Serena Nicole

Mientras Serena se adaptaba a la solitaria vida en el internado, la pequeña Serena Nicole crecía llena de atenciones y mimos por parte de Ikuko y Kenji. Serena no imaginaba que el sobrenombre que le dio el día que se despidió de ella, lo continuarían utilizando sus padres, es decir que en casa Serena Nicole era llamada Rini.

Rini en un principio era pequeña, menuda y parecía una muñequita frágil, pero con el paso del tiempo, se volvió una niña muy activa, sana y demasiado caprichosa. Sus abuelos eran más complacientes de lo que habían sido con su mamá, en un intento de que su labor como padres esta vez sí marchara bien. A Serena no le llamaban muy a menudo y cuando lo hacían no hablaban con ella de Rini. Desistieron de llamar tan seguido, al volverse rutinarias las conversaciones, pues Serena les hablaba poco. Cuando la telefoneaban, esta rogaba internamente que no le hablaran de la niña, incluso desconocía que usaran dicho sobrenombre, para ella a su "hermana" le decían Serena Nicole.

-Rini, no pelees nena, comparte tus juguetes con tu prima Netzu –le llamó la atención Ikuko

-Muñeca mía –decía la nena de 4 años -¡Suelta!

-No, mía –reclamaba la pequeña Netzu, tirando de un lado de la muñeca en conflicto

-Niñas no peleen –les decía Ikuko, quien se encontraba de espaldas doblando la ropa limpia

En eso se escuchó cómo algo se rasgaba, un golpe seco, seguido del llanto de la pequeña Netzu.

-¡Niñas! ¡¿Y ahora qué sucedió?! –se dio la vuelta

-Me pegó… -lloriqueaba Netzu- aquí en mi cabecita

-Netzu tonta rompió mi muñeca- lloriqueó Rini haciendo pucheros y con el ceño fruncido

-Rini, eso no se hace –le llamó la atención

-Ella rompió mi muñeca, ¡Yo le rompo cabezota! –reclamó Rini, agarrando otra vez la muñeca y volviéndole a dar con esta

-¡Quiero a mi mamáaa! –volvió a chillar Netzu

Netzu era una de las tantas víctimas de Rini, quien tenía fama de ser pleitista hasta por objetos que no le pertenecían. Algunas mamás por eso no dejaban a sus hijos ir a su casa, ya que siempre salían llorando del lugar. A veces aceptaban por compromiso, pues Ikuko era muy buena persona, pero cuando podían evadirla, lo hacían. Ella no se imaginaba que a sus espaldas apodaban a Rini "pequeño demonio de Tasmania", si no, les hubiese retirado la amistad de inmediato.

-Rini, mira –decía Ikuko, mostrándole a la pequeña de 9 años una fotografía

-Esa, ¿Quién es? –preguntó celosa

-Es… -hizo una pausa, por poco se le escapa "tu mamá" –es tu hermana mayor, Serena

-Ella no es Serena… Serena soy yo –protestó

-No Rini, ya te hemos dicho que ella también se llama Serena, pero ella es Serena Elizabeth y tú eres Serena Nicole –explicó a la niña

Rini se quedó contemplando la fotografía. La chica era rubia, tenía ojos azules y el rostro como ella; para colmo el mismo nombre. Un peinado similar al suyo. Su interruptor de celos se activó y marcó "Enemigo potencial, exterminar".

-Yo soy más bonita que ella –murmuró sin apartar la vista

-Las dos lo son –sonrió Ikuko, algún día la podrás conocer

-¿Por qué no vive aquí? –preguntó con fines informativos y no por que quisiera a Serena allí

-Está lejos estudiando, cuando termine vendrá para conocerte –comentó Ikuko

Rini continuó mirando la fotografía, mientras mamá Ikuko se levantaba para ir a la cocina. Esperó estar sola para soltar su veneno.

-Aquí no vengas a quitarme lo que es mío, te odio Serena Elizabeth –diciendo esto, rompió la foto.

Tiempo después…

-Amiga, ¿Qué se siente tener 12? – preguntó Momo

-Igual que 11, pero con derecho a exigir mejores obsequios –respondió con aires de superioridad Rini

-¿Qué le pediste a tus padres? –dijo entre risas Momo

-Le dije a papá Kenji que quiero la Colección completa de la línea "Pequeña Dama" –sonrió contenta

-¡No te creo! Ahora sí que te extralimitaste Serena… Eso es carísimo –comentó sin poder dar crédito a lo escuchado

-Es en serio, es más, me dijo que sí. Y no me llames Serena, sabes que me choca ese nombre –la fulminó con la mirada

-Sí, sí, lo sé. Sólo porque tú hermana se llama igual. Nunca he entendido porque les pusieron el mismo nombre… ¿Cómo es ella? –siguió Momo

-Se… parece a mí. Es rubia, ojos azules y cumplimos años el mismo día –respondió con dificultad, las semejanzas la enfurecían

-¡Wow! Eso es… -abrió los ojos de par en par

-¡Es absurdo! –hizo un gesto de desagrado- lo peor de todo es que mamá Ikuko, muere por que la conozca

-¿No la quieres conocer? Digo… tal vez y te lleves bien, ¿No? –le sonrió animada

-¡Uy no! Por mí que se estrelle su avión –soltó sin pensar y sintió por un segundo una opresión en el corazón

-Amiga… -la miró con reproche –eso se oyó muy cruel, no seas así

-Bueno, que se quede dónde está y no tendremos problemas –finalizó

2 años más tarde…

-Tengo 14 años, tengo 14 años –tarareaba Rini mientras se probaba orgullosa los brasiers que le había comprado mamá Ikuko

-Rini, baja un momento –la llamó desde las escaleras

-¡Voy! –gritó, siguiendo con su tarareo- tengo 14 años…

Arrojó al suelo los sostenes, se puso su blusa rosa y bajó antes que mamá Ikuko la llamara Serena.

-¿Para qué me quieres? –preguntó con los brazos cruzados

-¡Ay, dos meses! ¡Dos meses! –exclamó- no puedo creerlo, ¡Por fin!

-¿En dos meses, qué? –preguntó secamente

-En dos meses –la abrazó feliz- tu hermana Serena, vuelve

-¿Quéee? –chilló- ¿Y esa, a qué viene?

-Al fin, mis Serenas reunidas –ignoró la pregunta de Rini- mi Serena Elizabeth y mi Serena Nicole

-¡Mamá! ¡¿Por qué tiene que venir?! –gritó enfadada

-Bueno –la miró- ya es hora de que venga, ha estado ausente mucho tiempo, es mi hija y le pedí que viniera a vernos –sonrió con las manos en el rostro

-Dile que no venga –le tomó las manos – por favor, mamá. No te pediré nada en estos dos meses, pero dile a Serena que no venga

-Hija, ¿Por qué no quieres que venga? Ni siquiera la conoces como para que te haya hecho algo malo- Ikuko estaba sorprendida de la reacción de Rini

-Aquí sale sobrando –respondió fríamente- además si ya está grande, bien puede comprarse su casa si quiere y tú la vas a visitar ahí

-Serena Nicole, ¿Qué son esos modales tan feos? –regañó a Rini- ella vendrá aquí y espero que te portes bien; porque te aviso que ella se hará cargo de tus gastos, que por cierto no creas que no me doy cuenta que gastas más de la cuenta

-Y esa ¿Por qué? ¡Ella no es nadie para decidir en qué gasto o no! –gritó con el rostro enrojecido de furia- ¡No esperes que le haga caso a esa!

-Serena, no me hagas repetirlo –amenazó- vete preparando porque en dos meses se acaba tu monarquía, ya es hora de que aprendas a respetar jovencita y tu hermana me ayudará con eso.

-¿Sabes qué? –gritó caminando hacia su habitación- ¡Dile a esa Serena de porquería que aquí ni se acerque o lo lamentará! ¡Que ruegue a todos los santos del cielo que su avión se mantenga en el aire, ya que YO, estaré rogando por que se caiga! Ah… y por si no fui clara… ¡Le dices que la ODIO!

-Rini –susurró atónita de lo que escuchó- Dios mío, ¿Ahora qué haré? Con lo que me costó convencer a Serena que aceptara venir y ahora esta niña me confiesa semejante crueldad

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Bue… parece que estos señores no le atinan en lo de la crianza de infantes xD

¡La que le espera a Serena!

No recuerdo que más les iba a decir, ha habido tantos sismos en mi ciudad que ya tengo las ideas revueltas x.x

¡Nos vemos!

Fecha: 28 de julio de 2015