Hola!
¿Qué es esto? ¿Yo he actualizado?
¡Claro que sí! XD
Por fin he llegado y conmigo traje la actualización de nuevo capítulo. Espero que les agrade :)
Antes de empezar responderé los reviews:
NekoDanyhentai: Me da muchos gusto el que te haya gustados y más aún el que dejaras un comentario. Como dije en un principio, habrá mucho sufrimiento, solo esperemos que esto cambie
MissaHatsune: Antes que nada, muchas gracias por comentar. Incluso yo estoy impaciente por ver la sensualidad de Eren +.+ XD
ChibiGoreItaly: Muchas gracias por comentar, lo aprecio bastante. Wow, no puedo creer que te haya gustado mi intento de gore (?), espero que las demás escenas como estas no te decepcionen
Y sin más que decir. ¡Comenzamos!
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Shingeki no kyojin y sus personajes no me pertenecen, solo los tome prestados
Advertencias del capítulo: Escenas bizarras (gore)
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Capítulo 3
"Experimentos fallidos"
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"Las personas dañadas son peligrosas, porque saben que pueden sobrevivir".
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6:45 pm- 10 Meses atrás
El ruido chillante de la reja se escuchó, dando a avisar lo que estaba a punto de suceder.
-¡NO, POR FAVOR!-suplico desesperado el joven rubio
-¡DEJENNOS BASTARDOS!-ordeno furioso el chico de cabello castaño claro
-¡AUXILIO!-grito aterrada la chica
-Por favor dejen de gritar, no les servirá de nada-explico el científico
Las demás personas tomaron por la fuerza a los tres jóvenes, los cuales se resistían por completo a ser llevados al mismo lugar de siempre. Aunque claro que nadie quería volverá a entrar a esa habitación.
Pero sin hacer caso a las peticiones, gritos y suplicas de los chicos, ellos fueron, literalmente, arrastrados en contra de su voluntad hasta llegar a la habitación. Varias veces forcejearon intentando zafarse del agarre de los contrarios, incluso trataron de golpearlos para que los soltaran aunque fuese una fracción de segundo, y aprovecharla para poder escapar, pero todos sus intentos fueron en vano, pues no lograron su cometido y solo recibieron golpes más fuertes por parte de los contrarios y que a uno de ellos tuvieran que inyectarle un sedante para inmovilizarlo, pero por desgracia no los dejaron inconscientes, como ellos hubiesen deseado.
Cuando se encontraban en el pasillo en donde se hallaba aquella habitación, no pudieron evitar temblar por el terror que sentían, y menos aun comenzar a descontrolar sus respiraciones cuando vieron el número escrito en la placa de la puerta frente a ellos. 021.
Ingresaron a la sala, donde tenían preparados todos los instrumentos, químicos y procedimientos que ocuparían durante esa sesiono de experimentación con los cuerpos de los chicos.
Entraron y colocaron a los tres jóvenes en las sillas especialmente diseñadas para ellos, por si llegaba a ocurrir algo. Aseguraron las manos y piernas de los chicos fuertemente con los cerrojos de acero que tenían implantadas las sillas, igualmente aseguraron sus cabezas con unos fierros. A cada uno le colocaron montones de cables por todo el cuerpo, también realizaron rápidas incisiones en sus extremidades, en donde coloraron más cable y una que otra aguja. Sus parpados fueron obligados a ser abierto con ayuda de unas pinzas que igualmente estaban implantadas en las sillas. Para finalizar, colocaron a cada uno, un par de auriculares.
Al lado de cada uno, se encontraba una mesa de metal con gabinetes, encima de ella había montones de frascos, jeringas, agujas e hilo para coser. Esto solo inquieto aún más a los chicos.
-Muy bien, podemos comenzar-anuncio uno de los científicos
-Por favor no….-suplico chica de cabellos castaños mientras pequeñas lágrimas de angustia resbalaban por sus cachetes
La prueba ya había dado inicio y no había nada que pudiera detenerla.
-Primera prueba-comenzó a leer una científica de cabellos rubios el informe en sus manos- Resistencia física
Después de decirlo, inmediatamente los demás científicos, se acercaron a las mesas, donde abrieron los gabinetes y sacaron varias herramientas de todas las clases, tanto de construcción como de cirugías, entre ellas, martillos, pinzas, clavos, navajas de corte, tijeras ridículamente afiladas, serruchos, desarmadores, bisturís, tijeras de hilo, tijeras de disección, entre muchas otras más.
-Comenzaremos con S-562-anuncio la misma científica
Los demás se acercaron con las herramientas a la chica de cabello castaño, la cual al ver los instrumentos en las manos de los menas, no pudo evitar comenzar a llorar frenéticamente. Quería cerrar los ojos, pero le resultaba imposible hacerlo.
Colocaron un cuatro clavos en cada uno de sus dedos en sus dos manos y comenzaron a darles martillazos, provocando que quedaran enterrados en la piel, tardaban en enterrarlos bien y lo hacían apropósito para que la chica sintiera más dolor.
-¡AAAAAAHHHHH!-gritaba descontrolada la chica debido al dolor que sentía
La peor parte de la prueba, era cuando finalmente lograban clavar un claro, este era retirado bruscamente e inmediatamente, vaciaban de una botella, una cantidad considerable de alcohol sobre la herida creadas segundos antes.
-¡AAAAHHH NO, POR FAVOR BASTAAAAAAAAAA!-suplicaba la joven mientras se retorcía
Pero era ignorada completamente y su tortura continuaba durante un gran rato, pues después de sus manos, pasaron a sus brazos y piernas.
Los dos chicos, que presenciaban la escena, querían tapar sus oídos y cerrar sus ojos, pues no soportaban ver a su amiga sufrir de esa manera, pero la impotencia que sentían en esos momentos por querer salvarla de esa bestias, era tan grande que incluso dolía, por lo que solo pudieron aliviarla, llorando en sus lugares a esperar su turno.
-¿Cómo va la frecuencia cardiaca?-pregunto la científica
-Se encuentra descontrolada-respondió el chico que analizaba los estados internos de todos los chicos con ayuda de una gran computadora y los cables que tenían en sus cuerpos los chicos.
-Muy bien, es suficiente-ordeno la científica, lo que ocasiono que los demás detuvieran su labor de torturar a la chica castaña
-Continuaremos con K-921-anuncio
Los científicos esta vez se posicionaron en frente del chico de cabello castaño claro, dejaron el martillo y los clavos, para remplazarlos por serruchos, agujas y bisturís. El chico palideció y abrió más sus parpados a pesar de que estaban completamente abiertos.
Tomaron sus brazos y piernas y deslizaron sobre su piel, los bisturís y serruchos, estos rebanaban la piel y cortaban al grado de que un charco norme de sangre se creó rápidamente en el lugar en el que estaban. La piel después de ser desprendida, era inmediatamente arrancada por los científicos para hacerlo aún más doloroso y tortuoso para el chico, era desprendida de manera lenta, en vez de ser rápida. Cortes enormes se podían ver perfectamente, era una escena difícil de contemplar y no ayudaban los gritos del chico.
-¡AAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!-
La pero parte, fue que justo en los lugares en los que estaban los cortes, introdujeron una por una, agujas, hasta que se perdían entre la carne y venas, el total de agujas colocadas, fueron 30 por cada corte, solo que había docenas de costes realizados.
-¿Qué tal el pulso?-pregunto la científica
-Igual que la anterior-respondió el chico del computador
-Genial a este paso no avanzaremos nada-respondió irritada-Esta bien, pasemos con A-580-anuncio
El chico de cabellos castaños, respiro agitadamente mientras trataba de contener el dolor que sentía en sus heridas, pero no podía, a pesar de eso, giro su cabeza lo más que pudo para poder ver a sus amigos, la primer torturada fue su amiga, la cual se encontraba casi inconsciente por el dolor que sintió momentos atrás, verla le dio tristeza y odio. Después miro a su amigo junto a él, estaba tenso, nervioso y estaba llorando, el presencio como sus compañeros fueron torturados y de seguro no quería imaginarse como seria torturado, pues ya era su turno.
Su tortura fue la peor, pues en sus brazos, manos, pies y piernas, se le fueron cosiendo con agujas una gran hilera de hilos, los cuales, después fueron jalados lentamente, arrancando su piel, creando cortadas muy finas.
-¿Esta vez como esta?-volvió a preguntar la científica
-Exactamente igual-respondió el joven
-Esto no puede ser…-respondió molesta-Muy bien, continuemos con las meas pruebas y rehagan sus heridas-ordeno fríamente
Muchas más pruebas, fueros ejecutados en el interior de esa habitación, una tras otra más perversa y cruel que la anterior, tan repulsivas que no pueden ser descritas con palabras, pues el dolor que sintieron los chicos, no puede ser descrito muy fácilmente. Muchos gritos fueron escuchados, muchas lágrimas fueron derramadas y la habitación termino por ser cubierta de sangre. Pero después de tanta tortura, al final no se logró obtener el resultado que tanto desearon.
-¡Esto no puede ser cierto!-grito histérica la científica de cabellos rubios mientras arrojaba los papeles
-Señorita por favor tranquilícese-trato de calmarla
-¡Como quieres que lo haga si todo es un desastre, solo míralos!-apunto a los chicos
Los chicos se encontraban inmóviles, con los parpados a punto de ser arrancados por las pinzas que los aseguraban debido a la necesidad que tenían por cerrarlos, sus cuerpos estaban muy dañados, cubiertos por la sangre que aún brotaba de sus heridas, ya no podían ni siquiera moverse, estaban exhaustos, ya no soportaban más, y el dolor que sentían se iba esfumando conforme pasaban las pruebas, todas y cada uno de ellas fueron empezando a olvidarse y ponerse en segundo plano para ellos, lo único que querían era descansar. Pero lo más interesante de todo esto es que ellos por alguna razón fueron afortunados, ya que ningún otro humano en esas condiciones, hubiera aguantado tanto.
-Pero señorita, superaron el tiempo estimado-comento
-¡¿Crees que eso me importa!?-grito nuevamente-¡Se supone que deben de superar el tiempo máximo para ser promovidos, no superar el tiempo promedio de cualquier inútil!
-¿Entonces que se supone que…?
-¡Se acabó!-grito-¡Levamos 6 meses con lo mismo y no hay avanzas con estos sujetos, por lo que se da por concluido las pruebas hasta nuevo aviso!-anuncio enfadada-¡Lleven a los sujetos de vuelta a sus celdas, no sirven!-ordeno
La orden fue cumplida rápidamente, los chicos fueron sacados de la habitación y llevados de regreso a sus celdas.
10: 50 pm
Los chicos fueron arrojados al interior de las celdas sin importarles el hecho de que estuviesen seriamente lesionados, pero tampoco es como si a los chicos les importaran, ellos daban gracias por estar ahí y no dentro de esa habitación soportando más torturas tanto físicas como psicológicas, solo para comprobar una hipótesis. Las celdas fueron cerradas y ellos fueron abandonados rápidamente, pues las demás personas salieron del lugar sin voltearlos a ver.
Después de un rato de permanecer en el suelo sin moverse, comenzaron a hablarse entre ellos con suma dificultad. El dolor de su cuerpo aún no se iba del todo,
-Oigan, ¿cómo se encuentran?-pregunto el chico de cabellos castaños claros
-Jean, ¿tu cómo crees que estamos?-respondió un poco frustrado el chico rubio que aun permanecía en el suelo sin moverse.
-Me duele todo….-respondió la chica castaña mientras se abrazaba a si misma-Y tengo hambre….
-Lo siento Sasha, pero probablemente no comamos en mucho tiempo…-contesto el chico de cabello rubio.
Sus palabras solo hicieron que la chica comenzara a llorar.
-Armin, ¿por qué se lo dices?-cuestiono irritado Jean, a él no le gustaba ver llorar a ninguno de sus amigos
-Es mejor decir la cruel verdad a vivir ilusionado por culpa de una mentira bonita-explico mientras se levantaba y recargaba en la pared-Auch….aun duele-se quejo
-¿Cuándo se supone que hará efecto?-pregunto Jean mientras veía una cortada en su brazo
-No lo sé, pero está tardando…-respondió Armin mientras miraba sus piernas
-…¿Cómo creen que este Eren?...-pregunto de importunó Sasha mientras secaba las lágrimas de su mejilla
Tanto Armin como Jean se sobresaltaron. Era cierto, tenía tiempo que no lo veían.
-¿Creen que siga vivo?-volvió a preguntar Sasha con voz dolida.
-Claro que si-respondió Armin con firmeza- Él no se daría por vencido, él debe estar vivo
-Sinceramente Armin-dijo Jean-Yo preferiría que estuviera muerto que vivo…
-¿Jean que estas…?-se quejó Armin.
-Prefiero verlo muerto, porque…—lo interrumpió- Si siguiera vivo, tendría que soportar más torturas como las nuestras.
Armin no dijo nada, escuchar eso le dolía, Eren era su mejor amigo y claro que quería lo mejor para él y más un después de lo que sucedió hace años, pero lo que dijo Jean si sería la mejor opción. Es mejor estar muerto que vivo en ese lugar, al que comenzaron a llamar desde hace tiempo, hogar.
El lugar quedo durante un buen rato en silencio, hasta que la castaña hablo.
-Pero, mientras más dolor, mayor es la resistencia ¿no?
Armin y Jean se miraron el uno al otro y después sonrieron con melancolía.
-Es cierto Sasha-dijo Jean- Si podemos con esto, podremos con lo que sea
- Incluso Eren lo lograra-a completo Armin
Sasha sonrió dolida por las palabras de sus amigos.
Ellos son S-562, K-921 Y A-580, pero sus verdaderos nombres son Sasha Braus, Jean Kirschtein y Armin Arlert, sujetos de pruebas en el proyecto HK-MEGA, concluidos como negativos en las pruebas realizadas.
Ellos son considerados, los experimentos fallidos.
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Extra
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-¡Espera por favor!-grito alarmada al ver como su única compañera se alejaba
-¡No me dejes!-volvió a suplicar, pero la contraria simplemente la ignoro y continuo corriendo por los escombros
Al ver que no había nada que pudiera detenerla, regresos al interior de aquella caverna, donde se ocultó mientras tapaba su boca con su mano derecha, pues de esa manera, no dejaría salir ninguno de los sollozos y gemidos que se creaban en sus cuerdas vocales por culpa del llanto que comenzó a crearse sin que ella lo pidiera.
El que una vez fue su hogar, se encontraba destruido en esos momentos y no había nada que pudieran hacer. No podía escapar, pues hacerlo era un acto suicida, ya que si ponía un pie fuera, sus probabilidades de mantenerse con vida, eran muy bajas.
Fue por eso que le suplico a su única amiga, que no saliera, pero no la escucho, la desesperación fue más grande y salió corriendo de la cueva, dejándola a su suerte.
Ella la quería más que a nada, pues era su única familia, a pesar de que no lo eran realmente. Habían estado juntas desde que eran pequeñas, sin separarse en ningún momento, se conocieron por obra del destino y la suerte, se apoyaron mutuamente porque no querían que la contraria siguiera sufriendo, se encariñaron porque se entendían, pues ambas tenían la misma historia. Abandonadas por sus familias a muy temprana, arrojadas a la calle como viejos trapos sin utilidad, deambulando por años en la suciedad en busca de comida y refugio, pero sobretodo en busca de cariño.
Tantos años juntas, tantas desgracias vividas, y tantas risas compartidas, tantos recuerdos y momentos grabados en su memoria, se hicieron añicos en cosa de segundos. Pues ya no importaban más. Sus sentimientos habían dejado de ser importantes para la que una vez amo.
Se abrazó a sí misma, mientras mordía sus labios para evitar crear ruido, pues su llanto seguía presente, y no tenía intenciones de irse.
Le dolía mucho saber que volvería a estar sola, pero le dolía más el no saber que le pasaría a ella, en donde estaría, si se encontrara bien después de esto, con quien estaría, si la recordaría, o si la volvería a ver. Tantas preguntas sin respuesta, hacían que su llanto creciera aún más.
Seco sus lágrimas con ambas manos de manera forzosa. No tenía tiempo de estar pensando en eso y mucho menos de ponerse a llorar como tonta, desperdiciando el tiempo valioso que tenía por ahora, debía aprovecharlo y no desgastarlo, pues después no tendría más oportunidades para salir más que las que tenía ahora.
Se arrastró con cuidado por el frio y áspero suelo hecho de piedra, hasta que llego a la salida, donde se asomó temerosamente. Observo alerta el paisaje, que no era más que ruinas de lo que antes fue un pequeño pueblo pacífico, que ahora se encontraba destruido y consumido por las llamas que aún seguían encendidas. A lo lejos aún se escuchaban algunos gritos de dolor y de terror por parte de los habitantes, al igual que sus suplicas por no ser asesinados, el llanto de las los niños y mujeres era muy fuerte, pero de apoco iban desapareciendo, pues estos iban pereciendo. Escucharlos solo hacía que sus nervios aumentaran y comenzara a temblar. Tenía mucho miedo, no quería salir de su escondite, y mucho menos sola.
Aquella caverna la mantenía a salvo, pero si seguía ahí, terminaría por convertirse en su tumba.
-Debemos salir, de lo contrario moriremos…si quieres quedarte aquí, te dejare hacerlo, pero yo no pienso morir-
Se sobresaltó, pues había recordado las últimas palabras que escucho de ella justo después de que la abandonara. Seguía teniendo miedo, no quería salir por culpa de su temor, pero tampoco quería morir, debía ser fuerte, debía serlo quisiera o no. Es cierto que ella siempre fue más fuerte de lo que jamás pudo ser, pero por primera vez, ella también debía ser igual de fuerte, al menos intentar serlo, no tenía más opción.
Se levantó, cerro sus ojos con fuerza y se tragó el llanto, era ahora o nunca.
Salió de la caverna y comenzó a correr todo lo que sus piernas se lo permitían, siguió el mismo camino que tomo su compañera, saltando y evadiendo los escombros, arrastrándose debajo de ellos y cuidándose de las llamas. Varias veces volteo hacia atrás, pensando en regresar, pero no lo hizo. Mientras corría no pudo evitar toparse con los cadáveres de las personas. Descuartizados, incompletos, sin extremidades, decapitados, calcinados, con expresiones de dolor y terror plasmados para siempre en sus rostros. Perdió la cuenta de cuantas veces tuvo que tapar su boca para no gritar.
Siguió corriendo, faltaba poco para salir del lugar. En todo el recorrido que hizo, jamás la vio a ella, por lo que temió lo peor.
Se recargo en la pared de lo que antes era un local de comida, para poder recuperar el aliento. Escucho un grito detrás de ella, no puedo evitar el no voltear. Cuando lo hizo se arrepintió.
Uno de esos sujetos, que fueron los responsables de destruir todo el lugar, se encontraba asesinando a sangre fría, a una mujer que trataba de proteger con su cuerpo a su hijo de 7 meses. La mujer suplicaba pero el contrario no se detenía, ni siquiera por el llanto del infante.
Tembló aún más, no podía comprender el cómo era posible que los seres humanos fueran tan crueles.
Abandonó el lugar y siguió corriendo. Por fin estaba fuera del lugar y se encontraba en el bosque. Pero a pesar de eso, siguió corriendo, no importaba que sus pies descalzos le dolieran. Avanzo aún más, hasta que tropezó. Fue ahí cuando se detuvo.
Callo sobre la tierra en una zona abierta, esto ocasiono que sus rodillas se rasparan y comenzaran a sangrar, pero lo ignoro. Se reincorporo, pero no se levantó, solo se sentó y permaneció ahí con la cabeza agachada, posteriormente, comenzó a llorar, lloro tanto que sus ojos le ardían, su garganta le dolía debido a los fuertes gritos que dejo salir en medio del llanto. Pero daba igual, por fin podía desahogarse después de tanto tiempo.
Esta pequeña y hermosa niña de cabellos oscuros, se llama Mikasa, a la edad de 10 años, comprendió que el mundo, es un lugar cruel, junto con sus habitantes.
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Hola de nuevo!
Si llegaron hasta aquí, muchas gracias :D
Lamento no haber actualizado en un buen tiempo, estaba en temporada de exámenes y entrega de proyectos y se me fue imposible escribir algo :(
Pero ahora que he terminado, me daré tiempo para escribir y actualizar esta y mis otras historias :D
Nuevamente gracias por leer
Espero su comentarios y opiniones acerca del capitulo
Nos leemos luego!
Bye, Bye
