Resistencia, la unión de dos mundos

Capítulo 2: Huída.

24 de Diembre, Alemania.

La noche era fría, como todas las noches en Alemania. En un pequeño pueblo de ascendencia mágica, donde todas las casas estaban deshabitadas, había una gran base de hormigón a las afueras. La base estaba custodiada por decenas de hombres que se encontraban en el exterior del edificio, en la azotea y vigilando desde algunas ventanas. Todo estaba en calma aquella noche, al menos eso parecía. Dentro del edificio pasaban cosas... Cosas que quitaban el sueño a muchas personas. En cada habitación de aquel edificio se producían atrocidades, a cual peor, en las plantas subterráneas simplemente otros cientos de personas esperaban su destino.

En el sótano inferior se encontraban las celdas de aislamiento para los presos más importantes o que más delicados estaban. En la 563 estaba Scarlett, sola, tumbada en la cama y tapada con cinco mantas por lo menos, aun así no dejaba de tiritar. Pero Scar no tiritaba de frío, no, estaba así por el miedo que sentía. Desde que había adquirido los poderes su cuerpo estaba muy débil, a veces sufría convulsiones por el rechazo de las habilidades... Estaba muy grave de salud. Pero eso a ella no le importaba, estaba asustada porque no quería morir, además tenía miedo de los planes macabros de su padre, que cada día degeneraban más.

Scarlett se levantó de la cama como pudo, sus pies descalzos se arrastraban por el frío suelo provocándole escalofríos en la espalda, pero le daba igual, necesitaba salir de ahí. Empezó a llamar a la puerta esperando que uno de los guardias del pasillo le abriera, a los pocos segundos ella suspiró satisfecha cuando la puerta se abrió.

Scarlett, sabes que no puedo hacer ésto siempre. No debería estar aquí. ― Contestó el guardia cerrando la puerta sin hacer ruido.

Jon, tienes que sacarme de aquí por favor... Sabes que papá se está volviendo loco. Tengo miedo. ― Susurró, ya que sus pocas fuerzas no le permitían hablar más alto.

Scar, eres mi hermana pequeña y te quiero, pero sabes que si desobedezco las órdenes de papá no tendrá reparos en castigarme, no te puedo dejar ir. ― Dijo él con pesar, porque él también sufría como ella y no estaba de acuerdo con los planes de su padre.

Por favor Jon... Sabes que probablemente no aguante mucho tiempo, al menos déjame ser libre mis últimos días. ― Rogó a su hermano una última vez.

Él la miró con compasión, se le estaba formando un nudo en la garganta al ver los ojos llorosos de su hermana. Tenía que dejarla marchar, quizás era la única de su familia que tenía una oportunidad de ser libre.

Rápido, coge tus cosas y vístete. Vendré en diez minutos y saldremos por el túnel del semisótano. ― Tras decir eso, Jon salió de la habitación apresuradamente.

Scarlett comenzó a meter algo de ropa en una mochila, dinero, su "varita", sus medicamentos... Es decir, todas las cosas que le serían necesarias para sobrevivir durante un tiempo. Se vistió como pudo, aunque le dolían tanto los huesos que tuvo que sentarse un par de veces. Como estaba previsto Jon apareció por la puerta con la pistola en mano por si acaso.

― ¡Rápido! Tenemos que salir ya, es el cambio de guardia. ― Urgió su hermano, la tomó del brazo con delicadeza y cargó su mochila en el hombro derecho. Juntos salieron con rapidez, o al menos con la rapidez que las piernas de Scarlett les permitían.

No...No puedo ir tan rápido. ― Dijo con voz ahogada la chica, estaba agotada y le costaba respirar.

Jon paró y la cargó en sus hombros. Ella se encaramó a él como pudo y sujetó su mochila para que no se escurriera del hombro de éste. Jon subió unas escaleras a toda velocidad, llegando por fin al semisótano. El pasillo estaba desierto, aunque había una corriente de aire helado que indicaba que había algún tipo de salida. Scarlett con ayuda de Jon y se colocó la mochila en su espalda. Caminaron sin hacer demasiado ruido hasta una puerta de gran grosor que parecía estar protegida por unos números secretos. Jon miró a su hermana con indecisión, pero al ver sus ojos supo que tenía que dejarla marchar.

A partir de aquí no creo que nos volvamos a ver... Se fuerte Scarlett, sé que puedes hacerlo. ― Se dieron un cálido abrazo a forma de despedida y tecleó los números que abrieron la puerta. ― Al final del tunel hay otra clave numérica, es 5654, luego tienes que tomar un ascensor y saldrás muy cerca de la carretera.

Gracias por todo Jon, de verdad. ― Ella depositó un beso en la mejilla de su hermano mayor y después se marchó, dejando todos los horrores de aquel edificio atrás.

24 de Diciembre, Francia.

Rose Weasley corría a toda velocidad a través de una pradera. Estaba sofocada, agotada... No podía correr más, pero su mente le obligaba a hacerlo. Había logrado escapar del colegio pero aun así la llevaban persiguiendo un buen rato. No sabía dónde estaba ni a dónde se dirigía, pero sentía las pisadas detrás de ella cada vez más cerca.

" No puedo más". Pensó en un momento de desesperación. Estuvo a punto de tropezar pero guardó el equilibrio como pudo. Su cerebro no le permitía pensar con claridad el qué hacer o el cómo escapar de allí, parecía que aquel campo no tenía salida. No encontraba su varita por ninguna parte y eso le frustraba, registró sus bolsillos, palpó su bolso pero no había manera.

"¿Dónde está? Maldita sea... Si no la encuentro no me les voy a quitar de encima nunca". Sintió los pasos más cerca de ella, se estaba empezando a agobiar de verdad. ¿Qué podría hacer? Mientras corría abrió el bolso y empezó a registrarlo con rapidez, incluso algunas cosas caían al suelo, pero eso ahora no le importaba. Las piernas le estaban empezando a fallar y cuando estaba a punto de rendirse encontró la varita. Frenó en seco y dio media vuelta, encontrándose cara a cara con dos hombres.

¿Te has rendido ya? ― Preguntó uno de ellos en un claro y marcado acento inglés.

Simplemente me he cansado de haceros correr, pero rendirme... Nunca. ― Ella sonrió de manera significativa, mientras jugaba con su varita pasándola por sus dedos con práctica. ― Se acabó el juego. ― Dijo en tono decidido. Apuntó con la varita primero a uno y dejó escapar de sus labios un contundente " Sectumsempra ". El otro hombre retrocedió asustado al ver a su compañero desangrarse en el suelo.

Los muggles vais muy desencaminados si pensáis que algún día podréis llegar a hacer lo que nosotros hacemos. ― Dijo Rose en tono agresivo, estaba harta de toda la situación que estaba ocurriendo. ― ¡Petrificus Totalus! ― El hombre cayó para atrás dándose un fuerte golpe.

Rose cayó al suelo de rodillas, estaba francamente agotada. Miró como el primero de desangraba y gemía de dolor, pero no la importó, estaba cansada de todo. Cuando recobró el aliento arrebató las armas a ambos tipos y las guardó en su bolso, en aquellos tiempos no sabía si algún día le harían falta. Recogió sus objetos personales que estaban esparcidos por ahí y después emprendió la marcha caminando con tranquilidad, solo tenía que averiguar cómo llegar a París.

24 de Diembre, Ministerio de Londres

¡Harry, cuidado! ― Gritó Ginny Weasley al ver como una bala rozaba a su marido. Harry apretó los dientes al sentir la quemadura que le había producido el impacto, aunque al menos no le habían dado.

La batalla estaba siendo dura y peligrosa. A pesar de las dotes de la magia las armas de fuego eran altamente letales. El Ministerio estaba lleno de cadáveres, tanto de magos como de muggles. Aquello parecía un río de sangre. Los gritos resonaban con fuerza debido a la acústica del lugar, parecía que cada vez la magia estaba más en desventaja.

No vamos a poder con ellos... ― Susurró Hermione con angustia. Ella y George estaban escondidos detrás de la estatua del Ministro de magia. Llevaban un buen rato disparándoles y no podían salir de allí. De pronto apareció Arthur con su mujer, la llevaba en brazos a duras penas y es que ella había recibido el impacto de una bala en el abdomen.

Está bien, no es muy grave... Pero está claro que nos están reduciendo, no vamos a aguantar mucho más aquí. ― El señor Weasley dejó a su mujer con cuidado en el suelo.

Las chimeneas están cerradas, los trasladores no funcionan... ¿Qué podemos hacer? ― Preguntó George, buscando con la mirada a su mujer.

Solo queda abierta la Red Flu hacia Alemania porque es donde los muggles tienen que irse. Pero no podemos irnos allí... Los niños. ― Hermione temía por la vida de su familia, pero sabía que las guerras siempre acarreaban esas consecuencias. Al menos ella tenía la tranquilidad de que los mayores eran lo suficientemente maduros para saber sobrellevar la situación.

Harry, Ginny y Ron aparecieron con los demás. Respiraban exageradamente a causa del cansancio.

¿Estáis todos bien? ― Preguntó Ron preocupado.

Sí, estamos todos bien, pero aun faltan algunos. ― Respondió el señor Weasley mientras hacía recuento.

¿Qué le ha pasado a mamá? ― Preguntó Ginny agachándose a su lado.

Le han dado cariño, pero no te preocupes, se pondrá bien. ― Arthur no estaba preocupado por su esposa, sabía que ella saldría de eso con un par de hechizos y una poción curativa.

Ginny comenzó a taponar la herida para que no perdiera demasiada sangre, lo sabía porque había dado un cursillo de sanación.

Poco a poco fueron llegando los demás y cuando por fin pensaban que estaban todos, se dieron cuenta de que faltaba Angelina.

¿Dónde está ella? ― Preguntó George angustiado al ver todos los cadáveres que había en el suelo. ¿Y si ella estaba muerta?

Departamento de misterios.

Suélteme... ― Susurró ella revolviéndose en la silla. Estaba amarrada con fuerza, incluso le dolían las muñecas.

Sabes que eso no va a pasar, ¿dónde vivís? ¿Dónde está vuestra maldita casa? ― Preguntó un hombre de piel clara y pelo rubio oxigenado.

No diré nada, puedes matarme antes. ― Respondió ella con fiereza. Ella jamás traicionaría a su familia ni permitiría que hicieran daño a sus hijos.

El hombre estaba comenzando a ponerse furioso, aquella mujer por mucho que le torturase o amenazase no diría nada.

― ¿Sabes qué? He escuchado que en el mundo repelente vuestro hay una especie de... ¿Cómo decirlo? Poción, bebida repugnante... No sé, simplemente sé que si te la tragas me vas a decir todo lo que sabes. ― Él sonrió de forma triunfal al ver la cara de horror de Angelina. Así que estaba en lo cierto, iba a terminar con la descendencia de una de las familia más importantes del mundo mágico.

Usted... No tiene corazón. ― Angelina estaba llorando de pura desesperación, iba a traicionar a su familia, a los suyos, con el veritaserum estaba perdida.

Y ahora, vas a cantar como un gallito...

25 de Diciembre, La Madriguera.

Los primeros rayos del sol se asomaban por las ventanas del salón. Allí estaban todos sentados alrededor de la chimenea, los más pequeños dormían pero los más mayores estaban en guardia a pesar del casancio.

No hay forma de contactar con papá, ¿estarán bien? ― Albus estaba preocupado, él no estaba acostumbrado a aquellas situaciones.

Ni idea, esperemos que sí. Ellos son fuertes y están más que acostumbrados a luchar... ― James habló con autoridad por primera vez en su vida. Siempre era el bromista, pero la idea de proteger a su familia le hacía volverse estrictamente fuerte.

Si no vuelven tenemos que pensar un plan, alguna vía de escape. No podemos seguir aquí sin hacer nada y lo de ir al ministerio es muy peligroso. ― Molly intentaba maquinar algo en su cabeza pero el sueño le impedía pensar. Acarició la cabeza de Lucy, que dormía sobre sus piernas.

Podríamos intentar ir al Refugio, quizás allí... ― Empezó a decir Fred, pero fue interrumpido. ― Lo destruyeron hace dos semanas. ― Dijeron Molly y James al unísono.

Se quedaron en silencio, intentando pensar una vía de escape. La idea de que su familia no volviera se les hacía imposible, inquietante... Les aterraba realmente, pero aun así tenían que ser fuertes y hacer lo que fuera por protegerse de los muggles.

Rose tendría que estar aquí, ella es la de los planes. ― Se quejó Al por lo bajo, no sabía si su prima estaría viva.

Incluso el idiota de Scorpius nos habría venido bien. ― James se sentía mal por no haberles aceptado, aunque no fuera su culpa toda la situación se sentía mal por haber despreciado la relación.

¡Dejad de atormentaros por favor! No hay tiempo de pensar en quién estará vivo o muerto, o el qué habría pasado... Tenemos que pensar qué hacer de una maldita vez. ― Se quejó Molly en tono seco, aunque por dentro se estaba muriendo de la angustia.

James suspiró, conocía a Molly mejor que a él mismo, y sabía de sobra que estaba peor que todos juntos, pero aun así no dijo nada, no era el momento de ponerse a picar a nadie.

Y si... Podríamos ir a los barrios bajos de Londres. ¿No os acordáis que dijeron en la radio que allí se estaba formando la resistencia? ― Preguntó Al, no sabía si estaba en lo cierto, pero si allí había una buena concentración de magos sería un lugar seguro.

Por lo que he escuchado en la radio y a papá... Allí están los que se están preparando para atacar a los muggles, pero también hay refugiados. Podría ser un lugar seguro para los enanos si bueno, tenemos que irnos. ― James no sabía muy bien qué hacer, era la opción más viable, pero él necesitaba que sus padres aparecieran y le dijeran que todo estaba bien.

Todos acordaron que ese sería el plan y decidieron dividirse en varios grupos por si algo fallaba y tenían que separse, los grupos irían de ésta manera: Molly y Lucy, Fred y Roxanne, James y Hugo y por último Albus y Lily. Estaba ya todo preparado para una posible huida o cualquier altercado, de todas maneras ahora preferían descansar.

Los más pequeños se fueran despertando poco a poco, dejando descansar a los más mayores, aunque la tranquilidad no duró demasiado tiempo. Un ruido estridente se escuchó fuera de la casa.

¿Qué cojones es eso? ― Gritó James levantándose de golpe. Cogió su varita y se asomó por la ventana. ― Son muchísimos... ― Susurró con la voz atragantada. ― ¡Corred, por la puerta de atrás!

Todo pasó muy rápido, salieron a trompicones, se pisaban, empujaban, chocaban... Salieron de la madriguera a toda velocidad. Estaban confusos y asustados, los más mayores lanzaban hechizos protectores pero a los hombres no parecía influirles lo más mínimo.

¡Avada Kedavra! ― Gritó Molly sin reparos apuntando a un hombre, pero éste ni siquiera se inmutó.

¿Qué ha sido eso? ¡No le ha hecho nada! ― Se escuchó por ahí, pero todos siguieron corriendo. Si a aquellos hombres no les afectaban las maldiciones imperdonables mucho menos unos hechizos de pacotilla.

Entraron al bosque después de una intensa carrera, eran perseguidos al menos por 25 o 30 hombres, lo tenían bastante crudo.

¡Tenemos que separarnos, nos veremos donde hemos quedado! ― Voceó James para que todos escucharan, al menos en el bosque tenían colocados varios trasladores, la idea había sido de Ron y Harry en cuanto se enteraron de la situación.

De repente, lo hombres empezaron a disparar a diestro y siniestro y los grupos en los que habían quedado separase se fueron al garete, y cada uno se fue por donde buenamente pudo con tal de escapar.

Empezaron a desaparecer todos, nadie sabía si había algún herido o si habían matado a alguien... Pero a partir de ahí tendrían que vivir con la angustia.

25 de Diciembre, Serbia.

Scorpius y Kayle habían conseguido traspasar las fronteras Búlgaras, estaban escondidos en un camión propiedad de los muggles y tomaban rumbo a Bruselas. Se habían conseguido colar en el camión en una de las aduanas principales. Estaban en la parte trasera del camión, tapados por cientos de cajas. Por lo que habían podido observar llevaban artículos magicos y por el olor a pólvora... También llevaban armas. No podían hablar, aunque su mente no paraba de funcionar a cada momento que pasaba. Scorpius estaba pendiente de cómo estaría Rose, si habría conseguido sobrevivir a la caída de Francia... Él confiaba en ella y en su entereza, pero tenía miedo por si aquella vez las fuerzas le habían podido fallar. Por otra parte Kayle tenía la cabeza en su padre, no sabía cómo se lo tomaría cuando le dieran por muerto, aunque conociéndole él estaba convencido de que le daría un poco igual. Kayle también tenía esperanzas en empezar de nuevo, quizás podría ayudar a la gente, salvar vidas, conocer a la famosa Rose Weasley, él realmente tenía esperanzas en su nueva vida aunque la situación no era la mejor.

25 de Diciembre, Londres.

Ximena Bonnet abrazaba el cuerpo inerte de su hermana, a pesar de su estado de shock sabía que no podía separarse de Any. Habia pasado una de las noches más horribles de su vida, les habían trasladado en un avión de carga a Londres de madrugada, les habían maltratado, quitado sus pertenencias... Les trataban como a animales. Ximena había tenido que cargar a duras penas con el cuerpo de su hermana, estaba muy fría y no parecía dar señales de vida, lo único que tranquilizaba a Ximena era que respiraba. Ximena estaba muy asustada, sabía que sus padres estaban muertos, lo había asimilado durante aquella larga noche de horrores. Lo que no tenía muy claro era su destino, aunque suponía que no les matarían directamente... Sino no se habrían tomado la molestia de haberles trasladado hasta Londres. Xim se fijó en las caras de las personas que había en aquel camión inestable, solo habia niños y adolescentes, no había ni un solo adulto. Nadie hablaba, ni suspiraba, ni se atrevía a toser, solo se escuchaban las suaves respiraciones... Ella observó los rostros de los niños más pequeños, aun se notaban las marcas de las lágrimas. Los adolescentes más mayores tenían golpes en la cara y los brazos, pero nadie conseguía emitir un quejido. Ella abrazó más a su hermana, Any siempre la protegía, siempre la sacaba de los problemas y ahora no estaba para ayudarla, y Xim no sabía si podria sobrevivir sin ella. Además, una de las cosas que más le asustaban es que si su hermana no despertara pronto podrían matarla... Si no servía para "nada" probablemente la matarían.

Any... Any... Tienes que despertar, por favor. ― Susurró Ximena sin obtener respuesta alguna. Las lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas, realmente estaban perdidas.

¡Holipo! Pues nada, que hasta aquí el capítulo. Espero que os haya gustado... Y sí, lo he escrito yo solita (Lía) porque Naluma ha tenido un problemita de salud, pero bueno, no os preocupéis que pronto va a volver a escribir ella :) no me odiéis si el capítulo ha quedado desastroso. De todas formas... ¿Éste capítulo se merece algún review? ¿Uno chiquitito?

Respuestas a los Reviews:

sakura sanin: Me alegro de que te haya gustado :) nosotras también nos alegramos de tener nuevas lectoras para el fic jaja.

I'mCruelAndPretty: Muchísimas gracias por el comentario, intentamos hacerlo lo mejor que podemos para ver si conseguimos hacer algo diferente... Intentaremos sorprender cuando podamos, gracias por leer :)

Diane Potter: Jajaja en serio? Pues vaya, nos alegramos de despertar tus emociones! Si con eso se te puso la piel chinita ya verás cuando nos metamos más con el drama en sí... Hay partes muy muy trágicas. Muchas gracias por leer y comentar! :D

Livinginfairytale: Nos alegramos de que te resulte interesante el fic. Estamos intentando dar un giro a las historias de la tercera generación, y por lo menos marcar las personalidades de cada personaje... Aunque sea un poco a nuestro gusto. Gracias por leer y comentar :)

Lilian Doyle: Gracias por leer y comentar! La idea es que siempre pasen muchas cosas en cada capítulo para mantener siempre la historia con bastante acción, porque de eso se trata la cosa :D

Cuzes4Ever: Nunca te puedes esperar nada de éste fic, aunque cuando avance la trama habrá cosas más obvias jaja y gracias por lo de mis fics jajaja ahí te espero ;) Muchas gracias por pasarte y comentar!

Albaa: Pues he de decir que eso lo ha escrito Nadia, porque yo la verdad no tengo ni pajolera de francés, así que no sé, ella debe contestar a esa duda... Pero creo que lo escribió sin traductor, no estoy segura. Muchas gracias por leer y comentar! :D