios…
-Si como todos… pero él se entero que ella beso a Viktor Krum hace dos años, Ron se enojó y comenzó a salir con esta nueva chica, Lavender.
- ¡Oh pego que tonto! ¿Cómo se va a enojag pog algo que paso hace dos años.? gecuerdo como Viktog no dejaba de hablar de Hegmione, él estaba loco pog ella.
Luego de una larga charla entre Bill y su novia de todo lo que había pasado durante y después del Torneo de los Tres Magos, Fleur dejo a su prometido solo una vez más en la habitación de Ron, para que siguiera esperando a su hermano. Bill estaba a punto de quedarse dormido, cuando su hermano hizo una silenciosa entrada por la ventana.
- Creí que tú eras diferente, pero al parecer a ti también te gusta meter la nariz donde no debes- le acuso Ron a su hermano mayor.
Al parecer el paseo a las colinas, no ayudó mucho con su humor. Pensó Bill, quien medio dormido miraba a su hermano no muy menor, desde la cama, Ron estaba al pie de esta con el collar en la mano, tratando de ponerlo en la caja de donde su hermano lo había sacado.
- Yo solo quería recuperar las revistas que tú sacaste de mi habitación. – se excusó.
- Las tomé prestadas…- contestó agriamente Ron, metiendo el collar y la cajita junto con el moño plateado dentro de la mesita de luz – si ya tomaste tus estúpidas revistas, y si ya has husmeado todo lo que querías, puedes largarte ahora.
Le dijo Ron, abriendo la puerta de su habitación para que su hermano se marchara.
Por mucho que Bill quería a su hermano menor, por mucho que lo entendiera, había veces en las que era inevitable no sentir ansias por pegarle. Con un fuerte suspiro que escondía un límite de paciencia a punto de romperse, el hermano mayor se puso de pie, para dirigirse a la puerta.
Estaba a punto de salir de la habitación cuando se detuvo un par de pasos antes, para terminar de aconsejar a su hermanito preferido.
- Debes dárselo, me refiero al regalo, es uno muy bueno - Le dijo de manera suave, recuperando su paciencia, Ron puso los ojos en blanco con fastidio.- ¡Oye lo digo en serio! tú mismo has escrito dos buenas razones por la cual debes entregarle su obsequio. – fue entonces cuando extendió su mano mostrando el bollito de papel que había encontrado antes. Ron se quedó mirando el bollito de papel, -ahora extendido y totalmente plano, aunque con muchas arrugas- con un poco de desconfianza, termino tomándolo, solo para que Bill se largara de una buena vez.
- Ron se que estas enojado- dijo el mayor de los hermanos, ya desde el pasillo- pero solo trato de ayudarte.
- Lo sé. – y una vez que ambos se despidieron con un asentimiento de cabezas, Ron cerro la puerta de la habitación para retomar la cómoda posición en la que había estado antes de que su hermano lo interrumpiera.
Leyó las dos razones que Bill había encontrado suficientes para que él le entregara el collar a Hermione. "se que lo arruine, pero te querré siempre". Sonaba mucho mejor ahora que una segunda persona le había dado el visto bueno.
Hermione, había aterrizado en la chimenea del despacho de la profesora McGonagall temprano en la mañana, con todo su equipaje salio de esta rápidamente para que otro alumno pueda regresar al castillo.
- Buenos días, Señorita Granger- le dio la bienvenida la profesora, mientras leía unos largos pergaminos.
- Buenos días, profesora. – le dijo Hermione, mientras se sacudía el polvo de su ropa. Estaba tomando su equipaje para irse, cuando McGonagall habló de nuevo.
- Señorita Granger, se que las cosas entre usted y el Sr. Weasley no están del todo bien, pero no quisiera que eso interrumpiera las Guardias de Prefectos. De otra manera me veré obligada a darle la responsabilidad a alguien más.
Hermione, paso de estar en una completa vergüenza, a estar totalmente pálida. Ella no era tan tonta como para creer que a la Profesora McGonagall se pasaba por alto, que ella y Ron hacían sus rondas de prefectos por separado, incluso a distintas horas, ya que la mayoría de las noches el pelirrojo estaba muy ocupado besando a su novia. Pero ella jamás creyó que eso le quitaría su insignia a ella también, además de que si lo hacía eso terminaría manchándole su impecable curriculum escolar.
La castaña trato de responder, algo inteligente, o alguna excusa que la salvara pero nada vino a su mente.
- No volverá a pasar, y retomara las guardias como es debido… ¿Es lo que quería decirme? – McGonagall, respondió por ella, mirándola por encima de sus gafas cuadradas.
- Eh si, no volverá a pasar, hablare con Ron.- prometió Hermione, tomando sus cosas, y abriendo la puerta, del despacho.
Uno vez que dejo sus maletas en su habitación, bajo al Gran Salón, para desayunar. Había muy pocos chicos, en su mesa, diviso a Luna, en la mesa de Ravenclaw, desayunando un plato lleno de frutas. Hermione la saludo desde su mesa de Griffindor, la rubia le devolvió una sonrisa radiante, para luego hacer levitar su plato de frutas por encima de su cabeza y llevarlo hasta la mesa de Hermione.
- ¿Te gustaron las algas disecadas para espantar a los Torposoplos? – le pregunto sin rodeos Luna, mientras se sentaba frente a la castaña.
- Ehh… ¡Si, pero debes enseñarme a usarlas!- le contesto Hermione, si su amiga no le hubiera dicho lo que era nunca y para que servia nunca lo hubiese descubierto.
- ¡No es muy difícil, solo debes colgártelas al cuello, ya sabes en un lugar cerca de las orejas… por ahí se te meten, ya le advertí a Harry que tenga cuidado! - le explico entusiasmada. Mientras que Hermione sonriendo, se debía morder la lengua para no herir los sentimientos de su amiga al explicarle que todas esas cosas no existían.
- ¡Oh de acuerdo tratare de acordarme, de usarlas! ¿Te gustó mi regalo? – preguntó la castaña, tratando de desviar el tema de los Torposoplos.
-¡Claro lo tengo aquí!- dijo con los ojos brillantes, extendiendo su mano derecha, para que la castaña vea su anillo de liebre. Hermione, lo había comprado en una tienda Muggle, era de plata, y la liebre un poco grande pero a Luna le quedaba muy bien. Además como el Patronus de Luna era una liebre, y Hermione no sabia muy bien donde encontrar libros de Nagles, y Torposoplos, le pareció el regalo perfecto.
Pero también, Hermione, no pudo más que sentirse horrible por haber despreciado el regalo de Luna, francamente no tenía pensado usar las algas nunca. Pero ver como su amiga usaba feliz y con orgullo el anillo, la hizo cambiar de opinión. Usaría sus algas por unos días, solo para que Luna se diera cuenta de cuanto la quería, y de que ella también podía ser una buena amiga.
¡Ah Genial! ¿Solo te las pondrás, para no sentirte mal? ¡Deberías usarlas solo porque quieres y porque te gustan!
-Quiero a Luna, y me agrada Luna, las usare por ella. A veces uno no puede ser un amigo perfecto, pero se acerca demasiado.
- ¿Crees que con hilo puedo hacer una collar? Me refiero a las algas…
- ¡Oh si! ¡Pero si usas los tallos de unas cuantas lechugas, ayudará a ahuyentar a los Torposoplos todavía mas!- exclamó Luna, radiante, al ver que Hermione, realmente usaría sus algas.
- Creo que mejor usare algún hilo…- Hermione sonrío, se sentía realmente bien, hacer feliz a Luna- Voy a tomar un baño caliente, así que nos vemos luego Luna- se llevo una ultima cucharada de avena, a su boca, para luego ponerse de pie.
- De acuerdo…- La rubia se inclino a la mesa, para luego susurrarle a Hermione.- … es una buena excusa para esquivar a McLaggen, si eso es lo que quieres- y le guiño el ojo de una manera bastante obvia.
- ¿Cómo?- pregunto la castaña, mientras miraba la mesa de Griffindor de lado a lado.
Y si efectivamente Cormac se encontraba en la punta más cercana a la mesa de los profesores. Cuando Hermione se fijo en él, el chico ya la estaba mirando a ella, como si hubiese estado esperando a que la castaña girase para verlo. Ambos se saludaron con un movimiento de labios, que se podía entender como un "hola" de ella y un "hey" de parte del chico.
Hermione le dedico una última sonrisa a Luna, mientras que esta se despedía con un nuevo guiño. La castaña no pudo evitar soltar una risita de diversión por culpa de su amiga.
Una vez que llegó al pasillo que estaba afuera del Gran Salón, el chico al cual había saludado, la intercepto.
- ¡Hermione! – McLaggen, parecía más rubio que la última vez que la castaña lo había visto.
- Hola- le saludo Hermione, con una sonrisa, para luego agachar la mirada y anclarla al suelo.
Se sentía un poco incomoda, y una tonta a su lado. La ultima noche después de la fiesta de Slughorn, y después de que él la salvara de la discusión con Ron, ella no había tardado mucho en abandonarlo en la Sala Común de Griffindor a penas llegaron, luego de haber llorado en su hombro y de que él la consolara de manera muy torpe por los pasillos.
- ¿Como estuvieron tus vacaciones? – preguntó Cormac mientras se peina sus cabellos rubios con una mano. A Hermione le pareció que también estaba incomodo. – ¿Recibiste mi regalo?
- ¡Muy bien!…si si lo recibí… ¡Gracias!- recordó el broche dorado para el pelo, y se sintió mal por no haberle comprado nada a él.- Lamento no haberte dado un regalo, es que no tuve mucho tiempo, para comprar y yo…
- ¡Esta bien no te preocupes!
- …Debí haberte regalado algo, me comporte muy mal la otra noche, yo…lo lamento- se disculpo ella.
- En serio, no te preocupes…- dijo sonriendo y encogiéndose de hombros- ¿Has arreglado las cosas con Weasley?
Hermione, desancló la mirada del suelo para mirarlo a los ojos, se había sorprendido, francamente no esperaba una pregunta así.
Tal vez cree que aún tiene una oportunidad, ¡Oh por Merlín! Como le hago saber que no estoy interesada…
- Ehh no, no aún no. Ningún milagro navideño, por ahora- dijo con una risita de incomodidad.
-Lo lamento...- dijo dándole una torpe caricia en su brazo izquierdo.- Sabes… estaría tratando de consolarte, pero creo que no soy muy bueno ya que huiste de mi el otro día- le dijo sonriendo, Hermione no pudo evitar soltar una risita nerviosa.- …¿Sabes que es una pena?
La castaña arrugo el entrecejo, no comprendía la pregunta, ni a donde quería llegar, así que se limitó a negar con la cabeza.
- Que realmente me gustas…y que estas enamorada de otro. Se que en la fiesta de Slughorn no supe aprovechar mi oportunidad, pero la verdad es que estaba muy nervioso, y no dejaba de hablar de mí, pero en mi defensa, jamás me comporte así antes.
- Descuida- dijo Hermione volviendo la mirada al piso, sabia lo que se venía.
Merlín…
- Me encantaría volver a invitarte a salir una vez mas…pero se reconocer cuando estoy acabado- La castaña lo miro a los ojos de nuevo, sin poder creerse lo que escuchaba- … Así que, ¿Amigos?
Lo que realmente Hermione, estaba esperando eran unas cien razones y jugadas de Cormac McLaggen, por las cuales era mejor salir con él que con Ronald Weasley Rompe-Corazones, pero jamás se hubiese esperado una invitación de amistad.
El chico al ver que Hermione, no dejaba de mirarlo como si le hubiesen salido dos orejas de conejo en la cabeza, lo intento de nuevo.
- ¿Quieres ser mi amiga?- pregunto de nuevo, mientras con su mano la pasaba de arriba abajo frente a los ojos de Hermione, para hacerla pestañear al menos.- Ya sabes si quieres me puedes usar de nuevo para causarle celos a Ron, no me quejaré…- se ofreció.
- ¡No! Quiero decir, no quiero causarle celos, ni te use para eso…- Hermione, trato de cubrir sus faltas. Claro que sus mentiras nunca habían sido muy convincentes, ya que Cormac, se le río en la cara.
- No hace falta que me mientas Granger.
- Si quieres ser mi amigo no me llames Granger…
- De acuerdo Hermione, entonces de ahora en más seremos amigos.
En los siguientes días, la fría nieve se esfumó para dar paso a un tiempo mas fío y húmedo por las constantes lluvias. A pesar del clima la vida de Hermione, no sufrió grandes cambios, lo único nuevo, eran las nuevas clases de Aparición. Todo lo demás seguí exactamente igual, Ron seguía besuqueándose con Lavender, y Ginny seguía escapando de ella; mientras que Hermione, volcaba toda su concentración y tiempo, en los estudios y en Harry. Su más fiel amigo. A pesar de que a veces se encontraba caminando sobre una línea muy frágil con él también, ya que sus repetidos pedidos de clemencia para con Ron, la ponían de un humor de perro. Hermione creía que su amigo era realmente valiente para pedirle algo como eso, sabiendo que era el pelirrojo quien debía dar ese importantísimo primer paso. La castaña jamás daría el brazo a torcer.
En los últimos días de febrero luego de una segunda y severa advertencia de la Profesora McGonagall Hermione, tuvo que hacer su ley de mayor esfuerzo para hablar con Ron sobre las Guardias. Así que luego de un entrenamiento de Quidditch, Hermione se dirigió hasta los vestuarios para hablar con él, y de paso también entregarle a Harry un pergamino que McGonagall le había dado a ella, pero que en realidad era de Dumbledore.
- ¿Dónde esta Harry?- le escupió Hermione a Ron mientras este se sacaba los guantes de guardián frente a un casillero donde, la castaña supuso, guardaba la escoba, y los uniformes de Quidditch y escuela.
- ¡¿Hermione que haces aquí?!– pregunto Ron gratamente sorprendido, mientras se quitaba el sweater del equipo de Quidditch, para ponerse la camisa del uniforme escolar. Ron no paso por alto el sonrojo de la castaña mientras esta desviaba la mirada de su pecho. - Harry se fue a buscar a Malfoy- le explicó sonriente. A pesar de que ella no prestaba mucha atención, sino que miraba con mucha curiosidad el piso.
Entupido Quiddith
- Querrás decir bendito.
Pensaba Hermione.
Por otro lado, a pesar de que Ron, se había prometido a sí mismo, que arreglaría las cosas con Hermione y terminaría con Lavender. Sus planes no iban del todo bien, Hermione se comportaba igual de fría que siempre, lo cual no le sorprendía ya que sus esfuerzos por mostrarse amable y arrepentido con ella, eran demasiado escasos para que la castaña siquiera los notara. Y eso no se debía a que Ron no lo intentara, sino porque Hermione huía de él siempre que este estuviera a unos 100 metros.
Mientras que con Lavender era imposible hablar, o hacer cualquier otra cosa que no sea besarse.
- Tenemos que hablar- le dijo en un tono severo. Y con solo volver a escuchar ese tono a Ron le dieron ganas de besarla ahí mismo.
- Claro dime…- le dijo sonriente. Mientras terminaba de abrochar los botones de la camisa, y se sentaba para ponerse los zapatos.
- La profesora McGonagall sabe, como yo siempre sospeché, que estamos haciendo un desastre con nuestras guardias de prefecto y me advirtió, ya dos veces, que si no podemos cumplir con nuestra responsabilidad como es debido, nos quitara nuestras insignias, y le dará el trabajo a alguien más. – Le explico con rapidez, y exhaló con fuerza una vez que terminó.
Ron la miraba atónito. Nunca había podido entender como es que se las arreglaba para parlotear con tanta rapidez; y una vez más le encantó volver a escucharla, por lo que no pudo aguantar una risa de felicidad.
- ¿Crees que es gracioso? ¡¿De que te ríes?!- pregunto ella ofendida.
- De nada.- Respondió Ron inmediatamente, como un cachorro que esconde la cola entre las patas, luego de que se lo reta.- ¿Por qué esperaste a decirme esto, luego de una segunda advertencia?
- ¿A que te refieres?- pregunto distraída, tratando de meter todas las mariposas que se habían escapado, con la risa de Ron, de vuelta a dentro de la caja con llave en las que las había guardado, o más bien olvidado.
- Si la profesora McGonagall te advirtió que te quitaría tu insignia en la primera advertencia, no consigo entender porque esperaste a que te lo diga una segunda vez, así no eres tú.
- ¡Oh créeme no fue a propósito mantenerte sin una información que tu solito podrías descifrar! Sobre todo cuando eres tu quien hace las rondas a la hora que se le ocurre.
- Esta bien de acuerdo…-admitió Ron su derrota, levantando ambos brazos por el aire, en señal de rendición.
- Además que es muy difícil encontrar un momento para hablar contigo civilizadamente sin que un tercero interrumpa y haga un berrinche.- culmino ella, tratando de que sus palabras sean tan dolorosas y fuertes como lo seria un golpe.
- Ten entrégale esto a Harry si lo ves primero- volvió a hablar Hermione extendiéndole el pergamino enrollado de Dumbledore para Harry.
-¿Y si lo ves primero tu?- preguntó el pelirrojo, poniéndose de pie.
-¡Pues entonces yo le aviso que Dumbledore lo anda buscando!
-Si pero no has leído lo que dice ¿o si?, no sabes la contraseña ni la hora.- argumento él, justo cuando la castaña daba media vuelta para irse, con una lógica que a Hermione la hizo sonrojar de rabia.
-¡Agh!- exclamo Hermione, mientras se daba vuelta para arrancarle el pergamino de las manos a Ron, y luego volver a darle la espalda para marcharse.
Idiota.
- ¿¡Hermione espera a que hora!? – le preguntó el mientras Hermione llegaba a la puerta del vestuario.
-¡Debo irme!- le gritó ella apurada, para no tener que cruzarse con la rubia que venia corriendo por el medio del campo de Quidditch.
- ¡Nadie nos interrumpe ahora, y tengo que decirte algo…!-Ron correo atrás de ella.
- ¡Bien pero Lavender esta corriendo hacia aquí Won-Won así que dilo rápido!- le dijo ella una vez que se detuvo y se dio vuelta para mirarlo.
Las miradas de los dos se encontraron con una rapidez absoluta, causando electricidad en los cuerpos de ambos. ¿Cuánto tiempo había pasado de la última vez en que ambos se miraron a los ojos? Demasiado sin duda, demasiado tiempo sin encontrarse el uno al otro.
- ¿A que hora?- fue lo único que Ron se atrevió a preguntar con Lavender prácticamente a medio metro de ellos.
- A las once, como siempre- le contesto ella, con el tono de voz frío una vez más, mientras se daba media vuelta, otra vez- No llegues tarde- le advirtió mientras comenzaba a caminar.
- ¡¿A las once?! ¡¿A dónde irán?!- Chilló Lavender cuando se metió en la conversación, tomando posesivamente el brazo de Ron
- ¡No lo haré, lo prometo!- El pelirrojo ignoró a su novia.
Hermione totalmente dolida, y furiosa trato de morderse la lengua para no gritarle una gran verdad a Ron. Pero el dolor y la injusticia que sentía por no poder ser ella igual de feliz que lo era él, la hizo girar sobre sus talones.
-¡El problema no es que lo prometas Ronald, sino que no lo cumplas!- le grito furiosa, aguantando las lagrimas, aunque sus labios temblorosos delataban sus ganas de llorar.
Ron se quedó mirándola con una terrible culpa, mientras que Lavender con una cara que mostraba una exagerada desesperación, trataba de entender toda la situación.
-Estaré Ahí.- fue todo lo que pudo decir él.
-¡¿Ahí donde, con ella? Ni hablar- se opuso la rubia, tomando la palabra una vez más;
Mientras Hermione se iba sin mirar atrás, y Ron la veía marcharse una vez más.
¡En nombre de Merlín, que el próximo va a ser mas lindo!
Si no se quedaron dormidas, o cerraron la página en el medio del Chap…
¡Muchas Gracias por leer!
ShinyNightmare.
