Intercambiados

Capítulo 3: Resignificando

Chibi-Poio

Si es que existía alguien en el mundo capaz de sacar de sus casillas a Sasuke Uchiha, sin duda alguna aquel era Naruto Uzumaki. No hay que confundir las cosas, si, es cierto, eran buenos amigos; rivales en un inicio, compañeros y finalmente camaradas, muy a pesar de las contrariedades del pasado, de las divergentes personalidades, o simplemente por aquella manía antisocial que el heredero Uchiha tenía grabada a fuego en su piel.

Sin embargo, bastaba con pasar un día entero con ellos para notar que hasta cierto punto, Sasuke quería hacerle a Naruto tanto como lo que un boxeador de elite quería hacerle a su costal de entrenamiento. Pero no le culpemos, Sasuke es paciente, muy paciente, contrario a lo que su apariencia dicta; puede contar hasta 100 cuando se exaspera y en caso de fallas, tiende a decir una pequeña –muy grande en realidad- grosería al rubio, solamente para acallar aquel monstruo furioso que ruega por golpear a su amigo y gritarle a todo pulmón: ¡Ya deja tanta estupidez!, y sin más desaparecer de su vista por un largo tiempo.

Sin duda, aquí y ahora, esa era la situación.

¿Qué por qué?

Él simplemente había querido tomar un relajante baño, masajearse los tensionados hombros, refrescarse la mente y luego escuchar algún disco de música que hace buen rato, entre misión y misión, tenía abandonado en una esquina de su cuarto junto al estéreo.

¡¡Pero no!! Naruto estaba empeñado en hacer de aquel día el peor de los peores; portazos, berridos y más de un "¡Sasuke pervertido!" escuchaba desde la soledad de la tina y el agua aterciopelada. ¿Qué acaso no era razón de más?

Primera opción: Contar hasta 100.

"1…"

"¡¡Maldito pervertido!! ¡¡No te atrevas a tocar ni un solo pelo de mi esbelta anatomía!! ¿Me estas escuchando Sasuke?"

"2…"

"¡¿Te harás el indiferente?! ¡Sasuke! ¡Te prometo echar abajo esa puerta si es que no abres en este mismo instante!"

"3…"

"¡Quizás que estarán haciendo! ¡Ya llevas demasiado tiempo ahí dentro! ¡Saaaaaaal maldito pervertidooooo! ¡Que yo no sé lo que ese maníaco de Orochimaru te haya enseñado!"

"¡¡¡¡¡100!!!!!! ¡Al diablo con mi segunda opción!".- La gota.

Con ojos inyectados en sangre Sasuke dio por finalizado aquel baño –sin tomar en consideración siquiera una segunda opción de calma made in Uchiha-, tomó una toalla de la percha, se la coló en las cinturas, a penas viendo para no "transgredir" –como decía el rubio- el cuerpo ajeno y luego de eso… luego de eso.

Luego de eso, esta de más decir que ahí ardió Troya.


¡Kami-sama! ¡Sasuke era temible! ¡Peor que en sus pesadillas Orochimaruistas en tiempos de antaño!

Y es que el pelinegro-no-pelinegro –digo, por que ahora era rubio-, además de propinarle exactamente y en este orden: un golpe en el estómago, una patada en las canillas, un puñetazo en las dos mejillas, tres en la nuca, una patada en el trasero y finalmente un fuerte tirón de orejas, se había marchado sin decir una sola palabra, encerrado en su habitación hacía más de dos horas con el estéreo a todo volumen. Y él, ahí, cansado, con hambre y en un cuerpo que no era el suyo.

"¡¡Maldito teme!!".- Golpeó por enésima vez la puerta de la habitación de Sasuke, y no recibió ni un solo maldito grito. Eso ya comenzaba a asustarlo.

Suspiró.

"No puedo creer que se haya enojado tanto, ni siquiera utilizó su segunda técnica de calma made in Uchiha".- Esas eran las palabras de alguien que ya conocía bastante bien el genio del ninja renegado. Otro suspiro y un sonoro gruñir de tripas que le hizo preguntarse si había algo además de su estómago al interior. ¿Un alien? ¿Solamente hambre?

¡¡¡¿Quizás era un alien con hambre?!!!

Dudando de si dejar su actual posición, Naruto decidió el mismo tomar una pequeña ducha, aprovechando el momento de tensión para dejarse llevar por calmas aguas y aromas frutales que le despejaran el alma y el corazón del escozor –por no decir culpa- por ser él, el principal causante de la desgracia suya y ajena.

La ducha era amplia, de una bonita cerámica blanca y piso gris, un gran espejo, lavamanos y W.C, sobre ello, una repisa con útiles de aseo. Junto a la bañera, una canasta para la ropa sucia y un pequeño armario con toallas y ropa de cambio. Muy contrario a su primera idea, Naruto se sorprendió de que ese no fuera un tradicional baño japonés, y es que al parecer a Sasuke le venía más la elegancia. Y no pudo estar más de acuerdo con una vocecita en su cabeza que le decía que sin duda aquel lugar parecía ser pulcro y ordenado, tal como el mismísimo Uchiha.

Involuntariamente sonrió.

"Ne Teme… ¿así que te gusta tener tu casa ordenada? Jeje, ¡Qué cómico te debes ver haciendo aseo!".- La imagen mental del pelinegro usando delantal de hogar y en su mano un plumero le provocó casi una carcajada de magnitudes incalculables. Prefirió tragársela, temiendo por que Sasuke rondara la sala de estar una vez él desaparecido de ahí.

Echando a correr el agua de la tina, Naruto de pronto se vio con una difícil tarea: y es que si deseaba tomar un baño, irrestrictamente aquello significaría ver el cuerpo desnudo de Sasuke. Digo, no es que antes no se hubieran visto, pero… digamos que era diferente.

Comenzó con la polera negra, la escurrió lentamente por la espalda tirando de ella, dejando entrever un pecho liso, suave y bastante pálido –ne, te vendría bien un poco de sol, pensó. No podía evitar el pensar a su amigo en situaciones cómicas-. Ahora los pantalones, juró por Kami no ver nada mientras bajaba la ropa, quedando totalmente desnudo. Cerró los ojos y rápidamente se sumergió en la tina aspirando el aroma tranquilizante que se fundía con el sopor de sus ojos.

Un aroma. Se podría decir que fue aquello lo que le inundó tan profundamente que de un momento a otro se encontraba mirando sus manos blanquecinas –aunque no eran suyas en realidad-, sin poderse resistir, tanteó el rostro ajeno, sus facciones, su cabello y también sus heridas, infaltables en el cuerpo de Shinobis que arriesgaban en cada misión la posibilidad de ver un nuevo día nacer. Y ahí, tan frescas, las heridas de su primera batalla seria en el país de la niebla, aquella vez que en el miedo e ira infaltable por haberle creído muerto, su dormido poder de Zorro de las nueva colas, había tomado posesión de su cuerpo como un bólido caliente e impenetrable. Una mente humana desconectada, y sólo la imagen de Sasuke sin respirar, sin dar una bocanada de aire frió, sin un alma que habitara su cuerpo. La desesperación fue tan latente como aquella vez.

Naruto se estrujó el rostro con agua tibia, recordando aquel episodio tan negro en su vida –decía en la suya, por que claro, luego Sasuke había negado su preocupación con una simple, pero muy poco convincente razón: "mi cuerpo se movió solo" ¿qué acaso no tenía excusas mejores?- , aún así, tenía un gran rastro de culpa, ¿por qué?

La razón era sencilla: por primera vez; un amigo había estado dispuesto a morir por él. Aquello le pareció ahora y en ese entonces algo totalmente invaluable.

Él era feliz.


No podían culparlo. Había pasado muchísimo tiempo encerrado ahí, escuchando la música a un volumen estridente –hasta molesto si le preguntaban-, pero prefería eso a los berrinches de su actual compañero de hogar. Se tiró de los mofletes, prometiendo dejar alguna marca en aquel malagradecido que tenía por amigo de la infancia.

Y así, entre rabias, había caído profundamente dormido, soñando con Narutos que gritan vestidos de príncipes, con Orochimaru vestido de bruja y él, por una razón bastante torcida, encerrado en una torre esperando por quien le rescatara.

¡Dios! ¡Su mente estaba mal!

Despertó sudando frío, tanteando a penas en el claroscuro del atardecer -¡Cielos! ¿Cuánto había dormido?-, agarrando un mechón rubio de su actual cabello se descubrió con una remera liviana con el símbolo de su clan en las mangas y pantalones cortos holgados. La cama deshecha y la ventana abierta que gentilmente dejaba pasar algo del aire tibio y unos cuántos rayos solares ya casi en extinción.

Continuó observando ese mechón a contraluz del sol, estaba algo maltratado, no era suave ni mucho menos un "cabello sedoso" como decían esas novelas cutre que Kakashi-sensei leía tan frecuentemente. Para nada, era simplemente cabello de Naruto, áspero, descuidado y vivaz, igual que él.

Sonrió ante aquella comparación tan boba, pero extrañamente le dio igual, una satisfacción sin nombre le recorrió de arriba abajo sintiéndose tan cercano al que una vez había querido asesinar.

Quizás el mismísimo Naruto no lo sabía o tendía a subestimarse, pero la verdad era que poseía un cierto encanto jovial en aquellos ojos azules, en aquella mueca juguetona y cabello alborotado.

Sin duda, Naruto totalmente ignorante de su propia fuerza gravitacional, era atractivo.

Y Sasuke rió nuevamente por estar pensando esas cosas, ¿por qué? Pues simplemente por que no era la primera vez que se topaba con su mejor amigo inundando su mente, pero era claro, ambos eran casi hermanos, personas que habían de una u otra forma, arriesgado la vida el uno por el otro. Y eso era un hecho inquebrantable en sus memorias.

Una oleada de orgullo le arrebató el cuerpo al saberse importante para alguien, al saberse querido –no de la forma convencional obviamente, pero querido a fin y al cabo-.

Tras ese pensamiento, Sasuke se levantó perezoso de la cama, abrió completamente la ventana y dejó pasar el último suspiro del sol a través de sus pulmones.

¡Bien! ¡Ya era hora de hacer las paces!

Groooarrrrrrrr.

¡Y también de darle algo de comida a su cuerpo!

&.&.&.&.&.&.&.&.&

Había desfallecido en el sillón esperando que Sasuke se dignara a salir de su habitación.

Un delicioso aroma a comida le despertó de su sopor, ¿Ya era de noche?

Escuchaba el sonido de ollas desde la cocina y no pudo evitar ingresar media cabeza para ver quien era aquel –aunque ya conocía la respuesta- que cocinaba algo con tal delicioso olor, tanto que le inundaba las fauces y le hinchaba el estómago famélico.

De espaldas, vio su propio cuerpo moviéndose de aquí a allá, tomando un sartén, agregándole aliño y especies a la olla y sobretodo; vistiendo un gran delantal de cocina, que suponía pertenecía al Uchiha.

"¿Ya te has despertado dobe?"

Un pequeño salto fue lo que Naruto dio una vez que su propia mirada azulada le traspasaba, él ahí, en el marco de la puerta, un poco cohibido y asustado de Sasuke, quien probablemente aún estaba enojado con él.

Naruto miro al suelo algo apenado, pensando en la mejor forma de pedir unas disculpas apropiadas por su mal comportamiento en una casa que siquiera era la suya.

Sasuke por su lado dio un fuerte respingo al ver al rubio-no-rubio tan dubitativo.

"Vamos, entra dobe, que yo no muerdo. Además, no me viene esa cara de cachorro abandonado".- Y se volteó rápidamente, siguiendo con su faena y dando a entender que la pelea ya estaba completamente olvidada.

Por su parte, Naruto rió contento por estar en buenos términos con su amigo y también acalló un pequeño enfado hacía Sasuke por haberle puesto a su cuerpo aquel delantal de cocina tan, pero tan cursi. Venita en la sien.

Pero…

"Oye Naruto… ¿No crees que te ves lindo con delantal? Te vendría bien tener uno en tu casa dobe, te sienta esto de ser dueño de casa.".- Dijo el Uchiha picaneando.

¡Al diablo con la sensatez, la paciencia y sus buenas intenciones por no comenzar una pelea!

"¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿QUÉ DIJISTE TEMEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!!!!!!!!!!!!!!!!!!!"

Si, imaginaron bien: ardió Troya por segunda vez en el día.

Continuará….


Notas de la Autora

¡No! ¡Definitivamente no tengo ni una sola excusa!

Después de aproximadamente tres años entrego 5 míseras páginas, exactamente: ¡5 PÁGINAS!

Las excusas van desde la falta de tiempo, la poca inspiración o simplemente el desgano de escribir. Pero a pesar de ello, he de decir que me he entretenido montones haciendo este pequeño –muy pequeño en realidad- capítulo. He leído todos los reviews que he recibido, y agradezco profundamente el apoyo y que hasta hoy por hoy, exista gente que me lea o me haya leído, ese tipo de cosas son de alguna forma invaluables, o al menos lo son para mi, tan inexperta en esto de escribir que ya incluso me sentí liberada como hace mucho dando retoques al actual capítulo –digo esto por que por motivos de lo que estudio, debo escribir muchísimo, pero generalmente ensayos, investigaciones o cosas por el estilo que se alejan completamente de la modalidad "cuento" o "fanfic", no sé ahí jajaja-.

Bueno, hasta aquí Sasuke y Naruto demuestran un gran sentimiento de admiración el uno por el otro; evidentemente, como este fic es taaan antiguo, estoy pasando por alto todos los sucesos actuales de Naruto Shippuuden, por que sería un jaleo más o menos el ponerme al corriente con la modalidad de la historia, así que simplemente lo dejaré así. Como iba escribiendo; tenemos a esta parejita que bueno, se conocen, se estiman, se apoyan y pelean como siempre, pero… ¡aún tienen mentalidad de niños! ¡Ajenos a toda esta cosa del amorsssh! Jajaja. Pero veremos como evoluciona en los siguientes capítulos… ¡y si! Han leído bien: los siguientes capítulos. Por que tengo pensado retomar este fic y a ver si otros más que dejé tirados. No prometo nada, pero si puedo mantener que sea el ritmo de 5 páginas a 8 páginas por semana sin que me pille la máquina, creo que me daré totalmente satisfecha (sobretodo en este fic que fue pensado como una historia liviana y de pocos capítulos).

¡Así que eso! ¡Espero nos leamos la próxima semana y agradezco nuevamente a todas(os) que me apoyaron en este largo período de estancamiento! Discúlpenme si no les devuelvo mediante el review mis más sinceras gratitudes, pero como verán estoy corta de tiempo, pero por favor, que eso no indiqué que lo aprecio menos. Sepan que cada review fue leído con total y absoluto respeto.

¡Muchos abrazos y nos leeremos luego!... ESPERO! JAJAJA.

Chibi-Poio