No he obtenido los RW que esperaba pero los dos que tengo valen ¡Por 10 cada uno! Así que gracias RIN SN, voy tratando de publicar lo más rápido que puedo, pero no te preocupes que avanzaremos y súper gracias a addictedtosomething, la verdad siempre me da miedo proyectar al rubio tan confiado, pero sobretodo un Sasuke tan enojado porque nadie le ha hablado así nunca en toda su vida, y sip, fue pura tensión sexual, pero espera, que falta la mejor parte.

Así que gracias también a las que les dan como favorito y/o seguir a la historia, aunque no me dejen un RW. Y sin más continuemos.

Disclaimer: Naruto no me pertenece ya que es del gran mangaka Masashi Kishimoto, yo solo tomo prestado a sus personajes para que hagan mis perversiones.


Capítulo 3.
¿Solo eso sabes hacer? ¿Dar órdenes?

—¿Conoces a ese engreído hijo de puta? —reclamo en voz alta al momento en que todos salen de la sala de juntas y nos quedamos solo los 3.

—Sí, aunque no lo creas es un genio nato para los negocios, aunque para los estudios siempre fue un estúpido con suerte, inclusive algunos lo han comparado con el Rey Midas, lo que toca se vuelve un éxito rotundo, y para lo académico, estrategias y finanzas tiene a Shikamaru que es un genio, pero demasiado introvertido para los negocios, por lo que hacen una dupla perfecta.

—¿Son pareja? —mierda, ¿De dónde ha salido eso?

—¿Te interesa? —Itachi se acerca a mí de manera amenazante arrinconándome contra la mesa—. ¿Debo recordarte que debes mantener tu polla alejada de los clientes, hermanito?

—¡Claro que no es necesario que se lo recuerdes! —responde Suigetsu chillante y divertido dándole de palmadas en la espalda a Itachi que se separa de mí—. Recuerda que Sasuke y yo estamos saliendo.

Itachi nos mira dubitativo indagando por medio de mis ojos si lo que Suigetsu está diciendo es verdad o no, él siempre tuvo un sexto sentido con todo lo que a mí se refería y estoy seguro que este día no será una excepción. Detesto ser un jodido libro abierto para mi hermano.

—Solo indagaba para saber cómo tenemos que abordarlos, o a quien necesitamos hacerlo, nunca nos dijiste que lo conocías.

—No era necesario hacerlo.

—El idiota ni siquiera ha mirado bien el proyecto ¿Cómo puede decir que no? Claro que por ser algo tan grande debe conllevar un grado de riesgo, pero éste es bastante bajo, está casi garantizado.

—A él no le gusta escuchar el "casi", lo escuchaste ¿No? Siempre va por lo seguro.

—¡Eso es imposible! Solo es un idiota engreído, cada negocio, cada inversión es un riesgo, en unas adoptamos estándares más altos dependiendo del tipo de producto y negocio, pero siempre hay un riesgo —Itachi se sienta en una de las sillas desabrochando su saco y acomodando su corbata.

—¿Sabes cómo comenzó el imperio del Grupo Uzumaki? —niego—. Minato Uzumaki es uno de los diplomáticos más honestos y jóvenes del parlamento, nos ha representado en diferentes ocasiones y de hecho ha sido un muy buen negociador entre países extranjeros y Japón, empezó a hacer su fortuna cuando se hizo socio del padre de Shikamaru, Shikaku Nara, entre ambos fundaron hace más de 30 años una de las financieras más estables del continente, inclusive nosotros no hemos logrado desbancarlos de su primer puesto.

—Y luego se expandió a la industria hotelera y los malls —aclaro porque no me interesa la conversación, quiero llegar al punto.

—No —responde cortante—. Su idea siempre ha sido quedarse en el área financiera, sin embargo cuando Naruto tenía alrededor de 9 años un intercambio estudiantil no programado tuvo al instituto privado en donde él estudiaba cagándose de los nervios, ya que eso afectaría inclusive relaciones internacionales ¿Sabes lo que hizo él? —vuelvo a negar fastidiado, deseo que el relato termine lo más pronto posible—. Con sus ahorros a esa edad más un patrimonio que su madre tenía a disposición inmediata, convirtieron su propia casa en un pequeño hostal para los 8 estudiantes de preparatoria bajo sugerencia y supervisión del mismo Naruto, su madre solo prestó su nombre por ser un menor de edad.

—¿No es ridículo eso? Un niño de su edad no podría hacer eso.

—Es lo que todos pensaron, creyeron que la idea había salido de Kushina, la madre de él, pero al final y ante la presión de Minato ella misma lo confesó. Lo invertido por Naruto en su propia casa superó más del 15%, claro fue poco tomando en cuenta la cantidad invertida, pero lo que todos alabaron fue la idea y el manejo de ella.

—Había escuchado algo sobre eso —agrega Suigetsu sorprendido.

—Cuando él cumplió los 15, bajo la supervisión de sus padres por efectos legales y asesoramiento financiero de Shikamaru y su padre Shikaku, colocó su primer hostal que rápidamente se convirtió en hotel. Con la ayuda de Chouji Akimichi, otro de sus mejores amigos, quien resultó un genio en el área culinaria, consiguieron las 5 estrellas al año, él se convirtió en un chef reconocido, de hecho no pudo estar el día de hoy en la reunión ya que está en una gira por los hoteles que tienen en Londres.

Restriego dos de mis dedos en la cien intentando evitar que ésta se arrugue irremediablemente.

—¿No pudiste decir eso antes?

—Creo que eso era parte de su investigación del cliente —aclara al momento de levantarse y retirarse, pero antes se regresa entregándome la tarjeta del rubio—. No se te olvide hablarle, y recuerda Sasuke, que tus sentimientos no interfieran en esto.

Arrugo la tarjeta frustrado, si él no hubiera aparecido tal vez esto no estuviera ocurriendo, quizás hubiera podido convencer a Nara de lo contrario, pero el idiota ese no dio oportunidad de decir nada.

—Sasuke, ¿Lo conocías?

—Ayer salí por unas copas... Y nos encontramos en un bar, nos pusimos a hablar y... ¡Ni siquiera sabía quién demonios era! —Suigetsu se sienta en una de las sillas tirando su cabeza para atrás.

—Estamos jodidos. Itachi dejó bien claro que después de lo de Orochimaru, no quería que nadie se relacionara en ese sentido con los clientes, si nos quita esta cuenta...

—¡Lo sé! No tienes que repetírmelo.

—¿Cómo fue que tú te fuiste a la cama con alguien de quien ni siquiera conocías el nombre? No es propio de ti, me costó más de un año convencerte.

—Mejor nos ponemos a trabajar.

No salimos en todo el día, inclusive masticamos un mal llamado sándwich que Karin nos entrega a cada uno. Hemos mejorado la propuesta, encontramos una mejor ubicación e inclusive hemos hecho la estimación de la construcción, diseño y el periodo de cuánto tardará en funcionar, todo en un tiempo récord antes de las 4 pm cuando Itachi llega; pero el riesgo continúa, de 2% lo redujimos a 1.35%, es lo mejor que hemos podido hacer.

—¿Hablaste con él? —me presiona mi hermano.

—He estado trabajando hasta el gorro en su maldita propuesta mejorándola, no he tenido tiempo de intercambiar mensajitos para decir si podemos ir a beber y discutir sobre ello.

—¿Sabes cuánto aportaría este proyecto al área de "International Bussines"? Si no logran el proyecto, ustedes dos regresarán bajo mi tutela y pondré a alguien más profesional para ésta área, pero a partir de ese momento Sasuke te lo puedo asegurar, no será agradable esta vez.

—¡¿Puedes olvidar de un puta vez lo de Orochimaru?! —le grito de manera desquiciada—. Siempre vuelves con lo mismo una y otra vez ¡Sí! La cagué y en grande, me disculpé como nunca lo hice y desde entonces he intentado recuperar todo el dinero que Uchiha Bussines, Inc., perdió.

—Lo sé, solo es mi trabajo recordártelo —asegura mientras su dedo índice impacta contra mi frente en medio de las cejas—. Naruto te verá en el restaurante del hotel Maki-Nao a las 6 pm, no llegues tarde.

Mi estómago se contrae una vez más, reunirme con ese bastardo no me trae buena espina, pero termino asintiendo como muñequito de auto ante la orden de mi hermano.

Si alguien de la realeza, Idol, diplomático, un presidente o cualquier otro tipo de multimillonario deseara pasar una temporada en Tokio, el hotel Maki-Nao es la mejor opción con los estándares más alto de todo el país; es el mejor hotel de todo el continente, una taza de café cuesta $50, mientras que una de champagne $200, claro si la botella vale $1,200 eso no es nada.

Me despido de Suigetsu que me desea la mejor de las suertes dejando sobre mis hombros todo el peso de nuestro futuro y decisiones.

Ingreso al restaurante después que el chofer de la compañía me ha dejado frente al majestuoso hotel de 45 pisos. Una mujer que parece modelo, casi tan alta como yo que rozo los 1.80 mts, de cuerpo perfecto y una sonrisa estilizada se acerca a mí.

—¿Sr. Sasuke Uchiha?

—Sí.

—Sígame Sr. Uchiha, el Sr. Uzumaki lo está esperando.

Diablos, parezco una nueva adquisición que la guían hasta su nuevo amo. En esta ocasión Suigetsu y yo hemos hecho mejor la tarea e investigado al bastardo de Naruto de pies a cabeza, el imbécil tiene más dinero que Dios mismo y lo que Itachi nos ha dicho ni siquiera se acerca a la realidad, no es que los negocios que toque se vuelven un éxito (como si fuese alguna retorcida versión de Midas) quizás podría decir que tiene el olfato adecuado, cualquier negocio en el que ha aceptado invertir se convierte en un perfecto éxito y su padre al parecer no tiene nada que ver con el consorcio Uzumaki.

Su debilidad radica en hacer números, pero para eso tiene a Shikamaru que inclusive puede manejar cifras de 6 números en su cabeza, pero según lo que tengo entendido él está comprometido con una mujer llamada Temari Saboku, lo que descartaría la posibilidad que ellos dos fuesen amantes.

¿Y por qué diablos me importa eso?

—¿Quiere champagne, vino u algún otro licor Sr. Uchiha? —la mujer me abre la puerta de un apartado en el restaurante invitándome a pasar.

—Nada, gracias —no he venido a una visita cordial, estoy por cerrar un negocio y quiero tener la mente clara, pienso fastidiado y molesto aunque no se lo digo. Ella me sonríe enrollando sus pestañas intentando coquetearme, eso me fastidia ¿Por qué una mujer cuando ve a alguien guapo, no puede evitar coquetear? Deberían de tener algo de recato.

—El Sr. Uzumaki estará dentro de 30 segundos aquí. Que disfrute la velada Sr. Uchiha.

¿Disfrutar? Claro, disfrutaré cuando el imbécil de Naruto acepte que su juicio ha estado por debajo y que nuestra propuesta es tan buena que sería una estupidez dejarla ir ¡2% de riesgo! ¡Puf! Le haré tragar esas malditas palabras.

Al momento en que él entra al amplio salón en donde solo hay una mesa con dos sillas, el aire se carga de energía, nuestras miradas se encuentran y casi ignoro por completo al mesero que viene detrás de él con un carrito lleno de diferentes botellas de licor. Lleva un simple conjunto casual de pantalón y camisa blanca manga larga con un pullover negro que lo hace lucir exquisito, Naruto nunca ha sido el tipo de chico que me atraiga y mucho menos a simple vista, pero hay algo en él que me hace perderme en su mirada y en su personalidad absurda.

—Hola Sasuke —me saluda de manera casual—, me gusta que seas bastante puntual.

—Itachi me dijo que te gustaba la puntualidad —mierda, ni siquiera puedo reconocerme, estoy seguro que si tuviera otro yo se estuviera riendo a carcajadas de mí o pateándome el culo para regresar a quien soy realmente.

—¿Crystal blanco o whisky? —me indica señalando el carrito de bebidas—. Puedes escoger entre Yamazaki, Blue Label o Talisker, personalmente prefiero el Yamazaki, mantengo mi propia regla de apoyar lo nuestro, aunque si prefieres cualquier otro licor o bebida preparada te la pueden hacer en este instante.

—No he venido a tomar, y espero no me confundas, pero ésta no es una visita personal, sino de negocios —aseguro con voz fuerte tomando mi tableta para apoyarla en la mesa y encenderla, lo único que deseo es mostrarle el proyecto modificado y largarme de aquí.

—Yamazaki entonces —dice ignorándome. El mesero sirve dos copas y luego se retira dejándonos solos en el reservado. Naruto me pone el vaso frente a mí, pero ahora soy yo quien lo ignoro—. ¿Sabías que el Yamazaki 18 es un whisky elaborado con ingredientes naturales?

—No —respondo de manera intuitiva, aunque lo que sí sé es que una botella puede rondar los $200, y cada vaso en un hotel de esta categoría puede costar $50, $5 menos que la copa del Crystal más barato. Toma un trago y se deleita con él para luego mover el contenido en un pequeño remolino.

—Al momento en que hace contacto con tu garganta puedes sentir su cuerpo fresco, pero una vez ha pasado es un acabado seco, una perfecta combinación y un trago exquisito, es como si estuvieras deleitándote de nuestra cultura con tus pupilas gustativas.

—Así dicen —miro el vaso tentado a agarrarlo, pero no puedo perder de vista mi punto—. Hemos modificado la propuesta, enfocándonos un poco más en la estrategia más no en el esquema financiero, tal vez la primera vez no pudimos captar del todo la idea, pero luego de hablar con Shikamaru y explicarnos el concepto de cada uno de los malls que tienen alrededor del mundo encontramos...

—A Shikamaru no le parecía correcto no ofrecer los licores tradicionales, pero cuando una habitación de este hotel, por muy sencilla que sea te cuesta $750 + impuestos, me parece que si puedes pagar eso en cualquier hotel de la cadena Maki-Nao, no te pones a revisar el lado derecho de los menús, te enfocas en la calidad —rasco la parte baja de mi cabello, me empieza a dar un tipo de comezón que nunca en mi vida antes había sentido.

—Es correcto —digo solo por decirlo intentando continuar mi presentación—. Al principio nos enfocamos también solo en un status social justo al que la cadena de hoteles Maki-Nao está dirigido, pero luego lo analizamos mejor y llegamos a la conclusión que si el proyecto quiere funcionar deben de haber zonas estratificadas para...

—¿Sabías que hay ocasiones en que los funcionarios, personajes famosos o de la realeza piden hasta 2 botellas de Crystal y no del blanco, sino que del Crystal Cuvée Orfèvre Jeroboam que cuesta casi $21,000? Claro, ellos eligen siempre la suite real, imagino que sabrás cuánto cuesta cada noche.

—Sí, $45,000 + impuestos; y allí radicaba nuestro error con el primer plan, si bien es cierto alguien de dicho status ni siquiera pensaría si podría costearse un paseo por el nuevo complejo, para alguien de clase media sería impensable, pero... —muevo la pantalla que él imbécil ni siquiera ve para que pueda ver las nuevas gráficas, pero me interrumpe nuevamente.

—Bebe —me ordena colocándome el vaso frente a mí.

Maldita sea, ¿Por qué tengo que obedecer a cada mierda que dice? Aprieto con fuerza mis puños por la frustración de seguir cada orden del rubio, pero al momento en que su rostro se vuelve serio y solo me brinda una pequeña sonrisa que pareciera no más que una mueca, pierdo mi fuerza de voluntad.

Me tomo la bebida de un solo trago, por suerte siendo whisky no es demasiado, pero como él dice, la frescura desaparece al momento en que termina de pasar por mi garganta. Aclaro un poco casi atragantándome y antes que pueda darme cuenta él me agarra la boca dándome un fulminante beso.

—¿Se puede saber qué demonios estás haciendo? —intento mantenerme relajado y que la pregunta salga como si no me importara al momento en que me limpio los labios con mi dedo índice, aunque la verdad es que todavía me arden por la fuerza del beso. Y en estos momentos no solo el labio es lo único que palpita.

El maldito sonríe sin decir una palabra alejándose de mí cuando su celular comienza a sonar. Me da un par de segundos para recobrar la cordura, la primera vez pude excusarme que no lo conocía y que solamente fui un estúpido calenturiento imprudente, pero si vuelve a suceder no solo Itachi me colgará de los huevos del edificio más alto de Tokio, sino que Suigetsu hará fila para hacerlo también.

—Quiero que vengas conmigo —me susurra en el oído al momento en que se abalanza sobre mí por la espalda mordiendo mi lóbulo derecho, la piel se me eriza y no puedo negar la corriente que llega justo a mi entrepierna.

—Tenemos que ver la nueva propuesta —aseguro con voz firme intentando sonar lo más profesional que puedo en esta situación, aunque no sé si el resultado es el deseado.

—No quiero repetírtelo Sasuke, te lo dije antes, siempre voy por lo seguro.

Se da la media vuelta y se sienta a horcajadas sobre mí para besarme, sus dedos se enredan en mi cabello agarrándome con fuerza y sus caderas se mueven bajo un compás sensual endureciéndome más. Mis manos se mueven solas abrazándolo por la cintura para pegarlo más a mi cuerpo, nuestras lenguas chocan y de su boca empiezan a salir pequeños gemidos que me vuelven loco.

Se levanta dejándome con ganas de más, podría romperle la ropa y follármelo encima de la pequeña mesa, succionar cada parte de su piel mientras lo veo disfrutar y finalmente puedo entender por qué nunca puedo protestar diciéndole que él no es mi dueño, él es un pequeño sol que con su gravedad me atrae a su órbita para girar en su torno.

Veo mi Tableta y me recuerdo que tenemos que continuar discutiendo algo sobre el proyecto, sé que no debería alejarme de este lugar para no perder por completo mi concentración, pero me es imposible lograrlo, así que solo intento tomarla para dirigirme a donde él quiera llevarme.

—Déjala, mi asistente vendrá a recoger todo y lo llevará a mi oficina.

Allí está una vez más, órdenes, órdenes y más órdenes, pero no puedo dejar de sentirme excitado por ello. Al levantarme me acomodo mi erección adentro del pantalón intentando controlarme.

Camino detrás de él mientras va saludando a todos los empleados que encuentra en el trayecto, preguntándoles inclusive cosas personales como: ¿Qué tal siguió tu hija?; Felicidades por tu compromiso; Gracias por haberte quedado en el turno de anoche; Estás haciendo bien tu trabajo May; todos le sonríen saludándolo a su paso.

—No creas que siempre fue así, siempre pensaron que yo no tenía madera para ser jefe porque decían que mi destino era solo disfrutar de lo que mi padre hacía en la Financiera, pero les he demostrado a todos que nadie tiene un destino escrito, cada uno se hace el que mejor le plazca en base a esfuerzo.

Al momento en que se voltea para decirme eso, lo veo un poco genial y sonrío de lado de manera automática asintiendo, pero al instante reacciono golpeándome mentalmente para mantener mi seriedad.

Salimos del hotel encontrándonos con una limusina. Un enorme hombre de piel oscura y lentes negros nos abre la puerta para entrar.

—Me dijeron que el chofer de tu compañía te había dejado en la entrada, así que puedes llamar para decirles que como cortesía yo te llevaré a tu apartamento.

—¿A dónde vamos? —Naruto le sonríe al musculoso tipo y se acerca de manera peligrosa a mí.

—A donde los sueños no tienen restricción.

El aire de la limusina da la impresión como si estuviéramos en un auto recién sacado de agencia, los asientos de cuero negro y la alfombra blanca se ven perfectos, el brillo de todos los acabados de caoba es impresionante. Se acerca al moreno gigante que nos abrió la puerta y que ahora está detrás del volante y le dice algo en voz baja que no logro escuchar, luego sube el compartimiento para que no podamos ser interrumpidos.

Saca unos pantalones de cuero y los pone a la par mía, abre el bar y saca una botella de Yamazaki 18 igual que la que tomábamos en el salón VIP y lo saborea luego de verte el líquido en dos vasos.

—Quiero que vistas utilizando solo eso —mi corazón late como desquiciado ¿En qué mierdas me he metido esta vez?


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¡Vamos que son gratis! jajajaja
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