Gracias a los que no puedo contestar!
Aquel día más que nunca agradecía programar todos los días un descanso corto a media mañana. Se había pasado todas las consultas de su especialidad pensando en aquel vídeo, en House y en Cuddy siendo jóvenes y en los amigos que habían compartido tiempo atrás, igual que lo compartían ahora a él. Todo aquello era… Raro. Nunca había pensado en si House había tenido amigos en la universidad. Sólo cuando vino aquel hombre hacía unos años, y tampoco era que se hubiese parado a pensarlo mucho. Era algo que, conociendo a House, pertenecía totalmente al pasado. Pero ahora… Había un punto de unión entre su pasado y su presente. Sabía que se habían conocido en Michigan, pero no cuánto. No sabía que por aquella eran amigos ni que tenían muchos recuerdos en común. No sabía casi nada sobre la amistad juvenil de House y…
-Cuddy, ¿estás ocupada? –le preguntó asomándose a su despacho.
Estaba sentada en uno de los sillones con una taza en una mano y una especie de libreta abierta en la otra.
-¿Vienes a cotillear? –dijo sonriendo, al verlo mirar el álbum.
-La verdad es que sí –elevó los hombros en señal de que no iba a mentir.
-¿House se ha negado a enseñártelo? –investigó Cuddy.
-Lo he dejado solo hace un par de horas y no he vuelto a pasar por allí. Preferí venir aquí porque supuse que tú ya lo tendrías más digerido.
-¿No lo ha tirado? –abrió los ojos en señal de sorpresa. –Anne se alegrará de saberlo.
-Cuddy… -la llamó con tono confuso.
-Dime.
-¿Me puedes explicar todo esto?
Ella sonrió y le señaló el sofá que tenía enfrente.
-¿Qué es lo que sabes? –preguntó ella, para coger un punto de partida.
-He visto el vídeo y poco más.
-Y, ¿qué quieres que te explique?
-¿Erais amigos? –Cuddy puso cara de no entender la pregunta. –Quiero decir, ¿salíais por ahí y todas esas cosas?
-¿Estamos hablando de todos o sólo de nosotros dos?
-De todos. Y de vosotros dos –añadió al final, muerto de curiosidad.
-Éramos amigos, pero teníamos una amistad un poco rara. No quedábamos a una hora exacta en un bar concreto ni íbamos todos juntos al cine, pero sí, éramos amigos.
-¿Cómo os conocisteis? Todos –agregó al ver la cara de Cuddy.
-Anne era mi compañera de piso, así que la conocí nada más llegar a la universidad. A Jack lo conocí porque tuve que hacer un trabajo con él. Un rollazo que hacía la universidad. Lo llamaban integración –Cuddy rodó los ojos dando a entender lo poco que creía en aquello. –La cuestión es que me tocó con él y congeniamos muy rápido.
-¿Saliste con él? –preguntó Wilson.
-No. No, por Dios –contestó ella riendo. –Jack es, por mucho que suene a tópico, como un hermano para mí. Un día estábamos hablando en el campus y apareció Anne con no sé qué historia sobre la lavadora –Cuddy volvió a sonreír al recordar aquello-. No se dio cuenta de que estaba ocupada hasta que Jack se lo hizo saber.
-¿Y ahí se enamoraron?
-Ves demasiadas telenovelas Wilson –insinuó Cuddy. –Pero sí, más o menos ahí se enamoraron –dijo haciendo que el oncólogo sonriese– y ese mismo día estuvieron juntos. Al poco tiempo, Jack decidió presentarle su nueva novia a su mejor amigo, al que, curiosamente, también había conocido en los famosos trabajos de "integración" –apuntilló con los dedos. –Ahora que lo pienso, le debemos mucho a esos trabajos… -empezó a cavilar consigo misma.
-¿El amigo es Peterson?
-Sí –respondió volviendo al tema-, el amigo es Pet.
-Y, ¿qué pasó?
-Pues nada. Se la presentó y no hay más.
-Y, ¿dónde entra House en la ecuación?
-Bueno, House era el compañero de piso de Pet, así que House ya conocía a Jack. A Anne la conoció el primer día que Pet les dejó su habitación como picadero –sonrió.
-¿Y a ti? –curioseó.
-A mí por esa época -generalizó. -Era una de las mejores amigas de Pet y la compañera de piso de Anne. Además estaba ese asunto de Pet por ahí… -hizo un gesto con las manos para aligerar el tema. -Era inevitable.
-¿El asunto de Pet?
-Digamos que hubo un tiempo en el que yo le gustaba.
-¿Saliste con Pet? –preguntó sorprendido.
-No Wilson, no estuve con Pet –sonrió. –Nunca dije que fuese recíproco. No le duró mucho, pero para él fue muy importante porque fui la primera chica que le gustó después de salir de una relación de varios años y… Una historia muy larga.
-Y ahí conociste a House –se centró Wilson.
-Más o menos –volvió a generalizar. –La cuestión es que entre unos y otros, siempre acabábamos juntos. No lo hacíamos queriendo, no decidíamos el día anterior dónde ni cuándo quedar, pero siempre era todo igual. Cada uno tenía sus amistades aparte pero ni ellos querían integrarse ni nosotros lo intentamos. Bueno, excepto cuando yo estaba en segundo y a Pet le tocó hacer el trabajo de integración con ManKovak. ¿Sabes quiénes son los Kovak?
-Sí, House me explicó esa parte. Aunque… ¿ManKovak? –preguntó sonriendo.
-Como eran hermanos a House y a Pet se les ocurrió la fenomenal idea, nótese la ironía, de llamarlos ManKovak y WoKovak para distinguirlos. -Wilson sonrió ante lo sobrenatural de aquella distinción. –Lo raro es que a ellos no les importaba. Espera… ¿House te explicó parte de esta historia? Sorprendente –dijo asombrada.
–Me explicó lo básico para entender el vídeo y para saber quiénes eran todos. Balten compañera de piso de Cuddy, Raden novio de Balten, Pet mejor amigo de Raden y compañero de piso de House –enumeró mientras iba levantando dedos. –Trabajo con el gemelo y dos más al clan.
-Oh, el clan –murmuró Cuddy con tono nostálgico.
-¿Os llamabais el clan? –preguntó Wilson riéndose.
-No, el Decano nos llamaba el clan.
-¿El Decano os puso nombre?
-Bueno, House ya era una leyenda, para lo bueno y para lo malo, y el resto no es que fuésemos muy santos, así que… Digamos que se sabía nuestros nombres.
-Eso ya es mucho.
-Era demasiado –dijo Cuddy abriendo los ojos e intentando aguantar la sonrisa. –Al final se fueron yendo poco a poco. Primero House, luego Pet al graduarse ese mismo año y al siguiente los gemelos, Jack y Anne.
-¿Y tú qué hiciste?
-Ya te he dicho que cada uno tenía sus propias amistades: compañeros de clase y todo eso. Aunque seguía manteniendo el contacto con ellos, por supuesto.
-¿Con House también?
-Jack, Anne y Pet. Siempre Jack, Anne y Pet.
-¿Siempre los tres?
-Son como un pack. Anne siempre dice que es como tener dos maridos –comentó riéndose.
-¿Por qué no mantuviste el contacto con House? –preguntó Wilson sin poder evitarlo. -¿No erais suficiente amigos?
-House ya no era por aquélla un tipo de mantener el contacto, fueran amigos o no.
-Pero, ¿erais amigos o no?
-Teníamos una amistad… Curiosa. Parecida a la de ahora.
-¿También había esa tensión continua? –investigó Wilson sonriendo.
-Oh, sí –afirmó Cuddy con la cabeza. –Es parte de nuestra manera de comunicarnos –lanzó evitando sonreír.
Se quedaron un par de minutos en silencio. Wilson sin nada que preguntar o sin valor para ello y Cuddy sin nada más que añadir o sin ganas de hacerlo.
-¿Por qué me estáis contando esto ahora? –preguntó Wilson de golpe. –Llevo años intentando que alguno de los dos me cuente algo de aquella época y siempre me habéis dado largas o respuestas cortas.
-A mí nunca me has preguntado directamente –explicó. Wilson iba a replicar, pero ella lo interrumpió. –Piénsalo. ¿Alguna vez lo has hecho?
El oncólogo sonrió en señal de negación.
-Y House… Supongo que esto lo pedía –señaló al sobre y al álbum.
Wilson lo miró como si tuviese cinco años y aquello fuese el juguete más maravilloso del mundo.
-¿Quieres verlo? –le preguntó Cuddy sonriendo.
Wilson asintió con la cabeza tímidamente.
-Que te lo enseñe House, que tiene uno igual –sentenció ella haciendo que Wilson recordase que el nefrólogo le había dicho eso mismo.
-Bueno, él me enseñó el video y me introdujo en el tema así que creo que esta parte te toca a ti –comentó inocentemente.
Cuddy, negando con la cabeza, cogió el álbum y se lo ofreció.
-Todo tuyo.
Y Wilson lo abrió por la primera página.
