Por ti volveré a vivir

Kagome´s POV

Una muchacha se encuentra en su recámara llorando, posiblemente como nunca antes lo había hecho, lamentando su suerte, su vida, pero sobre todo su situación.

—¿Por qué?¿porque, debía enamorarme de él, tenía que hacerlo específicamente de él, que lleva enamorado de Kikyo más de 50 años?—sollozaba la joven azabache, —es que acaso era tan difícil fijarme en Houjo o en Koga? , "por supuesto que lo es, por que jamás amarás a alguien más que no sea Inuyasha", es cierto parece ser que me empeñé en enamorarme de é—añadí con tono de melancolía.

—Pero aún asi, jamás lo volveré a ver, el…me dejo muy claro que jamás quería volverme a ver, y no lo desobedeceré, después de todo mi estancia obligada ahí a terminado, quedarme ahí o no, era únicamente su decisión—murmuré abrazando aún más fuerte la almohada.

—Pero quizás el quiera disculparse después conmigo, tal vez solo estaba…nervioso—murmuré intentando auto convencerme, de que era verdad, a pesar de que sabía que la cruda realidad, el ni siquiera debía estar pensando en mí.

Ella seguía abrazando la almohada y llorando furiosamente en ella y de vez en cuando soltaba unos gemidos tan dolorosos que parecía que estaba agonizando, aunque eso podría ser en parte verdad, después de todo su corazón lo hacía ¿porque su cuerpo no lo demostraría?.Esa chica agradecía al cielo que su familia no estuviera en casa para no tener que ser abordada por preguntas dolorosas, ni humillantes respuestas, se proponía continuar con su dolorosa lamentación, cuando una vibración la alertó, provenía de la perla de shikon, pero al mismo tiempo, parecía que algo o más bien dicho alguien la llamaba una sensación de vacío en el pecho.

—¿Qué significa esta sensación?, ¿será?¿será acaso?¡Inuyasha!¡el pozo!¡el pozo me está llamando!—de un momento a otro me levanté inmediatamente de mi cama y me dirigí corriendo…no volando al pozo y en el camino iba limpiando mis lágrimas…no quería que el me viera de esta manera.

Me dirijo corriendo muy rápido al pozo, a su encuentro, pues no lo haría esperar, el regresó por mi, estoy tan feliz, abro la puerta del templo que protege al pozo y…me quedé helada "¿ki…Kikyo?¿que hace ella aquí?¿como cruzó el pozo?"—intentaba razonar buscando una respuesta lógica, pero mis preguntas se ven interrumpidas cuando me doy cuenta que Kikyo no se encuentra bien y me acerco corriendo hacia ella y sujeto su brazo y lo paso por encima de mis hombros para darle apoyo y la ayudé a salir de la pequeña pagoda, para llevarla a mi casa.

—Kikyo, ¿Qué tienes?¿por que te ves así?¿no te sientes bien verdad?¿necesitas algo?, ven siéntate, te ves muy mal, dime, ¿Inuyasha sabe que…—pero mi interrogatorio fue interrumpido por su suave voz.

—Kagome, que chica tan preguntona, aunque creo que eso es lo que te hace tan buena persona, gracias por preocuparte por mí, y si, Inuyasha sabe que yo estoy aquí, crucé el pozo para pedirte que regreses al lado de Inuyasha, el te necesita—aseguró con una voz sin dudas, dejándome completamente impactada.

—Kikyo, ¿hablas en serio?, pero…el…Inuyasha…me dijo que jamás quería volver a verme, que…no me soportaba…que era una inútil y…—había comenzado a gimotear dejando caer gruesas lágrimas, pero mi lamentable explicación, fue frenada por algo que me dejó sorprendida, Kikyo, Kikyo, me estaba abrazando.

—Kagome, ya no sufras por eso, el, no lo dijo en serio, es que él, a sufrido mucho a lo largo de su vida, los desprecios de parte de tanto humanos como demonios, incluso…yo debo aceptar que lo desprecié al principio, lo juzgué sin conocerlo, tu eres la única persona que jamás a hecho distinción alguna con él, tu eres todo para él, por eso mismo el intentó protegerte de los desprecios de lo humanos por permanecer al lado de un hanyou, el te ama tanto que le dolería muchísimo que tu sufrieras por lo que él considera su causa—explicaba bastante segura de sus palabras con un toque de dulzura en sus palabras y el abrazo que me regalaba me transmitía una gran calidez, como si fuéramos hermanas y ella estuviera protegiéndome.

—Kikyo, si eso es cierto, jamás me a interesado la opinión de los demás, mientras yo pueda vivir a su lado no necesitaré de nada más, el lo sabe, no se porque actuó de esa manera tan estúpida, que importa que diga la gente, solo quiero hacerlo feliz, el merece la felicidad, después de tanta soledad—sollocé mientras correspondía su abrazo y me desahogaba, jamás llegué a pensar esta situación, ella es la Kikyo de hace 50 años, la verdadera Kikyo.

De repente la perla comenzó a brillar, haciendo que ambas rompiéramos ese abrazo fraternal, en los ojos de ella ubicaba una mirada muy dulce, como si estuviera viendo a su hermana, y se preparó para hablar.

—Kagome, el momento…a llegado, debes elegir, ¿Qué es lo que harás? te quedarás aquí ¿o irás donde Inuyasha?, debes decidir ahora, pues él está esperándote, confió en que harás lo mejor—señaló con una voz tranquilizadora Kikyo.

Me detengo a pensar un momento, yo deseo estar con él más que nada en el mundo, pero…parece ser que el tiene dudas, no porque no me ame, tiene miedo de lo que me puedan hacer a mí, por mi seguridad, —como si me interesara lo que la gente piense de mi—susurré, pero al parecer Kikyo alcanzó a oír, ¿Qué debería de hacer?, de ir Inuyasha sufrirá por mí, de no ir también lo hará, ¿qué debo elegir?, no quiero hacerle daño, ¿tanto daño le han hecho todos estos años?, ¿Qué hubiera pasado si jamás nadie lo hubiera dañado?, pensaba mientras admiraba la perla de shikon en mis manos y entonces se me ocurrió la solución.

—Kikyo, e tomado mi decisión, espero que me apoyes—expresé con gran seguridad en mi voz, a lo que Kikyo, asintió y salimos al pozo.

Llegamos al portal que conecta ambos mundos, separados por 500 años de distancia, pero aún así tan conectados, no puedo evitar sentir tristeza y melancolía, admiro el pozo que tantas cosas me a dado, mientras Kikyo se sentaba en un escalón y me pidió con la mirada que la imitara, podía notar que Kikyo se veía bastante mal, parece ser que su salud está empeorando, en el momento que iba a preguntarle sobre su estado ella me interrumpió, quizás adivinando mi pensamiento.

—¿Qué deseo es Kagome?¿volverás donde Inuyasha?¿o te quedarás aquí?—interrogó Kikyo, con algo de seriedad en su voz, pero sin dejar su dulzura inicial.

—Volveré con él—a lo que Kikyo mostró una radiante sonrisa—pero…pediré un deseo a la perla—a pesar de eso ella continuó sonriendo y me preguntó—¿Qué pedirás Kagome?.

—Después de lo que me dijiste me he dado de todo el daño que a sufrido a lo largo de su vida, se que a pesar de tenerme allá, el sufrirá por su miedo al qué dirán, por mi seguridad, por lo que algo he de hacer, para evitar eso un deseo pediré—agregué, sabiendo que Kikyo a puesto especial atención en esa contestación.

—¿Pedirás que sea humano?—preguntó con un tono de tristeza en el fondo, —después de todo alguna vez yo le pedí que lo hiciera, no creo que él se niegue—agregó con melancolía en su voz, bajando un poco la cabeza.

—No, eso no es lo que pediré—respondí suavemente, mientras Kikyo levantó la cabeza con una gran curiosidad—pediré vivir con él, desde que él, sea un niño pequeño, pediré crecer de nuevo con él, pediré protegerlo del dolor de ser diferente, del dolor de estar solo, volveré a vivir…solo por él—expliqué demostrando mi emoción y mi sinceridad en mi voz.

—¿En serio Kagome?¿estarás dispuesta a sacrificarte de esa manera?, sabes lo que conlleva una decisión como esta, ¿las consecuencias que acarreará para tu vida?, no vivirás con las comodidades a las que sé estás acostumbrada, pasarás enormes penas, vivirás situaciones difíciles, puede que no salgas bien parada de algunas, ¿estás realmente dispuesta?—expresó seriamente Kikyo, exponiéndome las consecuencias del deseo.

—Lo sé Kikyo, pero…si viviendo todo eso logró mi objetivo…habrá valido la pena—señalé con una sonrisa sincera.

—Kagome, eres muy buena chica—comentó suavizando su mirada—él no tendrá mejor persona a tu lado, me atrevo a decir que eso en mi tiempo no me hubiera decidido a hacer, se nota que…de verdad lo amas, por eso…te ayudaré, y estoy segura que Midoriko lo hará también—finalizó mientras se ponía de pie y tomaba mi manos que contenían la perla de shikon.

—Concéntrate Kagome, debemos visualizar a Midoriko, ella es la que puede ayudarnos en esto—finalizó al momento que cerraba los ojos y se concentraba mientras envolvía sus manos en las mías, y yo me apuré en obedecerla. Pude en medio de la obscuridad encontrar a Midoriko, de repente una luz me encegueció y de mi trance me sacó.

—Sacerdotisas, mi nombre es Midoriko, veo que me han llamado, me complace saber que serán ustedes quien pedirán el deseo,¿ podría saber sus nombres?—añadió con una voz que marcaba respeto, pero sin dejar de ser tranquilizadora.

—Mi nombre es Kagome, y el de mi compañera es Kikyo, si, la hemos llamado, para pedir su ayuda, tenemos el deseo que pediremos a la perla de shikon, confiamos que su infinita sabiduría nos dará la razón—mencioné mientras Kikyo y yo nos inclinábamos en una reverencia.

—Puedo ver que ambas comparten el alma, son encarnación y reencarnación, también puedo notar que a ti Kikyo no te queda mucho tiempo de separación, pero me alegra saber de la pureza de sus corazones—expresó cálidamente la antigua sacerdotisa, pero sus palabras me preocuparon.

—¿Cómo es eso Kikyo?...¿desaparecerás?—añadí sabiendo que mi voz temblaba un poco, ella me miró y me sonrió cálidamente.

—Es cierto pequeña, pero…solo volveré a ti, donde debería de estar, por fin descansaré, y podré acompañarte a todos lados… siempre contarás conmigo—agregó mientras colocaba una mano en mi hombro para transmitirme seguridad, —pero…no te preocupes por mí, yo soy feliz, estamos aquí para hacer feliz a Inuyasha y lo cumpliremos.

—Kikyo…—y le regalé una sonrisa demostrando mi admiración y cariño,—muy bien Kikyo, no perdamos tiempo—señalé volteando hacia Midoriko, que nos agradeció con la mirada.

—Soy toda oídos—indicó la sacerdotisa.

—Mi deseo es que me mandes a otro tiempo, específicamente al tiempo en el que mi amado Inuyasha era pequeño, quiero mi tiempo se revierta y se regrese a la edad de cinco años al igual que él, para así vivir con él desde el comienzo—expliqué directamente.

—¿Puedo preguntar para qué?—indagó el espíritu.

—Quiero evitar que el alma de Inuyasha sea marcada por el dolor de la soledad, por el rechazo, y el desprecio por ser hanyou, quiero poder vivir con él desde el principio, vivir nuestro amor sin restricciones, volver a vivir a su lado.

—De acuerdo, cumpliré tu deseo, pero debo decirte antes algo, tu presencia allá fue necesaria para que ocurrieran varias series de eventos que debían pasar, algunos se podrán evitar pero los de importancia, deberán pasar, tal es el caso del monje y la exterminadora, ellos dos estaban predispuestos a conocerse gracias a ti, por lo que su nacimiento será adelantado para coincidir contigo, al igual que otros hechos que irás conociendo, también debo señalar que tu estancia allá significará que tu encarnación jamás nacerá allá debido a que tu alma estará presente en esa época lo que significa que sería imposible que dos seres vivos compartan alma—indicó seriamente, mientras yo asustada por la revelación busqué la mirada de Kikyo para saber qué hacer, a lo que ella me respondió.

—Hazlo y no te preocupes por lo demás, yo estaré contigo, por lo que estaré bien—susurró son una sonrisa tranquilizadora.

—Sin embargo, el tiempo aquí en esta época será distinto, aquí no se notará el paso del tiempo, cada año allá será solo un día aquí, hasta que el objetivo se vea cumplido, el tiempo correrá a su ritmo normal,¿ deseas aceptar? O ¿te arrepentirás?—explicó seriamente Midoriko.

—Acepto todo lo que pueda acarrear mi decisión, estoy segura que deseo esto y no me arrepentiré—expresé con seguridad, para no dar lugar a dudas, Midoriko sonrió satisfecha y me dijo.

—Muy bien, entonces que así sea, sacerdotisas, su alma deberá unirse antes de partir y tu pequeña si deseas hacer algo antes de partir te sugiero que lo hagas—finalizó la sacerdotisa.

—Kagome, es hora—señaló Kikyo.

—¡Kikyo!—exclamé mientras corría a ella y le daba un abrazo…el último y derramaba abundantes lágrimas, —no quiero que dejes de vivir, eres una gran persona que merecía vivir—gimoteaba mientras ella correspondía mi abrazo y acariciaba mi cabello tiernamente, como si de mi hermana se tratara.

—No te preocupes pequeña, debo decir que al volver a ti, viviré por primera vez en mi vida, seré libre y compartiré contigo todos tus momentos, seremos felices, y por eso estoy tranquila, además no me perderás, estaré siempre en tu mente, contigo—finalizó mientras ella también lloraba con ganas y me abrazaba protectoramente—adiós, siempre estaré contigo—susurró y su cuerpo se envolvía en una luz enceguecedora blanca y se desintegraba, y sentí una calidez entrar a mi cuerpo, ella, había regresado a mi—aquí estaré, siempre…contigo, se feliz—escuche de una voz que pude fácilmente distinguir, —gracias…Kikyo—susurré derramando lagrimas de agradecimiento, sabia…que ella me escucharía.