Declaimer: Naruto y sus personajes no son mi idea propia sino que de Masashi Kishimoto.

(El apellido de Matsuri es inventado. Ten Ten solo contara el capitulo 2. De ahora en más el relator será 3º persona omnisciente)

Advertencia: Lenguaje algo feo. Bueno…no sé, vean ustedes. XD

Capitulo 3: Tan solo fue un mal día.

Ten Ten se hallaba dentro de un callejón oscuro, sucio y para nada reconfortante. Frente a ella, un hombre de un metro ochenta aproximadamente se le acercaba paso a paso. Tenía una campera negra, cuya capucha descansaba sobre su cabeza. Los puños, los tenia cerrados, y la mirada la mantenía fija y dura sobre su persona. Ella tenía la mirada fría, aunque por dentro se preguntaba qué sucedería en ese momento.

-¿Qué tal bonita? Dame toda la plata… - demandó el hombre. Era muy robusto, pero sorprendentemente no poseía armas o navaja alguna.

-No-No tengo nada. – contestó nerviosa. Y era verdad, plata no tenía. Solo un celular en el bolsillo trasero de su pantalón.

-¿Y piensas que me la creo? ¡Una pendeja que va a esta escuela de baile tiene dinero por cualquier lado! – le gritó. "Así que el muy hijo de puta me estaba esperando…" pensó ella. – me darás todo lo que tienes, aunque deba dejarte en bolas para que lo hagas. – dejó entendido. A Ten Ten se le heló la sangre, este tipo era peligroso. Pero aun así, se paró firme. Tal vez si insistía él se iría.

-No tengo nada. Mira. – dijo dándose vuelta los bolsillos delanteros del pantalón. Su voz trataba de posicionarla en un tono firme, que demostrase que no tenía miedo e iba en serio. -¿Ves?—

-¡Pendeja de mierda! ¿Dónde tenés la plata? – gritó colérico, acercándose a ella. La joven retrocedió hasta dar con la pared de un edificio. Los ojos se le abrieron como platos y su cara denotó un pánico poco disimulado, cuando la tomó del cuello de la campera y la alzó, hasta que sus pies no tocasen el suelo. El alzamiento brusco le hiso dejar caer su mochila.

El hombre la tomó con la mano libre y la abrió torpemente. La dio vuelta, dejando caer los elementos al piso. Cuadernos, cartuchera, vendas, etc. En pocas palabras… cosas de mujeres. El tipo bufó, tan molesto por haber tenido un día fallido. La bajó y le volvió a gritar.

-¡No me tomes el pelo puta asquerosa! Quiero la plata. – volvió a replicar. Su cuerpo parecía crecer, y se acercaba peligrosamente hacia ella. La sombra en su mirada le aterrorizaba.

-Te dije q… - trató de repetirle, pero se vio arrojada al piso por una abofeteada, tan dura, que le hiso sangrar. Podía sentir un sabor metálico, mezclado con saliva y, recién producidas, lagrimas. Se tapó la boca, evitando que la sangre caiga sobre el suelo. Levantó la mirada hacia el sujeto frente a ella. En su rostro se dibujaba la locura, sus ojos opacos la miraban con una intensidad aterradora, y estaban a punto de salirse de sus cuentas, de tan abiertos que los tenía.

En el silencio momentáneo, se acercó una patrulla. El hombre se alarmó y trató de huir. Pero justo en el momento que llegó al principio del callejón, un policía lo agarró y lo arrojó al suelo consigo. Otro se acercó y le ayudó a ponerle las esposas. Ten Ten miraba todo, atónita. No se podía mover, y tampoco tenía la intención de hacerlo. La vista se le nublo repentinamente, y fue en los pocos segundos de lucidez que vio acercarse a trote a una joven de un extraño cabello.

La luz le molestaba, apretó los parpados tratando de que disminuya ese haz blanco. Pero no desaparecía. Con pesadez, sus ojos se abrieron, dándole una visión de un techo blanco. Estaba en una cama de sabanas celestes, giró su cabeza a un lado, posándola en una silla donde estaba su bolso. Armado y cerrado. Frente a ella estaba una doctora. Rubia, de dos coletas, en bata y… con un prominente pecho que Ten Ten creyó que lo estaba soñando. La mirada de la doctora se alzo, y sonrió.

-Valla señorita Ama. Por fin despierta. – alega acercándose a la cama.

-¿Cómo sabe mi apellido?—preguntó confusa -¿Dónde estoy?—

-Estas en el hospital linda. Tuviste un feo encuentro ¿Verdad?—le dijo acariciando su cabello. –Tuvimos que revisar tu celular para saber quien eras. Pero yo ya lo sabía de antemano, conozco a tu mama. La atendí aquí desde que ella era muy joven y después, cuando tú eras muy chica. –

-Mi madre… ¿En serio?— En ese momento se alarmó al saber esa información Si ella la había revisado le contaría su madre de sus marcas por las vendas o peor… le contaría que la encontró con las vendas puestas. Se llevó una mano por debajo del pecho, pero al no sentir nada a parte de la ropa, recordó que se las había quitado antes de salir a la calle. Suspiro, medio aliviada.

-Si ahora mismo estaba por llamarla y avisarle este asunto… -

-¡No! – gritó la joven, la doctora se asombro por su respuesta. – Digo… pre- prefiero ser yo quien le explique lo sucedido. No quiero importunarla, está en una reunión en este momento. –

- ¡Ah! También había un mensaje de ella que explicaba que la cita de la empresa se extendería hasta la una de la madrugada. Y hablando de reuniones… yo tengo una en este momento. Con un bisturí y un proceso llamado Bypass. –

"Toc-Toc"

-Pase. – dijo Tsunade.

-La jovencita pregunta si ya puede ver a la señorita Ama. – dijo un doctor, de unos treinta y cinco años. Cabello castaño, ojos verdes y una apariencia muy guapa.

-Claro, dile que pase. Yo, me voy. – se giró a Ten Ten para saludarla. – Hasta luego, recupérate querida. – dijo palpándole la cabeza. Se volteó y salió con el enfermero siguiéndola.

La puerta se cerró momentáneamente, para que luego sea abierta por una joven de su misma edad, supone ella. Tenía unos ojos preciosos, color jade intenso. Una cabellera rosa. Tenía un bonito cuerpo, con denotadas curvas.

-Hola. – saludó, poniéndose a su lado. –Mi nombre es Sakura, Sakura Haruno. – dice

-No te conozco, ni sé que haces en mi cuarto de enfermería. – suelta Ten Ten nerviosa y molesta.

-Oh, lo siento. Es que… yo fui quien llamó a la patrulla. ¿Recuerdas, hace unos momentos?—se explicó. – Te vi en esa horrorosa situación y me escondí al lado del muro para hacer un llamado al 911 –

-Ah… - En ese momento, la joven recuerda a la chica que se apareció cuando estaba cayendo desmayada. -¡Eras tu! La que se me acercó cuando me desmaye. – piensa en voz alta. La aludida asiente, sonriendo.

-Escucha… ¿quieres venirte conmigo a tomar algo? Tan solo para desestresarte. Relajarte. Tuviste un feo momento. – Ten Ten la miró seriamente, y terminó asintiendo. -No te preocupes, te devolveré temprano para que tu mama no sepa nada. – dijo ella posando un dedo sobre su boca y guiñándole un ojo.

-¿Por qué?—le preguntó.

-Pareces una chica muy alegre y simpática. Siempre aprovecho hacer nuevas amistades. – le dijo. Ten Ten le sonrió y se levantó de la camilla. Se dirigió al baño a arreglarse. Tenía la cara algo sucia, por las lágrimas. Un tajo resaltaba en su labio, pero no le dolía. Tan solo ardía. Se lavó con agua fría, se limpió con la toalla y salió. Sakura la esperaba afuera, lista para irse.

-Iremos a mi casa. – le dijo mientras salían del hospital. –Te curaré esa cortada de labio, te preparare un té y charlaremos un rato. Además… un compañero de la facultad vendrá a traerme unas copias para un parcial. – Sakura abrió su bolso y sacó unas llaves.

-¿Manejas?—se extrañó Ten Ten. La peli rosa asintió, y rió.

-Son las ventajas de tener buenas notas y una prodigiosa beca. –- contestó mientras ambas subían al coche. Se colocaron los cinturones de seguridad y partieron.

-Y… ¿Qué estudias?—le preguntó Ten Ten.

-Medicina. De la rama de cirugía. – le informó.

-Bueno, aunque sea me relaja más la idea de que me cures el labio. – comentó burlonamente. Sakura carcajeó, seguida por la otra joven. A la oji chocolate le agradó mucho Sakura. Era una buena chica, muy inteligente y divertida.

-Llegamos. – anunció. La joven, Ten Ten, miró la residencia. Era un departamento. Muy alto y muy bello. Se bajaron del auto, para entrar al lugar y tomar el ascensor hacia el piso 8. Una vez allí, Sakura la guió hasta su casa. Abrió la puerta y le permitió el paso primero.

El hogar estaba muy tiernamente decorado. La mesa estaba llena de libros y lápices, señal que había estado estudiando. Pero no había señal de adultos…

-Sakura… ¿Vives sola acaso?—

-Si. La beca me paga mi alojamiento, igual que todos los estudiantes becados de la Universidad de Medicina de Konoha. – dejó el bolso sobre una mesa, colgó las llaves y se quitó el saco. – Iré a preparar el te, ponte cómoda en el sofá. Vuelvo en cinco. –

-Claro. Gracias. – contestó. Se dirigió al mullido mueble y se recostó en el. Tomo el control y prendió la tele. Puso las noticias, y tal fue su sorpresa, al notar que su atacante estaba en pantalla completa. El presentador relataba que el ladrón de las trece provincias por fin había sido atrapado, luego del quinto robo de la semana, el último, hacia una joven bailarina.

Cuando Sakura volvió con la bandeja con las bebidas y comida, observó las imágenes del aparato.

-¿No prefieres ver otra cosa? No deberías torturarte con eso. Hay que dejarlo en el pasado. ¡Ya se! Tengo algo que quizá te agrade. – dijo apoyando la bandeja en la mesa ratona y rebuscando en un cajón que se ubicaba debajo del televisor. – ¡Taran! – dijo mostrando una película. La portada decía "Les Choristes"

-Claro. – concordó la castaña. – Me gusta mucho esa película. - pusieron la película en el reproductor, y pulsaron play. La película era en verdad entretenida. Las canciones eran bellísimas, las voces, angelicales. Ambas tomaron sus respectivos tés y los bebieron.

Cuando la película finalizó, eran las diez y media. Para pasar el tiempo, se quedaron charlando paralelamente a los deberes de la peli rosa. Ambas contaron cómo llegaron a estudiar lo que hoy estudian, sus gustos, amigas etc.…

-¿Hinata? ¿Hinata Hyugga?—preguntó Sakura emocionada.

-Si. ¿La conoces?—preguntó curiosa.

-Conozco a su primo. Estudia medicina conmigo. – le contestó. –Ella es muy buena chica, es algo tímida pero confiable. –

-Si, es una de las pocas que me agrada de mi academia, aparte de Matsuri. – La conversación siguió hasta que el celular de Sakura sonó. Le dijo que era su amiga Ino, y debía contestar. Atendió la llamada dirigiéndose a la cocina.

En el largo transcurso de esa llamada, Ten Ten no podía evitar reír por lo bajo por la rara y caótica conversación que llevaba su salvadora con su amiga. La voz de su amiga Ino, era tan aguda que llegaba a escucharla por el parlante. Se gritaban cosas como "Frentona", "Ino-cerda", "perra", "Barbie barata" entre otras que le retorcían el estomago a la castaña de la risa. En sé momento, el timbre suena. La joven se giró hacia la puerta, luego a la cocina. ¿Qué debía hacer? ¿Atiende al visitante o le avisa a Sakura para que ella abra?

-Ten Ten, ¿Podrías atender por mí? – le pidió Sakura.

-Claro. – dijo. Se levantó y caminó a la puerta, tomó el juego de llaves y las colocó en la cerradura. Cuando abrió al visitante, sintió su corazón dispararse a mis latidos por hora. El problema era… ¿Por qué?

-Hola. – saludó frío el joven que estaba frente a ella. -¿Esta Sakura?—ella se enojó por su falta de tacto y frunció el seño.

-¿De parte?—interrogó.

-Neji Hyugga, un compañero de clase. ¿Me puedes decir si está o no? tengo apuro. – contestó algo molesto.

-Si, pero está hablando por teléfono. Puedes esperarla en la sala. – dijo haciéndose a un lado para dejarlo entrar. Este siguió de largo, no sin antes suspirar molesto, y ella cerró la puerta un tanto fuerte, controlando su ira. Se sentó en la mesa y apoyó encima de los apuntes, un paquete que, al parecer, contenía más hojas. "Deben ser los otros apuntes que traería su compañero. No puedo creer que sea amiga de este idiota".

-¿Quien sos?—le preguntó.

-No te incumbe eso. – le contestó. El abrió levemente los ojos y frunció el ceño con notable fastidio. Estaba por responderle cuando la peli rosa hiso su aparición.

-¡Neji! ¿Qué tal? – lo saludó con un abrazo casto. –Gracias por los apuntes, me salvaste para el parcial. – este no contestó, solo asintió. Ten Ten se comenzó a sentir excluida, así que lo mejor que podía hacer era retirarse.

-Sakura. – la llamó. Esta se giró para oírla. – Gracias por todo, pero es hora de irme. – le dice.

-Claro, deja buscar mis llaves. Ah, déjame presentarte antes. – dijo sonriente. – Neji Hyugga, Ten Ten. – dijo señalando primero al joven y luego a la castaña.

-Eres la miga de Hinata-san. – dice. "¿Hinata-san?" se pregunta ella confundida.

-Un gusto. – saluda ella haciendo una inclinación con la cabeza. -¿Nos vamos?—

Ambas chicas salen antes que Neji. Sakura cierra la puerta y los tres descienden por el ascensor. El ambiente no era muy cómodo. La tensión podía hasta palparse. Ten Ten y Neji se miraban furia. No tuvieron una buena impresión del otro, y horas más tarde, la pobre Hinata se vería intermediada en este problema.

Sakura trasladó a Ten Ten a su casa. Se despidió y le dejó su teléfono de celular y su casa, para cualquier emergencia. La castaña le agradeció y entró a su casa. Aun eran las doce, por lo que tenía tiempo de darse un relajante baño. Con aromatizantes y mucha espuma. Escuchando una canción de Vivaldi.

Se hiso una tina de agua caliente, y sumergió el cuerpo en ella. Recostó su cabeza y dejó volar sus pensamientos en los sucesos de ese día, deteniéndose sobre todo, en el encuentro con el frio y maleducado primo de su mejor amiga. Mañana tendría tanto que discutir con Hinata…

Hola!

Como verán, ya se conocieron, no de una buena manera, pero se conocieron. Jeje.

Aviso: mañana tratare de subir dos capis. Uno de "guerra de bandas" y otro de "detrás de las sombras", tal vez no llegue a ambos pero uno como mínimo actualizare.

Espero que les haya gustado. Dejen un Review de ser así!

Y si no… dejen uno comentando el porqué. Gracias por leer.¡Besos!