Mierda, mierda, mierda... ¿Por qué esto me pasa a mí? Todo es culpa de Kusomatsu...
Ichimatsu se mantenía quieto en aquel sofá negro, ligeramente encorvado y evitando todo contacto visual con aquellos hombres frente a él. En cuanto lo subieron al auto le habían cubierto los ojos; para cuando le quitaron la venda ya se encontraba en aquella lujosa oficina. El tipo de la camisa verde estaba al costado de un escritorio con varios papeles en mano, a un lado en una gran silla roja un sujeto de camisa roja y corbata negra no dejaba de mirarle mientras sonreía, según la percepción de Ichi, de manera diabólica.
El tiempo seguía pasando e Ichi se ponía más nervioso con cada segundo, temía hablar y terminar muerto; pero también deseaba preguntar por el estado de Karamatsu, miro sus manos un momento, la sangre de aquel chico ya se había secado.
La puerta se abrió de pronto, un hombre de bata blanca regordete y sonriente caminó hasta quedar frente al escritorio.
- Él está bien, perdió algo de sangre pero ha estado peor en otras ocasiones -
- Gracias doctor - el de camisa verde saco un sobre de su saco y lo extendió al hombre.
- Las indicaciones son las de siempre - finalizó el hombre recibiendo el sobre y retirándose del lugar.
El de camisa roja que se había mantenido en silencio todo el tiempo, se levantó y avanzó hasta quedar frente a Ichi.
- Es tu día de suerte, parece que mi hermanito no morirá así que aun tienes una leve oportunidad de vivir - tomo asiento junto al mensajero y paso su brazo por detrás atrayéndole - ahora, me dirás quien carajo eres y tu relación con Karamatsu -
Entonces este tipo es hermano de Kusomatsu... ¿A qué relación se refiere? No soy su amigo ni nada...
- Bueno... Kusomatsu... -
- ¡Aguarda! - interrumpió el mayor - ¿Has dicho Kusomatsu? - le miro con seriedad.
Ichimatsu se tensó visiblemente, seguramente acababa de firmar su sentencia al insultar a su hermano. Espero a que sacaran un arma o llamaran a algún subordinado para arrojarlo al lago con sus pies envueltos en cemento.
Una risa sonora le devolvió a la realidad.
- Este chico me agrada - el de camisa roja limpiaba una lágrima que salía de tanto reír - ¿Podemos conservarlo Choromatsu? - el otro chico en la habitación suspiro con fastidio.
- No es una mascota, no digas tonterías Osomatsu niisan -
- Vamos, solo míralo - sujeto de la barbilla a Ichi moviendo su rostro ligeramente - es tan lindo~ y se vería genial en mi habitación - sonrió de lado atrayendo más el cuerpo del menor.
Por inercia Ichimatsu soltó un golpe al rostro del tipo junto a él, sin embargo su puño se detuvo a centímetros de llegar.
Choromatsu sostenía con fuerza la muñeca de Ichi, quien solo sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo al sentir la mirada asesina de aquel sujeto. Osomatsu solo observaba con una gran sonrisa.
- No seas agresivo Choro - el mencionado soltó al menor - mejor ve a ver cómo sigue nuestro hermano, mientras yo converso con nuestro amigo Ichi -
Choromatsu miro con seriedad a ambos por un momento y salió sin decir nada.
- Choro puede dar mucho miedo - Osomatsu soltó una risa estirando sus brazos y acomodándose mejor en el sofá - ¿Qué edad tienes? - pregunto a Ichi que parecía más nervioso que antes.
- ... veinticuatro -
- Genial, significa que ya eres legal - sin darle tiempo al otro de reaccionar se lanzó sobre el recostándolo en el sofá.
- ¿Q-qué carajos haces? - Ichimatsu peleaba por quitarse de encima al otro.
- Solo cumplo mi rol de hermano mayor y verificó que seas bueno para mi hermanito -
- ¡Basta maldito pervertido! – en un rápido movimiento Ichimatsu saco de sus ropas un arma e intento apuntar con esta al otro; Osomatsu alcanzo a sostener la muñeca del menor apretándola con fuerza y obligándole a soltar la pistola.
- Niño malo, esa arma es de Karamatsu, ¿No? -
Osomatsu con su mano izquierda sujeto las muñecas de Ichi por sobre su cabeza, mientras que con la derecha se colaba debajo de la camiseta.
- Empiezo a entender lo que mi hermano vio en ti – le hablo al oído en un tono profundo.
Ichimatsu había comenzado a temblar, ese sujeto resulto ser más fuerte que él y no lograba liberarse del agarre.
Se escuchó la puerta abriéndose de golpe y lo siguiente fue Osomatsu volando hacia el escritorio, Ichimatsu miro con gran sorpresa, Karamatsu estaba de pie, vistiendo solo un pantalón negro y una venda alrededor de su vientre.
- Kara~ eso dolió – Osomatsu sobaba su espalda que comenzaba a punzar por el golpe recibido - ¿Por qué lo has hecho? – cuestiono con un puchero.
Karamatsu camino hasta él y lo tomo de la camisa atrayéndole de manera brusca.
- Osomatsu, no se te ocurra volver a tocarlo, ¿Entiendes? – la mirada fría y voz profunda haría temblar a cualquier persona con sentido común, Ichimatsu se quedó en blanco ante la escena, mientras el hermano mayor mantenía aquella sonrisa pícara.
Karamatsu soltó a su hermano, se giró y tomo del brazo a Ichimatsu levantándole con cierta fuerza, en la entrada Choromatsu se mantenía con una expresión seria.
- Gracias por el aviso… - Le hablo Kara a su otro hermano.
- ¡Choromatsu traidor! – grito Osomatsu en un tono infantil.
- Te dejo el resto – Volvió a hablar Karamatsu mientras llevaba consigo a Ichimatsu. Lo último que se escucho fue la puerta de la oficina cerrándose y un grito por parte del hermano mayor.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
En una recamara lujosa llena de muebles ostentosos con decoraciones en dorado, sobre la gran cama Ichimatsu se encontraba sentado en una esquina, encorvado como solía acostumbrar y mirando el suelo con mil pensamientos rondando su mente; cerca de la puerta Karamatsu se mantenía con un semblante serio y los brazos cruzados, esta vez además del pantalón una camisa azul sin abotonar le cubría.
El ambiente en aquella habitación era pesada, lo que fueron minutos en total silencio finalizo con una simple palabra del mayor.
- Gracias… - su voz profunda resonó en el cuarto haciendo saltar a Ichimatsu ante el repentino sonido.
- … ¿Por qué? – se aventuró a preguntar.
- Si no fuera por ti ahora estaría muerto –
- … fuiste tú quien me protegió en el callejón, así que tu herida es mi culpa… -
- Ichimatsu… ¿Tienes idea de a qué me dedico? –
El aludido asintió lentamente - Creo adivinar… -
- Seguramente ahora querrás salir huyendo de aquí ¿No? – Sonrió de lado mientras el otro se encogía en su lugar – No te culpo, pensaba contarte todo, pero planeaba hacerlo poco a poco, esperaba tener varias citas contigo… -
- P-por… - el menor tartamudeo.
- ¿Por? –
- … ¿Por qué yo? –
- Que buena pregunta – se llevó una mano a la barbilla – no estoy muy seguro de ello, pero… - camino hasta quedar frente a Ichi y se hinco para quedar a su altura - … me gustaría averiguarlo – le toco suavemente la mejilla provocándole un gran sonrojo.
- Idiota… solo dices muchas estupideces… - se giró deshaciendo el contacto – por cierto, esto, es tuyo… - saco el encendedor y extendió su mano.
Ichimatsu sentía su rostro arder, una voz en su mente le decía que debía alejarse, correr y no involucrarse en un ambiente tan peligroso, pero por otro lado, además de que no podía negar el atractivo físico, sentía también mucha curiosidad por el sujeto que tenía enfrente, quería saber más de él, ¿Por qué estaba en tal negocio? ¿Por qué lo protegió en el callejón? Y aún más importante ¿Por qué se interesaba en su persona? Nunca lo diría frente a nadie, pero desde aquel beso indirecto, no había dejado de pensar en él, a pesar de no haber conocido su nombre, tenía una leve esperanza de topárselo en algún afortunado momento. Regreso su atención a Karamatsu cuando sintió las manos de este sobre la suya, sin tomar el encendedor, solo sosteniéndole.
- Ichimatsu, no sé qué hay en ti que llama tanto mi atención… pero desde aquel día, desde aquel beso, no logre dejar de pensarte – el sonrojo en el menor aumento – sabes, desde entonces cada que tomaba un cigarro tu rostro enojado por el humo atacaba mi mente… te volviste una adicción mayor al tabaco, regrese cada día con la esperanza de verte… -
Ichimatsu se mantenía callado, su rostro representaba gran sorpresa y era imposible que se sonrojara más. ¿Era verdad lo que escuchaba? No podía creer tal posibilidad de que ambos no dejaran de pensar en el otro tras un simple beso indirecto.
- En este tipo de vida, este mundo que comparto con mis hermanos, tenemos la costumbre de tomar lo que queremos cuando queremos... - Karamatsu se levantó soltando a Ichi, este aun sostenía el encendedor - pero... contigo es diferente, no quiero obligarte a nada... -
Eso significa que, ¿Simplemente me dejara en paz?
- ...pero no lo malinterpretes, no significa que me rendiré, solo me esforzarse aún más -
Tiene que ser una jodida broma...
Ichimatsu trataba de no golpear a Kara consiente del lugar en donde se encontraba, pero no podía creer lo que ese tipo le decía, prácticamente no le estaba dando escape, era aceptar ahora o prepararse para tenerlo siguiéndole el resto de su vida, o al menos hasta que se aburriera.
- My honey, sé que debes estar nervioso, pero créeme que cada momento juntos será inolvidable -
Y ahí estaba otra vez, esa actitud dolorosa que le sacaba de sus casillas.
- Muérete Kusomatsu -
Karamatsu sonrió ante el comentario.
- Creo que eso es algo que me gusta de ti, no temes insultarme a sabiendas que podría meterte una bala ahora mismo... U otra cosa - empujo al menor sobre la cama acomodándose sobre su cuerpo y sujetando sus muñecas.
- Q-quítate... -
- Quítame... - acerco su rostro y deposito un suave beso en los labios de Ichi, al notar que no había resistencia comenzó a subir la intensidad, aprovechó un descuido del menor para colar su lengua.
Ichimatsu no detuvo aquel beso, en el fondo había imaginado varias veces lo que sería besar al de azul y no desaprovecharía la oportunidad, ya podría arrepentirse después.
Karamatsu libero una de las muñecas para bajar su mano por el pecho del otro acariciándole por sobre la tela bajando con lentitud.
Ichimatsu sentía su corazón latiendo tan deprisa que estaba seguro sufriría un infarto en cualquier segundo. En cuanto sintió aquella mano ajena tocando la piel de su cintura, confirmo que no le desagradaba como cuando el hermano mayor le ataco en la oficina. Se preparó para lo que estaba por ocurrir con un leve sentimiento de felicidad naciendo en su pecho.
Antes de siquiera lograr desprenderse de sus ropas la puerta se abrió de golpe asustando a ambos chicos, en el marco Osomatsu sonreía con un gesto de picardía, detrás de él Choromatsu se acomodaba la corbata en un intento de cubrir una reciente marca roja en su cuello.
- ¿Ya terminaron de co-…? – una almohada golpeo su rostro interrumpiendo su pregunta.
- Maldita sea Osomatsu – Kara le miraba furioso mientras Ichi se cubría el rostro totalmente avergonzado.
- Lamento la interrupción - tomo la palabra Choromatsu – pero tenemos trabajo que hacer -
Karamatsu rechisto con molestia, se levantó y camino hasta sus hermanos mientras se abotonaba la camisa.
- Un auto te llevara a casa – se giró hacia Ichi – ya nos veremos después – le sonrió y sin esperar respuesta salió del cuarto golpeando a su hermano mayor en el proceso.
La puerta se cerró e Ichimatsu se mantuvo sentado sobre la cama, sentía su rostro arder, su corazón latía sin control y mil pensamientos atacaban su mente, entre sus manos sostenía aquel encendedor negro.
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