Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto, la historia es por completo mía.
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Está oscuro, es de madrugada. Son las tres y un poco más. Hay murmullos por doquier, pequeños susurros, voces lejanas, y aunque el silencio no reina, todo está quieto, no hay nadie alrededor. Sasuke ignora todo ese extraño sonido ambiental, tantos días allí ya han terminado por acostumbrarle. Además siempre había imaginado que los hospitales eran así.
Incómodo, se revuelve sobre la cama, se siente pegajoso. Necesita con urgencia asearse. Más que eso, necesita con urgencia dejar ese maldito hospital. El dolor sigue, sólo que ahora el de su costado supera al de la cabeza. Han pasado unas horas de su caída, volvió a perder bastante sangre. La pierna fracturada por estar enyesada no ha padecido gran cosa, pero en el corte del costado se han abierto un par de puntadas, la herida parece fresca de nuevo. Él se resiente y se lleva la mano al abdomen, el gesto se le frunce por el dolor. Siente fuertes punzadas pero echando mano a su orgullo las ignora.
¿Qué intentaría con caminar? ¿Qué acaso es idiota? Habían comentado molestos los enfermeros que le atendieron con premura.
De un momento a otro piensa en Hinata y abre los ojos, le busca pero ella no está. Tampoco la siente. Recuerda que la sensación empezó en él hace muchos meses atrás, pero no tiene una fecha definitiva de cuando. Suelta un suspiro pesado.
"Te protejo"
Luego de un rato de mirar hacia el cristal de la ventana, de nuevo se vuelve a acomodar sobre el colchón. Estar convaleciente es jodidamente tedioso.
El dolor continúa, el ambiente se ha vuelto más fresco, y Hinata sigue sin aparecer. La apariencia de Hinata le recuerda al semblante que algunas raras veces tuviera su madre. Nostálgico, a veces ausente. Su madre, aquella mujer que siempre le pareció excepcional, la que a veces se emocionaba con cosas mínimas. Los ojos negros amenazan con cerrarse. Sasuke les obedece y apaga la lámpara, instantes después duerme profundamente.
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Hinata aparece al poco rato junto a él. Simplemente le ha bastado decir su nombre para llegar. Se acerca a la ventana, el espacio a lo alto se ha despejado y ahora se puede ver a las estrellas silenciosas en él.
No tardará en amanecer, el tiempo no se detiene y es inmenso, tanto como la energía que emana de la tierra y como el flujo místico que baja del cielo. De esa combinación surgió todo. Cielo y Tierra. Dos fuerzas tan similares y opuestas que sin embargo permanecen unidas. Porque el Cielo es lejanía, tranquilidad y frío, y la Tierra calor, cercanía y vibración. El Cielo que sólo gusta de contemplar y de permanecer inamovible; la Tierra que siempre tiene el deseo de sentir y el gusto impulsivo de renovar.
Y ese ímpetu de renovación de la Tierra creó a los de Sasuke, aunque en ese suceso el Cielo también tuvo su participación. Los de Hinata rondan la Tierra pero le pertenecen al Cielo, porque desde siempre el Cielo ha protegido a la Tierra. Y es que a pesar de saberse que el Agua está sobre el Fuego, y el Rayo bajo el Viento, el azul poderoso del Cielo no es nada si no existe el verde vivaz de la Tierra junto a él.
Hinata nota los primeros pincelazos naranjas en la lejanía, está a nada de amanecer y ella debe ir a refrendar su lealtad celestial con el alba. El tiempo ha continuado su paso.
Tiempo. Guardan mucha razón los que piensan que el Tiempo lo es todo, pero también en muchas circunstancias se vuelve nada. Porque el Tiempo es aún una fuerza mayor al Cielo y la Tierra. Porque tiene en él las respuestas a los enigmas que el Cielo y la Tierra no logran descifrar. Porque así como posee el castigo y el olvido, guarda en él la redención y la sabiduría, y que en toda su prolongación pueden estar tanto la cura como la enfermedad. El Tiempo que siempre anda y no se detiene, como la Tierra misma; y que es eterno y extenso, como la esencia del Cielo.
Los ojos de ella se posan en Sasuke y no puede evitar pensar en la singularidad de los humanos.
A pesar de que sus tumbas signifiquen que es el final, que regresan a la Tierra, ellos dejan rastros que pueden vencer al Tiempo. Existen sólo periodos cortos pero con todo eso algunos dejan huellas inmemoriales que los vuelven eternos. Aunque sepan que son efímeros que tienen los días contados, no temen al vivir ni al sentir. Son frágiles y a pesar de ser azotados constantemente por una multitudinaria tormenta de sentimientos aún así continúan abriéndose paso en la vida. Algunos intentan ser felices, otros sólo permanecer. Vibrante, intensa, cambiante, así siempre ha sido la naturaleza del hombre, justo como el de su madre creadora.
Aunque los de Hinata no opinen lo mismo, ella cree que las personas son seres extraordinarios. Pero el que duerme ahora en esa cama, le parece aún más.
Tendrá que ir a partir de ahora con cautela en lo que se refiera a Sasuke. Antes cuando él miraba, miraba a través de ella; cuando hablaba a solas, sin que lo supiera hablaba con ella. Aunque se estremecía con su presencia, no podía tocarla ni verla. Pero todo eso que debe ser ha sido deshecho. Sasuke le pregunta sin saber que ella tiene las mismas cuestiones y un tanto más para él. ¿Quién es en realidad él? ¿Por qué ha logrado verla? ¿Por qué apareció el púrpura después de hablarle? ¿Por qué cuando la mira pasa algo con el tiempo?
- ¿Por qué, Sasuke? – le dice.
El suspirar pausado del sueño es todo lo que recibe como contestación.
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Sasuke despierta después de notar que la temperatura ha aumentado. Pestañea ligeramente, algo de dolor le hace arrugar la cara. Hay luz. Bastante y no es de lámparas. Sus ojos negros y cansados se vuelven a la ventana. La claridad le lastima. Por la intensidad parece que es medio día. Hay mucho sol. Al final parece que el clima lluvioso se ha marchado. O tal vez sea una tregua momentánea.
Hay azul y no el gris que desea ver. Hinata sigue sin aparecer. Quien sí aparece a su lado es otra mujer, su molesta enfermera hablantina.
- ¡Menos mal! - llevándose una mano al pecho suspira aliviada, hasta le sonríe. – Me estaba comenzando a preocupar...
Sasuke la mira de reojo. Tenten está enfrente de su cama y le mira bastante acongojada. Sasuke la ve de lleno, a la enfermera se le forman unas chapas rojizas, luego un brillo fulguroso en los ojos. De un momento a otro por Sasuke pasa la idea que la enfermera es bonita. Metiche y parlanchina sí, pero bonita. Tampoco desagradable. Con su incesante río verbal sea como fuere le mantiene espabilado, le hace sentir que de verdad le importa su estado.
- Se puede saber por qué diantre se levantó de la cama…- espeta enojada, el brillo de los ojos cafés se ha vuelto más riguroso. Sasuke intenta enarcar una ceja pero un dolor de sien no se lo permite. Primero congojo ahora enfado, un maniaco cambio de ánimo que sólo puede experimentar una mujer. – Sé que no soy nadie pero… ¿En qué diablos pensabas? – le tutea.
- Tienes razón, no eres nadie… - puede decir, cuando apenas le comenzaba a caer bien vienen los reclamos absurdos. Sasuke voltea para el lado contrario y otros enormes ojos cafés le miran. Los rasgos infantiles de Naoki se distienden cuando le sonríe.
- Konichiwa, Sasuke-san. – le saluda el pequeño. El movimiento de cabeza es todo el saludo que recibe.- ¿Estás de malas?
Sasuke rueda los ojos, no puede ignorar a Naoki y voltear al lado contrario puesto que en ese está Tenten, así que se limita fruncir los labios y mirar al frente. Ahora ni Tenten ni Naoki dejan de mirarle.
Luego de ese comentario despectivo, el rojo se ha extendido por todo el rostro de Tenten. Sasuke mira de reojo que ella aprieta los labios. Supone que por la cabeza de Tenten esté pasando la idea de suministrarle más sedante y ponerlo a dormir otro rato más. Y por el aspecto de la enfermera, tal vez sus conjeturas no estén muy alejadas de la realidad.
- Viendo que está mejor y no necesita nada. - vuelve a tratarle con formalidad. - Me retiro, Uchiha-san. Vámonos Nao…
- Pero Tenten-ne-san…
Ella mira al pequeño y hace una sutil negación, luego toma el expediente de Sasuke, anota algo y sale hacia la puerta con Naoki tomado de la mano.
- Hasta luego, Sasuke-san…- dice el niño con algo de aflicción.
- Tenten…- le llama por su nombre de pila, la castaña se para en seco. Ella se voltea, con ceja enarcada. Él desvía la vista. – Disculpa.
Tenten hace una muequilla que parece significar una sonrisa. La ceja se levanta unos milímetros más. Al parecer Sasuke Uchiha no es el cerdo sin sentimientos que creen todos.
- No hay problema, de hecho he tratado con gentuza peor que tú…- dice divertida. Naoki los mira entretenido.
"¿Gentuza?" Sasuke gira para mirarla de nuevo.
- Disculpa…- repite ella lo dicho por él. Una sonrisa adorna sus facciones coloradas. El turno de apretar labios es para Sasuke. – ¿Quieres comer algo?
Hasta que Tenten lo insinúa se da cuenta que sí, en realidad tiene hambre. Él asiente, Tenten vuelve a sonreír, dice que le traerá el almuerzo y Naoki que ayudará. Ambos salen con sonrisas que no devuelve él, pero que no le importa al par.
Ahora de nuevo está solo. Sasuke se lleva las manos a la cara, restregándosela con fuerza.
Minutos después el par de castaños vuelve con una charola. Mientras come, una comida por mucho desabrida, Sasuke les escucha comentar cosas sin fin sobre ellos. Ahora entiende por qué Tenten se lleva tan bien con el pequeño, éste parece una versión masculina de ella. Entre la plática él escucha decir de Naoki que su padre desea conocerlo y le pregunta si no tiene inconveniente. Sasuke no tiene deseo de hacerlo, sociabilizar no es su lado fuerte, pero con tal de no herir al niño acepta la petición. Naoki le pide chocar puños para sellar el trato, Sasuke un tanto renuente accede de nuevo. Tenten le vuelve a sonreír complacida.
Una mariposa brillante vuela enfrente de ellos, los tres le observan e intercambian fugaces miradas.
- Alguien más ha pasado al otro lado… - murmura Naoki.
- Esas mariposas… ¿Son personas? - pregunta al fin Sasuke.
- Sí y no. – dice Naoki mirándole. – Aquí eran personas, ahora se han vuelto… ¿Cómo me dijo que se llamaban?- cavila el pequeño.
- ¿Fantasmas? – se aventura a decir Sasuke. Naoki niega con labios fruncidos.
- Esencias.- le recuerda Tenten.
- Hai, eso. Los fantasmas son recuerdos que aún se creen personas, pero cuando dan el cambio se elimina todo eso que no les deja descansar y se vuelven Esencias…
- ¿Cómo sabes todo eso, Naoki? – indaga interesado Sasuke.
- Yo… pues,… supe ciertas cosas por…
- Neji…- dice él.
Naoki asiente, pero Sasuke puede notar que el pequeño parece nervioso. Tenten mira su reloj.
- ¡Kuso! Es muy tarde, lo siento Sasuke debemos irnos.- él asiente y entiende, pero lo cierto es que desearía que Naoki le dijera más cosas.
Les oye despedirse y Naoki le recuerda que volverá después con su padre. Sasuke se limita a asentir. Tan ruidosos como siempre salen de su habitación para de nuevo dejarle solo. Acerca la mano al jugo de manzana que le trajera Naoki y lo bebe, sabe horrendo así que mejor lo deja y estirándose jala la jarra de agua y se sirve en un vaso. Se da cuenta que se siente un poco mejor, seguramente efecto de la comida o tal vez porque ha hablado sinceramente con alguien.
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Sasuke mira la ventana, la cortina apenas ondea. Cierra los ojos y piensa en la conversación que ha tenido con sus extraños "amigos" del hospital, después en ese tipo de negro que seguramente fue el tal Neji. Se le apareció momentáneamente y le miró con cierto interés. Su similitud con Hinata es bastante, sin embargo el semblante del sujeto posee por mucho una indiferencia aún más marcada, hasta cierto punto Sasuke cree que vio algo de desdén en él.
Sasuke jala aire con intensidad y lo suelta con la misma fuerza. Hay tantas preguntas rondando por su cabeza.
Entonces minutos después, el cosquilleo aparece. Él abre los ojos y voltea para encontrarse con esa mirada rara de lunas en plena redondez. Por mínimo momento, se miran. Ella fue la primera en romper esa liga visual.
En esa ausencia de sonidos, él se pregunta qué puede hacer para frenar ese latir de corazón que le agita y, qué pensara ella de él. Por lo regular las mujeres que ha conocido muestran cualquier cosa ante su presencia menos indiferencia. El pensamiento que ella tal vez no es una mujer ronda en la cabeza de Sasuke. Aunque lo sea o no, en él ahora se detiene la idea de que no puede serle tan indiferente. El día anterior había gritado y eso significaba algo.
- ¿Por qué estás aquí, conmigo? – deshace Sasuke el silencio.
Pero sólo su silencio, el de Hinata continúa. Al segundo siguiente, los ojos color crema que observaban las flores se deslizan después al azul que tiñe la inmensidad de las alturas. Ese aire distante rige por completo las facciones de ella. Ausencia y nostalgia.
- ¿Ahora me ignorarás? – sigue él.
Ella hace caso omiso al comentario. Sabe que en Sasuke ya ha aparecido el púrpura. Sólo falta uno más, y su labor habrá terminado. Después de más de cuatro meses su misión de acompañarlo y cuidarlo está a nada de concluir. No más tiempo de mirarle, no más tiempo de oírle, no más tiempo de seguirle. Sasuke volverá a abrirse en la vida paso sin ella. "Y no más tiempo de ojos negros" Piensa ella al fin mientras continúa sólo contemplando los cielos añil.
- Casi me muero por tu culpa, lo mínimo que merezco es una explicación.- reclama molesto de tanto mutismo.
El embeleso que le da el mirarla no es tan grande como la afrenta de saberse ignorado.
Una tormenta estalla en sus ojos negros. De pronto él siente ganas de hablarle más fuerte, por qué no, de gritarle que ese silencio es ridículo tanto o más que la situación en la que están, pero no lo hace. Así que mejor mantiene su dignidad y sigue peleando calladamente consigo mismo, y siendo honesto también riñe con la rara manía que produce en su atención la figura engañosamente sólida de esa mujer que no le habla.
Mínimos segundos después la tormenta se apacigua al ver esa lejana quietud que de ella emana, esas aguas oscuras se vuelven calmas. Nostalgia y ausencia, como la que él suele experimentar cuando aparta su ser del mundo frenético y vacío en el que a veces cree no encajar.
- Es mucho pedir… que sólo me mires, Hinata.
La palabra magia siempre ha sido algo mal conceptualizado por los de Sasuke. La magia no existe, es sólo la fuerza del Cielo en conjunción con la energía de la Tierra que crean actividades que los que tiene tiempo contado no alcanzan a comprender, o tal vez no quieran. Sin embargo a pesar de que Hinata sabe que eso no existe ahora duda. Porque empujada por una fuerza inverosímil e inexplicable, ella voltea. Y ha pasado justo porque él ha dicho su nombre. Ella reconoce que cuando dice su nombre suena como en ninguna otra voz existente. Y cuando sus ojos la miran, de esa forma en que lo hace ahora, todo le parece a Hinata distinto.
- N-No d-debo hablar contigo, Sasuke…- dice al fin.
- ¿Por qué no?
- Es… No d-debo hacerlo. Sólo eso.
Ella nota que cuando habla con él siempre se expresa con cierto titubeo. Ha hablado con Naoki y con Tenten y su voz no se tambalea, por qué entonces con Sasuke sí pasa. ¿Cuál es la causa que detona eso?
- ¿Y si yo quiero hablarte? – ella niega con premura pero a Sasuke le tiene sin cuidado.- No creo que sea gran cosa que hables conmigo…
- N-No debemos hablar. – le insiste.- No es… c-correcto.
Para Sasuke la situación se vuelve extrañamente ridícula de nueva cuenta. En lo real, porque viendo las cosas desde escéptica perspectiva qué tan cierto puede ser todo esto que le está pasando a él, quién no le dice que es una alucinación o un sueño; séase como fuere en su "mundo normal" siempre es a él quien el resto trata de robarle palabras en temas banales o absurdos llamados conversación, no al revés.
- Anda, olvidémonos de las reglas, Hinata.
El asunto es que ahora ahí está él forzando a esa extraña compañera a lanzarle unas palabras, lo que fuera sólo que hablara. Si Suigetsu lo viera tendría burlas e intrincadas teorías sobre por qué la insistencia en hablar con ella. Absurdo, ridículo…
Callan de nuevo, de pronto ella ve a Sasuke sonreír. No es como esa solitaria sonrisa que le vio hacer cuando estaba en el mirador. En aquella sonrisa su mirar era deslucido. Por tal motivo cree que esta de ahora es diferente. Porque va acompañada por un ligero fulgor en los ojos.
¿Los ojos pueden sonreír? Se pregunta de pronto Hinata. Los de Sasuke parecen hacerlo. Y con esos ojos sonriendo, Hinata quisiera decir algo. Como por ejemplo que Sasuke guarda… armonía en su semblante. En el mundo humano sería belleza, sin embargo ella cree que esa no es la palabra correcta para la imagen de él sonriendo. Porque a Hinata, Sasuke Uchiha sonriéndole le parece más agradable de contemplar que nada que haya visto, más que las noches despejadas cuajadas de estrellas. La idea de desear mirar de cerca sus ojos y tocar sus labios aparece de pronto en ella.
- No-No hagas eso. - gira la vista hacia las flores. De una forma u otra, Sasuke sonriéndole le parece no adecuado. Le ha hecho en ínfimos instantes desear. Y desear sólo es de los que pertenecen a la Tierra.
Él se ha percatado que ese semblante la descoloca. Tal vez ella no es tan indiferente como piensa.
- Al parecer cualquier cosa que haga te pone esquiva ¿Cuál lo hace más? ¿El que te mire, que te hable o que te sonría?…
Ella sigue callando y negándose a mirarle. El sonido distante de las ambulancias viaja hasta ellos.
- Está bien, dejaré de hacerlo, sólo si me dices quién eres.- ella no suelta ni media palabra.- Puedo ser muy necio, Hinata. Aunque parece que tú lo eres más... – dice con algo de molestia.
Ella le mira fijamente, ahora los ojos de Sasuke parecen retarle a que le conteste pero ella sigue callada.
- ¿Eres la Muerte? - ella niega, ha desviado la mirada de nuevo.- ¿El fantasma de alguna chica que rechacé?
Una mariposa brillante ha pasado junto a Hinata. Ella contesta la pregunta de Sasuke con otro silencioso negativo de cabeza, aún con el movimiento el cabello permanece inmóvil.
- Está bien, basta. Esto de hablar sólo yo me hace sentir idiota.
Ella le mira fugazmente y luego le da la espalda para observar sobre la pequeña mesa el libro que regaló Suigetsu. Los dedos inmateriales de Hinata rozan la cubierta, justo donde una luna ilumina un paisaje acuático.
Sasuke se endereza un poco, ha renunciado a la idea de azuzarla con preguntas. Se estira despacio y mira hacia la ventana. Unos cirros enormes cruzan el cielo índigo. Teniendo en cuenta que ella no quiere hablar y que él no es del tipo de persona que se mantendrá al margen de esa misteriosa presencia, Sasuke ha decidido dejar el asunto. Si ella no dice por qué está allí y él no le insistirá más, todo se soluciona de una simple forma:
- Vete.
La voz masculina va llena de determinación, porque no de orgullo también. Ella gira para verlo, pero ahora él es el que evita mirarla.
- Dijiste que me protegías… Si era por el accidente, ya estoy bien, puedes irte a… donde tengas que hacerlo.
Los ojos negros están perdidos en algún punto de la lejanía celestial. Un gesto de indiferencia y apatía cubre el semblante de Sasuke. Hinata de nuevo piensa la similitud que guarda con los suyos. Pero no Sasuke es de la Tierra, de ahí que ella sobreentienda un poco esa naturaleza cambiante.
- He dicho que puedes irte. Ya no te necesito. - insiste.
Esta vez su voz sonó como el mar que choca olas furiosas en las rocas, sin embargo aún así ella calla. Se hace otro denso silencio, en el cual de soslayo él la ve tocar los pétalos de los lirios.
Hinata le mira de reojo. Él vuelve a apartar la vista.
"No más tiempo de ojos negros" circula primeramente esa línea en la mente de ella, de ahí en adelante muchos más pensamientos que rebuscados y encontrados chocan y rebaten en su cabeza sin parar. ¿Qué puede hacer? ¿Cómo proceder? Mirando el lila de las flores que parecen empezar a marchitarse, Hinata ha decidido acceder. Por vez primera, las reglas serán puestas a un lado.
- ¿Por qué sigues aquí? - le suelta él impaciente.- No escuchaste, ya no te necesito…
- A-Aún debo estar contigo…- dice ella.
- "Debo" Eso me suena a carga y yo-
- Detestas ser una carga. Lo sé…
Sasuke la mira sorprendido.
- ¿Qué tanto sabes de mí, eh?
- Lo necesario.
Hinata toca un lirio de pétalos maltratados. Sasuke que no perdido de vista nada parece impresionado y porque no, en cierto punto, temeroso de la fuerza que ha visto ejercer en la flor.
- No soy la muerte, ni un fantasma. Yo estoy contigo, porque lo necesitabas… Y no me iré por lo mismo.
Sasuke calla, ahora tiene pensamientos encontrados. Quiere seguir escuchando pero tampoco quiere saber más. Quiere buscar su mirada pero al mismo tiempo no quiere encontrarla.
- Yo no necesito a nadie. – dice algo rudo.
- Eso lo dice tu exterior, tu interior dicta otra cosa.
- ¿Por qué llegaste a mí? – pregunta mientras se sienta sobre la cama. Otra vez, el orgullo le ayuda a impedir que una mueca de dolor deforme sus facciones.
- Ya te dije, porque me necesitabas... Me necesitas.
- Eso no contesta nada. Tú viniste acaso porque mis padres… - no termina. Hablar de eso, por más que lo quiera negar le duele.
- No…- dice ella y se acerca al ver que los ojos de Sasuke se han vuelto apagados de nuevo. – Fue el día después que tú…- ella apaga la voz sin finalizar tampoco.
Un tenue frescor recorre la cicatriz de la muñeca izquierda de Sasuke cuando unos dedos inmateriales le tocan, y el corazón vuelve a latirle con desenfreno cuando ve esos ojos blancos tan cercanos pero tan lejanos al mismo tiempo.
Hinata está inamovible. Piensa que el tiempo eterno ha frenado su andar porque Sasuke Uchiha ha despejado esas noches de estrellas brillantes. Y ella desea seguir mirándolas. Desea sentir la piel de su protegido con sus dedos.
Desear. Sentir.
- ¿Por qué Sasuke? - dice a penas con voz.- ¿Por qué ocasionas esto?
Hinata no sabe si la pregunta va para Sasuke o para ella misma. Sasuke no entiende si debe responder o no. Algo le dice que lo haga otro tanto más le frena.
- ¡Kami-sama! ¡Al fin estás despierto!- chillan desde la puerta.
Ninguno tendrá tiempo de contestar. No por lo menos ahora.
Visiblemente agitada, Karin ha aparecido con una pequeña maleta. La suelta y se abalanza con rapidez en dirección de Sasuke. Sin importarle si él quiera o no, se acerca decidida a la cama. Sasuke ve con pasmo como el cuerpo de Karin al abrazarlo ha atravesado el de Hinata. La sorpresa aumenta cuando mira que Hinata se desvanece, luego la ve de nuevo con esa falsa apariencia material, pararse junto a la ventana.
- No sabes lo que he pasado Sasuke. Han sido días horribles. Cuando Kakashi me dijo lo del accidente casi me muero. Estaba a punto de viajar a Hokkaido pero cancelé todo. No podía irme y saber que estabas en este estado. ¿Cómo te sientes?
- Estoy bien…
- La doctora que te atiende me dijo que tuviste una recaída, porque según ella te levantaste y no sé qué tanto más. Pero yo no me trago ese cuento. Esta gente es una buena para nada. Te juro que si hicieron algo mal, los demandaré por negligencia.
- No te mintió, me… caí. - le dice. Karin nota que Sasuke se ha quedado absorto, ligeramente sorprendido, mirando las flores.
- ¿Qué? P-Pero ¡Por qué! ¿Necesitabas algo?… Sí, eso debe haber sido. Esa gente no sabe estar al tanto, es el problema de este tipo de lugares que cuand-
- Basta ya, cansarás a Sasuke con tus parloteos. ¿Por qué siempre eres tan ruidosa?- la última palabra ha sido pronunciada con marcado regaño.
Suigetsu llega con una caja entre sus manos. Karin frunce la boca, los ojos le han brillado filosos y las fosas nasales se le han inflado ligeramente al verlo. Sasuke suspira cansado, por qué tendrían que habérsele juntado esos dos al mismo tiempo. Hinata mira atentamente ahora a Suigetsu.
- Hey, camarada, ¿Cómo sigues? Parece que te pasó un camión encima, ¿eh?
- Eres tan idiota como siempre…- murmura sulfurada Karin acomodándose las gafas. El otro le ignora.
- Mira, - le muestra la caja.- Más galletas de arroz… ¡Qué! Aún no te comes las primeras que te traje…
Sasuke mira que Suigetsu se posa junto a la mesa en donde esta la primera caja intacta y lo ve contrariarse. Su amigo ha entrecerrado los ojos y mirado disimuladamente de reojo a ambos lados. Ha pasado muy cerca de la presencia de Hinata y a Sasuke le da la impresión que la ha sentido. Segundos después, Suigetsu parece normal de nuevo.
- ¡Qué! - suelta Suigetsu compungido.- ¡Tampoco le has echado una ojeada a mi primer libro!
- ¿Tú escribiste eso? – dice Sasuke incrédulo.
- ¡Yeah! Es el primero, te dije que Okinawa me traería buena suerte. Viejos recuerdos me inspiraron. - le cierra el ojo.- ¡A qué el título es cool!
- "En la luz de la octava luna" – leyó Sasuke.
Suigetsu mira emocionado a Sasuke, sabe que su amigo tiene la sensibilidad de un dictador pero aun así espera algo más que las acostumbradas miradas vacías que suele mostrar.
- No te culpo si no lo lees Sasuke, no es gran cosa, como su autor obviamente…- se burla Karin.
- Pues,… espero le vaya bien. - dice Sasuke con sinceridad. Suigetsu sonríe, al parecer el accidente ha sensibilizado a su amigo.
- Tú que vas a saber de lectura… - dice desdeñoso Suigetsu a Karin. - Además, cómo puedes emitir una opinión si ni siquiera lo has leído.
- Leí la crítica… nada alentadora por cierto.- dice mordaz ella.- Personajes esquemáticos, diálogos simples, historia lineal y final previsto…- luego finaliza con tono burlón.- Sí, será todo un best seller…
- Necesitarías ser mujer para entender una historia de amor.- dice Suigetsu, Karin rueda los ojos con desdén.
La discusión sigue, Karin insiste en amilanarlo, Suigetsu en refutar cada comentario. Es el cuento de nunca acabar. Mientras ellos lanzan uno al otro sus acostumbradas pullas, Sasuke mira a Hinata. Y para calma y también agitación de él, ella no evita su mirada. Sasuke se recuesta torciendo una mueca por el dolor de la herida en las costillas, en frente suyo los lirios antes maltrechos parecen recién cortados después de que Hinata posara su mano en ellos. Afuera el cielo ha comenzado a oscurecerse. La tregua ha terminada, la lluvia se avecina de nuevo.
El corazón de Sasuke da un giro cuando Hinata se acerca despacio a él y posa su mano sobre la sábana justo en donde está su costado y por ende debe estar el corte. El asombro en las facciones masculinas es visible al sentir de nuevo ese extraño frescor que se crea cuando ella le toca.
- Sasuke ¿Estás bien? – suena preocupada la voz aguda de Karin. La mujer posa la mano sobre la frente de su amigo.
Sasuke luce algo rojizo del rostro. Hinata le mira fijamente, y perdida en la noche de estrellas, sonríe. Sí, Sasuke la ve y le habla pero ella ha sabido esa mañana, que cuando todo termine el vínculo sensorial que se ha hecho entre ellos de igual forma se irá. Como si de un extraño sueño se tratara se perderá su imagen y recuerdo en el olvido.
Instantes después Hinata desaparece, y el dolor también. Bajo las vendas, la herida de Sasuke ha cicatrizado y está a nada de sanar. Todo siempre es cuestión de Tiempo.
Bien, uno menos. Sobre Suigetsu y Karin, tengo debilidad por ellos, no pude evitar que entraran. UU
Reviews:
Amy-chan: Gracias por leer, por siempre estar ahí. Hina no es la muerte, es la protectora de Sasuke, y al parecer quiere ser más. Bueno te dejo, Eres la Onda, cariño. ^^
Smiling . Adiction: ¡Hola! Me agrada saber que te gusta la historia. Sobre Hinata, pues ella es algo así como parte del flujo protector del Cielo. Sólo surgió para proteger a los de la Tierra. (no sé si me expliqué óò) Espero este cap te haya gustado, como leiste hubo más interacción entre los dos. y pues aclarado algunas duda. Gracias por leer, ojala te lea de nuevo. Bye!
SOLEI: ¡Hola! Pues sí, Neji e Itachi desempeñan lo mismo. Son guías de almas. Hinata, como ya lo dijo ella, no es la muerte, ni un fantasma. Es un espíritu protector, cuida de Sasuke. Creo que tienes razón ella mostró mucha debilidad por la mirada de Sasuke y es lo que la llevó a determinar el hablarle. Espero te haya gustado este cap. Gracias por leer. Bye!
…..
Gracias por leer y me gustaría saber sus comentarios al respecto de la historia. Eso me anima muchísimo.
