3a y ultima parte del mini-fic. esta es un poco larga, pero espero ke os guste.
eternidad
sakura avanzaba decidida por los pasillos del templo abandonado, delante y detrás suya tenia una escolta de ninjas, que la protegerían con su vida por conseguir salvar a su aldea, durante un tiempo solo el sonido de las pisadas rompía el tétrico silencio que reinaba en ese lugar. Las paredes estaban desgastadas, la tenue luz de la luna se colaba por las brechas del techo del lugar. El templo tenia unas dimensiones enorme, una complicada red de pasillos se enlazaban y convergían para tejer un intrincado laberinto. A medida que iban avanzando dejaban centinelas aguardando puntos clave, cualquier intrusión por parte de enemigos tenia que ser eliminada a cualquier precio.
Sakura se sentó en el suelo, llevaban horas caminando por los malditos pasillos, y su fe se estaba agotando, sus pasos, decididos al entrar se hacían más dubitativos, sus razones empezaban a flaquear al notar signos de cansancio. El tiempo pasado en el templo mermaba las fuerzas tanto mentales como físicas de la chica. Suspiró con tristeza, una tristeza incontenible, y con voz melódica, pero a la vez triste susurró
-naruto...
la sola palabra le renovó sus fuerzas, una imagen vino a su cabeza, ojos azules, cabello rubio, sonrisa radiante. Su fe se restauró, su determinación aumentó, la razón por la que se sacrificaba volvía a su mente con fuerza. Por toda la gente que se salvaría de la muerte, konoha se salvaría de la maldición, y todo el país no tendría que sufrir por culpa del demonio que había maldito a konoha. Más de una vez había pensado seriosamente retirarse, la gente de la aldea nunca le habían tratado con amor o con cariño, solamente con respeto, al ser la única aprendiz de la maestra en las artes de la curación todo el mundo le hacia reverencias y le respetaba, pero nunca una palabra amable salió de sus bocas, se sentía sola, desprotegida, incluso cabreada con esa gente... recordó el día que huyó de la aldea, había decidido no sacrificarse, y huyó hacia una ciudad vecina. Allí unos tipos intentaron violarla, reafirmando así su negación a sacrificar su vida, por aquella gente.
Pero entonces lo conoció, un chico le salvó de sufrir a manos de aquella gente, sus ojos se encontraron, se volvió adicta al azul del chico, aquellos ojos le atraían de una forma que no podía entender, aquel chico le protegió con su vida en dos ocasiones aquella noche, por primera vez había alguien que no la buscaba por dinero, ni por su cuerpo, ni por poder, su alma se sintió confortada, se sentía querida y protegida, pero por su culpa ese chico quedo ciego y aun así, cuando lo encontraron misteriosamente en el bosque cerca del templo, le había vuelto a sonreír, sus ojos, aun sin poder ver nada, le transmitían esa sensación de paz, de tranquilidad, le hacían pensar que ella tenia alguna razón más para vivir, por Naruto, ella sacrificaría su vida. Por ser la única persona que la miró con unos ojos llenos de ternura, amor, cariño hacia ella...
volvió a suspirar, y buscó entre la bolsa un par de esferas, unas esferas de cristal, irrompible, eran unas esferas que permiten almacenar chackra, para luego en momentos de cansancio utilizar esas esferas. Aun así no sabia como meter su energía dentro de los objetos. Al parecer se necesitaba una llave para poder llenar las esferas. Su maestra así se lo hizo saber en su ultimo encuentro.
--- recuerdo
-sakura
-si maestra- sakura se giró para encarar a su maestra, una mujer ya mayor, de unos 60 años, unas arrugas marcaban su rostro, su cabello caía lacio, recogido en una coleta. -sabes que es tu deber...
-lo se maestra, y no lo entiendo, ni quiero hacerlo, finalmente e encontrado una razón de peso para hacerlo, no voy a fallar.- sus ojos brillaban decididos, la chica mostraba toda la determinación que podía, no podía darse el lujo de fallar.
-toma- dijo la mujer sonriendo- son esferas del recuerdo. Sirven para almacenar y sacar chackra, pero estas están vacías, deberás almacenar tu energia poco a poco. El problema es que nadie sabe como hacerlo, la utilización de esas esferas son un misterio para nosotros.
-pero entonces, si sirven para almacenar chackra y utilizarlo en casos de emergencia, porqué se dicen esferas del recuerdo?- la chica parecía confusa.
-se dice que esas esferas al estar rellenas de la energía de una persona, desprende una luz como su alma.
-su alma...- la ojiverde no sabia que quería decir, no entendía el significado de sus palabras, pero asintió y se guardo las esferas. Seguidamente salió hacia su destino.
-- fin de recuerdos
Sonrió con ternura, ahora sí que sabía que quería decir con el color del alma, Naruto se lo hizo saber hace unos días, en el claro cerca del templo. Su rostro se enterneció al recordar el beso, su mente revivió esos momentos en que se sintió viva, feliz, y supo que por ese momento, había valido la pena vivir. Se preguntó si podría volverlo a ver, poder a volver a sentir esos labios, tiernos, cálidos, ese abrazo protector, enternecedor, toda ella se sentía tranquila y reconfortada a sus brazos, quería volver a estar arropada por ellos.
La realidad la impactó como un cubo de agua fría, nunca más volvería a ver a aquel chico, sus últimas horas de vida se le estaban escapando de las manos, ya nunca más volvería a sentir esos abrazos, esos labios, ya nunca más lo podría ver, nunca más vería sus ojos, el reflejo de su alma... una lagrima bailó en sus ojos, y surcó silenciosamente su rostro, cayendo al suelo.
-sakura-hime, está bien?- kakashi había roto el silencio al ver su rostro llorando.
-tranquilo kakashi. Estoy bien, solo pensaba en quimeras.- se levantó decidida- dentro de unos minutos seremos a nuestro destino, en marcha.
-quimeras e?
--------------------------Naruto jadeaba, su corazón latía descontroladamente, su respiración entrecortada debido al cansancio no le dejaba pensar con claridad, en el suelo había dos cuerpos inertes, sin vida, Naruto sacó la espada del pecho del segundo ninja, y empezó a caminar con prisas hacia el centro del templo, su visión, tapada por una tela azul, parecido a una bandada, lo imposibilitaba para correr, situó su katana en su funda, en la cadera, y volvió a coger el bastón para sondear el terreno. Por su mente solo pasaban palabras de inquietud, se repetía una y otra vez que tenía que ir más deprisa, temeroso de no llegar a tiempo, esos malditos ninjas le habían retenido demasiado tiempo, pero ahora ya no le molestarían más. Se paró de golpe. La realidad de sus pensamientos le horrorizó, había matado a esos ninjas, pero como demonios llegó a ello... por su cabeza llegaron miles de imágenes.
-- recuerdos
la entrada del templo se habrían delante de los ojos vendados del chico, delante suyo un par de hombres le cerraron la entrada.
-tu... eres el chico del otro día, verdad?
-eso mismo, dejadme pasar, tengo que encontrar a sakura.
-lo siento, no puedes entrar, seria mejor que te fueras niño.- las palabras del shinobi hicieron cabrear a Naruto, que se quitó su vendaje para mirar al ninja.
Los dos ninjas observaron los ojos de Naruto, sus ojos les atraparon, todo su ser parecía que se fragmentara en miles de pedazos, un terror inundó las entrañas de los hombres, el tiempo se aturó, sus mentes viajaban por mundos de dolor, terror, sufrimiento eterno, la muerte apareció en sus rostros. La sangre salia a borbotones de sus venas, sus orificios sangraban, su piel se deshacía, un dolor sobrehumano les sobrecogió.
Naruto solo había abierto los ojos un momento, pero quedaron atrapado en una ilusión, donde el tiempo no significaba nada, el dolor lo era todo. Sus cuerpos cayeron inconscientes al suelo. Naruto se vendó de nuevo los ojos y se encaminó hacia el interior del templo.
Llevaba un par de horas por dentro del templo, por alguna extraña razón sabia que camino escoger, con lo que estaba cada vez más cerca de la chica. Aun así, a la misma vez parecía estar más lejos, se estaba cansando por momentos, su cabeza amenazaba por estallar. La utilización de sus ojos le estaba costando caro, ya los había tenido que utilizar contra tres grupos de ninjas, en el ultimo grupo, los dos shinobis fueron tan rápidos que antes de caer en la dimensión creada por el poder del kyuubi le habían atacado con unas katanas, rasgando parte de su pecho, y un brazo. La reacción de Naruto fue aterradora, cuando sus mentes entraron en una espiral de dolor, Naruto, cegado por el dolor de su cabeza y las heridas, cogió las katanas y se las clavo en los ninjas.
Los últimos dos shinobis que había tenido que atacar también habían terminado muertos, pero sin haber atacado antes, Naruto simplemente los aniquiló.
--- fin recuerdos
-maldito seas demonio... me estoy convirtiendo en uno...- las palabras de Naruto reflejaban el dolor que tenia en su interior. Naruto se había divertido matando esos shinobis, sentir como el arma se incrustaba en su cuerpo, la sangre brotando de los cortes producidos por la espada. Su cuerpo se tensó, unos espasmos empezaban a recorrer todo su cuerpo, se cayó al suelo, retorciéndose de dolor. Todo su ser estaba sufriendo, el miedo se apoderó de su ser, y empezó a gritar, de dolor, de miedo, un dolor agudo que le hacían revolcarse por el suelo, reabriendo las heridas que había sufrido antes. Al cabo de unos minutos eternos dejó de sentir dolor, su cuerpo se relajó, y su respiración se calmó, su rostro dejó de mostrar señales de dolor, se reincorporó en el suelo, intentó acompasar su corazón desbocado
-tengo que conseguirlo...- sus palabras salían quebradas por el dolor, se levantó apoyado en la pared, y empezó a caminar, jadeando por el esfuerzo de su cuerpo malherido. "la maldición del zorro me está consumiendo por dentro, estoy empezando a caer en la maldad" Naruto avanzó lentamente, ya no le quedaba mucho para llegar al final, no tenia muy claro que había allí, pero al menos tenia una cosa clara, y eso era ella, por ella llegaría hasta al final.y con eso en mente se encaminó hacia su destino.
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Sakura temblaba de miedo, ni en sus más terribles pesadillas había visto algo tan terrible. Delante de sus compañeros se alzaba imponente un demonio. Con la forma humana, un par de cuernos en la cabeza, dientes afiladas, unas alas monstruosas, su piel del color de las cenizas, su mirada negra como la oscuridad. De su boca salía una especie de humo de color azul oscuro. Sonreía cruelmente, en su cámara había centenares de cadáveres, algunos con los emblemas de konoha.
Los guardianes de sakura rodearon a la chica, la mayoría de ellos temblaban tanto o más que la pelirosada, pero un grito de kakashi, su valiente líder les dio la fuerza necesaria por no huir corriendo.
La batalla duro minutos, más que batalla parecía una matanza, los ninjas, alrededor de 20, estaban diezmados por la habitación. Muchos de ellos yacían al suelo sin vida, cortados por la mitad, sus tripas esparcidas por la habitación, el hedor a muerte y putrefacción reinaba en el lugar. Solamente kakashi y sus más fuertes shinobis, Neji, Gai y Gaara se mantenian en pie. El demonio sonreía triunfalmente, los cuatro ninjas estaban jadeando, múltiples heridas surcaban sus cuerpos, con un movimiento de mano, concentro su energía en su mano y mandó un torbellino de aire hacia los shinobis, haciendoles retroceder varios metros. Con un rápido movimiento se acercó a la chica, que temblaba debido al terror. Con un pequeño gesto el espació alrededor del demonio se iluminó, y una fuerza aterradora impedia que los shinobis pudieran acostarse
-ahora podre jugar contigo, pequeña...- el demonio lamió el cuello de la chica, haciendo que se estremeciera, sus ojos se llenaron de lagrimas, aun así, no le daría el demonio el placer de oírla gritar, cerró los ojos, todo había terminado, todo el mundo estaría en peligro, no habían podido derrotar la maldición de konoha, las lagrimas brotaron de sus ojos al sentir como unas manos empezaron a rasgarle el vestido y arañarla. Su cuerpo se estremeció por el dolor. El demonio había golpeado a la chica, repetidamente, haciendo que la chica gimiese de dolor, de su boca salia sangre, su cuerpo estaba marcado por regueros de sangre. Se abandonó a un olvido alejado del dolor, su ultimo pensamiento fue dirigido a su igual, a él, el gritó resonó en la habitación, fuerte, estridente, un grito lleno de dolor
-NARUTOOO!!!
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-sakura...
un susurro salio de la boca del chico, un profundo dolor apareció en su pecho, colocó una mano en su corazón, ese grito le había destrozado, había entrado en la sala, una olor a muerte le inundó las fosas nasales, una sensación oscura ocupaba la habitación. Al sentir el grito de sakura, Naruto se paralizó. Con la mano libre se sacó el vendaje, abrió sus ojos para ver ante si el infierno.
Su infierno había llegado, sakura estaba sostenida por unas argollas en las muñecas que bajaban del techo. Su cabeza estaba caída, con los ojos cerrados, su cuerpo, prácticamente desnudo estaba lleno de heridas y moratones, la sangre caía a raudales por su cuerpo, unos gemidos entrecortados salían de su boca, lloraba, las lagrimas se mezclaban con la sangre. A su lado estaba un extraño ser, empuñaba un arma, una especie de katana, alzada por encima de su cabeza, reía, era una risa estridente, sádica, su boca estaba llena de colmillos ensangrentados, en un instante la espada bajó a gran velocidad, clavándose en la carne, desgarrando la piel, la sangre empezó a brotar de la herida, un silencio engulló el lugar, la luna llena iluminaba la estancia. La calma que precede a la tormenta, dicen que es asfixiante, algo empieza a palpitar fuertemente, un poder se despierta... la espada estaba clavada en la clavícula de Naruto, el demonio lo miró extrañado, había atravesado toda la distancia que les separaba en milésimas, y además había entrado en el campo de fuerza, había salvado a la chica. El demonio retrocedió unos pasos, inseguro por primera vez en mucho tiempo, la espada aun seguía clavada en el cuerpo de Naruto, unos latidos empezaron a resonar por la habitación, el cuerpo de Naruto estaba reaccionando. Se sacó la espada de la clavícula con un tirón y la tiró al suelo.
Abrió los ojos, rojos como el rubí, brillantes, en su interior se podía apreciar la perdida total de cordura, la parte racional de Naruto había desaparecido. Una capa de chackra rojo apareció rodeándolo. Unas colas salieron de detrás suyo. Sus colmillos se alargaron, sus facciones se volvieron duras. Con un grito animal se abalanzó hacia el demonio.
El combate se prolongó unos minutos, sus ataques eran devastadores, parte de la gran sala se derrumbó, los movimientos de Naruto eran rapidísimos, el otro demonio no podía seguirlos, en cuestión de poco tiempo el demonio había perdido una ala, parte del brazo y le había roto 4 costillas. En una de las embestidas el choque fue tan violento que ambos quedaron tendidos al suelo, las piedras salían volando del choque, una de ellas derribó las esposas de la chica, haciendola caer al suelo.
Naruto se recuperó rápidamente, el odio le había consumido todo su ser, solo quedaba el instinto animal, la supervivencia, con un ultimo ataque Naruto se abalanzó sobre su enemigo, sus pasos eran más propios de un animal a cuatro patas que la de un humano, sus nueve colas de energía zumbaban alrededor, sus ojos rojos como la sangre. Con un brusco movimiento atravesó el pecho del demonio, que gritó salvajemente, cayendo muerto a los pies del kitsune. El chico sacó su brazo del cuerpo inerte del demonio, con un fuerte movimento, y se lamió la sangre del monstruo. Había perdido todo control posible, su cuerpo era una simple carcasa, la irracionalidad del cuerpo de Naruto había llegado a un punto sin retorno, se movia con facilidad, a pesar de las multiples heridas, algunas muy graves, de su cuerpo. Un gemido le hizo girarlo, había encontrado su proxima presa... sakura estaba aterrada, se había despertado de una pesadilla para entrar en un infierno, su cuerpo le dolía horrores, pero su vista, ajena al dolor propio, se clavaba en los ojos del chico. La voluntad del chico había sido quebrada, su razón, su propia existencia se habían esfumado. Sakura contemplaba el baño de sangre con horror, un gemido se escapó de su boca. Haciendo girar bruscamente el cuerpo de su compañero.
Sus ojos lo aterraron, no era un dolor físico, pero era mucho mas intenso que cualquier herida que había sufrido en su vida. Aquellos tiernos ojos azules, que le transmitían tantos sentimientos, que la atrapaban habían desaparecido. En su lugar unos ojos rojos como la sangre, brillaban con crueldad. Una sacudida recorrió su cuerpo, su mente estaba en blanco. Naruto empezó a moverse hacia sakura con una sonrisa en los labios. Se lamió la ensangrentada boca, con crueldad. Lo único que podía pensar sakura era en el miedo que sentia, un miedo que le atenazaba el corazón, que le impedía incluso respirar. Un miedo irracional. Naruto seguía acercándose a la chica, que retrocedía gateando sin dejar de mirar esos ojos. Unos momentos después se topó con la pared, sakura estaba atrapada. Estaba a punto de morir, entonces una nueva idea apareció en su mente, Naruto le había protegido siempre, recordaba claramente aquella noche, su espalda estaba erguida, protectoramente delante de ella, le protegía de sus males, y hoy, también le a salvado de ese demonio, evitando que le matara, y también de sacrificar su vida por destruir ese mal, los ninjas y ellos no habían podido ni retener el cuerpo del demonio, y Naruto, por su banda, había derrotado y eliminado el demonio.
Y ahora le tocaba a ella salvarlo a él. Naruto estaba atrapado, la ira y el dolor recorrían su cuerpo. Por una vez, necesitaba ser fuerte, no por ella, sino por él.
-naruto... no te fallaré.
Sus ojos dejaron de llorar, su cuerpo paró de temblar, Naruto estaba encima de ella, pero no tenia miedo, una gran determinación apareció en su rostro. Un Naruto poseído lanzó su brazo intentando desgarrar el cuello de la chica. Pero sakura colocó un brazo en el camino, impidiendo el ataque. Naruto dudó, fueron solo unas décimas de segundo, pero su brazo dejo de moverse, durante un simple suspiro el chico no se movió. Su amor por la chica era tal que ni el demonio podía controlar al chico para atacarla. Durante unos instantes Naruto recuperó parte del control, pero el maldito zorro rápidamente recuperó el control. Fueron unos instantes, pero le bastaron a la chica para contraatacar. Cogió el brazo del chico, sus cuerpos estaban muy cerca, y con un rápido movimiento sakura separó la poca distancia que le quedaba para besar con fuerza el kitsune poseído.
La cueva se silenció de nuevo, el cuerpo de Naruto se paralizó, en su interior algo estalló. Miles de pedazos de su alma se concentraron en su interior, estaba recuperando su ser, su ira estaba desapareciendo, el odio hacia ese monstruo que le quería quitar todo lo que le importaba, su mente se serenó, había recuperado su consciencia, sakura le estaba besando, sentía sus labios clavados a los suyos, gracias al cariño de la chica había vuelto a ser el mismo, por sus ojos salían lagrimas de sangre, el odio de su alma abandonaba su ser, esas lagrimas rojas, que mostraban todo el dolor de estar sin ella, por fin podía volver a sentirla en sus brazos, pro fin volvía a ser él... sus ojos volvían a ser azules, pero la luz volvió a escaparse de su vista, no le importó. Ella estaba viva, y eso era lo que él quería, se abandonó a la oscuridad, con una sonrisa en la cara. Naruto cayó al suelo, inerte, no respiraba, sakura se alarmó, gritó aterrada, se agachó a su lado llorando.
-naruto... no.. no me abandones- la chica lloraba amargamente, Naruto se estaba muriendo a su lado.- no me dejes sola, NARUTOOOO!!!
un extraño haloempezó a rodear el cuerpo del chico, el kyuubi venia a buscar su recompensa. Sakura observó la escena con gran consternación. El dolor le impedía hablar, todos sus esfuerzos eran repelidos por el poder del demonio, pronto su ser seria completamente engullido por el poder del kyuubi, pero sakura no lo permitiría. No permitiría que Naruto perdiera su alma.
-no podremos estar juntos... pero no dejaré que sufras más mi amor...- sakura acarició tiernamente la mejilla del rubio. Sus ojos mostraban una tristeza sobrehumana, pero su corazón estaba decidido, no fallaría esta vez. Con un ágil movimiento concentró su energía al corazón.
-guarda de ángel- las palabras de la técnica de la chica robó toda la energía de su invocadora, el poder sagrado, a cambio de su vida conseguía invocar los mas fuertes poderes del cielo. Colocó sus manos en el pecho de Naruto, encima de su corazón. Y traspasó todo su ser en su corazón moribundo. El poder del kyuubi desapareció, envuelto en un cálido aliento. Unas plumas de ángel aparecieron en toda la sala, el hedor desapareció. El mal había abandono la sala. Un extraño tatuaje apareció en el cuerpo de Naruto. Sakura sonrió con amor a su compañero. Con un ultimo movimiento le besó suavemente sus labios, acariciandoles. Una ultima lagrima surcó su rostro para terminar en sus labios. Sakura cayó encima de Naruto. Su alma había abandonado el cuerpo. Sakura había muerto... Naruto sentía calor, un calor proviniendo de fuera, pero de dentro al mismo tiempo. En su interior veía la luz, una luz blanca y cálida. Naruto estaba en calma, se sentía protegido entre ese calor. Miró hacia arriba, una especie de ángel le abrazó, sus rosados cabellos le asombraron, sus verdes ojos le enamoraron, instantes después desapareció. La oscuridad volvió a apoderarse de él. Sus fuerzas se debilitaban, su mente se negaba a volver a respirar, sus últimos pensamientos fueron dirigidos a aquella persona que le importó tanto. Finalmente había encontrado una razón para vivir, había estado vivo, y eso era lo único que deseaba, recordó su beso, su abrazo, todo su ser, por ella había sacrificado tanto... solo esperaba que ella fuera feliz. Solo con ello él también llegaría a serlo. Su corazón dio sus últimos suspiros, "sakura...chan..." Un par de esferas cayeron de la bolsa de sakura, ya no tenían el color gris, ese color de indiferencia, sin sentimientos, ahora brillaban fuertemente, una al lado del otro. 1 una chica de unos nueve años estaba sentada al suelo, sus pequeñas camas cruzadas, sostenían un gran libro, su pelo, rubio, parecía tener vida propia, lo llevaba suelto, cayendo por encima de su cara, sus ojos, verdes del color de los zafiros, revelaban una gran hiperactividad, la luna estaba en lo alto del firmamento, una pequeña vela adornaba la habitación. En su cuello aparecía un extraño collarín, terminando en un par de esferas, de mediano tamaño. Las dos esferas parecían brillaban con luz propia, resplandecían, parecían felices de poder estar juntas, el color verde de una se acoplaba perfectamente con el azul de su compañera, encajaban, se complementaban. La chica tenia un gran cariño a ese amuleto. Se lo regaló su papá hace ya mucho tiempo, le dijo que eran mágicas, que contenían la esencia del amor, la chica no entendió nada, pero le encantó el regalo, se pasaba horas observando la tranquilidad que emanaba del color verde, y le fascinaba observar la esfera azul. Sus ojos dejaron de observar el amuleto y se centró en su búsqueda.
-quimera- dijo con voz alta y clara- Ilusión, fantasía que se cree posible, pero que no lo es. La chica observaba confusa la definición. No entendía como la chica de su cuento favorito dijo eso...
-no deberías estar despierta sakura.
-padre!- la chica alzó la vista hacia su padre, tenia el pelo negro, sus ojos, del mismo color, le transmitían paz y tranquilidad, llevaba una camisa azul, con un extraño abanico.
-no me llames así...- el chico parecía irritado, no debería tener mas de unos 25 años. Aun así sonrió a la pequeña, a la que consideraba su hija.- me hace parecer viejo.
- lo siento sasuke-kun.- la chica alzó sus pequeños brazos hacia él, el hombre la levantó con ternura, y la abrazó. La chica rió y se acomodó en su hombro. De repente había empezado a tener mucho sueño. Sasuke la llevó a su cuarto y la acunó, rápidamente se durmió la chica, su única luz, el par de esferas que había en la mesita, el amuleto de la chica.
-que descanses, mi pequeña sakura uzumaki...- las palabras del chico fueron dichas en un pequeño susurró, se giró y ajustó la puerta silenciosamente.
Sasuke llegó a la habitación donde había estado la pequeña, cogió el diccionario y lo observó, había señalado en su lápiz de color la palabra quimera, Sasuke sonrió con ternura, a la chica le encantaba la historia de la mujer sakura y el chico Naruto, ella no lo sabía, pero había conocido de primera mano a Naruto, y aunque nunca se lo dijeron a la cara, para él siempre había sido su mejor amigo. No sabía cómo pero un día, un año después de que Naruto muriera encontró a una pequeña chica llorando. Sin saber porqué la llevó a su casa. Ahora viva con él, y había podido ser feliz, ya no estaba solo, ahora la tenía a ella. Algo en su interior sabia de donde había salido la pequeña, y aunque sabía que era imposible, en el fondo de su corazón sabía que ellos dos habían encontrado la paz.
Sonrió con tristeza, y pasó las páginas del diccionario. Unas últimas palabras salieron de la boca del chico.
-sueño: deseo o esperanza, con probabilidades de realizarse
FIN
espero ke os haya gustado este fic, muchas gracias a todos y en especial a karurosu-sempai, que ha sido el unico ke me a dejado reviews hasta el momento :p
siento no poder haberte hecho caso, pero eske ya tenia terminado el fic... asi ke naruto a tenido ke komerse el marron todo solito, XD
un saludo
skye
