Chapter 3
Cuando desperté, noté que me encontraba en una habitación grande. Supongo, era mi habitación… Al mirar alrededor de ella, me encontré con unos ojos violetas muy preocupados. Yo solo logré decir "Rey…" ella me sonrió un poco más aliviada de lo estresada que se veía. En ese momento entraron Mina, Lita y Amy. Las tres se sorprendieron de encontrarme ya despierta. Ellas gritaron y Mina hasta llego a llorar de la felicidad de que yo me encontraba en perfectas condiciones…Al rato la doctora Ikuko me dijo que podría moverme pero no muy bruscamente y que tengo que estar al lado de mis guardianas durante cierto periodo de tiempo, por lo menos hasta que ella me diga cuando debo dejar de estar con ellas obligatoriamente… Mi madre me llegó a visitar un rato junto con Endymión y su guardia. Finalmente llego la noche. Por hoy, las chicas, dormirán en mi habitación por órdenes de mi madre y de la doctora Ikuko. Ya es más de media noche y ni las chicas ni yo hemos podido conciliar el sueño. Por ahora estamos hablando de aquella flecha misteriosa que estaba en la puerta del vestidor de la pista de patinaje. "Pero, ¿Qué podríamos hacer al respecto?" dijo Lita. "Aún no podemos decidir nada, Lita" replico Mina. "Bueno chicas… ya es demasiado tarde… yo creo que por ahora, lo mejor es descansar…" les dije. Ellas obedecieron y se acomodaron para dormir. Al rato se comenzaron a escuchar los ronquidos de Mina. Yo sabía que las demás seguían despiertas por que todas se ponían a rodar en sus camas portátiles (cortesía de mi madre). Al final yo fui la última en quedarse dormida, lo cual es lógico, ya que yo fui la que se llevo el peor susto. A la mañana siguiente, fui la primera en despertarme de todo el palacio, claro… excepto por la servidumbre… Me levante lo más silenciosa que pude. Como ya he tenido practica, no desperté a ninguna de las chicas. Me duché y me vestí con mi vestimenta normal de princesa. Al salir de la habitación decidí que iría a dar una vuelta por el bosque de las hadas lunares. Y como siempre, un montón de hadas se reunieron alrededor mío y comenzaron a platicar conmigo. Un rato después, creí que todos ya estarían despiertos y que me estarían buscando como locos… En especial Rey, que es mi mejor amiga y me conoce como nadie en el universo. Al levantarme del suelo, vi una sombra muy extraña, la sombra no parecía humana o animal. Me acerqué un poco hacia el lugar donde miré la sombra por primera vez. Al acercarme la sombra se hacia más grande, lo cual me parecía extraño ya que estaba segura de que no era la mía. Al llegar lo más cerca posible de aquel lugar sentí que algo me tomó por la espalda y que me puso un pañuelo con algún liquido que al respirarlo me daba mucho sueño. En ese momento recordé lo que Rey me había dicho en una lección de auto-defensa que me dio en aquel tiempo. Así que siguiendo el consejo de Rey, intenté no respirar en el pañuelo e intenté fingir lo que producía el efecto de aquel liquido. El secuestrador pareció haber creído mi actuación y comenzó a reír de una forma malvada y siniestra. Cuando nos comenzamos a desplazar de ese lugar entre los árboles, aquel hombre o mujer comenzó a susurrar su maníaco plan de, según lo que escuché, "Venganza". Cuando él o la secuestradora se canso de cargarme, me dejo en el suelo como si nada. Aproveche el momento en el cual aquel o aquella mujer, según lo que vi, se alejó yo me levanté y comencé a correr lo más rápido que podía y la secuestradora no se dio cuenta hasta rato después, cuando yo ya no estaba. No me perdí en el camino hacia el palacio, ya que no estaba muy lejos y yo ya me sabía todo tipo de entradas hacia mi palacio. Al llegar al palacio noté a lo lejos que las chicas me habían notado y comenzaron a correr hacia mí junto con el grupo de Endymión y sus hombres. Cuando yo me canse de correr y gracias a aquel líquido estuve a punto de desmayarme si Lita no me atajaba. Me llevaron hasta mi habitación y me recostaron de nuevo. Cuando la Dra. Ikuko llegó yo le dije que intentaron secuestrarme y que gracias a unas lecciones de auto-defensa, que Rey me había dado un par de años atrás, me pude escapar de aquel individuo. Le dije que me sentía algo débil gracias a un líquido que habían puesto en el pañuelo con el que trataron de dormirme. La doctora agradeció a Rey a la cual también, le dijo que si no fuera por ella, yo estaría muerta. Y cuando mi madre, Endymión y los generales entraron…
